Viernes 10 de junio de 2011 | 01:33 (actualizado a las 08:06)
Foto: Archivo
Por Valeria Vera
De la Redacción de lanacion.com
vvera@lanacion.com.ar
@verava
Después de dos años de la fecha fijada por Cristina Kirchner para implementar el boleto electrónico y terminar, entre otros problemas, con «los negociados de las monedas», sus responsables se muestran conformes con los resultados alcanzados en los primeros meses de funcionamiento.
Pese a los contratiempos que sufrió el proyecto, el secretario de Transporte, Juan Pablo Schiavi, reconoció a lanacion.com estar satisfecho con SUBE, el sistema que funciona desde febrero en el área metropolitana, y destacó que se logró «blanquear la actividad del transporte y el sistema de subsidios».
«El Estado tiene, por primera vez, un control absoluto de todas las transacciones que existen gracias a la memoria electrónica, lo que permite blanquear todas las actividades económicas ligadas a este sector y tener una idea clara de la cantidad de viajes y de pasajeros transportados en la ciudad», explicó, y advirtió que la medida despertó resistencias en algunas empresas de transporte que ya fueron superadas.
¿Ya utilizaste SUBE? ¿Qué te pareció el pago electrónico? Dejanos tu experiencia en los comentarios
Más allá del escepticismo generado por las demoras en su instrumentación, Schiavi subrayó la buena recepción que tuvo la tarjeta en el público con un promedio de dos millones de operaciones diarias y adelantó que a fines del invierno estarán instaladas las máquinas de las lÃneas troncales, es decir, las que cubren la mayor cantidad de recorridos.
Al trazar un análisis sobre la situación del transporte en la ciudad, asumió la falta de inversión en materia de ferrocarriles y subtes, y deslizó algunas crÃticas a la gestión de Mauricio Macri. «La ciudad no se construye con carteles amarillos, sino con obras concretas», cuestionó.
Video: Los primeros meses del boleto electrónico
-¿Cómo evalúa el funcionamiento de SUBE hoy? ¿Está conforme con los resultados alcanzados hasta el momento?
-En lÃneas generales, estamos muy conformes. A Chile le costó entre tres y cuatro años instalar el sistema, que es, por lo general, el tiempo promedio que demanda su implementación.
-¿Cuántas lÃneas disponen actualmente de este sistema? ¿Cuántas restan sumarse al plan?
-Tenemos casi 9000 colectivos que tienen operativo el sistema, además de toda la red de subterráneos y algunas lÃneas de trenes. Desde ese lugar, el proceso está bien y funciona correctamente.
De las lÃneas principales están funcionando prácticamente todas. Y de las provinciales o municipales (que son las que acercan al pasajero a las troncales) están en pleno proceso. Tal vez demore un mes y medio más como mÃnimo poder compatibilizar todo el servicio. Igualmente, las que le dan el volumen a este sistema son las troncales, más el ferrocarril y el subte.
-¿Cómo reaccionaron los usuarios? ¿Qué ventajas resaltaron sobre esta nueva forma de viajar?
-La primera sensación con la que se encontraron fue la de tener una gran libertad. No hacen cola, no tienen problemas para conseguir monedas y tienen mucho menos contacto con el dinero. Ganan seguridad, pero también tiempo. Algunas lÃneas de colectivos mejoraron muchÃsimo la performance porque la gente sube más rápido. Creemos que en la medida en que el sistema empiece a masificarse, todo esto va a ir creciendo en cadena.
Al principio tenÃamos un poco de temor respecto de si la gente iba a poder comprender la estructura de recarga de la tarjeta, algo parecido a lo que pasó con los celulares o lo que fue en su momento la instalación de cajeros automáticos. Pero, afortunadamente, la gente lo entendió muy rápidamente. La adopción fue mucho más natural. Tal vez, a algunos adultos les cueste más que a los jóvenes comprender la metodologÃa, pero a todos los libera de tener que contar con monedas en el bolsillo.
