Justicia Argentina, ¿para todos o para pocos?
La pregunta que nos debemos hacer es si las diversas posiciones sobre la democratización de la justicia apuntan a una justicia para todos o a una justicia para pocos; o mejor dicho aún, a una justicia de todos o a una justicia de pocos.
Y para evitar discusiones que obscurecen, o tomas de posición a favor o en contra del gobierno que impiden una reflexión algo más objetiva del problema y de sus soluciones, no hay nada mejor que alejarse del problema actual y verlo más lejos del lugar y del tiempo.
Como sabemos, la Constitución Argentina y por ende su concepción sobre la organización de sus poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial, se basa en la Constitución Norteamericana y es bueno rastrear en ella elementos que nos permitan entender las bases de lo que pasa hoy en Argentina.
Cuando se elaboró la Constitución norteamericana, los llamados “Padres Fundadores” de la misma, eran terriblemente desconfiados y opuestos a la participación directa de la población en los asuntos del gobierno y si bien todos hablaban de democracia, se oponen a la misma como método de gobierno y la oponen a la república, que ellos defienden, es decir, prohibir y el gobierno del pueblo y por el pueblo y admitirlo sólo por medio de sus representantes.
Así organizan el poder de la siguiente forma. Admiten sólo la elección directa de los representantes del pueblo, la Cámara de Representantes, pero como desconfían de qué puede salir de ella, ponen como contrapeso una Cámara de Senadores, sin cuya participación nada puede hacer la primera. Pero esos senadores no son elegidos en función del número de habitantes de cada estado, sino que estados chicos o grandes tienen la misma cantidad. Y para la elección de los mismos, ponen condiciones de manera que sean siempre elementos de la clase pudiente.
Para el Ejecutivo definen que tampoco el presidente se elegirá de forma directa por la población sino que se plantean un conjunto de mecanismos por los cuales se elegirán indirectamente pudiendo incluso no ser presidente el que resulte indirectamente el mas votado.
Naturalmente a todo esto se le agrega que se le impide votar a las mujeres, a los negros e incluso el número de habitantes de cada lugar no se cuenta por las personas que viven en él, sino que si en ese territorio viven pueblos originarios y no pagan impuestos, no se cuentan. Y los esclavos y negros, cuentan sólo tres de cada cinco.
Pero nada de esto les da tranquilidad. El famoso país modelo de la democracia instituye un Poder Judicial que no será elegido por el pueblo ni siquiera por esos mecanismos indirectos, sino puestos a dedo, con una característica: no podrán ser removidos y durarán hasta que se mueran o renuncien, y las posibilidades de destitución son remotas, al punto que nunca en EEUU se removió ningún juez de la corte suprema.
Y allí no termina el asunto. Este poder no elegido por el pueblo, y que pronto se transforma en una especie de casta, termina teniendo un poder incluso superior a las cámaras legistativas y al propio presidente.
Pongamos un ejemplo: En EEUU ya se había prohibido la esclavitud en muchos Estados (allí las provincias se las llama estados). Pero por supuesto aún había traficantes de esclavos. Y tal era la impunidad y racismo existente, que un tratante de esclavos, reclamando al otro por el pago de esclavos que había vendido, recurre a la Corte Suprema. Esclavos, dicho sea de paso, que fueron entregados en el Estado de Mississipi donde estaba prohibida la importación de esclavos desde 1833 (esto ocurre en 1841). El problema que enfrentaba la Corte Suprema era: si los esclavos eran personas protegidas por la Constitución Estatal, ¿no debían aplicar la ley y liberarlos?. Pero el reclamaba el pago decía: no son personas, son objetos de mi propiedad y como tal deben regir las leyes del comercio y por ende sujetos a la legislación federal. ¿Y qué hizo la corte?. Como bien señala Clemente Valdés en una obra muy interesante,
“Para evadir el problema la Corte resolvió de una manera incoherente que, aunque el contrato de compra venta era inconstitucional, no era ilegal y, por lo tanto, el comprador debía pagar el precio de los esclavos.”
Clemente Valdés (1) nos cuenta que esos casos culminan con la resolución dictada en 1857 por la Suprema Corte de los Estados Unidos en el asunto de Dred Scott, esclavo negro que con su familia había sido llevado por su dueño a un territorio del norte en donde se prohibía la esclavitud. Frente a esto la Corte declaró que una ley del Congreso expedida 37 años antes, en 1820, conocida como el Compromiso de Missouri, la cual prohibía la esclavitud al norte de la latitud 36° 30’, era inconstitucional. Demás está decir que frente a esta soberbia de la Corte no había muchas alternativas, más cuando azuzó a los estados gobernados por partidarios de la esclavitud. Y terminó todo en la guerra civil…
Al respecto, Abraham Lincoln, en su discurso al tomar posesión como presidente de los Estados Unidos el 4 de marzo de 1861, decía:
“si la política del Gobierno sobre las cuestiones vitales que afectan a todo el pueblo va a ser fijada irrevocablemente por decisiones de la Suprema Corte, en el instante en que así se hace en litigios ordinarios entre partes en acciones personales, el pueblo habrá dejado de ser su propio amo, al renunciar prácticamente a su Gobierno para dejarlo en manos de ese eminente tribunal”
Cuando hoy se analizan por ejemplo los fallos de jueces a favor de Clarín y en contra de una ley votada por los representantes del pueblo, debe admitirse que no es algo inventado por la “justicia” argentina. Por ejemplo el caso de una ley del Estado de Nueva York que prohibía que los trabajadores de los hornos de las panaderías trabajaran más de 10 horas diarias. ¿Qué hizo la Corte Suprema: declaró inconstitucional dicha ley. Y así siguió la Corte defendiendo abusos contra los trabajadores, entre otras amparándose en el principio de la “libertad de contrato”.
Y hay innumerables casos absolutamente escandalosos de este país modelo de la democracia. Por poner un ejemplo la Corte convalida
“fraudes tan escandalosos como los de las tierras del Yazoo que comprendían la mayor parte de los territorios que forman lo que son actualmente los Estados de Alabama y Mississippi, las cuales fueron vendidas a un precio ridículo por la legislatura del Estado
de Georgia después que todos los legisladores de ese Estado, excepto uno, fueron sobornados para aprobar el fraudulento contrato. La legalidad de ese fraude fue convalidada por la opinión del Jefe de Justicia John Marshall, quien invocando el principio que prohibe “impair of obligations of contracts”, es decir, anular o disminuir las obligaciones de los contratos, a pesar de las confesiones de los legisladores cuyos votos habían sido comprados, sostuvo que sería “indecente” entrar a juzgar las razones del voto de los legisladores. Esta curiosa opinión de Marshall fue apoyada por todos sus colegas en esa Suprema Corte en el caso Fletcher v. Peck. Es también la época en que se legalizan algunos de los mayores despojos en contra de los indios para quitarles sus tierras, especialmente en los casos de los cherokees resueltos en 1823, y además se dictan algunas de las más inmorales resoluciones a favor de los grandes especuladores” (1)
Cualquier similitud con las conductas de la justicia argentina no es mera casualidad y no cansaremos con una larga lista de iniquidades. Sólo señalemos al pasar que la Suprema Corte argentina convalidó todos los golpes de estado de argentina y los legitimó.
La pregunta que nos debemos hacer es: ¿Es necesario para nuestra sociedad cambiar cómo se estructura y funciona la Justicia? ¿Está bien cómo se eligen los jueces? ¿Está bien que sean prácticamente eternos? ¿Deben tener el poder de que cualquier juez dicta una cautelar contra una decisión de los otros dos poderes, que justamente son los únicos elegidos por el pueblo, y su resolución sea indefinida en el tiempo? Y no hablemos de Clarín, sin ir muy lejos hay una cautelar a favor del diario La Nación que lleva más de diez años. Curiosamente los socialistas de Binner que se oponen a la limitación del tiempo de las cautelares, gobiernan una provincia donde una cautelar no puede tener más de 90 días…
¿Debe ser una especie de casta el Poder Judicial? ¿Hay que democratizarlo? ¿Pueden existir causas que duran diez o veinte años en resolverse, justamente porque es la manera de proteger intereses de poderosos o sus propios intereses o de sus conocidos?
Por otro lado, la Justicia argentina, con honrosas excepciones, es una Justicia no sólo ineficaz, exageradamente lenta, injusta muchas veces y en cierta manera buena parte de ella racista y prejuiciosa , sino que también es onerosa, es cara, por lo que la mayoría de la población no puede recurrir a ella para derimir sus diferencias o defenderse.
Quienes hoy se oponen a modificar aspectos de la Justicia en realidad están defendiendo una corporación, la judicial, con sus privilegios y fundamentalmente su toma de posición a favor del status quo y los poderosos y su impunidad garantizada por su permanencia en el cargo si tienen “buena conducta” (y ya sabemos lo que entienden por buena conducta, para ellos fue bueno apoyar a los golpes de estado, expropiar de tierras a sus legítimos dueños, etc, etc).
Por supuesto que ninguno de los tres proyectos de ley resuelven los problemas fundamentales de la Justicia argentina. Son pequeños pasos en cambios pequeños. Y sí a pesar de ser pequeños los cambios se levanta tan polvadera en defender una justicia de pocos, imaginémosnos qué pasaría si se hubieran planteado cambios más profundos.
Pero por más que sean pequeños los cambios son muy importantes, en primer lugar porque ponen en centro del debate una institución que siempre ha permanecida impune y con una falsa imagen de equidistancia, con importantes grados de corrupción, partícipe necesaria de los momentos más atroces de la historia argentina y también partícipe necesaria de la impunidad por ejemplo con que se mueven las mafias del narcotráfico.
Es importante remarcar que no todos los jueces o partícipes del Poder Judicial avalan la conducta antidemocrática y defensora de privilegios e injusticias que ha tenido el Poder Judicial en los últimos ciento cincuenta años, por poner una fecha. Muy demorados y con contradicciones, pero realizados al fin, los Juicios a genocidas son ejemplos para todo el mundo. Y no hubieran sido posible no sólo sin un gobierno nacional que los hubiera estimulado para llevarlos hasta las últimas instancias, sino sin fiscales y jueces que se apartaran de la conducta genuflexa. Ni estos cambios existirían si no existiera en la propia justicia sectores de la misma que quieren hacerlos.
Es cierto que tal vez en este artículo se mezclan las conductas de los jueces con la Institución, y se está criticando no sólo a los jueces sino también a la institución. Pero ocurre que no puede ser de otra forma en la medida que la propia institución “Justicia” no ha puesto nunca distancia con las conductas más aberrantes de jueces comunes y jueces “Supremos”, ni ha repudiado o separado de sus cargos a quienes avalaron gobiernos golpistas y genocidas. Por el contrario, abogados, fiscales y jueces coinciden “entre bueyes no hay cornadas”, “hoy por ti, mañana por mi”
Y es de notar que sabiendo lo que es la justicia argentina, que se arroga privilegios -el no pago del impuesto a las ganancias es uno de ellos-, su ineficacia, su onerosidad, y los robos “legales” y crímenes que ha avalado o legalizado o coparticipado, jamás antes el Poder Legislativo ni el Poder Ejecutivo se plantearon hacer una reforma del Poder Judicial. Es más, contribuyeron a su impunidad.
Justamente lo importante que está haciendo este gobierno de Cristina Fernández, más allá de las propuestas concretas de cambio, es abrir el camino hacia una reforma y democratización del Poder Judicial. Y hablar de aquello que jamás se habla. En cambio los que hoy critican estos pequeños cambios siempre, desde que estuvieron en el poder o en la oposición, no hicieron nada por cambiar las aberraciones del Poder Judicial ni se plantearon reformarlo. incluso falta el estudio para ver cuánto de la violencia cotidiana que hay hoy, inclusive el feminicidio, no tiene que ver con la propia justicia y su absoluta ineficacia, cuando no parcialidad a favor del más fuerte.
No es un tema fácil propiciar un cambio para bien de la Justicia. Llevar a que los jueces surjan de una votación como un diputado puede ser peor el remedio que la enfermedad (cosa que el gobierno no está proponiendo, dicho sea de paso), pero así las cosas no pueden seguir. O la justicia se autoreforma y se autopurga, para evitar seguir siendo el último bastión de la reacción, del status quo y de los grandes privilegios, y pase a ser realmente Justicia, o la sociedad deberá pensar en medidas más incisivas para que los jueces dejen de ser una especie de casta privilegiada e impune y entiendan que necesitamos una justicia de todos y para todos y todas.
Fernando Pisani
Rosario, 22 de abril de 2013
(1)
(1) “Marbury vs. Madison. Un ensayo sobre el origen del poder de los jueces en los Estados Unidos”. Clemente Valdés S.
El pecado de la militancia y de la Política
Las inundaciones no sólo tapan. También destapan. Y lo que está siempre en juego, nos demos cuenta de ello o no, es la capacidad -incluyendo la fuerza- que tenemos para enfrentar y resolver los problemas. Esa capacidad se incrementa o se debilita, según lo que hagamos y según lo que dejemos de hacer.
En estos días se ha notado una exacerbación de opiniones en contra de la Política y de los políticos que en la superficie recuerdan al “Que se vayan todos” de la crisis del 2001. O ataques contra cierta militancia juvenil por identificarse políticamente.
Nadie puede cuestionar lo válido que son los reclamos de inundados y no inundados a quienes tienen la responsabilidad de tomar decisiones, ahora y antes (en las distintas órbitas, Nacional, Provincial, Municipal). Tampoco puede ignorarse que la mal llamada “clase política” ha hecho méritos suficientes para concitar repudios, descreimientos, enojos y frustraciones. Justamente el 2001 no es simple consecuencia de una crisis económica y social, sino también una crisis democrática, donde más allá de negarle a los referentes políticos su carácter de ser representantes de alguien, fue puesto en dudas el propio sistema de representación.
Pero el “que se vayan todos”, sin una alternativa de reemplazo, (con otros representantes o con otro tipo de sistema de representación), implicaba arrimarse a un precipicio que paradógicamente tendría como consecuencias el que se queden todos los verdaderos causantes de los problemas, que rara vez quedan expuestos y rara vez su poder se sustenta con una elección.
A más de diez años de aquellos momentos, es un llamado de atención la cantidad de gente que expresó en estos días su reclamo o su indignación con un cuestionamiento directamente “a la política” y a todos los que de alguna manera se reivindican abiertamente como sujetos políticos.
Es cierto que esas opiniones fueron magnificadas y reproducidas hasta el hartazgo -y por ende realimentadas- por ciertos medios de comunicación empeñados en defender sus privilegios y su manera de concebir a la sociedad y su orden. Pero no podemos ignorar que amplificaron lo que hay, no lo inventaron.
Frente a esta situación de poco ayuda calificar el fenómeno como “la vuelta de la antipolítica”.
Tampoco nos sirve remitirnos a Aristóteles, cuando ya hace más de 2300 años definió al ser humano como “un animal político”, tratando de distinguirnos de los animales, pues tanto los seres humanos como los animales tienen la capacidad de ser sociales, es decir, relacionarse con otros. Pero sólo los seres humanos tenemos la capacidad de relacionarnos políticamente, es decir, crear sociedades, organizar ciudades (polis es ciudad en griego). Por lo que renegar a lo político es renegarse como seres humanos.
Si la palabra política nace para expresar lo relativo al ordenamiento de la ciudad o de los asuntos del ciudadano, y luego adquiere diversos significados, como un ejercicio de poder en relación a un conflicto de intereses, o a una relación entre gobernantes y gobernados, o como un juego dialéctico entre amigo-enemigo o como una lucha por conquistar el poder (o el gobierno), lo común a todas las definiciones, incluso contrapuestas, es que se refiere a lo que da la posibilidad de introducir o impedir cambios en la sociedad, entre otras.
Y en lo que hace a los gobiernos, en el mundo actual, no hay mucha posibilidad de elección: si excluimos el gobierno que se sustenta en la monarquía o el subordinado a una religión, nos quedan el surgido por un Golpe de Estado; o el gobierno que esté en manos de personas que se definen como gestores, técnicos y especialistas; o el gobierno que esté en manos de personas que se definen como políticos.
En todos los casos todos los gobiernos actúan políticamente, aunque se definan por encima de la política (reyes, emperadores), ajenos a la política (religiosos), apolíticos (técnicos o gestores).
Cuando se prohíbe la política y los partidos políticos
Cuando el General Onganía se levanta en armas estableciendo la “Revolución Argentina”(1966), él se define como apolítico y profesional, y establece para su “revolución” tres tiempos. Primero vendría el Tiempo Económico, luego cuando se concluyeran los objetivos de ese “tiempo” se pasaría al “Tiempo Social” y finalmente cuando este se terminara vendría el “Tiempo Político” y nos dejaría tener partidos políticos (suprimidos y prohibidos entonces) y elecciones
Por supuesto puso al frente del Ministerio de Economía a un “técnico”, Adalbert Krieger Varsena, que lo primero que hizo fue anular medidas proteccionistas y de nacionalización tomadas por Arturo Illia (el presidente depuesto, un radical que ganó en elecciones con proscripciones pero que luego hizo cosas “terribles” como oponerse a las patentes de los medicamentos y plantear la necesidad de elecciones sin proscripciones). Y ese técnico, para contener la inflación devalúa la moneda un 40% congelando al mismo tiempo los salarios. Medidas que obviamente debieron ser acompañadas por una represión de la protesta social y política.

También sabemos lo ocurrido con la última dictadura cívico-militar. Seguramente hay gente que añora aquellas épocas. Pero son los menos. No obstante todos deberían considerar que oponerse a la política y a los políticos en general restablece la posibilidad de un gobierno militar o de un Golpe de Estado, sea de facto, sea de jure.
El gobierno de los técnicos y gestores
Otra forma de gobierno es la de los autoreferenciados como no políticos, sino como administradores, técnicos y gestionadores eficientes.
A diferencia de los “técnicos” puestos por los militares, estos son puestos por elecciones o son puestos por quienes han ganado una elección. De esa manera se presentan como una propuesta de rescatar lo bueno que tiene la política (elegir) y de no tener lo malo que tiene la política (los políticos). Con ellos, dicen, no domina la política, sino el saber, el profesionalismo, la aplicación de lo técnico. Si una empresa es exitosa, ¿por qué no aplicar al gobierno del Estado sus mismos principios y reglas?. Y aparecen entonces las palabras típicas de la empresa aplicada al gobierno (y a la educación): eficiencia, eficacia, gestión, productividad, racionalización, competencia y otras, con los resultados consabidos.
¿Consabidos?: me temo que no. Existen numerosos ejemplos de personas sin historia de militancia política, y presentándose como no políticos y hasta como apolíticos, ganando o haciendo muy buenas elecciones. Y seguirán existiendo, pues es un recurso importante de políticas, partidos y políticos impresentables en alguna coyuntura.
Todo esto indica que una parte importante de la población no le resulta evidente que en este dominio de los “especialistas”, “los administradores eficientes” o “no políticos” lo que domina realmente es el “mercado”, o sea las grandes corporaciones, que prefieren un Estado poco interventor y a la población sin mayor participación política, mejor aún despolitizada.
El gobierno de los políticos
Respecto al gobierno esté en manos de políticos, no hay garantía de que sea mejor que los anteriores. Es más, tenemos una larga historia de gobiernos de estas características que fueron un desastre, gobernantes políticos que defraudaron enormemente a sus propios votantes, tal el caso de De La Rúa por ejemplo. Tan grande fue el fracaso del gobierno de la Alianza conducido por la UCR, que la UCR aún está pagando y penando por ello a pesar de que ya han pasado más de diez años y ni siquiera fue ella sola la responsable.
Pero un gobierno asentado en lo político tiene un conjunto de ventajas por sobre los demás.
Si partimos de la base que queremos resolver un problema y que frente a ese problema hay varias alternativas o posiciones, ¿cuál formas de gobierno posibilita una mayor participación, un mayor control, o una posibilidad de rectificación y cambio de las medidas?
El gobierno “apolítico” y “eficientista” de los gestores y tecnócratas se apoya en un supuesto saber. Reducen los problemas a cuestiones técnicas, administrativas o de gestión. En este tipo de gobierno, tecnócrata, sólo pueden tener algo de incidencia los iguales a ellos, es decir, otros “técnicos”, otros “especialistas”. La mayoría de la población no tiene influencia porque no sabe. Y más que nada porque no tiene el capital y la influencia suficiente para poner un funcionario, ganar una licitación, conseguir aprobar o frenar una ley o beneficiarse dejando “que la que regule sea la ley de la oferta y la demanda”. Un gobierno así no se mete con el poder real: lo presupone, lo respeta y generalmente le obedece y defiende. No hay posibilidades de alterar las relaciones de poder porque no están en sus objetivos. Y en todo caso sí reforzar las existentes.
En cambio el gobierno definido como político parte de la base que es la propia política la fuente de su poder (no el mandato divino, la herencia de sangre, las fuerza militar o el saber del especialista: depende de la voluntad política de la población). Y en la política todos somos iguales, más allá de que existen intentos y medios de evadir esto mediante control de aparato, profesionalización y comercialización de la política, etc, pero eso ya es propio de ciertas políticas, no de la política en general. (De hecho quien controla el aparato no necesariamente puede controlar la política. Demasiados casos lo atestiguan).
Además la política presupone la problemática del poder y por ende la posibilidad de modificar las relaciones de poder establecidas.
La arbitrariedad de ciertos políticos está en relación inversa con la participación política real de la gente. Cuanto mayor participación, menor posibilidad de manipulación o de apartamiento de los programas y principios formulados anteriormente.
Así, en cada orden de la vida, desde impedir la construcción de un terraplén o un centro comercial que provocará problemas con el circular del agua de lluvia hasta hacer las obras necesarias, está en relación directa con la participación de la gente en la política para defender propuestas, rechazar o reclamar medidas, consolidar cambios.
Lo que la gente no se da cuenta es que todo cuestionamiento a la política es en realidad un recorte a su propio poder, es automutilarse como ciudadano, como ciudadana. Distinto es el caso del cuestionamiento a políticas determinadas, que sí implica la posibilidad de tener algún poder. Lo mismo que involucrarse positivamente con otras.
Por muchos años se logró establecer que Política = corrupción = mentira = ”Problema fundamental de la Argentina”
El discurso formó parte del ataque del neoliberalismo al papel del Estado, sea para privatizar sus empresas, sea para que no intervenga y deje que todo lo regule “el libre mercado”.
Pero también surge de la propia gente, como rechazo a las iniquidades, mentiras y traiciones de sus propios candidatos y partidos. Por supuesto que podría haberse canalizado en una “contrapolítica” o en la construcción de una alternativa distinta a la expresada por el sistema de representación democrático liberal. Pero ante la impotencia, debilidad o complicidad de quienes se postulan como algo distinto, en política no hay tierra de nadie, por lo tanto esas broncas y rechazos se terminan canalizando hacia las políticas hegemónicas, que en las últimas décadas tienen nombres y apellidos, en la Argentina y el mundo, que trascienden los propios nombres partidarios: neoliberalismo y socialdemocratismo liberal.
Respecto a la campaña contra el actual gobierno de ciertas usinas, resignadas a no poder tumbarlo ni militarmente ni con un golpe civil, su alternativa pasa por ahogar su recambio o cambiarle el rumbo. Y para ahogar su recambio lo que se necesita es que menos gente crea en la necesidad de construir política, pues es sabido que una mayor participación de la gente en unirse y organizarse politizadamente, en pos de un mundo mejor, da mayores posibilidades no sólo de continuidad a los cambios conseguidos, sino de ir más lejos que el actual gobierno.
El ataque a cierta militancia juvenil que se está dando en estos días, respecto a su participación en el actual drama de las inundaciones usando distintivos identificadores de lo político, en vez de dar la solidaridad y ayuda desde una posición aséptica y apartidista, es ciertamente parte del nuevo macartismo, pero fundamentalmente forma parte de la política que se caracteriza por promover el cercenamiento de las posibilidades de poder de la gente común.
(El término macartista o macarthista o maccarthista, poco usado hoy, expresa una conducta persecutoria y calumniosa, generalmente basada en mentiras y medias verdades contra militantes políticos, artistas, etc que se hizo famosa en EEUU y luego el mundo gracias a su principal exponente, el senador Joseph MacCarthy que realizó luego de la segunda guerra mundial y hasta 1956 una violenta e importante campaña de acusaciones falsas, denuncias, interrogatorios, reclamo de delaciones, listas negras, etc, del tipo “caza de brujas”. Entre los acusados estuvo Charles Chaplín. Y entre los soplones, Ronal Regan: nada es casual en la vida)
Incluso la reacción de ciertos políticos en contra de esta militancia juvenil, no se debe simplemente a que a sus agrupaciones les es difícil conseguir tal nivel de compromiso y participación de esa militancia, sino porque ciertos fenómenos alteran el esquema ordenado y controlable del sistema democrático liberal: partidos muy estructurados+parlamento+voto de vez en cuando. Estos agrupamientos juveniles, La Cámpora y otros, empiezan a llenar huecos abandonados o imposibles de llenar por el democratismo y progresismo liberal en las relaciones Estado-gobierno-sociedad. De allí el macartismo de agitar fantasmas sobre La Cámpora de adueñarse de sectores del gobierno o que tales otros se están armando, como se ha dicho más de una vez.
Eso no quiere decir que no pueda o no deba criticarse a esta o diversas agrupaciones por sus políticas (programas, propuestas, acciones, etc), pero sí observar que muchas de las críticas suelen hablar más de los críticos que de los criticados. O producir un efecto opuesto. Tal el caso del artículo del diario La Nación: “Unidos y Organizados: el brazo ejecutor del Estado ”, de Gabriel Sued: termina resultado un hermoso panegírico a las actividades de estos jóvenes y nos hacen sentir orgullosos de ellos. (http://www.lanacion.com.ar/1570381-unidos-y-organizados-el-brazo-ejecutor-del-estado)
Onganía prohibió la política, los partidos políticos y la participación en actividades políticas. No le fue muy bien, aunque hizo mucho daño en el camino. La gente buscó otras formas de participación política a las tradicionales, y como resultado tuvimos las luchas estudiantiles por temas no estudiantiles, la politización de agrupaciones gremiales y sindicatos, de la cultura, de la música; los cordobazos, los rosariazos. La política, es decir, la gente tratando de intervenir en los asuntos de la polis, buscó distintas formas de participar, de luchar por lo que consideraba justo. Y tal vez fue el período que mayor valor le terminó dando la gente a lo político. También fue uno de los períodos que se lograron superar o desbordar los corsé puestos por las formas tradicionales de la democracia liberal, entre otras: partidos muy burocratizados y la idea que la política se reduce a conseguir votos y la participación ciudadana el ir a las urnas cada tanto.
Hay sectores del poder real, de ciertas políticas, que buscan lo mismo que con Onganía. Pero la estrategia es distinta: en vez de prohibirla, que no dio resultado, hay que desprestigiarla, equipararlo a los sucio, a lo mentiroso. Así como para muchas religiones la mujer era impura porque tenía mestruaciones (y por ende inferior), quienes se involucran con la política son impuros y sus fines inconfesables. Como decía -creo que un español- “atribuir hoy en día un sentido político a la acción de determinado actor, implica invariablemente cuestionar su integridad y honestidad”
El pecado de cierta militancia, además de La Cámpora, el Movimiento Evita, Nuevo Encuentro, Martín Fierro, Movimiento de Unidad Popular (MUP), Descamisados, Peronismo Militante y otros espacios del oficialismo. es referenciarse políticamente, decir “yo estoy aquí no sólo por sentimientos humanitarios, también por convicciones políticas”, lo que en el discurso macartista equivale a decir estar por plata o para engañar a la gente.
Los más sutiles los cuestionarán por no ser verdaderamente altruistas o desinteresados pues los guía un interés político. Como si en la historia de la humanidad no hubieran existido cientos de miles, probablemente millones de personas, que dedicaron parte de su vida, e incluso su propia vida, luchando políticamente por mejorar sus comunidades, sus sociedades.
Obviamente que quien defiende o propicia políticas miserables, va a ver a los demás con el espejo de sus propias miserias…
Y frente a eso no vale el simple cuestionamiento a la “antipolítica”. Así como frente a los planteos de achicar al Estado la mejor manera de confrontarlo es llenar al Estado de políticas y acciones que refuercen mayor equidad en el reparto de la riqueza, mayor justicia, igualdad y libertad, frente a los cuestionamientos a la política, no alcanza por su reivindicación general. Pasa por promover las acciones políticas distintas a las que reforzaron las injusticias sociales. Pasa por construir y defender políticas de poder que se enfrenten a las fuentes de las injusticias, desigualdades e iniquidades, aparte de promover las otras múltiples vertientes que pueden existir para lograr la participación real en distintas esferas de la vida social: el barrio, la salud, la educación, el medio ambiente, la comuna, el municipio, etc, etc. Pasa por estar allí, donde hace falta.
Cuando Onganía da el golpe la mayoría de la población acepta que “La Universidad está para estudiar, no para hacer política”. Y a los pocos activistas que salían a la calle a protestar, no sólo el gobierno, sino parte de la sociedad civil, los acusaba de vagos, de apátridas, de destructores de “nuestro modo de vivir occidental y cristiano”. Y el sentido siempre era el mismo: que no participaran, que no pensaran que otro mundo era posible y que estaba también en sus manos lograrlo. Naturalmente esto producía sentimientos de culpa en muchos estudiantes que participaban en las luchas, pues a muchos padres les costaba mandarlos a la Universidad y obviamente la militancia podía hacerles descuidar alguna materia. Y a veces se esmeraban aún más para evitar darles argumentos a las campañas macartistas.
Años después, cuando aparece la guerrilla y el proceso de represión se agudiza, aparecía una propaganda que entre otras decía: “si en la cuadra de su casa viven unos jóvenes muy educados, amables, limpios, denúncielos, son subversivos.”
Hoy eso se traduce: “si van a ayudarlos unos jóvenes muy amables, comedidos, muy organizados, desconfíe de ellos, o mejor aún recháselos: están haciendo política.”
Fernando J. Pisani
Rosario – Argentina
www.notasyantidotos.com.ar
Violencia y narcotráfico en Santa Fe: los cambios necesarios
Rosario y Santa Fe se han convertido en dos de las ciudades de mayor nivel de violencia de la Argentina. Situación agravada por no existir un buen diagnóstico del problema ni algún plan de ataque al mismo, sólo acciones aisladas. Lamentablemente el mayor esfuerzo está orientado a endilgar las responsabilidades en otros, sin asumir las propias.
Por supuesto que este no es un problema sólo de estas ciudades, ni de la provincia de Santa Fe, ni de Argentina. Más motivo para concluir que ante la violencia o la inseguridad no alcanzan las frases rimbombantes, sea para acusar al otro, sea para anunciar alguna realización que en realidad no cambia nada.
Intentemos por un momento despojarnos de los lugares comunes y de evitar acusaciones fáciles de hacer (aún si son justas) y pensemos seriamente el problema. Porque es un problema serio lo que está pasando en Rosario y en Santa Fe (el que pueda pasar también en otros lugares no es un consuelo, ni sirve para evadir responsabilidades).
Mientras que la cantidad de homicidios en Argentina cada 100.000 habitantes es de 5,4 muertes, Rosario supera los 14 asesinatos, en un proceso de crecimiento constante (Buenos Aires ciudad es 5,8).
En el año 2007 hubo en Rosario 113 homicidios. Un año después 121. En el 2003 trepó a 130. Cuatro muertos menos en el 2010 -126-;y luego se incrementa significativamente: 164 y 175 en 2011 y 2012 respectivamente.
Estos números de por sí pueden no decir mucho, pero comparémoslo con una ciudad parecida en su magnitud e influencia: Córdoba. Allí, de 89 homicidios en 2008 decreció a 79 en el 2009, bajó aún más en el 2010, con 45 subiendo un poco -pero mucho más bajo que los años anteriores: 53 y 65 en el 2011 y 2012 respectivamente. Es decir, la tasa de la ciudad de Córdoba en menos de la mitad a la de Rosario.
De esta comparación no sirve deducir que el gobierno del peronista no K De la Sota trabaja mejor que el de Bonfati del socialismo de Binner, o que el intendente de uno realiza mejor trabajo social que el otro, o que el gobierno nacional ayuda más a uno que a otro. Las cifras de Córdoba tampoco son para ponernos felices, aunque lo significativo que son decrecientes mientras que en Santa Fe son crecientes.
Cuando aparecen acusaciones contra Tognoli por vinculación con el narcotráfico, se genera una crisis y una demanda de respuestas. (Las acusaciones se hacen cuando era Jefe de la Policía de Santa Fe, designado por el gobernador Bonfati. Antes de ese cargo, Binner, bajo su gobernación, lo había designado como Jefe de la ex Drogas Peligrosas),
A manera de diagnóstico y de “marcar la cancha”, Binner plantea que el problema del narcotráfico es cosa del gobierno nacional, pues Santa Fe no limita con ningún país productor de drogas, que las drogas vienen por las rutas nacionales 11 y 34 (agregando luego las 33, 9 y 65) y remata diciendo que el narcotráfico es un delito federal. (Las citas textuales y contextualizadas de esas declaraciones están al final del trabajo). Similares declaraciones pueden encontrarse también del gobernador Bonfati y otros dirigentes del FPCyS y del FAP.
Es interesante analizar estos argumentos, no tanto porque explican por qué el gobierno socialista no tiene ningún plan serio que enfrente la problemática, sino porque expresan las ideas de una parte importante de la población, incluyendo periodistas, formadores de opinión y políticos de diverso signo. Y ocurre que con esos preconceptos es imposible enfrentar con alguna posibilidad de éxito los incrementos del crimen, la violencia, la inseguridad, del narcotráfico y del consumo de drogas.
Comencemos a analizar los conceptos expresados.
“Es un delito federal”
Para Binner, que el narcotráfico sea un delito federal excusa al gobierno provincial de mayores responsabilidades. Claro que su postura lo acerca más a los Unitarios, pues si algo caracterizó a los Federales fue la defensa de un grado importante de autonomía provincial en contra de los primeros que pretendían un gobierno centralizado que lo decidiera todo.
Y porque en la elaboración de la Constitución ganaron los Federales (aunque a veces parece lo contrario) es que cada provincia tiene su Legislatura, su Justicia, sus leyes, su sistema educativo, sus impuestos, su policía.
Un simple ejemplo: A nivel nacional (donde también están representadas las provincias) se aprueba una ley nacional, por caso la que los autos deben circular con las luces bajas prendidas. Esa ley no corre para las provincias hasta que las provincias, una a una, en sus legislaturas y ejecutivo, adhieren a dicha ley (incluso pudiendo modificar su aplicación, qué aplicar, qué no o incluir otras cosas)
Para otros temas, vinculados a la cosa pública común a todas ellas, las provincias acordaron -mediante la Constitución y otras normas- que los lleve adelante el gobierno nacional o el Poder Judicial Federal o el Congreso Nacional, según de qué tema se trate.
Hablando de delitos, por ejemplo, el contrabando es un delito federal, como el robo de correspondencia, robo de bancos, imprimir billetes falsos, delitos interprovinciales, pornografía infantil, tenencia y portación ilegal de armas de guerra, tráfico de drogas, la trata de blancas. Pero que sean delitos federales no implica que las provincias se desatienda de esos problemas, al contrario. ¿Acaso las policías provinciales hacen la vista gorda a esos delitos o se excusan de intervenir? ¿Y si no para qué la policía de Santa Fe tiene un Director provincial de Drogas Peligrosas, agentes, vehículos y presupuesto para esas actividades, no ahora ni con Binner/Tognoli, sino desde hace años? (En realidad la repartición tiene otro nombre, lo cambiaron hace unos cuantos años, y pasaron a denominarla “Dirección General de Prevención y Control de Adicciones”, pero la mayoría sigue usando el viejo nombre, aunque los más precisos le agregan el “ex”)
Pongamos un ejemplo de otro tema menos polémico.
La trata de personas es un delito federal. Quien capta a una mujer para obligarla a ejercer la prostitución está cometiendo un delito federal, pero allí no termina el delito de la trata, pues implica varios aspectos, y algunos de ellos son de jurisdicción provincial, incluso hay partes que son de jurisdicción municipal o comunal. De hecho ediles de la Municipalidad de Rosario trabajan en el tema haciendo sus aportes sin excusarse diciendo que es un delito federal. (También la trata para el trabajo semi esclavo entra en estos problemas). Obviamente para enfrentarla debe haber colaboración entre Nación y Provincias pero cada una asumiendo sus propias responsabilidades. Lo mismo pasa con el narcotráfico y otros problemas.
Justamente por ello, el órgano máximo que representa políticamente lo federal, el Congreso Nacional, trató una demanda de algunas provincias y de muchísimas ciudades de todo el país, incluso pequeñas localidades, que ven crecer el tema de la drogadicción, que saben quién y cómo, pero están impotentes pues algunas investigaciones policiales y decisiones se ven prolongadas excesivamente pues el poder local no puede intervenir judicialmente sino que depende de la justicia federal que se les presenta lejana (y muchas veces lo está).
Entonces dictó una Ley Nacional, la Nº 26.052 “que permitirá desfederalizar los delitos vinculados con la venta y distribución de estupefacientes en menor cuantía, pasando a ser competencia de la Justicia Provincial aquellas acciones delictivas donde se comercie, entregue, suministre y faciliten estupefacientes fraccionados en dosis destinadas directamente al consumo.”
Claro que como somos un país federal, cada provincia decide si le interesa encarar la parte que más directamente afecta a la población, y por lo tanto adherir a la ley nacional, o si prefiere no hacerlo.
El gobierno socialista por ahora a manifestado que no le interesa
Esto no es un tema que tenga que ver con K o anti K. Por ejemplo el diputado provincial Maximiliano Pullaro, de la UCR -y anti K-, a manifestado que “El narcotráfico avanza en las ciudades y pueblos de la provincia y el país, en muchos casos se sabe quiénes venden droga, y aquellos que tenemos responsabilidades públicas no podemos cruzarnos de brazo o mirar para otro lado”.
Sin embargo, frente a los dos proyectos de ley que existen en la legislatura, uno en senadores y otro en diputados, para adherir a la ley (no son los primeros proyectos no aprobados, la ley data del 2005), el titular de la cartera de seguridad santafesina anticipó su rechazo a esta idea. “El tema de la droga y el narcotráfico es un delito federal donde nosotros somos una fuerza de colaboración”, resumió Raúl Lamberto. Por supuesto que hay varios motivos por los cuales uno podría objetar la adhesión (por ejemplo sectores de la Justicia santafesina se oponen porque implica más causas para tribunales desbordados; además implementarlo no es fácil e implica una dinámica hoy inexistente de trabajo coordinado para que no sea peor el remedio que la enfermedad, etc), pero el argumento “porque es un delito federal” es bastante pobre y sólo muestra la vocación de responsabilizarse lo menos posible.
Por último, aclaremos algo que Binner sabe perfectamente y no lo dice: Que el narcotráfico es competencia federal, se refiere principalmente al tema jurídico (tribunales, fiscales, jueces). No al tema de la policía. Es la policía provincial la encargada del territorio provincial y lo que ocurre en él, no la policía federal (a excepción de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires), ni de la Policía Aeronáutica (salvo los aeropuertos), o la gendarmería (que se responsabiliza de las fronteras o a donde es convocada y mandada por situaciones críticas con el consentimiento o pedido del gobierno provincial).
Ante cualquier delito o prevención del mismo, es la policía provincial la que debe intervenir, para eso está. Luego derivará el caso a uno u otro tribunal, según el tipo de delito. O para pedir una orden de allanamiento recurrirá a un juez provincial o a uno federal según el caso. Y la policía provincial está, o debería estar, conducida por el gobierno provincial, jamás por el nacional (salvo que la provincia esté intervenida por la Nación).
Narcotráfico ¿sólo narco-tráfico?
El segundo lugar común -no sólo del socialismo de Binner y sus aliados, sino que cruza gente de todos los partidos políticos- es reducir el problema del consumo de drogas al narcotráfico y al mismo narcotráfico a lo que su nombre lo indica. De allí la insistencia de Binner sobre el control de las rutas nacionales por donde se transporta la droga: se centra en el tráfico de drogas de algún lugar de origen a algún lugar de destino. Y es obvio: si no llegara la droga a su destino…. Pero llega y por medios y formas tan diversas que ni aún un control de cada vehículo que pasa por una ruta y por todas las rutas habidas y por haber (sin considerar todas las imposibilidades y todos los trastornos que ocasionaría) podría evitar que la droga pase (aunque por supuesto, un mayor control -incluso del espacio aéreo- podría dificultar la actividad de los narcotraficantes). Salvo casualidades o soplos, los cargamentos no se detectan porque haya más gendarmes en la ruta como reclama Binner. Se detectan por actividades de inteligencia (federales y provinciales) en los lugares de origen, en las zonas de depósitos en tránsito o de reprocesamiento y/o fraccionamiento, o en los lugares de llegada y venta.
Pero aún así el problema es mayor. Es como con la llamada “dictadura militar”. Con el tiempo se aprendió que en realidad siempre fue “cívico-militar” y con más tiempo nos daremos cuenta que lo cívico era más allá de los Martinez de Hoz y empresarios que lucraron con ella, sino que también intervenía necesariamente el poder judicial, como poder judicial, no simplemente algunos jueces. Todos los golpes de estado existentes en Argentina, del primero al último, se cuidaron muy bien de no suprimir el Poder Judicial y éste le dio la legalidad y en cierta manera la legitimidad que necesitaban. A todos los golpes de estado. Y aún la impunidad de esta parte cívica es indignante.
Lo mismo pasa con el narcotráfico. Va más allá del cultivo, fabricación, transporte y venta de estupefacientes y de las bandas armadas asociadas. Implica a otras personas. Desde quienes venden productos legales para transformar la materia prima, las máquinas y vehículos necesarios, los que alquilan lugares hasta los que se encargan de dar, invertir o recibir capitales, de blanquearlos, cambiar pesos por dólares o viceversa, o de vender propiedades, tierras, o cualquier bien en negro sin preguntarse el origen del dinero, incluyendo contadores y abogados, buenos padres de familia y que van a misa los domingos.
Y existen dos patas insoslayables para la proliferación de esta actividad ilegal y peligrosa: la policía y el poder judicial.
Además, la parte de la policía vinculada de alguna forma a estos delitos también necesita de algún visto bueno o inoperancia de la parte política, por lo que no puede ignorarse ese aspecto.
La parte de la justicia se arregla por su cuenta con la impunidad que la caracteriza para tener sus propios privilegios y prevendas con un común denominador entre muchos abogados, fiscales y jueces: entre bueyes no hay cornadas. Esto no quiere decir que la mayoría de los policías y de los jueces tienen algo que ver con el narcotráfico o el delito. Pero nadie puede negar que unos cuantos sí. Y que actúan con bastante impunidad. Impunidad que no sería tan fácil si sus propios colegas honestos dejaran de actuar como corporación. Aunque reconozco que no debe ser fácil.
Un ejemplo de los miles que hay los dio hace tiempo el diputado radical antes citado, Pullaro:
“Ascaíni es un narco que tenía vínculos con policías y tal vez con sectores de la Justicia porque cuando lo iban a allanar se enteraba antes que la policía. Eso era porque le avisaban desde la Justicia. Eso era patente en nuestra zona”, precisó.
Otro ejemplo.
El presidente de la Asociación Antidrogas de Argentina, Claudio Izaguirre efectuó unas declaraciones en Radio 2 el 14/11/2011. Leemos dos días después un titular del diario que dice: “En Santa Fe no hay carteles de droga ni se vende paco” , y abajo:“Hugo Tognoli, director de la ex Drogas Peligrosas de la provincia, dialogó con Cruz del Sur y aseguró que la reciente denuncia sobre la existencia de un cartel colombiano que exporta cocaína desde Rosario denunciada desde la Asociación Antidrogas de Argentina es falsa. También desmintió que el paco se comercialice en Santa Fe”.
“La afirmación de Izaguirre es, a mi juicio, infundada. No sé con qué pruebas cuenta para afirmar semejante cosa”, dijo Tognoli, (ver)
Y tan buen trabajo hizo en su dirección, pues en Santa Fe no había consumo, no había lugares de exportación, no había “cocinas” propias, no había paco, que el nuevo gobernador (antes el principal ministro de Binner, su “delfín”) lo premia. En diciembre de 2011 leemos:
“Designaron a Hugo Tognoli como el nuevo jefe de la policía santafesina” “El actual encargado de la persecución del tráfico de narcóticos en la provincia será desde el lunes el nuevo jefe de la policía santafesina.” (fuente)
Conocido el affaire de Tognoli, hasta la misma APROPOL (una agrupación policial) dice en su web:
“Binner y Bonfatti sabian lo de Tognioli hace un año y no hicieron nada”: “Santa Fe - Luego de que se conociera que Hugo Tognoli, que se desempeñaba como Jefe de Policía de la Provincia, presentó su renuncia, Norma Castaño (foto), quien había denunciado hace un par de años a este oficial por su vinculación con vendedores de drogas, manifestó que “las denuncias que yo venía haciendo desde 2010, con esto me dan la razón”. (Incluyen el scaneo de los documentos de la denuncia presentados en su oportunidad.) (fuente)
También en otro trabajo, datos que habría que confirmar, puede leerse:
Y si le preguntás en confianza al policía que no está en el juego, hasta te dice la tarifa: “Levantar un teléfono cuesta 30 mil pesos. Si el aviso se hace dos días antes puede valer hasta 50 mil. Cada kiosco paga entre 15 y 20 lucas por mes a la comisaría del barrio”.
La droga y el consumidor
En la problemática de la droga debemos incluir otros proveedores aparte de los narcotraficantes y otras drogas aparte de la Marihuana, Heroína, Cocaína y derivados, etc. Están las drogas que produce legalmente una de las industrias más importantes y beneficiosas del mundo: los laboratorios farmacéuticos, incluyendo anfetaminas, antidepresivos y un sin fin de productos que son incluso más accesibles y baratos que los provistos por los narcos. Y también existen otras sustancias tóxicas que se utilizan para drogarse, por ej. ciertos pegamentos, los gases de ciertos aerosoles, etc.
