Chandler, en plena City de Londres, durante su encuentro con LA NACION, ayer; admitió que tiene miedo. Foto: LA NACION / Pablo Rimoldi
Más notas para entender este tema
Randazzo reconoció que hubo «anomalÃas»
LONDRES.- «Aquà estoy. No soy un fantasma y lo puedo demostrar», desafió Stephen Chandler apenas se presentó. Detrás de él, los ejecutivos que caminan las calles de la City de Londres nunca se detienen. La lluvia tampoco.
Con el sobretodo mojado, el consultor inglés -hasta la semana pasada jefe de la supervisión del sistema SUBE del transporte metropolitano- se reunió con LA NACION en un bar frente al Banco de Inglaterra. Después del estallido del escándalo por las irregularidades en un contrato de $ 65 millones que lo tiene como uno de los protagonistas, Chandler siente que las calles de Londres son, más que nunca, su casa. «No volveré a la Argentina por ahora. Estoy nervioso y con algo de miedo», admite.
En una entrevista exclusiva, el consultor inglés intentó desligarse de las sospechas sobre el control del boleto electrónico y dijo que se trata de una acción que «parece orquestada» por la SecretarÃa de Transporte, el Banco Mundial (organismo que financió la operación) y sus socios locales.
Pese a las ironÃas de humor inglés, Chandler esbozó una sola sonrisa, en más de dos horas de entrevista, cuando festejó que el Gobierno haya suspendido el contrato para controlar el boleto electrónico. Asegura que está feliz porque no puede trabajar en un proyecto que «huele a corrupción».
Para ser más gráfico, toma una lapicera y una servilleta: «Esto es una pirámide», explica. Mientras termina de dibujar, reparte responsabilidades con una raya al medio. Los triángulos más grandes son para sus socios IRV y Iatasa. En el pie de la pirámide, muy pequeño, aparece Global Infrastructure (GI), su empresa. Y asegura que avisó de las irregularidades, pero el Banco Mundial y la SecretarÃa de Transporte avalaron ese contrato con «empleados fantasmas».
-Si sabÃa de las irregularidades, ¿por qué firmó el contrato?
«No soy un fantasma», dice Chandler y muestra sus ingresos en el paÃs. Foto: Pablo Rimoldi
-¡No! No firmé ningún contrato. Ni siquiera lo leÃ. Sólo tengo un borrador. Les dije a mis socios locales que habÃa cosas que corregir. Que habÃa gente, como Ashley, que no estaba disponible para trabajar. Lo sabÃan todos: Transporte, el BM y, por supuesto, mis socios locales. Yo mismo le avisé a Andrés Pizarro (gerente del BM). Lo llamé y le envié dos cartas advirtiendo que asà no se podÃa firmar el contrato, que habÃa que hacer cambios. Pero nunca me respondió
-¿No le avisaron de la firma?
-Me engañaron. Angel Ferrigno [director de Iatasa] me dijo que podÃa volver a Londres, que no iba a haber novedades en marzo. A los pocos dÃas, me llama Carlos Longstaff, mi agente en Buenos Aires, para decirme que se habÃa concretado. La SecretarÃa de Transporte lo hizo a mis espaldas. Aunque es legal [Chandler no es apoderado del consorcio], ese contrato es inválido. ¿Cómo lo permitieron sin la presencia del jefe de proyecto?
-¿Puede haber complicidad de los funcionarios?
-Este era un contrato importante del que participó toda una cadena. Jorge de Beláustegui [coordinador de Proyecto de Transporte Urbano], Nora Turco [directora nacional de Coordinación y Planificación del Transporte] y Gabriela Boaglio [asesora del Proyecto de Transporte Urbano]. ¿Por qué Beláustegui y Turco permitieron que se firmara sin m� ¿Fue sólo un error? No, es una acción orquestada.
-¿Por qué no mencionó al entonces secretario Schiavi, que autorizó la contratación?
-No puedo asegurar que tenga vinculación con las irregularidades, pero no deberÃa haber permitido la firma en mi ausencia.
-¿Es verdad que cobró US$ 140.000 por mes?
-La información es totalmente errónea. Si no sabÃa que era falso lo que decÃa, lo podemos acusar de incompetente por no chequear, pero si Schiavi sabÃa, lo podemos acusar de algo mucho peor. Cobré mucho menos que eso y en pesos.
-Su sueldo, por contrato, es de 40.000 dólares
-No sé qué dice el contrato. GI facturó un promedio de 100.000 pesos mensuales, lo que incluye el sueldo de dos empleados más y gastos. Mis honorarios no llegan a los 2000 dólares.
-¿Y quién cobra el resto del dinero?
-Creo que mis socios locales le facturan en dólares a la SecretarÃa de Transporte por mà y por el staff de empleados fantasma. Hasta podrÃa ser por montos más altos
-¿Nunca sospechó nada?
-A mà me presentó la embajada británica en la Argentina en una licitación que iba a estar supervisada por el BM [sonrÃe]. Iba a ser un consultor externo. Esa era mi intención. No querÃa formar una unión transitoria de empresas pero me obligaron.
