EL PAIS › LA TRANSVERSALIDAD DE LA REPRESION, LA XENOFOBIA Y LA VIOLENCIA INSTITUCIONAL
Berni y los machos malos de la polÃtica que buscan votos con la represión, sin reparar en formas ni derechos. Una dura denuncia de H.I.J.O.S Capital, la organización en la que se referencia Wado de Pedro, y la contradicción del kirchnerismo. Un militar de fantasÃa y otro real al frente de las fuerzas de seguridad, sin control polÃtico ni protocolos de actuación. La Federal vuelve al Sur y lo anuncia a los tiros. El jefe de policÃa de Córdoba abre la temporada de caza de periodistas.
Por Horacio Verbitsky
Imagenes:DyN, JoaquÃn Salguero y Télam.
La seccional Capital de H.I.J.O.S equiparó los hechos de violencia institucional y estigmatización cometidos por la PolicÃa Metropolitana con los de la PolicÃa Federal y la GendarmerÃa. Allà militaron los diputados nacionales Horacio Pietragalla y Eduardo De Pedro y el Subsecretario de Promoción de Derechos Humanos del Ministerio de Justicia, Carlos Pisoni, todos ellos miembros de La Cámpora. El Secretario General de esa organización, Andrés Larroque, ya habÃa expresado su desacuerdo con el desalojo del asentamiento Papa Francisco y su forma. H.I.J.O.S responsabilizó en el mismo plano al jefe de gobierno porteño Maurizio Macrì, su ministro de Seguridad Guillermo Montenegro y al Secretario de Seguridad de la Nación Sergio Berni, quien compite con Macrì, Sergio Massa, Daniel Scioli y José De la Sota, los machos malos de la polÃtica que basan su proselitismo electoral en la promesa y la práctica de la represión al conflicto social y a quienes infringen la ley penal, sin reparar en formas ni derechos.
Los votos de la mano dura
Con el inequÃvoco tÃtulo “Ni represión ni deportación: derechos e inclusión para todosâ€, la declaración engloba el desalojo y los asesinatos de Jonathan Mareco, Brian Ayaviri, Gabriel Vaca y Mario Gustavo RuÃz en las villas de Lugano y Barracas. SÃntoma del malestar que el uso ilimitado de la fuerza y las declaraciones provocativas de Berni producen en toda la militancia, la declaración repudia “categóricamente la represión y criminalización de la protesta social como respuesta a los reclamos de los sectores más vulnerados de nuestro pueblo†y denuncia la salvaje represión “a vecinos, militantes de derechos humanos y legisladoresâ€. Además de impugnar “los hechos de violencia institucional cometidos por la GendarmerÃa, fuerza a cargo de Sergio Berniâ€, rechaza “los discursos estigmatizadores hacia los migrantes, expresados por el Secretario de Seguridad de la Nación, que desconoce los avances de nuestro paÃs en materia de integración de los pueblos, como la Ley de Migracionesâ€. (La deportación sin juicio de inmigrantes fue reclamada por Berni con el aval de la Ministra de Seguridad Cecilia RodrÃguez, quienes atribuyeron a los extranjeros una extravagante relevancia del 19 por ciento en la comisión de delitos. Según el Censo de 2010, los extranjeros constituyen el 4,5 por ciento de la población y de acuerdo con el Sistema Nacional de EstadÃsticas sobre Ejecución de la Pena (SNEEP) en 2012 representaban el 6 por ciento de la población de las cárceles argentinas, más de la mitad sin condena. Sólo el 0,20 por ciento de los extranjeros que habitan el paÃs están privados de su libertad. Si estos son los datos estructurales, el 19 por ciento de detenciones en un fin de semana más que las alegadas prácticas delictivas de los inmigrantes revela el sesgo policial selectivo contra ese sector). H.I.J.O.S añade que el conflicto habitacional no es una demanda exagerada de ningún vecino sino la deuda pendiente de una democracia de 30 años. “Los sectores más vulnerados de nuestro pueblo son la palanca de cambio de los tiempos electorales. Por eso se reprime a quienes protestan: asà se pretende sumar votos de quienes piden mano dura.†También afirma que “la impunidad para los genocidas, vigente durante décadas, fue la peor escuela para la violencia institucional de las Fuerzas Armadas y de Seguridad†y dice que Luciano Arruga, Andrea Viera, Walter Bulacio, Alan Tapia, Facundo Rivera Alegre, Lautaro Bugatto, Sebastián Bordón y tantos otros no fueron vÃctimas de una bala policial perdida sino “de la violencia institucional de la democraciaâ€. Destaca que “mientras hay un proyecto nacional de inclusión social que recupera y amplÃa derechos, y una convocatoria a la participación polÃtica, cuyo principal destinatario es la juventud, la Metropolitana y la GendarmerÃa tienen como principales vÃctimas a esos mismos jóvenes†y reclama “Basta de violencia institucionalâ€.
