Opinión
Jueves 28 de julio de 2011 | Publicado en edición impresa
Alberto Fernández y AnÃbal Fernández en una imagen de 2007, cuando ambos eran parte del gobierno kirchneristaFoto: Archivo
El jefe de Gabinete contesta aquà la carta que Alberto Fernández , que ocupó ese cargo entre 2003 y 2008, le dirigió ayer a la Presidenta a través de LA NACION.
Alberto Fernández trata de desmentir, en una carta llena de agravios a la Presidenta, lo que no se ha cansado de confirmar en su constante trajinar mediático: que es una persona al servicio de Héctor Magnetto [CEO del Grupo ClarÃn]. Esa carta sirve para ver en toda su dimensión el accionar del ex jefe de Gabinete. La agresividad para con Cristina, la viuda de quien él llama su «amigo», es el rasgo distintivo. La mujer que desde el dolor más profundo no pudo ni siquiera llorar tranquila y cuando tuviera ganas, porque más que nunca tuvo que ponerse, literalmente, el paÃs al hombro. ¿Se acuerda del… «sola no va a poder»?
Puede ser que haya acompañado -según él dice- a Néstor Kirchner desde cuando sólo un 2% de los argentinos sabÃan de él, pero no nos olvidemos de que antes fue un soldado incondicional de Domingo Cavallo, a quien conocÃa el 100% de los argentinos, y por polÃticas que estaban precisamente en las antÃpodas de la visión de gobierno de los Kirchner. ¿Se acuerda de que fue diputado por la lista de Domingo Cavallo? Como era de esperar, lo abandonó cuando perdió la elección en la ciudad de Buenos Aires. Como supo decir Groucho Marx: «Estos son mis principios, pero si no les gustan tengo otros». Me pregunto: ¿a qué se debe tanta desesperación por negar cualquier participación en la discusión sobre la actual ley de medios audiovisuales? ¿Por qué dice que ese tema no estaba en la agenda de la Presidenta? ¿Por qué dice que Cristina no lo tenÃa en carpeta?
¿No recuerda que cuando era jefe de Gabinete se llevaron a cabo muchas reuniones, a metros de su despacho, con la presencia de la presidenta de la Nación para discutir el tema de la modificación de la entonces ley de radiodifusión? ¿No se acuerda de que el miércoles 16 de abril de 2008 Cristina recibió al colectivo Coalición por una Radiodifusión Democrática? Lo recibió en el Salón Norte de la Casa de Gobierno, donde le entregaron la lista de los veintiún puntos. Suena raro su olvido.
¿Tampoco estaba el 22 de abril de 2008 cuando recibió a sindicatos y federaciones vinculadas con los medios de comunicación? ¿Y el 25 de abril del mismo año, cuando recibió a las entidades empresarias de medios de comunicación? ¿O el 29 de abril de 2008, cuando recibió a 37 universidades, siempre sobre el mismo tema? ¿O el 5 de mayo de 2008, cuando se entrevistó con productores y entidades de los medios de comunicación? ¿O el 6 de mayo de ese año, cuando lo hizo con entidades gestoras de derechos artÃsticos e intelectuales como Sadaic y Argentores? ¿O el 29 de mayo, cuando se encontró con el sector cooperativo en materia de comunicación?
Suena raro, ¿no? Tanta gente dando vueltas por la Casa de Gobierno durante tantos dÃas y que el jefe de Gabinete no se enterara.
Pero, sin lugar a dudas, lo que más le molesta y lo saca de quicio es cualquier mención sobre la «particular» relación que conserva desde entonces con el Grupo ClarÃn. ClarÃn embate contra la juventud, Alberto embate contra la juventud. ClarÃn dice que Papel Prensa fue bien adquirida mientras brindaban con la dictadura y Alberto dice que Papel Prensa estuvo bien adquirida. ClarÃn se queja de la ley de medios audiovisuales, Alberto también. ClarÃn no está de acuerdo con la recuperación de los fondos de los jubilados y Alberto tampoco. ClarÃn miente y Alberto? también.
