Cristina Kirchner.
Cristina Kirchner mueve los labios, gesticula y promete a sus fieles desde la tribuna: «Vamos por todo». Insiste: «Por todo». Esa imagen, capturada por una cámara extraoficial de Rosario el DÃa de la Bandera, fue la expresión más elocuente del programa que ha puesto en marcha el Gobierno. La nominación de Daniel Reposo como principal fiscal de la Nación, en la esfera institucional, y la decisión de estatizar la mayorÃa accionaria de YPF desconociendo el estatuto de la empresa, en la esfera económica, demuestran que la Presidenta se ha deshecho de algunas inhibiciones para cumplir con aquel compromiso de barricada. En otras palabras: que resolvió cruzar varias barreras para ir por todo.
Con la promoción de Reposo a la ProcuradurÃa General de la Nación, la señora de Kirchner ha sacrificado dos principios: el de idoneidad y el de legalidad. Entre los profesionales del derecho coinciden con la descripción de Reposo que hizo Ricardo Gil Lavedra: «Es un militante K que carece de antecedentes profesionales y académicos para ocupar un cargo estratégico». Sin embargo, el kirchnerismo ha pensado en él para ocupar el sillón donde se sentaron Nicolás Matienzo, Sebastián Soler y Andrés D’Alessio.
En Reposo se tuvo en cuenta la lealtad. De él se espera que, violentando lo establecido por los constituyentes de 1994 -la Presidenta fue uno de ellos-, encolumne a los fiscales detrás de los intereses del Poder Ejecutivo. La colonización de la Justicia emprendida por el oficialismo desde el año 2003 alcanza asà la última frontera. Es verdad que el reemplazante de Esteban Righi integra el entorno de Amado Boudou y fue parte de su hinchada electoral, como revelan los entusiastas tweets de su cuenta. Es decir, es probable que donde deberÃa tener un fiscal, el vicepresidente cuente ahora con un defensor. Pero ese vÃnculo es apenas un detalle. Las complicaciones del devaluado Boudou en la causa Ciccone han servido de plataforma a los operadores judiciales del Gobierno para ampliar su control sobre tribunales. Es una mutación relevante en el mapa del poder. Sobre todo porque, a diferencia del menemismo, el kirchnerismo cuenta con jueces y fiscales amigos no sólo para absolver a los amigos, sino para perseguir a los que considera sus enemigos.
El acuerdo senatorial de Reposo se convirtió, desde ayer, en motivo de una disputa en el Congreso.
Para rechazarlo, la oposición deberÃa contar con 25 votos. Los senadores de la UCR -son 16, si no se agrega al «independiente» José MarÃa Roldán, de Corrientes-, los del Frente Amplio Progresista, y MarÃa Eugenia Estenssoro, de la Coalición CÃvica, suman 21. La llave la tienen, entonces, los integrantes del peronismo federal: Juan Carlos Romero, Sonia Escudero, Adolfo RodrÃguez Saá, Liliana Negre de Alonso, Carlos Reutemann y Roberto Basualdo.
Reposo ingresa en el torneo con algunos puntos en contra. Ya tuvo un conflicto judicial con los radicales Ernesto Sanz y Gerardo Morales por negarse a responder pedidos de informes sobre la Sigen. Es curioso: además de elogios a Boudou, la mayor parte de los tweets de Reposo contienen alegatos en favor de la transparencia.
El avance sobre YPF
El cesarismo que aparece en la nominación del procurador se pone también en ejercicio en el avance sobre YPF. El gobernador de Neuquén, Jorge Sapag, confirmó que Cristina Kirchner se propone convertir a esa compañÃa en una empresa mixta, con la estatización compulsiva de parte de sus acciones.
Uno de los proyectos pertenece a Julio De Vido y al neoestatizador Roberto Dromi. Consiste en estatizar por ley el 50,1% de las acciones, que se pagarÃa al cabo de tres años.
El Tribunal de Tasación fijarÃa el precio, según los dictámenes del secretario de EnergÃa, Daniel Cameron, que harÃa las veces de perito. Una de las peculiaridades de la iniciativa es que identificarÃa a los accionistas obligados a vender: los Eskenazi tendrÃan que desprenderse de su 25,5% y Repsol de un 24,6% de su tenencia, reducida al 34%. Los inversores del mercado mantendrÃan el 17% de la empresa.
Para consumar la operación, el Congreso deberÃa declarar de interés público a YPF. Sólo asà se suspenderÃa el artÃculo del estatuto societario que obliga a realizar una oferta por el total de las acciones a quien pretenda acceder a más del 15% del paquete. Esta barrera es la que detiene a la Presidenta y, sobre todo, a Carlos Zannini, su consejero legal.