Un verdadero plan de acciones para enfrentar el flagelo debe tener en cuenta todo, aunque por supuesto luego fijar prioridades.
Si miramos las tendencias de las adicciones, y tomamos como ejemplo al país que por excelencia muchos de aquí quieren imitar o envidian, EEUU, en los últimos 10 años hay gran crecimiento de adicciones en los niños de 12 años, que 
“inhalan productos potencialmente mortales para drogarse, una tendencia que supera al consumo de marihuana, cocaína y alucinógenos combinados, según informaron funcionarios de salud.”. Entre los productos que los chicos inhalan se encuentran la gasolina, el esmalte de uñas, los limpiadores y solventes de pintura. La única sustancia tóxica que supera a las “drogas” inhaladas entre los pre-adolescentes, es el alcohol.
“Según expertos de salud, inhalar vapores para drogarse puede provocar ataque cardíaco, dañar el cerebro, el corazón, el hígado y el riñón, y además, puede tornarse adictivo.
“Es frustrante porque el riesgo proviene de una variedad de productos muy comunes del hogar que son legales, fáciles de conseguir y están en todas las casas y los chicos pueden comprarlos cuando quieran”, dijo Pamela Hyde, de la Administración de Servicios de Abuso de Sustancia y Salud Mental.” (fuente)
Podemos cruzar el charco y mirar España:
“Mayoritariamente jóvenes de entre 25 y 45 años (el 82%) recurren a ciertos fármacos con finalidad recreativa o para cortar y sintetizar drogas. Son hasta 27 medicinas las que se utilizan como excitantes, alucinógenos o tranquilizantes. Combinados con alcohol u otros ingredientes, estas substancias pueden ser mortales.
El estudio analiza quién abusa, se divierte o se droga con medicinas legales: hombres (62%), de 25 a 35 años (42%) y nacidos en España (82%).
Un 22% presenta recetas supuestamente falsas para conseguir estas medicinas.
Estos fármacos consumidos con finalidades no prescritas se pueden conseguir por Internet.
Según el Colegio de Farmacéuticos, se pueden localizar unas 150 páginas que los distribuyen sin autorización.
Respecto a la automedicación, los expertos alertan de que el abuso de ansiolíticos o antidepresivos entre un millón y medio de españoles puede crear adicción” (fuente).
Todo esto pone de manifiesto que si sólo miramos el narcotráfico exculpamos a otros que hacen negocios con la drogadicción.
Y por último y en primer lugar, no podemos ignorar una de las partes más importantes: el que se droga. ¿Por qué lo hace? ¿Puede evitarse o atenuarse? ¿Existen actividades de prevención que salgan de la moralina o de la trivialidad de que la droga es dañina?. Y esto no sólo es responsabilidad “federal” sino también directa de los gobiernos provinciales e incluso de los municipales. En realidad es responsabilidad de la sociedad toda, de todos nosotros/as, y tal vez por eso mismo parece ser la responsabilidad de nadie.
Así como es una verdad de perogrullo que si no llegara la droga no se vendería, también es igualmente verdadera -y de perogrullo- la afirmación de que si no hubiera consumo no existiría narcotráfico.
Está claro que criminalizar y castigar al último eslabón de la droga, el consumidor, sólo ayuda para encarecer el producto (y por ende que ganen más los que lucran con él), o peor aún, a consumir estupefacientes de peor calidad y más dañinos para la salud.
La política que se impulsó en el mundo en las últimas décadas, con mayor fuerza desde la administración de Reagan, fue declararle la guerra al narcotráfico. Uno se preguntaba cómo es que los norteamericanos no aprendieron de la Ley Seca, con la prohibición de la venta de bebidas alcohólicas, que estimuló su consumo y favoreció la proliferación de mafias y violencia. Pero tal vez sea eso lo que necesita esa clase dominante para tener a su propio pueblo aceptando que su país sea el gendarme del mundo y asesine con impunidad a habitantes de otros países. Y también lo que necesita para justificar su presencia militar en otros países. No por nada en EEUU hay libertad de tener armas de guerra “para uso personal” …
El asunto es si esas políticas frente a las drogas y al narcotráfico son las que nos convienen a nosotros.
Claro que uno podría decir, con toda liviandad, que demos la libertad a que cualquiera consuma lo que quiera y con eso terminaremos con el narcotráfico. Binner al respecto fue claro (diario La Nación): “El que quiera drogarse que se drogue” “Nosotros creemos que hay que sacar la droga del negocio que es lo que va a bajar el nivel de criminalidad y el nivel de delito” (fuente)
Esto también es otra forma de desresponsabilizarse de dos dramas de nuestra época: la drogadicción y el delito organizado.
Una cosa es despenalizar la posesión de drogas para el consumo personal y el propio consumo en un ámbito privado y otra es que sea esa la fórmula para bajar el nivel de criminalidad y del delito.
Al despenalizar la posesión y el consumo de ciertas drogas, estamos obligando a que la policía y la justicia deje de perseguir a jóvenes, marginados o no, y se aboquen y combatan al verdadero enemigo. También servirá para que la prensa amarillista deje de seguir castigando y desvalorizando a los sectores más pobres y vulnerables. Pero no mucho más. Lo que no es poco para quienes son los principales afectados por el flagelo. Pero no nos confundamos ni confundamos. Los problemas principales de la violencia, el delito organizado, la drogadicción y la inseguridad seguirán estando con la despenalización. Es suicida apostar a la despenalización (que habrá que hacer con las drogas “blandas”) como medio de solucionar la violencia y la inseguridad.
Es interesante intentar responder una pregunta que se hacía un mexicano años atrás y que muestra la impotencia que se siente en una sociedad que tiene un nivel de violencia muchísimo más grande no sólo que de Argentina, sino que Rosario y Santa Fe serían pacíficas y tranquilas en la comparación con lo que se vive en varias ciudades de allí (Juares, con una población similar a Rosario, tuvo 1974 muertos en el 2011, lo que equivale a decir que si la cantidad de muertos de Juares fuera la de Rosario, en Rosario sólo hubiera muerto una persona por año). Asesinatos cada 100,000 habitantes en México: Juares 147, Acapulco 128, Torreón 87, y la lista sigue.
El mexicano pregunta:
¿Como combatir al narcotráfico en México?
Hay solución a esto? o es una bola de nieve que no parará nunca mas.
1. Si matan o encarcelan capos de carteles, simplemente ponen a otro y ya.
2. Si les incautan las drogas o armas, compran mas y matan al responsable, tienen recursos ilimitados.
3. Si les incautan millones de dolares, entonces se dedican a extorsionar, secuestrar, robar y otras actividades que les den mas dinero y a nosotros como ciudadanos nos va peor.
Tiene solución? como combatirlos, parece que no hay salida.
Gracias (fuente)
Violencia, Inseguridad y Narcotráfico
Y el último lugar común que expresa Binner, y que suele ser un lugar común a muchos, es asociar y hacer dependiente la violencia y la inseguridad con el narcotráfico. Obviamente que en países como México donde hay una guerra declarada contra los narcos e interviene el Ejército, además de las luchas entre grandes organizaciones de narcos, contra el ejército y entre ellas por el control de territorios y de mercados, es lícito vincular la escalada de violencia y crímenes a dicha guerra. ¿Pero la violencia que nos afecta todos los días, es sólo, o principalmente, producida por el narcotráfico o las drogas?
En realidad es una buena forma de evadir el verdadero problema de la violencia y sus causas, y evita trabajar al menos para atenuarla. Ni siquiera la pobreza es causante de esos niveles de violencia y crímenes. Para no extender este trabajo me remito al ensayo “Violencia e Inseguridad: el bisturí necesario” (ver aquí) donde se trata de presentar cuál es la matriz -social, cultural, política- que promueve y justifica los comportamientos violentos.
Pero volviendo al lugar común. Para buena parte de la gente la actual violencia se debe al narcotráfico y casi uno imagina a bandas de narcos disputando territorios, ajustándose cuentas. O gente que roba porque está drogada, etc. Así como muchos médicos al no saber lo que tiene el padeciente le dicen “es un virus”, los encargados de seguridad (y cierta prensa) cuando no saben las causas de un asesinato ni de sus asesinos dicen “es un ajuste de cuentas”, que también es una forma indirecta de justificar esos asesinatos.
¿Existe acaso algún estudio serio que analice los diversos casos de violencia y crímenes para sacar de ellos conclusiones apropiadas? ¿O se habla por hablar, nuevamente para simplificar el problema y evadir responsabilidades?
Un día cualquiera, pensando sobre este tema, en este caso el domingo 31 de marzo, miro la primer plana de un diario online de Santa Fe y leo en ella tres titulares: “Dos mujeres fueron quemadas por sus respectivas parejas”, “Una adolescente fue asesinada en Av Freyre y Santiago del Estero”, “Siete heridos entre la noche de ayer y esta madrugada” 
Luego intento hacer una lista de hechos frecuentes: los robos en la salida de los bancos, los arrebatos, los desvalijamientos de casas con o sin ocupantes, los robos de automóviles con o sin conductor adentro, los “motochorros”, los robos en escuelas, en negocios (cerrados o abiertos); los feminicidios, la violencia contra la mujer, contra los niños, contra los ancianos, las violaciones, robos a estaciones de servicio y taxis, robos reiterados a un mismo negocio y una larga lista más, donde en varios de esos casos se le suma la violencia mortal o heridas graves, o salvadas milagrosas. ¿Son todas o la mayoría producto del narcotráfico? ¿Son también delitos federales frente a los cuales la responsabilidad de la provincia es “ayudar”?
La misma convivencia de sectores de la policía con el delito ¿se reduce o circunscribe al narcotráfico o en realidad este caso es minoritario respecto a los demás (aunque probablemente sea el que da más plata)? ¿Es la droga y su comercio la principal causante de dicha violencia e inseguridad y de la corrupción dentro de la policía y la justicia?
En mi opinión, pero sólo es una mera opinión como ciudadano común, basada en algunos datos y unos cuantos años de vida donde la problemática no me fue indiferente, es que no, que las causas principales de la violencia hay que buscarlas por otro lado (de nuevo remito al ensayo al que quiera profundizar esto). Y mientras no se encaren, la situación seguirá de mal en peor, con o sin narcotráfico, con o sin legalización del consumo, con o sin la legalización de la producción y el comercio de algunas drogas (que es todo otro tema, dicho sea de paso, y nada fácil y que puede empeorar todo si se da una respuesta superficial o resignada o irresponsable)
No obstante ello, el propio consumo de la droga, cuando ya estamos en presencia de un adicto con un importante grado de alienación, genera nuevas situaciones familiares y ampliación de los delitos, incluso en la esfera familiar. Son demasiado los casos que el adicto roba cosas de su propia casa -de sus padres, hermanos o parientes- para financiar su consumo. Y sigue con los vecinos. Y el nivel de violencia aumenta en el seno familiar y barrial. Tampoco tenemos que olvidar que también talla en todo esto el consumo de alcohol que en realidad tiene mayor incidencia social y causa mayores trastornos de todo tipo y a la salud que las drogas (en número de personas); (e incluso potencia los efectos de muchas drogas)
Como muy bien ha expresado un columnista del diario La Capital, Hernán Lascano, hasta una pelea entre hermanos por una camisa puede desembocar en un drama con apariencia familiar cuando en realidad tiene una matriz social más amplia (“Violencia barrial y narcotráfico, debate urgente sobre qué hacer y con cuánto”)
El tema da para mucho. Incluso aquellos que creen que además de despenalizar la tenencia y el consumo, hay que despenalizar la producción y venta para bajar el nivel del delito, sin meternos aquí en ese debate, deben considerar que el que no tiene plata para comprar en un “kiosco” tampoco tendrá plata para pagar un médico y pagar en la farmacia. Salvo que también promuevan que todas las drogas sean gratis “para bajar el delito”. Y si es así, bueno, abandonemos la idea de vivir en un mundo mejor…
Pasemos a ver ahora qué se puede hacer, pues de nada sirven los diagnósticos si no están acompañados por acciones. Pero claro, si el diagnóstico es equivocado, las acciones no resuelven los problemas.
¿Qué no hacer?
Ya vimos que para Binner y cía la causa principal del el incremento de la violencia y el narcotráfico es que la Nación no hace las cosas como se debe, entre otros que retiró los gendarmes de las rutas, o, como dice Bonfati, “Si no se toman medidas en las fronteras, medidas de fondo, si se dejan de lado los lugares por donde ingresa la droga -por migraciones- que no es manejado por la provincia de Santa Fe, entonces se agrandan los problemas”. 
No citamos antes otro reclamo de Binner a la Nación, pero viene a cuenta ahora que estamos tratando de analizar el qué hacer y el qué no hacer. Binner también acusó al gobierno nacional de tener “un déficit de comunicación”, ya que, dijo, “nunca informa de lo que se está investigando”.
Hemos visto que para enfrentar el problema se requiera una colaboración importante entre Nación y las provincias, en esta caso con Santa Fe. Suena entonces lógico que Binner reclame que las fuerzas de investigación federales les informen de lo que se está investigando. Lógico, sí, pero ingenuo, y suicida para la investigación.
Sin caer en la banalidad de afirmar que las fuerzas policiales provinciales son malas y las federales buenas, o que la justicia provincial es mala y la federal buena, ya que ambas dejan mucho que desear respecto a estos temas (para decirlo suavemente), en este caso si quienes están investigando un caso de narcotráfico le informan a la policía de Santa Fe ¿alguien puede ignorar lo que va a pasar? ¿Acaso no lo sabe Binner?
Y para no caer en la falsa disputa de Nación (K) y gobierno de Santa Fe (anti K), recurramos a las opiniones de dos personas insospechadas de tener animosidad contra “el modelo del socialismo santafesino”, o contra el FPCyS y el FAP
Empecemos con la que fue vicegobernadora de Binner., Griselda Tessio, de la UCR
Antes de dicho cargo, ella fue por muchísimos años Fiscal Federal en Santa Fe (la puso Raúl Alfonsín en 1984 y estuvo en el cargo hasta el 2007, año que asume como vicegobernadora de Santa Fe). Obviamente que conoce a fondo el tema de la policía santafesina y en particular la dirección de ex Drogas Peligrosas
En una extensa entrevista, entre otras el periodista le pregunta:
— ¿Hubo casos puntuales de jueces federales que protegieran a policías corruptos?
— Puedo dar el caso del ex juez federal Víctor Brusa, a quien que después lo removieron. El protegió mucho a Drogas Peligrosas. Siempre los protegió. Nosotros los fiscales teníamos en la mira a algunos personajes muy controvertidos, por ser suave, de Drogas Peligrosas.
Protegía a algunos personajes que se quedaban con un poco de droga, que transaban. En ese momento yo luché mucho contra la postura de entonces que decía que había que buscar a los consumidores y no a los distribuidores. Ese era un eje de estrategia de lucha contra el narcotráfico.
En un momento dado, los ascensos en Drogas Peligrosas eran por la cantidad de causas que tenían al mes o al año. Entonces, detenían 28 chicos al mes con un cigarrillos de marihuana, pero a las avionetas no las encontrábamos nunca.
En Reconquista, todo el mundo lo sabe, hubo un juez federal, que también fue removido, porque devolvió las avionetas a los narcotraficantes paraguayos y los dejó ir. Ese juez estuvo puesto en su cargo, porque se lo regalaron a través de un senador de la Nación que ha muerto.
Esta policía y esta situación no nacieron ayer. Son largos años de impunidad. En Drogas Peligrosas estaba el “Pollo” Colombini, una persona acusada, procesada y condenada por delitos de lesa humanidad.
—¿Cómo se realizaba esa protección a integrantes de Drogas Peligrosas?
— Son esos casos de actas de procedimiento mal hechas, declaraciones testimoniales mal tomadas, actuaciones que no correspondían. Yo lo veía. Lo planteábamos. Se lo decíamos al juez. Y en algún momento yo propuse al juez allanar Drogas Peligrosas y alguien me dijo: ¿usted quiere aparecer flotando en el Paraná?
Yo no quería aparecer flotando en el Paraná.
Articulo “El ex juez Brusa protegía a Drogas Peligrosas”
Tomemos otro ejemplo, también de un funcionario de Binner, Enrique Font, quien fuera Secretario de Seguridad Comunitaria del Ministerio de Seguridad de la provincia de Santa Fe hasta el 2011
El periodista le pregunta por qué han aumentado los crímenes relacionados con el narcotráfico en Santa fe y el señala
-“Primero, no hay que vincular directamente los crímenes al narcotráfico” (…) “Se le echa la culpa a una entelequia llamada narcotráfico y se le quita responsabilidad a la sociedad donde se han producido cambios”
Luego el periodista le pregunta qué lugar ocupa la policía en este proceso y él responde:
-“La corrupción policial cumple un papel fundamental. La policía tiene dos formas de apropiación ilegal de dinero: el primero, es el presupuesto propio que al estar distribuido en 19 unidades regionales (uno por departamento) se hace muy difícil de controlar. Por el otro lado, la caja del delito. La policía está totalmente vinculada a la regulación de las economías delictivas. Encima, es una fuerza que no está bien capacitada, es pésima investigando, es bruta y no sabe lo que hay que hacer. Por eso, el cambio del jefe de policías, solamente, no alcanza. También tenemos uno de los poderes judiciales más corruptos, más inútiles e ineficientes. Es el poder judicial que intervino Onganía en el ’68, luego lo tomó el Opus Dei y en el ‘83 se lo repartieron entre peronistas y radicales y en dos estudios jurídicos se nombraron los jueces. Hay fiscales de esa época, que aún hoy no han dejado de serlo porque no pueden someterse a un concurso porque pierden. Ese Poder Judicial tiene que ver con los homicidios porque no sabe los pasos elementales para la investigación criminal y cualquier pez un poco grande, pasa la red porque sus investigaciones son patéticas. Hay muy pocos jueces y fiscales que investigan bien en Santa Fe. La mayoría de los crímenes que se cometen, son realizados por personas que tendrían que estar presas.”
El periodista le pregunta:
-“Entre provincia y nación se responsabilizan mutuamente por el crecimiento del narcotráfico. Provincia dice que es jurisdicción federal ¿Cómo operan las jurisdicciones en concreto?”
-“Lo que ha ocurrido es que desde los años ‘90 en adelante, las fuerzas federales se fueron desentendiendo. Es de competencia federal pero en relación a los tribunales. Progresivamente se fueron haciendo cargo las fuerzas provinciales. Al punto que hay provincias que hicieron la catastrófica experiencia de provincializar la competencia. En la práctica, lo más común es que la territorialización sea de competencia provincial y las fuerzas federales controlen fronteras o ciudad de Buenos Aires. Santa Fe quiere que intervenga nación en materia de narcotráfico pero esto atraviesa corrupción y participación policial y donde se cruzan otros delitos que no son competencia federal. Si acá viene la PSA y Gendarmería a investigar el narcotráfico tendríamos un policía preso todas las semanas. No soporta políticamente una intervención federal. Ninguna provincia lo soportaría.” (ver)
En este contexto, descripto por gente del mismo sector político, ¿qué significa el reclamo de Binner de que las fuerzas federales le informen a la provincia las investigaciones que están realizando, en particular sobre gente de su propia fuerza, para entonces encabezada por Tognoli?. Probablemente más de uno al escuchar esas declaraciones se preguntó: “¿es o se hace?”. Pero no sirve chicanear. Lo que creo que sí resulta evidente es que ese planteo de Binner no resuelve nada y empeora las cosas.
Como un comentario no tan al margen, no deja de llamar la atención la impotencia de ciertas políticas socialdemocráticas de Argentina. Porque convengamos que cuando Griselda Tessio era fiscal, era entendible su impotencia frente a la situación de corrupción e impunidad de la sección provincial policial de Drogas Peligrosas. Ella era Fiscal del Fuero Federal y no tenía ninguna incumbencia con la Policía Provincial.
Pero luego fue vice gobernadora. La segunda autoridad de la provincia, partícipe del Ejecutivo que entre otras es quien manda y dirige toda la Policía provincial.
Y como ella relata, sabía perfectamente lo que pasaba, no en ese momento sino también desde años. ¿Y qué hizo con sus saberes, con sus frustraciones, con su conocimiento de la corrupción policial? Ahora sí tenía poder de intervenir. Y sin embargo ponen al frente de la división a Tognoli. Y sin embargo la violencia y el crimen siguió aumentando. ¿Tal vez entonces también tenía miedo de aparecer flotando en el río? ¿O pensaba que no era de su incumbencia hacer algo? ¿O acaso siguió siendo impotente aún estando el segundo principal puesto del gobierno provincial? ¿O Binner no le dio bolilla?. Porque si hay algo de que no se puede dudar es que no es una corrupta ni está de acuerdo con la corrupción policial -ni ninguna corrupción-, y rechaza el crimen y la violencia. Y así seguramente pasa con otros funcionarios. Me inclino a pensar que no es un problema de impotencia personal, o de miedos, sino es la propia impotencia de las políticas socialdemocráticas de hacerse cargo de producir transformaciones sociales en beneficio de la mayoría y de confrontar a fondo con las corporaciones de distinto tipo. Raúl Alfonsín no era miedoso, era un luchador con convicciones. Y no tuvo miedo de enfrentarse con los poderosos (el discurso en la Sociedad, mientras era abucheado por los oligarcas, da fe de ello). Creo que son en realidad los límites de su ideología política -socialdemocrática- los que lo llevaron a decir “La casa está en orden”.
¿Qué hacer?
Sin pretender aquí analizar la problemática general de la violencia (me remito al Ensayo citado), y circunscribiéndonos al problema del narcotráfico, la pregunta es qué hacer frente al crecimiento del delito -entre ellos el narcotráfico- en Santa Fe.
De lo expuesto lo primero que queda en evidencia es dos de los elementos principales para enfrentar la problemática, la policía y la justicia, son parte del problema y no parte de la solución, pues tienen en su seno prácticas y gente en convivencia con el delito. Probablemente sectores minoritarios, pero suficientes para tornar no confiable -o no saber e
n quién confiar- dichas instituciones para producir un cambio radical.
Lo que sí, tengamos en cuenta que son dos esferas muy distintas, aunque se presenten entrelazadas, y dependencias distintas: La justicia (provincial y federal) que se presenta como un hueso más duro de roer, pues es un poder independiente del poder político, en cambio la policía está subordinada (o debería estar) a este, lo que supone una resolución más cercana.
¿Cómo actuar con respecto a la Policía?
Sin una conducción política que esté dispuesta a asumir todas las responsabilidades y todos los costos necesarios, la policía seguirá con agujeros negros de descontrol, mala imagen y mellada su capacidad operativa contra el delito. No sólo con cohechos, corrupción, etc sino con picos de violencia de agentes de la propia fuerza, tan innecesaria como rayanos con la provocación, como las registradas en los últimos tiempos. Y las purgas, reasignaciones, traslados o “reformas” son remiendos que a veces hasta obscurecen el panorama. Y lejos de ayudar a encolumnar y fortalecer a la fuerza, la transforman en más refractaria a los cambios necesarios. Incluso la idea de descentralizar la policía es no entender cómo se organiza y conduce una fuerza que está armada y que tiene objetivos concretos, complejos y distintivos: es una de las pocas y especiales instituciones que tiene el monopolio de la violencia basada en las armas. Si eliminan el cargo de Jefe Provincial de Policía pues no quieren arriesgarse a nuevas metidas de pata y escándalo…. es muy irresponsable jugar con fuego, estando la sociedad de rehén.
Resulta interesante tener en cuenta testimonios que aporta alguien que vivió de adentro de la administración socialista los vericuetos políticos/policías (aclaremos que los nichos de corrupción en la policía no nacen con el socialismo, y que antes la policía NO era una carmelita descalza, pero estamos hablando del incremento muy grande de la violencia y la criminalidad en los últimos años y da que los últimos seis los lleva adelante el socialismo).
El periodista sigue con las preguntas a Enrique Font (que dicho sea de paso es investigador y profesor de criminología y hace poco fue seleccionado en Ginebra, Suiza, para integrar el Subcomité de Prevención de la Tortura de la ONU) tratando de averiguar cómo fue su paso por la gestión y por qué terminó renunciando.
“(..) en agosto del 2009 (Daniel) Cuenca me convoca (…) y me ofreció la Secretaría de Seguridad Comunitaria. A los seis meses, Cuenca renunció por un problema de salud. El gobierno, en vez de apostar a lo que se había hecho, nombra a un ministro sin antecedentes en gestión, sin experiencia en seguridad ni en política (Álvaro Gaviola). Con Gaviola no había garantías para que se realice una reforma policial, o que haya control de la policial. Les advertí a los ministros y al mismo gobernador que iban a tener problemas por los homicidios, que iba a haber crisis de gobernabilidad por corrupción y violencia policial. Era el proceso que se veía venir. A todos se los dije. Luego vino Corti pero no tenía equipo y le dio órdenes a la policía. Se erosionó solo en tres meses porque echo a 20 comisarios pero tampoco eso es conducción de la fuerza policial”.
La nota es muy interesante porque es bastante sincera. Cuando el periodista le pregunta
-¿Qué habría que hacer para encauzar a la policía?
Le responde:
- Se necesitan equipos capacitados que la conduzcan. A la policía no hay que darle órdenes, hay que conducirla, quitarle los obstáculos para ir dirigiéndola, generar las condiciones para que se profesionalice. Generalmente lo que se hace es un doble pacto: vos tenes el control de la caja, me das una parte, me garantizas estabilidad y yo no me meto. Cuando el pacto se rompió porque la policía no puedo contener todo el delito porque se horizontalizó, se fue de las manos, como ocurre en Santa Fe, la policía deja de garantizar la gobernabilidad. Por eso debe haber una reforma estructural de la policía. (fuente)
Más claro, echarle agua….
Frente a la actual situación y con la policía existen al menos tres caminos posibles:
a) Seguir pensando que con una “reforma policial” y con “capacitación” a los policías alcanza, demás de dotarlos de equipamientos, cámaras de seguridad, etc. Esta alternativa conduce a seguir impotentes frente a un crecimiento del crimen organizado y de la violencia en general. Y ni recupera la capacidad operativa necesaria de la fuerza, ni no impide que la policía se llene de bombas de tiempo.
b) Verticalizar a la fuerza policíaca, fortalecer a la superioridad frente a sus subordinados y que aquella se encargue de encuadrar a su tropa, dando a entender a comisarios que desde lo político habría cierta vista gorda para que pasen a ser los únicos en controlar la caja y de esa manera reducir la criminalidad a algo “normal” y controlable que no afecte la gobernabilidad ni plantee crisis de alto costo político. En la historia varias veces fue la más fácil para tener una atenuación rápida del descontrol y de la escalada de violencia, claro que hipotecando el futuro y no resolviendo nada, sólo una coyuntura crítica. Con una buena alfombra para tapar la basura, y algo de complicidad de los medios y en sectores políticos, se logra.
c) Conducir a la fuerza policial desde una política de poder -valga la redundancia- (no desde una política administrativa, o técnica o moralista o profesionalista o académica o militarista o gestionista). Desde una política de poder basada en un modelo de país y sociedad que no subordine el Estado a las corporaciones de ningún tipo y ataque verdaderamente a las fuentes de la violencia y las injusticias. Ni que ponga a la policía al servicio de los que necesitan reprimir la demanda social. 
Con una política así no se necesita poner a la policía en la picota o centrarse en hacer purgas cada tanto o en justificar lo injustificable. Hay que partir de lo que hay -no todo el cuerpo es igual- y poner a trabajar a la policía en base a un plan -político, de ataque al crimen organizado y pre-organizado; con inteligencia, no con fuerza bruta; con firmeza, no con vacilaciones o incoherencias. Un plan que también sea de prevención y disuasión del delito no organizado. Y en base a ese plan, llevándolo a cabo, ir enfrentando los obstáculos internos y externos, encuadrando y el que no se encuadre enterarlo -y enterarlos- de que esto va en serio. Porque para poder encuadrar a una fuerza que tiene dos particularidades, está armada y tiene una historia de una cierta “autonomía”, hay que tener con qué (en visión, conducción, argumentos, propuestas, recursos, firmeza, coherencia y fundamentalmente compromiso y convicciones, en particular, saber que se puede y se debe y obviamente, cómo se puede).
Tal vez sea innecesario aclararlo porque es el abc, pero en ese “tener con qué” incluye principalmente tener fuerza y fortaleza política. Y el tipo de fuerza política necesaria para encuadrar y conducir a una fuerza armada no se consigue de la misma manera que se construye una fuerza política para ganar un centro de estudiantes, una elección municipal, provincial o nacional. Y siempre hay que recordar que poder que se tiene y no se usa se pierde. Y que no existen espacios vacíos: si uno no lo ocupa lo ocupan otros. Y más aún con un aspecto de ese espacio: el territorio. Lamentablemente la mayoría de esos territorios está despolitizado en el sentido -no me gusta la palabra pero ayuda- del empoderamiento, despolitizado en el sentido del poder propio que pueda salir del mero reclamo y la queja o de la manipulación fácil.
Combatir el delito, y al mismo tiempo encuadrar las fuerzas que deben hacerlo, implica una “ingeniería” lugar por lugar. Desde lo estructurante socialmente, que genera caldos de cultivo, hasta la disputa del sentido, incluyendo el involucramiento de la máxima cantidad de fuerzas políticas y sociales que permitan llegar allí donde aún nunca se ha llegado y que realmente haya un cambio significativo de la situación.
Naturalmente esto que digo es poco y muy general y sin poner cosas esenciales, pero esto no es un tratado ni una guía. Ni ustedes que leen con una paciencia que agradezco, ni yo, tenemos algún tipo de poder como para siquiera recomendar, es simplemente un pensar en voz alta con ustedes para encontrar otros caminos a los trillados que conducen al fracaso.
Y en ese plan y para ese plan, que ahora estamos circunscribiendo al tema de del narcotráfico, de la droga y del incremento de la violencia que vivimos en nuestras ciudades y provincia, se necesitan ciertos datos confiables, que ni vendrán del trabajo de la propia fuerza o de la justicia, ni de becarios ni con negociados con algún equipo académico, (aunque también se recurra a varios de ellos)
Entre los datos y la información a recabar están por ejemplo qué droga se consume, el perfil del consumidor (garantizando al propio consumidor que pueda aportar datos que jamás los mismos serán usados en su contra o se lo criminalizará). Identificar zonas de posible producción, distribución y consumo. Conocer porcentajes en función del perfil social. También datos sobre el número y tipo de detenidos, procesados, condenados. Datos sobre las denuncias y sus seguimientos. Protocolos para atender las denuncias de manera tal que no se las subestime y sean tenidas en cuenta y la gente sea escuchada y apoyada.
Hay muchas preguntas que requieren respuestas verídicas, sin tener miedo que las respuestas puedan implicar algún costo político o que contradigan afirmaciones de funcionarios. Y el plan debe averiguarlas y al mismo tiempo armarse teniéndolas en cuenta: ¿se exportan drogas desde Santa Fe? ¿se producen drogas? ¿Existen operatorias de carteles internacionales? ¿Existen carteles nacionales? ¿Qué actividades se han detectado que puedan sospecharse relacionadas con lo anterior? ¿Cuál es el grado de penetración y daño que produce en Santa Fe el consumo de drogas?¿Y el alcohol? ¿Cuáles son las drogas que se han detectado como consumidas aquí? ¿qué proporción de unas y otras? ¿mapa social? ¿mapa del delito? ¿Clasificación y calificación de los delitos? ¿Cuál es el grado estimado de penetración del delito organizado en la policía, en la justicia, en la política, en lo económico?¿formas? ¿procedimientos?
Si bien la droga afecta la salud de los consumidores e incluso afecta la vida de sus familias, hay que tener en cuenta que también afecta las instituciones (es imposible que prolifere el narcotráfico sin complicidades y/o vistas gordas) y promueve diversas actividades legales e ilegales en personas que no consumen, pero sí lucran con la misma. Por lo que hay que detectar las estructuras del negocio y sus ramificaciones, qué sectores están o pueden estar involucrados en lo judicial, policial, financiero, empresarial y político.
En esa tarea de inteligencia, más que preocuparse por las rutas nacionales por donde se transporta la mercadería, importa identificar la ruta del dinero, formas de conseguir capital, formas de lavar capitales, cómo se ramifican las ganancias. Hay que impedir o trabar la circulación del dinero del delito. Y si no se puede, al menos detectarlo para a partir de allí escalar hacia arriba.
También conocer los detalles de bienes incautados, qué se hizo con los mismos, etc. La milagrosa transformación de la cocaína en azúcar tiene algo más grave aún que hacer caer una causa: ni fue la primera vez por ahora será la última. Justamente debemos garantizar que sea la última, y que no quede impune.
Posiblemente la breve lista de cosas a saber sean super conocidas, pero el sentido de ponerla en este escrito es afirmar que la mayoría de esos datos deben estar disponibles para la población. No los que tengan que ver con el combate a los delincuentes o tareas tácticas, pero sí lo general, pues todos debemos saber dónde estamos parados y es la mejor forma de lograr que más se involucren en los cambios necesarios que exceden largamente de los que se mencionan en este escrito.
Muchísimas son las cosas que podrían plantearse y hacerse en ese plan. Y que ese plan no quede entre cuatro paredes. Se conozca, se discuta, se mejore. Alguno podría decir, pero si se conoce lo sabrán los criminales y podrán precaverse.
Por empezar el ocultamiento de ese tipo de cosas sólo impide el acceso de esto a la población damnificada e interesada en que esto se resuelva y a grupos activos que están dispuestos a ayudar. E impide que la población controle que se ejecute el plan.
Hay que partir de la base de que los destinatarios del plan (los criminales, especialmente los más grandes) tendrán acceso al mismo, por lo que el plan será bueno sólo si aún conociéndolo los delincuentes, no pierde efectividad. Y el propio plan de acción será parte del elemento disuasor.
El cambio necesario para bajar los niveles de violencia y criminalidad requiere de un ataque en todos los frentes. Y también requiere establecerlo como una política de Estado, por lo que hay que involucrar a todas las fuerzas políticas y sociales que realmente están interesadas en terminar el flagelo. No dudo que muchísimos organizaciones se involucrarían si la propuesta es sincera, coherente, creíble y con perspectivas de continuidad y de éxito. Y que aporten sus ideas, sugerencias, información, datos y críticas. Sin que ello implique modificar las esperas de decisión y responsabilidad de cada uno.
En realidad el tema es amplísimo y este escrito está demasiado largo. Sólo le agrego algo formal y de poca importancia, pero que me resulta molesto.
El significado del nombre de “Dirección General de Prevención y Control de Adicciones”
Primero de todo, si realmente se cambia la actual política de impotencia, volvería a cambiar el nombre de esa Dirección. Si nos fijamos, antes era “Drogas Peligrosas”, que tampoco se compromete con lo que debe hacer. Ahora “Dirección General de Prevención y Control de Adicciones” ¿Son acaso los policías son psicólogos, filósofos, sociólogos, médicos, asistentes sociales, psiquíatras, economistas, políticos?. ¿La policía debe controlar las adicciones o los delincuentes que lucran con ellas? ¿Acaso no deberían prevenir y “controlar” (combatir) el delito?
No por nada tenemos los resultados actuales, no por nada se abandonó la sigla de “Drogas Peligrosas” y se centró en “adicciones”
Si queremos hacer que la policía haga lo que debe hacer, entre otras cosas, el nombre debe expresar lo que queremos de esa dirección. ¿O no?
Si repasamos lo dicho por la ex fiscal Tessio, su reclamo era “yo luché mucho contra la postura de entonces que decía que había que buscar a los consumidores y no a los distribuidores. Ese era un eje de estrategia de lucha contra el narcotráfico.”. Reléase de nuevo el nombre de la repartición y saque sus propias conclusiones. Es obvio que el accionar de esa dirección nunca da frutos a fondo contra el crimen organizado y no organizado, el narcotráfico en particular, porque no está en los objetivos, que son más propios de una ONG o de un Observatorio social. O peor aún, para ser una fachada que esconde su real actividad.
Respecto a lo que se puede hacer con la corrupción o inoperancia en la Justicia (provincial y federal), o como hacer que se encolumne sin “flaquezas” con el combate al principal delito y delincuentes, merece otro capítulo.
Finalizando:
Sé que el título de este trabajo, la parte “los cambios necesarios” es muy ambicioso. Sólo se esbozan algunos. Además “necesario” no implica “suficiente”
Son muchas cosas las que se pueden y deben hacer, menos, claro, descomprometerse, lavarse las manos o justificar la propia inoperancia e impotencia.
Fernando J. Pisani
Rosario, 6 de abril de 2013
Artículos que contienen citas usadas:
Los datos sobre Rosario y Córdoba pueden consultarte por ejemplo en el articulo del diario La Capital del 27/12/2012 “Números que hablan por sí solos”
http://www.lacapital.com.ar/columnistas/agerber/noticia_0112.html
Griselda Tessio, ex fiscal Federal en Santa Fe. Narcotráfico y policías: “El ex juez Brusa protegía a Drogas Peligrosas”
http://www.ellitoral.com/index.php/diarios/2012/11/03/politica/POLI-03.html
El artículo de APROPOL “Binner y Bonfatti sabian lo de Tognioli hace un año y no hicieron nada” y documentos testimoniales se encuentra en http://www.apropol.org.ar/index.php?option=com_content&;task=view&id=9411&Itemid=124
Las declaraciones de Hugo Tognoli cuando era Director de la ex Drogas Peligrosas “En Santa Fe no hay carteles de droga ni se vende paco” se encuentran en
http://www.diariocruzdelsur.com.ar/noticia/noticia/id/555
Las opinioes de MAXIMILIANO PULLARO, DIPUTADO PROVINCIAL FPCYS-UCR “Si la política se une el narcotráfico retrocede“, en
http://www.diariolaopinion.com.ar/Sitio/VerNoticia.aspx?s=0&;i=82271
Del mismo diputado: “Un diputado santafesino denunció amenazas de un presunto narco vinculado al caso Tognoli” http://www.telam.com.ar/notas/201303/9283-un-diputado-santafesino-denuncio-amenazas-de-un-presunto-narco-vinculado-al-caso-tognoli.html
Binner: “El que quiera drogarse, que se drogue”
http://www.lanacion.com.ar/1529177-binner-el-que-quiera-drogarse-que-se-drogue
También en:
Binner dijo que todos saben que “la marihuana entra por la ruta 11 y la cocaína por la 34″
La inoperancia y el apriete: la verdadera cara educativa del socialismo de Binner y “cia”
Apriete a un docente por publicar una nota criticando la política socialista con respecto a las Escuelas Técnicas
Ayer (Ver aquí) tomó difusión la noticia en el diario La Capital de Rosario de los procedimientos que tomó el Ministerio de Educación santafesino contra un docente que publicó en dicho diario un articulo (ver) que defiende a las Escuelas Técnicas y cuestiona la política del gobierno provincial.
Rápidamente en las redes sociales, en emails, se le puso un nombre: “apriete” y dio lugar a que se mencionaran otros casos de aprietes o medidas disciplinadoras o atemorizadoras para acallar críticas o para imponer sus políticas, que no habían tomado trascendencia justamente porque el Ministerio hasta este caso había logrado sus propósitos de control y disciplinamiento.
La actitud del socialismo binnerista (pues seguramente hay otros socialismos en Argentina, como el de Rivas), pone de manifiesto qué entienden por democracia, participación y libertad de expresión y va a contramano del momento que vive Argentina, donde se están ampliando los derechos y se promueven escuchar otras voces. Pero surge una pregunta: ¿Porqué tanta necesidad de disciplinar y qué es lo que está en juego, qué es lo que se debate en este caso respecto a la Educación Técnica al punto de hacer algo inaudito en estas épocas, poner en marcha una maquinaria disciplinadora por un artículo en un diario? (el artículo puede verse aquí)
Como yo soy el docente que debe disciplinarse, el que cometió el crimen de escribir ese artículo poniendo en tela de juicio lo que está haciendo la administración socialista-radical, y que al mismo tiempo no se me puede acusar de que estoy haciendo algo electoralista pues he dicho cosas similares contra las administraciones de Reuteman y Obeid cuando atacaban a las escuelas técnicas (aunque debo aclararlo, jamás nadie antes me molestó por lo que decía ni trató de apretarme ni me amenazó), creo que es mi obligación intentar pensar en voz alta para entender el trasfondo de todo esto.
Recordarán que hace unos meses algunas escuelas de Santa Fe y otros lugares fueron tomadas por los alumnos y docentes, en repudio a los planes de estudio que pretende implementar el gobierno santafesino, que debilitan a la formación de un técnico, bajan la carga horaria de los talleres, sumado a la incertidumbre de los títulos, sobre su validez nacional. Finalmente se logró aislar las protestas y acallarlas, impidiendo que se transformara en un cuestionamiento mayor y de más escuelas. Lo mismo habían logrado el año pasado con los docentes de Historia y de Naturales de las escuelas secundarias, que reclamaron por sus horas quitadas ya desde la LFE. Y poco a poco el gobierno socialista fue logrando la obediencia o la aceptación, haciendo alguna que otra concesión y aislando los disconformes, que por supuesto aún no se resignan y siguen reclamando contra lo que consideran injusto.
En ese contexto, salgo yo escribiendo un artículo que cuestiona lo que se está haciendo y va más lejos de lo que se le venía diciendo: afirmo que los principales títulos tradicionales de las escuelas técnicas eliminados por la LFE, a saber: Técnico Mecánico, Técnico Electromecánico, Técnico Electricista, Técnico en Aire Acondicionado y Refrigeración, no sólo no tienen validez nacional, sino que tampoco tienen validez provincial. Que el gobernador jamás había firmado un decreto por ellos y que si bien podría ocurrir que existiera un Decreto que delegara ese poder en la ministra, tampoco tenían validez provincial por una Resolución de la ministra pues ni hay planes de estudio aprobados, ni dichos títulos tienen validez provincial.
O sea una provincia pujante, rica, que fue muy golpeada en su desarrollo industrial desde la época de Krieger Vasena o Martinez de Hoz en adelante, no forma Técnicos Mecánicos, Técnicos Electricista, Técnicos en Aire Acondicionado y Refrigeración, a pesar de que desde el 2005 tenemos una ley que restableció las escuelas técnicas echando por tierra a la LFE.
Pero claro. El socialismo/radicalismo/progresismo aliancista, en su momento (1993) votó a favor de la LFE que eliminaba esos y todos los Títulos Técnicos; y coherentemente con ello luego (2005) votó en contra de la Ley de Educación Técnico Profesional que los reinstalaba. Pero la ley fue aprobada y debían cumplirla.
¿Y qué hace Santa Fe una vez que sale esa ley y la siguiente (2006, la Ley Nacional de Educación que elimina la LFE) ¿Aplica esas leyes? ¿termina con los desastres que produjo la LFE?
La primera gestión post esas leyes fue la de Adriana Cantero y durante su mandato (dos años, hasta el fin del mandato de Obeid) hizo lo imposible por meter de contrabando la LFE a través de una ley provincial que se aprobaría entre gallos y media noche: Pero al tomar estado público la maniobra quince días antes de las elecciones en las que ganó Binner, se frustró su empeño, pero si logró algo fundamental: parar los cambios que se estaban haciendo en las escuelas técnicas para recuperar su identidad y logra mantener los mismos planes de estudio de la LFE y los engendros de la EGB3, Polimodal y TTP (sobre el final del mandato lo único que hace es suprimir esos nombres, volviendo a llamarse primaria y secundaria pero manteniendo adentro todo igual)
Luego sube Binner, que en su programa dice que va a cumplir con la ley de educación técnico profesional. ¿Qué hace Binner? Mantiene a rajatabla los planes de estudio de la LFE, sigue prohibiendo los títulos que ya mencioné, no hace nada de nada lo que significa que sigue con la misma política educativa de los noventa.
Y aquí hay algo que aclarar. El menemismo fue un desastre para el país, pero cometeríamos un error de pensar que fue el menemismo el inventor de la LFE y la idea de eliminar los títulos técnicos del nivel medio: no. Y no sólo porque la LFE la votaron y defendieron socialistas, radicales y peronistas, sino por algo previo: esas ideas, muchas de ellas importadas de España y allí importadas de Gran Bretaña, ya se habían planteado en el Congreso Pedagógico del alfonsinismo. Por eso el radical Angeloz, cuando gana la provincia del Córdoba, antes de que apareciera la LFE, elimina las escuelas técnicas e inventa el CBU, (Ciclo Básico Universal, del cual se inspira luego la EGB3. Por eso también el gobierno de la Alianza -de La Rúa- mantiene y defiende a la LFE cuando se va Menem.
Y la LFE sólo cae durante el mandato de Néstor Kirchner, cuando cae el modelo neoliberal.
Ahora bien: si no está el menemismo para defender la política educativa que promovió la LFE; si los radicales están aún debilitados luego de su escape en helicóptero como para defenderla; si la mayoría del peronismo que había votado por la LFE luego cambia y vota a favor de las escuelas técnicas, así como lo hacen algunos sectores socialistas no binnerista ¿quién queda para defender la política educativa noventista, con su modelo de país implícito y sus apoyos en el poder real de argentina?
Queda el socialismo santafesino y sus aliados radicales, progresistas (hablo de las estructuras de poder partidarias, no de la gente que los vota).
¿Y como se expresa? Manteniendo los planes de estudio de la LFE hasta el límite (Binner sin ningún prurito se negó a hacer algún cambio en sus cuatro años ni alguna preparación para ellos) y luego hacer un gatopardismo, tanto a nivel de escuelas medias (secundario no técnico) como con la escuela técnica.
¿O ustedes creen que en la secundaria común volvieron los Peritos Mercantiles y las Escuelas Comerciales que tanto bien le hicieron al país y a los que cursaban en ellas?: no.
¿Y volvieron las tecnicaturas de Mecánica, Electricidad, Aire Acondicionado y Refrigeración, Electromecánica?: No. Siguen prohibidas en Santa Fe.
