sólo sirvió para postergar las subas de precios

A cinco meses de su lanzamiento, el congelamiento de precios que implementó el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, fracasó en su principal objetivo, que era desacelerar la inflación en los productos de la canasta básica.
Si bien la medida tuvo inicialmente un efecto positivo, en especial en las grandes cadenas de supermercados que cumplieron la obligación de no tocar sus precios, en el largo plazo sólo sirvió para postergar los aumentos, que finalmente llegaron a partir de las últimas semanas de mayo.
«El congelamiento sirvió durante los primeros meses para desacelerar la inflación pero, con los aumentos que empezaron a fines de mayo y se mantuvieron en junio, ya se perdió más de la mitad de lo que se había ahorrado y todo indica que, si se mantienen el actual ritmo de aumentos, la brecha se va a cerrar rápidamente, con el agravante de que la inflación va a estar ubicada en un escalón más alto que el 1,8 por ciento mensual del año pasado», alertó Luciano Cohan, economista jefe de la consultora Elypsis.
En Elypsis, que releva los precios de más de 97.000 artículos de primera necesidad en supermercados de todo el país, destacan que, si se toma como referencia una variación mensual del 1,8% como era la que se venía registrando en promedio hasta febrero de este año, hasta mayo la suba acumulada en las góndolas era un 2,2% por debajo de la que se habría alcanzado sin el congelamiento, lo que significa que, en un primer momento, la medida impulsada por Moreno cumplió el objetivo de desacelerar la inflación en alimentos y bebidas.
Sin embargo, gran parte de lo que se había ganado entre febrero y mayo se perdió en junio, cuando la inflación en los supermercados llegó a 3,2% como producto de la vía libre que dio la Secretaría de Comercio Interior a las empresas fabricantes para actualizar sus lista de precios, con la única excepción de los 500 artículos que quedaron congelados. De acuerdo con la medición de la consultora, en términos anualizados, la inflación en la canasta básica ya cruzó la barrera del 50% anual y a fines de junio se ubicaba en 50,4%. Los aumentos además son generalizados en todos los rubros y, de hecho, en la última semana del mes el 26,2% de los 97.000 artículos relevados registraron algún aumento, mientras que el 5,6% tuvo una baja.
Los principales impulsores de la inflación en el rubro son las grandes cadenas de supermercados, con un alza promedio del 4,3% en junio, pese a que, en teoría, son los únicos alcanzados por la obligación de mantener congelados los precios de la canasta de 500 artículos.
Más allá del fracaso para contener la inflación, el otro efecto más marcado del congelamiento de precios fue el cambio en la composición de fuerzas entre los canales comerciales.
Híper afectados
Los grandes perdedores de las nuevas reglas de juego fueron los hipermercados, que se vieron perjudicados no sólo por el enfriamiento del consumo, sino también por la prohibición que les impuso Moreno a las cadenas para publicitar sus ofertas en los diarios, haciéndoles perder una de sus principales armas comerciales.
En los primeros meses del congelamiento fueron los hipermercados los que perdieron varios puntos de participación en la venta de alimentos, bebidas, artículos de tocador y limpieza.
A falta de las ofertas que movilizaran a muchos clientes a tomar el auto para ir hasta el híper, gran parte de los consumidores que tenían las grandes superficies fue absorbida por los llamadas locales de cercanía, como Día%, los Carrefour Express, los mini Coto o los autoservicios chinos.
«Desde comienzos del año se aprecia una involución de la venta en unidades del canal hipermercados, que se mantiene prácticamente todas las semanas, lo que implica que no se presenta la compra del mes especulando con el deterioro del salario por la inflación», explicó José Amodei, director de la consultora CCR que releva las ventas en los principales canales comerciales.
En el sector supermercadista, sin embargo, se esperanzan con la posibilidad de que esta tendencia de migración de los clientes de las grandes superficies a los locales de proximidad podría frenarse en el corto plazo a partir del lanzamiento de la canasta de 500 artículos, ya que los híper y supermercados más grandes cuentan con una oferta más completa de los productos congelados.
Sin soluciones de fondo
Los aumentos llegaron con más fuerza en junio. Aumentos y oferta escasa
Una góndola el 5 de enero, antes ?del congelamiento. La medida duró 90 días y no atenuó los faltantes. .

Acerca de Napule

es Antonio Cicioni, politólogo y agnotólogo, hincha de Platense y adicto en recuperación a la pizza porteña.

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5 comentarios en «sólo sirvió para postergar las subas de precios»

  1. «Solamente sirvió para postergar las subas de precios»

    Pero precisamente ése era el objetivo del congelamiento de precios, porque más allá de la decisión empresarial de aumentar y de las altas expectativas de inlfación, el problema es estructural: la menor productividad industrial argentina respecto del promedio mundial y la inflación importada, a través de los huecos del régimen tributario, por empezar con el fracaso de la 125.

    Entonces, postergar las subas de precios significa que los salarios le ganen un par de meses a los precios. Los suficientes para que lleguen las paritarias y el salario real (de los trabajadores registrados, nunca debemos olvidarlo) se sostenga. ¿Poca cosa, no?

    1. hola N., podrias explicar por favor como la diferencia de productividad impacta en la inflacion local? tambien, no te parece que la inflacion importada no alcanza para explicar los valores que se dan en el mercado local? gracias.

  2. Hola, me explico un poco más:

    El planteo de la productividad lo desarrolla el CEPED en varios artículos: http://www.econ.uba.ar/www/institutos/economia/Ceped/publicaciones/pubmiembros09.html Se inscribe en la línea de Iñigo Carrera sobre la plusvalía extraordinaria.

    En líneas grales., la industria argentina no goza de ventajas comparativas que la vuelvan competitiva en el mercado internacional, como sí ocurre con el agro. Por escala y por tecnología nos pasan el trapo. Entonces la competitividad de la economía está supeditada a los bajos salarios.

    Ése es uno de los factores que explican que la recuperación post 2001, además del alza de los commodities y las políticas expansivas que leyeron bien la etapa.

    El agotamiento del Tipo de Cambio Real Competitivo, es decir competitividad vía tipo de cambio alto, induce a los empresarios a reestablecer su margen de ganancia por medio del ajuste de precios para ganarle la carrera al salario real, que todavía no está en sus niveles históricos (ver gráf. 5: http://www.econ.uba.ar/www/institutos/economia/Ceped/publicaciones/2009/Arakaki_Piqué.PDF)

    No casualmente la inflación se produce a partir de 2006, en simultáneo con la apreciación del tipo de cambio.

    Cabe destacar que este «modelo» no ajustaría del mismo modo si existen políticas fiscales proteccionistas, pero la estructura impositiva de un Estado creado por exportadores y comerciantes dista mucho de ser adecuada para un modelo de desarrollo industrial. Además de que los desafíos de industrialización hoy pasan más por sectores estratégicos con grandes necesidades de financiamiento (YPF, minería, por ej.) que por sustitución de importaciones.

    Con respecto a la inflación importada, en mi opinión tiene una gran incidencia pero no estaría bien decir que es la única causa. Hay algunos estudios más serios que ahora no encuentro, pero al menos a grandes rasgos recuerdo este artículo en el que se ve que no hay una relación entre los altos niveles históricos de la inflación argentina y precios de los productos exportables: http://www.pagina12.com.ar/diario/economia/2-220081-2013-05-16.html

    Saludos.

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