-¿De qué forma repercutió el sistema en el dÃa a dÃa de las empresas de transporte?
-Al principio fue una tarea compleja, pero después cambiaron su percepción al ver que, por primera vez, existe una certificación clara del manejo económico de cada lÃnea de colectivo, tren y subte. Advirtieron que era auditable, que en 24 horas tenÃan los recursos puestos en su cuenta del banco, que tenÃan que manejar menos dinero y que tener el boleto electrónico implicaba vender más. Ahora compiten para ver quién tiene más rápido las máquinas activadas. Pienso que van a terminar siendo promotores a perspectiva del sistema.
Sin embargo, todavÃa hay algunos inconvenientes. Detectamos trampas en algunas compañÃas que no habilitaban el sistema entre las 12 y las 16, o lugares de recarga que querÃan cobrarle al usuario, cuando la tarjeta y la recarga son gratuitas.
– ¿En qué medida incrementó la transparencia en la recaudación?
En gran medida. Todos los dÃas, llegan datos sobre la recaudación al back office. Cada empresa debe rendir cuentas acerca de lo que produjo el dÃa anterior. Desde el punto de visto público tiene dos ventajas: una es controlar el sistema de subsidios que tiene el Estado. Sabemos que un mecanismo de este tipo pone en blanco y negro si estamos subsidiando bien. Y el segundo tema es llegar a ese objetivo final de poder subsidiar usuarios y volver más equitativo el circuito. Ese trabajo de compatibilizar bases de datos y tener clarificado a quién le puedo cobrar de una manera y a quién no, es un trabajo que nos va a llevar mucho tiempo, pero tenemos todo el instrumental para hacerlo.
-¿Cuáles son las previsiones de la cartera en este ámbito? ¿Qué mejoras tienen contempladas?
-Primero buscamos que SUBE estuviera entre nosotros y se convirtiera en un elemento más amigable para todos, aunque son los jóvenes los que más lo utilizan. Ya tenemos un poco más de dos millones de transacciones diarias y suponemos que esta cifra va a ir creciendo en forma exponencial a medida que hagamos mayor difusión pública.
Ahora, estamos instalando el sistema a gran velocidad en el resto de las lÃneas de colectivos y trenes. Más adelante, nos concentraremos en desarrollar polÃticas tarifarias de transporte a partir de los datos que nos suministra SUBE. Son esas transacciones diarias las que nos van a ir definiendo el mapa de los lugares por donde viaja la gente, que se convierte en una herramienta maravillosa para poder cambiar recorridos, combinar pasajes y modificar frecuencias.
-Después de haber hecho un balance del funcionamiento del SUBE en estos meses, ¿cuáles dirÃa que fueron los principales frenos en su implementación?
-El armado de un operativo tan complejo desde el punto de vista tecnológico tiene su complicación. Pero, en realidad, el principal problema fue integrar a 18.000 colectivos, siete lÃneas de trenes y seis lÃneas de subte más el Premetro dentro de una operación que está más allá de maquinaria.
El segundo problema fue transparentar el sistema de subsidios y tratar de llevar ese esquema a la demanda o a la persona, no a la empresa. Esto también generó complicaciones y demoras. Trabajamos con softwares muy sofisticados. Si encarábamos esto mal, terminábamos dejando a la persona literalmente fuera del sistema.
A esto se sumó blanquear la actividad del transporte. Hasta hoy eran declaraciones juradas que se firmaban y basaban en la confianza de ciertas personas. Ahora, contamos con una memoria electrónica que dice qué cantidad de personas viajan por mes en cada servicio. Es en función de eso que se disparan los aportes que brinda el Estado. Llevó tiempo, pero resultó ser muy beneficioso.