Por favor, no hable en nombre de Néstor cuando usted excedió su relación con ClarÃn más allá de lo dispuesto por Néstor. Por favor, no hable de lo que hubiera hecho Néstor o de lo que no hubiera hecho. DeberÃa tener un poquito de vergüenza. No mucha, tan sólo algo. Alguito?
A veces pienso que Alberto, el hombre que vive la realidad, deberÃa ser candidato. Es raro que no lo sea, siendo que se atribuye la fundación y la interpretación de lo que piensa «la gente». SacarÃa cientos de miles de votos, pero, como entre sus hipervirtudes figura la de tiempista, debe estar esperando el momento.
Alberto Fernández, ¿por qué no cuenta la verdad? ¿Por qué no dice que cuando ya estaba definitivamente decidido que Cristina fuera la candidata, usted cambió de estrategia y se planteó: si tenÃa capacidad para influir en ciertas decisiones al lado de Néstor, ¿cómo no iba a poder hacerlo cuando la presidenta fuera Cristina? Por supuesto que un cachito de misoginia a nadie le sienta mal.
Usted estaba seguro de que, imperiosamente, Cristina necesitarÃa de su persona para resolver cada uno de los problemas del paÃs; ergo, asà incrementaba la ya mencionada y para nada despreciable cuota de poder. A mà en persona supo decirme: «Antes de hablar con Cristina, me contás las cosas a mû. De más está decir que, con la disciplina que me caracteriza, jamás le di pelota.
Sin embargo, no pudo con ella. Comenzó a ver dÃa a dÃa que la pretendida influencia sobre la Presidenta no sólo no se incrementaba, sino que se hacÃa muy difÃcil influir en las decisiones de una mujer muy formada, decidida y blindada contra alcahuetes y falsos influyentes.
Eso fue lo que lo llevó a tramar la farsa de la renuncia. Estuvimos juntos la noche anterior y nada dijo. Claro, no podÃa decir nada ya que tenÃa pensado entregar a primera hora el texto de la renuncia a los medios, un tiempo antes de que pudiera enterarse la propia presidenta de la Nación.
Uno siempre supone que los hombres manejan estas cosas con el cuidado y el respeto del caso. Ello no sucedió, ya que su vocación no era irse del Gobierno, sino que la propia Presidenta sucumbiera ante la preocupación por su partida y le permitiera determinadas acciones, lo que se leerÃa como un triunfo polÃtico para él, únicamente para él porque, desde cualquier lugar que se lo mirara, no tenÃa razón de ser.
En cambio, y contra sus planes, la Presidenta lo recibió por teléfono, notificándole que estaba decidido su reemplazo. Entiendo que llega la hora de terminar con tanta mentira y desparpajo. Piedra libre para Alberto Fernández. Lo descubrieron. Te descubrimos. Ya está, aflojá.
Ah? es imperioso aclarar que ninguno de nosotros comparte su visión de que alguien quiera parecer heroico, aunque está bien que usted lo vea asÃ. Usted, vivito y coleando, interpretando al muerto mientras degusta almuerzos con Van der Kooy. De corazón? ¿no le da cosa?
Pero bueno, para Alberto, cualquier clase de votos siempre fueron secundarios. Y eso que su «amigo» Néstor siempre le dio toda la libertad polÃtica en la ciudad autónoma para construir. Gracias a Alberto, el hombre que vive en la realidad, Filmus y Telerman fueron por separado. Porque Alberto prometió y mintió y Néstor creyó.
Pero bueno, no es cosa de ahondar donde no hay profundidad. Y es que Alberto Fernández se muestra solo. Está claro que si su «amigo» está o no está le da lo mismo. Está claro a quién sirve. Como está claro que si él estuvo con Néstor desde que medÃa 2%, Cristina, la del mundo dual -como dice Alberto-, estuvo con él desde siempre. Tanto estuvo que, hasta alguna vez, los metieron presos juntos.