Y no solo eso, también los planes de estudio que han aprobado para las tecnicaturas que hay y que ya habíamos logrado la validez nacional bajo la LFE tienen una base filosófica emparentada con la de la LFE e incluso en aspectos peor, por lo que las escuelas deben hacer malabarismos para formar bien a sus estudiantes, con el agravante que muchas escuelas no tienen las cargas horarias necesarias pues eran escuelas provinciales no tenían la estructura de las nacionales y la provincia nunca se las dio.
Por el contrario, la idea del elenco socialista respecto a las escuelas con carencias es en vez de subirlas en un escalón para tener lo que las grandes, intenta bajar la carga horaria de las grandes para rebajar la formación de los técnicos (la decisión de bajar de 12 horas a 10 los talleres equivale a que cada alumno tenga 230 horas menos en su formación práctica y sintetizadora de los talleres. Y eso es un importante ahorro presupuestario.) Para qué garantizar buenos técnicos, que las escuelas se arreglen como puedan. Las que pueden bien, las otras… ¿Y los aprendizajes técnico – científicos de los alumnos? Ah, ¿es que también deben aprender eso?. El que quiera aprender una tecnicatura que luego siga estudiando en un instituto superior, si es privado mejor, Macri dixi
Entre las acusaciones verbales que me hicieron es que yo confundo a la gente, desconozco la normativa, soy un irresponsable por escribir lo que escribo, hago daño a las escuelas, a los alumnos, a los padres y muchas cosas más que no tengo ganas de recordar.
Para que se hagan una idea del grado de impotencia e indignación que tenía en ese momento les cuento algo que no conté a nadie hasta aquí, supongo porque me daba algo de vergüenza o pudor.
Luego de casi dos horas de “intercambios” me hacen salir para redactar ellas el acta y yo voy al baño para enjuagarme la boca por el gusto amargo que tenía, además de reseca (en las películas, en los interrogatorios, siempre hay un policía que hace de bueno que acerca un vaso de agua, aquí estuve cuatro horas sin un vaso de agua, que por otro lado ni se me ocurrió pedir)
Y yo desde hace muchos años uso dentadura postiza, arriba todo postizo, abajo sólo un diente real de un lado y dos del otro que mantienen la dentadura de abajo.
Cuando me saco la dentadura para refrescarme la boca, veo algo raro en la de abajo: veo algo extraño en el agujero del gancho y me doy cuenta que viene con un pedazo del único diente del lado izquierdo.
Tamaña fue la apretada de dientes que debo haber hecho para morderme la bronca y la impotencia, que en el recrugir descabecé el diente y me quedó la raíz por un lado, aún adentro, y el resto del diente en el ganchito de la dentadura postiza. Y no me dolió porque en los tres tengo tratamiento de conducto.
Obviamente que no las culpo a ellas de eso, soy yo que no supe controlar mi cuerpo y darme cuenta que estaba haciendo una gran fuerza con mis mandíbulas y que aparte de sucumbir allí la verdad y de intentar hacer sucumbir la libertad, sucumbía mi diente (y de entonces ahora no puedo casi morder hasta que no encuentre alguna solución, pero no es nada nuevo para mi, nunca tuve una buena dentadura, y por suerte lo principal es que no duele).
Sigo. Y para demostrar mi ignorancia y que sí tenían validez esos titulos, esgrimen una resolución ministerial donde están aprobados.
Pero les pongo en evidencia que en esa resolución no está ninguno de esos títulos eliminados por la LFE (salvo el de Química). En esa resolución estaban los títulos que graciosamente nos toleró la LFE y que yo en aquel artículo ya había manifestado que los títulos que tenían las escuelas hoy sí tenían validez, e incluso que esa validez ya la tenían desde la época de Carola Nin pero ninguno de los prohibidos que venimos reclamando desde las escuelas que lo quieren recuperar.
Y aquí se da otra muestra de la “sabiduría” incluso legal de la abogada: niega lo que afirmo, dice que nunca tuvieron validez nacional esos títulos, que recién lo tenían gracias a esa resolución.
Por supuesto que no nos pusimos de acuerdo en eso tampoco, lo que sí es que les dije que las ignorantes era ellas (pues me habían tratado de ignorante), pues da la casualidad que yo entonces -en la época de Carola Nin, me peleé con medio mundo y logré que Santa Fe obtuviera esa validez e hice yo los documentos, con ayuda del INET, y los trámites para conseguir la validez nacional. Y en todos estos años y estas promociones de alumnos y alumnas tienen sus títulos con validez nacional gracias a esos trámites, no gracias a los del socialismo.
Seguramente en el futuro con los cambios curriculares aquella validez será reemplazada por la última pero es otro tema.
Y les informé (lo que tampoco consta en el acta) que entonces sólo cuatro provincias tuvieron sus títulos validez nacional: Tierra del Fuego, que tenía dos escuelas, La Pampa, Santa Cruz y Santa Fe. Están los registros para comprobarlo.- Allá ellas si creen sus propias “verdades”, pero no tienen derecho a llamarme ignorante o tratarme de mentiroso cuando en realidad es su ignorancia la que queda de manifiesto.
En esa “entrevista” que tuve que soportar, en un momento abrumado por la catarata de afirmaciones sobre mis crímenes con el artículo, donde después de acusarme del daño que había hecho yo a las escuelas, padres y alumnos por mis afirmaciones les dije que el daño real lo habían hecho ellos con la LFE, votándola y defendiéndola a capa y espada impidiendo que se cambie bajo Binner, también les dije (y supongo que estuve mal) que ni siquiera sabían leer, pues habían leído mal mi artículo. Pues yo nunca dije allí que los títulos que hoy otorgan las escuelas no tiene validez nacional, al contrario, dije que sí tenían y que lo tenían desde la época de Carola Nin.
Eso, sumado a que no pudieron mostrarme ninguna resolución de la Ministra que aprobara los títulos técnicos Mecánico, Electricista, Aire Acondicionado y Refrigeración, Electromecánico, hizo que empezaran con una tanda nueva de acusaciones y “argumentos” de lo que yo supuestamente no sabía ni tenía en cuenta al escribir el artículo.-
¿Qué me dijeron? Que yo no tenía en cuenta la demora del INET de hacer los Marcos de Homologación de esos títulos, que ellos eran respetuosos y dependían de lo que hacía la Nación, y como el INET se había demorado…
También les dije que era falsa su afirmación, pues los marcos de homologación de los títulos de Técnico Mecánico, Electricidad, Electromecánica y Mecanización Agropecuaria están aprobados desde la Nación (incluso con la firma de Santa Fe) desde el 19 de septiembre del 2007 (Resolución 15/07)
Como vemos, en este caso el socialismo no sólo se parece en Macri en el ataque a los talleres de las escuelas técnicas, a debilitar a la formación del técnico y a disciplinar opiniones adversas: también se parece en el echarle la culpa al gobierno nacional.
Digo esto con algo de ironía, porque sé que son distintos el macrismo del socialismo y no es justo meterlos en la misma bolsa: uno tiene que ver con la centro derecha peronista y la derecha liberal y el otro con los que se fueron en helicóptero y el liberalismo socialdemócrata. No son iguales.
Cuando después me hacen salir y luego me llaman y me muestran el acta que debía firmar no tardé ni un minuto en leerla (era menos de una página) y en darme cuenta que: 1) no aparecían ninguna de las duras acusaciones que me hicieron al principio ni mis respuestas a sus acusaciones. 2) El acta básicamente se reducía a tres partes:
La pregunta si ratificaba o rectificaba (obvio que no pueden tomar ninguna medida formal en base a lo que sale en un diario, pues luego el incriminado puede decir que no expresa lo que piensa o el diario hizo un recorte).
Una segunda parte con cosas que habían dicho o hecho ellas (en la mayoría sin poner ninguna de mis respuestas, por ejemplo, dice que se me muestran los documentos de la validez de los títulos -lo que es cierto- pero no se dice que no me pudieron mostrar las resoluciones de los planes de estudio de las tecnicaturas que prohibieron bajo la LFE y siguen censuradas), ni incluyen tampoco las respuestas que había dado a sus afirmaciones.
Y llamativamente había algunos agregados de ellas que no habían dicho en la reunión, por ejemplo que “la Dra responde que se está trabajando con el plan de Mecánica -lo había dicho yo- y que respecto a aire acondicionado el INET no lo aprobó por entender que ya se encuentra dentro de otra terminalidad”
Le pregunto por qué agregó eso y me dice que en el “intermedio” llamó a Libonatti sobre esos temas y es la respuesta que le dio” (Libonatti es el director provincial a cargo de las escuelas técnicas, fue un muy buen director de una escuela agroténica, dicho sea de paso).
Fíjense en el manejo, no solo no ponen mis respuestas a sus planteos y acusaciones, sino que ponen algo que no dijeron en la reunión, por lo que le digo que entonces tengo derecho a que figure una respuesta mía allí, lo que acceden.
Y aquí, permítanme que me extienda un poco, se pone una vez más de manifiesto la defensa de la ideología de Ley Federal de Educación (LFE) de esta gente.
Cuando las escuelas técnicas nos movilizamos al principio de la aplicación de la LFE, en su contra y por el derecho de existir, para parar las protestas nos conceden lo que se dio en llamar TTP (trayecto técnico profesional, que era algo optativo que podía hacerse a contraturno del polimodal o no hacerse), otorgándonos la posibilidad de recuperar ciertos títulos (Maestro Mayor de Obras, Electrónica, Agropecuario, etc, aunque con planes de estudio malos e incoherentes) y allí inventan un titulo técnico: “TTP en Equipos e Instalaciones Electromecánicas”, que yo aquí resumo llamándolo “Instalaciones”.
Cuando escuelas reclaman, “queremos enseñar nuestro título de Técnico Mecánico”, dicen “no: no es un título necesario, está dentro del TTP de Instalaciones.” Cuando las escuelas que tenían técnico Electromecánico reclaman por tenerlo, le dicen; “no, ese está dentro del de Instalaciones.” Cuando las escuelas que tenían la tecnicatura en Electricidad quieren seguir teniéndola, le dicen, “no, está dentro de Instalaciones”. Cuando la escuela que formaba técnicos en Aire Acondicionado y Refrigeración quieren seguir formando esos técnicos, le dicen, “no es necesario ese título, ya está adentro de Instalaciones”.
Es decir, seis años para formar un técnico Mecánico, seis años para formar un técnico electricista, seis años para formar un técnico electromecánico y seis años para formar un técnico en Aire acondicionado y Refrigeración da el mismo saber, los mismos conocimientos que seis -o cinco- años del plan “Equipos e Instalaciones Electromecánicas”. ¡Qué burros que éramos antes!: los de la LFE nos trajeron la luz.
¿Y que dice hoy el socialismo, qué me dijeron en la reunión?: que no es necesario un técnico en Aire Acondicionado y Refrigeración porque ya está en el de Instalaciones…
No por casualidad la misma respuesta que recibíamos bajo la LFE.
Y seguramente si le hubieran preguntado a Libonatti por el de Electricidad o el de Electromecánica hubiera dado la misma respuesta. No pudo darla con el de Mecánico por el lío que se armó en varias escuelas este año y el año pasado, que los obligó a advertir que no podían evitar más la aparición de ese título sin un costo político alto. De allí la respuesta que ponen en el Acta, que con el de Mecánica está trabajando para tenerlo. Y por supuesto, no pusieron en el Acta, porque la manipularon ellas y evidencia que tengo razón yo, que dicho título -técnico Mecánico- no tiene ni siquiera validez provincial, recién empezaro a trabajar en él: A confesión de partes…
Por otro lado también es falsa la mención del INET. Me consta, y también le consta a Libonatti -a ellas no creo pues no mostraron saber nada de educación técnica-, que el INET ha manifestado que si Santa Fe le pide que se hagan los Marcos de Homologación del Técnico en Aire Acondicionado y Refrigeración, el INET lo va a hacer. Porque, dicho sea al pasar, el INET sabe que vivimos en un país Federal y es respetuoso de ello y no evade sus responsabilidades.
Es más, ni siquiera se necesita del INET para que tengamos esa tecnicatura, pues como les expliqué en ese citatorio, por si no lo sabían, que vivimos en un país federal y cada provincia puede y debe aprobar los planes de estudio que considere necesarios (la abogada también en eso me dijo que yo no tenía razón, que sólo se podían tener plantes de estudio si eran aprobados por la Nación, pero créanme quienes lean esto que es como digo yo. Además quienes estaban allí parece aún no haber entendido que la Nación no hace más los planes de estudio como se hacía bajo el CONET, que es responsabilidad de cada jurisdicción hacerlo).
Un plan de estudio o título realizado por la provincia puede y debe hacerse, y tendrá validez provincial. Lo que no tendrá es la nacional si no hace otros trámites, para eso el marco de homologación y la presentación a Nación para su aprobación.
No sólo es así, sino que si le pregunta al INET dirá: “también pueden hacer como Chaco, que tiene la tecnicatura de Aire Acondicionado y Refrigeración” como tecnicatura provincial. Y agrego yo, lo que pasa es que Chaco lo tiene porque no sabe que no puede tenerlo, no tiene la sabiduría legal y técnica y educativa que reivindica para sí el gobierno socialista.
Y con los dichos de la abogada, confirma implícitamente que tampoco tiene validez provincial el título de Aire Acondicionado y Refrigeración.
Pero antes de esta respuesta, cuando ella no sabía que Libonatti le iba a decir eso, tiene un gesto de casi cordialidad y me dice que el de aire acondicioando es el título que tiene su padre y que le permitió armar una familia y tener un ingreso.
Obviamente su padre y muchos más se beneficiaron con la política educativa de estimulo a las escuelas técnicas que se dio especialmente en los años cincuenta y principios de los sesenta, pero ahora la provincia (¿la provincia o el binnerismo?) no lo quiere. Ya hace muchos años que ningún joven podrá ser padre y mantener a su familia con el título de Aire Acondicionado y Refrigeración.
Y les cuento que lo prometió Elida Racino al principio de su mandato (la ministra de Binner, hoy Diputada Nacional por el socialismo) un día que estuvo en la escuela que lo dictaba y los docentes se lo reclamaron. Y jamás cumplió. Y lo seguirán dilatando, como han dilatado los títulos que mencioné pues es tiempo que ganan para mantener la política educativa de los noventa, y de ahorrar costos, y seguramente a la espera de que caiga el kircherismo y suba Macri o ellos, que garantizaría una vuelta atrás en muchas cosas. (Aclaro que circulan muchas hipótesis del por qué de esa conducta del socialismo, algunas de ellas es directamente su inoperancia y su autismo, no porque quieran hacer esto o lo otro, no por maldad, sino por soberbia sin tener con qué sustentarla)
No obstante, seguramente en Santa Fe volveremos a tener esos títulos, con ellos en el gobierno o sin ellos, pues podrán frenar y atacar a las escuelas técnicas pero somos persistentes y sabemos que a la corta o a la larga ganaremos y la historia nos está dando la razón. Pero no es justo que habiendo conseguido la ley de Educación Técnico Profesional, la financiación anual para el equipamiento, para la capacitación, todo, sigan impidiendo aquellas tecnicaturas, y que sigan impidiendo que nuestras escuelas puedan temer voz y voto en los cambios, en tener buenos planes de estudio y formar buenos técnicos.
Hace un momento mencioné que las personas que me “recibieron” no sabían nada de educación técnica y yo en mi articulo hablaba todo el tiempo de educación técnica. ¿Entonces por qué fueron ellas las elegidas en citarme? ¿cuál es su perfil?
Obviamente el perfil de las acusadoras e interrogadoras da una pista de las intenciones del gobierno en el citatorio compulsivo, ¿no?
Una es la Directora Provincial de Asuntos Legales y Técnicos (es decir una abogada que atienden de las leyes al servicio de la política de su partido, maneja los aspectos principales de los temas legales administrativos referidos a los docentes, al funcionamiento del sistema educativo, sumarios, decisiones formales, etc) y la otra la Coordinadora Pedagógica (lease el brazo político disciplinador) que conduce o “coordina” a los supervisores que, a diferencia de ella, llegan al puesto por carrera y escalafón, y no a dedo.
Si algún día esta última persona, Susana Copertari, lee esto que estoy escribiendo espero que no se ofenda, pues no me refiero a ella en particular, pues si bien ella dice que me conoce a mi desde hace años yo no la conozco como para tener algún juicio sobre su accionar . Me refiero al puesto que ocupa y para ello me remito a Michel Foucault. No estoy diciendo que ella es una inquisidora o partidaria de Torquemada, simplemente me remito al libro Vigilar y Castigar (1975) que describe aspectos educativos desde otra óptica y esto independientemente de las personas, de sus voluntades y de conocer al gobierno socialista de santa fe o del Adriana Cantero o al de Bondesio, ambos de triste recuerdo en el gremio docente y frente a ellos la actual gestión es una pinturita )
Concluyo
Todo esto es muy lamentable. Y no lo digo por lo que me tocó vivir y que incluso puede agravarse o diluirse en el futuro. Es lamentable que esta gente con estas actitudes y politicas decida por el futuro de nuestros alumnos, como lo han hecho todos estos años impidiendo que esas tecnicaturas existan o que tengamos mejores plantes de estudios en todas las escuelas y capacitación para ello, entre otras cosas.
Porque hay otra cosa que es incluso más fundamental que lo que estoy diciendo: aunque dijeran vamos a hacer nuevos planes de estudio tan buenos que nadie estará en desacuerdo, subsistirá el hecho de durante ocho años se ha perdido lastimosamente el tiempo y no se han preparados los cambios para salir de la ley federal, con capacitaciones y prácticas docentes que reamente impacten en los aprendizajes de los alumnos y alumnas, y de nada sirve armar materias y contenidos brillantes, si nuestros saberes docentes son los mismos de antes que tenían debilidades y que respondían a planes de estudios mal hechos y a politicas contrarias a las necesidades de nuestro pueblo. Por eso dicho, sea de paso, este tipo de cambio curricular tendrá un impacto pobrísimo en los aprendizajes de nuestros alumnos, aún en las cosas buenas que puede traer pero lamentablemente con este nivel de improvisación y desaciertos se desaprovecharán.
Pero bueno, si bien es lamentable que gente con esas ideas esté en esos puestos de decisión, la democracia es así, peor son los militares. En todo caso uno sabe que el mal tiene remedio. Puede protestar por medios legales, puede tratar de convencer, puede negociar, puede lograr que no sean nuevamente electos porque gana otro (que puede ser peor, lamentablemente, pues entre una Adriana Cantero o Bondesío y esta gente no se con quien me quedo, todos ellos han sido y son muy dañinos para el sistema educativo)
Pero en todo esas alternativas que di, sale un común denominador: la palabra
El problema es cuando se prohíbe la palabra, cuando se castiga la palabra, cuando se hace tener miedo para lograr que la palabra siquiera sea emitida, cuando se promueve la autocensura, el aislamiento, la impotencia.
Yo me pregunto y les pregunto, estimados y pacientes lectores de esto. Olvidémosnos por un rato del pasado y pensemos en el presente y el futuro: ¿cree la sociedad santafesina que nuestra provincia necesita Técnicos Mecánicos? ¿Cree que necesita Técnicos en Aire Acondicionado y Refrigeración? ¿Tal vez Técnicos Electricista? ¿Tal vez Técnicos en Mecanización Agropecuaria? ¿Tal vez Técnico Electromecánico? Y técnicos Técnicos, con mayúsculas, no simplemente estudiantes que se salen con un papel bajo el brazo sin que ello se refleje en sus capacidades y saberes?
Giustinani y Binner dijeron que “no” cuando se votó eso en el parlamento nacional. Binner dijo que “no” cuando fue gobernador. Bonfatti hasta ahora dice que “no”, aunque está aflojando con el de Mecánica (Perdón, me olvidaba, ahora no lo decide Bonfatti, sino por la ministra).
¿Cree usted que para formar un buen técnico los alumnos deben cursar 200 horas menos en los Talleres? (y aclaro que aún cursando 1000 horas más pueden salir las cosas mal si se hacen mal las cosas en los talleres y en la escuela, pero si bien la cantidad de horas no es una condición suficiente, sí es -al menos para mi-, una condición necesaria.
¿Cree usted que a las escuelas técnicas provinciales que no les alcanza la carga horaria para cumplir los requisitos para formar un buen técnico se les deben dar las horas y los espacios que necesitan? (el equipo lo consiguen gracias a la ley que supimos contruir y que esta gente votó en contra)
¿Cree usted que directivos, docentes, no docentes, alumnos/as de las escuelas deben ser referentes para los cambios curriculares y no convidados de piedra?
Como ven, no les pregunto si creen que está bien que se trate de hacer callar las voces disidentes de la forma que lo hace el gobierno socialista o de cualquier otra forma. A esta altura de la vida y de la historia argentina son procedimientos inaceptables para todos nosotros. Y también una burrada politica (disculpen los burros), pues queriendo callar una voz se termina multiplicándola geométricamente.
Gracias a todas las muestras de apoyo, afecto, solidaridad y compañerismo
Fernando J. Pisani
www.intercol.org.ar/fjpisani
Nota: quien quiera leer detalles de lo ocurrido y el acta que tuve que firmar puede leerlo aquí
Nota: entre las prohibiciones ridículas que me plantearon, es que además de todo lo que no puedo escribir y del daño que causo, tengo el agravante de escribir sobre esos temas en un momento en que hay dudas en la sociedad, que hay inquietud, que hay reclamos. Que tengo libertad para expresarme de lo que quiera menos de esos temas y menos aún en la oportunidad en que fueron escritos, dado aquel clima. Yo, entre otras cosas, le respondí ¿acaso no saben cómo funcionan los periódicos?: si publicaron mi artículo es justamente porque había inquietudes en la sociedad, dudas, malestar. Si el tema no tiene actualidad o interés, ¿para qué publicarlo?. Y yo, ¿para qué escribirlo?
Si no fuera que fue muy desagradable toda la situación, todo se limitaría a constatar lo patéticos y patéticas que son.
Nota 2: algunos medios me preguntaron cómo seguiría eso, si habría sumario, sanción, etc a lo que les dije que no lo sabía pues jamás se saben de esas cosas hasta que está muy avanzado todo. Pero que tampoco me preocupaba ni me sentía perseguido. Además, al haber tomado estado público deberían meditar bien en su balanza costos y beneficios. Si bien en lo personal/laboral podrían hacerme algún daño, era un daño individual y el daño peor lo vienen haciendo con nuestros alumnos desde 1993 a la fecha. Y en todo caso deberían pensar si para ellos no tendría algún costo no deseado.
Además yo no soy una pobre víctima ni me asumo como víctima: soy conciente de lo que hago y de los riesgos de lo que hago. A veces se gana, a veces se pierde, pero hay algo que nunca perderé ni podrán arrebatarme con ninguna medida disciplinaria y que es la dignidad.
Nota 3
Espero que quien escribió esta carta que transcribiré no se moleste por hacerlo sin su permiso. Pero es para mostrar que sus medidas disciplinadoras se les han vuelto un boomeran y lejos de acallar voces con amedrentamientos, estas se amplificarán:
“Estimado Fernando, me enviaron todo el vía crucis que te hicieron pasar desde el Ministerio de Educación.
Creo que merece difundirse, especialmente porque venimos denunciando muchas situaciones de aprietes contra aquellos que se animan a plantear públicamente lo que sucede en las escuelas.
Así que te quiero invitar a nuestro humilde programa de televisión el próximo miércoles 28 de noviembre, a partir de las 21, en avenida Francia 2380. Se llama La voz del Grillo y sale, en vivo y en directo, por TVR, el canal 2 de Cablevisión.
Me gustaría mucho que puedas venir a contar lo que te hicieron.
Desde ya muchas gracias y disculpá las molestias.”
El socialismo y el apriete a un docente por un artículo en un diario
En el día de ayer, en el el Diario La Capital de Rosario, salió un artículo titulado
Educación llamó la atención a un profesor que opinó en el diario sobre escuelas técnicas
Allí se dice:
Fernando Pisani escribió hace diez días una nota en La Capital sobre las escuelas técnicas y fue citado por el Ministerio de Educación para ratificar o no sus dichos y le hicieron un acta por lo expresado.
Desinformación y aprietes: “Santander y BBVA obligan a Kirchner a pagar 3.000 millones que les debe YPF”
Como parte de los intentos de aprietes y operaciones, de las cuales las especulativas no están exceptuadas, se quiere instalar la noticia de que los bancos Santander y BBVA obligan al gobierno argentino a pagar créditos que tales bancos dieron en su momento a Repsol-YPF (ver aquí) . El argumento sería que al plantearse la expropiación, se activa una cláusula de cambio de control que obliga al pago inmediato de los créditos que tenía Repsol-YPF (3,000 millones) o a refinanciar la deuda.
¿Formará parte del “castigo” a Argentina por pretender recuperar el control de sus recursos?
Si es así, tal vez alguien debería advertirles que juegan con fuego.
Santander es un banco español que está en Argentina, y el BBVA es un banco francés que también opera aquí. Y por más grandes que sean, se exponen a una lucha donde correrán riesgos y no suele ser bueno para ningún banco exponerse a riesgos. Y si se ponen a desinformar o a presionar, no hay nada más vulnerable que la confianza bancaria, especialmente contra algún banco en particular, los riesgos de corridas, de retiros de fondos, de rumores, o de mayores controles de todo tipo.
El mismo título de la nota “obligan a Kirchner” muestra que les cuesta entender que no es un tema de la “patotera” Cristina Kirchner, ni siquiera de un gobierno “populista y dictatorial”, sino de un país, por lo que no deja de ser graciosa la pretensión de obligar. Como dice un lector de dicho artículo, “no obliga quien quiere sino quien puede”.
Respecto a los 3,000 millones, no sé de dónde sale la cifra, aunque aparentemente sería cierto que el Santander ha prestado alrededor de 370 millones de dólares a Repsol-YPF y el BBVA cerca de 400 millones de dólares. Pero esas deudas y otras que aparezcan, en todo caso formará parte de la tasación general a pagar por la expropiación.
Y del monto que resulte la tasación, se le deberá descontar a Repsol el monto de dicha deuda (en la misma tasación ya estará ese descuento hecho), por lo que en todo caso Repsol recibirá menos plata y la nueva administración de YPF, ya aprobada la Ley de expropiación del 51% de las acciones, se sentará con los acreedores -y también deudores- y se negociará.
Si alguno de los bancos quiere apretar y pedir ya una ejecución inmediata, bueno, allá él, pero seguramente tardará más tiempo en recuperar su dinero y este será menos. Seguido por otros costos.
No creo que esos bancos quieran meterse en un conflicto abierto de ese tipo con el gobierno de Cristina Kirchner, que lo que menos tiene, es imagen de blanda a la hora de enfrentarse con las grandes corporaciones o poderes.
Me imagino que es más deseo de especuladores o del periodismo del stabilismen, en este caso el español.
Y si puse arriba lo de maniobra especulativa, me baso en tal afirmación porque ya una de las principales herramientas que tienen para especular e incrementar los intereses de los deudores, son las calificadoras de riesgo. En este caso Moody’s, así como la Standard & Poor’s (S&P) (no confundir con nac & pop :-) ya han rebajado la calificación a Repsol de BBB a BBB-, lo que por supuesto implica incremento de intereses para los créditos y deudas.
La tele histérica novela española seguirá. Ayer se trajeron a la luz del archivo declaraciones de Rajoy contra Zapatero, en el 2008, ante la posibilidad de que una empresa rusa, Lukoll, ingresara a Respol. Entonces Rajoy afirmaba “Nuestro petroleo, nuestro gas y nuestra energía no se pueden poner en manos de una empresa rusa porque eso nos convertiría en un país de quinta división” (escuchar audio aquí). Obviamente para la clase dominante española dejamos de ser una colonia, sí, avanzamos y somos un país de quinta o al menos eso es lo que quiere que seamos.
“Es inmoral e inaceptable y no lo vamos a aceptar de ninguna de las maneras”, reiteró, antes de concluir que la entrada de la rusa en el capital de Repsol convierte a España en un país “de quinta división” (ver video aquí)
Malvinas: no todo fue complicidad y engaño. Recuperando documentos
En su momento se vendió la imagen de que todo el mundo apoyó a Galtieri cuando la dictadura cívico-militar tomó las Islas Malvinas. Pero no fue así. Personas y pequeños grupos, en distintos lados del país, con temor, con cuidado pero con convicciones, se opusieron a la toma de Malvinas, con distintos argumentos, aunque muy simlitares en el primero de ellos: nada bueno podía esperarse de ese gobierno y no había que apoyarlo.
En mi pequeña “colección” de escritos de esa época, época que no había email pero sin embargo, por esos milagros de la vida misma, siempre alguna mano amiga recibía algún papel escrito quién sabe por quien, pero en la misma línea, lo que nos producía alegría pues implicaba que no estábamos solos, tengo una buena cantidad de mariposas, volantes, documentos, en su mayoría mimeografiados, otros copiados con esa pasta que se usaba en la escuela, por lo que estos últimos hoy son prácticamente ilegibles.
De todos ellos, como un pequeño homenaje a aquellas voces anónimas, decidí retipear un documento significativo, probablemente el más largo y argumentado de aquel entonces. Publicado, según reza el mismo documento, “en la tercer semana de abril”, por entonces aún no se sabía si se terminaría en guerra o no, pero ya estaban delineadas todas las posiciones, los por qué, e incluso hay pequeñas cifras reveladoras, como una comparación de cuántas horas de trabajo necesitaba trabajar un obrero para comprar un kilo de pan en distintas épocas de la vida en argentina, así como están las bases para entender las políticas de la socialdemocracia europea en el actual descalabro económico de la CE, o sus posturas sobre la medida del gobierno argentino con Repsol-YPF
El documento está mimeografiado en un papel de baja calidad, rugoso, tamaño oficio, lo que explica por qué se ha puesto tan amarillento a pesar de estar bien guardado. Y la calidad del mimeografiado y tinta no es bueno, lo que implide un fácil escaneo (o mejor dicho un fácil reconocimiento óptico de caracteres), por lo que tuve que retipearlo. No obstante si alguien quiere el sceneo de los originales -de estos u otros- no tiene más que pedírmelo. El tamaño de la hoja es oficio y su extensión es de 11 páginas, escrito a doble columna. Está firmado por un ignoto nombre, que seguramente se usó como medio para despistar el origen de quienes los escribieron respecto a una rápida identificación, por demás peligrosa: “Comisión por un Nuevo Mundo”
Pensando en lo difícil que era tratar de argumentar contra el fanatismo y en un clima de represión, se nota el esfuerzo de los autores por tratar de abordar el problema analizando otros ejemplos más lejanos para luego extrapolar el tema hacia aquí.
Espero que les resulte de interés. Saludos. Fernando Pisani. fjp2001@gmail.com
NUESTRO DESACUERDO CON LO QUE SE HA HECHO Y SE ESTA HACIENDO CON LAS MALVINAS
Cuando un gobierno fracasa se advierte que todos los partidos„ incluso los que lo habían acompañado en el poder, arrecian con las críticas y tratan de salvarse del naufragio y quedar “bien parados” ante la opinión general.
Lo inverso ocurre cuando un gobierno acierta a producir un hecho que realza su prestigio y poder. Los distintos partidos políticos, incluso los opositores, se acercan al carro del vencedor de manera que la aureola de gloria también recaiga sobre ellos.
Hoy en Argentina, en el momento que se escribe esto„ (la tercer semana de abril de 1982) todo se ve con ojos exitistas, triunfalistas.
En algunos medios opositores que miran con temor la ganancia política que obtendrá el gobierno, consideran un suicidio político levantar aunque sea levemente la voz para condenar cualquiera de las grandes y pequeñas cosas que ocurren con relación a las Malvinas.
Esto lo sabe el gobierno ~y lo aprovecha.
¿Cuánto tiempo durará esto? ¿Habrá guerra o no? ¿Saldrá triunfante en todas las líneas el gobierno?. Nada de eso sabemos. Pero aunque sea un suicidio político hablar honestamente, aunque ello nos ponga en una situación difícil y en contra de la “opinión pública” y de la opinión consensuada de la mayoría de la población, sería oportunista callarnos y cómplices en este atentado contra la dignidad y humanidad de las personas.
La toma de las Isla Malvinas por parte del gobierno ha sido apoyada no solo por los partidos aliados a este y por los de la Multipartidaria, lo que era de esperarse, sino por aquellos que se dicen opositores a toda forma de injusticia, explotación y opresión y que critican no sólo este gobierno sino el sistema en general.
Firmenich, por ejemplo, desde Cuba y en nombre de los Montoneros exhortó a apoyar al gobierno en este “acto histórico”:
“No nos engañamos con este súbito arranque de patriotismo del gobierno” -dice y aclara que reconoce que el gobierno lo hace como medio para mantenerse en el poder luego de los desastres hechos durante estos 6 años. No obstante este reconocimientos aclara que “por sí misma e independientemente de quién lo hace y por que lo hace, hay que apoyar la recuperación de las islas e ir a la guerra con Inglaterra si es necesario”. Al final -esto fue escuchado por radio- pide al gobierno que libere a los presos políticos para que estos “tomen su lugar en sus puestos de combate en defensa de la soberanía”.
A la Juventud Peronista, al Partido Comunista y a los sindicatos ya los vimos por la televisión en la Plaza de Mayo con en los distintos puntos del país, así como a los partidos y grupos pertenecientes u originarios del Partido Socialista: todos ellos apoyaron lo que hizo el gobierno.
El que existan ciertas posibilidades de que el gobierno triunfe en toda la línea y sin gran costo (según su valoración) y que exista un apoyo consensual en la mayoría de la población, es motivo más que suficiente para callarse la boca y aceptar lo que se está haciendo….así piensan algunos.
“No se puede ir contra la opinión pública”, “no hay que descolgarse”, “no hay que decir al pueblo sino lo que el pueblo espera oír”, “No hay….” “No hay…”
Hay muchos “‘No hay que”, pero tampoco hay que olvidar uno principal, fundamental: NO HAY QUE ENGAÑAR Y USAR A LAS PERSONAS.
Hoy desde el gobierno y la oposición se esta haciendo eso: engañando y usando a las personas, manipulándolas para que actúen en contra de sus propios intereses
Reconocemos que demostrar una afirmación es mas difícil que enunciarla. Y demostrar lo que hemos afirmado presenta mayores dificultades por el momento en que estamos viviendo y, a la vez, por el simple motivo de que es más fácil repetir una opinión aceptada y divulgada por todos los medios, QUE PENSAR.
Pensar implica en esta sociedad ciertos riesgos: la incomprensión, la represión, la soledad, la incomodidad de la verdad pues conlleva el compromiso.
Pero nuestra vida sólo tiene un sentido: el que le demos. Entre la libertad y el “molde” podemos elegir por el “molde”. Pero no es nuestro caso.
¿QUÉ TIENE MAS VALOR: UNA POSESIÓN O UNA VIDA HUMANA?
En el mundo existen distintos valores morales, políticos, económicos. En la sociedad en que vivimos dominan los valores que ponen en primer lugar el lucro, la ganancia y la propiedad. Lo vemos diariamente:
En las fábricas, vale más una máquina que un obrero; es más importante una buena ganancia que una vida digna de los trabajadores y trabajadoras. Importa más que se incremente la producción aunque ello significa problemas psicológicos y físicos para quienes se encuentran en la cadena de montaje.
En las escuelas y en los medios de comunicación es mas importante decir lo que defiende el poder y las riquezas que lo que defiende la dignidad y humanidad de las personas. Es más importante decir lo que da ganancias que lo que puede llegar a cuestionar la base de las injusticias.
En clínicas y nosocomios se comercializa con la salud de las personas, se lucra con sus pesares, se aprovechan de su desconocimiento e impotencia.
En donde busquemos, donde quiera que aparece el conflicto entre la posesión y las personas, la doctrina dominante no vacila: elije la posesión, el poder, cueste lo que cueste: el fin justifica los medios.
Esto ocurre también con las Malvinas. Más adelante veremos el problema en su totalidad, analizado argumento por argumento, pero antes no podemos dejar pasar por alto un hecho sencillo:
Si quitamos toda la palabrería que esconde la realidad, el asunto queda circunscripto a un pedazo de tierra, pedazo de tierra, vale recalcar, dónde no vive casi nadie y los pocos que viven son ingleses o descendientes de ingleses, canadienses o nativos de otros países pertenecientes a la comunidad británicas.
Ese pedazo de tierra puede contener poca o mucha riqueza en el subsuelo, puede ser un lugar con un cierto valor estratégico para alguna guerra (dudoso valor si tomamos en consideración la guerra moderna, sofisticada y atómica)
Tengan valor estratégico, sean ricas o no, no dejan de ser un pedazo de tierra.
El gobierno argentino y el gobierno inglés acuerdan en muchos puntos, y uno de ellos es que un pedazo de tierra vale más que una vida humana. De hecho ya se perdieron varias y millones de personas se verán -o están siendo- afectadas sus propias vidas aunque no exista guerra: lo que le ha costado al gobierno argentino la toma de las islas y lo que le está saliendo ahora, como lo que le sale al gobierno inglés la preparación y envío de la flota; la propaganda que deben hacer en cada momento por radio, TV, etc, para conseguir manipular a las personas ensordeciéndolas con propaganda. Todo eso y mas sale plata.
Y NO LO PAGAN ELLOS CON SU TRABAJO
Por el contrario, el costo económico -y no sólo el económico- recae y recaerá sobre quienes NI HAN DECIDIDO ESTA OPERACIÓN, NI PARTICIPAN DE LAS NEGOCIACIONES, NI VERÁN NINGÚN PROVECHO MATERIAL 0 ESPIRITUAL CUANDO SE OBTENGA EL RESULTADO FINAL, sea este cual fuere.
Y ESTO VALE TANTO PARA EL PUEBLO ARGENTINO COMO PARA EL PUEBLO INGLES, LAS GUERRAS POR POSESIONES Y ANEXIONES SON SIEMPRE INJUSTAS.
Los ingleses, o mejor dicho la clase dirigente inglesa, arguye que son inglesas. Eso lo han enseñado en la escuela, figura en sus mapas, etc.
En Argentina, en la escuela, nos han enseñado que son argentinas. ¿Quién tiene razón? Sería infantil decir “son Argentinas” por el simple motivo de que nacimos en Argentina, como lo hacen muchos argentinos e ingleses para sí mismos, que sólo repiten las frases dictadas por sus gobernantes (de ahora y de antes).
No es posible que las dos posturas contrapuestas sean ciertas.
¿Cómo determinar cuál de las dos es correcta -o si las dos son incorrectas?
Inglaterra argumenta que encontraron las islas vacías, que fueron los primeros en surcar sus canales, que las colonizaron mientras que Argentina por aquel entonces no existía y que a partir de 1833 hasta hoy fundaron colonias que se han mantenido ininterrumpidamente.
Cabe hacer una aclaración algo al margen.
Últimamente por parte del gobierno argentino y otros reconocidamente derechistas, han criticado al “colonialismo” y planteado que las Malvinas son el vestigios de prácticas colonialistas condenadas por obsoletas e injustas. Para decir esto REALMENTE HAY QUE SER CARADURAS:
Por empezar el gobierno argentino (el actual y anteriores) no sólo NO han condenado al colonialismo sino que se han opuesto a las condenas al verdadero colonialismo.
Por ejemplo: la mayoría de los países del mal llamado 3er mundo y del bloque socialista han condenado al gobierno colonialista y racista de Sudáfrica (y de Rodhesia) y por mayoría en las Naciones Unidas se ha planteado el boicot a todo tipo de relación con él. La clase dirigente argentina, por el contrario ha simpatizado y comerciado con él, haciendo muy buenos negocios gracias la explotación casi esclavista de negros en Sudáfrica. Y este es un ejemplo de los muchos similares que hay.
Colonialismo no es que un país -o un grupo de personas- forme una colonia.
En Argentina, en el interior del país, está lleno de colonias: polacas, alemanas, judías, italianas, etc.
La expresión colonialismo se utiliza correctamente cuando un país -o un grupo de personas- forma una colonia y pasa a dominar a los habitantes de ese lugar, como por ejemplo hace Estados Unidos con Puerto Rico, con las Islas Vírgenes en el Mar de las Antillas, con Guan (ídem) etc o Gran bretaña con Brunei (Asia), Hong Kong, etc o España con Ceuta (África), Melilla (ídem) y otros; Francia con Nayotte (Océano Índico), con la Polinesia Francesa, Nueva Caledonia, Wallis y Fortuna (todos en el Pacífico Sur), etc.
Claro que ningún gobierno de las fuerzas armadas y de los civiles ha condenado este verdadero colonialismo y sí han apoyado (o están apoyando) a aquellos gobiernos que sojuzgan a los habitantes cuando estos quieren la independencia o la libertad.
El argumento argentino de por qué son suyas las islas es más sencillo: Las islas Malvinas pertenecían a España y luego, con la Independencia, pasaron a ser Argentinas.
Si se analizan los argumentos francamente ellos se reducen a:
Inglaterra: Yo la agarré primero
Argentina: Correspondían a España (¿por qué?) y nosotros agarramos todo lo que pertenecía a España (menos a Uruguay, Bolivia y al Paraguay, que buena gana les teníamos, pero no pudimos).
El argumento argentino tiene mas peso que el inglés (como veremos luego) pero ambos parten de un principio: ES MIO PORQUE LO TOMO POR LA FUERZA. (Argentina puede decir a su favor que en aquel entonces la fuerza de España era mayor que la de Inglaterra por lo que le corresponde a España y de allí a Argentina)
Lo importante de destacar es que tanto la reivindicación por las islas de ingleses y argentinos descansan en un derecho: el derecho que da la fuerza, la violencia, el robo y el asesinato que cuando es triunfante recibe nombres patrióticos y santificadores: “La Gloriosa Campaña del Desierto” por poner un ejemplo ¿Qué fue sino un robo a los indios de las tierras que por siglos habían vivido? ¿Qué fue sino un asesinato masivo de hombres, mujeres y niños, prácticamente indefensos ante las armas de la “civilización”?
Leyendo la historia desde 1400 en adelante encontraremos numerosos conflictos entre las potencias europeas por las tierras “descubiertas”.
La historia que nos obligan a aprender de memoria nos “enseña” que “América fue descubierta por Colón”.
Esta simple frase, tan repetida, es una manifestación clara -aunque nadie se haya dado cuenta- de que para quienes escribieron y enseñan esa historia, los indígenas no eran seres humanos. Porque alguien descubre algo cuando no fue visto por otros seres humanos (Por ejemplo cuando se descubrió el planeta Plutón). A nadie se le ocurriría decir “Descubrí el sol” pues evidentemente muchos antes que él lo han visto. El decir “Colón descubrió América” es una manera de decir: “Nadie antes de Colón vio a América, los indios que vivían en América no eran pueblos humanos, no eran seres humanos, el primer ser humano que vio América fue Colon”
Con esa idea se “descubrió” y colonizó América y otras partes del mundo. Prácticamente todas las guerras que hubo entre países desde entonces (España versus Portugal, España vs Inglaterra, etc, etc) fueron guerras de rapiña, guerras por el dominio de tierras y personas.
En una de esas escaramuzas, el poder militar y económico más fuerte de Europa, la Iglesia Católica, llegó a un acuerdo con Portugal y España (en aquel entonces, los países que le seguían en poderío). A cambio de cientos beneficios mutuos se estableció que las tierras al oeste de tal meridiano eran para España y las del Este de ese meridiano para Portugal. Así fue como Portugal se agenció de lo que hoy es Brasil y varias islas y regiones del África, mientras que España se agarraba del resto de América.
Claro que allí no terminaron los problemas entre estos dos países (hubo luchas y tratados, tratados y luchas para agenciarse de tierras, previa matanza o esclavizamiento de sus habitantes “incultos” e ‘incivilizados”.
Posteriormente, cuando otros países cobraron fuerza económica, política y militar, como Holanda e Inglaterra, no se conformaron con aquel ‘reparto’.
Y como esta “civilización” determina las posesiones por la fuerza, empezaron a luchar: piratería al principio, invasiones luego y por último control y dominio de posesiones (ex) de otros.
Ni Francia ni Alemania ni Italia ni el naciente EEUU se quedaron atrás y desde aquel entonces hasta hoy las luchas entre las grandes naciones “civilizadas” fueron simplemente guerras por el reparto de colonias o mercados.
LA PRIMER GUERRA MUNDIAL
El ejemplo de la primer guerra mundial es importante de analizar, ver qué era lo correcto hacer en aquel entonces, es decir, aprender de la historia para no repetir iguales errores.
Desde muchos años antes de la guerra del catorce ya se hablaba de la posibilidad de la misma (en realidad desde fines del siglo XIX ya se la veía venir).
Por ejemplo en un congreso socialista y socialdemócrata realizado en Basilea en 1912 se denunciaban los conflictos entre Austria y Servia por los Balcanes, entre Austria y e Italia por Albania y otros, entre Inglaterra y Alemania por mercados y colonias en general que existían en el mundo; entre Rusia y Turquía por Armenia y Constantinopla.
En ese congreso se denuncia la guerra que se está preparando, a la vez que se la califica de imperialista y exhorta a todos los partidos y al movimiento obrero oponerse a la guerra y a unirse todos los obreros del mundo en contra de sus respectivas burguesías.
Al fin la guerra estalla.
Lo mínimo que puede esperarse es que aquellos clarividentes partidos que venían denunciando la preparación de la guerra y oponiéndose a ella se opongan cuando esta se declara. Pero no. Por el contrario, en vez de estar en contra, la apoyan..
(Pequeñas minorías dentro de esos partidos son las únicas en oponerse).
