Tomá, es para que te la pongas y nos acompañes en este pedido de justicia, somos los familiares de las vÃctimas de Onceâ€, repitió MarÃa Luján Rey –la madre de Lucas Menghini Rey– ante cada una de las muchas personas que encontró en el Planetario, al tiempo que les entregaba una cinta negra y una calcomanÃa que pedÃa “Ju5t1ciaâ€. Como ella, otro centenar de familiares y amigos de las 51 vÃctimas de la tragedia ferroviaria de Once recorrieron varios puntos de encuentro de la ciudad buscando crear conciencia y apoyo en su reclamo de justicia.
Ayer se cumplieron dos meses del accidente y los familiares, tal como habÃan acordado por teléfono y vÃa Facebook, se encontraron al mediodÃa en la estación de Once para, desde allÃ, dividirse en grupos y partir, pancartas y cintas en mano, hacÃa Plaza de Mayo, Plaza Dorrego y Parque Lezama, la Feria del Libro, Florida y Corrientes y la cancha de All Boys. A las 17, volvieron a juntarse frente a los molinetes de Once tapados por carteles , fotos y macetas de colores con los nombres de las vÃctimas. Hicieron un minuto de silencio por los muertos y pidieron justicia. Parados en la estación frente a la formación del Sarmiento, se preguntaron “¿Por qué?â€.
Roberto Giocondo perdió a su esposa. No tiene hijos y no espera nada. “Por más justicia que haya, a mi mujer no me la devuelve nadie, esto ya fue, ya pasó, lo que importa es que no vuelva a pasar, todo funciona malâ€, dijo. Distinta es la posición de Zulema de Garbuio. Para ella, “justicia es una palabra que no se debe llevar el vientoâ€. Pero como Giocondio y todos los que viajan en la ex lÃnea Sarmiento, advierte que “en estos dos meses nada cambióâ€. “Yo me tomé el trabajo de viajar en el tren y sacar fotos, grabar videos: siguen viajando con las puertas abiertas, la gente colgada, es una burla al dolor ajenoâ€, advierte. La misma indignación siente Juan Furmento, quien perdió a su hijo en el accidente y no encuentra sosiego. Está enojado y son en vano los intentos de su hija por calmarlo: “La inseguridad es un arma psicológica que se usa para domesticar al puebloâ€, asegura, e insiste en que esta tragedia debiera servir para unir y lograr no solo justicia, sino también un buen transporte público.
“Esta tragedia se llevó 52 vidas (una de las vÃctimas estaba embarazada) y tuvo 700 heridos. Por eso nosotros estamos en la lucha para que los responsables de lo que pasó paguen y esa es una lucha de todos, por eso nos acercamos a la sociedad para que comparta con nosotros este dÃa de lutoâ€, apunta Paolo, el papá de Lucas Menghini Rey, antes de irse a Florida.
En el Planetario, mientras algunos meditan sentados sobre el césped y otros se suman a la iniciativa de hacer plantines, la mamá de Lucas, MarÃa Luján, fuma un cigarrillo tras otro y entrega una cinta negra a cuantos ve. “Les estirás la cinta y algunos te dicen que no tienen cambio o no la quierenâ€, cuenta, pero no para. Como ella, el resto de las familias se mueven para que no haya olvido. Se mueven para calmar, antes que la rabia, la tristeza que les provoca la ausencia.
Ayer se cumplieron dos meses del accidente y los familiares, tal como habÃan acordado por teléfono y vÃa Facebook, se encontraron al mediodÃa en la estación de Once para, desde allÃ, dividirse en grupos y partir, pancartas y cintas en mano, hacÃa Plaza de Mayo, Plaza Dorrego y Parque Lezama, la Feria del Libro, Florida y Corrientes y la cancha de All Boys. A las 17, volvieron a juntarse frente a los molinetes de Once tapados por carteles , fotos y macetas de colores con los nombres de las vÃctimas. Hicieron un minuto de silencio por los muertos y pidieron justicia. Parados en la estación frente a la formación del Sarmiento, se preguntaron “¿Por qué?â€.
Roberto Giocondo perdió a su esposa. No tiene hijos y no espera nada. “Por más justicia que haya, a mi mujer no me la devuelve nadie, esto ya fue, ya pasó, lo que importa es que no vuelva a pasar, todo funciona malâ€, dijo. Distinta es la posición de Zulema de Garbuio. Para ella, “justicia es una palabra que no se debe llevar el vientoâ€. Pero como Giocondio y todos los que viajan en la ex lÃnea Sarmiento, advierte que “en estos dos meses nada cambióâ€. “Yo me tomé el trabajo de viajar en el tren y sacar fotos, grabar videos: siguen viajando con las puertas abiertas, la gente colgada, es una burla al dolor ajenoâ€, advierte. La misma indignación siente Juan Furmento, quien perdió a su hijo en el accidente y no encuentra sosiego. Está enojado y son en vano los intentos de su hija por calmarlo: “La inseguridad es un arma psicológica que se usa para domesticar al puebloâ€, asegura, e insiste en que esta tragedia debiera servir para unir y lograr no solo justicia, sino también un buen transporte público.
“Esta tragedia se llevó 52 vidas (una de las vÃctimas estaba embarazada) y tuvo 700 heridos. Por eso nosotros estamos en la lucha para que los responsables de lo que pasó paguen y esa es una lucha de todos, por eso nos acercamos a la sociedad para que comparta con nosotros este dÃa de lutoâ€, apunta Paolo, el papá de Lucas Menghini Rey, antes de irse a Florida.
En el Planetario, mientras algunos meditan sentados sobre el césped y otros se suman a la iniciativa de hacer plantines, la mamá de Lucas, MarÃa Luján, fuma un cigarrillo tras otro y entrega una cinta negra a cuantos ve. “Les estirás la cinta y algunos te dicen que no tienen cambio o no la quierenâ€, cuenta, pero no para. Como ella, el resto de las familias se mueven para que no haya olvido. Se mueven para calmar, antes que la rabia, la tristeza que les provoca la ausencia.