En pocas palabras, por favor no lo llame amigo, porque los pocos amigos que se tienen en la vida se acercaron a la familia más allá de la coyuntura polÃtica. Porque un amigo no escribe lo que usted escribió.
La verdad es que da pena que de jefe de Gabinete de Néstor Kirchner termine de operador de Héctor Magnetto. Da pena. Porque, ¿sabe qué?, en la vida lo más importante no es cómo se comienza, sino cómo se termina.
Por último, ésta será la única vez en la que me referiré a esta penosa cuestión. Sentà la obligación personal de no callarme.
© La Nacion
Jueves 28 de julio de 2011 | Publicado en edición impresa
Alberto Fernández y AnÃbal Fernández en una imagen de 2007, cuando ambos eran parte del gobierno kirchneristaFoto: Archivo
El jefe de Gabinete contesta aquà la carta que Alberto Fernández , que ocupó ese cargo entre 2003 y 2008, le dirigió ayer a la Presidenta a través de LA NACION.
Alberto Fernández trata de desmentir, en una carta llena de agravios a la Presidenta, lo que no se ha cansado de confirmar en su constante trajinar mediático: que es una persona al servicio de Héctor Magnetto [CEO del Grupo ClarÃn]. Esa carta sirve para ver en toda su dimensión el accionar del ex jefe de Gabinete. La agresividad para con Cristina, la viuda de quien él llama su «amigo», es el rasgo distintivo. La mujer que desde el dolor más profundo no pudo ni siquiera llorar tranquila y cuando tuviera ganas, porque más que nunca tuvo que ponerse, literalmente, el paÃs al hombro. ¿Se acuerda del… «sola no va a poder»?
Puede ser que haya acompañado -según él dice- a Néstor Kirchner desde cuando sólo un 2% de los argentinos sabÃan de él, pero no nos olvidemos de que antes fue un soldado incondicional de Domingo Cavallo, a quien conocÃa el 100% de los argentinos, y por polÃticas que estaban precisamente en las antÃpodas de la visión de gobierno de los Kirchner. ¿Se acuerda de que fue diputado por la lista de Domingo Cavallo? Como era de esperar, lo abandonó cuando perdió la elección en la ciudad de Buenos Aires. Como supo decir Groucho Marx: «Estos son mis principios, pero si no les gustan tengo otros». Me pregunto: ¿a qué se debe tanta desesperación por negar cualquier participación en la discusión sobre la actual ley de medios audiovisuales? ¿Por qué dice que ese tema no estaba en la agenda de la Presidenta? ¿Por qué dice que Cristina no lo tenÃa en carpeta?
¿No recuerda que cuando era jefe de Gabinete se llevaron a cabo muchas reuniones, a metros de su despacho, con la presencia de la presidenta de la Nación para discutir el tema de la modificación de la entonces ley de radiodifusión? ¿No se acuerda de que el miércoles 16 de abril de 2008 Cristina recibió al colectivo Coalición por una Radiodifusión Democrática? Lo recibió en el Salón Norte de la Casa de Gobierno, donde le entregaron la lista de los veintiún puntos. Suena raro su olvido.
¿Tampoco estaba el 22 de abril de 2008 cuando recibió a sindicatos y federaciones vinculadas con los medios de comunicación? ¿Y el 25 de abril del mismo año, cuando recibió a las entidades empresarias de medios de comunicación? ¿O el 29 de abril de 2008, cuando recibió a 37 universidades, siempre sobre el mismo tema? ¿O el 5 de mayo de 2008, cuando se entrevistó con productores y entidades de los medios de comunicación? ¿O el 6 de mayo de ese año, cuando lo hizo con entidades gestoras de derechos artÃsticos e intelectuales como Sadaic y Argentores? ¿O el 29 de mayo, cuando se encontró con el sector cooperativo en materia de comunicación?
Suena raro, ¿no? Tanta gente dando vueltas por la Casa de Gobierno durante tantos dÃas y que el jefe de Gabinete no se enterara.