La derogación de esa cláusula desencadenarÃa una lluvia de demandas colectivas, sobre todo en los tribunales de Nueva York, en cuya bolsa cotiza la empresa. Los accionistas tendrÃan derecho a quejarse por la imposición inconsulta de un régimen societario distinto del que imperaba cuando ingresaron a la empresa. Esa violación del derecho de propiedad serÃa difÃcil de justificar ante la Justicia.
Por esa razón los ejecutivos de Repsol se retirarÃan del directorio dejando en su lugar a abogados, que objetarÃan cada decisión del Estado en YPF. Además, España llevarÃa el caso al gobierno de la Unión Europea, para que exija compensaciones en el Ciadi, como prevé el Tratado de Lisboa.
Hasta anoche la señora de Kirchner no habÃa manifestado intención de negociar. Antonio Brufau, el presidente de Repsol, está en Buenos Aires esperando una entrevista. Ayer se especulaba con que podrÃa realizarse hoy y que después habrÃa un anuncio oficial en el marco de una reunión con gobernadores petroleros.
De Vido sà discutió las lÃneas generales de su iniciativa con Brufau y con Sebastián Eskenazi: «Lo lamento mucho, pero para sobrevivir en este Gobierno hay que «morenizarse». A mà nadie me corre por izquierda», se ufanó.
Se equivoca De Vido. El viceministro de EconomÃa, Axel Kicillof, tiene ideas más radicales que las suyas. No en vano los empresarios lo han bautizado «Robespierre». En la SecretarÃa de EnergÃa aseguran que, si por él fuera, estatizarÃa el 51% de los hidrocarburos extraÃdos por todas las operadoras, que sólo podrÃan quedarse con el 49% restante.
¿Qué objetivos pretende alcanzar el Gobierno con el avance sobre YPF? En principio, resolver la asfixia fiscal que plantean las importaciones de combustibles por 14.000 millones de dólares.
«Las empresas deben compartir la carga del déficit público», sostuvo Kicillof en la primera reunión con los accionistas de la empresa, ante el respetuoso silencio de De Vido.
Eskenazi habÃa escuchado ese argumento en diciembre, la tarde en que se quebró con Cristina Kirchner esa relación que, a lo largo de casi veinte años, fue tan rentable para ambos.
Debajo de la emergencia fiscal se esconde otra pretensión del kirchnerismo. Es la estatización de un activo formidable: el yacimiento de shale gas Vaca Muerta, calificado por el Financial Times como el tercer reservorio de hidrocarburos no convencionales del planeta.
Según los expertos, esa formación podrÃa ser valuada, en su etapa de explotación, en unos 250.000 millones de dólares. Hay petroleros locales que quieren acceder a esa riqueza, en poder de YPF y de grupos extranjeros, de la mano del Gobierno.
Con las provincias
Cristina Kirchner extiende su «ida por el todo» también a las provincias. En Neuquén, por ejemplo, Sapag acaba de negarse a reintegrar a Petrobras el yacimiento que le retiró la semana pasada, como le exigió De Vido. «Â¿Cómo justifico que castigo sólo a YPF por la falta de inversión?», se defendió el gobernador. Con Sapag puede abrirse otra discusión: no simpatiza con la idea de que sus regalÃas dependan de una empresa con mayorÃa estatal.
En Chubut las decisiones de la Casa Rosada abrieron ayer una crisis. La Legislatura objetó los pliegos de la licitación de áreas retiradas a YPF, que se abre el próximo lunes, porque habrÃan sido redactados a favor de una compañÃa. Al parecer, hasta Cristóbal López se enfureció con el procedimiento. López no atraviesa el mejor momento con los Kirchner.
La pretensión de «ir por todo» se sostiene en una premisa: que el Gobierno es el único sujeto con derecho a algo. Mejor dicho: a todo. En otras palabras, que sólo hay uno. Que no hay «otro».
Las relaciones exteriores están poniendo a prueba esta creencia. Cuando concurra, este fin de semana, a la Cumbre de las Américas de Cartagena, Cristina Kirchner se enfrentará a varios colegas molestos por sus iniciativas.
A la lista de demandas de Estados Unidos se agrega el maltrato a YPF: 17% de la empresa pertenece a fondos de ese paÃs. México es socio de Repsol a través de Pemex. Brasil fue castigado en Petrobras. Y a Chile se le arrebató el yacimiento Campo Grande. A estas discordias especÃficas se suman las que produjo la intervención del comercio exterior. Hasta el amigable José Mujica se alteró.
El viaje a Colombia puede resultar muy interesante para la Presidenta. Si abandonara por un momento el solipsismo polÃtico en el que parece estar instalada, descubrirÃa un fenómeno elemental: la existencia del otro..