La Metropolitana sigue fiel al diseño de su conducción polÃtica, en una lÃnea de coherencia que cubre desde los desalojos a patadas de indigentes que duermen en la calle hasta el uso desproporcionado de la fuerza letal en el Parque Indoamericano, el Hospital Borda, la sala Alberdi, el Teatro San MartÃn, denunciados desde la oposición al macrismo. Pero ahora Berni archivó los “Criterios mÃnimos sobre la actuación de los cuerpos policiales y las fuerzas de seguridad en manifestaciones públicasâ€, elaborados por el Ministerio de Seguridad en 2011, para sistematizar los mejores estándares alcanzados. Sus operativos con la PolicÃa Federal y la GendarmerÃa contra trabajadores y organizaciones sociales que cortaron vÃas de circulación en reclamo de fuentes de trabajo y condiciones salariales se apartan de la polÃtica de no represión de la protesta social: personal de civil simulaba ser parte de la protesta, en la primera lÃnea formaron policÃas armados y se utilizaron balas de goma para dispersar manifestantes, en una actuación que puso en riesgo a los manifestantes, a los integrantes de las fuerzas y a terceros. La intervención directa y la represión suplantaron a la mediación que pudiera gestionar los formatos de las protestas junto con la habilitación de interlocución polÃtica de los reclamos.
Eduardo De Pedro es apoderado del Partido Justicialista de la provincia de Buenos Aires y uno de los más próximos interlocutores de la presidente CFK. H.I.J.O.S Capital sigue siendo su lugar de referencia. La mención al proyecto nacional señala un alto grado de contradicción al interior del kirchnerismo, por más que Berni haya comenzado a presentarse como “un peronista ortodoxoâ€, como si fuera algo más que una emanación del poder presidencial, de reubicación improbable en otro contexto polÃtico. Sus pujos de autonomÃa son tan ostensibles como algunos comentarios machistas sobre Cristina que se permite entre hombres.
Los casos
Sólo durante la dictadura militar y la presidencia de Carlos Menem las más humildes viviendas habÃan sido arrasadas con topadoras ante la vista impotente de quienes ni siquiera pudieron rescatar su ropa y sus enseres elementales. A este escándalo de prepotencia y cobardÃa contra gran número de mujeres y niños se sumó la denuncia de la jueza MarÃa Gabriela López Iñiguez, contra la PolicÃa Metropolitana y el fiscal porteño por haber excluido de la expulsión ordenada por ella la franja lindera con la Villa 20, aquella que según el gobierno local estarÃa bajo el control de delincuentes y narcotraficantes, con lo cual se justificó el operativo. Menos se supo de los cuatro asesinatos incluidos en la declaración de H.I.J.O.S Capital:
n El 7 de agosto, en la misma Villa 20 de Lugano, Brian Ayaviri (de 19 años) y Jonathan Mareco (de 17) fueron acribillados a balazos por personal de la Brigada de Robos y Hurtos de la PFA, que se desplazaban sin uniformes y en un automóvil sin identificación, en cuyo apoyo acudieron patrulleros de las comisarÃas 36ª y 52ª. La versión policial dijo que se habÃa producido un enfrentamiento luego de una persecución de veinte cuadras por el robo de un vehÃculo por parte de cuatro adolescentes. Pero los vecinos y uno de los sobrevivientes lo niegan. Dicen que los jóvenes estaban en un auto estacionado, del que bajaron con las manos en alto ante la intimación policial, pese a lo cual les dispararon. Al dÃa siguiente, la GendarmerÃa sofocó con dureza las protestas del barrio y Berni ratificó la inverosÃmil información policial. Algunos testimonios involucran en el episodio a Rubén “Percha†Solares, un ex policÃa de la zona de Lugano retirado desde 2010 que en 2013 fue condenado a tres años de prisión en suspenso por un caso similar. Según los vecinos, “El Percha†volvió al barrio hace unos meses, no saben si como parapolicÃal junto a sus antiguos compañeros o reincorporado a alguna fuerza de seguridad, pero en cualquier caso como patrón del barrio y avanzada de la Federal.