Schiavi criticó el tránsito en la ciudad: «Esto no se arregla con bicisendas» (acceda a la nota completa)
Foto: Archivo
Por Valeria Vera
De la Redacción de lanacion.com
vvera@lanacion.com.ar
@verava
Después de dos años de la fecha fijada por Cristina Kirchner para implementar el boleto electrónico y terminar, entre otros problemas, con «los negociados de las monedas», sus responsables se muestran conformes con los resultados alcanzados en los primeros meses de funcionamiento.
Pese a los contratiempos que sufrió el proyecto, el secretario de Transporte, Juan Pablo Schiavi, reconoció a lanacion.com estar satisfecho con SUBE, el sistema que funciona desde febrero en el área metropolitana, y destacó que se logró «blanquear la actividad del transporte y el sistema de subsidios».
«El Estado tiene, por primera vez, un control absoluto de todas las transacciones que existen gracias a la memoria electrónica, lo que permite blanquear todas las actividades económicas ligadas a este sector y tener una idea clara de la cantidad de viajes y de pasajeros transportados en la ciudad», explicó, y advirtió que la medida despertó resistencias en algunas empresas de transporte que ya fueron superadas.
¿Ya utilizaste SUBE? ¿Qué te pareció el pago electrónico? Dejanos tu experiencia en los comentarios
Más allá del escepticismo generado por las demoras en su instrumentación, Schiavi subrayó la buena recepción que tuvo la tarjeta en el público con un promedio de dos millones de operaciones diarias y adelantó que a fines del invierno estarán instaladas las máquinas de las lÃneas troncales, es decir, las que cubren la mayor cantidad de recorridos.
Al trazar un análisis sobre la situación del transporte en la ciudad, asumió la falta de inversión en materia de ferrocarriles y subtes, y deslizó algunas crÃticas a la gestión de Mauricio Macri. «La ciudad no se construye con carteles amarillos, sino con obras concretas», cuestionó.
Video: Los primeros meses del boleto electrónico
-¿Cómo evalúa el funcionamiento de SUBE hoy? ¿Está conforme con los resultados alcanzados hasta el momento?
-En lÃneas generales, estamos muy conformes. A Chile le costó entre tres y cuatro años instalar el sistema, que es, por lo general, el tiempo promedio que demanda su implementación.
-¿Cuántas lÃneas disponen actualmente de este sistema? ¿Cuántas restan sumarse al plan?
-Tenemos casi 9000 colectivos que tienen operativo el sistema, además de toda la red de subterráneos y algunas lÃneas de trenes. Desde ese lugar, el proceso está bien y funciona correctamente.
De las lÃneas principales están funcionando prácticamente todas. Y de las provinciales o municipales (que son las que acercan al pasajero a las troncales) están en pleno proceso. Tal vez demore un mes y medio más como mÃnimo poder compatibilizar todo el servicio. Igualmente, las que le dan el volumen a este sistema son las troncales, más el ferrocarril y el subte.
-¿Cómo reaccionaron los usuarios? ¿Qué ventajas resaltaron sobre esta nueva forma de viajar?
-La primera sensación con la que se encontraron fue la de tener una gran libertad. No hacen cola, no tienen problemas para conseguir monedas y tienen mucho menos contacto con el dinero. Ganan seguridad, pero también tiempo. Algunas lÃneas de colectivos mejoraron muchÃsimo la performance porque la gente sube más rápido. Creemos que en la medida en que el sistema empiece a masificarse, todo esto va a ir creciendo en cadena.
Al principio tenÃamos un poco de temor respecto de si la gente iba a poder comprender la estructura de recarga de la tarjeta, algo parecido a lo que pasó con los celulares o lo que fue en su momento la instalación de cajeros automáticos. Pero, afortunadamente, la gente lo entendió muy rápidamente. La adopción fue mucho más natural. Tal vez, a algunos adultos les cueste más que a los jóvenes comprender la metodologÃa, pero a todos los libera de tener que contar con monedas en el bolsillo.
-¿De qué forma repercutió el sistema en el dÃa a dÃa de las empresas de transporte?