Los socialistas alemanes repiten los argumentos de su gobierno y dicen que deben apoyar a su país pues Alemania ha sida amenazada por Rusia. Engañan a la clase obrera y a las masas trabajadoras asegurándoles que libran una guerra en defensa de la patria, de la libertad y de la cultura, con el objetivo de ayudar “los pueblos oprimidos por el zarismo y el derrocamiento del reaccionario régimen zarista”. (Como en Gran Bretaña hoy se habla de que la guerra es justa pues el gobierno argentino es dictatorial). En realidad Alemania (o mejor dicho la clase dominante alemana) siempre apoyó al zarismo y fue abierta enemiga de los movimientos revolucionarios obreros y campesinos de Rusia (y de los propios alemanes, por supuesto), como Gran Bretaña siempre apoyó a la clase dominante argentina en contra de los movimientos populares, cosa que es irrebatible si se observa la historia argentina -y la de todo el mundo-.
“En realidad -se lee en una proclama. hecha en septiembre de 1914- la burguesía alemana ha emprendido una campaña de rapiña contra Servia, con el deseo de sojuzgarla y de aplastar la revolución nacional de los eslavos del sur, a la vez que dirige el grueso de sus fuerzas militares contra países más libres, como Bélgica y Francia a fin de desvalijara un competidor más rico”
Los socialistas ingleses y franceses, a su vez, se juntan con la burguesía de sus países y también invocan la defensa de la patria. Pero ello es tan falso como el caso alemán:
“Al frente de otro grupo de naciones beligerantes -se lee en aquella proclama- se halla la burguesía inglesa y francesa, que embauca a la clase obrera y a las masas trabajadoras asegurando les que hace la guerra por la patria, la libertad y la cultura, y en contra del militarismo y del despotismo de Alemania. Pero de hecho, esta burguesía con sus miles de millones, ha contratado y preparado hace ya tiempo para el ataque contra Alemania a las tropas del zarismo ruso, la monarquía mas reaccionaria y bárbara de Europa.
“En realidad, la lucha de las burguesías inglesa y francesa se plantea el objetivo de apoderarse de las colonias alemanas y de arruinar a la nación competidora, que se distingue por un desarrollo económico más rápido. Y sirviendo a este noble fin, las naciones “avanzadas” y “democráticas’ ayudan al zarismo salvaje a oprimir aun más a Polonia, a Ucrania, etc y a estrangular aun más a la revolución Rusa.
“Por lo que se refiere a los saqueos, ferocidades e infinitas crueldades de la guerra, ninguno de los dos grupos beligerantes cede en nada al otro. Ahora bien, para embaucar al proletariado y apartar su atención de la única guerra verdaderamente liberadora, es decir, de la guerra civil contra la burguesía, ya sea la de “su propio”‘ país o la de los países “ajenos”; para este elevado fin, la burguesía de cada país trata de ensalzar con frases mendaces sobre el patriotismo el significado de “su” guerra nacional y se esfuerza por convencer que aspira a derrotar al adversario no para saquear y conquistar territorios, sino para “liberar todos los pueblos, salvo el suyo propio” (28-9-1914).
En Rusia ocurre otro tanto, las consignas “defendamos la patria” resuenan en quienes hasta ese momento habían planteado la necesidad de derribar al zarismo ¿Cuál es la situación real de Rusia? ¿Por qué Rusia entra en la guerra?
Dejemos que un ruso de aquella época explique ello:
“El zarismo va a la guerra como un medio para distraer la atención del descontento que aumenta en el interior del país y aplastar el movimiento revolucionario que va en ascenso. (..) El zarismo pretende, por medio de la guerra, aumentar el número de naciones oprimidas, intensificar su opresión y, de este modo, minar la lucha por la libertad que libran los gran rusos mismos. La posibilidad de oprimir y desvalijar a otros pueblos agrava el estancamiento económico, pues en vez de desarrollarse las fuerzas productivas, se busca la fuente de los ingresos en la explotación semi feudal de los pueblos que viven dentro de Rusia. Por lo tanto, esta guerra tiene para Rusia un carácter profundamente reaccionario y opuesto toda liberación” (1915)
Así, si analizamos cada uno de los distintos países “civilizados” que participan en la guerra, veremos que cada uno de ellos tiene argumentos propagandísticos de “defensa de la patria”, “orgullo nacional”, “agresión extranjera”, “defendamos la soberanía”, CUANDO EN REALIDAD EL OBJETTVO DE LA GUERRA ERA EL LUCRO.
“La conquista de tierras y el sojuzgamiento de naciones extranjeras, la ruina de la nación competidora, el saqueo de sus riquezas, el desvío de la atención de las masas trabajadoras respecto a las crisis políticas internas de Rusia, Alemania, Inglaterra y otros países, junto con la división y el embaucamiento de los obreros con la propaganda nacionalista y el exterminio de su vanguardia, a fin de debilitar el movimiento revolucionario del proletariado: tal es el único contenido real, la significación y el sentido de la guerra actual’ (sep de 1914)
¿Por qué no se decían las cosas como son? ¿Por qué cada gobierno recurre a frases como “defendamos la patria”, “defendamos nuestra libertad”, en vez de decir: “ayúdennos a quitarle tal territorio o a oprimirlos mejor a ustedes mismos”?
Imagínense por un momento a un señor con veinte esclavos que ve con amargura como su vecino le ganó de mano y tiene sesenta. Y su vecino tampoco está conforme pues le parece que su vecino tiene demasiadas tierras. Ambos quieren un nuevo reparto. Es así que cada uno trata de dominar al otro, para imponerle sus condiciones y para ello utiliza a sus esclavos, pero, claro, no puede decirles la verdad: les dice que el enemigo quiere esclavizarlos!
¿Qué postura hubiera tomado usted sabiendo que la guerra en realidad se hace por el lucro o para dominar mejor a su propio pueblo?
Para terminar con las citas sobre esta guerra, he aquí lo que decía un pequeño de curas y teólogos alemanes de Zurich:
“En el curso de una sola noche, el panorama del mundo ha cambiado… Cada cual dice que se defiende a sí mismo y actúa exclusivamente en legítima defensa. Todo el mundo, fíjense bien, no hace más que defender sus bienes mas sagrados, el hogar, la patria… El orgullo nacional y el ardor nacional triunfan.. incluso la gran clase obrera internacional (..) obedece las órdenes del poder nacional y los obrero se matan entre sí en los campos de batalla… Nuestra civilización está en bancarrota. Escritores de fama en Europa no se avergüenzan de proceder como ciegos y rabiosos nacionalistas….. ..(pinta un panorama sangriento y dice) ¿Y cómo va a terminar todo esto? Si la miseria se vuelve demasiado grande, si la desesperación aumenta, si el hermano reconoce a su hermano bajo el uniforme militar del enemigo, tal vez suceda todavía algo completamente inesperado, tal vez las armas se vuelvan contra los que arrastran a la guerra, tal vez lo pueblos, a los que se les ha impuesto el odio, lo olviden para abrazarse de pronto…”
Por fin la guerra terminó. Como en toda guerra hubo vencedores y vencidos. Claro que los vencidos fueron los pueblos tanto del lado vencedor como del vencido, pues ellos murieron, ellos vieron desaparecer sus seres queridos, ellos pasaron hambre, ellos fueron usados para beneficiar a una industria guerrera y ansias de poder de ciertos burgueses. A los burgueses les fue tan bien que se pusieron a preparar una nueva guerra…
¿QUÉ SIGNIFICABA AYUDAR A SU GOBIERNO EN ESA ÉPOCA?
¿QUÉ SIGNIFICA LA CONSIGNA “DEFENDER A LA PATRIA” EN ESAS SITUACIONES?
El patriota inglés que apoyaba a su gobierno, a su país en la guerra, como el patriota alemán que apoyaba al suyo, en realidad lo que estaban apoyando era a la clase dominante de su país a llevar a cabo sus planes de dominación, era ayudar a la clase dominante a explotar a su propio pueblo y a otros pueblos.
La guerra promovida por las clases dominantes, para dominar su propio pueblo o para anexionarse territorios, son guerras donde se obliga, persuasivamente o por la fuerza, a que luchemos con nuestros hermanos de otros países, hermanos en desgracia.
Es cierto que en las guerras mundiales había dos posturas, pero ellas no eran estar a favor de Alemania o en contra de Alemania, a favor de los aliados o a favor del Eje. Las dos posturas eran:
a favor de los explotados y oprimidos de todos los países, sin distinción de nacionalidad, raza, sexo o grado de “civilización”,
o en contra de ellos
Las posturas eran: a favor de las clases dominantes de todos los países, de los explotadores y opresores o en contra de ellos.
Claro que hoy, a la distancia, es fácil verlo claro. Distinto es cuando se está inmerso en la situación, presionado por la propaganda, por las amenazas, por la ignorancia y por nuestros propios y humildes vecinos que sucumbieron ante la presión ideológica y política y actúan como carne de cañón.
¿Qué pasa en Argentina? ¿Qué significa realmente apoyar el acto del gobierno?
GUERRAS JUSTAS Y GUERRAS INJUSTAS
Hemos visto que lo correcto para la primera guerra mundial era oponerse a dicha guerra, que hubo muy pocos que lo hicieron y que planteaban que si se contaba con las fuerzas necesarias, había que utilizar esa guerra para acabar con el gobierno y clase explotadora de su propio país y que si no se contaba con fuerzas, dentro de las limitaciones del caso, denunciarla y juntar fuerzas en su contra y en contra de las causas que provocan las guerras.
Pero no todas las guerras son guerras por territorios o por dominar pueblos o por poder imponer condiciones a su propio pueblo u otros (Uno de los tantos motivos por el cual el gobierno decidió esto es para presionar a su colega chileno)
Existen otro tipos de guerras, por ejemplo la guerra que libraron Espartaco y Varinia contra Roma. Era una guerra donde no se querían tomar territorios o repartirse colonias o imponer sus gobernados su política: Era una guerra donde se luchaba por la libertad. Fue una de las tantas guerras que libraron los esclavos y esclavas por su libertad, y como tantas, perdieron, pero era una guerra justa pues
1) Existía una situación de explotación e injusticia
2) Los beneficios eran para el pueblo
3) No implicaba mayor poder para dominar a la personas.
Un ejemplo mas actual de una guerra justa fue la de Vietnam. En Vietnam el grueso del pueblo -obreros y campesinos pobres- era explotados por la burguesía y por los terratenientes feudales vietnamitas, aliados a la burguesía francesa que ejercía el poder de ese país (Se lo había ‘descubierto’” y apoderado.
El pueblo vietnamita luchó contra la clase dominante francesa y la vietnamita. Cuando la segunda guerra mundial, en los momentos en que Francia iba perdiendo, los japoneses ocuparon Vietnam -un claro ejemplo de que por lo que se luchaba en la 2da Guerra Mundial también era por un nuevo reparto de las colonias y mercados del mundo-. En aquel entonces los vietnamitas casi habían logrado vencer a los franceses pero se debieron enfrentar a un nuevo enemigo (viejo para su historia, pues ya antes Japón había invadido Vietnam).
Y de nuevo la lucha.
Antes de que terminara la 2da guerra mundial los vietnamitas prácticamente tenían derrotados a los japoneses, pero ocurre que, terminada la segunda guerra mundial, y vuelta a repartir el mundo entre las grandes potencias, Francia dice “esto es mío”, “es nuestra patria”” y retoma el poder por la fuerza, pero ya una parte del territorio (el Norte) no lo recuperan más, los vietnamitas lo liberan definitivamente. La lucha sigue. Cuando cerca de los años sesenta la derrota francesa es inminente, este país (o mejor dicho la clase dominante francesa) pide ayuda a EEUU (ídem, cuando hablamos de país nos referimos a los reales dueños del país, no a sus habitantes) y este último interviene en Vietnam con tropas frescas y super armadas. ¡Cómo se habrán sentido los vietnamitas cuando ya la victoria y la libertad están al alcance de sus manos y la ven robada por el ejército más poderoso del mundo que sin declararle oficialmente la guerra invade con casi un millón de soldados!.
Pero, ejemplo para el mundo, el pueblo vietnamita sigue en su lucha. El resto es conocido.
Concluyendo: hay guerras y guerras. Cuando la guerra se hace para conquistar un territorio, un pueblo -un mercado o una zona estratégica-, son guerras injustas.
Son justas las guerras que realiza un pueblo para liberarse de un país que lo domina políticamente (como ejemplo la guerra de Argentina, Chile, Bolivia, Venezuela, etc para liberarse del dominio español, o un ejemplo más reciente, la lucha de los argelinos contra los franceses.
Cabe acotar, para los que se extrañaron por el apoyo a G. Bretaña brindado por el gobierno socialista de Mitterand, que este es coherente. En la lucha entre Francia y Argelia, Mitterand exigió la represión violenta contra los argelinos que se querían liberar del colonialismo francés. “Hay que defender a la Patria” dijo el “socialista” Mitterand. “Hay que pasarlos a cuchillo”.
También son justas las guerras cuando las libra un pueblo (o parte de él, la parte explotada) para liberarse de un gobierno (o de una clase, de la parte explotadora del pueblo) que la oprime y sojuzga económica y políticamente (por supuesto que culturalmente también, etc)
¿QUÉ TIPO DE SITUACIÓN SE PLANTEA CON LAS MALVINAS?
Klausewitz es probablemente uno de los teóricos militares más respetados por los militares de todo el mundo, incluidos los argentinos (vivió en el siglo anterior) y fue él el que dijo esa frase aceptada por todos: “La guerra es la continuación de la política por otros medios”
Cuando el gobierno de la Junta Militar argentina decide invadir las islas, no hace más que continuar su política por medios distintos a los que venía usando.
Naturalmente no es una lucha anticolonialista contra una nación que nos domina políticamente, pues Argentina es un país políticamente independiente. Tampoco es un gobierno que tiene en ojerizas al capital extranjero, pues hemos visto como reparte besos y abrazos con sus colegas.
La política del sector de la burguesía que tiene el poder mediante la administración de las fuerzas armadas tiene los siguientes objetivos: 1) fortalecimiento y recomposición del poder de la gran burguesía; 2) control absoluto de los medios de comunicación, educación y culturales para su propio provecho; 3) Realizar para su sector grandes negociados a costa de la quiebra de competidores y de la superexplotación de los asalariados. 4) Mantenerse en el poder todo lo que se pueda cuando se vea obligado a dejarlo negociar de manera tal de mantener institucionalmente una cuota del mismo. 6) Represión a los que cuestionan las instituciones fundamentales en que descansa su poder y privilegio. 8) Impedir a los sectores explotados y oprimidos de que se organicen: cuanto más sólo tolerarlo cuando lo hacen en las organizaciones reconocidas y debidamente jerarquizadas de manera tal que la masa sólo sea un elemento de maniobra o de presión pero nunca con vida propia, directa y activa por sí misma. 9) … .. La lista es larga.
Los resultados de esta política están a la vista: destrucción de gran parte del aparato productivo del país, recesión, inflación, desempleo, usura oficializada, robo usurario (ley 1050 por poner un ejemplo), congelamiento de sueldos, caída del poder adquisitivo (por ejemplo desde 1950 hasta 1976 para ganar un kilo de pan había que trabajar 13 minutos (en el año más alto fue de 32 minutos, en 1960 y el más bajo 12 en 1951), mientras que desde 1977 hasta 1981 había que trabajar más de 1 hora y en 1981 DOS HORAS DIEZ MINUTOS!), cierres de escuelas, deserción escolar, corrupción en las altas esferas del gobierno, negociados, represión, asesinatos, torturas, censura,falta general de libertad, mentiras, etc.
Cuando la junta de gobierno decide tomar las Malvinas no hace nada más que continuar su política de sojuzgamiento del pueblo trabajador por otros medios.
¿Por qué se cree usted que existe secreto en las negociaciones con EEUU y los Ingleses?
Todos sabemos que en las guerras se guardan secretos para que no se entere el enemigo. En este caso el gobierno de Inglaterra, como el de EEUU están perfectamente enterados de lo que se habla, para ellos no existen secretos.
¿Entonces quién es el enemigo? El enemigo somos nosotros. El secreto se guarda para que los pueblos argentino e inglés no se enteren de cómo se negocia con sus vidas para defender intereses de minorías explotadoras. Además, fíjense qué curioso que el mediador “imparcial” aceptado por el gobierno argentino sea EEUU, que votó en contra de argentina y que está en contra de Argentina.
¿Porqué el gobierno argentino aceptó ese mediador y lo considera imparcial?
Por la sencilla razón que las Malvinas es lo de menos y el dominio y el poder sobre el pueblo argentino, para el cual el gobierno yanky es buen amigo, es lo más importante.
La decisión de tomar las islas no fue un “Súbito arranque patriótico”, sino una medida considerada eficaz por la junta militar para fortalecer su política interna y distraer la atención de los problemas más importantes que padecemos los argentinos, de los cuales este gobierno es responsable en buena medida y el sistema económico basado en el capital la causa profunda. ¿Casualidad de que no se habló más de movilizaciones, lucha? ¿Casualidad que no hubo NI UN ACTO NI UN PARO POR EL JUBILADO ASESINADO POR LAS FUERZAS REPRESIVAS EN MENDOZA?
La toma de las Malvinas es una medida coherente con lo que vienen haciendo, pues a ellos no les interesa dejar vidas en el camino y sumir a la población en mayor miseria. Lo que le interesa es mantenerse en el poder y seguir realizando buenos negocios. Y si para ello deben llegar a una guerra con otro país, poco importa.
¿Qué representa para los Argentinos que gobierno haya tomado las islas por la fuerza? ¿Qué representan las islas para el pueblo argentino?
No hay que “contestar” a estas preguntas con frases hechas y repetidas hasta el cansancio: una guerra es algo atroz como para no pensar las cosas todas las veces que sea necesario para actuar racional y concientemente, fríamente.
Cuando hacemos algo por nosotros o por nuestros hijos, lo hacemos pensando que eso nos reportará un cierto beneficio o una satisfacción. No haríamos libremente ciertas cosas si supiéramos que ello nos traerían calamidades y miserias.-
El gobierno de las fuerzas armadas (en realidad el gobierno de un sector de la burguesía, pues lo de las “fuerzas armadas” es algo difuso, sino pregúntenle a Viola quién tiene el poder en realidad), ha tomado las islas pues supone ello le traerá ciertos beneficios.
Hemos visto que hasta ahora acertaron. Han fortalecido su poder (gracias a la generosa ayuda de los partidos políticos y sindicatos), recompuesta su imagen -al menos parte de ella y por ahora-, han ganado mucha plata (nos referimos a los empresarios que están atrás de esto y a los altos jefes militares).
(Nota: Ampliando esta aclaración, se suele pensar que “gastos militares” equivale a sueldos. En realidad, la parte de los sueldos en los gastos militares, especialmente del grueso de personal en actividad y retirados, es pequeño en comparación con los otros gastos: instalaciones, casinos, armas, vestimenta, maniobras, viajes por el interior y el exterior, ayuda a gobiernos “hermanos” como Bolivia, sobornos, etc, etc.).
Y son numerosas las empresas que que se llenan de plata con estos gastos, aparte de las que ganan con las políticas económicas que implementa. Con este acto han aumentado su poder -al menos por ahora- a nivel internacional por lo que pueden hacer mejores negocios y representar con mayor fuerza los intereses de los empresarios que comercian con el exterior y con la banca nacional. Pero el mayor beneficio que han obtenido, sin duda, es mantener ocupada a la clase obrara y demás sectores populares que que se olviden de sus “pequeñas” y “poco importantes” problemas como sus vidas, su salud, su alimentación, sus trabajo, etc.
¡Es un nuevo mundial!, claro que ya han cobrado varias vidas y eso no es muy gracioso.
“Pan y Circo” dice el refrán. Pero el circo es mucho más importante cuando hay poco pan. Y ya vimos lo que cuesta ganar un kilo de pan (los datos están sacados de la revista 10 10-3-82)
Hagamos otra comparación: un kilo de asado estaba en 1952 39 minutos, en 1952 1h 11′; en 1955 56′, en 1956, 39′. En las duras épocas de Onganía, 1966, 1h 27′; en 1969, 1h l5′.
Pasemos a ver desde 1974= 59′ ; 1975=46′, 1976 ¿Qué gobierno será? = ¡2 horas 6 minutos!
Pero no es nada: en 1977: ¡3 horas 5 minutos!, en 1978 ¡3h 38′ y en 1979… ~ ¡6h 45′!! En 198O, 3h 52 minutos. Esto también pone en evidencia para qué sirven los sindicatos: para dar prestigio y poder a burócratas. Estos, para no perder la costumbre, han estado preocuparlos para “agarrar la manija” del sindicato, la CGT y el peronismo.
Vemos que la toma de las Malvinas tuvo su razón de ser para la junta militar y hasta ahora le ha reportado numerosos beneficios.
¿Qué beneficio trajo este evento para el pueblo?
Como vemos, el gobierno ha resuelto provisoriamente muchos de sus problemas con la toma de las Malvinas. ¿Cuáles son los problemas más importantes para los argentinos y argentinas que están fuera del poder, que nunca estuvieron en el poder y que si las cosas siguen organizadas como hasta ahora -militar o democráticamente- nunca estarán en el poder?
Los problemas importantes son (sin ordenarlos): falta de libertad, trabajar para que una minoría se quede con el fruto de su esfuerzo, los salarios no alcancen para vivir de una manera decorosa satisfaciendo mínimas necesidades que puedan esperarse en uno de los países más adelantados de América. Y casi finalizando el siglo XX en Argentina es tanto un lujo vivir como un lujo morir; enfermarse es prohibitivo, hay deserción escolar, limitaciones en el ingreso de las escuelas y universidades, los contenidos de la enseñanza son obsoletos y orientados a perpetuar la explotación, existe discriminación con respecto a la mujer, esta es explotada tanto o más que el hombre, la desocupación es creciente, la inflación se ha instalado como el mejor impuesto que tiene el estado para recabar fondos para mantener a su aparato militar y burocrático, hay censura de todo tipo, crece la delincuencia y el consumo de drogas, el estado viola la intimidad de las personas de mil formas distintas, desde la agobiante y descerebradora propaganda gubernamental y política por los medios de comunicación (nadie publica cuánto nos sale) hasta determinar cómo hemos de vivir, impedirnos casarnos de nuevo si el anterior matrimonio fracasó, determinar él y no nosotros cuántos hijos queremos o podemos tener (prohibiendo el aborto), qué podemos leer o ver por televisión o cine, etc.
¿Algunos de estos problemas resuelve la toma de Malvinas?
El agobio económico y la falta de libertad, por poner sólo dos problemas, NO SON CAUSADOS PORQUE LOS INGLESES ESTUVIERAN EN MALVINAS, PERO SÍ SE INCREMENTARON CON ESTA MEDIDA DEL GOBIERNO, CUYA OPORTUNDIAD SE HIZO EN SU BENEFICIO Y EN NUESTRO PERJUICIO.
Si para muestra basta un botón (no hablemos de que el dólar trepó a 18,000 pesos), mencionemos la noticia publicada el 18 de abril en La Razón: el comando del V Cuerpo del Ejército prohibió en su jurisdicción la película “Regreso sin gloria” “porque atenta directamente contra la moral del público interno”.
“Respeto su opinión sobre que la gente está perfectamente capacitada para discernir sobre los hechos de la película -dijo el coronel Solís- pero desde el punto de vista de la acción psicológica se entiende que es negativo para la Fuerza. No se debe olvidar -apuntó- que en este momento estamos en operaciones y tenemos que cuidar al público interno, que son nada menos que nuestros efectivos”
Esto tiene una doble significación, un reconocimiento implícito de la poca base justa de esta acción de las FFAA, o sea que ellos mismos se dan cuenta que es una guerra que sólo a ellos los beneficia, que es una guerra injusta y por otro lado que realmente esta medida AGRAVA LOS PROBLEMAS QUE SUFRIMOS LOS ARGENTINOS, en vez de solucionarlos.
Ninguno de los problemas que tenemos son causados por la colonia que vive en las Malvinas, y por la forma en que viven y la bandera que levantan. Ante los reales problemas que tenemos, ante la bancarrota total de Argentina, ¿Qué hace el gobierno? ¿Resuelve alguno -poco probable pues a muchos los ayudó a crear o a agudizar-?
¿Renuncia por incapacidad y corrupción? ¿Renuncia por la represión que hizo días atrás y por las muertes que viene provocando en estos 6 años y en particular la del ferroviario jubilado mendocino? No. TOMA LAS MALVINAS.
La toma de las Malvinas, lejos de ayudar a resolver algunos de los múltiples problemas o injusticias viene a sumar nuevos problemas e injusticias.
Por empezar, significativa pérdida de vidas humanas. Vidas de quienes NI han elegido a este gobierno, NI han decidido que hay que tomar las islas, NI se beneficiarán en nada con ellas, NI participaran en las negociaciones secretas, NI elegirán gobernadores para las islas, ni nada de nada: Sólo son carne de cañon.
Se los pintará como héroes (¿será por eso que no se quiere que se vea “Regreso sin Gloria”?), pero sólo son unas pobres personas utilizadas, manipuladas para satisfacer espúreos intereses de poder y de riqueza.
La toma de Malvinas significa gastos militares, impresionantes gastos militares que si llega a existir guerra serán mil veces mayores y terminarán de matar la Argentina humana y viviente. ¿Y de dónde saldrá la plata?: del pueblo, de la clase trabajadora. Incluso del famoso “fondo patriótico” es parte de la plata negra que los burgueses han esquilmado a sus obreros y obraras.
Muchos de los mismos empresarios que hasta ayer vivaban la toma de Malvinas, van ahora a halar con el gobierno preocupados por la posibilidad de perder algunos de sus suculentos negocios con los países de la Comunidad Europea y Canadá (Al cual se le sumará EEUU si no se aceptan sus condiciones secretas)
El gobierno, claro está, los ha tranquilizado y probablemente, si las cosas siguen así, los “compensará” de alguna forma por las “pérdidas” sufridas. ¿Falta aclarar de dónde saldrá la plata?
En caso de guerra, de una estúpida y asesina guerra provocada por los gobiernos argentino e inglés, morirán injustamente muchos argentinos e ingleses ¿Acaso vale la vida de un solo de ellos por un pedazo de tierra?
¿DE QUIÉN SON LAS ISLAS?
Al principio de este escrito decíamos que tanto Inglaterra como Argentina reivindicaban para sí las islas. Vimos que en definitiva los famosos derechos históricos no son más que quién las tomó primero y tuvo la fuerza política-militar para lograr el reconocimiento por parte de las demás potencias de la época. Claro que ese reconocimiento, por su mismo origen, podía terminarse cuando se alterase la relación de fuerzas.
La historia (muy resumida) de las islas Malvinas es la siguiente:
El primer europeo que sabemos que vio las islas fue el holandés Sebald de Weert en 1600 y las encontró deshabitadas.
En 1690, el inglés John Stong navegó por su estrecho central, que llamó Falkland, nombre que luego los británicos extendieron a todo el archipiélago.
En 1701 empezaron a ser frecuentadas por balleneros franceses de Saint-Malo, quienes le dieron el nombre de Malvinas.
En 1764 el francés Bougainville fundó la factoría de Porta Luis en la isla Oriental o de la Soledad y en 1765 el inglés Byron fundó la de Port Egmont en la isla occidental o Gran Malvina.
Los españoles reclamaron al francés y este, a condición de que lo indemnizaran, aceptó abandonar las islas lo que ocurrió (previo pago de España al francés).
Recién en 1767 los españoles ocuparon la isla oriental y fundaron la factoría Puerto Soledad y nombraron un gobernador (Felipe Ruiz Puente) quien organizó una expedición contra la factoría inglesa y la obligó a capitular (1770). Pero allí no terminó todo. Ante la presión diplomática inglesa, España aceptó devolverle la factoría a los ingleses, a cambio de la promesa de que estos la abandonaran lo que ocurrió en 1774. En 1806 el gobierno español abandonó la isla y se trasladó a la costa de la patagonia. Recién en 1820 la soberanía pasa a Argentina, pero en 1833 Inglaterra la ocupa de nuevo.
11.961 km2, 1.800 habitantes en la actualidad.
La primera falsedad del reclamo de la soberanía de las islas por parte de los ingleses es que en realidad no pertenecen ni pertenecieron nunca a los ingleses. Pertenecían a la clase dominante inglesa, que no es lo mismo. Ella, la clase dominante inglesa, fue la que cedió, o vendió, o alquiló las tierras a los colonos, cobró impuestos, explotó de una forma semifeudal -capitalista a trabajadores, pescadores y pastores.
Ella fue la que extrajo ganancias, la que dictó leyes y reprimió a sus propios habitantes cuando hacían algo que por su ley y orden no correspondía. Por eso la consigna “defensa de la patria” que dice el gobierno inglés es idéntica a la que utilizó en las guerras mundiales -y en tantas otras- para usar a su pueblo como carne de cañón.
Lo mismo ocurre con las frases propagandísticas argentinas. En realidad los argentinos no son ni serán dueños ni soberanos ni de una pulgada de las islas Malvinas.
1) La tierra, como ocurre en Argentina, es de quienes no la trabajan. En el caso de las Malvinas el gobierno argentino prometió respetar y reconocer las propiedades existentes en las Malvinas. O sea el 54% de las tierras seguirán siendo de las Falckand Islands Company hasta que el gobierno argentino los indemnice y el resto de la tierra seguirá siendo de los colones (en realidad una minoría dentro de ellos) que posee el resto. O SEA LA TIERRA DE LAS Malvinas NO SE REPARTIRÁN ENTRE TODOS LOS ARGENTINOS Y ARGENTINAS.
2) El subsuelo de las islas, supuestamente rico en petróleo, tampoco será de los argentinos. No es necesario esperar a que se lo extraiga (tal vez dentro de 30 años o 100 años, si es que alguna vez llega a ser rentable sacarlo). Para saber qué pasará con él basta saber qué pasa con los 23,762,000,000 kilos de petroleo que se sacan por año ¿Cuánto le dan a usted de esa cifra?. Le tocarían 880 kg ¿cuánto dijo que le dan?
¿Cuánto le dan del gas que se extrae? ¿Y del hierro, carbón y otros minerales?
¿Quiénes son los verdaderos dueños de ellos?
Conclusión: el subsuelo tampoco será para los argentinos y argentinas.
3) El poder político, la soberanía, ¿Será de los malvinenses? ¿Será de los argentinos? ¿Vale la pena poner aquí de quién verdaderamente será? (y de quién es?)
Conclusión: Gane Inglaterra o Argentina, las islas no serán ni de los argentinos ni de los ingleses, y sí de la clase dominante de uno o de ambos países. Nunca se sabrá qué arreglaron secretamente, pues la negociación debe permanecer secreta para los pueblos “por razones de obvia seguridad”. ¿Seguridad de quién contra quién? No seguridad contra el gobierno inglés, pues él lo sabe como el norteamericano, sí seguridad para que no se enteren los pueblos ingleses y argentinos de cómo han sido usados para esta sucia escaramuza y eventualmente guerra.-
¿QUÉ OBJETIVO PERSIGUEN CON LA TOMA DE LAS MALVINAS?
¿QUÉ ES LO QUE SE APOYA AL APLAUDIR AL GOBIERNO O AL CHUPARLE LAS MEDIAS?
Hemos visto en el caso de la Primer Guerra Mundial qué objetivos verdaderos tenían las clases dominantes y sus gobiernos en emprender la guerra. Veamos cuáles son las que tiene el argentino.
1) Distraer la atención de quienes temerosamente empezaban a emprender el camino de la lucha contra las injusticias actuales.
Acallar el creciente descontento de la población. Fortalecer su imagen interna. Mejorar sus posiciones respecto a la Multipartidaria a la hora del “nuevo reparto” de Argentina. Incentivar el nacionalismo de manera tal que sólo se hable de unidad, de unidad con quien reprime, con quien mata, quita la libertad, explota, tiene la sartén por el mango y el mango también (civiles incluidos)
2) Fortalecer el poder militar para futuras represiones internas y para el proceso de “apertura”.
3) Ir avanzando militarmente en el conflicto con la clases dominante chilena. Con la posesión de estas islas están en mejores condiciones para disputarle a la clase dominante chilena las islas en litigio.
4) Fortalecer la posición de la clase dominante argentina para futuras pujas y anexiones con respecto a la Antártida. La Antártida, ese triangulito que nos enseñan en las escuela como argentino NO ES ARGENTINO.
En las Naciones Unidas se ha convenido que TODO el continente antártico sea patrimonio de TODA la humanidad. Pero eso será por un tiempo. Cuando económicamente sea rentable vendrá la lucha y el reparto (si el mundo para entonces sigue basado en el capital).
Ese pedazo que quiere la clase dominante argentina (y que buena guita gasta por ello) es reivindicado una parte por chilenos. Y todo, lo común reivindicado por argentinos y chilenos como propio y la parte propia sólo reivindicada por Argentina -y no los chilenos- es también reivindicado como propio por Inglaterra. También EEUU tiene pretensiones sobre grandes proporciones (más que todo eso)
5) Fortalecer la posición de la clase dominante argentina en América del Sur.
Esto lo ve con claridad la clase dominante de Brasil, eterno competidor de la que nos domina. Para ello, si hay guerra, gane o pierda Argentina, Brasil (sus dueños) se perjudicarán. Si gana Argentina, porque la clase dominante argentina se tornará más fuerte y disputará con más bríos la hegemonía influenciando aún más a Bolivia, Uruguay, etc. Y si pierde tampoco se beneficiará la clase dominante brasilera, pues sabe que el gobierno argentino caerá y no es improbable que el gobierno que surja sea con tinte izquierdista, con lo que reforzará su propia oposición interna.
6) Al tomar las islas tienen más que gobernar, más que cobrar impuestos, reprimir, quitar libertad, es decir, serán más útiles, tendrán más razón de ser.
7) Por último, tienen un justificativo para explicar los problemas económicos y el “apretarse de nuevo el cinturón”: todo sea por la patria: el bloqueo, las represalias económicas de países aliados a GB.
La máquina de imprimir billetes funcionará a pleno (ya lo hace) para pagar los cuantiosos gastos que, por supuesto, se dirán que son pocos.
COMO VEMOS, LOS OBJETIVOS de la toma de la Malvinas no son liberadores, SINO REACCIONARIOS.: Se las toma para consolidar el poder interno y externo de la clase dominante argentina y especialmente un sector de ella, el que domina a este gobierno militar.
SOBRE LAS NEGOCIACIONES
Viendo las cosas desde afuera, no conociendo los verdaderos objetivos de este acto, o por concepciones equivocadas o por partir de de las reglas de juego de la diplomacia internacional, es lógico que los países que repudian al imperialismo, al menos en sus más agudas expresiones, miren con simpatía a Argentina y no a Inglaterra.
La mayoría de los pueblos del mundo han conocido lo que es el colonialismo, el
verdadero colonialismo de Europa y Japón, y no en 1810, como Argentina, sino en pleno siglo XX.
Todavía tienen fresco eso. Por eso ni se preguntan qué os lo que realmente pasa: ESTAN EN CONTRA DE INGLATERRA.
A los “gorilas” argentinos se les deben haber erizado los pelos al ver que Nicaragua, Cuba, la URSS, Vietnam y otros países daban su apoyo a Argentina (incluso directamente y militarmente como la URSS con su información), mientras que sus aliados del mundo “occidental y Cristiano” (EEUU, Alemania, Francia, Canadá, Italia y otros) estaban en contra, ¿No da en qué pensar eso?
Pero si hay un elemento que demuestra las verdaderas intenciones del gobierno argentino y porqué se han perdido vidas y se pueden perder más, es la aceptación de la mediación de EEUU.
Los medios de comunicación argentinos, basura que son, ensalzan a EEUU: “Regan hará todo por Argentina”, “EEUU ayudará a Argentina”, etc, etc.
Que lo digan los EEUU es comprensible, pero que lo digan los de aquí …
Este mediador es tan imparcial que votó en contra de Argentina. Cuando Haig vino por primera vez luego de ir a GB declaró que se sentía satisfecho por la dureza e inflexibilidad. que demostró el gobierno británico.
Como, por supuesto, para USA lo primero es USA, se vino con una propuesta “justa” de un gobierno tripartito (ellos adentro, claro). Y como dijo un comentarista ruso:
“Son tan imparciales que están de parte de Inglaterra y a su vez persiguen su propio objetivo: participar en la administración de las islas: el mediador resulta muy emprendedor…”
El Papa, que como Poncio Piletos a las Malvinas las llama Falkland-Malvinas, para no ser menos, ayuda a engañar a sus fieles diciendo que aplaude este “generoso gesto mediador de EEUU” (13-4.-82). Claro, el Papa no miente, EEUU es muy generoso para sí mismo. Pero estas son menudencias.
Lo real es que fuera cual fuese el resultado de la mediación, los únicos perjudicados serán los pueblos inglés y argentino.
El secreto de la mediación es fácil de suponer.
El gobierno argentino dirá al inglés: “No pensamos que se los iban a tomar así. Las islas no nos interesan. Lo que necesitábamos era hacer algo lo suficientemente espectacular y dramático para distraer a la gente que se estaba comenzando a poner molesta. Nuestra situación interna económica es muy jodida y no hay que halar de ello. Las tomamos pero no creímos que se lo iban a tomar así, pues en realidad las islas valen muy poco”
El gobierno inglés: “Claro, sólo pensaron en ustedes. ¿Y nuestra imagen? ¿Cómo ganaremos la reelección?. Devuélvanos las islas”
USA: “Calma señores, el enemigo es el comunismo, no lo olviden. Traten de arreglar las cosas como nos convengan a los tres”
Es probable que Argentina se retire de las islas (para cuidar la imagen inglesa) pero digan “nos prometieron la soberanía a partir de …. ¡es un triunfo!” (para cuidar la imagen del gobierno argentino) y los partidos argentinos “vieron, al final conciliaron, etc” y todos contentos.
Las variables son muchas, también puede haber guerra a la cual NOS DEBEMOS OPONER, contra la clase dominante argentina e inglesa.
Apoyar la acción del gobierno es fortalecer al gobierno.
Apoyar a la clase dominante argentina en una eventualidad de una guerra es apoyar y fortalecer la clase que nos oprime, explota y quita la libertad y la vida, y es la responsable directa de todo lo que pasa en Argentina.
La toma de las Malvinas es 1) Inoportuna, 2) Persigue objetivos en contra del pueblo argentino, 3) es perjudicial para el que trabaja, 4) ESTE GOBIERNO NI NINGUN GOBIERNO tiene el derecho a provocar o decidir una guerra.
Sólo el pueblo trabajador: la clase obrera, las mujeres y demás sectores no comprometidos con la explotación y víctimas de la misma, tienen el derecho a decidir, directamente, y sólo directamente, sin representantes de ningún tipo, qué es lo que le conviene para sus intereses.
Y la única manera de hacer eso es cuando se organice directamente, sin las ataduras legales y jerárquicas, y se comunique entre sí con medios propios, no los poseídos por la clase dominante, y discutan qué hacer, cómo hacerlo, cuándo hacerlo y contra quién hacerlo.
Comisión por un Nuevo Mundo
abril de 1982
Violencia e Inseguridad: el bisturí necesario (Ensayo)
Violencia e Inseguridad: el bisturí necesario (Ensayo)
La inseguridad y la violencia que vemos y padecemos en Argentina son temas que están en el tope de las preocupaciones de mucha gente. También es una de las acusaciones favoritas que hace la oposición al actual gobierno, o a los actuales gobiernos, pues los provinciales también tienen sus responsabilidades y son interpelados por las oposiciones locales que no siempre coinciden con las nacionales.
Al mismo tiempo, quienes se defienden de las críticas dirán que el problema viene de antes o que existe pero está muy magnificado, y traerán a colación datos ciertos que muestran que la sensación de inseguridad es mucho mayor en Argentina que en otros países que están evidentemente peor que Argentina (caso México, Colombia, Brasil, por mencionar sólo algunos). O que están haciendo esto y lo otro para mejorar las cosas, lo que también suele ser cierto en muchos casos, pero lamentablemente sin obtener los resultados esperados.
Ninguna medida parece dar en la tecla como para empezar a bajar la tendencia y muchas de las contrapropuestas que aparecen -bajar la edad de imputabilidad, penas mayores, mano dura en la calle- suelen ser ineficaces o peor que la enfermedad; o parecen realizadas para incrementar cierto tipo de negocios -cámaras de video por todos lados, policía privada, barrios protegidos.
Lo cierto es que estamos en presencia de un fenómeno global, que no afecta sólo a la Argentina o a cierto tipo de países, y cuya tendencia creciente no parece haber alcanzado aún su pico máximo. Y es un fenómeno peligroso no sólo en sí mismo, sino porque más tarde o más temprano es un buen caldo de cultivo para las tendencias políticas e ideológicas que bajo la consigna “la ley y el orden” históricamente han suprimido derechos civiles y sociales, e interrumpido procesos democráticos, sea por vía de facto o por vía “legal”.
La BBC comenta una encuesta sobre la preocupación de la inseguridad en 42 países, que ubica a Argentina en segundo lugar, sólo superada por Sudáfrica.
“Mientras que en el resto del mundo únicamente un promedio del 7% de los habitantes se manifiestan preocupados por la inseguridad y en América Latina el 17%, en Argentina esa cifra alcanza el 24%.” (ver cita BBC)
La tabla adjunta muestra en qué situación está la Argentina respecto a otros países.
Muchos diagnósticos, pocas nueces
Desde la vereda opuesta dirán que el problema es la falta de mano dura para reprimir, juzgar y condenar; la apertura de las fronteras a bolivianos, paraguayos, chilenos, etc; la proliferación de ideas y valores foráneos al sentir nacional; y que todos son demasiados permisivos (la familia, la escuela, el Estado, las leyes) y reclamarán más policía, más mano dura y que la Justicia sea inclemente y severa. Añorarán a los gobiernos militares y pedirán su vuelta.
En el medio estarán quienes la atribuyen al narcotráfico y al incremento del consumo de la droga y alcoholismo , o a la displicencia del Estado de involucrarse decididamente y realizar las limpiezas necesarias en las fuerzas de seguridad, en el no combatir la corrupción político-burocrática y del poder judicial. Que antes había un servicio militar que disciplinaba; que no existen buenos mapas del delito y la violencia, etc.
Dejando de lado las afirmaciones marcadamente xenofóbicas y trogloditas, la mayoría de los causales atribuidos al tema de la inseguridad y la violencia tienen algún asidero con la realidad, pero sólo terminan dando explicaciones que no explican demasiado, confundiendo muchas veces efectos con causas, o por demasiado generales más que nada sirven a efectos propagandísticos o agitativos, pero muy poco para encarar prácticamente un problema tan complejo. Y lo que es peor: muchas veces, y sin quererlo, terminan fomentando la impotencia o la impunidad.
Pero antes de comenzar a usar el bisturí sobre el problema, algunos comentarios no tan al margen.
Hace pocos años tuve que ir a una escuela en el norte de la provincia de Santa Fe. Llegué a eso de las 16 hs y en la vereda y la calle, había decenas y decenas de bicicletas y algunas motos. Ninguna con cadena, lleve o candado. Al atardecer caminé por las calles, buscando llegar al lugar donde iba a alojarme, y en el camino encontré bicicletas apoyadas en el muro o con el pedal en el cordón de la vereda, tal cual dejaba la mía cuando era chico, en Concordia. Y me acordé que en mi niñez las casas tenían casi siempre la puerta sin llave, lo mismo que los autos. Más reciente aún, en una ciudad más cercana, Colón, Entre Ríos, hace dos años había una gran noticia en el diario local, con un importante espacio: alguien se había robado una bicicleta y algunos vecinos creían haberla visto en tal zona. Y pensé irónicamente: ya está llegando la civilización a Colón. Obviamente el robo de una bicicleta era algo atípico, sino no hubiera sido noticia en el diario.
Esto que relato evidencia que no en todo el país existe el mismo grado o nivel de violencia e inseguridad. Pero tampoco significa que todo tiempo pasado fue mejor. Según épocas y lugares, habrá otro tipo de violencias e inseguridades. En aquella ciudad del norte santafesino, por ejemplo se habían descubierto casos de corrupción y prostitución de menores, probablemente para miembros de la “alta sociedad”.
Viajando con los recuerdos, en mi casa, esa de la puerta sin llave, hubo momentos que yo sentí que había mucho miedo, inseguridad. Recuerdo, sin entender entonces por qué, mi mamá me ponía un pequeño sobrecito de tela con un alcanfor adentro, prendido con un alfiler de gancho a mi camiseta, en el pecho, y me rogaba hasta las lágrimas que por nada del mundo me lo sacara. Y me imagino el terror que deben haber tenido los porteños en 1871, cuando de golpe, como en las películas de terror, caían fulminados el 8% de los habitantes. En mi niñez era la poliomelitis; en 1871 era la fiebre amarilla. O en 1955, el temor por mis abuelos, que vivían frente a la estación de trenes de Alta Córdoba, y cuando fuimos en el verano tuve la oportunidad de ver los agujeros de las balas en todo el vecindario, además de la estación.
Existían también otras violencias, que se podrían atribuir al empobrecimiento, a la exclusión social, a las injusticias. O a la defensa de los privilegios, si pensamos en la brutal violencia de todo tipo e inseguridad de muchos tramos del siglo pasado o de este en distintos lugares del mundo.
También hay otras inseguridades y violencias que no se registran como tales, como son los robos de guante blanco o negociados que nos afectan a todos, como una simple “disparada del dólar” provocada por los mismos de siempre. O la violencia que encierra un simple telegrama, avisando un despido en una fábrica, que golpea más que un garrote y hace llorar más que el gas lacrimógeno.
Advirtiendo entonces las limitaciones que tendrá este trabajo, y la imposibilidad de producir generalizaciones que abarquen todo el fenómeno, intentemos ir un poco más lejos y más profundamente. (Excluyo en este análisis el tema de la violencia en general, más complejo y que abarca aspectos donde es inevitable o justificados, como por ejemplo la guerra de la independencia Argentina, donde no había otra alternativa, ver Nota 1 en anexo)
Dejar de mirar sólo afuera o de buscar chivos expiatorios
Antes de pensar en un diagnóstico, preguntémosnos de qué violencia e inseguridad estamos hablando.