n El 22 de agosto dos agentes del Departamento de IngenierÃa ClÃnica e Infraestructura de la PolicÃa Federal, también de civil y en otro auto sin identificación, mataron frente a la Villa 21 de Barracas a Gabriel Vaca (de 41 años) y Mario Ruiz (de 43). La policÃa informó que fue un tiroteo entre dos asaltantes y sus vÃctimas, que resultaron ser policÃas y se defendieron. Los vecinos aseguran que les dispararon a quemarropa sin mediar palabra. A ambos les dieron un primer tiro para inmovilizarlos y después los remataron. La violenta reacción del barrio incluyó la quema del auto de los policÃas, que fueron detenidos. Al mismo tiempo las llamativas entraderas contra personas famosas tienden a difundir el miedo y legitimar cualquier actuación policial.
El peor año
Todo esto indica que la PolicÃa Federal ha vuelto a sus prácticas tradicionales, de procedimientos inventados para crear clima y hacer número, y de hostigamiento y ejecuciones de jóvenes por las Brigadas de Robos y Hurtos y de las comisarÃas de la zona sur de la Capital, como las de Ezequiel Demonty en 2002, Camila Arjona en 2005 o Kiki Lezcano y Ezequiel Blanco en 2009. Desplazada de allà en 2011 por la GendarmerÃa y la Prefectura, debido a las prácticas violentas y los altÃsimos niveles de corrupción y connivencia en el manejo de los mercados ilegales en barrios y villas, el retorno de la Federal se produce como parte del relajamiento del control y la conducción polÃtica.
El ministerio de Seguridad dictó en mayo de 2013 Pautas de actuación en caso de enfrentamientos armados con personal policial. Pero en julio, cuando el ministro ya era Arturo Puricelli, el jefe de la PolicÃa, Román Di Santo, resolvió no publicar su aplicativo en la Orden del DÃa, con lo cual se disolvió en la nada. La contrarreforma en los papeles tiene su correlato en las calles. Un documento distribuido ayer por el Centro de Estudios Legales y Sociales informa que el número de personas muertas por las fuerzas federales tuvo un incremento vertical: de 15 en el primer cuatrimestre de 2012, a 36 en el mismo periodo de este año. A este ritmo, la cantidad anual de vÃctimas serÃa la más alta en todo el ciclo de gobiernos de Néstor Kirchner y Cristina Fernández de Kirchner. Lo mismo ocurre en la provincia de Buenos Aires, cuya policÃa ha duplicado su letalidad en enfrentamientos desde 2005 mientras su gobierno utiliza la cantidad de “delincuentes abatidos†como indicador de éxito de su plan de “emergencia en seguridadâ€, eximió de todo control a las policÃas municipales y habilitó en forma provisoria agencias de seguridad privadas en las que se desempeñan personas que por sus antecedente deberÃan ser legalmente excluidas. La policÃa realiza un 20% más de detenciones y según la propia información oficial sus intervenciones son cada vez más violentas. La muerte de Sabrina Olmos, de 15 años, en el patio de su colegio de Morón a consecuencia de un operativo de la Bonaerense muestra las consecuencias del uso de la fuerza en el espacio público. El padre de la niña es un afiliado al sindicato de Camioneros, que no computó este hecho en sus reclamos por la inseguridad.
