Macri al diván: psicologÃa de un lÃder posmo, José Natanson, Página/12.
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Acerca de Patricio
Patricio es profesor universitario de sociologÃa. Trabaja sobre desigualdad y movimientos sociales. Se crió en un conventillo de la calle OlavarrÃa, pero toda su vida ha sido hincha de River.
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Durante el año 1977 estudié Historia en la «prestigiosa» Universidad Hebrea de Jerusalén. Los criterios epistemológicos me parecÃan tan elementales que me decidi a abandonarla y jugarme a dibujar caricaturas polÃticas para sobrevivir. Pero una sola frase de un profesor valió la pena ese año: «En Historia no nos interesa los motivos psicológicos de un personaje, sino por qué hubo tanta gente dispuesta a escucharlo».
Los textos de psicoanálisis polÃtico e histórico no son, precisamente, el punto más fuerte del corpus freudiano. La anécdota transcripta por Natanson del análisis psicológico de Wilson por Freud es un buen ejemplo: aunque fuera cierto que Wilson era un religioso mesiánico, eso no explica el ignominioso Tratado de Versailles, impuesto por Francia como venganza cobarde a la humillación de 1870 y reaseguro frente a la mayor productividad industrial alemana. En fin, que el psicoanálisis de los dirigentes polÃticos es un viaje de ida.
En lugar de un penoso psicoanálisis salvaje sobre la personalidad infantil de Macri (válido para la arbitrariedad de un blog, pero no para una columna editorial de un diario), el artÃculo deberÃa haber empezado por donde terminó. Es decir: por las razones que determinan la fluidez inestable de los agrupamientos polÃticos en la CABA. Entonces, un buen historiador se habrÃa orientado hacia los procesos de «gentrificación» que, desde la Dictadura en adelante, fueron eliminado los establecimietos industriales del territorio capitalino.
Una sociedad orientada al comercio, la construcción y los servicios (y cuyos trabajadores residen y votan afuera), posiblemente sea incapaz de fijar lealtades polÃticas partidarias en torno a intereses de clase estables. En lugar de ello, tenemos desplazamientos histéricos entre «deciles» de ingresos al ritmo fluctuante de la actividad económica, la afluencia de turistas, la telepolÃtica, etc. Fenómeno posmoderno globalizado, es cierto, pero agudizado en el caso de un distrito electoral que ha perdido los colores de la variedad social de sus residentes.
Lo que me pareció más interesante y me gustarÃa leer en un artÃculo preparado con menos improvisación por Natanson es la respuesta a las dos preguntas comparativas de la introducción al tema y que hacen a la comprensión de las caracterÃsticas diferenciales de las polÃticas de Estado en Brasil y la Argentina; es decir: las oscilaciones violentas entre populismo y liberalismo extremos, en nuestro caso, y la estabilidad bovina (exagero para provocar) de la sociedad brasileña con su continuidad de polÃticas desarrollistas. Saludos.
Row: yo tambien quisiera ver ese estudio sobre las oscilaciones violentas entre populismo y liberalismo extremo en nuestro pais, donde en ambos casos, ademas, los actores politicos que encabezan esos giros politicos de 180 grados son esencialmente los mismos.
Pasa que los brasucas saben lo que es la monarquÃa, y fue la aristocracia liberal brasilera la que terminó con los derechos divinos de esa gentuza. Nuestra oligarquÃa todavÃa suena con la nobleza de Europa, y se ha enquistado en nuestra elite casi como un romanticismo polÃtico. Nadie en brasil sueña con la vieja república, y el varguismo vino a ser el hecho bendito del paÃs burgués. Perón fue confrontativo porque la burguesÃa nacional (si es que existe) nunca tuvo intenciones de generar un mercado interno, como es el caso del sur de BrASI.
Me jode estos análisis pedorros que fingen de polÃtica comparada. José Natanson ha escrito cosas mejores que esto.
Muy bueno e interesante tu comentario, Bob.
«Â¿Por qué el neoliberalismo argentino fue salvaje y corrupto, y el brasileño moderado y transparente? ¿Por la mayor profundidad de la crisis de la deuda y el caos macroeconómico que lo antecedieron, o por la calidad del liderazgo de Fernando Henrique frente al de Carlos Menem?» Flojo Natanson, se olvidó de Collor de Melo.
Es asÃ, Rafa; la primera pregunta abre un campo de investigació. La segunda lo clausura.