La velocidad a la que se deterioró el peso sorprendió al Gobierno y mercados. Esto puso, una vez más, en evidencia los lÃmites de la economÃa.
El viernes, Wall Street tuvo otra caÃda por las repercusiones de la guerra de tarifas entre EE.UU. y China. Argentina recibe los coletazos.
Las crisis se pueden predecir. Si todas las semanas uno dice “habrá una crisisâ€, eventualmente estará en lo cierto. La frase la escribió David Levine, economista de las universidades Europea y Washington de Sant Louis. Para este académico, en la economÃa rige el principio de incertidumbre y este aplica a los mercados.
¿Por qué nadie vio venir la crisis argentina? Fernando Navajas, economista jefe de Fiel, planteó el interrogante la semana pasada en una entrevista en infobae.com. “El semáforo no captó que habÃa un volcán abajo nuestroâ€, dijo sobre la depreciación del peso y el frenazo del financiamiento global que hizo a la Argentina solicitar un paquete de rescate del tamaño de sus reservas al FMI —US$ 50.000 millones—. Según este economista, en los noventa, el Ãndice del riesgo paÃs avisaba con antelación un episodio de estrés cambiario. Papers como los de Hildegart Ahumada señalaban, por ejemplo, el riesgo paÃs como el sismógrafo que tenÃan a su alcance gobiernos, mercado y economistas. La prensa argentina lo adoptó rápidamente.
Efectivamente la luz amarilla del riesgo paÃs se encendió con el 28-D. Empezó a subir entonces. “Sin embargo, no con la fuerza necesaria para explicar una corridaâ€, precisó Navajas al Económico. O sea: según este economista, el riesgo paÃs en esta oportunidad no fue un predictor fiel de lo que terminarÃa sucediendo. ¿Y entonces? “Estabas tan financiado que los mercados empezaron a sospecharâ€, especula sobre la percepción de los inversores sobre Argentina. “Pero no se sabe bien qué sucedió. Fallaron hasta los inversores que son los que deberÃan tener más incentivos a contar con informaciónâ€.
En el Ministerio de Hacienda hacen la lectura siguiente de por qué la crisis llegó tan lejos. Fueron tres “shocks impredeciblesâ€. Y enumeran: la sequÃa, la suba del petróleo, el fortalecimiento del dólar a nivel global. “HabÃa razones para que nadie los veaâ€, opina una fuente importante del Ministerio. “Incluso cuando se sabÃa que las tasas de la Reserva subirÃan este año —comenta la fuente—, pero no con el recorrido más abrupto que vino despuésâ€. Cuatro alzas en 2018, dos de ellas ya consumadas. Aunque hay que decir que este impacto rige para todos los emergentes y Argentina fue la economÃa más afectada. El equipo económico agrega un cuarto factor: el desempeño de Brasil. A principio de año se estimaba que crecerÃa en torno a 3% y ahora los pronósticos hablan de 1,7%.
¿Cuál fue la visión de lo acontecido por las ex autoridades del Banco Central? Federico Sturzenegger renunció el jueves. “Si las turbulencias se pueden predecir ponéte un hedge fundâ€, respondió al Económico un funcionario clave de su equipo.
La pregunta del millón es si es posible predecir el colapso de una moneda o de la bolsa. Levine lo cuenta asÃ. “Supongamos que dos psicólogos conductuales (llamémolsos Khaneman y Tversky) producen un modelo de sesgos cognitivos que predice cuándo ocurrirá la próxima crisis financiera. El modelo nos dice que el mercado de valores colapsará el 28 de octubre. Dado que el modelo es confiable y tiene un historial perfecto, creemos esa predicción. ¿Qué harÃamos entonces? VenderÃamos nuestras acciones el 27 de octubre. Pero si mucha gente hace esto, la bolsa caerá el 27 de octubre y no el 28. Este modelo aparentemente fiable será erradoâ€.
“¿Por qué no la vimos venir? La misma pregunta, pero sobre la crisis financiera de 2008, la hizo la Reina de Gran Bretaña a un grupo de académicos en una visita a la London School of Economicsâ€, recuerda Javier Finkman, economista de HSBC y especialista en temas de epistemologÃa económica. “No estoy seguro de que la Reina haya recibido alguna explicación satisfactoria. Soy algo pesimista con la posibilidad de predecir de la economÃa, especialmente los cambios bruscos y ni hablar de pronosticar los precios de los activos financierosâ€. Para Finkman, los economistas muchas veces tienen alguna preferencia que influye en su percepción y es posible que eso lleve a subestimar errores potenciales. “Más aún en este caso, donde lo que estamos transitando es un desvÃo del escenario base en el que la mayorÃa daba por descontada la disponibilidad de conseguir financiamiento ilimitadoâ€. Tal vez sea como dice Navajas: Argentina accedió a tanto financiamiento que los mercados empezaron a ‘sospechar’. Pero no hay ninguna evidencia empÃrica al respecto y, por ahora, son especulaciones.