-¿Cómo lo obligaron?
-Recibà mucha presión. El 19 de julio de 2010 [el contrato no habÃa sido firmado] me llamaron para que fuera urgente a Buenos Aires. Me dijeron que habÃa una reunión con el BM. Cuando estaba saliendo para sus oficinas me dijeron que era en Iatasa. Qué raro, pensé. Cuando llegué, mis socios me explicaron que, como era secreta, Pizzarro no podÃa ir a la reunión. Entonces, lo pusieron en el altavoz del teléfono.
-¿Qué le dijo?
-Me dijo lo mismo que mis socios. Fue la directiva final: tenÃa que hacer una UTE con ellos, si no el BM me eliminaba. Para mà era la peor noticia. Me salÃa carÃsimo y corrÃa muchos riesgos. Traté de convencerlo de que me subcontrataran pero no quiso. Es evidente que querÃan usar mi experiencia incluso para esconder otras actividades.
-¿Por qué decidió hablar?
-Antes no me dejaron. Transporte, mis socios y el BM retienen mi dinero sin razón. Cuando se publicó la primera nota me dijeron: «Si hablás, no te pagamos nada».
5 de septiembre de 2010
Se lanzó el sistema SUBE
La implementación del SUBE arrancó tÃmidamente en 2009; para septiembre de 2010, sólo el 3% de los colectivos tenÃa máquinas para boleto electrónico.
17 de mayo de 2012
Una oferta más cara
Se conoció que Transporte contrató a un consorcio que ofertó $ 65 millones para controlar el SUBE. Otra empresa habÃa pedido $ 10 millones menos.
21 de mayo de 2012
Sueldos de 40.000 dólares
La diferencia de precio deriva de los sueldos de los auditores. Para los jefes de proyecto se ofrecieron US$ 20.000 mensuales; el Estado firmó por el doble.
21 de junio de 2012
El SUBE, en una peluquerÃa
GI, la empresa británica encargada del control del SUBE, fijó domicilio en un estudio legal que funciona detrás del local de un estilista en Bicester, Inglaterra.
11 de julio de 2012
La empleada fantasma
Marcela Ashley desmintió haber sido contratada en 2011 para supervisar por 10 meses el SUBE, por US$ 24.300 mensuales, como consta en el expediente oficial.
13 de julio de 2012
Suspensión del contrato
El Gobierno suspendió el contrato con GI y ex asesores de la SecretarÃa de Transporte. Dio intervención a la Sindicatura General de la Nación..
Más notas para entender este tema
Randazzo reconoció que hubo «anomalÃas»
LONDRES.- «Aquà estoy. No soy un fantasma y lo puedo demostrar», desafió Stephen Chandler apenas se presentó. Detrás de él, los ejecutivos que caminan las calles de la City de Londres nunca se detienen. La lluvia tampoco.
Con el sobretodo mojado, el consultor inglés -hasta la semana pasada jefe de la supervisión del sistema SUBE del transporte metropolitano- se reunió con LA NACION en un bar frente al Banco de Inglaterra. Después del estallido del escándalo por las irregularidades en un contrato de $ 65 millones que lo tiene como uno de los protagonistas, Chandler siente que las calles de Londres son, más que nunca, su casa. «No volveré a la Argentina por ahora. Estoy nervioso y con algo de miedo», admite.
En una entrevista exclusiva, el consultor inglés intentó desligarse de las sospechas sobre el control del boleto electrónico y dijo que se trata de una acción que «parece orquestada» por la SecretarÃa de Transporte, el Banco Mundial (organismo que financió la operación) y sus socios locales.
Pese a las ironÃas de humor inglés, Chandler esbozó una sola sonrisa, en más de dos horas de entrevista, cuando festejó que el Gobierno haya suspendido el contrato para controlar el boleto electrónico. Asegura que está feliz porque no puede trabajar en un proyecto que «huele a corrupción».
Para ser más gráfico, toma una lapicera y una servilleta: «Esto es una pirámide», explica. Mientras termina de dibujar, reparte responsabilidades con una raya al medio. Los triángulos más grandes son para sus socios IRV y Iatasa. En el pie de la pirámide, muy pequeño, aparece Global Infrastructure (GI), su empresa. Y asegura que avisó de las irregularidades, pero el Banco Mundial y la SecretarÃa de Transporte avalaron ese contrato con «empleados fantasmas».
-Si sabÃa de las irregularidades, ¿por qué firmó el contrato?
«No soy un fantasma», dice Chandler y muestra sus ingresos en el paÃs. Foto: Pablo Rimoldi
-¡No! No firmé ningún contrato. Ni siquiera lo leÃ. Sólo tengo un borrador. Les dije a mis socios locales que habÃa cosas que corregir. Que habÃa gente, como Ashley, que no estaba disponible para trabajar. Lo sabÃan todos: Transporte, el BM y, por supuesto, mis socios locales. Yo mismo le avisé a Andrés Pizarro (gerente del BM). Lo llamé y le envié dos cartas advirtiendo que asà no se podÃa firmar el contrato, que habÃa que hacer cambios. Pero nunca me respondió
-¿No le avisaron de la firma?