Pero, sin lugar a dudas, lo que más le molesta y lo saca de quicio es cualquier mención sobre la «particular» relación que conserva desde entonces con el Grupo ClarÃn. ClarÃn embate contra la juventud, Alberto embate contra la juventud. ClarÃn dice que Papel Prensa fue bien adquirida mientras brindaban con la dictadura y Alberto dice que Papel Prensa estuvo bien adquirida. ClarÃn se queja de la ley de medios audiovisuales, Alberto también. ClarÃn no está de acuerdo con la recuperación de los fondos de los jubilados y Alberto tampoco. ClarÃn miente y Alberto? también.
Por favor, no hable en nombre de Néstor cuando usted excedió su relación con ClarÃn más allá de lo dispuesto por Néstor. Por favor, no hable de lo que hubiera hecho Néstor o de lo que no hubiera hecho. DeberÃa tener un poquito de vergüenza. No mucha, tan sólo algo. Alguito?
A veces pienso que Alberto, el hombre que vive la realidad, deberÃa ser candidato. Es raro que no lo sea, siendo que se atribuye la fundación y la interpretación de lo que piensa «la gente». SacarÃa cientos de miles de votos, pero, como entre sus hipervirtudes figura la de tiempista, debe estar esperando el momento.
Alberto Fernández, ¿por qué no cuenta la verdad? ¿Por qué no dice que cuando ya estaba definitivamente decidido que Cristina fuera la candidata, usted cambió de estrategia y se planteó: si tenÃa capacidad para influir en ciertas decisiones al lado de Néstor, ¿cómo no iba a poder hacerlo cuando la presidenta fuera Cristina? Por supuesto que un cachito de misoginia a nadie le sienta mal.
Usted estaba seguro de que, imperiosamente, Cristina necesitarÃa de su persona para resolver cada uno de los problemas del paÃs; ergo, asà incrementaba la ya mencionada y para nada despreciable cuota de poder. A mà en persona supo decirme: «Antes de hablar con Cristina, me contás las cosas a mû. De más está decir que, con la disciplina que me caracteriza, jamás le di pelota.
Sin embargo, no pudo con ella. Comenzó a ver dÃa a dÃa que la pretendida influencia sobre la Presidenta no sólo no se incrementaba, sino que se hacÃa muy difÃcil influir en las decisiones de una mujer muy formada, decidida y blindada contra alcahuetes y falsos influyentes.
Eso fue lo que lo llevó a tramar la farsa de la renuncia. Estuvimos juntos la noche anterior y nada dijo. Claro, no podÃa decir nada ya que tenÃa pensado entregar a primera hora el texto de la renuncia a los medios, un tiempo antes de que pudiera enterarse la propia presidenta de la Nación.
Uno siempre supone que los hombres manejan estas cosas con el cuidado y el respeto del caso. Ello no sucedió, ya que su vocación no era irse del Gobierno, sino que la propia Presidenta sucumbiera ante la preocupación por su partida y le permitiera determinadas acciones, lo que se leerÃa como un triunfo polÃtico para él, únicamente para él porque, desde cualquier lugar que se lo mirara, no tenÃa razón de ser.
En cambio, y contra sus planes, la Presidenta lo recibió por teléfono, notificándole que estaba decidido su reemplazo. Entiendo que llega la hora de terminar con tanta mentira y desparpajo. Piedra libre para Alberto Fernández. Lo descubrieron. Te descubrimos. Ya está, aflojá.
Ah? es imperioso aclarar que ninguno de nosotros comparte su visión de que alguien quiera parecer heroico, aunque está bien que usted lo vea asÃ. Usted, vivito y coleando, interpretando al muerto mientras degusta almuerzos con Van der Kooy. De corazón? ¿no le da cosa?
Pero bueno, para Alberto, cualquier clase de votos siempre fueron secundarios. Y eso que su «amigo» Néstor siempre le dio toda la libertad polÃtica en la ciudad autónoma para construir. Gracias a Alberto, el hombre que vive en la realidad, Filmus y Telerman fueron por separado. Porque Alberto prometió y mintió y Néstor creyó.
