Mario Negri, presidente del interbloque de Cambiemos, es una figura clave para el funcionamiento del Congreso. Nació en Entre RÃos, en Nogoyá, aunque todos creen que es cordobés. Se recibió en el ’79 de abogado y cuatro años después, con el regreso de la democracia, fue elegido diputado provincial en Córdoba por el radicalismo. Luego vicegobernador y lleva 17 como diputado nacional.
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-En 1988, siendo usted vicegobernador, tuvo un accidente muy feo: se les vino abajo el helicóptero de la gobernación, hubo tres muertos y usted sufrió 39 fracturas. ¿Fue más difÃcil recuperarse de ese trauma o, salvando las distancias, pasar este año de transición en el Congreso siendo oficialista y sin mayorÃa?
-Fue hace muchos años pero en aquel momento después del accidente, como yo estaba en el Gobierno y estaba enyesado, pasaba el tiempo y todos me decÃan que estaba muy bien. Después perdà una interna, me fui a la calle y me decÃan “Che, es hora que te cuides†(risas). Esa es la idea de la sensación cuando te ven en el poder. Lo que me di cuenta, a medida que pasaban los años, es que no sos imprescindible y que las mismas cosas que las miraba de una manera las mirás de otra después. Eso también me sirvió en la polÃtica, nadie es imprescindible. Y este año también me permitió la madurez ver las cosas de otra manera y de otra dimensión. Creo que ni hay eternidad, ni nadie es dueño de la verdad.
-¿El radicalismo está cómodo con Macri presidente? Se lo pregunto en términos ideológicos y términos funcionales. De afuera parece que a veces muy cómodos no están los radicales.
-El radicalismo hizo una enorme contribución que no la puedo medir ni en cantidad ni en peso. Evitó que siguiera la Argentina que tenÃamos antes y quedó demostrado con el resultado electoral. La proporción no la sé. Tenemos claro y no me asombró que nosotros no tenemos la conducción del Gobierno, hay radicales en el Gobierno. En el Parlamento sà hemos hecho una enorme contribución. Sin nosotros juntos, porque la sociedad atomizó a toda la polÃtica en el Parlamento, nadie tenÃa mayorÃa y Cambiemos es minorÃa. El Gobierno tiene que comprender, asà como comprendió este año, el valor de lo que significa Cambiemos, pero el valor que significa la gobernabilidad. La gobernabilidad no la da sólo la oposición, la dan también los que llegan junto al Gobierno y se dan cuenta que todos se necesitan.
-Me gustarÃa ampliar un poco lo de la comodidad o la incomodidad del radicalismo, usted que es un radical de pibe. ¿El radicalismo está cómodo con el poder, o vive el poder a veces como una obligación transitoria e incómoda?
-Se dice en la historia, en los cuentos, en los bares, que al radicalismo le incomoda el poder. Yo creo que si no hay un concepto claro del poder obviamente que no se puede gobernar. Ahora también hay que tener valores que es lo único que permanece en el tiempo. A vos te pueden derrotar, podes perder, pero lo que es inmanente son los valores, por eso no es un problema de viejo o nuevo. El radicalismo subsiste por los valores no por las elecciones que ganó.
-¿Usted está entre quienes creen que el presidente a veces se encierra demasiado en Olivos, en la Casa de Gobierno, escuchando solamente a su equipo de asesores más directo?
-Creo que hace más polÃtica de lo que todos piensan. Después podemos tener un juicio si estoy de acuerdo en todo o no. Pero yo no participo de la intimidad del presidente y no me enoja, obviamente. Pero tengo la impresión que transcurrimos el primer año y todos los dÃas son distintos. El segundo año va a ser más distinto, no solo por lo electoral. Y yo lo que harÃa es un repaso, deberÃamos juntarnos y hacer un balance. Poner los palotes de lo bueno y los palotes donde nos equivocamos. Si acertamos ahÃ, a lo mejor Cambiemos en vez de andar buscando mucho afuera se fortalece adentro.
-Esto viene a cuento de la quinta pregunta que estaba preparada y la parábola venÃa para este lado. Se debatió mucho desde el Pro (lo ha dicho Emilio Monzó, presidente de la Cámara de Diputados), dentro de Cambiemos y entre los radicales, si es necesario ampliar la base de Cambiemos sumando a sectores y a dirigentes Peronistas. ¿Usted cómo ve esto?
-La enorme debilidad del Gobierno siempre necesita, más en una transición y siendo minorÃa, ampliar su base de sustentación que tiene dos caminos: acertarle en el Gobierno y no errarle, porque esa es la sustentabilidad de la gente; y en segundo lugar, no tener prejuicio de ampliar, pero hay barreras éticas. No se trata de cualquiera, hay que ver cuál fue el grado de compromiso con el pasado. No porque nosotros seamos puros, pero si tiene que ver con la corrupción, si tiene que ver con el modelo del kirchnerismo, tiene poco espacio para que yo por lo menos me sienta cómodo tratando de cambiar la Argentina.