Sin embargo muchos hechos de violencia e inseguridad se producen en otros lados y por otros motivos además del robo, y no suelen tener atención de la prensa salvo casos demasiado extremos, como cuando el cónyuge prende fuego a su pareja o se viola a una hija por muchos años. O cuando el embarazo de una nena de trece años, o menor aún, producido por un familiar.
Cualquier médico de hospital y más aún si es de hospital infantil, reconoce los síntomas y se cansa de verlos, impotente aún aunque pueda dar un parte a la policía o a la asistencia social. ¿O acaso buena parte de los hechos de violencia e inseguridad no están producidos entre familiares y conocidos?
Si queremos enfrentar verdaderamente el problema de la violencia y la inseguridad hay que ver un poco más lejos que las fotos instaladas por el consumo televisivo y mediático (que rara vez lo hace por alguna conspiración contra el gobierno de turno, generalmente lo hace porque es lo que más vende). Y ver más lejos y profundo de lo que enciende la indignación popular que se expresa en la calle -indignación justa, por otro lado-.
Campañas psicológicas: entre la verdad y la manipulación
Tampoco tenemos que confundirnos con la magnificación que se hace del tema de la inseguridad y de la violencia. Las cifras expuestas al principio, donde Argentina era el segundo país del mundo en porcentaje de gente angustiada por la inseguridad y la violencia, cuando en realidad está dentro del selecto grupo de los países donde el flagelo existe pero es mucho más bajo que la mayoría, muestra a las claras el papel de la instalación del tema por los medios. Pero también la saludable exigencia de no tolerar o acostumbrarse siquiera esos porcentajes “bajos” de violencia.
En este sentido hay que distinguir varias cosas.
En primer lugar, que la prensa para vender favorece o estimula la violencia (dando detalles por ejemplo, de cómo los criminales hicieron tal o cual cosa, ayuda a darles ideas o a ser más cuidadosos o a enterarse que vienen a buscarlos o a quién están buscando).
Siempre recuerdo aquel ejemplo de que se descubrió que pasaban droga con valijas. Pero no con el contenido de las valijas, sino con la valija en sí, que estaba hecha con cocaína, (dentro de la materia prima de la valija estaba la droga), y en dos páginas completa, con muchos dibujos y gráficas, Clarín (27-05-2005) explicaba cómo se hacían esas valijas, y también como hacían para luego disolverlas y recuperar la droga). Antes esa conducta “periodística” era propia de los medios amarillistas, con su público fiel en regodearse con hechos macabros. El problema es cuando la prensa no sensacionalista, auto llamada “seria”, de mucho mayor poder de penetración e imagen de responsabilidad, por los motivos que fuera, entra en la misma dinámica del sensacionalismo y el amarillismo.
En segundo lugar, como existe una fuerte puja de intereses y ciertas corporaciones, incluyendo sectores políticos, se ven afectadas o creen que pueden ser afectadas por un gobierno que se asemeja al demonio que exorcizaron en 1955, intentan buscar los puntos débiles para golpear allí, tanto para debilitar al gobierno nacional como para crear los climas que suponen mejor para sus intereses. Y es sabido que hay temas que ningún gobierno, por muy buena voluntad que tenga, puede eliminar, porque justamente vivimos en una sociedad con grandes desigualdades y demasiadas carencias de todo tipo. Uno de esos temas, caballito de batalla que pretenden usar como “bala de plata” es el de la violencia y la inseguridad (otro es la inflación, al respecto ver el libro “La Inflación, Caballo de Troya del Neoliberalismo“, que se puede descargar gratuitamente aquí).
Así, los medios hegemónicos, mediante el spot, la prensa o el set televisivo super instalan el tema -que ya de por sí está instalado por la vida misma- y una simple repetición por horas en diversos canales de un mismo hecho violento, más la permanente crítica a que no se hace nada (lo que no es cierto, incluso si hoy tenemos aquel 5,5 de homicidios por 100,000 habitantes hace diez años teníamos el 9,2), y el festín de afirmaciones exageradas y hasta mentirosas que con total caradurez realizan ciertos políticos -olvidando su pasado-, buscando mayor exposición mediática, van creando no sólo mayores climas de inseguridad, sino que hasta terminan seduciendo a futuros criminales: tal es la impunidad, tal es la facilidad para cometer crímenes, tanto paga el crimen, que se terminan embarcando en un negocio que parece muy exitoso.
Y en esto no podemos ser ingenuos u olvidadizos: ¿acaso no proliferaban las amenazas de bomba en ciertas épocas preelectorales para “ayudar” a los indecisos para que voten las opciones que garantizan “la ley y el orden”. En época de Menem era un clásico, como la aparición de ovnis décadas anteriores cuando se tomaban medidas económicas que nos perjudicaban grandemente.
Pero nada de lo anterior debe confundirnos. Más allá de que la realidad es menos mala de la que pintan, la violencia y la inseguridad existen, tienen causas, y hay que atacarlas. Y en todo caso hay que poner de manifiesto como ellos, planteando las cosas así, contribuyen a que se perpetúen las condiciones de inseguridad y violencia, o como tapan sus propias responsabilidades en la actual situación, o sus propias historias de corrupción, violencia y promoción de la inseguridad. Pero no sólo eso. Lo más grave que hacen ciertos políticos y medios de comunicación es que tapan muchas otras formas de violencia, incluso la que ellos mismos practican violentando la verdad, manipulando, o defendiendo la premisa que el fin justifica los medios o que ellos son superiores, o que sus negocios están por encima de todo.
La violencia que se soslaya y apaña
Si intentamos ver a fondo el problema de la violencia y la inseguridad, encontraremos que lamentablemente hay una violencia cotidiana, repetida, permanente, que no se registra en estadísticas, salvo casos graves; que no produce mayor indignación ni es tapa justamente por eso, por ser cotidiana, repetida, permanente, es decir, porque se considera “normal” o peor aún: “natural”. Nadie se extraña, nadie se escandaliza, en todo caso lo considera lamentable. Y la mayoría de las propuestas de mano dura, de mayor policía, de más cámaras, etc. no le hacen ni un ápice a la misma, porque no ocurre a la salida de un banco o de un cajero, ni cuando se está caminando por la calle, ni al entrar el auto en el garaje.
Analicemos una trágica noticia de días atrás: “Se suicidó un alumno de 12 años por acoso escolar”. (ver aquí o aquí).
Su funesta decisión fue atribuida a no soportar el maltrato que recibía de sus compañeros de clases de educación física y la falta de respuestas de las autoridades de la escuela a las cuales le pedían que exceptuaran al niño de asistir a esas clases, incluso existiendo antecedentes de tener que ir al hospital por golpes recibidos allí. El estudiante -abanderado el año anterior- fue a su casa y en ella no se dieron cuenta cuando tomó un revolver de su abuelo, y, frente al televisor que estaba en su cuarto, se mató.
Es improbable que su decisión tuviera solamente dicho motivo, y habría que saber mucho más para realmente determinar qué pasó. Pero ninguno de nosotros puede ignorar que la conducta de burlarse de otros, de “agarrarlo de punto”, “de queso”, como se decía en mis épocas de adolescente, es algo frecuente y he participado de ello sin pensar demasiado en las consecuencias que le estábamos produciendo al blanco de nuestras reiteradas burlas y eventuales agresiones.
Es recordado el caso en La Rioja, el año pasado, cuando un adolescente, Carlos Nicolás Agüero tomó igual decisión, presuntamente por el hostigamiento que le hacían: lo tildaban de puto y lo marginaban por su supuesta o real homosexualidad.
Ahora bien ¿de dónde salen esas conductas violentas, agresivas, discriminatorias, que suelen tener muchos chicos y adolescentes (incluso contra animales)? ¿tenemos algo que ver nosotros con esos suicidios o con muchísimos casos más que no llegan a tanto pero marcan toda o gran parte de sus vidas?
En estos días gran parte de la población argentina conmemoró Semana Santa y sin dudas una de las convocatorias más numerosas se hizo en Rosario, por parte del Padre Ignacio. Personaje muy querido y respetado, ejemplo de valores éticos y morales. Su palabra pesa mucho en mucha gente.
A nadie se le ocurriría vincularlo con aquellos suicidios o con hechos de violencia. Bueno, a nadie no. A mí me parece que algunas de sus conductas es responsable, no de esos, claro, pero sí en general, probablemente sin darse cuenta, pero aquí necesitamos darnos cuenta. Porque si queremos ver nuestras propias responsabilidades, es bueno no mirar para otros lados.
Los otros días, el Padre Ignacio afirmó que la homosexualidad es un problema psicológico. En una entrevista, “Yo sé que tengo un don especial de Dios que no puedo explicar” (ver) cuestionó la educación sexual que se enseña en las escuelas, el reparto de profilácticos, se manifestó en contra del aborto y de lo que cierta prensa despectivamente llaman “divorcio express”.
Por siglos la homosexualidad se ha condenado, los homosexuales perseguidos, incluso asesinados -a veces por quienes con sotana la practicaron ocultamente hasta violando a menores-. ¿No contribuye esa afirmación a crear marginación, a discriminar, a estigmatizar, aún cuando se haga “desde una actitud caritativa”?
Pensemos qué da origen a la violencia, a la inseguridad. O si no el origen, al menos qué las fomenta.
Sabemos algo: no es un problema de instinto. El ser humano no es violento por naturaleza, no es su “origen animal” el que promueve la violencia que estamos hablando. Los animales usan la violencia fundamentalmente para alimentarse, subsistir en su territorio y reproducirse, o defenderse de otros depredadores y no son los casos de la violencia que tratamos. Y si tiene dudas sobre lo que afirmo, piense en algo muy simple: ningún animal tortura.
La violencia e inseguridad asociada que estamos tratando es algo producido socialmente.
La violencia es algo que se aprende
La lista sería larguísima, y en todos los casos encontraremos un desprecio por la vida de los demás, incluso a veces por la propia.
¿Y de dónde sale ese desprecio por la vida, ese absoluto maltrato al diferente, ese racismo encubierto o descubierto, ese tobogán que merodea la anomia?
Quienes atribuyen esto al tema de la pobreza, de la miseria, con ánimo de condenar una sociedad injusta, en realidad están exonerando a los que pretenden condenar. Porque la violencia no es patrimonio de sectores pobres necesitados, por el contrario, encontraremos mayores y más graves ejemplos de la violencia de sectores pudientes tanto sobre sus pares como contra los demás. Lo mismo desde el punto de vista del agredido.
Quien piensa que los principales destinos de la violencia son sectores medios o pudientes (el que saca mucha plata del banco, el que tiene un buen auto, una buena casa) también se equivoca. El flagelo afecta a todos los sectores sociales y resultaría odioso hacer comparaciones sobre a quién más. Además no existe un único tipo de violencia.
Si admitimos entonces que, salvo algún caso raro de enfermedad, no nacemos violentos y que al mismo tiempo encontraremos casos de violencia, de desprecio al otro, en todos los estratos sociales debemos concluir que es algo aprendido o reproducido en todos los estamentos sociales.
Y si al mismo tiempo percibimos que lejos de resolverse parece que se va agravando, tal vez no tanto en cantidad, pero sí en grado, no es descabellado suponer que estamos haciendo algo cada vez peor, como sociedad y como individuos, para dar aquel resultado.
Y digo “qué estamos haciendo” pues sin pretender tapar diversas responsabilidades -económicas, políticas, sociales, institucionales- no creo que podamos encontrar la punta del ovillo si lo vemos como algo que está por fuera de nosotros, creyendo que no tenemos nada que ver, que jamás se relaciona con lo que hacemos, apoyamos o aceptamos.
Si la violencia es un comportamiento social adquirido, y al mismo tiempo encontramos mandamientos religiosos, contenidos educativos, declaraciones políticas, leyes, etc que cuestionan la violencia ¿en dónde y cómo se aprende? ¿cómo se promueve? ¿cómo se justifica? ¿cómo y dónde se refuerza? ¿en dónde debemos buscar las principales responsabilidades?
Por supuesto podemos tapar esas preguntas y sin pensarlo demasiado, guiados por nuestros prejuicios, odios, antipatías y simpatías, dar una rápida respuesta condenatoria contra xx. Tal vez nos tranquilice, pero no sirve para nada y sólo contribuimos a tapar los verdaderos problemas y responsabilidades.
Es evidente que si hacemos un mal diagnóstico sobre la violencia y la inseguridad no podremos construir soluciones. Y menos aún si por violencia e inseguridad entendemos sólo algunos tipos de ella.
Pero antes de seguir, otra acotación “metodológica”.
Así como hay quienes su situación de pobreza los lleva a robar, la mayoría de los que están en situación de pobreza no roban. Lo mismo pasará con la violencia: que se adquiera socialmente, que se promueva o que se justifique, no significa que todos y cada uno de quienes conviven en una sociedad que enseñe, promueva o justifique la violencia la van a ejercer, al menos no en los grados extremos. No creo que nadie de los que lea este blog vaya a quemar a su pareja o llegue al extremo de torturar a alguien para arrancarle alguna información, ¿pero ello significa que estamos excluidos de ejercer cierto tipo de violencia y discriminación contra algún semejante?
Es decir, vivir en una sociedad super racista -hoy “solo” racista- como fue por muchos años EEUU, no significa que todos y cada uno de los habitantes fueran partidarios o militantes del Ku Klux Klan. Pero el que la mayoría condenara al KKK, no significaba que en esa sociedad no se educara, promoviera y admitiera el racismo, lo que afecta e influencia a todos, aunque la mayoría crea que no y en su fuero íntimo estén convencidos de que son antirracistas.
Los anteriores comentarios son para que tengamos en cuenta que la sociedad humana no se mueve como los cuerpos físicos, ni sus acciones son susceptibles a ser representadas por fórmulas matemáticas y previsibles como que a nivel del mar el agua hierve a los 100° centígrados. Por lo que lo que sigue sólo pretende ser una mera aproximación, incompleta y sesgada, al problema.
La “matriz cultural” que promueve o justifica los comportamientos violentos.
Lo que intentaré postular aquí es que existe una especie de matriz cultural, preexistente al propio capitalismo y a otros ismos anteriores, con hondas apoyaturas en rasgos estructurales comunes a diversos modos de producción, que es la que nutre, apoya, promueve, justifica y reproduce las condiciones para la aparición, proliferación y crecimiento de la violencia y la inseguridad en general, y que, según situaciones, coyunturas y otros componentes, toma la forma con que se nos presenta en diversas épocas. Matriz que no afecta a todos por igual, ni es internalizada de la misma forma; además siempre se encuentra atravesada por múltiples factores, dispositivos, incluso otras matrices más específicas.
Recordemos aquella frase de Reynaldo Bignone que nos hizo erizar la piel y mordernos de impotencia: “a los subversivos se lo puede matar pero no robar el reloj”
Más allá de que subversivo podía ser cualquiera, lo que dijo el último general presidente no era un pensamiento inventado por estos genocidas. Es más, aunque parezca extraño lo que voy a decir, era todo un avance “progresista” decir eso respecto a la matriz cultural que le daba origen. Y si no pregúntenle a otros subversivos, los indios, a los cuales se los podía matar y robar con total impunidad.
Hoy aquella frase de Bignone parece propia de un asesino, porque fue un asesino. Pero él no inventó la concepción moral que encierra su afirmación. Ni esas ideas nacieron de los militares ni de un repollo. Forman parte de la base cultural judeo-cristiana que nos ha parido.
Poner la propiedad por encima de la vida no es algo inventado en 1966 o en 1976: lleva siglos y siglos de vida, constituyendo una de las argamasas del armado social.
En la propia Argentina, rastreando en la historia, uno de los pocos que supo oponerse fue Juan Bautista Alberdi, con su condena a la guerra con Paraguay, al crimen de la guerra. Y es el diario La Nación -Mitre- quien se encarga de desacreditarlo, de impedir que editen sus obras. Ya desde aquel entonces el diario hace presión en el parlamento para que el senado no vote por la propuesta que había de nombrarlo embajador en Francia y por supuesto lo impide. Como no puede ser de otra manera, Alberdi sigue el camino de San Martín, se va autoexiliado y muere en un suburbio de París.
Y aún así, él tampoco rompía con la matriz cultural que estamos tratando de definir, y si no por qué diría
Aunque pasen cien años, los rotos, los cholos o los gauchos no se convertirán en obreros ingleses… En vez de dejar esas tierras a los indios salvajes que hoy las poseen, ¿por qué no poblarlas de alemanes, ingleses y suizos?… ¿Quién conoce caballero entre nosotros que haga alarde de ser indio neto? ¿Quién casaría a su hermana o a su hija con un infanzón de la Araucanía y no mil veces con un zapatero inglés?”
Lo que debe quedarnos claro es que si hasta un simple reloj tiene más valor que una vida, quien hoy está dispuesto a robar un reloj, ¿qué puede importarle quitar una vida?
Ahora bien, ¿cuáles son algunas de las proposiciones importantes en aquella matriz?.
Sin orden de importancia y sólo considerando tres de una larga lista:
- Hay seres humanos que están por encima de los demás y tienen sobre los demás derechos, prerrogativas, poder, atribuciones, sea por color de la piel, posición social, patrimonio, sexo, tamaño físico, edad, aspecto o lugar de nacimiento.
- Se puede usar la fuerza (agredir, matar) cuando la propiedad o el poder -económico, militar, territorial o religioso- está en juego.
- El fin justifica los medios.
Pregunta: ¿Es posible combatir o disminuir la inseguridad y la violencia manteniendo al mismo tiempo la defensa de las anteriores afirmaciones?
Y voy a ir un poco más lejos: la familia, el sistema educativo y los medios formadores de opinión y culturales, así como diversas instituciones, públicas y privadas, las avalan, muchas veces la promueven, enseñan y fomentan a través de diversos dispositivos y sin que nadie se escandalice o se de cuenta. No hay peor ciego que el que no quiere ver.
Tomemos la primer proposición, de la cual tenemos infinitos ejemplos en lo macro y en lo micro.
La escuela ha enseñado por decenas de años -ya desde mediados del 1800- que hay seres humanos superiores a otros por la raza. ¿O acaso no se celebraba el 12 de octubre como Día de la Raza o del Descubrimiento de América? Nadie descubre algo que ya ha visto otro ser humano. Si este continente fue descubierto es porque los más de 100 millones de habitantes que vivían en él eran inferiores, a los cuales se les podía despojar de las tierras, los cuerpos y la vida. Y fue el democrático Hipólito Irigoyen quien instituyó tal Feriado Nacional con un racista Decreto de apología de la sangre española por sobre las demás. Sí, el mismo radical que ordenó masacrar a miles de obreros en la Semana Trágica en Bs.As., a peones en La Forestal (Chaco y norte de Santa Fe) y a obreros rurales en la Patagonia también trágica, conocida como Patagonia Rebelde. Claro, los podían matar y no era necesario que se advirtieran que no podían robarle relojes porque la mayoría no los tenían…
Como comentario al pasar, ningún gobierno radical posterior eliminó ese decreto, por el contrario, festejaban el genocidio indígena y el día del racismo como la mayoría. Recién bajo el gobierno de Cristina Fernández se elimina el ignominioso decreto (en gran parte gracias a la visibilización de los Pueblos Originarios conseguida y propiciada en estos últimos años y cuyo momento cumbre fue probablemente cuando los festejos del Bicentenario, nada es casual)
¿Con qué argumentos EEUU y los principales países europeos se repartieron África a fines del siglo XIX, y luego lo siguieron haciendo en el siglo XX?
Es que los negros no eran seres humanos de igual nivel que los blancos.
Como las clases poseedoras de Argentina, o como durante la colonización española, se apoyaron en la religión y en la Biblia para avalar sus decisiones. Claro, además de la Biblia, y en primer lugar, en las armas y poderío económico. Y aún hoy hacen lo que se les ocurre en lugares que no son suyos y con poblaciones que no los ha ni votado, ni elegido, ni siquiera entienden su idioma. Me rectifico, sí entienden -y padecen- su idioma principal: la metralla, las bombas, los bloqueos económicos, la extracción -expoliación- de sus riquezas.
Pero no nos vayamos tan lejos ni en el tiempo ni en la distancia. Pongámosnos una capa que nos vuelva invisible e ingresemos en cualquier casa de la ciudad en que vivimos, de cualquier condición social. Permanezcamos un tiempo en una docena de ellas y no tardaremos en percibir como aquella primera proposición se encuentra vigente en muchas personas.
La supremacía de unos sobre otros, la exigencia de subordinación, la imposición, la prepotencia, los daños físicos y/o psíquicos a algún miembro están presente en muchas familias, tal vez también en la nuestra.
Humillaciones, insultos, intimidaciones, amenazas de todo tipo -incluso de muerte-, chantaje económico o emocional, estados de cuasi servidumbre, uso del poder económico para imponer ciertas conductas del otro o para perjudicarlo, violaciones a la propia pareja, a los hijos, hijastros, sirvientas, conductas cuasi delictivas sobre los bienes gananciales y no gananciales, incumplimiento de deberes, hurto, golpes, relaciones de sometimiento, son moneda corriente y quienes más lo sufren son las mujeres, en segundo lugar las niñas y niños y en tercer lugar los ancianos. También los hombres adultos, claro, aunque son los menos o pueden defenderse mejor.
¿Acaso en la familia argentina las relaciones tradicionales son simétricas, todos con igual poder?
Por supuesto que en los últimos años la situación de la mujer avanzó muchísimo, lo mismo los avances en leyes de protección a la mujer, a la niñez. O con poblaciones aborígenes. Y son valiosos los esfuerzos que hace el INADI (Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo), y organizaciones no gubernamentales. Pero no nos engañemos: aún sólo estamos afectando la cáscara del sexismo, del poder “familiar” de unos sobre otros, de la discriminación, del abuso de todo tipo. La violencia que ejercen contra los pueblos descendientes de los aborígenes en el norte (expulsándolos de sus tierras, golpeándolos, matándolos), son claros ejemplos de lo mucho que falta.
Por supuesto que aquella violencia existente, y la inseguridad asociada, no aparece abiertamente, salvo contadas ocasiones.
Ninguna la familia puede sobrevivir expuesta a una absoluta transparencia. Y desde la propia familia se fomenta cierta opacidad, el “de eso no se habla”, pues hace a su propia imagen como persona y consideración de los demás. A nadie le gusta ser golpeado o humillado y menos aún que se enteren los de afuera. Tampoco esos hechos de violencia física o psíquica figuran en las estadísticas, salvo los pocos casos en que por su repetición y nivel de violencia llegan a ser denunciados. (Además pocas denuncias por el miedo a las represalias y la inseguridad -justificada- con respecto a la policía y a la Justicia).
Es en esa violencia solapada, sutil, natural, normal, oculta y de la cual en todo caso aparecen sólo puntas como el iceberg, transcurre la niñez y la adolescencia de buena parte de nuestros conciudadanos y conciudadanas.
Tampoco podemos subestimar cómo afecta esa violencia incluso a quienes no la viven directamente, pero la notan como meros testigos, o la deducen del compañero de banco por el moretón que tiene y la ausencia de una explicación creíble.
Y es una violencia que se funda, se apoya, se justifica, se defiende y se fortifica en la primera premisa que hemos presentado.
Guste o no, ese es un lugar básico de aprendizaje de ciertas conductas. Incluso aunque no se las practique, se las termina por considerarlas naturales o inevitables. También allí se aprende el sometimiento, la sumisión, la impotencia. En definitiva, la propia experiencia de la vida cotidiana -en la familia, la vereda, la escuela, el trabajo-, es quien enseña la validez de la primer afirmación que estamos analizando, y contribuye a su reproducción.
Podríamos decir que las tres proposiciones se encuentran en la Biblia y en numerosos documentos de cualquiera de las religiones del tronco judeo cristiana y que aún hoy ninguna de esas iglesias se ha rectificado de ellas y siguen insistiendo en que es la Palabra de Dios o en intentar darle alguna interpretación más digerible en la actualidad. Pero no debe confundirnos que los asesinatos y matanzas fueran un mandato de Dios (está en la Biblia), y así infinidad de conductas promotoras de la violencia -la propia historia de las diversas iglesias da cuenta de el uso y abuso a niveles inconcebibles que hicieron de la violencia.
Aún cuando fue la Iglesia Católica quien redactó el mejor manual del torturador (Torquemada), que orientaba a la Santa Inquisición y sus torturadores, no es un problema de lo que pasó en el pasado. Sólo lo pongo a título de ejemplo de que existe un hilo que une diversas épocas.
Hoy existen novísimos e innumerables dispositivos e internalizaciones por los cuales incluso un ateo se verá afectado y puede transformarse en mejor propagandista y defensor de aquella matriz, porque no es un tema religioso. Así como trasciende a las orientaciones políticas, trasciende a las cuestiones religiosas. En realidad más que trascender, atraviesa todo.
La mayoría se cansará de hablar de la necesidad de ser honestos, de ser éticos, sin embargo la mayoría institucionaliza la mentira, por ejemplo. ¿Cómo nos podemos quejar que los chicos mientan si nosotros, los adultos, somos los primeros en mentirles una y otra vez? Y claro, en algún momento, más tarde o temprano, lo sabrán. Y así son educados: que la mentira es algo normal, necesario y hasta justificable.
¿Acaso es inocuo mentir que el Niñito Dios les traerá regalos en el arbolito, que escriban a los Reyes Magos -y que dejen agua y pasto a los camellos- para que les traiga regalos? Ah!, pero no debemos decirla la verdad, pues pierden la inocencia… ¿Acaso no la pierden con nuestras mentiras?
Y pongo eso como ejemplo, poco significativo y que sólo dura unos pocos años, o podía poner otros pequeños ejemplos de sobornos a agentes de tránsito, usar software ilegal en vez de pagarlo o de usar software libre y gratuito, o la todavía festejada “La Mano de Dios”. Los ejemplos los hay por millares, y también más graves que los expuestos.
¿Tampoco tienen que ver todas estas cosas con la gestación o mantenimiento de violencia?
Seguramente puede aparecer algún cura o católico practicante que me diga: No es cierto, en el Evangelio enseñamos el amor al prójimo, la igualdad, y estamos en contra de que el fin justifica los medios.
No dudo que hay mensajes distintos y contradictorios en el Nuevo Testamento con el Viejo Testamento, con un Dios demasiado sanguinario y desalmado. Pero ambos son para la Iglesia Palabra de Dios y no han renegado de nada de ambos documentos.
Por otro lado, no necesitamos ir a otros textos oficiales, que los hay y muchos justificando, avalando, promoviendo o ejecutando las tres proposiciones que estoy analizando. Está la propia historia de la Iglesia Católica para demostrarlo. O de la Iglesia Protestante. O de la Judía. O de otras.
Cualquiera que lea los distintos documentos de sus máximas autoridades en el transcurso de los siglos podrá reconocerlo. ¿O acaso no defienden “la infabilidad papal” para temas del dogma y la fe o cuando habla “ex cathedra? ¿Acaso la frase de que el fin justifica los medios no viene de un manual de ética escrito por un jesuita en 1645 (Hermann Busenbaum), cum finis est licitus, etiam media sunt licita (‘cuando el fin es lícito, también lo son los medios’).?
Y practicada y bendecida hasta el cansancio por el clero oficial…
En realidad la doctrina de “La Razón de Estado”, “Del Bien Superior” y de tantas denominaciones similares es muy vieja, incluso de puede encontrar en los griegos de hace más de 2500 años y seguramente encontraremos derivados de entre casa en cualquier aspecto de nuestras vidas (amorosa, económica, política, social, cultural, deportiva,vecinal, escolar).
Lo que no se admite en la práctica es que en realidad ciertos fines imposibilitan el uso de cualquier medio.
Si se usa cualquier medio (“el fin justificaba cualquier mal necesario”, decía Sófocles en “Electra”, 2430 años ha), en realidad el medio transforma el fin, hace perder el fin original. El tema da para mucho, pero es obvio -supongo- que si admitimos que el fin justifica los medios, dejamos abierta la puerta a las peores violencias. “¡Libertad, Libertad, cuántos crímenes se cometen en tu nombre”, diría la heroína de la revolución francesa, Madame Rollan, antes de ser decapitada en 1793.
Cuando en las conmemoraciones del Sábado de Pascua, el obispo de Oberá (Misiones), Santiago Bitar, dijo que “los que están a favor del aborto son genocidas y hay que echarlos de esta Patria” (cita) está haciendo una grave apología de la violencia y mostrando lo peor de la Iglesia Católica. Porque si se presta atención, no dijo quien aborta (quien hace). Dijo quien está a favor del aborto, es decir, quien tiene una opinión sobre el tema distinta a la suya, es un genocida, desvirtuando totalmente el concepto de genocidio.
Estar a favor de que la mujer pueda disponer de su cuerpo y decidir interrumpir su embarazo, es decir, eliminar un embrión de una semana, quince días, un mes, no es lo mismo que eliminar cientos de personas, miles de personas o ser cómplices de ello como fue en su momento la Iglesia Católica con sus máximas autoridades, incluso contra muchos de sus curas y obispos. Además el castigo que propone esta alta autoridad de la Iglesia Católica a quienes opinan distinto que él no es la cárcel, o una ley que los castigue, es echarlos de Argentina, si, seguramente para quedarse con sus tierras y propiedades como siempre hizo el poder temporal de la Iglesia (el que pueda visitar el museo del Vaticano podrá ver una pizca de la magnitud del robo en todo el mundo, pero lo peor es que robó y eliminó culturas, gente, etc).
Naturalmente, si sabemos que a pesar de ser ilegal se practican más de 450,000 abortos inducidos por año, no es descabellado suponer que unos cuantos millones de argentinos y argentinas están a favor del aborto, por lo que este buen obispo seguramente quiere superar a Hitler. No nos encerrará en cámaras de gas, no, simplemente nos “exportará” quién sabe dónde y de qué forma.
Dicho sea al pasar, frecuentemente encontramos a curas, obispos, etc., hablar mal de la política, pero ellos cuando dicen esas cosas o hacen otras, están haciendo política, son políticos con un disfraz de cura, no otra cosa. Y son justamente lo peor de los políticos, pues hacen política de manera ladina, disimuladamente, ocultando sus verdaderos fines y métodos tras un aura de bondad, “equidistancia” o “poder superior”. Como decían algunas pintadas cuando vino el Papa a Argentina, refiriéndose a ese tipo de curas: “los curas bajo la sotana esconden la picana”. Otros curas, en cambio, están en la senda opuesta, eligieron no ayudar ni ser sirvientes del César. Estos se creen o son César.
Cambiando un poco de tema, nótese que hasta aquí no nos hemos referido al papel de la televisión, en particular cierto tipo de programas, incluso noticiosos, en la proliferación, propaganda o defensa directa o indirecta de la violencia y de la inseguridad. Es que si bien tienen un peso muy grande en la formación de opiniones, conductas, modas, actitudes, no son causantes. En todo caso reproducen, promueven o fortalecen tanto la violencia en sí como las tres proposiciones que estamos mencionando.
Lo mismo que la TV podríamos decir de letras de canciones, mensajes agresivos por internet, ciertos chistes, expresiones populares, formas de conducir vehículos, actitudes de ciertos medios “informativos” y de “comunicación”, u otras instituciones de la sociedad que suelen pasar desapercibidas, pues la costumbre es remitirse al Estado, (ejecutivo, judicial, parlamento, fuerzas armadas y de seguridad) o a la Iglesia -entendiendo esta sólo la católica, debería decirse Iglesias-, pero se salvan otras instituciones que juegan un papel muy importante en la defensa o promoción de las tres proposiciones que estamos hablando: instituciones empresarias, culturales, educativas, sindicales, políticas, la propia familia como institución, y por supuesto, nosotros mismos. Además de todo ello, existen numerosos dispositivos que sí producen y reproducen las tres proposiciones, sin que ello nos sea evidente.
Podemos aquí agregar deportes directamente super violentos, como el boxeo, que quien mejor gana es quien logra desmayar más rápido al oponente a fuerza de golpes, o el uso de animales también con fines violentos. O “deportes” que ponen permanentemente en riesgo la vida. ¿en qué educa todo eso? ¿qué fomenta? ¿no tiene nada que ver con la violencia y la inseguridad de las que nos quejamos?
Meditemos la proposición “Hay seres humanos que están por encima de los demás y tienen sobre los demás derechos, prerrogativas, poder, atribuciones, sea por color de la piel, posición social, patrimonio, sexo, tamaño físico, edad, aspecto o lugar de nacimiento.” ¿no está presente de una forma u otra en todo el cuerpo social? ¿Cómo se expresa en concreto? ¿Podemos identificar ejemplos de ello en la escuela, en la universidad, en el club, en el café, en una salida con amigos, por poner algunos lugares?
Lo mismo las otras dos proposiciones.
Y el asunto es, si las detectamos ¿qué hacemos con ello? ¿qué política nos damos? ¿qué actitud promoveremos?. Y si no las detectamos ¿no deberíamos hacerlo, pues como dije, nada viene de un repollo, salvo el repollo?
Reclamar al Gobierno -a los distintos gobiernos- o a la Justicia o al Parlamento, que haga algo respecto a la inseguridad y a la violencia, está bien y es necesario (ver Nota 3 en anexo). Pero también nos deberíamos preguntar qué debemos hacer nosotros con independencia de dichos poderes o reclamos. O de lo que deberían hacer otras instituciones, incluso la educativa y la propia familia.
Aunque primero de todo deberíamos preguntarnos de qué violencia estamos hablando o queremos atacar. Y si estamos dispuestos a perder privilegios, o a cambiar conductas para lograrlo. No de los otros, los nuestros, nuestros privilegios y conductas.
Recuerdo haber leído, hace unos años, un escrito de una mujer, que entre otras cosas, se mencionaba a sí misma como lo más bajo de la sociedad, lo más discriminado en el mundo. Decía: soy mujer, soy negra, soy obrera y soy pobre. Y peor aún aquella que además de todo eso es lesbiana. Y más aún peor si tiene alguna discapacidad o deformidad física. Y peor aún si vive en un país muy racista o en medio de una crisis económica. Y peor aún si pierde su trabajo. Y así podría seguir agregando.
Concluyendo
- Hay que aprovechar la hipersensibilidad con el tema de la violencia y la inseguridad para poner en el tapete las otras violencias e inseguridades, que no sólo son mayores en número y que por comunes están invisibilizadas, sino por el papel que tienen en educar para la violencia y en la proliferación de la violencia que sí se cuestiona.
- El incremento de la criminalidad no proviene de la pobreza, pero la exclusión social, el empobrecimiento, la injusticia social y el mantenimiento o incremento del abismo de los que lo tienen todo y los que carecen cuestiones básicas, es el caldo de cultivo para que proliferen decisiones y conductas que suelen terminar en el delito o que debilitan y destruyen los lazos solidarios.
- Mientras se admita, aún en pequeños gestos o señales, que hay seres humanos que están por encima de los demás y tienen sobre los demás derechos, prerrogativas, poder, atribuciones, sea por color de la piel, posición social, patrimonio, sexo, tamaño físico, edad, aspecto o lugar de nacimiento, no podrá realmente combatirse la violencia y la inseguridad.
- Mientras haya lugar para que se puede usar la fuerza (agredir, matar) cuando la propiedad o el poder -económico, militar, territorial o religioso- está en juego, no se podrá erradicar la violencia y la inseguridad,
- Mientras se tolere, premie, festeje o de cabida a que “el fin justifica los medios” toda prédica contra la violencia y la inseguridad es meramente eso: una prédica, no una vocación real de transformación; y por el contrario, con esa concepción se fomenta la violencia.
- La impunidad es el marketing de la violencia y su reaseguro. Mientras grandes crímenes que han tenido lugar en Argentina sigan impunes, los comportamientos violentos tendrán su apoyatura y estímulo. La Conquista del Desierto, las diversas matanzas de trabajadores, las bombas en Plaza de Mayo, los fusilamientos del 55, los crímenes bajo el plan Conintes, entre tantos hechos, no sólo han permanecido impunes, sino lo que es peor, han sido y son festejados o ensalzados. Por supuesto que el fin de la impunidad de esos casos no será algo vinculado la Justicia -salvo pocas excepciones, desde el punto de vista de la Justicia esas causas prescibieron-. La clave es que sea la propia sociedad quien reconozca y condene aquellos hechos como criminales. Y no es remover el pasado hablar de ello, es construir otro presente.
- La violencia y la inseguridad tendrán el combustible necesario mientras siga existiendo impunidad para los ladrones de guante blanco, para los que saquean a través del control del mercado y precios parte de los ingresos de la población, para los que se apropian desmesuradamente de las riquezas del suelo y de su producido a sabiendas que sus posesiones provienen de situaciones de privilegio, de robos “legales” que produjeron sus antepasados, o grandes negociados realizados bajo regímenes de facto o corruptos.
- Mientras el Poder Judicial siga siendo el único poder que no depende de la voluntad popular expresada en el voto, seguirá existiendo el refugio para la impunidad, la corrupción y el reaseguro para las imposiciones al mercado, y a toda la sociedad, de las grandes corporaciones. Si hoy no existe la posibilidad de cambiar la forma de elegir los jueces y funcionarios del poder Judicial, al menos que sus cargos sean por tiempo limitado, por ej. seis años con una reelección -el presidente tiene menos y el cargo es más importante-. O algún tipo de reválida cada 5 años sin poder continuar en el cargo más de 15. ¿Por qué el Poder Judicial debe tener tantos privilegios? Si bien esta medida no garantiza nada en sí misma, y debe ser complementada por otras, sabemos que la forma en que hoy se eligen -y se sacan- eternizan el tráfico de influencias, la corrupción judicial, su ineficiencia y la apoyatura para las posturas más reaccionarias y obscurantistas que hay en la sociedad. Saber que hay jueces probos, honestos, y que no se dejan presionar por el principal poder real, no quita que el Poder Judicial es el gran ausente del banquillo de acusados de las últimas dictaduras militares.
- Así como es preferible que un culpable esté libre a que un inocente esté en la cárcel, no puede ser que del total de delitos contra las personas sólo el 1,78% tenga sentencia condenatoria, que de los delitos contra la integridad sexual sólo lo tengan el 12,76% y contra la libertad el 1,44%. Tampoco que de los más de 55,000 presos más de la mitad aún estén procesados, sin condena firme. De esto y mucho más es responsabilidad en primer lugar del Poder Judicial, que como sabemos, es independiente de los otros poderes. Y resulta curioso que jamás se actúe de oficio contra los ladrones de guante blanco o contra promotores de la inseguridad laboral y social y sí algunos actúen rápidamente para defender intereses de grandes corporaciones o no tengan problemas de tiempo para conceder entrevistas a Clarín, Perfil, La Nación y otros. Todo esto hace descreer de la justicia y da señales a futuros criminales de poder obtener un camino libre e impune. (En Nota 2 -al final del texto- un caso concreto)
- La corrupción policial es algo que trasciende a cualquier gobierno y viene de lejanas épocas, no sólo con conexiones con el hampa, sino con sectores políticos, económicos, judiciales y de diversas instituciones tal cual se transparentaron en épocas de persecuciones y represión política. No será fácil terminarla pero no hay otra alternativa que enfrentarla a fondo, pues se constituye en combustible y paraguas protector de la criminalidad de todo tipo. Mientras alguien crea que por tener un uniforme o usar legalmente una pistola u otro arma tiene un poder sobre los demás, no puede ser policía. La prevención y la disuasión deben ser privilegiadas, así como que sean en primeros en respetar los demás y en rechazar las tres proposiciones que mencionamos, como condición para ejercer su cargo.
- Buena parte de los hechos delictivos importantes no son improvisaciones individuales u obra de aficionados. Hay atrás una “industria”, capitales, capacitación, políticas de reclutamiento, mercados para lo robado, vías de distribución. El mapa del delito es algo necesario pero insuficiente. Es necesario superponerlo con los mapas del la logística, de la inteligencia, de la “cobertura”, del “aguante”, del reclutamiento y capacitación, de la defensa legal, de la distribución y venta de lo robado y también de la demanda, entre otros “mapas”.
- También es necesario distinguir los distintos tipos de criminalidad: no es lo mismo el crimen organizado que cierta delincuencia juvenil. No son lo mismo los delincuentes sexuales, los psicópatas, las mecheras, los vendedores de droga, los traficantes de droga, los estafadores, los traficantes de personas, etc. Cada caso debe ser tratado como corresponde. Incluso en el caso de la delincuencia juvenil no es lo mismo si es una acción esporádica, una bandita ad hoc estimulada por el alcohol, que menores al servicio de mayores. Y realizar priorizaciones de intervención. También debe estudiarse en mayor profundidad el régimen carcelario y lo que pasa en las prisiones respecto a los dos extremos: ni escuela del delito y lugar de reclutamiento, ni violación de los derechos humanos, lugar de mal trato, humillación y violencia.
- Debemos negarnos a renunciar nuestros espacios de libertad en favor de una supuesta mayor seguridad y no entrar en la paranoia que se promueve, como el arzobispo de Rosario, José Luis Mollaghan que en su homilia manifestó que “la gente tiene miedo de salir a la calle”, (ver) una muy buena forma de crear más miedo para sus fines ideológicos y políticos. Es cierto que hay gente con miedo, generalmente más por lo que cree que le puede ocurrir que lo que le va ocurrir. Muchas otras, es cierto, tienen temor -que no es lo mismo que miedo-, cuando piensan el tema o tienen que andar con algún valor. Pero la mayoría sale a la calle y a la mayoría no le pasa nada, dicho sea al pasar, aunque sí es cierto que la mayoría conoce a alguien que le rompieron un vidrio del auto para robarle o le manotearon una cartera o un celular. La paranoia es fomentadas por los adictos al control, eternos promotores de prohibiciones que sólo sirven para promover lo que se quiere prohibir. Para un control total de las conductas ciudadanas vaya a vivir al Mundo Feliz de Huxley o con el Hermano Mayor de George Orwell (“1984”). Lamentablemente en sociedades que tienen una base tan injusta es imposible erradicar las causas de la violencia: Se puede y debe trabajar sobre muchas de ellas y sus peores manifestaciones, pero es un largo proceso por lo que el miedo o temor nunca debe llevar a la parálisis o al aislamiento y deben transformarse en todo caso en ciertos cuidados y prevenciones.
- Y ya terminando, no porque la lista no pueda ser mucho más larga, sino porque este escrito ya es largo, señalemos que hay una violencia muy violenta, valga la redundancia, que es lo que llamaría “violencia de clase” y es aquella que promueve, genera y se guía por un odio muy grande frente a quienes pueden afectar sus intereses. El “viva el cáncer”, los bombardeos a Plaza de Mayo, las masacres a trabajadores, la “triple A”, muchas actitudes que se vieron durante el conflicto de la 125, las mentiras sistemáticas alevosas en centenares de medios son ejemplos de ese odio, de esa promoción de la violencia que dudo que pueda erradicarse y que deberemos tener siempre presente pues será la que ponga en alto y defienda como banderas aquellas tres proposiciones y muchas más de similar tenor.
- En definitiva, hasta ahora la bandera contra la violencia y la inseguridad suele ser patrimonio de la derecha, de los partidarios del status quo, de los que defienden privilegios, de los que reclaman mano dura y pretenden que nuestra libertad sea la del cuartel. Es hora que la lucha contra la violencia y la inseguridad se haga bajo las banderas del cambio hacia mayor justicia e igualdad, bajo las banderas de terminar con los privilegios, de tener mayor libertad y de mayor respeto hacia nuestros semejantes, bajo la bandera de ser absolutamente intolerantes contra toda forma de racismo o supremacía de un ser humano contra otro; bajo la bandera de privilegiar la vida digna de ser vivida por todos, por sobre los negocios y las posesiones. Y a diferencia de aquellos, ser coherentes en la defensa de que el fin no justifica los medios.
c) Qué dispositivos son los más eficientes para defender y reproducir dichas proposiciones
Anexos:
Nota 1: Limitaciones de este trabajo
En este pequeño ensayo no se pretende analizar el tema de la violencia en general, que debería incluir a los casos inevitables de su uso (la independencia Argentina es imposible de pensar o de lograr sin las guerras por la independencia), o el análisis de afirmaciones de que la violencia es partera de la historia. O a la legítima defensa propia, que incluye cierta violencia. O a muchos otros casos en que la violencia no sólo es inevitable sino necesaria, como darle un palazo a alguien que se encuentra electrocutándose porque al estar colgando la ropa toco el alambre que estaba electrificado, y que no podemos separar con nuestras manos porque quedaríamos rendidos y moriríamos con él. O las formas de protestas legalmente reconocidas que afectan a terceros impidiéndoles hacer o no hacer algo por imposición indirecta y que para el tercero es violento (no lo dejan pasar con el auto hasta que no pase la movilización, por ejemplo). No nos referiremos a la violencia política o contra las luchas sociales o gremiales, venga la violencia de la patronal, del Estado o de ambas -o de parte de la comunidad-.
En este trabajo nos circunscribimos a cierta violencia. La física, psíquica o mental como maltrato, como agresión, como el uso continuo de la fuerza (física, económica, moral, etc) para imponer costumbres, actitudes, defender privilegios, lograr beneficios, robar, etc, etc, etc
Nota 2: Un caso concreto de lo que es la Justicia
Para el tema del papel del poder judicial, resulta interesante leer las declaraciones de un funcionario del gobierno provincial santafesino publicadas por el diario La Capital (aqui), lo que es raro y saludable, dada la convivencia del socialismo con una parte de lo peor de la justicia santafesina.
“La falta de respuesta judicial favorece la trata de personas”
Tal cual lo publicó La Capital en su edición de el viernes, tres chicas, de 19, 14 y 12 años, denunciaron en la Comisaría de la Mujer de Vera haber sido partícipes de reuniones en la casa de una empleada judicial de esa ciudad, quien las invitaba a divertirse y les presentaba, una vez en su domicilio, a hombres a quienes presentaba como sus “primos”. Los adultos les ofrecieron dinero para tener sexo con ellos; incluso uno les puso una tarifa de 300 pesos a dos de las niñas para vivir con él un “vale todo”.
