› UN TRIBUNAL DE EGIPTO EMITIO LA MAYOR SENTENCIA DE PENA CAPITAL MASIVA EN TIEMPOS MODERNOS
Fueron condenados por el asalto a una comisarÃa en Minya, al sur de El Cairo, en el que habÃa muerto un policÃa. El hecho habÃa ocurrido en respuesta a una represión policial que habÃa causado más de 900 muertos el dÃa anterior.
Desde El Cairo
Un tribunal egipcio condenó a 529 presuntos partidarios de la Hermandad Musulmana a muerte, en la mayor sentencia de muerte masiva dictada en la historia reciente en cualquier parte del mundo. La sentencia es el último golpe para la Hermandad desde el derrocamiento del presidente Mohamed Morsi, en julio del año pasado.
Los abogados defensores en la Corte en Minya, al sur de El Cairo, afirmaron que no se les dio tiempo para revisar las pruebas contra sus clientes, ni para interrogar a los testigos de la acusación. Uno de los condenados a muerte, acusado de un violento ataque contra una estación de policÃa que dejó un oficial muerto, es Asam Mohamed Ahmed, un hombre de 34 años de edad, con la mitad de su cuerpo paralizada, de acuerdo con su hermano Ahmed Mohammed, mecánico.
Asam es uno de los más de 400 acusados que no están actualmente detenido. Otro es Sayyef Gamal, de 20 años, estudiante de medicina en la Universidad de Minya, quien dijo que él no podrÃa haber participado en el ataque contra la estación de policÃa en Minya, Alto Egipto, porque en el momento que se produjo, a mediados de agosto del año pasado, huÃa de la policÃa que atacaba una sentada en El Cairo, a varios cientos de kilómetros de distancia.
Esa sentada, pidiendo el regreso de Morsi, fue levantada el 14 de agosto, lo que provocó la muerte a más de 900 personas. La violencia de la compensación provocó ataques contra la policÃa y los cristianos en Minya y en otros lugares, incluyendo el ataque en el que Sayyef está acusado de participar. Sayyef ahora se mueve discretamente entre casas seguras, viendo las noticias, y con la esperanza de un cambio de sentencia en un nuevo juicio.
Un alto funcionario de la Hermandad, Ibrahim Moneir, denunció los veredictos, y advirtió que los abusos de la Justicia impulsarán una reacción violenta contra el gobierno apoyado por los militares que reemplazaron a Morsi. Ahora, el golpe de Estado se está colgando a sà mismo por estas medidas vacÃas, dijo, en declaraciones a la cadena de televisión Al Jazeera con sede en Qatar.
La sentencia está siendo vista como excepcionalmente dura, incluso en el clima polarizado de Egipto. Sin embargo, algunos abogados apoyan la decisión del juez. Es bueno que los terroristas sean condenados a muerte, dijo Gamil Dorgham, un abogado del Cairo.
La Hermandad Musulmana fue designada como una organización terrorista en diciembre, aunque el gobierno no aportó ninguna prueba en apoyo de su designación. Esta decisión no es definitiva, pero si fuera final, está bien. Hay que saber que estamos luchando contra el terrorismo. Tenemos que disuadirlos , dijo el Dorgham.
Nathan Brown, profesor de la Universidad George Washington, en Washington, y un experto en el sistema judicial de Egipto, dice que el veredicto probablemente sea disminuido. Si se aplicara en su forma actual, eso me impactarÃa incluso más que el propio veredicto, dijo.
Pese a la dureza extravagante y el número de los veredictos, varias caracterÃsticas del caso se han convertido en tÃpicas del aumento de la represión contra la Hermandad de Morsi y la oposición secular. Al menos 16.000 personas fueron detenidas desde julio, de acuerdo con funcionarios estatales, y miles fueron torturados, de acuerdo con el monitoreo del grupo Nación Sin Tortura.
El acusado y sus abogados también se quejaron rutinariamente de los abusos judiciales, de acuerdo con Heba Wanis, de otro grupo de monitoreo, la Iniciativa Egipcia de Derechos Personales. Amnesty Internacional dijo que era la sentencia de muerte masiva simultánea mayor jamás dictada en cualquier parte del mundo.
No hay ningún caso del que seamos conscientes que sea de esta magnitud, dijo Jan Wetzel, un investigador de la pena de muerte de AmnistÃa.
Es grotesco, utilizan la pena de muerte para provocar cambios, dijo Maha Sayyed, de 30 años, que cree que su marido Ahmed Eid, un abogado, fue detenido en un acto de venganza después de que logró la liberación de cuatro de sus clientes acusados de participar en actividades relacionadas con la Hermandad.
Queremos hablar de ese caso con esos cuatro tipos, dijo un oficial de seguridad, según su esposa, antes de organizar la reunión que llevó a su detención. Ahora es uno de los más de cien que están bajo custodia, acusado del ataque a la comisarÃa.
Los 528 sentenciados ayer estaban entre más de 1200 partidarios de la Hermandad Musulmana acusados de participar en la violencia en Minya. Muchos de los restantes deben presentarse hoy en el tribunal, incluyendo a Mohamed Badie, el GuÃa Supremo de la Hermandad su figura más importante. El poder judicial de Egipto se enfrentó repetidamente con Mohamed Morsi durante su año en el poder, y fue uno de los pilares de la alianza que lo depuso el 3 de julio, reemplazándolo por el entonces presidente de la Corte Constitucional Suprema. La Hermandad acusó a los jueces de ayudar a la medida con de sentencias severas y politizados.
Nos hemos acostumbrado a decisiones como ésta de los tribunales, dijo Ahmed Shaheeb, un abogado de 25 de los acusados. El propio hermano de Shaheeb, Hossam huyó del paÃs tras ser acusado en el mismo caso. El profesor Brown, de la Universidad George Washington, cree, sin embargo, que se llega a la mayorÃa de los veredictos sin interferencia del Estado, pero que los problemas profundos no obstante sesgan el sistema. El aparato de seguridad parece inescrupuloso y es ahà de donde proviene la evidencia, dijo. Y gran parte del sistema judicial parece haber estado asustado por el régimen de Morsi, a veces con razón y otras no. El Poder Judicial tiene una visión de un mundo muy respetuoso de la ley, pero también uno que puede ser menos liberal, sobre todo cuando la ley se percibe como una amenaza para la imagen de los jueces como pilares del orden y la justicia.
* De The Independent, de Gran Bretaña. Especial para Página/12.
Traducción: Celita Doyhambéhère.