Prevención o transa
Al mismo tiempo, se desnaturalizó el Cuerpo de PolicÃa de Prevención Barrial (CPPB). Su creación por el Ministerio de Seguridad, en 2012, como organismo separado de la policÃa tradicional, apuntó a modificar la relación histórica entre las fuerzas de seguridad y los habitantes de los barrios pobres. Con formación en técnicas de mediación, articulación con las organizaciones sociales y coordinación con otras agencias no represivas, su llegada a las villas procuraba limitar el rol de la PolicÃa Federal, dados sus graves antecedentes, y ser el germen de una nueva policÃa. Su actal colonización por la Federal y el regreso a las viejas prácticas abusivas sobre la población contó con el aval polÃtico, a partir de la designación del comisario Arnaldo Neira a cargo del nuevo cuerpo. Neira habÃa sido relevado como jefe del Grupo Especial de Operaciones Federales, GEOF, capacitado para la violencia extrema frente al crimen organizado, cuando uno de sus miembros asesinó en su cama al joven Alan Tapia, contra quien no habÃa cargos por ningún delito. A Neira y los suyos no le interesaron los vÃnculos con las organizaciones sociales de los barrios y sus modos de relación con los vecinos son el abuso verbal, la violencia fÃsica y los gases lacrimógenos. Las patrullas de a tres fueron reemplazadas por grupos de nueve o diez policÃas. Esa práctica de saturación no corresponde a una policÃa de proximidad sino a los operativos militarizados de GendarmerÃa, Prefectura a o la Bonaerense de Scioli. Las prepotentes brigadas han vuelto a controlar el territorio y lo hacen notar a los tiros, mientras el médico Berni, quien también afirma ser abogado, exhibe sus anhelos ocultos, disfrazándose de militar. Este Zelig que se mimetiza con el escenario de cada actuación serÃa cómico si no fuera trágico. De allà baja la orden de no hacer nada que moleste o genere revuelo en las fuerzas, con el argumento falaz de que son los propios barrios los que exigen dureza con “los pibes que andan en cualquier cosa†y alegando que estos hechos de violencia policial no generan problemas de gobernabilidad ni inhiben la llegada al territorio.
Berni y los machos malos de la polÃtica que buscan votos con la represión, sin reparar en formas ni derechos. Una dura denuncia de H.I.J.O.S Capital, la organización en la que se referencia Wado de Pedro, y la contradicción del kirchnerismo. Un militar de fantasÃa y otro real al frente de las fuerzas de seguridad, sin control polÃtico ni protocolos de actuación. La Federal vuelve al Sur y lo anuncia a los tiros. El jefe de policÃa de Córdoba abre la temporada de caza de periodistas.
Por Horacio Verbitsky
Imagenes:DyN, JoaquÃn Salguero y Télam.
La seccional Capital de H.I.J.O.S equiparó los hechos de violencia institucional y estigmatización cometidos por la PolicÃa Metropolitana con los de la PolicÃa Federal y la GendarmerÃa. Allà militaron los diputados nacionales Horacio Pietragalla y Eduardo De Pedro y el Subsecretario de Promoción de Derechos Humanos del Ministerio de Justicia, Carlos Pisoni, todos ellos miembros de La Cámpora. El Secretario General de esa organización, Andrés Larroque, ya habÃa expresado su desacuerdo con el desalojo del asentamiento Papa Francisco y su forma. H.I.J.O.S responsabilizó en el mismo plano al jefe de gobierno porteño Maurizio Macrì, su ministro de Seguridad Guillermo Montenegro y al Secretario de Seguridad de la Nación Sergio Berni, quien compite con Macrì, Sergio Massa, Daniel Scioli y José De la Sota, los machos malos de la polÃtica que basan su proselitismo electoral en la promesa y la práctica de la represión al conflicto social y a quienes infringen la ley penal, sin reparar en formas ni derechos.