El Gobierno falló, los inversores no la vieron. ¿Y los economistas? Lo mismo. De vuelta: el que dice que vio venir esta crisis falta a la verdad. Pero supongamos que un consultor se jacte de haber dado en la tecla. Y que puede predecir el dÃa de la caÃda del peso y hasta tiene la amabilidad de avisar con antelación en su newsletter a clientes. Ahora, si no puede o no quiere decir cómo lo hace, ¿cómo sabremos si no tuvo más suerte que otros cientos o miles de personas que tiraron al azar ‘habrá una crisis’?
Federico Furiase, economista de Eco Go y profesor de Finanzas en UTDT, señaló en su momento el peligro del déficit externo. “Pero una cosa es marcar las inconstancias y los desequilibrios acumulados sobre la marcha y otra, más compleja, estimar la velocidad del deterioro financiero en un escenario adversoâ€. Un conocido de Argentina, Rudiger Dornbusch, dijo una vez que “en economÃa, las cosas suceden más tarde de lo que uno piensa, pero cuando llegan pasan más rápido de lo que se creeâ€.
¿Cuál es el motivo de la imposibilidad de anticiparse a la volatilidad del dólar y los mercados?, preguntó el Económico a este colaborador estrecho de Sturzenegger. “La clave está en la hipótesis de mercados eficientesâ€, responde. ¿Qué reza esta hipótesis? Que los precios del mercado, supongamos de acciones, reflejan toda la información existente y se ajustan total y rápidamente a los nuevos datos que puedan surgir. Claro que esta teorÃa no implica que los inversores se comportan racionalmente.
¿El déficit fiscal? ¿el de la cuenta corriente? ¿las tasas de la Reserva? ¿qué hirió a la economÃa argentina? Roberto Frenkel cita el corrido de Rosita Alvirez para describir esto. “El dÃa que la mataron, Rosita estaba de suerte; de tres tiros que le dieron, nomás uno era de muerteâ€.
El viernes, Wall Street tuvo otra caÃda por las repercusiones de la guerra de tarifas entre EE.UU. y China. Argentina recibe los coletazos.
Las crisis se pueden predecir. Si todas las semanas uno dice “habrá una crisisâ€, eventualmente estará en lo cierto. La frase la escribió David Levine, economista de las universidades Europea y Washington de Sant Louis. Para este académico, en la economÃa rige el principio de incertidumbre y este aplica a los mercados.
¿Por qué nadie vio venir la crisis argentina? Fernando Navajas, economista jefe de Fiel, planteó el interrogante la semana pasada en una entrevista en infobae.com. “El semáforo no captó que habÃa un volcán abajo nuestroâ€, dijo sobre la depreciación del peso y el frenazo del financiamiento global que hizo a la Argentina solicitar un paquete de rescate del tamaño de sus reservas al FMI —US$ 50.000 millones—. Según este economista, en los noventa, el Ãndice del riesgo paÃs avisaba con antelación un episodio de estrés cambiario. Papers como los de Hildegart Ahumada señalaban, por ejemplo, el riesgo paÃs como el sismógrafo que tenÃan a su alcance gobiernos, mercado y economistas. La prensa argentina lo adoptó rápidamente.
Efectivamente la luz amarilla del riesgo paÃs se encendió con el 28-D. Empezó a subir entonces. “Sin embargo, no con la fuerza necesaria para explicar una corridaâ€, precisó Navajas al Económico. O sea: según este economista, el riesgo paÃs en esta oportunidad no fue un predictor fiel de lo que terminarÃa sucediendo. ¿Y entonces? “Estabas tan financiado que los mercados empezaron a sospecharâ€, especula sobre la percepción de los inversores sobre Argentina. “Pero no se sabe bien qué sucedió. Fallaron hasta los inversores que son los que deberÃan tener más incentivos a contar con informaciónâ€.