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-En 1988, siendo usted vicegobernador, tuvo un accidente muy feo: se les vino abajo el helicóptero de la gobernación, hubo tres muertos y usted sufrió 39 fracturas. ¿Fue más difÃcil recuperarse de ese trauma o, salvando las distancias, pasar este año de transición en el Congreso siendo oficialista y sin mayorÃa?
-Fue hace muchos años pero en aquel momento después del accidente, como yo estaba en el Gobierno y estaba enyesado, pasaba el tiempo y todos me decÃan que estaba muy bien. Después perdà una interna, me fui a la calle y me decÃan “Che, es hora que te cuides†(risas). Esa es la idea de la sensación cuando te ven en el poder. Lo que me di cuenta, a medida que pasaban los años, es que no sos imprescindible y que las mismas cosas que las miraba de una manera las mirás de otra después. Eso también me sirvió en la polÃtica, nadie es imprescindible. Y este año también me permitió la madurez ver las cosas de otra manera y de otra dimensión. Creo que ni hay eternidad, ni nadie es dueño de la verdad.
-¿El radicalismo está cómodo con Macri presidente? Se lo pregunto en términos ideológicos y términos funcionales. De afuera parece que a veces muy cómodos no están los radicales.
-El radicalismo hizo una enorme contribución que no la puedo medir ni en cantidad ni en peso. Evitó que siguiera la Argentina que tenÃamos antes y quedó demostrado con el resultado electoral. La proporción no la sé. Tenemos claro y no me asombró que nosotros no tenemos la conducción del Gobierno, hay radicales en el Gobierno. En el Parlamento sà hemos hecho una enorme contribución. Sin nosotros juntos, porque la sociedad atomizó a toda la polÃtica en el Parlamento, nadie tenÃa mayorÃa y Cambiemos es minorÃa. El Gobierno tiene que comprender, asà como comprendió este año, el valor de lo que significa Cambiemos, pero el valor que significa la gobernabilidad. La gobernabilidad no la da sólo la oposición, la dan también los que llegan junto al Gobierno y se dan cuenta que todos se necesitan.
-Me gustarÃa ampliar un poco lo de la comodidad o la incomodidad del radicalismo, usted que es un radical de pibe. ¿El radicalismo está cómodo con el poder, o vive el poder a veces como una obligación transitoria e incómoda?
-Se dice en la historia, en los cuentos, en los bares, que al radicalismo le incomoda el poder. Yo creo que si no hay un concepto claro del poder obviamente que no se puede gobernar. Ahora también hay que tener valores que es lo único que permanece en el tiempo. A vos te pueden derrotar, podes perder, pero lo que es inmanente son los valores, por eso no es un problema de viejo o nuevo. El radicalismo subsiste por los valores no por las elecciones que ganó.
-¿Usted está entre quienes creen que el presidente a veces se encierra demasiado en Olivos, en la Casa de Gobierno, escuchando solamente a su equipo de asesores más directo?
-Creo que hace más polÃtica de lo que todos piensan. Después podemos tener un juicio si estoy de acuerdo en todo o no. Pero yo no participo de la intimidad del presidente y no me enoja, obviamente. Pero tengo la impresión que transcurrimos el primer año y todos los dÃas son distintos. El segundo año va a ser más distinto, no solo por lo electoral. Y yo lo que harÃa es un repaso, deberÃamos juntarnos y hacer un balance. Poner los palotes de lo bueno y los palotes donde nos equivocamos. Si acertamos ahÃ, a lo mejor Cambiemos en vez de andar buscando mucho afuera se fortalece adentro.
-Esto viene a cuento de la quinta pregunta que estaba preparada y la parábola venÃa para este lado. Se debatió mucho desde el Pro (lo ha dicho Emilio Monzó, presidente de la Cámara de Diputados), dentro de Cambiemos y entre los radicales, si es necesario ampliar la base de Cambiemos sumando a sectores y a dirigentes Peronistas. ¿Usted cómo ve esto?
-La enorme debilidad del Gobierno siempre necesita, más en una transición y siendo minorÃa, ampliar su base de sustentación que tiene dos caminos: acertarle en el Gobierno y no errarle, porque esa es la sustentabilidad de la gente; y en segundo lugar, no tener prejuicio de ampliar, pero hay barreras éticas. No se trata de cualquiera, hay que ver cuál fue el grado de compromiso con el pasado. No porque nosotros seamos puros, pero si tiene que ver con la corrupción, si tiene que ver con el modelo del kirchnerismo, tiene poco espacio para que yo por lo menos me sienta cómodo tratando de cambiar la Argentina.