Los votos de la mano dura
Con el inequÃvoco tÃtulo “Ni represión ni deportación: derechos e inclusión para todosâ€, la declaración engloba el desalojo y los asesinatos de Jonathan Mareco, Brian Ayaviri, Gabriel Vaca y Mario Gustavo RuÃz en las villas de Lugano y Barracas. SÃntoma del malestar que el uso ilimitado de la fuerza y las declaraciones provocativas de Berni producen en toda la militancia, la declaración repudia “categóricamente la represión y criminalización de la protesta social como respuesta a los reclamos de los sectores más vulnerados de nuestro pueblo†y denuncia la salvaje represión “a vecinos, militantes de derechos humanos y legisladoresâ€. Además de impugnar “los hechos de violencia institucional cometidos por la GendarmerÃa, fuerza a cargo de Sergio Berniâ€, rechaza “los discursos estigmatizadores hacia los migrantes, expresados por el Secretario de Seguridad de la Nación, que desconoce los avances de nuestro paÃs en materia de integración de los pueblos, como la Ley de Migracionesâ€. (La deportación sin juicio de inmigrantes fue reclamada por Berni con el aval de la Ministra de Seguridad Cecilia RodrÃguez, quienes atribuyeron a los extranjeros una extravagante relevancia del 19 por ciento en la comisión de delitos. Según el Censo de 2010, los extranjeros constituyen el 4,5 por ciento de la población y de acuerdo con el Sistema Nacional de EstadÃsticas sobre Ejecución de la Pena (SNEEP) en 2012 representaban el 6 por ciento de la población de las cárceles argentinas, más de la mitad sin condena. Sólo el 0,20 por ciento de los extranjeros que habitan el paÃs están privados de su libertad. Si estos son los datos estructurales, el 19 por ciento de detenciones en un fin de semana más que las alegadas prácticas delictivas de los inmigrantes revela el sesgo policial selectivo contra ese sector). H.I.J.O.S añade que el conflicto habitacional no es una demanda exagerada de ningún vecino sino la deuda pendiente de una democracia de 30 años. “Los sectores más vulnerados de nuestro pueblo son la palanca de cambio de los tiempos electorales. Por eso se reprime a quienes protestan: asà se pretende sumar votos de quienes piden mano dura.†También afirma que “la impunidad para los genocidas, vigente durante décadas, fue la peor escuela para la violencia institucional de las Fuerzas Armadas y de Seguridad†y dice que Luciano Arruga, Andrea Viera, Walter Bulacio, Alan Tapia, Facundo Rivera Alegre, Lautaro Bugatto, Sebastián Bordón y tantos otros no fueron vÃctimas de una bala policial perdida sino “de la violencia institucional de la democraciaâ€. Destaca que “mientras hay un proyecto nacional de inclusión social que recupera y amplÃa derechos, y una convocatoria a la participación polÃtica, cuyo principal destinatario es la juventud, la Metropolitana y la GendarmerÃa tienen como principales vÃctimas a esos mismos jóvenes†y reclama “Basta de violencia institucionalâ€.
La Metropolitana sigue fiel al diseño de su conducción polÃtica, en una lÃnea de coherencia que cubre desde los desalojos a patadas de indigentes que duermen en la calle hasta el uso desproporcionado de la fuerza letal en el Parque Indoamericano, el Hospital Borda, la sala Alberdi, el Teatro San MartÃn, denunciados desde la oposición al macrismo. Pero ahora Berni archivó los “Criterios mÃnimos sobre la actuación de los cuerpos policiales y las fuerzas de seguridad en manifestaciones públicasâ€, elaborados por el Ministerio de Seguridad en 2011, para sistematizar los mejores estándares alcanzados. Sus operativos con la PolicÃa Federal y la GendarmerÃa contra trabajadores y organizaciones sociales que cortaron vÃas de circulación en reclamo de fuentes de trabajo y condiciones salariales se apartan de la polÃtica de no represión de la protesta social: personal de civil simulaba ser parte de la protesta, en la primera lÃnea formaron policÃas armados y se utilizaron balas de goma para dispersar manifestantes, en una actuación que puso en riesgo a los manifestantes, a los integrantes de las fuerzas y a terceros. La intervención directa y la represión suplantaron a la mediación que pudiera gestionar los formatos de las protestas junto con la habilitación de interlocución polÃtica de los reclamos.