“Sobre este caso tomamos conocimiento a través del Ministerio de Seguridad por las denuncias realizadas ante la Comisaría de la Mujer de Vera. Lo primero que hicimos fue coordinar el accionar con la Subsecretaría de Niñez, Adolescencia y Familia y el Centro de Acceso a la Justicia para proteger a las niñas y brindarles asesoramiento jurídico, porque seguramente las volverán a citar para declarar”, explicó Coutaz.
Según el funcionario, la causa relacionada con ese hecho aún está en la comisaría. “El juez tomó conocimiento pero solicitó que se la remitieran recién el lunes, situación que nos preocupa profundamente”, sostuvo.
Plan de acción. Desde el primer contacto con las menores, las reparticiones provinciales diagramaron un plan de acción para contenerlas y protegerlas. “En las causas iniciadas el año pasado en Vera —en las que también se procesó a un empleado del fuero judicial local y a otros seis hombres por delitos sexuales contra menores—, ya hubo intentos para lograr que las chicas se desviaran de sus declaraciones originales. Vemos que en la provincia, la situación vinculada con las organizaciones que cometen delitos sexuales es muy grave por el bajo o nulo accionar de la Justicia”, lamentó el funcionario, y agregó que además “se acumularon antecedentes del año pasado que aún no se resolvieron por lentitud o falta de respuestas concretas de parte del Poder Judicial”.
“Además de trabajar en los casos individuales nos preocupa qué hacer con la problemática de fondo, pero siempre encontramos el obstáculo de la Justicia. Por ejemplo, en los sucesos denunciados el año pasado en Reconquista por delitos sexuales contra menores se presentó como querellante el Centro de Acceso a la Justicia, pero hace seis meses que la causa no se mueve y ni siquiera se puede ver el expediente”, denunció.
Archivadas. “No se a qué se puede atribuir la falta de respuestas, pero vemos que hay atraso en esta y otras causas y que incluso muchas de ellas terminan archivadas. También hay procesos en los que hacen declarar cuatro o cinco veces a los menores contraviniendo así todas las cuestiones relacionadas con las buenas prácticas y protocolos de actuación, que son de aplicación imprescindible cuando se trata de resolver casos de menores víctimas de delitos. Esto lleva, indefectiblemente, a que dejen de declarar o cambien sus dichos”, remarcó.
Esta situación preocupa “sobremanera” a las autoridades, que ven en esta lentitud una actitud casi cómplice, aunque sea involuntariamente. “Las causas avanzan con mucha lentitud o directamente no hay condenas a los culpables. El hecho de que no haya preocupación judicial ante estos casos aparece como un mensaje muy claro que facilita el accionar de las organizaciones que promueven la prostitución, la trata de personas u otros delitos similares”, remató Coutaz.
Nota 3: Amplicación de un ejemplo
En el 2002 la tasa de homicidios cada 100,000 habitantes era del 9,2. De entonces bajo casi a la mitad, y hoy ronda el 5,5.
Un caso típico que produjo indignación y reclamos al gobierno fue por la nena Candela Rodriguez, de 11 años, desaparecida varios días. Rápidamente conmocionó el país, y varios se colgaron al hecho para usarlo electoralmente -incluso algunos pidiendo la renuncia de la presidente-. Un grupo de deportistas y actores conocidos, entre otros el que hizo un spot propagandizando a Clarín y la buena película “el secretos de sus ojos”, Ricardo Darín. Pero así como está mal utilizar una tragedia para algo electoral, es también malo ver en cada reclamo justo una oposición. Es bueno que famosos se involucren en casos de violencia, aunque sólo sea en algunos casos y no en otros.
Luego la encontraron muerta -asfixiada- y todo pareció indicar una mezcla de tramas familiares y ajustes de cuenta (el padre preso por pirata del asfalto) entre conocidos.
Nota 4 – Anexo
Tabla
Recomendaciones para políticos e intelectuales que quieran tener prensa en La Nación, Clarín y medios relacionados
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Sus declaraciones o análisis nunca deben perder de vista que todo lo que está mal es culpa del gobierno nacional; que todo lo que está igual, está peor; y que todo lo que está bien en realidad es una ilusión producida por el relato oficialista.
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Recuerde siempre que si el gobierno nacional hace “Blanco” va a estar mal. Si hace “Negro” también va a estar mal y si hace “Gris” o “Color” incluso va a ser peor. Y si no hace nada es responsable por no hacer “Blanco”, “Negro”, “Gris” o “Color”

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No olvide señalar que cualquier medida del gobierno nacional va a ser inflacionaria o va a crear más inseguridad. Y si no tiene nada que ver con la inflación y la inseguridad, con más razón crearán más inseguridad e inflación.
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Resalte que atrás de toda medida lo que hay en realidad es autoritarismo, populismo y corrupción. Y que se apoya en lo peor del peronismo. (Si usted es peronista anti K puede cambiarlo por un “que traiciona al peronismo”)
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Ponga de manifiesto que la medida que está analizando perjudica a las provincias, a los trabajadores, a los jubilados y va a incrementar la pobreza y agravar la crisis económica.
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Si está refiriéndose a un tema económico no se olvide de señalar que la medida cuestionada aísla a Argentina del mundo, crea inseguridad jurídica, asusta a inversionistas y que provocará -o mejor aún, profundizará- una gran crisis.
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Si el Parlamento aprueba alguna ley mandada por el Ejecutivo ello demuestra la destrucción de las instituciones que propicia el oficialismo y que el parlamento es una mera escribanía del Poder Ejecutivo. Si le dicen que el parlamento muchas veces vota en contra, como por ejemplo con la 125, puede optar por dos respuestas según sea un moderado o de izquierda: a) La dignidad y honradez de los legisladores ha triunfado sobre la corrupción b) Insista en lo mismo y diga que en igual es una escribanía del Ejecutivo, ¿o acaso Cobos no pertenecía al Ejecutivo?
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Si la Justicia llega a fallar a favor de algo en que esté implicado el gobierno o algún funcionario o ex funcionario, es el mejor ejemplo del sometimiento de la Corte y de la corrupción de los jueces. Si le ponen ejemplos contrarios o le señalan jueces procesistas, reaccionaros, conservadores, ultraclericales o vinculados a los factores de poder de Argentina extra electorales, reivindique la independencia de la Justicia y póngalos como ejemplos de jueces probos y buenos padres -o madres- de familia. Perdón, diga sólo padres.
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Cuando se refiera a la realidad hable desde el optimismo y recuerde que siempre antes estuvimos mejor y que en el futuro nos va a ir mejor si el gobierno actual no está más. Si en el presente alguna gente piensa que estamos mejor que años atrás ello se debe a que han comprado el relato oficialista o un plasma.
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Insista que siempre que nos fue mal se debió a que el Estado intervino en la economía. Para que nos vaya mejor hay que dejar que el mercado regule libremente todo. Y reitérelo afirmando que la Historia Argentina así lo demuestra. Y no se preocupe con que la historia muestra otra cosa, total esa historia no se enseña nunca en la escuela ni en ningún lado.
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Ponga ejemplos de otros países que les está yendo mucho mejor que Argentina, o son más ricos y más poderosos porque no tienen caudillismo ni populismo (no aclaren que los principales de ellos se enriquecieron saqueando al mundo y lo siguen haciendo). Si en realidad en los países de su ejemplo les está yendo peor no se confunda e ignórelo: Ud sabe que a los sectores que ud. representa les está yendo mejor.
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Defienda la Prensa Libre y estigmatice a los que hablan de “medios hegemónicos”. Aquí el único que tiene medios hegemónicos es el gobierno, que hace cadenas nacionales y tiene a 678, Duro de Domar y el conglomerado de cinco programas de Víctor Hugo Morales.
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Si realiza afirmaciones o acusaciones muy fuertes, no se olvide de citar las fuentes así: “según dijo alguien vinculado al entorno (presidencial, ministerial, lo que corresponda)..”, “como todos saben”, “está demostrado que”. Si luego se demuestra que esas acusaciones eran pura falsedad no se amilane: acúselos nuevamente ya que si han tenido de salir a desmentir, algo habrá. Y si la justicia falla en contra de sus acusaciones, sólo demuestra que la justicia es corrupta.
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Si habla de datos económicos no se olvide de cuestionar al INDEC y reafirme que todo va en tobogán al desastre tal cual lo muestran estudios realizados por reconocidos especialistas o reconocidas empresas o instituciones de investigación. No es necesita decir cuales, pues ya son re conocidas.
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Si Ud, quiere transformarse en un referente estrella realice afirmaciones del tipo: “El autoritarismo de Moreno está destruyendo la economía del país y nuestra vinculación con el extranjero, y el mejor ejemplo de ellos es la dificultad para conseguir juguetes eróticos importados” (ver “Crece la preocupación de empresarios por la posible faltante de..”) Y si se anima, ponga como ejemplo cómo ese proteccionismo perjudica a los consumidores y cuente cómo se le desinfló la muñeca erótica de industria nacional que estaba usando, o la patada que le dio el vibrador de industria nacional. O peor aún, que dejó de vibrar justo justo en ese momento clave. El proteccionismo traba la libre competencia y sin ella la industria nacional es mala (no responda si le dicen con sus planteos la industria no será mala porque no existirá, como ya ocurrió, son discusiones que no llevan a ningún lado)
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Si quiere instalar miedo o crear desconfianza, no realice afirmaciones directas. Recuerde que en las películas el terror no está en ver el monstruo sino en imaginárselo. Así por ejemplo consiga que un periodista le haga preguntas del tipo “ud. cree que llevarán armas”, “usted piensa que meten la mano en la lata”, “¿usarán los fondos tales y cuales para comprar votos?”, etc a lo cual ud. debe responderle “¿Y a usted le quedan dudas?” o haga esos silencios expresivos que dicen más que si hablase. Y si lo que va a decir es un bolazo total, que dice por el bien de la Patria, y que éticamente está justificada por la Iglesia y la tradición como “Mentira Piadosa”. no se olvide de anteponerle un “se cree”, “dicen”, “podría”, “es probable que” y similares, de esa manera usted en realidad no miente, es la gente la que saca mal sus conclusiones.
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Puede criticar algo a los manejos policíacos, a la bonaerense, a la Federal, a la participación policial en hechos delictivos o violentos, pero sólo para criticar al gobierno nacional que es el causante de todo ello, pero no critique mucho a las fuerzas de seguridad: es escupir al techo, pues mañana si sus sueños de gobierno se concretan las va a necesitar. Ya lo sabe: su partido o grupo político/económico de referencia siempre necesitó la mano dura.
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Participe de las agendas que establecen los medios defensores de la Democracia Libre (la del mercado libre), especialmente cuando las mismas se proponen el patriótico objetivo de crear inseguridad, miedo, sospechas, mal humor social y para desprestigiar a algún funcionario y por elevación a la presidente. No importa que luego esos temas desparezcan porque eran un bluff, una bravata o un farol. Lo importante no es el tema en sí, sino lo que queda en sensaciones, en desconfianzas y desánimos. Mañana la agenda se renovará con igual metodología. Y si el hecho real existió actúe como un bulldog, muerda y no suelte la presa y haga la máxima cantidad de extrapolaciones posibles aunque sean forzadas y exageradas hasta lo increíble: siempre algo queda. Y constantemente lo podrá sacar a relucir para demostrar que este gobierno es lo peor que le ha pasado a los argentinos. Recuerde que no importa si finalmente le creen o no le creen a usted o a un medio, lo importante es que la gente se sature y no crea en nada y crea en todo. Es decir que pierda cualquier referencia y le cueste distinguir lo verdadero de lo falso, lo real de lo irreal, lo confiable de lo que hay que desconfiar y triunfe nuevamente el individualismo, la desconfianza total y el sálvese quien pueda que son los baluartes de nuestro modo de vida Occidental y Cristiano.
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Si quiere quedar bien con las fuerzas vivas argentinas que defienden la Tradición, la Familia y la Propiedad, agregue de vez en cuando, según corresponda, los adjetivos calificativos del tipo “viuda”, “judío”, “montonero”, “piquetero”. Y no se olvide de siempre mezclar en un mismo texto palabras como “K”, “la caja”, “los narco”, “fascistas”, “nazistas”, “la cámpora” y otros pero no “el negraje” que es muy cursi, ni “es un escándalo” porque ya lo usó mucho Pino Solanas. Ah!, no use más “crispación” porque finalmente no dio resultado y usarla hoy sólo sirve para que algunos enceguecidos fanatizados manifiesten su Pasión por Cris o para promover un modelo de remeras. Siempre aproveche para remarcar que la gente que se moviliza a favor del gobierno lo hace por el chori, o porque los arrean en colectivos o los amenazan con represalias. Y los que escriben o hablan a favor del kircherismo, lo hacen porque son empleados, o por un buen sueldo -que para colmo pagamos todos. En todo caso muestre su lástima por ellos porque son manejados, porque son incultos, pero no diga que son descerebrados salvo que sea Ud. un intelectual reconocido por la Academia o por los Medios Libres e Independientes.
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Si Argentina recibe alguna sanción de EEUU o de organismos internacionales o está en alguna situación de conflicto con algún país, especialmente si este es central, no dude de qué lado ponerse. Si tiene dudas lea La Nación o Clarín o consulte con la cancillería norteamericana o inglesa. No consulte con la cancillería Israelí, el Moshad, la Cía o el FBI salvo que se lo recomiende Durán Barba. Y no dude en sacarse fotos o compartir conferencias con los lideres de la socialdemocracia europea, que tan buen trabajo hicieron en España, Grecia, etc.
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Y por sobre todas las cosas tenga muy presente que si a Argentina le va bien y mejoran los indicadores sociales y económicos, el actual gobierno, aún sin una re-re, seguirá ganando las elecciones. Por lo que si usted quiere que pierda, actúe en consecuencia.
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Por último, tenga en cuenta que de vez en cuando usted puede decir todo lo contrario a lo anteriormente expuesto y aparecer su texto en esos medios. Es muy de vez en cuando pero la oportunidad existe, pues sirve para mostrar que la prensa independiente es pluralista y son meras calumnias lo que se dice de ella, de su hegemonía, de sus controles y de su poder. Recuérdelo: los racistas no son racistas pues siempre tienen un amigo judío o negro. Y usted tiene un conocido pobre. ¿Lo tiene, no?
Anexo de ayuda argumentativo filosófica.
Si Ud quiere transformarse en un nuevo Grondona, o superarlo, dele a sus discursos o escritos un aura de sabiduría: siempre encontrará ejemplos históricos, especialmente griegos, para apoyar sus puntos de vista.
Por ejemplo, para demostrar que el gobierno no hace nada para combatir la inseguridad (la pobreza, la desocupación, la inflación, el problema del transporte, ponga usted el tema que quiera) apóyese en el filósofo griego Parménides, o mejor aún, en su discípulo, Zenón de Elea (490-430 antes de la era cristiana) que entre otras cosas afirmaron que el movimiento no existe y le viene al dedillo para demostrar la inmovilidad del gobierno sobre cualquier tema y de que siempre estará incapacitado para resolverlo.
Zenón lo demuestra de manera brillante, poniendo como ejemplo una carrera entre Aquiles, el más hábil guerrero y corredor, “el de los pies ligeros”, de la mitología griega, y una tortuga.
Como Aquiles está seguro de ganar, le da una gran ventaja inicial a la tortuga. Se larga la carrera y rápidamente Aquiles alcanza el lugar donde salió la tortuga, pero en ese período que tarda Aquiles en llegar, la tortuga ya recorrió un trecho. Y cuando Aquiles alcanza ese trecho, la tortuga ya recorrió otro poquito, y cuando Aquiles alcanza ese nuevo punto donde estaba la tortuga, la misma ya avanzó un poquito más y así hasta el infinito, de manera tal que Aquiles nunca alcanzará a la tortuga y perderá la carrera.
Así el gobierno, que se puede presentar como Aquiles, cuando quiere alcanzar la tortuga o sea resolver algún problema social o económico, primero de todo debe resolver la mitad del problema. Pero para resolver la mitad del problema deberá primero resolver la mitad de esa mitad, y luego la mitad de la mitad de la mitad y así sucesivamente y como así se puede llegar al infinito queda demostrado que no podrá hacer nada pues siempre tendrá que hacer algo antes.
Si tiene dudas o no entiende lo expuesto, busque en Internet y apóyese en otras paradojas similares, como por ejemplo la de la flecha:
“En esta paradoja, se lanza una flecha. En cada momento en el tiempo, la flecha está en una posición específica, y si ese momento es lo suficientemente pequeño, la flecha no tiene tiempo para moverse, por lo que está en reposo durante ese instante. Ahora bien, durante los siguientes periodos de tiempo, la flecha también estará en reposo por el mismo motivo. De modo que la flecha está siempre en reposo: el movimiento es imposible.” (ver)
Use la imaginación y podrá demostrar que el gobierno nunca hizo nada ni podrá hacer nada. Y todos quedarán encantados con su erudicción. Si no le entienden, mejor aún, queda demostrado que sabe muchísimo más que ellos.
Y no se olvide del remate final, diciendo que ya Zenón de Elea previó el fin del kirchnerismo.
Fernando J. Pisani
@fjp2001
Nota: el presente texto está inspirado en el muy buen artículo publicado en España, “instrUcciones pAra un intelEctual latinoAmericano que quiEra escribir en El País” (diario de España muy apreciado por algunos círculos intelectuales y políticos de Argentina, especialmente cuando hablan mal de Argentina o de otros países y gobiernos latinoamericanos), escrito por Daniel Plotkyn (@danielplotkyn), publicado en
Y reproducido por el diario La República, España
El actual paro docente 72 hs en Santa Fe
Esta es la cuarta semana que hay paro docente en Santa Fe, en este caso, de 72 hs, las anteriores de 48 hs. El panorama es incierto: inflexibilidad del gobierno socialista de Santa Fe, negándose en elevar un poco, sólo un poco, su oferta salarial para tirarle un salvavidas a la dirigencia sindical afín a cualquier oficialismo. Inflexibilidad de la mayoría de los docentes en no aceptar la propuesta salarial por considerarla insuficiente.
Los otros días, en un articulo donde analizaba el por qué siendo una oferta mejor que en la mayoría de las provincias, no se había aceptado, trataba de explicar el por qué del rechazo (ver aquí) y que la respuesta docente sólo en parte era por lo salarial: tenía mucho que ver el destrato que ha realizado gestión socialista a la educación. También intenté presentar las distintas opciones que se abrían de allí en más: conciliación obligatoria, descuento de días, promover la división de los docentes entre sí y con la sociedad, etc . De entonces a hoy todo se mueve según lo previsible.
Pero hay otro tema tal vez más importante que quisiera poner a consideración.
Más allá de las cuestiones que hacen al conflicto gremial en sí (si son exagerados los reclamos docentes en función de la situación actual, si hay otras medidas de lucha que no afecten el dictado de clases, si el gobierno de Santa Fe ha administrado mal los recursos de la provincia al punto de no poder mejorar el salario docente acorde a los mismos índices de inflación que usa para acusar al gobierno nacional, pero no los admite en el reclamo desus empleados, si los docentes trabajan cuatro horas o más, si pueden (o deben) hacer paro afectando un servicio de primera necesidad, etc, etc) es interesante ver el asunto desde otro lado, que va más allá de este conflicto y de cómo terminará.
Mejorar la distribución del ingreso y la riqueza
La mayoría de los partidos políticos y casi la totalidad de la población, están de acuerdo con que es bueno y necesario mejorar los ingresos. Sin embargo, ese acuerdo esconde un gran desacuerdo.
- Primero. Están aquellos que consideran que la mejora del ingreso y eventualmente una mayor participación en el acceso a la riqueza global es algo que compete al individuo y sólo a él. El Estado no debe intervenir en ello, cuanto más debe garantizar la igualdad ante la ley: cualquiera tiene la posibilidad de ser millonario, es el liev motiv del “American Way of Life” (El estilo de vida Norteamericano, tan propagandizado en multitud de películas y series de tv, incluso en telenovelas de por aquí, donde el pobre se transforma en rico gracias a su esfuerzo, golpe de fortuna, lo que sea). La responsabilidad de sus ingresos y riqueza es pura y exclusivamente algo individual.
- Segundo. Están aquellos que consideran que está bien las mejoras en el ingreso de otros, siempre y cuando no afecten sus propios ingresos. Esto es entendible cuando el afectado tiene un ingreso bajo, pero el argumento lo suelen esgrimir quienes tienen un ingreso bastante alto.
- Tercero. Están aquellos que consideran que está bien las mejoras a los demás, si estas caen del cielo, sin que medie ninguna lucha o acción que afecte a terceros (es decir, sin huelgas, sin paros, sin piquetes, etc) y menos aún si esos terceros son ellos.
Podríamos considerar más condicionantes al acuerdo de mejorar la distribución del ingreso (incluso entran a tallar cuestiones ya personales, como envidia contra el otro, comparaciones, etc), pero las tres anteriores alcanzan y sobran para el objetivo de este artículo.
Si uno se toma el trabajo de leer las cartas de lectores en este conflicto docente, por ejemplo en el diario La Capital, ante cada artículo que hable del tema, y deja de lado las agresiones y chicanas que están motorizadas por escribas o simpatizantes del gobierno socialista (muy fáciles de detectar por el estilo y las cosas que se dicen u omiten, caso el tema del gran aumento de boleto realizado los otros días por la intendente de Rosario, Mónica Feim, usando sus poderes especiales), se encontrarán dos argumentos centrales: que no trabajan y que ya ganan muy bien. Y para demostrarlo mencionan, entre otros, para el primer caso que se la pasan leyendo los folletos de Avon y que faltan mucho al trabajo. Respecto al segundo, los docentes compran autos O Km en cuotas y que si se hace un cruce de datos de los poseedores de cero Km con la planta docente se encontrarán con una sorpresa.
Obviamente un alto grado de ausentismo es un problema, pero en todo caso hay que analizarlo y resolverlo, pero no tiene que ver con cuánto debería ganar una maestra o una profesora, ya que el monto se establece partiendo de la base de que se va a trabajar todos los días, que es lo que hace la mayoría de los docentes, dicho sea al pasar.
En cambio el segundo argumento es fundamental: que ya ganan bien. Y esa demostración con la compra de autos se viene repitiendo desde hace cierto tiempo, y no sólo con los docentes, y me hace acordar a aquel argumento en las décadas del 60, 70 y 80 que decía que los que vivían en villa miseria lo hacían porque querían, y lo demostraban diciendo que los ranchos tenían antena de TV (en una época que tener una TV “no era para cualquiera”).
¿Tener un auto nuevo o estar comprándolo incapacita a un trabajador reclamar por un aumento de salario?
Y la crítica de que el docente se compre un auto no viene de una propuesta planificadora de que el auto individual deje de ser única alternativa de transporte rápido y cómodo y se fomente otro tipo de solución. O de que se contamina el aire y el tránsito es cada vez peor con más autos. No. La crítica es la misma que dirigentes de la Sociedad Rural hacían a los trabajadores que se compraban un “plasma”.
En época en que mis padres eran chicos, tener una heladera eléctrica era un bien de lujo que se podían permitir los que tenían mucha plata. En época en que yo era chico, ya no era un artículo suntuario, pero adquirirla implicaba hacer grandes sacrificios por varios años. Recuerdo la conmoción que produjo en mi casa su llegada a mediados de los ’50 (mis padres ya han fallecido, la heladera sigue andando, antes se fabricaban para que duraran, dicho sea al pasar). Hoy tener una heladera es un artículo de primera necesidad para cualquier familia.
Y así pasa con muchas cosas.
En una investigación realizada hace unos quince años atrás, lamentablemente no tengo los datos a mano, daba cuenta que una buena parte de los docentes vivían en casas que no tenían cloacas y no eran pocos los que tampoco tenían agua corriente potable.
Cuando yo era chico la mayoría de los hoteles no tenía baño privado en todas sus habitaciones, y había un baño para varias o en el mejor de los casos un baño compartido con dos habitaciones. Hoy en un hotel esa situación es inimaginable.
Dicho de otra manera, es lógico, es razonable y es saludable querer vivir mejor, tener mejor confort, más allá de que muchas veces se confunde con ser prisionero del consumismo y se termina dominado por los que dominan el mercado.
Si el docente santafesino no se conforma con un básico de 4025 pesos a partir de julio, mientras que otro docente de otro lugar acepta una oferta mucho menor, ello no invalida ni descalifica la postura de unos ni otros. En todo caso son realidades con matices distintos, objetivos y subjetivos, políticos, culturales y sociales.
Pero tampoco puede dudarse que cuando un sector cualquiera consigue un incremento significativo, es una ayuda para los reclamos de todos los demás, no necesariamente en el momento, pero si en el mediano plazo. Lo mismo una derrota fuerte termina golpeando a más de los que fueron derrotados.
Lo mismo lo saben los que están del otro lado del mostrador, sean los gobiernos municipales, provinciales y nacionales, en su función de empleador.
Muchas veces no es tanto otorgarle un aumento a uno, el asunto es que luego otros y otros querrán una mejora similar y allí entonces sí se complican las cosas.
¿Pero por qué se complican?
Si hablamos de gobiernos, si tienen cierta responsabilidad y no apuestan al endeudamiento a futuro, tienen un cierto ingreso y deben administrar sus egresos y que las cuentas le cierren. Si hablamos de empresas, quieren conservar e incrementar sus ganancias.
¿Pero no estábamos hablando de que había acuerdos con mejorar la distribución del ingreso?
En todo esto también hay otro agravante, las mejoras suelen ser por muy corto tiempo y mientras ello no se resuelva es inevitable las pujas y las tensadas de cuerdas. Lo que no invalida la puja actual, porque si no a futuro la situación sería peor.
¿Por qué si el reclamo -de ese sector o de otro- llega a tener éxito, en realidad lamentablemente es efímero, al menos hasta ahora?
Esto se nota claramente en las empresas privadas. Cuando los trabajadores piden aumentos significativos se los acusa de producir inflación. ¿Por qué?: porque si los trabajadores ganan más, el empresario no admite ganar menos, por lo que sube el precio de sus productos. Es decir, se da como una ley eterna e inamovible que el empresario debe ganar siempre igual o más, nunca menos.
Decir que el aumento de salario provoca un aumento de precios, al margen de que implica no entender qué es la inflación y por qué se origina, da por sentado que la ganancia no debe bajar. No es que el aumento de precios se produce por mantener una cierta tasa de ganancia, no, la culpa la tienen los trabajadores con sus apetitos voraces, sea de tener un plasma, un Cero Km, o una comida y vivienda dignas. Ah!, me olvidaba, en las cartas a lectores algunos dan fe de que ¡conocen a docentes que viajan al extranjero o hacen cruceros!
En la administración pública pasa algo similar: si luego aumentan los impuestos, el agua, la luz, barrido y limpieza o las patentes, es porque hay que pagar a los empleados públicos que consiguieron un aumento de sueldo por encima de las supuestas posibilidades del arca pública (municipal, provincial, nacional).
Que el gobierno socialista-frente progresista-radical haya hecho una muy mala administración durante Binner no hay dudas. Que dilapidó recursos y más que nada el principal de ellos, tiempo, tampoco. De allí que sus argumentos de no tener plata para pagar los aumentos no tienen credibilidad ni le quitan la responsabilidad. Pero supongamos por un momento que hubieran hecho las cosas bien y las finanzas santafesinas estuvieran mejor que lo que están ahora. ¿Cómo saber -desde el gobierno- hasta dónde se puede aceptar un reclamo y hasta dónde no? (hablando en montos de plata)
No es fácil, pero no es fácil porque no existe ningún plan provincial a mediano o largo plazo que implique una mejor distribución del ingreso y de la riqueza.
Vele el caso comparativo de lo que ha hecho el gobierno nacional con los jubilados. Existe un plan de mejoramiento, con partes si se quiere “automáticas”. Se podrá discutir si es lo suficientemente rápido su ritmo, si podría ser mejor en algunos aspectos, pero no se puede discutir que existe y sus resultados están a la vista: cada vez los jubilados y jubiladas están un poco mejor, y cada vez son menos los que deberían estar jubilados y no lo están.
Para la educación, que como se recordará es de responsabilidad federal (la Nación junto a las jurisdicciones lo macro; lo concreto y micro las jurisdicciones) y fundamentalmente jurisdiccional (son las provincias -y CABA- las que establecen y aprueba los planes de estudio, contratan y pagan a sus docentes, tienen escuelas e institutos, etc,etc) debería existir un plan de mejoramiento continuo, que no existe a nivel provincial. Incluso en el terreno más simple, en Santa Fe las principales obras escolares y equipamiento vinieron de fondos nacionales y gracias a leyes que el socialismo y el radicalismo votó en contra en su momento.
A nivel nacional existen planes de mejoramiento, se podrían cuestionar si todo lo bueno que sea necesario o no, pero hay una coherencia con impulsar leyes y medidas, ya desde Nestor Kirchner, desde la propia Ley de Financiamiento Educativo en adelante, pero la Nación no tiene escuelas ni docentes a cargo, gracias a las políticas neoliberales de los ’80 y ’90, y sí es responsabilidad de las provincias, pero aquí (Santa Fe) no existe nada, incluso seguimos con normas educativas que vienen de la época de la dictadura de Onganía o dictaduras posteriores.
Creo que si un gobierno socialista estuviera haciendo transformaciones hacia la mayor justicia y equidad, tendría una autoridad política y moral distinta para decir: no vayan tan rápido, la manta que tenemos no es tan grande, primero logremos esto y esto con tales sectores que están aún muy desprotegidos y con tales y cuales cosas.
Pero nada de eso existe en Santa Fe, por lo que los únicos recursos que tienen son los tradicionales del conservadurismo y el neoliberalismo, tal como lo hicieron los socialistas en España o Grecia, por dar dos ejemplos.
Hoy el gobierno del delfín de Binner está siguiendo los pasos de Bondesío-Reutemann, de triste memoria en la educación santafesina: quebrando la lucha docente con sanciones e intentando enfrentar a los docentes con la sociedad y entre sí; aplicando reformas educativas inconsultas, demasiadas atadas con alambre. Todo similar que aquella década nefasta, cuando el país hoy va para otro lado.
Si los aprendizajes que adquieren nuestros alumnos y alumnas deja mucho que desear, luego de muchas décadas de todo tipo de ataques y deterioros al sistema educativo; si el rol docente está desjerarquizada; si todos admiten que una de las pocas herramientas que se tienen para mejorar las condiciones de vida de la población pasa por lo educativo (condición necesaria aunque no suficiente), es también lógico que eso se exprese salarialmente y en las condiciones de trabajo docentes. Por supuesto que un mejor salario no garantiza ninguna calidad educativa, pero no se puede negar que forma parte de las cuestiones a resolver.
E incluso si dejáramos de pensar en los docentes, y nos referimos a otros sectores de trabajadores, especialmente los que están en la órbita pública, no es posible ni sustentable suponer un mejoramiento sostenido a pura voluntad o generando deudas a futuro. Hay que pensar en recursos genuinos.
Si no la alternativa queda reducida a administrar la pobreza, al argumento de la austeridad y al pedido de mano dura (en las cartas de los lectores sobresalen en su cantidad la exigencia de que se le descuente a los docentes los días de paro y que si bien se nota que muchas de ellas son redactadas por militantes socialistas, encolumnados con el gobierno, no quita que el pedido de mano dura en este o cualquier conflicto no sea un sentir de un importante sector de la población, y si no fijarse cuántos votaron a Del Sel, que entre otras declaró que la asignación universal por hijos provocaba que las adolescentes quedaran embarazadas, entre tantas otras declaraciones de similar tenor)
Naturalmente cuando se habla de recursos uno piensa en los miles de millones de dólares que se van del país de ganancias de las empresas extractivas. O más cercano aún, las pingües ganancias de las empresas concesionarias de las autopistas y rutas, que terminan bajando los salarios de quienes deben circular diariamente por ellas y encareciendo los bienes que se transportan por ellas. O las carretillas de dólares que ganan las exportadoras de granos, cereales, etc, más allá de que un poco lo pierden con las retenciones.
Hablar de mejorar la distribución de los ingresos, si realmente no es simplemente hablar sino se quiere efectivamente lograr, es una cuestión que termina inevitablemente asociada a la distribución de la riqueza. De otra manera, al igual que discutir la situación de conflictos salariales particulares partiendo de una manta corta, se llega a continuos callejones sin salida, o a la ingrata tarea de Sísifo.
Pero sería un error considerar que la pesada obligación de tener que subir una gran piedra a la cima haciéndola rodar por una empinada ladera de la montaña y que a poco de alcanzar la cima rueda hacia abajo y hay que empezar de nuevo es solamente una tarea de los trabajadores en sus luchas gremiales contra sus empleadores. Es también una tarea de Sísifo para los gobiernos municipales, provinciales y nacional que no comparten la visión liberal de que el mejoramiento del ingreso es responsabilidad individual de cada uno, y que sí es responsabilidad de los gobiernos y del Estado, en sus esferas de incumbencias. Incluso que puede terminar con más desgaste político que económico.
No es un tema fácil y sí irresoluble si se lo analiza desde el punto de vista de gestionar lo que se tiene o de echar culpas a un tercero a lo Macri (“La Nación debe a Santa Fe…”).
Seguramente sobre este conflicto aparecerán posturas para todos los gustos, colores y sabores, a favor y en contra, pero seguirá quedando en pie la pregunta sobre los tres puntos señalados en este texto en la problemática de la distribución del ingreso. Y la sabiduría popular ya adelantó la respuesta no aquí ni ahora, sino hace muchos, muchos años: no se puede hacer una tortilla sin romper los huevos.
En todo caso, pensando en los próximos años, habrá que hilar fino y pensar qué tortilla y qué huevos.
Fernando J. Pisani
fjp2001@gmail.com
Sintonía fina, munición gruesa
La tragedia en Once en el Ferrocarril Sarmiento y los discurso de la presidente en Rosario, el 27 de Febrero, y en el Parlamento son elementos claves para recontextualizar discusiones sobre “el modelo”, sobre por dónde pasan los cambios hoy en Argentina, los cómo, los con quién, los cuándo.
La polémica, siempre dada y siempre por dar, reclamada en Rosario por Cristina, (“hablo de que toquemos y que analicemos y abordemos todos y cada uno de los problemas con seriedad y profundidad”), no puede ignorar ni subestimar que hay mucho odio y demasiados intereses contrapuestos en juego.
Ni bien terminó su discurso del 27, ya un canal de televisión rosarino -bah, es un decir lo de rosarino-, cuestionaba a la presidente por faltar el respeto al Bicentenario de la Creación de Bandera, a Rosario, pues hizo un discurso “demasiado autoreferencial” y “habló de temas políticos ajenos a la conmemoración”.
En el diario la Capital, podemos leer opiniones anónimas como:
“el discurso de la presidentA fue algo patético..! parece una falsa actriz de telenovela mexicana fingiendo las lagrimitas para dar lástima (en lugar de eso da vergüenza ajena..!)”
“Lamentable, politizó un acto que no debía tener color político, más que el celeste y blanco. Me indignó mucho que haya comenzado su discurso, alentando a las masas y entonando un cántico peronista.”
Binner, molesto, señaló “otra vez confundimos la bandera argentina con las banderas partidarias” y amplía:
“Cuando se cumplieron los 200 años del 25 de mayo de 1810, no hubo en ese acto banderas blanquinegras, sino celestes y blancas y eso es lo que pretendíamos para el 20 de junio y no lo logramos. Ahora en ocasión de los 200 años de la bandera, causó mucha pena ver como la bandera argentina quedó subsumida en toda una serie de propuestas de cada uno de los sectores del partido de gobierno” (…) ”en la gestión en el trabajo cotidiano usted puede tener felicitaciones por aciertos o reprobación por errores, no es el problema. El problema es confundir lo que es un acto patrio con un acto partidario. Es lo que lleva a que Argentina no encuentre un camino de unidad”. (aquí)
Parece olvidar Binner cuando era gobernador y organizó el acto del 20 de junio de 2008, mucha celeste y blanca y fanfarria militar, casi nadie de gente y el tufillo propio de algunos stand de exposiciones ganaderas. El propio diario La Capital, opositor al gobierno nacional, señala al día siguiente: “Los discursos del gobernador Hermes Binner y el intendente Miguel Lifschitz estuvieron signados por el conflicto agropecuario” (aquí)
Entonces no cuestionó el paro y lock out patronal que se extendió hasta el mismo día 20 de junio. Pero sí criticaron a Cristina del “faltazo” (no tanto Lifschits, que valoró su gesto de no ir para evitar provocaciones). Poca memoria.
Binner, los radicales y cía se habían encolumnado con la Mesa de Enlace, y los ruralistas habían amenazado a Cristina de una “recepción” si venía Rosario, incluso alguno de sus dirigentes, no sólo propiciaban un la renuncia de CFK, sino que hasta el propio vicepresidente de la Sociedad Rural Ricardo Buryaile, llamaban a disolver el Congreso si este no votaba según sus intereses. Y el clima era mucho más grave que los huevazos a un diputado de la Nación (Rossi), que no era poco.
Es cierto que la mayoría de los asistentes de este 27 de febrero de 2012, que eran muchos, fueran partidarios o simpatizantes de Cristina. Y unos cuantos con sus banderas. (El acto lo organizó el gobierno socialista provincial y la intendencia Rosarina también socialista, ¿el territorio de los socialistas, no?).
También podría haber molestado que la presidente, antes de comenzar su discurso, bajando un poco los dos micrófonos, acompaña un pedazo de lo que la gente estaba cantando
“no nos han vencido, somos de la gloriosa juventud peronista ….. de Perón y de Evita, a pesar de las bombas, de los fusilamientos, los compañeros muertos, los desaparecidos, no nos han vencido... Gracias…”.
Pero en realidad lo que molestó fue su discurso. Lo que consideraron inapropiado fueron muchos de los conceptos expuestos que, según ellos, son partidarios. ¿Fue el de Cristina un discurso partidario? Para nada. (Puede verlo aquí quien tenga dudas). Es más, probablemente si hubiera sido un discurso partidario no hubiera molestado tanto.
¿Y por qué molestó a cierta gente y al mismo tiempo causó placer, emoción y admiración a otros?: Porque fue un discurso partidista. Es decir, CFK, como suele hacer ante distintas situaciones y temas, no se puso en una postura imparcial, que la mayoría de las veces esconde una defensa del más poderoso o del status quo. Cristina tomó partido y defendió su toma de partido. No un partido como el Peronista, Justicialista o lo que sea. Sino una toma de posición.
¿Qué Unidad?
Cuando Binner dijo que “El problema es confundir lo que es un acto patrio con un acto partidario. Es lo que lleva a que Argentina no encuentre un camino de unidad”, en realidad él también está tomando un partido, él está pregonando y defendiendo otra idea de unidad. Y no se da cuenta, o no admitirá, que en realidad en Argentina se está encontrando -y construyendo- un camino de unidad.
No de unidad de todos los habitantes argentinos bajo una bandera que supuestamente nos une a todos -bandera que por años fue alevosamente utilizada en contra de la mayoría de nosotros y que sólo en un arduo, doloroso y tortuoso camino la estamos recuperando-.
De unidad de una parte de los argentinos y argentinas que quieren, buscan o se esperanzan con un cambio hacia adelante. No con la unidad de quienes intentan para las próximas semanas un resurgir de la Mesa de Enlace y suprimir las retenciones, ni unidad con los que se regodearon con la tragedia del Sarmiento porque les dio la oportunidad de pegarle duro al Gobierno Nacional. No con la unidad de los que propician la timba financiera, especulan o defienden al super explotación del trabajo; o quieren la vuelta al FMI y al neoliberalismo en el gobierno. Seguramente ellos también quieren una unidad nacional, su unidad: la unidad del sometimiento a sus intereses, la unidad de la abdicación de la mayoría del pueblo.
Un cosa es que CFK tenga la difícil tarea de gobernar para todos, atender a todos los intereses, lograr consensos entre todos o al menos no conflictos agudos, tratando al mismo tiempo de favorecer un poco o mucho a los sectores más desposeídos, y otra que los cambios pueden lograrse sólo a condición de primero conseguir una unidad de todos los habitantes o de todas las fuerzas políticas, económicas, ideológicas y sociales existentes. Quién pretende esto último en realidad es funcional a no hacer nada que atente con algún interés dominante.
Entonces hagámosnos de nuevo una pregunta: ¿Está mal en un acto de homenaje a la Bandera y a Belgrano expresar partidismo? ¿Debía ser un discurso imparcial y descomprometido, ambiguo, histórico académico o generalista que satisficiera a todos? ¿Un discurso del tipo del “Gran Acuerdo Nacional” o del Billiken”?
La respuesta nos la da el mismo Manuel Belgrano y la misma creación de la bandera que conmemoramos este 27 de Febrero. Es más, la lógica del discurso de Cristina no puede entenderse cabalmente si no se parte desde donde ella partió.
Para quienes no estuvieron, ni vieron el acto por TV, previo a los discursos, el festejo incluía la aparición de alguien personificando a Belgrano, montado en un caballo, con la bandera en una mano, dando un breve discurso frente al palco y a la multitud. Entre otras cosas, el personaje mencionó que el acto más importante de su vida fue crear la bandera. Luego tomó el juramento a los presentes, rememorando lo ocurrido 200 años atrás.
Cristina, con esa facilidad de palabra que la caracteriza, empezó su discurso yendo directo al punto:
“Recién, y quiero agradecer a quien interpretó a Manuel Belgrano y nos invocó para el juramento, decía que tal vez, no era lo más importante. Es que lo más importante que hizo Belgrano, como lo hicieron miles de argentinos, como él decía, patricios, criollos, paisanos e indios, fue la decisión de luchar por la Patria y por la libertad. Esas son las decisiones que marcan a los hombres y a las mujeres a lo largo de su vida.”
No dijo nada nuevo para ella, ya en el aquel duro 2008, en Hurlinghan, donde conmemoró el acto del Día de la Bandera, Cristina pidió seguir el legado de Belgrano que eligió defender a la patria.
“Belgrano es mi prócer preferido, y todos recuerdan de él la creación de la bandera, pero no es lo más importante de su legado; fue un gran patriota que amó profundamente la escuela pública y tuvo un gran compromiso con los pobres”, consideró
Es decir, si “unidad nacional” es hacer lo que todos están de acuerdo -estableciendo un mínimo común denominador- o como suele ser, es aceptar las opiniones de “las fuerzas vivas” u obtener el visto bueno de los principales poderes de Argentina; si se debe ser “imparcial” frente a los diversos intereses reales y enfrentados, al punto que nadie junto a la Celeste y Blanca pueda enarbolar alguna bandera que no sea aceptada por otros, Belgrano es la antítesis de todo ello, de esa “unidad”.
Si ya Belgrano molestaba en Buenos Aires por sus posiciones, lo fue más cuando se lo quisieron sacar de encima. Belgrano siguió tomando partido. Y la bandera que creó, lejos de ser un símbolo para unir a todos, fue un símbolo de clara división y de toma de partido: nosotros estamos de este lado e invitamos a sumarse a este lado, a defender este lado.
Y no sólo desoyó las prohibiciones que emanaban de gobierno de la naciente Argentina respecto a la bandera, sino que luego cometió otra tropelía peor: no cumplió la orden de hacer un éxodo desde Jujuy a Córdoba, con todos los pueblos del norte, y de no presentar combate. Comenzó el éxodo, sí, pero lo frenó y enfrentó a los realistas en Tucumán, ganando y luego recuperando terreno cedido enfrentándolos en Salta. Con ello paró la ofensiva española que de seguir, hubiera puesto en jaque a la Revolución de Mayo. Por supuesto que luego fue arrestado y procesado (derrotas de Vilcapugio y Ayohuma mediante, en el Alto Perú, aunque en este caso, ordenadas por el Triunvirato, con Belgrano enfermo de paludismo. Luego retorcederá a Salta y le da el mando a San Martín. Enfermo, en Buenos Aires le esperaría un Consejo de Guerra y un arresto en Luján por unos días)
E inmediatamente de decir aquello sobre Belgrano, Cristina arremete contra el colonialismo, defiende nuestras Islas Malvinas y luego señala:
“Pero en 200 años también hay otras formas de colonia. Porque, qué es el término “colonizar”, es dominar. La psicología del colonizador sobre el colono, es la subordinación física, intelectual y económica; esa es la verdadera colonización. No crean que la colonización se expresa únicamente a través de la dominación militar. Eso fue en los anacronismos del colonialismo de fines del siglo XIX y parte del siglo XX.”
A partir de allí lo relaciona con el 2003, con una patria “dominada por los agentes y sectores económicos desde afuera y desde adentro (que) la habían devastado” y pasa a reivindicar lo realizado por Néstor Kirchner: generación de puestos de trabajo, paritarias y mejoramiento salarial, construcción de rutas, viviendas y se detiene en una medida que considera trascendente, “no al ALCA” y al pago de la deuda con el FMI para que “en la Argentina la economía la vuelva a conducir el presidente de la República Argentina y no desde afuera.”. Siguió con otras medidas de amplio reconocimiento (hoy, no cuando las propuso) como la Asignación Universal por Hijos, la construcción de 1318 escuelas en todo el país, las casi 2 millones de netbook repartidas, la repatriación de 870 científicos.
Y también se detiene en un aspecto poco comentado y conocido, la deuda del corralito:
“Digo, si tuviera que hablar hablaría de recuperar, de preparar, de producir, de invertir y también de pagar, porque hasta eso también tuvimos que hacernos cargo, de pagar una deuda que no habíamos generado.
“Este año estamos terminando, argentinos y argentinas, y lo digo para que aquellos que decían no pagar la deuda externa, estoy hablando no de la deuda externa, estoy hablando además de esa que renegociamos y que hoy es un modelo para muchos países del mundo; estoy hablando de la deuda interna.
“Este año, este gobierno termina de pagar el BODEN 12. Ustedes dirán qué es el BODEN 12. Yo les cuento que es: es el “corralito”, son los miles de millones de dólares de los argentinos que tenían depositados en los bancos y los pagamos nosotros, no los bancos ni los gobiernos anteriores.