-Al principio fue una tarea compleja, pero después cambiaron su percepción al ver que, por primera vez, existe una certificación clara del manejo económico de cada lÃnea de colectivo, tren y subte. Advirtieron que era auditable, que en 24 horas tenÃan los recursos puestos en su cuenta del banco, que tenÃan que manejar menos dinero y que tener el boleto electrónico implicaba vender más. Ahora compiten para ver quién tiene más rápido las máquinas activadas. Pienso que van a terminar siendo promotores a perspectiva del sistema.
Sin embargo, todavÃa hay algunos inconvenientes. Detectamos trampas en algunas compañÃas que no habilitaban el sistema entre las 12 y las 16, o lugares de recarga que querÃan cobrarle al usuario, cuando la tarjeta y la recarga son gratuitas.
– ¿En qué medida incrementó la transparencia en la recaudación?
En gran medida. Todos los dÃas, llegan datos sobre la recaudación al back office. Cada empresa debe rendir cuentas acerca de lo que produjo el dÃa anterior. Desde el punto de visto público tiene dos ventajas: una es controlar el sistema de subsidios que tiene el Estado. Sabemos que un mecanismo de este tipo pone en blanco y negro si estamos subsidiando bien. Y el segundo tema es llegar a ese objetivo final de poder subsidiar usuarios y volver más equitativo el circuito. Ese trabajo de compatibilizar bases de datos y tener clarificado a quién le puedo cobrar de una manera y a quién no, es un trabajo que nos va a llevar mucho tiempo, pero tenemos todo el instrumental para hacerlo.
-¿Cuáles son las previsiones de la cartera en este ámbito? ¿Qué mejoras tienen contempladas?
-Primero buscamos que SUBE estuviera entre nosotros y se convirtiera en un elemento más amigable para todos, aunque son los jóvenes los que más lo utilizan. Ya tenemos un poco más de dos millones de transacciones diarias y suponemos que esta cifra va a ir creciendo en forma exponencial a medida que hagamos mayor difusión pública.
Ahora, estamos instalando el sistema a gran velocidad en el resto de las lÃneas de colectivos y trenes. Más adelante, nos concentraremos en desarrollar polÃticas tarifarias de transporte a partir de los datos que nos suministra SUBE. Son esas transacciones diarias las que nos van a ir definiendo el mapa de los lugares por donde viaja la gente, que se convierte en una herramienta maravillosa para poder cambiar recorridos, combinar pasajes y modificar frecuencias.
-Después de haber hecho un balance del funcionamiento del SUBE en estos meses, ¿cuáles dirÃa que fueron los principales frenos en su implementación?
-El armado de un operativo tan complejo desde el punto de vista tecnológico tiene su complicación. Pero, en realidad, el principal problema fue integrar a 18.000 colectivos, siete lÃneas de trenes y seis lÃneas de subte más el Premetro dentro de una operación que está más allá de maquinaria.
El segundo problema fue transparentar el sistema de subsidios y tratar de llevar ese esquema a la demanda o a la persona, no a la empresa. Esto también generó complicaciones y demoras. Trabajamos con softwares muy sofisticados. Si encarábamos esto mal, terminábamos dejando a la persona literalmente fuera del sistema.
A esto se sumó blanquear la actividad del transporte. Hasta hoy eran declaraciones juradas que se firmaban y basaban en la confianza de ciertas personas. Ahora, contamos con una memoria electrónica que dice qué cantidad de personas viajan por mes en cada servicio. Es en función de eso que se disparan los aportes que brinda el Estado. Llevó tiempo, pero resultó ser muy beneficioso.
Schiavi criticó el tránsito en la ciudad: «Esto no se arregla con bicisendas» (acceda a la nota completa)
Mentiras. Si se blanqueara toda la actividad del transporte desde el 2003 y hasta la fecha, irÃan todos presos, subsidiantes y subsidiados.-
cómo van a ir presos? mandamos la causa con oyarbide y listo, papá!!! es nuestra dictadura.
Andá a cagar.