-Me engañaron. Angel Ferrigno [director de Iatasa] me dijo que podÃa volver a Londres, que no iba a haber novedades en marzo. A los pocos dÃas, me llama Carlos Longstaff, mi agente en Buenos Aires, para decirme que se habÃa concretado. La SecretarÃa de Transporte lo hizo a mis espaldas. Aunque es legal [Chandler no es apoderado del consorcio], ese contrato es inválido. ¿Cómo lo permitieron sin la presencia del jefe de proyecto?
-¿Puede haber complicidad de los funcionarios?
-Este era un contrato importante del que participó toda una cadena. Jorge de Beláustegui [coordinador de Proyecto de Transporte Urbano], Nora Turco [directora nacional de Coordinación y Planificación del Transporte] y Gabriela Boaglio [asesora del Proyecto de Transporte Urbano]. ¿Por qué Beláustegui y Turco permitieron que se firmara sin m� ¿Fue sólo un error? No, es una acción orquestada.
-¿Por qué no mencionó al entonces secretario Schiavi, que autorizó la contratación?
-No puedo asegurar que tenga vinculación con las irregularidades, pero no deberÃa haber permitido la firma en mi ausencia.
-¿Es verdad que cobró US$ 140.000 por mes?
-La información es totalmente errónea. Si no sabÃa que era falso lo que decÃa, lo podemos acusar de incompetente por no chequear, pero si Schiavi sabÃa, lo podemos acusar de algo mucho peor. Cobré mucho menos que eso y en pesos.
-Su sueldo, por contrato, es de 40.000 dólares
-No sé qué dice el contrato. GI facturó un promedio de 100.000 pesos mensuales, lo que incluye el sueldo de dos empleados más y gastos. Mis honorarios no llegan a los 2000 dólares.
-¿Y quién cobra el resto del dinero?
-Creo que mis socios locales le facturan en dólares a la SecretarÃa de Transporte por mà y por el staff de empleados fantasma. Hasta podrÃa ser por montos más altos
-¿Nunca sospechó nada?
-A mà me presentó la embajada británica en la Argentina en una licitación que iba a estar supervisada por el BM [sonrÃe]. Iba a ser un consultor externo. Esa era mi intención. No querÃa formar una unión transitoria de empresas pero me obligaron.
-¿Cómo lo obligaron?
-Recibà mucha presión. El 19 de julio de 2010 [el contrato no habÃa sido firmado] me llamaron para que fuera urgente a Buenos Aires. Me dijeron que habÃa una reunión con el BM. Cuando estaba saliendo para sus oficinas me dijeron que era en Iatasa. Qué raro, pensé. Cuando llegué, mis socios me explicaron que, como era secreta, Pizzarro no podÃa ir a la reunión. Entonces, lo pusieron en el altavoz del teléfono.
-¿Qué le dijo?
-Me dijo lo mismo que mis socios. Fue la directiva final: tenÃa que hacer una UTE con ellos, si no el BM me eliminaba. Para mà era la peor noticia. Me salÃa carÃsimo y corrÃa muchos riesgos. Traté de convencerlo de que me subcontrataran pero no quiso. Es evidente que querÃan usar mi experiencia incluso para esconder otras actividades.
-¿Por qué decidió hablar?
-Antes no me dejaron. Transporte, mis socios y el BM retienen mi dinero sin razón. Cuando se publicó la primera nota me dijeron: «Si hablás, no te pagamos nada».
5 de septiembre de 2010
Se lanzó el sistema SUBE
La implementación del SUBE arrancó tÃmidamente en 2009; para septiembre de 2010, sólo el 3% de los colectivos tenÃa máquinas para boleto electrónico.
17 de mayo de 2012
Una oferta más cara
Se conoció que Transporte contrató a un consorcio que ofertó $ 65 millones para controlar el SUBE. Otra empresa habÃa pedido $ 10 millones menos.
21 de mayo de 2012
Sueldos de 40.000 dólares
La diferencia de precio deriva de los sueldos de los auditores. Para los jefes de proyecto se ofrecieron US$ 20.000 mensuales; el Estado firmó por el doble.
21 de junio de 2012
El SUBE, en una peluquerÃa
GI, la empresa británica encargada del control del SUBE, fijó domicilio en un estudio legal que funciona detrás del local de un estilista en Bicester, Inglaterra.
11 de julio de 2012
La empleada fantasma
Marcela Ashley desmintió haber sido contratada en 2011 para supervisar por 10 meses el SUBE, por US$ 24.300 mensuales, como consta en el expediente oficial.
13 de julio de 2012
Suspensión del contrato
El Gobierno suspendió el contrato con GI y ex asesores de la SecretarÃa de Transporte. Dio intervención a la Sindicatura General de la Nación..
jejeje… Lean el tÃtulo y luego cotéjenlo con el contenido de la nota…
Poooobre hombre, parece que lo engañaron :)
http://www.lanacion.com.ar/1491980-chandler-desmiente-a-schiavi-en-una-carta-abierta