Eduardo De Pedro es apoderado del Partido Justicialista de la provincia de Buenos Aires y uno de los más próximos interlocutores de la presidente CFK. H.I.J.O.S Capital sigue siendo su lugar de referencia. La mención al proyecto nacional señala un alto grado de contradicción al interior del kirchnerismo, por más que Berni haya comenzado a presentarse como “un peronista ortodoxoâ€, como si fuera algo más que una emanación del poder presidencial, de reubicación improbable en otro contexto polÃtico. Sus pujos de autonomÃa son tan ostensibles como algunos comentarios machistas sobre Cristina que se permite entre hombres.
Los casos
Sólo durante la dictadura militar y la presidencia de Carlos Menem las más humildes viviendas habÃan sido arrasadas con topadoras ante la vista impotente de quienes ni siquiera pudieron rescatar su ropa y sus enseres elementales. A este escándalo de prepotencia y cobardÃa contra gran número de mujeres y niños se sumó la denuncia de la jueza MarÃa Gabriela López Iñiguez, contra la PolicÃa Metropolitana y el fiscal porteño por haber excluido de la expulsión ordenada por ella la franja lindera con la Villa 20, aquella que según el gobierno local estarÃa bajo el control de delincuentes y narcotraficantes, con lo cual se justificó el operativo. Menos se supo de los cuatro asesinatos incluidos en la declaración de H.I.J.O.S Capital:
n El 7 de agosto, en la misma Villa 20 de Lugano, Brian Ayaviri (de 19 años) y Jonathan Mareco (de 17) fueron acribillados a balazos por personal de la Brigada de Robos y Hurtos de la PFA, que se desplazaban sin uniformes y en un automóvil sin identificación, en cuyo apoyo acudieron patrulleros de las comisarÃas 36ª y 52ª. La versión policial dijo que se habÃa producido un enfrentamiento luego de una persecución de veinte cuadras por el robo de un vehÃculo por parte de cuatro adolescentes. Pero los vecinos y uno de los sobrevivientes lo niegan. Dicen que los jóvenes estaban en un auto estacionado, del que bajaron con las manos en alto ante la intimación policial, pese a lo cual les dispararon. Al dÃa siguiente, la GendarmerÃa sofocó con dureza las protestas del barrio y Berni ratificó la inverosÃmil información policial. Algunos testimonios involucran en el episodio a Rubén “Percha†Solares, un ex policÃa de la zona de Lugano retirado desde 2010 que en 2013 fue condenado a tres años de prisión en suspenso por un caso similar. Según los vecinos, “El Percha†volvió al barrio hace unos meses, no saben si como parapolicÃal junto a sus antiguos compañeros o reincorporado a alguna fuerza de seguridad, pero en cualquier caso como patrón del barrio y avanzada de la Federal.
n El 22 de agosto dos agentes del Departamento de IngenierÃa ClÃnica e Infraestructura de la PolicÃa Federal, también de civil y en otro auto sin identificación, mataron frente a la Villa 21 de Barracas a Gabriel Vaca (de 41 años) y Mario Ruiz (de 43). La policÃa informó que fue un tiroteo entre dos asaltantes y sus vÃctimas, que resultaron ser policÃas y se defendieron. Los vecinos aseguran que les dispararon a quemarropa sin mediar palabra. A ambos les dieron un primer tiro para inmovilizarlos y después los remataron. La violenta reacción del barrio incluyó la quema del auto de los policÃas, que fueron detenidos. Al mismo tiempo las llamativas entraderas contra personas famosas tienden a difundir el miedo y legitimar cualquier actuación policial.
El peor año
Todo esto indica que la PolicÃa Federal ha vuelto a sus prácticas tradicionales, de procedimientos inventados para crear clima y hacer número, y de hostigamiento y ejecuciones de jóvenes por las Brigadas de Robos y Hurtos y de las comisarÃas de la zona sur de la Capital, como las de Ezequiel Demonty en 2002, Camila Arjona en 2005 o Kiki Lezcano y Ezequiel Blanco en 2009. Desplazada de allà en 2011 por la GendarmerÃa y la Prefectura, debido a las prácticas violentas y los altÃsimos niveles de corrupción y connivencia en el manejo de los mercados ilegales en barrios y villas, el retorno de la Federal se produce como parte del relajamiento del control y la conducción polÃtica.