Cristina Kirchner mueve los labios, gesticula y promete a sus fieles desde la tribuna: «Vamos por todo». Insiste: «Por todo». Esa imagen, capturada por una cámara extraoficial de Rosario el DÃa de la Bandera, fue la expresión más elocuente del programa que ha puesto en marcha el Gobierno. La nominación de Daniel Reposo como principal fiscal de la Nación, en la esfera institucional, y la decisión de estatizar la mayorÃa accionaria de YPF desconociendo el estatuto de la empresa, en la esfera económica, demuestran que la Presidenta se ha deshecho de algunas inhibiciones para cumplir con aquel compromiso de barricada. En otras palabras: que resolvió cruzar varias barreras para ir por todo.
Con la promoción de Reposo a la ProcuradurÃa General de la Nación, la señora de Kirchner ha sacrificado dos principios: el de idoneidad y el de legalidad. Entre los profesionales del derecho coinciden con la descripción de Reposo que hizo Ricardo Gil Lavedra: «Es un militante K que carece de antecedentes profesionales y académicos para ocupar un cargo estratégico». Sin embargo, el kirchnerismo ha pensado en él para ocupar el sillón donde se sentaron Nicolás Matienzo, Sebastián Soler y Andrés D’Alessio.
En Reposo se tuvo en cuenta la lealtad. De él se espera que, violentando lo establecido por los constituyentes de 1994 -la Presidenta fue uno de ellos-, encolumne a los fiscales detrás de los intereses del Poder Ejecutivo. La colonización de la Justicia emprendida por el oficialismo desde el año 2003 alcanza asà la última frontera. Es verdad que el reemplazante de Esteban Righi integra el entorno de Amado Boudou y fue parte de su hinchada electoral, como revelan los entusiastas tweets de su cuenta. Es decir, es probable que donde deberÃa tener un fiscal, el vicepresidente cuente ahora con un defensor. Pero ese vÃnculo es apenas un detalle. Las complicaciones del devaluado Boudou en la causa Ciccone han servido de plataforma a los operadores judiciales del Gobierno para ampliar su control sobre tribunales. Es una mutación relevante en el mapa del poder. Sobre todo porque, a diferencia del menemismo, el kirchnerismo cuenta con jueces y fiscales amigos no sólo para absolver a los amigos, sino para perseguir a los que considera sus enemigos.
El acuerdo senatorial de Reposo se convirtió, desde ayer, en motivo de una disputa en el Congreso.
Para rechazarlo, la oposición deberÃa contar con 25 votos. Los senadores de la UCR -son 16, si no se agrega al «independiente» José MarÃa Roldán, de Corrientes-, los del Frente Amplio Progresista, y MarÃa Eugenia Estenssoro, de la Coalición CÃvica, suman 21. La llave la tienen, entonces, los integrantes del peronismo federal: Juan Carlos Romero, Sonia Escudero, Adolfo RodrÃguez Saá, Liliana Negre de Alonso, Carlos Reutemann y Roberto Basualdo.
Reposo ingresa en el torneo con algunos puntos en contra. Ya tuvo un conflicto judicial con los radicales Ernesto Sanz y Gerardo Morales por negarse a responder pedidos de informes sobre la Sigen. Es curioso: además de elogios a Boudou, la mayor parte de los tweets de Reposo contienen alegatos en favor de la transparencia.
El avance sobre YPF
El cesarismo que aparece en la nominación del procurador se pone también en ejercicio en el avance sobre YPF. El gobernador de Neuquén, Jorge Sapag, confirmó que Cristina Kirchner se propone convertir a esa compañÃa en una empresa mixta, con la estatización compulsiva de parte de sus acciones.
Uno de los proyectos pertenece a Julio De Vido y al neoestatizador Roberto Dromi. Consiste en estatizar por ley el 50,1% de las acciones, que se pagarÃa al cabo de tres años.
El Tribunal de Tasación fijarÃa el precio, según los dictámenes del secretario de EnergÃa, Daniel Cameron, que harÃa las veces de perito. Una de las peculiaridades de la iniciativa es que identificarÃa a los accionistas obligados a vender: los Eskenazi tendrÃan que desprenderse de su 25,5% y Repsol de un 24,6% de su tenencia, reducida al 34%. Los inversores del mercado mantendrÃan el 17% de la empresa.
Para consumar la operación, el Congreso deberÃa declarar de interés público a YPF. Sólo asà se suspenderÃa el artÃculo del estatuto societario que obliga a realizar una oferta por el total de las acciones a quien pretenda acceder a más del 15% del paquete. Esta barrera es la que detiene a la Presidenta y, sobre todo, a Carlos Zannini, su consejero legal.
La derogación de esa cláusula desencadenarÃa una lluvia de demandas colectivas, sobre todo en los tribunales de Nueva York, en cuya bolsa cotiza la empresa. Los accionistas tendrÃan derecho a quejarse por la imposición inconsulta de un régimen societario distinto del que imperaba cuando ingresaron a la empresa. Esa violación del derecho de propiedad serÃa difÃcil de justificar ante la Justicia.
