John D. Rockefeller decÃa que el mejor negocio del mundo es una empresa petrolera bien gestionada y el segundo mejor negocio es una empresa petrolera mal gestionada. Si eso era asà en la época en que lo dijo, ni qué hablar en la década del noventa. Las multinacionales ya sabÃan que el barril de petróleo, que estaba a 12 dólares, irÃa en creciente aumento. Argentina, aun sin ser un paÃs propiamente petrolero, era un bocado apetecible; por ende, las presiones sobre su gobierno no se hicieron esperar. Ahà lo tuvimos a Menem, que accedió gustoso a entregar YPF.
Néstor y Cristina Kirchner apoyaron esa medida, argumentando que beneficiaba a Santa Cruz. No tuvieron en cuenta lo que significarÃa para la Argentina , su paÃs. Después llegaron al gobierno de la Nación. Algunas de sus conductas polÃticas cambiaron, como en Derechos Humanos. En lo que no cambiaron hasta ayer fue en su aval a la polÃtica de privatización petrolera, a la que dieron continuidad.
Repsol-YPF, agradecida, se aprovechó de esa estrategia.
Extrajo los recursos de los pozos que fundamentalmente habÃa perforado la empresa estatal. Asà fue como bajaron sus reservas y producción. Paralelamente, el 90% de los 15.000 millones de dólares de ganancias fue repartido entre sus accionistas. Como bien dijo Axel Kicillof, Repsol llevó adelante una polÃtica de vaciamiento de YPF y de saqueo.
Lo que no dijo es que los gobiernos kirchneristas han sido cómplices de ello.
Además, la reforma constitucional de 1994 fue reglamentada por Néstor Kirchner en 2006 a través de la Ley Corta. AsÃ, el dominio del subsuelo se transfirió a las provincias, lo que debilitó el poder de negociación del sector público.
Por último, en 2007, Kirchner presentó el ingreso a YPF de los Eskenazi como su argentinización. Esa incorporación se asemejó a un regalo de Repsol: se pagarÃan las acciones con las ganancias que fuera dando la petrolera. Llamativo y de gravÃsimas consecuencias, ya que esa forma de pago justificaba la distribución agresiva de dividendos en desmedro de las inversiones.
Allà estuvo Baratta, para avalarla con su voto . Asà no parece creÃble la apreciación de la Presidenta respecto de que Néstor Kirchner soñó con recuperar YPF para el paÃs.
En un contexto de baja de la producción y las reservas de petróleo y gas, lo que sumado al crecimiento económico empujó para arriba las importaciones y complicó la balanza exterior energética, el Gobierno resuelve nacionalizar YPF. Más allá de las graves responsabilidades que le corresponden a la administración kirchnerista, es correcto renacionalizar YPF.
Peor serÃa darle continuidad a la polÃtica que nos condujo a esta crisis . Poner en manos del Estado la mayorÃa accionaria de YPF es el necesario primer paso para recuperar inversión y producción de hidrocarburos, aunque todo ello lleve tiempo y esfuerzo. Por eso cuenta con nuestro apoyo. Pero no es un cheque en blanco. A futuro, servirá la renacionalización de YPF si no está al servicio de capitalistas amigos del Gobierno.
En segundo lugar, la expropiación deberÃa haber comprendido a las acciones de los Eskenazi, que avalaron todo. En tercer lugar, el precio a pagar debe contemplar las menguadas reservas que nos dejan y la deuda de 9.000 millones de dólares de YPF . Se debe investigar también el comportamiento de las demás empresas que operan en el privatizado mercado de hidrocarburos. HabrÃa que haber federalizado YPF. En su directorio y acciones deberÃan participar todas las provincias y la CABA. Solo habrá mejor polÃtica con una nueva ley de hidrocarburos que contemple que el petróleo y el gas argentinos deben esencialmente servir para el desarrollo nacional.
Néstor y Cristina Kirchner apoyaron esa medida, argumentando que beneficiaba a Santa Cruz. No tuvieron en cuenta lo que significarÃa para la Argentina , su paÃs. Después llegaron al gobierno de la Nación. Algunas de sus conductas polÃticas cambiaron, como en Derechos Humanos. En lo que no cambiaron hasta ayer fue en su aval a la polÃtica de privatización petrolera, a la que dieron continuidad.
Repsol-YPF, agradecida, se aprovechó de esa estrategia.
Extrajo los recursos de los pozos que fundamentalmente habÃa perforado la empresa estatal. Asà fue como bajaron sus reservas y producción. Paralelamente, el 90% de los 15.000 millones de dólares de ganancias fue repartido entre sus accionistas. Como bien dijo Axel Kicillof, Repsol llevó adelante una polÃtica de vaciamiento de YPF y de saqueo.
Lo que no dijo es que los gobiernos kirchneristas han sido cómplices de ello.
Además, la reforma constitucional de 1994 fue reglamentada por Néstor Kirchner en 2006 a través de la Ley Corta. AsÃ, el dominio del subsuelo se transfirió a las provincias, lo que debilitó el poder de negociación del sector público.
Por último, en 2007, Kirchner presentó el ingreso a YPF de los Eskenazi como su argentinización. Esa incorporación se asemejó a un regalo de Repsol: se pagarÃan las acciones con las ganancias que fuera dando la petrolera. Llamativo y de gravÃsimas consecuencias, ya que esa forma de pago justificaba la distribución agresiva de dividendos en desmedro de las inversiones.
Allà estuvo Baratta, para avalarla con su voto . Asà no parece creÃble la apreciación de la Presidenta respecto de que Néstor Kirchner soñó con recuperar YPF para el paÃs.
En un contexto de baja de la producción y las reservas de petróleo y gas, lo que sumado al crecimiento económico empujó para arriba las importaciones y complicó la balanza exterior energética, el Gobierno resuelve nacionalizar YPF. Más allá de las graves responsabilidades que le corresponden a la administración kirchnerista, es correcto renacionalizar YPF.
Peor serÃa darle continuidad a la polÃtica que nos condujo a esta crisis . Poner en manos del Estado la mayorÃa accionaria de YPF es el necesario primer paso para recuperar inversión y producción de hidrocarburos, aunque todo ello lleve tiempo y esfuerzo. Por eso cuenta con nuestro apoyo. Pero no es un cheque en blanco. A futuro, servirá la renacionalización de YPF si no está al servicio de capitalistas amigos del Gobierno.
En segundo lugar, la expropiación deberÃa haber comprendido a las acciones de los Eskenazi, que avalaron todo. En tercer lugar, el precio a pagar debe contemplar las menguadas reservas que nos dejan y la deuda de 9.000 millones de dólares de YPF . Se debe investigar también el comportamiento de las demás empresas que operan en el privatizado mercado de hidrocarburos. HabrÃa que haber federalizado YPF. En su directorio y acciones deberÃan participar todas las provincias y la CABA. Solo habrá mejor polÃtica con una nueva ley de hidrocarburos que contemple que el petróleo y el gas argentinos deben esencialmente servir para el desarrollo nacional.