EL MUNDO › LOS MENORES JUGABAN EN UN CAMPO DE REFUGIADOS DE LA CIUDAD DE GAZA
Las muertes se produjeron en una calle donde los pequeños jugaban en las hamacas y con armas de juguete. No podrÃan haber sido confundidos con combatientes: todos tenÃan entre 7 y 12 años.
Por Kim Sengupta *
Desde Gaza
Un dÃa que comenzó con grandes esperanzas de paz terminó en un espantoso derramamiento de sangre con 15 muertos y la perspectiva ominosa de un conflicto cada vez mayor. Diez niños fueron abatidos en un ataque aéreo en la ciudad de Gaza, mientras que, al otro lado de la frontera, cinco soldados israelÃes resultaron muertos en distintos incidentes. Los niños fueron alcanzados por un misil mientras jugaban en el campo de refugiados Beach, sumándose al ya extraordinariamente alto número de vÃctimas jóvenes de esta guerra. La masacre tuvo lugar en la fiesta musulmana Eid, el dÃa en que se celebra el fin del Ramadán.
Hubo inmediatas recriminaciones, con el ejército israelà tuiteando que los cohetes mal dirigidos de Hamas fueron responsables de la carnicerÃa y también del segundo ataque, en el Hospital de Shifa, en Gaza. De hecho, el daño fue a una clÃnica pegada al hospital provocando 46 heridos de ambos lugares. Las muertes se produjeron en una calle en el campamento donde los niños jugaban en las hamacas y con armas de juguete.
Las armas habÃan sido muy vistas en las calles hoy como regalos de Eid, pero los niños no podrÃan haber sido confundidos con combatientes: todos tenÃan entre 7 y 12 años. Los testigos se mostraron absolutamente seguros de que habÃan oÃdo aviones volando encima, aunque algunos decÃan que eran aviones de combate F16 y otros, helicópteros de combate.
Las familias y los vecinos dijeron que los muertos eran Yusuf Hassona, 7 años; Jamal Aliam y Mohammed Abu Shaqfa, también de 7; Mahmood Ahmed y Shubair, hermanos de 7 y 6 años: Mohammed Muqdad, de 8; Bara Muqdad, de 7; Mohammed Barud, de 7, y Ahmed Washas y Ahmed Hajaj, de 12. Se dice que otro niño está de-saparecido.
Seis de los chicos habÃan estado utilizando la hamaca, que se habÃa puesto para Eid, con otros cuatro que estaban esperando su turno. Anas Abu Shaqfa, de 7, creyó oÃr un helicóptero antes de la explosión en la que dos de sus primos, Jamal Aliam y Mohammed Abu Shaqfa, resultaron muertos. “Yo no tenÃa miedo, pero estoy muy triste por mis primos; solÃamos jugar juntosâ€, dijo Anas.
Mohammed Barud habÃa venido con sus padres a la casa de su abuelo para el almuerzo Eid. Asma al Muqaid, una tÃa, dijo: “Todos estaban jugando ahÃ, al final de este callejón. No estaban en una zona abierta que los israelÃes dicen que se utilizan para los cohetes; estaban enfrente de las casasâ€.
“OÃmos la explosión y salimos corriendo a ver qué estaba pasando. Mohammed fue herido, pero no sabÃamos si era grave. Nos contactamos con el hospital Shifa y nos dijeron que estaba muerto. ¿Por qué los israelÃes hacen esto? ¿Quieren matar a todos nuestros niños?â€
Un cráter poco profundo en el camino mostraba el lugar donde impactó el misil. Se veÃan charcos de sangre en uno de las cuales habÃa una pistola de plástico negro, junto a un pequeño zapato. Un puesto que se habÃa instalado para vender bocadillos habÃa volado, con paquetes de dulces y papas fritas que yacÃan en la cuneta. El dueño del puesto resultó gravemente herido y, según informes no verificados, murió más tarde.
Ibrahim al Majhal, 18 años, que estaba en la calle cuando ocurrió la explosión, recordó oÃr un F16 sobrevolando. “Fue definitivamente ese avión, sabemos el ruido que hace aquÃ. El misil fue derecho hacia los niños. Vi a los pequeños cortados por la mitad, habÃa brazos y piernas tirados en la ruta. Empecé a correr, porque pensé que iba a haber un segundo misil. Cuando eso no sucedió, volvà a ayudar. Pero no podÃa alzar las armas y las piernas de los niños, era demasiado.â€
El ataque se produjo después de una tregua de 24 horas declarada por Hamas. Hubo hostilidades esporádicas mientras duró, con cohetes disparados contra Israel y la respuesta de los bombardeos israelÃes al este y al norte de Gaza. Un niño de cinco años, Jibril Janaid, fue muerto en las afueras de Jabaliya, el campo de refugiados más grande en la zona.
Su padre declaró en su entierro: “En el dÃa de Eid, me siento orgulloso de sacrificar a mi hijo por la victoria de la resistencia y la victoria de la voluntad del pueblo palestinoâ€. El funeral estuvo lleno de discursos sobre la batalla y la victoria y poco sobre el niño que perdió la vida.
El fin del alto el fuego, a las dos de la tarde, pasó sin un importante intercambio de artillerÃa. Las calles, sin embargo, permanecieron vacÃas con algunas personas haciendo las compras. Por la tarde, ocurrieron los asesinatos del campamento Beach, seguidos por la noticia del ataque de morteros en Israel. Después los habitantes de Gaza oyeron a Benjamin Netanyahu, el primer ministro israelÃ, advirtiendo que la ofensiva terrestre se ampliarÃa. Los residentes en tres áreas, Beit Hanoun, Beit Lahiya y Jabaliya habÃan comenzado por la tarde a recibir llamadas telefónicas y mensajes de texto diciéndoles que evacuaran la ciudad de Gaza. La población de 1,7 millón en un área de apenas 42 kilómetros de largo y unos pocos kilómetros de ancho se apretujó en un cÃrculo que se achicaba. Prácticamente no quedan lugares en escuelas de la ONU utilizados como refugios en Gaza, obligando a las familias que huyeron de sus casas a dormir en tiendas de campaña o afuera, lo que aumenta las posibilidades de pérdida masiva de vidas.
* De The Independent de Gran Bretaña. Especial para Página/12.
Traducción: Celita Doyhambéhère.
El padre de una de las vÃctimas fatales de ayer cargó el cuerpo del pequeño hacia la morgue.
Imagen: EFE