Por esa razón los ejecutivos de Repsol se retirarÃan del directorio dejando en su lugar a abogados, que objetarÃan cada decisión del Estado en YPF. Además, España llevarÃa el caso al gobierno de la Unión Europea, para que exija compensaciones en el Ciadi, como prevé el Tratado de Lisboa.
Hasta anoche la señora de Kirchner no habÃa manifestado intención de negociar. Antonio Brufau, el presidente de Repsol, está en Buenos Aires esperando una entrevista. Ayer se especulaba con que podrÃa realizarse hoy y que después habrÃa un anuncio oficial en el marco de una reunión con gobernadores petroleros.
De Vido sà discutió las lÃneas generales de su iniciativa con Brufau y con Sebastián Eskenazi: «Lo lamento mucho, pero para sobrevivir en este Gobierno hay que «morenizarse». A mà nadie me corre por izquierda», se ufanó.
Se equivoca De Vido. El viceministro de EconomÃa, Axel Kicillof, tiene ideas más radicales que las suyas. No en vano los empresarios lo han bautizado «Robespierre». En la SecretarÃa de EnergÃa aseguran que, si por él fuera, estatizarÃa el 51% de los hidrocarburos extraÃdos por todas las operadoras, que sólo podrÃan quedarse con el 49% restante.
¿Qué objetivos pretende alcanzar el Gobierno con el avance sobre YPF? En principio, resolver la asfixia fiscal que plantean las importaciones de combustibles por 14.000 millones de dólares.
«Las empresas deben compartir la carga del déficit público», sostuvo Kicillof en la primera reunión con los accionistas de la empresa, ante el respetuoso silencio de De Vido.
Eskenazi habÃa escuchado ese argumento en diciembre, la tarde en que se quebró con Cristina Kirchner esa relación que, a lo largo de casi veinte años, fue tan rentable para ambos.
Debajo de la emergencia fiscal se esconde otra pretensión del kirchnerismo. Es la estatización de un activo formidable: el yacimiento de shale gas Vaca Muerta, calificado por el Financial Times como el tercer reservorio de hidrocarburos no convencionales del planeta.
Según los expertos, esa formación podrÃa ser valuada, en su etapa de explotación, en unos 250.000 millones de dólares. Hay petroleros locales que quieren acceder a esa riqueza, en poder de YPF y de grupos extranjeros, de la mano del Gobierno.
Con las provincias
Cristina Kirchner extiende su «ida por el todo» también a las provincias. En Neuquén, por ejemplo, Sapag acaba de negarse a reintegrar a Petrobras el yacimiento que le retiró la semana pasada, como le exigió De Vido. «Â¿Cómo justifico que castigo sólo a YPF por la falta de inversión?», se defendió el gobernador. Con Sapag puede abrirse otra discusión: no simpatiza con la idea de que sus regalÃas dependan de una empresa con mayorÃa estatal.
En Chubut las decisiones de la Casa Rosada abrieron ayer una crisis. La Legislatura objetó los pliegos de la licitación de áreas retiradas a YPF, que se abre el próximo lunes, porque habrÃan sido redactados a favor de una compañÃa. Al parecer, hasta Cristóbal López se enfureció con el procedimiento. López no atraviesa el mejor momento con los Kirchner.
La pretensión de «ir por todo» se sostiene en una premisa: que el Gobierno es el único sujeto con derecho a algo. Mejor dicho: a todo. En otras palabras, que sólo hay uno. Que no hay «otro».
Las relaciones exteriores están poniendo a prueba esta creencia. Cuando concurra, este fin de semana, a la Cumbre de las Américas de Cartagena, Cristina Kirchner se enfrentará a varios colegas molestos por sus iniciativas.
A la lista de demandas de Estados Unidos se agrega el maltrato a YPF: 17% de la empresa pertenece a fondos de ese paÃs. México es socio de Repsol a través de Pemex. Brasil fue castigado en Petrobras. Y a Chile se le arrebató el yacimiento Campo Grande. A estas discordias especÃficas se suman las que produjo la intervención del comercio exterior. Hasta el amigable José Mujica se alteró.
El viaje a Colombia puede resultar muy interesante para la Presidenta. Si abandonara por un momento el solipsismo polÃtico en el que parece estar instalada, descubrirÃa un fenómeno elemental: la existencia del otro..
Ojo Pagni fijate que me parece que te quedó una empresa sin defender.
por la tolerancia lo haces, claro
Tranqui, pepe, que asesorando en la estatización esta un patriota como Dromi, de esos que los K rescatan desde el fondo injusto de la historia para que el menemismo no muera. No puede no ser en beneficio del interes nacional. Es como ir a buscar al cirujano que te saco el riñón, y lo vendió en La Salada por tres pe, y le pidas que te haga el transplante de corazón. No puede fallar…