Pero bueno, no es cosa de ahondar donde no hay profundidad. Y es que Alberto Fernández se muestra solo. Está claro que si su «amigo» está o no está le da lo mismo. Está claro a quién sirve. Como está claro que si él estuvo con Néstor desde que medÃa 2%, Cristina, la del mundo dual -como dice Alberto-, estuvo con él desde siempre. Tanto estuvo que, hasta alguna vez, los metieron presos juntos.
En pocas palabras, por favor no lo llame amigo, porque los pocos amigos que se tienen en la vida se acercaron a la familia más allá de la coyuntura polÃtica. Porque un amigo no escribe lo que usted escribió.
La verdad es que da pena que de jefe de Gabinete de Néstor Kirchner termine de operador de Héctor Magnetto. Da pena. Porque, ¿sabe qué?, en la vida lo más importante no es cómo se comienza, sino cómo se termina.
Por último, ésta será la única vez en la que me referiré a esta penosa cuestión. Sentà la obligación personal de no callarme.
© La Nacion
AnÃbal hablando de prontuario??? se nota que está perdiendo terreno, algún dÃa va a tener que pagar su inutilidad.
Escrita desde el baul donde se escapó durante su intendencia en Quilmes.
Se olvida que «todos» fueron socios de Cavallo cuando regalaron el petróleo y otras minucias y también de Magneto cuando prorrogaron las licencias.
Alberto Fernández era un espÃa de Magnetto dentro del Gobierno.
Es difÃcil distinguir al Alberto del AnÃbal. Ambos impresentables. Es probable que cuando en el 94 se analizaba la figura de jefe de gabinete en la convención santafesina, nadie debe haber pensado en estos personajes como posibles titulares del cargo.
Pero el Alberto tiene, por lo menos, la dignidad de haberse retirado cuando lo echaron. El AnÃbal sigue imperturbable en su cargo, a pesar de que hace meses que lo despidieron.- Por lo que no puede sino producir risa, como termina el AnÃbal su carta, que por suerte anuncia que es la última:
«La verdad es que da pena que de jefe de Gabinete de Néstor Kirchner termine de operador de Héctor Magnetto. Da pena. Porque, ¿sabe qué?, en la vida lo más importante no es cómo se comienza, sino cómo se termina.»
Uno y otro preanuncian el fin de una época.
AnÃbal termina como responsable de la «sensación de inseguridad» y demás desastres de la PF de la cual era jefe.
TANO 343
TenÃa que decirlo Cristina para que vos te des cuenta?
Y qué le pasó a Nestor: no se avivó?
Fantástico el cuento de espÃas que te mandás.
Tano… somos grandes…
Penoso, parecen dos ex-socios de un parripollo , pasandose facturas depuès de fundirse.
Sin dudas que hemos llegado a la rejeraquizaciòn de «La politica», tan vapuleada en los 90′ despuès se andan preguntando por ahi …»Â¡Como puede ser lo del Midachi!!!
El Gus:
Vos no entiendes. La única manera de hacer polÃtica es como la hacen ellos, lo demás es antipolÃtica. Los otros dÃas lo escuchaba a Eduardo JozamÃ, un intelectual respetable, manifestarse preocupado porque el fenómeno Del Sel se expandiera y lo vi tan convencido de que ellos tienen la justa, que con un lenguaje un poco más refinado, pareciere estar a la altura de Fito. HabrÃa que averiguar dónde se saca la licencia para hacer polÃtica.
Saludos.-
Sabès lo unico que entiendo, que los unicos 200 años que mereciamos festejar son 200 años de ser pajeros, aùn me pregunto como carajo llegamosa semejante grado de involuciòn socio-politica
Es joda que un ex-ministro de Duhalde acuse a alguien por cavallista. Son de cloaca.
Basta de buscar al politico perfecto, si lo conoces decime.
Claramente Anibal se cree uno.
Claramente no tenes respuesta.