“Este año terminamos de pagar, desde el año 2005 a la fecha, en 8 cuotas, 19.541 millones de dólares que les devolvimos a los argentinos que tenían dólares en los bancos.
“Por eso digo que hay que ser solidarios para con aquellos argentinos que nunca vieron un dólar en su vida ni nunca fueron a un banco, y seguir trabajando con fuerza por la patria.
“Esos son los homenajes que querría Belgrano, esas son las acciones que querría San Martín y Néstor, es que él las hizo, es que él las hizo.”
Por supuesto que se podría criticar a la última afirmación, en lo que hace a Belgrano y San Martín, ya que uno no sabría que querían hoy. (Belgrano en su momento propiciaba una monarquía formal incaica como manera de gobierno, San Martín defendía el liberalismo, que tenía otro sentido en aquella época, pero tampoco corresponde traer sus pensamientos textuales a una realidad muy distinta).
Pero nadie puede negar, al menos nadie con alguna dosis de honestidad intelectual, que no es descabellado suponer que el no al ALCA, la construcción de escuelas, generar trabajo, mejorar las condiciones de vida, estimular la producción se inscriben en las luchas abiertas por Belgrano y San Martín. Se podrá desacordar con la política del gobierno, pero sería de necio o de mala leche negarle el derecho a intentar inscribir sus acciones en aquellos legados o pedirle que silencie sus posicionamientos, justamente en un día donde se conmemora las decisiones de un hombre al cual sus convicciones de cómo defender a la patria lo llevaron a desoír órdenes y producir divisiones, o mejor dicho, poner de manifiesto más claramente las divisiones que existían entre los propios habitantes de argentina, incluso entre sus sectores más jugados por dejar de ser un virreynato.
La tragedia de Once
Cristina continúa su discurso haciendo referencia a la tragedia del ferrocarril Sarmiento en Once.
¿Correspondía hablar de ello?, es una pregunta capciosa de quienes le buscan la quinta pata al gato.
Sí es válido criticar lo que que dijo, si fue poco, si fue mucho, pero acusarla de politizar el acto por referirse a ello es una estupidez insostenible. Por otro lado, todo acto patrio es o debiera ser político, en el sentido general y positivo de la palabra política. Además, la historia tiene sentido fundamentalmente para el presente y el futuro. El pasado por el pasado mismo poco importa, salvo a los eruditos o los diletantes.
Inmediatamente después del choque del tren, asqueaba ver como algunos se regodeaban con el accidente. Contaban los incrementos de los muertos como goles de su equipo favorito, en al especulación de que cuanto más muertos y heridos, peor para el gobierno nacional.
Desde el minuto uno que los medios hegemónicos se enteraron del accidente la castigaron duro y parejo, tanto para acusarla de responsable política de la tragedia como por no hablar y referirse al tema.
Más allá de la falsedad de que la presidenta no dijo nada (de hecho entre otras cosas decretó dos días de duelo nacional por la tragedia y tomó la decisión de suspender el Carnaval), es cierto que la presidenta no se mostró en público y ni se refirió al tema en la forma de discurso como nos tiene acostumbrados, y eso dio pié a fomentar especulaciones (“el gobierno quiere sacarse de encima la tragedia ..” Clarín aquí ) y cargar aún más las tintas en las acusaciones al gobierno y ciertos funcionarios (“No se puede acusar al menemismo: este gobierno hace 9 años que está en el poder y no hizo nada por revertir la situación, esto es de su responsabilidad”)
Es más, volvieron planteos cuasi destituyentes: no sólo se tienen que ir tales funcionarios sino quien los puso (la presidente). Y se le dio bastante prensa a cánticos minoritarios (“que se vayan todos y no queden ninguno”)
No es objetivo de este escrito analizar u opinar sobre el accidente ferroviario, ni de las mentiras que instalaron los medios hegemónicos (que el piloto en estaciones anteriores había planteado a la torre de control que tenía problemas con los frenos y en vez de ordenarle que pararan, se le ordenó “seguí, seguí”), ni que estamos hablando de una empresa privada, una SRL, donde el Estado no gerencia y sólo puede -y debe- controlar y eventualmente intervenir en lo macro, y en lo micro controlar algunos aspectos (habrá que ver si esos aspectos lo hizo y cómo, por lo que se ve parece que deja mucho que desear). Obviamente que aún si se llegara a constatar que hubo una falla humana o una falla de frenos dentro de lo accidental, y la empresa -y los funcionarios que estén involucrados- puedan zafar en algo desde lo legal, esto no quita que el tema no puede quedar así, pues lo que está mal es más de fondo y la tragedia lo pone en escena.
Sea por el lado de falla humana o por el lado empresarial, está de más decir que ello no exime al gobierno de sus responsabilidades sobre el transporte público, su política su subvenciones, sus aciertos y desaciertos. Pero de ahí a acusar de principal responsable de ese choque o de reclamar que se vaya como hicieron algunos…
Recordemos otra tragedia, también de un transporte público de una empresa privada, con más cantidad de muertos, 65, el avión de LAPA, el 31 de agosto de 1999. A nadie se le ocurrió pedir la renuncia de Menem ni se lo acusó de responsable del accidente, más allá de que una parte de los responsables fue la Fuerza Aérea, del cual él era el Comandante en Jefe.
En aquella oportunidad la Junta de Investigaciones de Accidentes de Aviación Civil determinó que había sido una falla humana, un error del piloto. Pero la investigación penal incluyó como responsabilidades la cultura organizativa de la empresa y la falta de controles de la Fuerza Aérea, entre otras por permitir que el piloto volara con licencia vencida.
Finalmente el 2 de febrero de 2010, es decir, once años después, la Justicia absolvió a todos los funcionarios de LAPA que habían sido procesado menos a dos, al Gerente de Operaciones y al Jefe de la Linea del Boing, a quienes condenó por tres años de prisión en suspenso,
por el delito de estrago culposo agravado por cuanto “elevaron el riesgo permitido, al haber decidido ascender el 9 de diciembre de 1998 al piloto Weigel en el puesto de Comandante de avión B 737-200, desatendiendo las características de vuelo negativas que se presentaban en forma recurrente a lo largo de su carrera profesional, evidenciadas en su legajo técnico, las cuales se vieron reflejadas el día del accidente”. También afirmó que la orientación dada a la investigación, en cuanto a que se llevó a cabo “desde un parámetro amplio de cultura de inseguridad de la empresa, fue un error que generó un enorme dispendio de esfuerzos y tiempo”. (http://es.wikipedia.org/wiki/Vuelo_3142_de_LAPA) (El piloto y copiloto no fueron juzgados pues fallecieron en el accidente)
El avión, dicho sea al pasar, estaba en funcionamiento desde 1970, donde lo usó por veinte años la empresa Britannia Airways, luego se vendió a una empresa europea -Francesa- y años después se la vendieron a LAPA.
La diferencia básica de impacto entre un accidente con muertos y heridos de cualquier otro medio de transporte con ese tren -u otros similares que cumplen igual función- está dado por la cantidad de pasajeros que se transportan diariamente, la zona de dicho transporte y dónde se produjo (si hubiera sido igual el accidente pero en un tren que llegara a Tucumán no se hubiera logrado mediáticamente darle mismo impacto político), los malos servicios (tal mejores que 8 años atrás pero peores en saturación de la cantidad de pasajeros), las subvenciones que no se sabe bien en qué se utilizan, y el propio imaginario de lo que fue Ferrocarriles Argentinos y de cómo se desmanteló y privatizó, entre otros motivos.
Cristina señaló:
“Y claro que faltan cosas, tenemos que volver a tener un sistema de ferrocarriles en la República Argentina, tenemos que volver a tener y quiero en esto, si ustedes me permiten, en esta tragedia que enlutó hace días al país, tragedia que tiene nombres y apellidos como todos los que se van, como el hijo de Jesusa, que vive en Esteban Echeverría, con los 3 hijos que le quedaron; el pibe de 15 años al que le había dado 10 pesos para que con su tarjeta de SUBE, sí, esa bendita tarjeta de SUBE que me ha costado 3 años poder montar para poder controlar exactamente qué es lo que pasa en cada uno de los subsidios, tener exactamente y comenzar con una etapa nueva donde se subsidie al usuario y no a las empresas. Pero todo cuesta, porque todas son trabas, todos son palos en la rueda por donde vayas, son muchos los intereses.”
Y luego de relatar algunas situaciones particulares de familiares de las víctimas, que dicho sea de paso muestran su involucramiento personal desde el primer momento, aunque no hubiera sido mediático, afirmó:
“Yo quiero decirles a todos ellos y al resto de los argentinos, a los 40 millones de argentinos, a los que me quieren y a los que no me quieren, que saben que voy a tomar las decisiones que sean necesarias una vez que la Justicia decida.
Pero le pido algo a esta Justicia, le pido algo encarecidamente: esta pericia para determinar los responsables directos e indirectos, no puede durar más de quince días.
No le estoy poniendo plazo a nadie, por favor. Que nadie titule mañana “La Presidenta le puso plazos a la Justicia”.
Los 40 millones de argentinos y las víctimas necesitan saber qué es lo que pasó y quién es el responsable.
No esperen de mí jamás, ante el dolor de la muerte, ante la tragedia, la especulación de la foto o del discurso fácil, porque sé lo que es la muerte y sé lo que es el dolor y no tolero a los que quieren aprovecharse de tanta tragedia y de tanto dolor.”
Algunos puntos claves
Posteriormente Cristina empieza a poner de manifiesto la fortaleza y la debilidad del llamado “Modelo” y de su propia acción política y responsabilidades.
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Reconoce que esta tragedia “Es también parte de esta Argentina y de estas cosas que nos faltan hacer”
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Que han hecho muchas. Y agrego yo, incluso también con los ferrocarriles, poco pero algo se hizo, aunque hoy se diga que no se hizo nada en 9 años -hasta cuentan mal los años, siempre exagerando, son 8 años y tres meses,
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Y faltan cosas no sólo allí, ejemplifica, “sino en sectores claves de la economía como la energía.” (a pesar de que también señala que se han realizado obras por más de 20,000 millones de dólares en ese sector)
y señala un aspecto que preanuncia una agenda importante:
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“Pero no manejamos el combustible, no manejamos la generación y entonces tenemos que estar importando 10 mil millones de dólares”
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Y aquí viene un aspecto clave que ella planteará como relevante en la etapa que viene: el tema de los recursos. En qué se gasta, en qué se debe gastar y en las propias limitaciones. Señala por ejemplo que en la importación de combustibles hubo que importar 19,541 millones de dólares y se pregunta qué se podría haber hecho con esa suma, y pone en un ejemplo:
“El Belgrano Cargas, ese magnífico ferrocarril que estoy segura vamos a poder realizar porque estamos trabajando para su financiamiento y su construcción que vincula 14 provincias, entre ellas, Santiago del Estero y también Santa Fe, sale 2.700 millones de dólares, financiado a muchos años.
“¿Saben cuánto tuvo que pagar él en el año 2006 y 2007 por ese famoso corralito? Tres mil millones de dólares cada año. Ya tendríamos, por lo menos, dos Belgrano Cargas enteros hechos y en funcionamiento.”
“Lo mismo si no tuviéramos que importar. ¿Cómo puede ser que en la Argentina, con una plataforma y con yacimientos, tengamos que importar 10 mil millones de dólares en combustibles?”
“Por eso, yo hablo de esta nueva etapa de sintonía fina. Pero hablo de que toquemos y que analicemos y abordemos todos y cada uno de los problemas con seriedad y profundidad”
Finalmente, en este listado que estoy haciendo, realiza una afirmación que siendo en parte sensata y realista, puede constituirse en el Talón de Aquiles de esta etapa que se abre y marca, para mi, una de las debilidades más importantes a analizar y superar.
7) “Si no hemos hecho más, es porque no nos ha alcanzado la plata que tenemos para hacerlo. Porque las cosas, argentinos, y ustedes lo saben mejor que nadie, se hacen solamente con recursos, no hay otra forma.”
Que el gobierno hizo muchas cosas y muy importante, es cierto. Que el gobierno no hizo algunas cosas, o las hizo insuficientemente o las hizo mal, también es cierto. Y es válido y necesario que cada uno reclame lo que considera pertinente, o cuestione lo que se le ocurra. La gente, por otro lado, suele mirar desde donde le aprieta el zapato. Y suele considerar su reclamo, su necesidad, si no la más importante, ineludible y exige su satisfacción.
También es algo comprobado, que cuando mejor se está, mayores y más sofisticadas son las necesidades, deseos y reclamos. El que antes sólo pensaba en conseguir un trabajo, cuando lo tiene puede pensar en otras cosas; y un mejor sueldo llama a un sueldo aún mejor. Es normal que así sea. Es improbable que acepte con facilidad como argumento frente a una carencia o problema, que lo que pasa es que se tuvieron que hacer otras cosas, y por eso ese tema se pospuso.
Quien se mete en política o en ayudar a la gente y espera reconocimiento y gratitud, tiene garantizado que más de una vez recibirá un balde de agua fría y a veces mucha ingratitud. No de ahora, ni de aquí ni en Argentina. Desde la antigüedad esa conducta está reflejada en dichos populares, en las fábulas de Esopo y otros relatos. Todo esto y mucho más son datos de la realidad y no pueden ignorarse.
También lo es que cada punto débil del gobierno, cada error, cada metida de pata es atacada con munición gruesa y muchas veces exagerada y tergiversada. Pero como decía Néstor Kirchner, los ataques más poderosos no son causados por los errores, sino por los aciertos.
Si la corporación mediática o ciertos grupos de poder y sus defensores atacan duro y parejo, desalmadamente, a veces partiendo de desaciertos o desatenciones reales, otras porque son muy grandes los aciertos y las decisiones, otras porque necesitan inventar para pegar, es lo normal: si alguna medida afecta intereses poderosos es lógico que la respuesta que se reciba está en función de esos intereses poderosos. Lo vimos cuando la 125, la ley de medios o el matrimonio igualitario. Pero jamás la lucha por la transformación política y social fue lugar para los timoratos, mantequitas o cobardes. Así que uno debe partir de esa realidad y no asombrarse de ella.
Ahora bien. Yo supongo que quienes lean estas líneas en su mayoría es gente que quiere un cambio real en el sentido de una sociedad más justa, de que la gente esté viviendo mejor, independientemente de si propician un cambio desde la perspectiva abierta con Kirchner o desde otra perspectiva tan respetable como cualquiera.
Entonces, sin entrar a analizar la tragedia del Sarmiento, causas y soluciones, ni polemizar sobre distintas posturas que están en escena, hay algo que en política sí debemos tener en claro: es fácil ganar al Prode conociendo de antemano el diario del martes.
La crítica política vs el comentario de café.
La crítica de que el gobierno tuvo 8 años para enfrentar el tema ferroviario y no dio una solución a fondo es esperable. La presencia de los Jaime, de los Cirigliano inocultables e poco digeribles. Muchas veces el kirchnerismo pagó caro sus elecciones de aliados o socios, si no pensemos en Cobos. Pero como dije, decir 8 años de no resolver el tema de ferrocarriles no sólo es hablar con el diario del martes, sino pensar el tema del transporte con superficialidad (y digo transporte como podría decir energía, minería, telecomunicaciones, etc). E ignorar la dinámica de los cambios y de la construcción política.
Pensemos nomás en el tema ferroviario (el transporte por carreteras es peor, más difícil y lejos, muy lejos, con más muertos, dicho sea de paso).
Los ferrocarriles fueron desmantelados y privatizados en un proceso que se inició con la desinversión llevada adelante por los radicales de Frondici, con el Martinez de Hoz/Cavallo de aquella época, el maestro de todos, el liberal Álbaro Alzogaray como ministro de economía, apostando al transporte automotor, dado el dólar barato y los “Contratos Petroleros”.
El proceso de desinversión y desmantelamiento fue acelerado con Martines de Hoz (dictadura militar) y se terminó de consumar bajo el peronismo liberal de Menem. Ojo, no estoy trayendo a colación estos temas para exculpar a nadie de las actuales responsabilidades que les cupieran o decir que son aquellos los responsables. Estoy trayendo algo de historia para otro tema.
Si hoy los medios hegemónicos cuestiona al gobierno de no hacerse cargo de los ferrocarriles, si existe un cierto reclamo, -de opositores y de la misma gente-, de que los ferrocarriles deberían volver al Estado, si algunos estaban esperando que la presidenta aprovechara la situación para quitar la concesión y que el Estado se vuelva a hacer cargo de ellos, seamos honestos y reconozcámoslo: Cuando subió Kirchner la mayoría de los votantes había votado a candidatos que estaban a favor de la privatización de las empresas del Estado o que lo habían privatizado.
¿Deben volver los ferrocarriles a la gestión del Estado?. Como dije, no entraré en ese debate (sólo por referencia estuve en contra de las privatizaciones). Pero cuidado, la mayoría de los que aparecen mediáticamente reclamando que el Estado debe o debió hacerse cargo, siempre estuvieron por la privatización.
Recuerdo que cuando era chico escuchaba las criticas que hacían a Perón por haber estatizado los ferrocarriles y que generaban un millón de dólares diarios de déficit, cuando los dólares valían. Y ese planteo siguió por años y años, machaconamente, extendiendo a las demás empresas y servicios del Estado: Entel, Aerolíneas, YPF, YCF, sistema jubilatorio, y tantas otras: querían privatizar todo, incluso la educación (lo que consiguieron indirectamente en parte, dicho sea de paso, pero no pudieron privatizarla como quería por ejemplo Llach, el ministro de De la Rua).
La prédica fue constante, y los medios que usaron eficientes. Y si los militares no pudieron privatizarlos fue porque, a pesar de todo, un gran sector de la población consideraban que los ferrocarriles eran de los argentinos. Sólo un gobierno de corte popular podría tomar esa medida sin producir una desestabilización política, y así fue, Menem lo hizo.
Recordemos también que ese proceso fue antecedido y precedido por otros mecanismos privatizadores que en su momento llegamos a llamar “La Patria Contratista” que lamentablemente hoy aún tiene su importante nicho tanto a nivel municipal, como provincial y nacional.
El festival de privatizaciones, el valor ficticiamente alto de nuestra moneda, tuvo premios: la gente votó una y otra vez esas políticas (Menen dos veces, De La Rúa una, Menen por tercera vez).
¿O acaso en la elección donde se presenta Kirchner, Menem fue quien sacó más votos?. Claro que por entonces había pasado el 2001 y el quiebre de su modelo, por lo que en un ballotage hubiera perdido, y no se presentó para no darle a Kirchner la fortaleza política que hubieran significado más de un 50% de los votos. Y el gobierno de Kirchner nació con pobre legitimidad y fortaleza política, incluso con el padrinazgo y abrazo del oso de Duhalde.
Un político prácticamente desconocido, cuyo fuerte estaba en la provincia con menos habitantes de Argentina, si descontamos Tierra del Fuego (no menos de 22 ciudades de Argentina tienen más habitantes que toda esa provincia (por ejemplo una localidad como Guaymallén, (Mendoza), tiene más habitantes que Santa Cruz o Juan C. Paz, Pilar, Lanús y Banfield). Sin un aparato político propio, en un país en llamas, con una crisis total, con instituciones sin credibilidad ni fortaleza, con índices de desocupación y pobrezas inconcebibles para un país tan extenso, despoblado y rico como Argentina, con seis presidentes previos sin terminar el mandato y cinco en una quincena, con reclamos de todo tipo y en todo lugar, hablar de que el kirchnerismo tuvo 8 años para resolver el tema de los ferrocarriles es hablar pavadas.
Lo mismo que pedir una pureza en relaciones, amistades, alianzas y funcionarios. Seamos sinceros: se hizo más, mucho más de lo que la mayoría esperábamos de ese desconocido, resignados casi a un más de lo mismo.
¿Qué debería haber hecho? ¿Qué prioridades debería haber tenido distintas a las que tuvo y sin hacer trampas con el diario del martes? ¿En qué usar los pocos recursos y las pocas fuerzas que tenía?
Porque convengamos que no fue depositado en el gobierno por un movimiento revolucionario o popular organizado con un programa de transformaciones. Subió casi de casualidad, -no porque NK no lo buscara ni trabajara por ello, me estoy refiriendo sin una construcción política nacional que concitara una mayoría de votos-. Subió saliendo segundo con el 22,2% de votos en un país al borde del caos, con muchos muertos en la calle, con gente hambrienta, con la gente indignada por todo, desesperada e impotente, con grandes posibilidades que todo terminara en baños de sangre para mantener un cierto “orden”.
No le dieron mucho tiempo de vida a su mandato, se especulaba que no llegaría a los seis meses. Diez meses después de asumir, aún en la cuerda floja, da aquella orden que tanto nos -o me, para no generalizar- conmovió y a partir de allí muchos (me incluyo) empezó a mirarlo con otros ojos. Ya antes había demostrado que tenía agallas cuando decretó que los candidatos a la Corte Suprema de Justicia debían pasar por una exposición pública y cuando atacó a esa corte del menemato, sin fuerzas, con sólo 14 diputados de su palo.
Por aquel entonces ¿cuál era una de las acusaciones que se le hacía?: que enfrentaba demasiados frentes, que debía hacerlo uno por vez, de a poco. Yo mismo, cuando lo veía en conflicto contra el poder militar, la Justicia, la Iglesia, el FMI, contra empresarios, contra las leyes ignomiosas herencia de gobiernos anteriores, como la de la Obediencia Debida y Punto Final, me preguntaba si no se arriesgaba demasiado al abarcar tantos frentes. La historia estaba llena de ejemplos de que encarar muchos frentes es acercarse a la derrota. (Sin ir muy lejos, cuando Alemania en la segunda guerra mundial decide invadir Rusia, con la cual poco tiempo antes había firmado un pacto de no agresión, se cavó su propia fosa. Si no lo hubiera hecho es probable que los resultados de la Segunda Guerra Mundial hubieran sido otros, para peor nuestro.)
Así que quienes critican la inoperancia por 8 años sobre el tema ferrocarriles, incluso algunos simpatizantes o militantes kirchneristas, no están haciendo una buena lectura de la realidad ni de las prioridades.
Podríamos bajar los 8 años a 4, para evadir mis anteriores argumentaciones y reclamar que sí podría haber hecho algo distinto en los últimos cuatro años. Y es cierto, hay varias cosas se que podrían haber hecho distintas, -y habría que definir qué y cómo, para que no quedara en una mera crítica vacía-, pero en mi modesta opinión no existían condiciones de dar una solución al problema ferroviario.
Más allá del tema de los recursos, no estaba en la agenda de la gente ni del gobierno ni de la oposición. Y no me puedo olvidar que cuando sube Cristina no contó con el año de gracia que suele darse a cualquier gobernante que asume por primera vez. A los dos meses ya no tenía respiro.
Jamás en la historia Argentina ningún presidente padeció un lock out patronal con cortes de ruta sistemáticos y organizados en todo el país, propiciando el desabastecimiento de alimentos de las ciudades, con un importantísimo apoyo mediático, de toda la oposición, desde la izquierda a la derecha, y de buena parte de la población. O las campañas destituyentes, alevosamente destituyentes (el diálogo de Grondona con Biolcati en TV es una joyita al respecto, propiciando el golpe civil “)(¿hay un muchacho que se llama Cobos, no? VER)
Cuando en estos días, -dejando por un momento el tema ferrocarriles-, se le cuestiona por no haber realizado las obras viales que se propuso encarar por ejemplo en el 2009, de mucha importancia -y costo- como ampliaciones de la General Paz o construcción de autopistas o rutas en diversos lugares del país, más allá de que muchas se hicieron, parecen olvidarse que el conflicto con los grandes dueños de Argentina por las retenciones trajo, entre otras cosas no menores, no sólo quedarse sin vicepresidente, sino tener un vicepresidente presidente de la oposición. Y tampoco conocí antes tal campaña mediática y de todo el arco opositor en contra ante cada cosa que proponía el gobierno, sea lo que fuere. Tampoco podemos olvidar la pérdida de las elecciones legislativas del 2009, quedar en minoría en las dos cámaras legislativas, con los partidos del poder (los medios hegemónicos) y sus adláteres: parte del peronismo, el radicalismo, el socialismo, la izquierda. Todos ellos apuntaron con munición gruesa contra el gobierno constitucional, tratando de desfinanciarlo, entre otras cosas. (Bueno es señalar que algunos radicales, socialistas e izquierda no se plegaron a sus direcciones y aparatos, ni se sometieron a la corporaciones, y también ellos se pusieron en contra de la Sociedad Rural y cía y sus intentos destituyentes; y acompañaron al gobierno en otras medidas.)
El 54% de los votos de hoy y el respaldo político que significan para encarar acciones de mayor envergadura, que habitan a pedir más de este gobierno, a exigirle más, no deben enceguecernos y pensar que el gobierno estuvo en similar situación durante sus 8 años.
Como dije, esto no invalida críticas a cosas que hicieron o dejaron sin hacer. Hubo varias decisiones equivocadas, inadecuadas y deben ser criticadas y cambiadas, si es que ya no fueron. Y aprender de ellas. Y en muchos otros temas que no se actuó y se hubiera tenido que actuar. Y de poco sirve decir que la oposición hubiera hecho las cosas peor o que ha sido la mayoría de ella la que nos trajo a esta situación y estos problemas. Aquí la clave está en qué se hace de aquí en más, teniendo en cuenta aquella historia, por supuesto, pero la historia completa, por favor.
Así llegamos al objetivo central de este escrito. Lo que me indica, dicho sea al pasar, que este artículo lo tendré que dividir en dos partes, pues aún no llegué al tercio del mismo y ya está largo.
Como se recordará, al principio de este texto afirmaba que
La tragedia en el Ferrocarril Sarmiento y el discurso de la presidente en Rosario el 27 de Febrero son elementos claves para recontextualizar discusiones sobre “el modelo”, sobre por dónde pasan los cambios hoy en Argentina, los cómo, los con quién, los cuándo.
La polémica siempre dada y siempre por dar; reclamada ayer por Cristina, “hablo de que toquemos y que analicemos y abordemos todos y cada uno de los problemas con seriedad y profundidad”. no puede ignorar ni subestimar que hay mucho odio y demasiados intereses contrapuestos en juego.
Sin ignorar ello, avancemos en esta polémica clave y retomemos otra afirmación que hice en este texto, cuando Cristina en su discurso señala que “Si no hemos hecho más, es porque no nos ha alcanzado la plata que tenemos para hacerlo. Porque las cosas, argentinos, y ustedes lo saben mejor que nadie, se hacen solamente con recursos, no hay otra forma.”.
Para mi en esta afirmaciónestamos en presencia en algo que puede transformarse en el Talón de Aquiles de esta etapa que se abre. Y marca, una de las debilidades más importantes a analizar y superar.
Si bien es injusto analizar palabra por palabra un texto guiándome por una afirmación realizada en un discurso, la frase es ideal para desarrollar el tema.
No es cierto que “las cosas (..) se hacen solamente con recursos, no hay otra forma.”
Si pensáramos la política o las transformaciones necesarias bajo esa concepción, sería muy poco lo que se podría hacer. Y no por no tener recursos, aún teniéndolos.
El propio kirchnerismo y la propia Cristina, en su práctica, desmienten esa afirmación, por suerte.
Los cambios no se basan solamente en los recursos
Para cualquier transformación medianamente importante lo que se necesita, expresado simplificadamente, entre otras, son:
Decisión,
Recursos,
Fuerza
Inteligencia
Decisión porque si no existe decisión política de los actores principales es muy difícil lograr un cambio, incluir un tema en la agenda concreta. Y además las decisiones deben ser las apropiadas. Claro que podría desde la movilización popular, de abajo o desde multitud de organizaciones sociales, etc, presionarse a que se tomen esas decisiones (“con los dirigentes a la cabeza o la cabeza de los dirigentes), pero es un camino más difícil y el costo es mayor.
Recursos es obvio. Y en ese sentido Cristina la tiene clara, pero muy clara -no sé si Néstor Kirchner fue su buen maestro o un buen antecedente-. Y muchos, al menos yo, a veces pensamos por qué no se hace tal cosa, sin ponernos a medir los costos (principalmente los recursos) y las dificultades (legales, políticas, etc).
Al respecto Cristina da una vuelta de tuerca importante sobre una frase de Evita. Evita decía que donde hay una necesidad hay un derecho. Y Cristina agrega algo que suele soslayarse: “y por cada derecho tenemos que tener una obligación”.
Es fácil decir, bueno, ampliemos una calle aquí, expropiemos a todos los vecinos de tantas cuadras, total que luego les pague el gobierno que viene. O tomar una medida, por más que sea justa, sin medir las consecuencias extras.
A cualquiera se le podría ocurrir por ejemplo hoy nacionalizar y administrar estatalmente los ferrocarriles, YPF y las empresas de telecomunicaciones, como lo eran antes. Los más extremos podrían decir: expropiación sin indemnización. Los más moderados y respetuosos de la ley, expropiemos e indemnicemos (en el caso del Sarmiento es menos dramático pues es básicamente un tema de quien lo gerencia, en cambio en otros incluye gerencia y propiedad, como puede ser en telecomunicaciones). En ambas posibles medidas hay un costo económico grande y en el primero además, político. Y ojo, no es lo mismo YPF que ferrocarriles. Con YPF como empresa, el país puede ganar plata, nomás ahorrando importaciones. Pero con ferrocarriles no, pues se tenderá a que el servicio sea al costo o deficitario, pues es una forma de mejorar el ingreso de quienes lo usan. Y está además todo el reto de manejarlo y costo operativo.
También es imposible ignorar que históricamente, no sólo aquí sino en el mundo, la tendencia es que cuando una obra/empresa/servicio requiere demasiadas inversiones con baja rentabilidad en lo inmediato o en el mediano plazo, le tiren el fardo al Estado, le exigen que se haga cargo. Y cuando las grandes inversiones están realizadas y ya está en camino a la gran rentabilidad, se exija la privatización.
Conclusión, los recursos no son un dato menor y esto tiene mucha razón Cristina. La manta siempre es finita: tapa hasta un lugar, por lo que si se quiere tapar otro, es probable que alguien quede desguarnecido, aún agrandando la manta. Y está buenísimo que la manta se agrande, es una de las cosas buenas que está haciendo este gobierno, pero también da lugar a nuevas necesidades y la manta queda chica. Por lo que siempre hay que hacer priorizaciones y siempre habrá quien se sienta perjudicado o no tenido suficientemente en cuenta. Lo único que puede atemperar esto último es que se de un buen proceso politizador con participación directa de la gente en ciertas decisiones -en definir aspectos de la agenda, y en la búsqueda de fijar prioridades concensuadas y realistas. (Los Presupuestos Participativos de algunos municipios en algunas grandes ciudades son un ejemplo limitado en ese sentido)
Fuerza. Es imposible mantener un proceso de cambios que van a afectar intereses, minoritarios pero poderosos, sin una fuerza política y social.
Exigir al gobierno es fácil -y hay que hacerlo, no lo dudo-, pero la cuestión es ¿puede el gobierno encarar cualquier cosa, hacer cualquier cosa? ¿alcanza con reclamarle o sería bueno contribuir a construir las condiciones y fuerzas para que ello se produzca? ¿Nos ponemos desde adentro o desde afuera de lo que se pide y de lo necesario para concretarlo? ¿Nos involucraremos en las consecuencias de lo que estamos pidiendo?
Hay que tener en cuenta también que a veces medidas que serán beneficiosas para la misma gente encuentra en las mismas beneficiadas una oposición y muy fuerte. Y para no entrar en el casi suicidio que realizaron ciertos pequeños productores agrarios que se hubieran visto beneficiados con las medidas de la 125 pero prefirieron subordinarse y apoyar los intereses que representa la Sociedad Rural, su enemigo histórico (¿o no existió el Grito de Alcorta?), pongo un ejemplo fuera del país, de unos veinte años atrás en un país del África. Funcionarios y contratados de la Organización Mundial de la Salud fueron allí para tratar de reducir drásticamente la mortalidad infantil, pavorosa. La medida no requería mayor cantidad de plata ni nada sofisticado: sólo se necesitaba con hervir el agua que consumieran, para así atacar la colitis, causa principal de los decesos. La población se opuso, no lo aceptó, y el jefe del lugar, temeroso de la reacción de su gente, fue uno de los que impidieron que se realizara ese cambio de costumbres (no sé si años después se logró, lo espero)
Si yo tuviera que definir algunas de las banderas o brújulas -o GPS para ser más moderno- del cambio, diría mejorar la distribución del ingreso, del conocimiento, de la palabra y de la riqueza.
Esto, como traté en un articulo (ver aquí), implica entre otras, por ej.: ”Para que exista una mejor distribución del conocimiento un primer paso primordial es la producción de ese conocimiento: quién lo produce, cómo lo produce, para qué lo produce, para quién lo produce y cómo se aplica”
No puede soslayarse que hablar de mejorar la distribución del ingreso, o peor aún, de la riqueza, -algo más lejano-, implica redistribuir. Y redistribuir implica que alguien que está recibiendo más, recibirá menos (por ejemplo en vez de ganar la empresa 100 millones de dólares, ganar 80) o un jubilado de 50,000 pesos por mes, pocos pero los hay, recibir 40,000.
Y no podemos ser ingenuos o irrealistas.
La solidaridad y responsabilidad social a la empresa que muchas veces reclama Cristina o antes han reclamado otros es factible sólo en algunos. En otros prima y primará lo que ponía en evidencia en el libro “La Inflación, el Caballo de Troya del neoliberalismo” y que va más allá del voluntarismo de los involucrados. Y que se expresa con claridad en la palabra de Miltron Friedman, principal teórico del neoliberalismo, padre de los Chicagos Boys, de triste memoria para Chile y Argentina: “La responsabilidad social de los negocios consiste en incrementar sus beneficios“.(pág 35 del libro que puede descargarse gratuitamente aquí)
Cuando Cristina dice que debemos lograr la unidad nacional, que siempre que nos encontró divididos todos salimos perdiendo, está bien que lo diga, y que impulse no estar divididos. No hace otra cosa que repetir algo que dijo Perón hace 59 años, el 11 de noviembre de 1953, el día que yo cumplía 5 años :-), “el año 2000 nos encontrará unidos o dominados”. Y lamentablemente fue así, nos encontró desunidos y dominados. Pero en ese “todos” de Cristina tampoco están todos, no es ingenua por suerte. Ella misma se encarga de aclararlo: a unos pocos les fue muy bien.
Es imposible tirar para el mismo lado con quienes por ejemplo piensan:
“El salario mínimo impide a muchas personas obtener un empleo”
“Estoy a favor de bajar los impuestos bajo cualquier circunstancia, por cualquier excusa y por cualquier razón, siempre que sea posible”
Escuelas públicas: “Hubo una época en la que el sistema de escuela pública cumplía una función muy útil de manera muy efectiva, pero el incremento de la burocratización, el aumento de la autoridad centralizada, ha convertido aquello que antes era un sistema que servía, en una máquina que está triturando a estudiantes y profesores bajo sus ruedas”.
Salud: “Creo que la salud debe ser pagada por la gente y no por el Estado. La mejor forma de ayudar a las personas más pobres es asistiéndolas para que obtengan un mayor ingreso, lo que se puede lograr con un sistema de competencia abierta y una economía y mercados libres” ( 22 de mayo de 1999). Friedman, libro citado, pág 139
Pensar que el gobierno, por más piola, voluntarioso y valiente que sea, puede lograr por sí solo un significativo cambio en la distribución del ingreso, del conocimiento, de la palabra y de la riqueza, es ignorar la historia nacional y mundial y subestimar las fuerzas opuestas que están en juego.
Llenar plazas con actos de apoyo es muy importante, hay que hacerlo, pero lamentablemente no alcanza.
Se necesita un nivel mayor -en calidad y cantidad- de participación, un mayor nivel de politización y de organización acorde a esos u otros objetivos mejor definidos.
Creer que las cosas se limitan a tener los recursos suficientes es profundamente desmovilizador, como también depositar las tareas y responsabilidades sólo en la presidente y su equipo, y ponerse sólo en papel de apoyo o de “Soldados de Cristina”
Está bárbaro y además a mi personalmente me emociona cuando escucho, especialmente en momentos críticos, alzar la consigna de “Somos los soldados del pingüino”. Son consignas que tiene valor, que son necesarias. Pero flaco favor le haríamos a Cristina y al legado de Néstor si nos reducimos a ella. Hay momentos en ciertas coyunturas que por allí pasa lo que hay que hacer. Pero este proyecto necesita más que soldados. Y no me refiero que necesita también muchos coroneles, generales y comandantes, pues son términos militares que no son de mi agrado: se necesita, especialmente en la juventud, productores de ideas, investigadores y defensores de agenda, militantes estrategas, tácticos realistas y soñadores, creadores e innovadores políticos. Y no uno ni cien: decenas de miles. (Claro que es fácil decirlo…)
Aquella consigna que tanto me gustaba (y me gusta) en mis épocas de estudiante universitario en contra la dictadura de Onganía, “Seamos realistas, pidamos lo imposible” tiene un alto valor en pregreñar un mundo mejor, pero resulta demasiada abstracta y poco útil cuando se trata de gobernar, de hacerse cargo de los problemas con posibilidad de cambio o de las movilizaciones necesarias para llevar adelante las transformaciones necesarias y enfrentar los obstáculos que se presenten. Y entonces aparece el cuarto elemento de esta lista arbitraria que hice: inteligencia.
Inteligencia
No me refiero a la “inteligencia” de Macri y Fino Palacios. Ni a la de cualquier fuerza policial-militar legal o ilegal. Me refiero a la necesidad de producir ideas, información, conocimientos, política, teoría, ideología y mucho más.
Cualquiera de nosotros debe tener una idea de lo que se debería hacer con los Ferrocarriles. Pero probablemente esa idea no pase de las consignas, de las formulaciones generales y en todo caso de objetivos. Pero intervenir sin un plan puede conducir a una situación peor. Y un plan depende de datos, información, procesamiento de la información, de análisis económicos y políticos de las alternativas, de las implicancias. Sino es como jugar al ajedrez sin analizar lo que hace o puede hacer el contrincante; y sin considerar las posibles sucesivas movidas nuestras y de contrincante, y posibles posicionamientos.
Al respecto, en este discurso que estoy analizando, Cristina fue meridianamente clara y contundente: “Estoy harta de los que me hablan de eslóganes y consignas únicamente.”
Creo que en algún momento de su discurso alguien le grita algo así como “tenemos que ir por todo”, pues Cristina interrumpe lo que estaba hablando (del tema de la crisis internacional y de la necesidad de se baje el trabajo en negro). Y dice, medio descolgado de lo que venía diciendo, por eso supongo que alguien le dijo eso de que hay que ir por todo:
“Muchas veces, para ir por todo, es necesario también que todos entiendan todo. Porque sino, ¿sabés qué te pasa? A mí me pasó: cuando se dieron cuenta que se habían equivocado, inclusive los que creían que iban a ser perjudicados, ya era demasiado tarde.”
Muchos, incluso adherentes, criticaron la tibieza de las respuestas al problema del qué hacer con los ferrocarriles. Pero ¿está claro qué hacer? (no qué quisiéramos que ocurra) ¿están claras las implicancias fundamentales y por supuesto, su efecto en otras cuestiones que deberían -o no- ser priorizadas?. Si no haríamos la de algunos médicos especialistas, que por sólo ver el aspecto que les incuben, deciden dar x remedios o tomar x decisiones sin tener en cuenta los otros aspectos del padeciente y termina siendo peor el remedio que la enfermedad.
Nota: La posible respuesta de “yo no tengo por qué saber qué hacer, para eso está el gobierno”, es una respuesta válida, no la discuto, lo único que este escrito está pensado para quienes creen que cada uno, desde su lugar, con sus ideas, puede aportar algo.
Por otro lado esa inteligencia debe servirnos para sacar provecho de muchas de las críticas más injustas que se hicieron. Porque que la corporación mediática cargara -y siga cargando- sobre la no suficiente intervención del Estado, en los hechos, aún en la crítica, se bombardea a sí misma, pues ellos, los paladines de la no ingerencia del Estado, de que el Estado no debe intervenir en la economía salvo para garantizar el derecho a la libre empresa y al libre mercado, y menos aún tener empresas propias, bueno, está reclamando que el Estado se haga cargo de los ferrocarriles, y si lo pregonan para los ferrocarriles ¿por qué no llevarlo nosotros a otros temas también vitales?
Las críticas que hacen al gobierno que no se ocupa de esto o de lo otro, pueden ser utilizadas en contra de ellos mismos, aprovechando su fuerzas (como en algunas de las artes marciales), pues en definitiva contribuyen a volver a recuperar y reforzar la idea del papel protagónico que debe tener el Estado en la economía y que puede y debe tener empresas -y servicios- estratégicos a su cargo o bajo su directo control.
A posar la lupa
Sobre aquellos cuatro elementos, -decisión, recursos, fuerza e inteligencia-, deberíamos poner nuestras lupas.
Porque si hoy, incluso algunos que apoyaron -o apoyan- al gobierno, afirman que el actual gobierno está perdiendo el rumbo, o que se está transformando en conservador, o que ahora está más a la derecha que la gente cuando antes era quien estaba más a la izquierda, en realidad, en todo caso, lo hacen sobre la base de sus percepciones e ideas sobre lo que debería hacer el gobierno sobre tal o cual tema o grupo de temas y lo extrapola a la totalidad.
No desde la base de un plan para la etapa que piense en la totalidad de la problemática que tenemos, de las prioridades sobre ellas, y lo encare sobre esos cuatro ejes u otros.
Las afirmaciones de la presidenta sobre una parte del tema de los docentes fueron no sólo inapropiadas sino inexactas: ni los docentes trabajan cuatro horas, ni tienen tres meses de vacaciones. Es una afirmación propia de una patronal en un momento de conflicto. Y también expresa un pensamiento de una parte de la sociedad, pero más afín al votante de Macri que al de Cristina. Y deben cuestionarse. Si Cristina quizo referirse a que ese salario docente básico testigo no se refería a un salario de trabajador con una jornada de 8 horas (para evitar comparaciones inapropiadas con otros salarios) debería haberlo realizado de otra manera. Pero igual es meterse en un terreno pantanoso pues el trabajo docente tiene sus peculiaridades y responsabilidades que no pueden soslayarse. Y por supuesto que no tienen -ni los de mayor antigüedad-, tres meses de vacaciones: no podrían cumplirse los 180 días de clase, si así fuera.
Ahora bien, ¿puede cuestionarse el rumbo planteado por el gobierno, o su política educativa, u otras afirmaciones realizadas por Cristina en su discurso fundándose dichas afirmaciones?. Como poder, se puede, de hecho se hizo y está haciendo, pero pecan de tener el tarrito demasiado lejos, por lo que no asombrará que no le acierten.
Cuestionar el rumbo o la política educativa apoyándose en aquellas frases se termina cayendo en el mismo error de la frase cuestionada: dar afirmaciones sin fundamento, además de innecesariamente provocadoras.
¿Cuál es el rumbo que está tomando el gobierno en esta etapa? ¿Le faltan apuntar cosas importantes? ¿está haciendo una inadecuada lectura de la realidad y de las prioridades? ¿está cometiendo errores en algunos aspectos? ¿cuál es la fuerza real del gobierno? ¿cuál es la fuerza real de los que -gobierno o no- sostienen profundizar el modelo? ¿en dónde se apoya? ¿cómo interactúan los movimientos y fuerzas -más o menos organizadas, más o menos desorganizadas- con las prácticas del gobierno y en qué sentido?
Más allá de lo que dice el gobierno sobre sí mismo, en la práctica lo que está evidenciando es una insistencia de que los recursos son finitos y que hay que pensar cómo usar la manta salarial solidariamente, lo que obviamente no satisfacerá a algunos o muchos.
Respecto a otras mantas -subvenciones, etc- hay un intento aún tibio de tratar de transparentar un poco más ese tema el algunos sectores y de redefinir el uso de esa manta. Pero no se presenta fácil ni está claro qué significaría usar el bisturí hasta el fondo ni sus consecuencias.
Por otro lado, en el mensaje del congreso se evidencia algo fundamental: consolidar normativamente lo logrado (algo muy, muy necesario, pues así es más difícil que en el futuro las contraofensivas de futuros gobiernos neoliberales o de mayorías parlamentarias transitorias opuestas a los logros de estos últimos tiempos) y avanzar un poco más respecto a ciertos derechos individuales, lo que pronostica algunos frentes de tormenta con la Iglesia y sectores más conservadores.
También parece dispuesto a usar la fuerza parlamentaria con que cuenta -o que al menos cree contar, pues como siempre, en la cancha se verán los pingos-, y que le permita avanzar y consolidar aspectos instrumentales de lo que hace a un mayor control y mejoramiento de la intervención del Estado en la marcha global de la economía (lo del Banco Central se inscribe bien en ello)
Y así otras definiciones similares que parecen demasiado poco para quienes están convencidos, con algún fundamento, que el propio proyecto político kirchnerista se apoya en el propio avance, y si no se avanza significativamente se retrocede, con resultados inciertos no sólo respecto al planteo transformador sino en los próximos recambios parlamentarios o conflictos que siempre están amenazando aparecer (los sectores más poderosos del campo, etc)
Pero también hay otro lado en todo esto. Y no me refiero a la oposición ni a las corporaciones, que siempre están y ya vimos que viven usando munición gruesa cada vez que pueden o la dejan. Me refiero a los sectores dinámicos de la sociedad.
Un caso típico fue la ley del matrimonio igualitario, donde la fuerza básica, o el fundamento básico de esa transformación no estaba en el gobierno, sino en un empuje casi subterráneo de años y años. Hoy hay varios temas que seguramente cobrarán su lugar en los próximos años si tienen la suficiente fuerza como para que el gobierno los asuma y ponga en su agenda, como el derecho de la mujer a disponer de su propio cuerpo (léase aborto), donde probablemente las fuerzas incluso parlamentarias se tensen más aún que con el matrimonio igualitario, o la ley de medios.