El ministerio de Seguridad dictó en mayo de 2013 Pautas de actuación en caso de enfrentamientos armados con personal policial. Pero en julio, cuando el ministro ya era Arturo Puricelli, el jefe de la PolicÃa, Román Di Santo, resolvió no publicar su aplicativo en la Orden del DÃa, con lo cual se disolvió en la nada. La contrarreforma en los papeles tiene su correlato en las calles. Un documento distribuido ayer por el Centro de Estudios Legales y Sociales informa que el número de personas muertas por las fuerzas federales tuvo un incremento vertical: de 15 en el primer cuatrimestre de 2012, a 36 en el mismo periodo de este año. A este ritmo, la cantidad anual de vÃctimas serÃa la más alta en todo el ciclo de gobiernos de Néstor Kirchner y Cristina Fernández de Kirchner. Lo mismo ocurre en la provincia de Buenos Aires, cuya policÃa ha duplicado su letalidad en enfrentamientos desde 2005 mientras su gobierno utiliza la cantidad de “delincuentes abatidos†como indicador de éxito de su plan de “emergencia en seguridadâ€, eximió de todo control a las policÃas municipales y habilitó en forma provisoria agencias de seguridad privadas en las que se desempeñan personas que por sus antecedente deberÃan ser legalmente excluidas. La policÃa realiza un 20% más de detenciones y según la propia información oficial sus intervenciones son cada vez más violentas. La muerte de Sabrina Olmos, de 15 años, en el patio de su colegio de Morón a consecuencia de un operativo de la Bonaerense muestra las consecuencias del uso de la fuerza en el espacio público. El padre de la niña es un afiliado al sindicato de Camioneros, que no computó este hecho en sus reclamos por la inseguridad.
Prevención o transa
Al mismo tiempo, se desnaturalizó el Cuerpo de PolicÃa de Prevención Barrial (CPPB). Su creación por el Ministerio de Seguridad, en 2012, como organismo separado de la policÃa tradicional, apuntó a modificar la relación histórica entre las fuerzas de seguridad y los habitantes de los barrios pobres. Con formación en técnicas de mediación, articulación con las organizaciones sociales y coordinación con otras agencias no represivas, su llegada a las villas procuraba limitar el rol de la PolicÃa Federal, dados sus graves antecedentes, y ser el germen de una nueva policÃa. Su actal colonización por la Federal y el regreso a las viejas prácticas abusivas sobre la población contó con el aval polÃtico, a partir de la designación del comisario Arnaldo Neira a cargo del nuevo cuerpo. Neira habÃa sido relevado como jefe del Grupo Especial de Operaciones Federales, GEOF, capacitado para la violencia extrema frente al crimen organizado, cuando uno de sus miembros asesinó en su cama al joven Alan Tapia, contra quien no habÃa cargos por ningún delito. A Neira y los suyos no le interesaron los vÃnculos con las organizaciones sociales de los barrios y sus modos de relación con los vecinos son el abuso verbal, la violencia fÃsica y los gases lacrimógenos. Las patrullas de a tres fueron reemplazadas por grupos de nueve o diez policÃas. Esa práctica de saturación no corresponde a una policÃa de proximidad sino a los operativos militarizados de GendarmerÃa, Prefectura a o la Bonaerense de Scioli. Las prepotentes brigadas han vuelto a controlar el territorio y lo hacen notar a los tiros, mientras el médico Berni, quien también afirma ser abogado, exhibe sus anhelos ocultos, disfrazándose de militar. Este Zelig que se mimetiza con el escenario de cada actuación serÃa cómico si no fuera trágico. De allà baja la orden de no hacer nada que moleste o genere revuelo en las fuerzas, con el argumento falaz de que son los propios barrios los que exigen dureza con “los pibes que andan en cualquier cosa†y alegando que estos hechos de violencia policial no generan problemas de gobernabilidad ni inhiben la llegada al territorio.