En el Ministerio de Hacienda hacen la lectura siguiente de por qué la crisis llegó tan lejos. Fueron tres “shocks impredeciblesâ€. Y enumeran: la sequÃa, la suba del petróleo, el fortalecimiento del dólar a nivel global. “HabÃa razones para que nadie los veaâ€, opina una fuente importante del Ministerio. “Incluso cuando se sabÃa que las tasas de la Reserva subirÃan este año —comenta la fuente—, pero no con el recorrido más abrupto que vino despuésâ€. Cuatro alzas en 2018, dos de ellas ya consumadas. Aunque hay que decir que este impacto rige para todos los emergentes y Argentina fue la economÃa más afectada. El equipo económico agrega un cuarto factor: el desempeño de Brasil. A principio de año se estimaba que crecerÃa en torno a 3% y ahora los pronósticos hablan de 1,7%.
¿Cuál fue la visión de lo acontecido por las ex autoridades del Banco Central? Federico Sturzenegger renunció el jueves. “Si las turbulencias se pueden predecir ponéte un hedge fundâ€, respondió al Económico un funcionario clave de su equipo.
La pregunta del millón es si es posible predecir el colapso de una moneda o de la bolsa. Levine lo cuenta asÃ. “Supongamos que dos psicólogos conductuales (llamémolsos Khaneman y Tversky) producen un modelo de sesgos cognitivos que predice cuándo ocurrirá la próxima crisis financiera. El modelo nos dice que el mercado de valores colapsará el 28 de octubre. Dado que el modelo es confiable y tiene un historial perfecto, creemos esa predicción. ¿Qué harÃamos entonces? VenderÃamos nuestras acciones el 27 de octubre. Pero si mucha gente hace esto, la bolsa caerá el 27 de octubre y no el 28. Este modelo aparentemente fiable será erradoâ€.
“¿Por qué no la vimos venir? La misma pregunta, pero sobre la crisis financiera de 2008, la hizo la Reina de Gran Bretaña a un grupo de académicos en una visita a la London School of Economicsâ€, recuerda Javier Finkman, economista de HSBC y especialista en temas de epistemologÃa económica. “No estoy seguro de que la Reina haya recibido alguna explicación satisfactoria. Soy algo pesimista con la posibilidad de predecir de la economÃa, especialmente los cambios bruscos y ni hablar de pronosticar los precios de los activos financierosâ€. Para Finkman, los economistas muchas veces tienen alguna preferencia que influye en su percepción y es posible que eso lleve a subestimar errores potenciales. “Más aún en este caso, donde lo que estamos transitando es un desvÃo del escenario base en el que la mayorÃa daba por descontada la disponibilidad de conseguir financiamiento ilimitadoâ€. Tal vez sea como dice Navajas: Argentina accedió a tanto financiamiento que los mercados empezaron a ‘sospechar’. Pero no hay ninguna evidencia empÃrica al respecto y, por ahora, son especulaciones.
El Gobierno falló, los inversores no la vieron. ¿Y los economistas? Lo mismo. De vuelta: el que dice que vio venir esta crisis falta a la verdad. Pero supongamos que un consultor se jacte de haber dado en la tecla. Y que puede predecir el dÃa de la caÃda del peso y hasta tiene la amabilidad de avisar con antelación en su newsletter a clientes. Ahora, si no puede o no quiere decir cómo lo hace, ¿cómo sabremos si no tuvo más suerte que otros cientos o miles de personas que tiraron al azar ‘habrá una crisis’?
Federico Furiase, economista de Eco Go y profesor de Finanzas en UTDT, señaló en su momento el peligro del déficit externo. “Pero una cosa es marcar las inconstancias y los desequilibrios acumulados sobre la marcha y otra, más compleja, estimar la velocidad del deterioro financiero en un escenario adversoâ€. Un conocido de Argentina, Rudiger Dornbusch, dijo una vez que “en economÃa, las cosas suceden más tarde de lo que uno piensa, pero cuando llegan pasan más rápido de lo que se creeâ€.
¿Cuál es el motivo de la imposibilidad de anticiparse a la volatilidad del dólar y los mercados?, preguntó el Económico a este colaborador estrecho de Sturzenegger. “La clave está en la hipótesis de mercados eficientesâ€, responde. ¿Qué reza esta hipótesis? Que los precios del mercado, supongamos de acciones, reflejan toda la información existente y se ajustan total y rápidamente a los nuevos datos que puedan surgir. Claro que esta teorÃa no implica que los inversores se comportan racionalmente.
¿El déficit fiscal? ¿el de la cuenta corriente? ¿las tasas de la Reserva? ¿qué hirió a la economÃa argentina? Roberto Frenkel cita el corrido de Rosita Alvirez para describir esto. “El dÃa que la mataron, Rosita estaba de suerte; de tres tiros que le dieron, nomás uno era de muerteâ€.