En uno de los films de la estupenda TetralogÃa del Poder de Alexander Sokurov, Stalin visita a un Lenin ya casi agonizante en su dacha, y le entrega un bastón con el puño exquisitamente labrado, que le envÃa de regalo el Comité Central. Compungido cÃnicamente, hay que entender: al ascendente Stalin no se le puede escapar la simbologÃa de regalarle un bastón al declinante Lenin, le informa que se habÃa pensado inscribir en él una dedicatoria: al más grande hombre de la URSS, padre del socialismo, héroe titánico de la revolución, cosas por el deplorable estilo.
Trotsky, un hombre de estilo Leer más