Y este aspecto, no lo que quiere o puede hacer el gobierno respecto a la “profundización del modelo”, sino lo que parte de la sociedad pueda empujar, avalar, proponer, o incluso aceptar, está uno de los condicionantes de este proceso y una de las claves para seguir hacia adelante.
Por eso deberíamos preguntarnos, pero centrados en la realidad y en lo concreto, no meramente en el campo de los deseos o de los objetivos (importantes ambos, pero no suficientes) y analizar más en detalle cuál deberían ser los puntos claves de la agenda, qué prioridades están marcadas o deberían marcarse, si lo que se hace contribuye lo suficiente para la construcción política o si es necesario más, y todo a la luz de las cuatro cuestiones que mencioné más arriba de tener en cuenta: decisión, recursos, fuerza e inteligencia, sabedor de que es una división artificial (podría ser otras) sólo para ayudar al análisis, pero que en la vida lo encontraremos todo mezclado y sin límites entre sí y en mutua dependencia.
La propia Cristina se encarga de remarcar que no es momento del hacer por hacer ni de tomar decisiones demasiado influidas por la presión de la coyuntura, los dolores y la bronca.
“Tenemos que aprender de las cosas que nos pasaron; tenemos que ser más inteligentes, tenemos que ser más comprensivos, tenemos la obligación de no equivocarnos en ninguna de las decisiones que tomemos porque si nos equivocamos, va a ser tomada, precisamente, para ser usada en nuestra contra.”
Entonces sí cobra relevancia una mejor discusión de la llamada sintonía fina. Porque tal vez, la sintonía fina no sólo sirva para ir haciendo los ajustes de lo que se viene haciendo, replantearse priorizaciones, desandar caminos y encarar otros. Tal vez la sintonía fina también nos sirva para detectar que es necesario en algún aspecto usar munición gruesa. Entonces la sintonía fina también nos servirá para ajustar la mira.
Nota: Interrumpo aquí este texto, que espero continuar en una segunda parte, porque si no tardaré demasiado en publicarlo.
La seguimos.
Fernando Pisani
Rosario – Argentina
Los salarios de los diputados y la antipolítica

Los salarios de los diputados y la antipolítica
El aumento de la dieta de diputados produjo una multitud de críticas, especialmente fuertes desde los medios de comunicación hegemónicos, por reconocidos opinólogos opuestos al kircherismo. Por otro lado, no es necesaria ninguna encuesta para detectar que dichas críticas han encontrado buena aceptación en gran parte de la población.
Un típico exponente de estos (des)formadores de opinión, Nelson Castro, afirmó que
“La decisión (…) de disponer un aumento de la dieta de los legisladores en un 100% ha producido indignación.” (…) “ese aumento en un nivel que excede y por lejos a aquel a cuál están sometidos el resto de los pobladores. Las paritarias están todas en 20% y 25%. Uno hubiera entendido si se subían un 25%. Este 100% produce indignación”. Y corona: “uno entiende que un legislador debe ganar muy bien, también un maestro, un médico, un policía. Son todos funcionarios del Estado” (*).
Similares afirmaciones podemos encontrarlas en el otro extremo del arco político. Por ej., el Frente de Izquierda en voz de su candidato a vicepresidente, Christian Castillo, dirigente del PST, cuestiona el aumento y afirma que “todo funcionario tiene que ganar lo mismo que un docente o un obrero”.
“Es un escándalo; cualquier trabajador que vio la noticia se indignó profundamente, porque acá se le está diciendo que se le pone un techo salarial del 18%, o a lo sumo le dan el 24” “Quieren justificar salarios de entre 30 y 35.000 pesos que tiene una funcionalidad: un Parlamento con diputados que tienen esos ingresos es un Parlamento de personas (…) completamente alejadas de las condiciones de vida del pueblo trabajador (…) En la campaña electoral del Frente de Izquierda sostuvimos, y fue uno de nuestros spot, que cualquier funcionario político tenía que ganar lo mismo que un docente o un obrero metalúrgico especializado.” (**)
Pino Solanas cambió su tradicional “es un escándalo” por es “un abuso” y denunció que el aumento es un “acuerdo entre todos los bloques mayoritarios: el oficialismo, el radicalismo, el PRO, el FAP”, y agregó que
“no se puede justificar de ninguna manera un aumento que vaya más allá de la media que discute de ajustes salariales el conjunto de los trabajadores. Es poco ético. Tras cartón, te digo que los sueldos de los legisladores, comparados con los del resto de la administración pública y con legisladores provinciales y municipales, está hiperretrasado. Un legislador provincial gana entre $25 y $30.000; un concejal, $20.000 o más; un director de repartición ministerial, entre $25 y $30.000; un juez federal gana $35-$40.000; un juez de la corte suprema gana $55-$60.000. Un ministro gana más de $40.000. Yo cobré de bolsillo $12.000. Jamás me quejé” (***).
Más allá del tema de los porcentajes, que es algo relativo, la cuestión es el monto real que queda. ¿Es mucho que ganen entre 28.000 y 35.000 pesos? ¿Cuánto deberían ganar?
La afirmación que los legisladores deben ganar lo mismo que un docente o un obrero es simpática y seguramente puede concitar mucha adhesión en la población. Pero bajo la apariencia de un mayor igualitarismo, lo que esconde es un profundo antidemocratismo y un apoyo a lo peor del liberalismo.
No puede extrañar que personajes que históricamente han sido progolpistas o simpatizantes de los gobiernos más reaccionarios y represores reclamen que los salarios de los legisladores no sea muy distinto a lo de un maestro o de un policía. Para ellos lo mejor sería que no existiera el parlamento. Y si existe, cuando más devaluado y desjerarquizado esté, mejor.
Lo curioso resulta que esa crítica se haga también en nombre de los obreros o del progresismo, desconociendo 175 años de historia de reivindicaciones obreras.
Antes de aparecer el socialismo, el marxismo, la socialdemocracia, el anarquismo o el comunismo como movimientos políticos, uno de los primeros movimientos de la clase obrera fue lo que se conoció como Cartismo.
Inglaterra era el país que más industrialmente desarrollado, y donde más se explotaba a los trabajadores. También fue uno de los países donde nace el movimiento obrero.
Así fue que en 1837 luego de numerosos mitines obreros por Inglaterra, con más de 1.200.000 firmas, se presenta ante el Parlamento un petitorio llamado “La Carta del Pueblo”, (The People’s Charter), exactamente el 7 de junio de 1837.
No era un reclamo gremial ni salarial, ni sindical el que hacían. Por primera vez era un reclamo de participación política: los trabajadores exigían poder participar en política.
Por un lado querían tener derecho a votar, por lo que pedían el Sufragio Universal para hombres mayores de 21 años (Punto 1), que el voto fuera secreto, para evitar presiones y amenazas, (punto 2) y que se reorganizaran las circunscripciones de manera tal que la representación tuviera que ver con el número de votantes (Punto 5) (por ese entonces estaba lo que se llamaba los “burgos podridos”, donde un lugar con menos de 50 personas tenía la misma cantidad de representantes en el parlamento que una zona en la que vivían 100.000 (naturalmente en beneficio de la nobleza)
Pero no se conformaban con ese pedido. Querían también poder elegir sus propios representantes, por lo que incorporaron dos reivindicaciones claves: que se aboliera el requisito de tener una propiedad para asistir al parlamento (Punto 3) y que se le diese un sueldo anual a los diputados que posibilitara a los trabajadores el ejercicio de la política (Punto 4).
Porque hay algo que no debemos perder de vista. Los que tienen plata no tienen necesidad de una dieta. Si ya de por sí los sectores menos pudientes tienen menos posibilidad de alcanzar cargos importantes, ni pensar en cuál será su accionar con un sueldo como el nuestro. Porque claro, si la función de esos representantes se limita a ir cada tanto al parlamento a lamentarse o levantar la mano en uno u otro sentido, seguramente no habrá muchos gastos. Pero si como representante de sus elegidos acciona todos los días, organiza reuniones, se mueve de aquí para allá, elabora estrategias y tácticas para hacer crecer sus proyectos y política, salvo que tenga un partido fuerte que lo financie o sea financiado por grupos económicos, estará en total desventaja contra quienes tienen la sartén por el mango y el mango también.

Y esto no va solo para los trabajadores o personas de ingresos medios o bajos. Supongamos que un profesional que tiene un buen ingreso mensual, con su familia, todo, debe dejar su trabajo para ser diputado. No puede continuar con su trabajo -a veces por transparencia, o por incompatibilidad ética-, básicamente porque el elector espera de él un compromiso total con el cargo y no como changa mientras hace su actividad privada. El obvio que el cargo público no debe complicarle su situación económica.
En 1992, cuando el salario mínimo estaba en menos de 80 dólares, el ministro Cavallo ganaba 1800 dólares de salario como funcionario. Y le preguntaron si le alcanzaba y muy suelto de cuerpo dijo que no. Manifestó que lo complementaba con U$S 8.200 que le pagaba la Fundación Mediterranea (una fundación auspiciada por varios grupos empresarios, entre otros Brida, Minetti, Arcor).
Que el salario de un legislador sea el mismo que un obrero calificado suena como algo igualitario pero es profundamente aristocrático y elitista. Es lo mismo que el amauterismo en el deporte, en particular en la Olimpíadas. El amauterismo fue un buen mecanismo para impedir el acceso de los sectores de menores recursos a la competencia pues claro, para participar de las mismas había que entrenar, dedicarle mucho tiempo y recursos y estos sólo estaban disponibles para los sectores ociosos, para los hijos de las clases dominantes.
Un ejemplo típico para ilustrar esto lo tenemos en uno de los atletas más grandes que ha conocido el mundo: el indio norteamericano James Francis Thorpe. En las Olimpíadas de Estocolmo de 1912, este muchacho de 24 años, llamado entre los suyos como Wa-Tho-Huck (Sendero Luminoso) ganó la competencia más importante, el pentatlón. Y por si fuera poco, ganó también el declatón, batiendo un récord mundial superando por casi 1000 puntos al anterior récord. La medalla se la entregó el Rey de Suecia, Gustavo, diciéndole “Señor, usted es el atleta más grande el mundo”
Seis meses después de tamaños éxitos, se lo descalificó retirándoles las medallas. ¿Motivo?. Hubo una denuncia que Thorpe jugó profesionalmente al beisbol dos años antes. Nunca se supo quién hizo la denuncia pero el Comité Olímpico de los EEUU lo interrogó y él reconoció que había jugado en un pequeño equipo de beisbol por el salario de 15 dólares semanales en el período 1909/10
“El Comité Olímpico Internacional le ordena a Thorpe devolver sus medallas de oro. Con enorme sufrimiento, se desprende de ellas. El COI proclama al noruego Ferdinand Bie y al sueco Hugo Wieslander ganadores de pentatlón y decatlón, respectivamente.
Los cita para entregarles las medallas de oro, pero los dos se niegan a recibirlas y dan a conocer su opinión: “Sería injusto tenerlas en nuestro poder. Thorpe nos superó limpiamente y estamos felices de nuestras medallas de plata. Las de oro pertenecen al más grande atleta del mundo”. Un noble gesto que los dirigentes no fueron capaces de tener en su momento.” (ver más)
Claro, el racismo norteamericano no podía permitir que un indio fuera superior en algo y menos que tuviera tal reconocimiento internacional. Su final fue triste, fallece de cáncer en 1953, luego de vivir muchos años en la miseria y suplicando que le devolvieran sus medallas. Recién en 1983 el Comité Olímpico Internacional, 70 años después de los hechos y 30 años después del fallecimiento de Thorpe, reconoció que las medallas le pertenecían y se las entregó a los familiares. Un poco tarde, y por supuesto, luchas contra el racismo, por los Derechos Civiles, contra la guerra de vietnam, mediante.
El ejemplo viene al caso pues aquel amauterismo tiene la misma raíz que este planteo de que el salario de los legisladores debe ser el mismo que el de un maestro o un obrero calificado: darle la ventaja a los que más tienen, a los que viven de la renta de la tierra, de las propiedades o del capital, a los que viven del trabajo de otros.
No sé si la dieta actual es la que corresponde o si debería ser más baja. Sé que un piloto de avión gana tanto o más que las nuevas dietas. O que gerentes de Papel Prensa superan los 100.000 pesos mensuales, por poner dos ejemplos. También terminamos de leer que el mismo Pino Solanas reconoce que antes del aumento la dieta estaba hiperretrasada -son palabra suyas-.
Por otro lado, un buen salario -alto- no garantiza nada, ni una buena actividad del parlamentario, ni que sea una barrera contra los sobornos, los negociados. Si no recordemos en estos días al renunciante presidente de Alemania, Christian Wulff, de buen salario en marcos, acusado de sobornos y tráfico de influencias.
Tampoco me agrada contribuir a pagar ese sueldo -o el de antes- a legisladores que se han dedicado y dedican a defender los intereses de la grandes corporaciones y han votado en contra de todas las leyes que implicaban cambios al modelo neoliberal: desde su oposición a la ley de Educación Técnico Profesional, siguiendo por la ley de Asignación Obligatoria, de Matrimonio Igualitario, de Medios Audiovisuales, de oponerse a usar nuestros depósitos para pagar deudas contraídas por ellos y no seguir en el carnaval de más deudas y compromisos con el FMI y organismos internacionales. O que votaron a favor del desfinanciamiento del sistema jubilatorio. O se negaron a votar el Presupuesto Nacional al Ejecutivo, entre otras. No me gusta pagarles ese sueldo ni ninguno a ellos, pero son las reglas del juego. Mientras haya gente suficiente que los vote, tienen derecho a su lugar y a su dieta, aunque actúen en contra de lo que otros pensamos.
Creyendo dar pruebas de coherencia entre lo que pregonan y practican, en las declaraciones citadas el dirigente del PST y FI, cuestiona que
“estos políticos “fueran una casta política profesional que vive como los altos gerentes de las grandes empresas (…) Es evidente que después, cuando se tienen que votar las leyes, toman medidas que son favorables a las petroleras, a las mineras…” y destacó el ejemplo del diputado electo del Frente de Izquierda en la provincia de Neuquén, Alejandro López, quien está cobrando lo mismo que cobraba como obrero de Zanon, entregando el resto de la dieta para apoyar la lucha de distintos sectores de trabajadores como los estatales de Río Negro despedidos o los de la empresa Aqualic. “Estamos cumpliendo lo que el Frente de Izquierda planteó (…), que se va a percibir lo que uno obtiene en su lugar de trabajo, o lo mismo que un docente.” (**)
Si fuera coherente con lo que pregonan, dicho dirigente debería haber devuelto el dinero “de más”, sin embargo, lo usó impulsando su política, de la forma que él mejor cree que debe realizar su función, en este caso financiar grupos o luchas. Y está bien que así sea, pues es prerrogativa de cada legislador para qué usa su dieta y si da parte de la misma a otros, para hacer periódicos, volantes, financiar una olla popular, tener secretarios, tener muchas reuniones con mucha gente o pocas, pagar comidas, comparar alguna propiedad o auto.
Y va lo mismo para Solanas, si él considera que los 12.000 le alcanza y que el aumento no es ético, debería devolver al Estado lo que considera de más. Si no lo hace es mera demagogia, como algunos pocos otros, que cuestionan el aumento pero la platita la retiran.
En definitiva, está en los votantes valorar no en qué destina el legislador su dieta -siempre que sea lícito- sino en cuál es su desempeño político respecto al programa que ha afirmado defender, si ha activado o si ha calentado la silla o a propiciar sus negocios personales. Y en todo caso siempre está la opción de no reelegirlo o más raramente de pedir juicio político.
Cuando en la crítica a estos aumentos se señala que también otros asalariados deben ganar bien lo que se hace es mera demagogia. ¡Claro que la mayoría de los asalariados deberían ganar más de lo que ganan, el asunto es de dónde sale la plata para ello!. No es lo mismo pagar ese sueldo a 257 de nuestros representantes, que tienen a cargo junto a los senadores (72) uno de los tres Poderes de Argentina, que a 826.536 docentes (81 millones de dólares anuales contra 80.500 millones de dólares anuales a un sueldo de 33.000 pesos). Y ni hablar a todos los empleados públicos que reclamarían con justicia trato similar)
No obstante la mayoría de los salarios en Argentina deben mejorarse significativamente, y más aún, lograr que muchos que no tienen un salario consigan un trabajo y salario dignos. El asunto es como se avanza en ese sentido. Y cuando se planteó el tema de las retenciones móviles, que tenía que ver con comenzar con un cambio en redistribución del ingreso, toda esa gente se opuso. Lo mismo cuando se intentó bajar el costo del dinero pagado a la banca, esa gente propició el endeudamiento o alentó la suba inflacionaria y las corridas al dólar. O trataron de desfinanciar al Estado. Y cuando ofician de patrones, pedirán el aumento para otros, no para sus propios trabajadores y así sucesivamente. O pondrán en entredicho al gobierno nacional cuando tolera piquetes por reclamos de asalariados, despedidos o desocupados, mientras que apoyará cuando los cortes lo hacen los sectores pudientes, allí ya no son piquetes, sino reclamos de gente de bien que hay que apoyar. O los apoyos a los aumentos de precios agropecuarios, o tantos otros, que en definitiva bajan el salario real.
Ocurre que mejorar la distribución tanto del ingreso como de la riqueza, no es algo que se consigue por meras palabras o sólo con la lucha sindical. Justamente lo valioso que tenía aquel movimiento Cartista era plantear la necesidad de la acción política y en ese caso empezando con la parlamentaria. Por lo que volvemos a lo mismo: todo aquel que ha querido defender los privilegios y los grupos poderosos ha intentando devaluar la política y debilitar las instituciones representativas. Plantear una dieta igual al salario de un maestro o un policía forma parte de devaluar dichas instituciones y las funciones parlamentarias (aunque no necesariamente un aumento salarial implica valorar dichas instituciones y las funciones parlamentarias. Crea las condiciones para, pero no las garantiza automáticamente).
El PST, en su cuestionamiento, citando a Lenín, usa el planteo de Marx respecto a la Comuna de París, donde se establecía que se debían abolir los gastos de representación, los privilegios pecuniarios de los funcionarios y la reducción de los sueldos de los funcionarios al nivel de un salario de un obrero.
De nuevo estos muchachos tienen un error. No estamos hablando de un momento revolucionario, donde las masas obreras se organizan en Comunas y desde allí plantean el ejercicio del poder contra el poder burgués o de la nobleza. Como se recordará, por entonces, 1871, Francia y Alemania estaban en guerra entre sí. Estando el gobierno francés a punto de rendirse, en París se formó una milicia ciudadana y al tratar el gobierno francés de quitarle los cañones que habían comprado los parisinos para defender su ciudad, los obreros se alzan en armas y se organizan autogestionariamente. Y gobiernan París por 60 días. Los gobiernos Alemán y Francés hacen una tregua en la guerra para reprimir a los obreros parisienes y durante un mes de combate contra los comuneros, matan a más de 30.000 de ellos y eliminan la Comuna. Luego siguen su guerra…
Tampoco estamos en una sociedad que tiene un proceso revolucionario donde los grandes grupos económicos han sido expropiados y han perdido gran parte de su poder por lo cual las grandes desigualdades han sido abolidas o están en proceso de serlo.
Es lógico que en una democracia directa como aquella que se propiciaba en la Comuna de París o en situaciones de cambios revolucionarios se imponga la mayor igualdad, a terminar lo que allí son privilegios, etc. Pero aquí estamos hablando de un país en un mundo donde no hay una marea revolucionaria sino por el contrario en los principales países del mundo se siguen imponiendo las políticas neoliberales o socialdemócratas de ajuste, en un país con una democracia indirecta, donde el pueblo lamentablemente “no delibera ni gobierna sino por medio de sus representantes” (lo dice la Constitución), en un país aún dominado económicamente por grandes corporaciones nacionales e internacionales, que controlan los principales medios de comunicación, información y producción de información y conocimientos.
Pero cierta gente no sólo no percibe la realidad y sus implicancias, sino que padece un infantilismo y tiene una peculiar concepción de cómo se puede pasar de una sociedad capitalista a una socialista.
En su diario, el PST afirma que
“La completa elegibilidad y la revocabilidad en cualquier momento de todos los funcionarios sin excepción; la reducción de su sueldo a los límites del “salario corriente de un obrero”: estas medidas democráticas, sencillas y “evidentes por sí mismas”, al mismo tiempo que unifican en absoluto los intereses de los obreros y de la mayoría de los campesinos, sirven de puente que conduce del capitalismo al socialismo.”
En realidad la rebaja de los salarios de todos los funcionarios sin excepción al nivel del salario de un obrero sólo beneficia a quienes no necesitan de ese salario para hacer política, viajar dentro y fuera del país, propagandizar sus ideas, organizar sus equipos, es decir, es una forma de reproducir a la Inglaterra del 1850 aggiornada al siglo XXI. Es una forma de debilitar al Estado frente al mercado y las grandes corporaciones, algo que ya conocemos y sabemos a dónde conduce.
Conclusión:
Puede que la actual dieta entre 28.000 y 35.000 pesos sea más que lo necesario, no lo sé. Ni siquiera sabía cuánto ganaban, pero hasta el mismo Solanas reconoció que la anterior dieta antes del aumento estaba “hiperretrasada”. En todo caso sería interesante analizar cuánto tendría que ser para garantizar poder cumplir sus funciones sin tener que andar pensando en otras fuentes de financiación. (Nota: El aumento establece que el ingreso de un legislador debía ser un 20% superior al del máximo cargo de dirección de los empleados del Congreso. También se dispuso una reducción del 21% en el beneficio por desarraigo)

Pero si la sociedad hace un esfuerzo para pagar bien a sus legisladores, con mayor motivo aún lo más importante de todo es exigir a nuestros representantes que contribuyan a mejorar la distribución del ingreso, del conocimiento, de la palabra y de la riqueza. Y contribuir a que sean cada vez menos los legisladores que defienden el atraso, la injusticia, el status quo y las grandes corporaciones.
También se presenta como chocante que sean los propios legisladores (en acuerdo unámime entre los principales bloques) quienes definan su propio aumento. Peor es en el Poder Judicial, dicho sea de paso, donde se aumentan a sí mismos y no poco, y con ello toda una cadena de funcionarios y empleados atados a esos aumentos. Al menos los diputados deben acordar con el Ejecutivo el aumento y ambos son elegidos por el voto; el Poder Judicial no. No obstante tiene su lógica que sean ambos poderes los que definan el aumento, previa aprobación del Presupuesto. ¿Quién si no? ¿La Sociedad Rural? ¿La UIA? ¿El FMI?
Sé que un escrito como el que hago, que no cuestione el aumento de las dietas, y en cierta manera lo defienda, concitará más críticas que otra cosa.
Aclaro, para evitar suspicacias, que no fui nunca legislador ni lo seré. Ni tengo ni he tenido ningún pariente o amigo legislador. Tampoco creo que puedan esperarse grandes cambios desde el Parlamento, con dietas altas o dietas bajas. Pero es lo que tenemos y hay que cuidarlo. Y sí sé los daños que han hecho a nuestro pueblo y a todos los pueblos del mundo los períodos donde el dominio del más fuerte es absoluto, donde las corporaciones controlan la vida económica, cultural y política de un país.
Y la principal herramienta y arma que existe para defenderse de los abusos y para producir un cambio social es la política. Y no me confundo. Que por muchos años hayamos tenido una casta política mayoritariamente sometida a los dictados de los dueños de las tierras y corporaciones, que muchos de los actuales legisladores y legisladoras han sido partícipes y cómplices de décadas de dominio neoliberal y que son ellos los principales responsables del descrédito de la política y de la prostitución de la función pública, no implica que aceptemos o toleremos como solución la antipolítica, el debilitamiento del Estado en desmedro del mercado y el capital financiero.
No nos engañemos. En la crítica a los aumentos de las dietas no se encuentra un mejoramiento a la representación popular o un cuestionamiento a los legisladores corruptos y serviles. Lo que se busca es debilitar el proceso de recuperación de la política que estamos viviendo gracias al empuje de Néstor Kirchner y Cristina Fernández y de muchos más que desde el llano o desde alguna función contribuyeron o contribuyen a estos cambios.
Fernando J. Pisani
Rosario – Argentina
Citas:
(*) Nelson Castro:
(**) PST/FI/Castillo: http://www.pts.org.ar/spip.php?article20032
(***) Cita de Pino Solanas http://www.gustavosylvestre.com/noticias/volvio-pino-solanas-y-disparo-contra-todos/
Medios: Trapitos al sol
El conflicto entre el Gupo Uno (Vila-Manzano) y con el Grupo Clarín terminó de romper el bloque monolítico que tuvieron en su momento ambos grupos respecto a la Ley de Medios Audiovisuales. No quiere decir que no tengan aún intereses en común, ni que hayan cambiado de políticas, pero el actual conflicto con respecto a la fusión CableVisión- Munticanal es una muy buena oportunidad para la sociedad de enterarse de cómo operan los monopolios, esos que dicen que no existen. O por qué hablamos de medios hegemónicos.
Quienes en su momento por ejemplo decían que hablar de monopolios era coartar la libertad de prensa, o que la ley de medios implicaría pérdida de puestos laborales, ahora escriben lo contrario:
Dicho sea al pasar, cualquier parecido con lo que hizo el grupo Uno con dos radios de Rosario es mera coincidencia… recordarán la lucha solidaria de los trabajadores el diario La Capital el año pasado.
No obstante el comentario anterior, estas denuncias del Grupo Uno son importantes, pues una cosa es que hablen de la existencia y los peligros de los monopolios los partidarios de la Ley de Medios o del proyecto kirchnerista, y otro que lo hagan quienes han sido -y son- anti K y estuvieron en contra de la Ley de Medios
Es bueno que ellos mismos empiezan a mostrar los trapitos sucios, y no justamente los de los pibes que en al calle quieren rebuscar el mango.
En el día de hoy, el diario La Capital de Rosario (del Grupo Uno), saca un interesante artículo titulado “Los abusos de Cablevisión para apretar a productoras”
Allí pone el ejemplo de la empresa dueña de “El Garage TV”, El Haiek Producciones (Tal vez han visto ese programa conducido por Ursula Vargues y Carolina Prat, que se emitía por Canal 13 al medio día)
En el 2007 el Grupo Clarin le propuso la compra de la productora, a lo que su dueño, Miguel El Haiek se opuso.
Entonces Canal 13 pasó ese programa a las 2 de la madrugada, lo que obviamente puso en problemas económicos a la empresa, toda vez que su producto fue devaluado (no es lo mismo vender publicidar al medio día que a la madrugada) y así naturalmente puede forzar la venta, o comprar a precio vil o hacerlo desaparecer.
Además, el canal El Garage, que estaba en la frecuencia 20 de Multicanal y Cablevisión la pasaron a la frecuencia 63 cosiderado como “la siberia del cable”
El tema ya había sido tratado indirectamente por Ambito Financiero el 14 de enero de 2008, con motivo de la compra del grupo Clarin de Carburando SA, que temeroso de que le pasara lo mismo que a El Garage, aceptó la oferta del Grupo. ¡Y quién sabe cuantos casos más hubo y habrá!
Ahora, hace poco, con motivo del reordenamiento de la grilla, Cablevisión sacó directamente la señal de El Garage TV, lo que motivó un recurso de amparo de estos últimos.
Es cierto que en un país donde impera la libertad de empresa, el dueño puede disponer sacar de un horario y pasarlo a otro: si no te gusta, buscate otra empresa. El asunto es que no hay otra empresa, justamente por ese carácter monopólico o dominante del Grupo Clarín, que utiliza las prácticas comunes de cualquier gran empresa, monopólica o cuasi, y con ello sigue acumulando más, concentrándose más, siendo cada vez más dominante.
Seguramente terminar con la fusión de Cablevisión y Multicanal sea un paso adelante, pero no resuelve el problema, pues pueden seguir haciendo lo mismo. En ese sentido una de las alternativas para resolver esto pasa, aparte de hacer cumplir la Ley de Medios y otras leyes antimonopolistas, <b>por incrementar las voces</b>, lo que no es fácil como se ha visto en otro terreno, el de los accesos, con el caso Fibertel, donde en muchos lugares del país, es salir de la sartén para caer en el fuego (aunque de a poco van apareciendo otras alternativas de acceso)
No será fácil por muchas cuestiones, económicas, de cometencia, de tiempo, de producción, de infraestructura, etc
Probablemente la señal digital por aire, libre, con buenas ofertas a los televidentes, sea un elemento importante al menos para restringir ciertos abusos. En todo caso, será preciso plantear una batalla cultural en muchos frentes para cambiar la actual situación.
La nota:
http://www.lacapital.com.ar/politica/Los-abusos-de-Cablevision-para-apretar-a-productoras-20111226-0035.html
También hay una importante soliciatada sacada en diversos diarios de todo el país firmada por muchísimos operadores de cable, denunciando el monopolio de Clarin.
La imagen está sacada de:
http://www.lacapital.com.ar/contenidos/2011/12/24/noticia_99910042.html
así como esta otra:
¡Quién te ha visto y quién te ve!
Sobre distribuir el conocimiento, la palabra y el ingreso
Al atardecer del día que asumió su segundo mandato, ante la multitud entusiasta en Plaza de Mayo, la presidente Cristina Fernández de Kirchner se dirigió a ellos y entre otras cosas dijo:
“Y aquí estamos, en un mundo convulsionado, complejo y difícil con nuestro modelo nacional y popular y democrático de pie, dando testimonio de que es posible un desarrollo diferente que centre en el pueblo (…) las posibilidades de crecer y distribuir. Distribuir conocimiento, distribuir la palabra, distribuir el ingreso, en definitiva, distribuir democracia que de eso se trata después de todo.”
Distribuir el ingreso es el más evidente de las tres “distribuciones” señaladas, tal vez no tanto las otras dos. Pero aún así, desde cada lugar, surge la pregunta cómo aportar a ello.
Al respecto me permito referirme a un artículo que salió en la revista Novedades Educativas el 1 de diciembre, titulado “El rol del docente de educación técnica en la construcción de un país para todos y todas”. (En realidad el título debería ser más genérico, “el rol del docente”, pero como el 4 de octubre de este año me invitaron a participar de un panel un Encuentro Nacional de Docentes de Educación Técnicas organizado por el sindicato SADOP, para hablar justamente de ello, bueno, el título viene de allí.)
En él, entre otras cosas, digo:
En esta nueva etapa, como siempre, la clave es saber a dónde queremos ir, que escuela técnica queremos, qué queremos que sepan nuestros alumnos y alumnas cuando se reciban, qué actitudes y valores queremos promover. En la novela “Alicia en el país de las maravillas”, Alicia, en cierto momento, se encuentra ante varios caminos y no sabe cuál tomar. Aparece el gato y ella le pregunta “¿qué camino debo tomar?”, a lo que el gato le responde “¿y a dónde querés ir?”, y ella le dice: “no sé”. Y el gato responde: “entonces tampoco importa mucho el camino que tomes…”
Para saber cuál es el rol de los docentes de Educación Técnica, qué deben hacer frente a lo que se vaya presentando y hacia dónde orientar los esfuerzos, habrá que tener en claro a dónde se quiere ir y al respecto construir una brújula -o un GPS si quieren actualizar la metáfora- que los oriente.
En síntesis, nuestras acciones y proyectos y la reconstrucción de la educación técnica que necesitamos debería estar orientado por tres consignas que no son las únicas pero tienen la virtud de ser bastante concretas, de permitir confrontar lo que hacemos -o hacen otros- con ellas y determinar si van en ese sentido o no. Y no me refiero a valores que incluso están por encima de lo que voy a decir, como la Libertad, la Justicia, la Igualdad, la Ética.
Y justamente las tres consignas que trato allí son “Contribuir a una mejor distribución del ingreso”, “Contribuir a una mejor distribución del conocimiento” y “Contribuir a mejorar distribución de la palabra”
Sobre la distribución del ingreso trato de ir más allá del tema de las mejoras salariales, -en el escrito estoy pensando en nuestros alumnos y alumnas, futuros egresados-, y termino diciendo que
“construiríamos una pobre brújula si nos orientáramos simplemente por una mejor distribución del ingreso. Junto a la distribución del ingreso, debemos incluir dos cuestiones tanto o más importantes: la distribución del conocimiento y la distribución de la palabra.”
Me permito reproducir algunos otros párrafos del escrito, que puede leerse entero en la web aquí
Contribuir a una mejor distribución del conocimiento
Para que exista una mejor distribución del conocimiento un primer paso primordial es la producción de ese conocimiento: quién lo produce, cómo lo produce, para qué lo produce, para quién lo produce y cómo se aplica.
El docente produce conocimiento pero esa producción es ignorada o desvalorada. Todos los docentes producen apuntes, se les ocurren ideas, propuestas muy valiosas, pero nadie las conoce salvo sus alumnos. A todos los docentes les ocurre que en algún momento logran “la clase genial”, puede que no tan frecuentemente como quisiéramos, pero esos momentos existen. Y esa experiencia no es aprovechada más allá del aula. Nos mantienen y nos mantenemos aislados, a veces incluso algunos celan a los demás, se cierran en el individualismo, protegen y retacean sus saberes como si fueran secretos comerciales o de Estado.
No podemos aceptar el rol de meros repetidores y adocenadores. Ni seguir en el aislamiento.
Nadie enseña lo que no practica. Si no leemos libros, si no tenemos placer en esa lectura, no estimularemos a nuestros alumnos a que lean autónomamente. Si no producimos, no enseñaremos para que sean productores. Si no producimos información y conocimientos, nuestros alumnos vegetarán como meros consumidores manejados por el mercado, o sea por las grandes corporaciones.
Y en esta sociedad el conocimiento tiene un gran valor, por eso se crean condiciones para que lo obtengan unos pocos. Y que se pague y mucho por él. (….).
(….)
Contribuir a distribuir la palabra
Y la tercer consigna, distribuir la palabra, es clave. Y no me refiero aquí al tema que subyace con la Ley de Medios, con la hegemonía que tienen ciertos grupos económicos y de poder con respecto a la información, a la construcción del discurso, incluso a cuestiones culturales. Incluyo ello en la consigna, pero me refiero a algo más simple, básico y fundante: distribuir la palabra, las palabras, que se apropien de un vocabulario rico y apropiado a un país para todos y todas; las palabras que usamos, cómo las usamos. Nuestro pensamiento depende de las palabras que tenemos, que manejamos, de nuestra capacidad de abstracción. Es muy rudimentario pensar con imágenes o con pocas palabras.
Una frase muy cierta dice que una imagen vale mil palabras. Recuerdo al respecto que cuando era chico y con mis padres iba en el verano a visitar a mis abuelos en Córdoba -soy de Concordia- ellos compraban una revista, Life, y en ella vi una imagen terrible de un chiquito, negro, piel y huesos, desgarradora1 que nunca logré borrar. Y claro, la imagen hablaba de Biafra, de Nigeria, de África, del racismo, de la esclavitud, del hambre, del apartheid, del Congo, de Sudáfrica, de la guerra, de golpe de estado, de la injusticia, de la explotación, de la miseria, del capitalismo, del colonialismo, del imperialismo, del militarismo, de la intolerancia, de bloqueo económico, de la hambruna, de enfermedades, de petróleo, de corporaciones, …. sí, realmente esa imagen valía mil palabras y aún más. Pero… para que esa imagen valga mil palabras antes debemos tener adentro esas mil palabras, de lo contrario, será meramente una imagen que nos puede conmover o doler, pero será sólo una imagen. Y nosotros tenemos que lograr que nuestros alumnos y alumnas incorporen esas mil palabras, que cada imagen pueda ser interpretada, analizada, ponderada, razonada, sentida. La clave es: distribuir la palabra.
Un sociólogo inglés, Basil Berstein, fallecido hace unos años, investigó la situación de los chicos pobres de los barrios bajos de Londres y concluyó que, hiciese lo que hiciera la escuela, no obtendrían una buena formación educativa. ¿Y por qué? Berstein ve, entre otras, tres condicionantes graves en esos chicos pobres. Uno el vocabulario, las costumbres y la cultura que traen lo que les hace muy difícil entrar en el “encuadre” que le propone la escuela. El otro tema es que no tienen libros para estudiar. Y por último, quien ha leído el libro de Virginia Wolf sobre la mujer, “El cuarto propio” lo puede entender fácil, esos chicos no tienen un cuarto propio para estudiar, para hacer los deberes, para concentrarse, pues en la misma habitación está el tío, la abuelita, los hermanitos más chicos o más grandes, todos hacinados. Y tal vez la única mesa ocupada para cambiar pañales o lo que sea. Cuando concurrimos a la escuela sólo aprendemos una parte, la otra la aprendemos en nuestra casa. Sin el estudio -con libros, tareas y ejercicios- luego de la clase, es pobre el resultado de lo que se aprende en la escuela.
Yo recuerdo que cuando iba a la escuela primaria, más allá de que a veces quería ir a pescar o jugar en el río o dormir un rato más, lo que más me costaba era caminar esas cinco cuadras desde mi casa hasta la escuela cargado con un portafolio lleno de libros: un gran diccionario, varios libros, además de los cuadernos y lápices. Y luego en casa tenía que leer, estudiar, hacer los deberes, bajo la insistente y cargosa cantinela de mi mamá y el probable castigo de mi papá. Lo que no me daba cuenta es que aquellos chicos que sus padres no podían comprar sus libros, terminaban abandonando. Claro, no podían estudiar. Y peor aún en la secundaria.
Cuando se generaliza el proceso de masificación del nivel medio iniciado a finales de los sesenta, el mismo fue acompañado por una reducción en cuanto a la exigencia de libros de texto2, que primero fueron reemplazados por fotocopias y luego por dictados. Y no es necesario argumentar acerca de la incindencia de esta ausencia en la calidad de los aprendizajes, por más esfuerzo que realice el docente.
Cuando la Presidenta impulsa el plan “Conectar igualdad” y el uso de las netbook, si se hacen las cosas bien, ello puede contrarrestar en parte algunos de esos aspectos. A través de las netbook se pueden crear ambientes virtuales mediante campus virtuales, que permitirían evadir un poco la realidad para configurar ese cuarto propio difícil de crear físicamente, puede extenderse virtualmente el aula, y pueden disponer para leer una completa biblioteca con libros y revistas de todo tipo. Las netbook pueden ser un recurso muy importante para que nuestros alumnos aprendan a crear sus propios medios audiovisuales de comunicación, sus propios relatos. Y si los iniciamos en el software libre podemos ser además coherentes para basarnos en la ética y en cuidar la soberanía del país y de nuestros bolsillos, pero también en ver las bondades de una manera distinta, solidaria y libre de producir el conocimiento, tal como es producido dicho software.
Para distribuir la palabra y el conocimiento también hay que recuperar prácticas perdidas, tanto aquellas que han desdibujado el rol del docente transformándolo en “facilitador”, despreciando su rol de “meter3 contenido”. Y los alumnos y alumnas de nuevo deberían pasar sistemáticamente al frente a dar su lección, pues ello también forma parte de la distribución de la palabra.
Sabemos que las causas más frecuentes del fracaso en la universidad tienen que ver con la resolución de problemas y la interpretación de textos. Y ello está directamente vinculado a la distribución de la palabra y la distribución del conocimiento.
Porque hay algo que tiene la escuela técnica que se ha considerado peligroso. La escuela técnica fomenta una actitud de producción, de creación. Una buena formación despierta el placer por las herramientas, sentirse cómodos con los materiales, no desvalorizarse ante los problemas. Y fíjense que le Ley Federal incluso eliminó en la primaria las Actividades Prácticas y Manualidades, donde se realizaban telares, envases, encuadernación de libros y demás. Nada es casual.
Es limitado pensar la educación técnica y nuestro rol docente si no asumimos esas tres consignas, ayudar a una mejor distribución del ingreso, a una mejor distribución del conocimiento y una mejor distribución de la palabra. Será muy limitado el rol del docente si no nos ponemos a pensar cómo contribuimos a ello aunque sea con granitos de arena, más allá de los contenidos específicos que tenemos que enseñar en cada materia.
Si por casi dos décadas nuestra lucha era por existir como escuelas técnicas, en esta nueva etapa nuestra razón de ser es demostrar para qué queríamos existir, darle sentido a nuestra existencia como escuela técnica. Y dentro de ello, el gran desafío como docentes es cómo contribuimos a una mejor distribución del ingreso, del conocimiento y de la palabra.
Fernando J. Pisani
Notas:
El artículo que hago referencia puede leerse entero aquí
La ponencia en el Congreso que mencioné que también trata estos temas puede leerse en el sitio de Sadop Rosario aquí o bajarse en pdf aquí
1 Nota: En el momento de escribir esto se me ocurrió buscar esa imagen por internet y en el google puse buscar imágenes y dos palabras: hambre Biafra
Aparecieron muchas imágenes. No aguanté verlas en detalle. No las pondré aquí. Duelen e indignan. Y lo peor es que eso no es historia, es la realidad actual de millones de personas que mueren de hambre por año en el mundo. Una sola es ya inconcebible, existiendo tantas riquezas y capacidad productiva.. Pero quien no conoce de qué imágenes de Biafra estoy hablando, que las busque, es aleccionador ver, incluso una madre torso desnudo, imposibilitada de amamantar a su niño. Madre y niño es terrible verlo
2 La escuela secundaria nace elitista, y obviamente si se le exigía lo mismo que antes a los nuevos alumnos que ingresaban masivamente, sin que existiera una política que atendiera a esa masificación, quedaría el tendal, por lo que espontáneamente se empezó a exigir menos, entre otras, el tener los libros sí o sí.
Binner y la Inflación: el corralito no le enseñó nada
A diez años del tristemente célebre “Corralito”, Hermes Binner y Mauricio Macri, desde dos lugares aparentemente distintos, defienden las políticas neoliberales que tan bien implementó Domingo Cavallo durante los noventa.
Lo de Macri se entiende, casi es un inimputable; pero parece que el Doc. Hermes Binner no ha sacado ninguna conclusión del gobierno de la Alianza de De la Rua, de la cual el socialismo fue uno de su componentes.
En realidad no me debería llamar la atención. Binner es coherente con la socialdemocracia de todo el mundo, que ha hecho padecer al pueblo español, griego y tantos otros. Y Macri, simpatizante de las políticas que implementó Berlusconi, Piñera y tantos otros.
Es que tanto la socialdemocracia como la centro-derecha liberal de todo el mundo hoy tienen similar programa económico.
Cuando hoy, por enésima vez en estos meses, Binner asegura que “la inflación es el problema fundamental del país, se trata del impuesto más injusto que existe” está intentando ponerse a la cabeza de la defensa del stablishmen, como el abanderado de las políticas que llevan al ajuste y se postula como el principal atacante al rol del Estado que hoy le está dando el kirchnerismo, queriendo volver al modelo de estado ausente o de estado al servicio de las grandes corporaciones.
Sé que la anterior frase no deja de ser una afirmación que debe ser demostrada. ¿Qué tiene que ver dicha frase con los calificativos y conclusiones que aplico?. En septiembre hice un pequeño libro, “La inflación, Caballo de Troya del Neoliberalismo”, que puede bajarse gratuitamente aquí, donde intento poner de manifiesto qué significan esas y otras afirmaciones (incluyendo el tema de las corridas del dólar, los “mercados”, el riesgo país, etc, además de definir las distintas teorías sobre la inflación y a dónde conducen cada una de ellas. Me remito a dicho texto al que quiera profundizar el tema.
No obstante aquí algunos señalamientos.
Por suerte ni Néstor Kirchner ni Cristina Fernández definieron la inflación como el principal problema de Argentina. A ellos no les quedó ninguna duda que dicha caracterización fue una de las premisas y punto de partida de los gobiernos neoliberales de los noventa y hasta el 2001.
Para Binner el problema principal del país no es ni que haya injusticias, explotación, ni una gran producción de alimentos y riquezas mientras importantes sectores sociales están marginados, excluidos. O que sea muy grande la brecha entre unos pocos que tiene casi todo y unos muchos que tienen casi nada. Tampoco registra el proceso de extranjerización de las empresas en Argentina o que aún no hemos podido recuperar “las joya de la abuela” vendidas en los noventa salvo unas pocas y no gracias a él. Tampoco parece molestarle que los grandes capitales giren sus ganancias al extranjero, que aún haya mucho trabajo en negro, que la angurria empresaria, por ejemplo en la construcción, provoque accidentes todos los días de trabajadores, incluso en muchos casos mortales; que en educación aún estemos padeciendo la baja calidad provocada por las políticas que se iniciaron desde el Congreso Pedagógico de la década alfonsinista, y una larga lista más.
No, para Binner y Macri el problema central es la inflación
¿Y qué es la inflación? ¿Un ente con vida propia? ¿Un monstruo grande que pisa fuerte?
No define nunca qué es la inflación, y no es algo trivial, pues obviamente según cómo se defina es qué es lo que se debe hacer.
Hay distintas teorías sobre la inflación, y cada una de ellas implica modelos económicos, medidas sociales, políticas, etc. Nada dicen de ello.
Pero hay algo elemental que callan.
La inflación, como algo con vida propia causante de males no existe. Lo que existen son empresas y gente que las conduce aumentando precios.
¿Por qué Binner no dice que el problema principal del país es que hay grandes corporaciones capaces de imponer sus precios, que aumentan sus precios, y que hay que luchar contra esas corporaciones que aumentan sus precios?
Binner en realidad oculta las verdaderas responsabilidades de los que provocan la inflación. Acusará al Estado, -que sepamos, no fija los precios de las grandes corporaciones-, y por el otro lado apoyará intereses económicos y políticos que promueven o se benefician con la inflación, por ejemplo cuando Binner avaló en el 2008 el movimiento que entre sus banderas estaba que el kilo de lomo valiera 90 pesos.
En todo caso, a la hora de ser mas preciso, Binner, además de siempre estar acusando al Estado nacional, más de una vez ha planteado que los trabajadores deben limitar sus reclamos para que ello no provoque inflación, coincidiendo con una de las teorías sobre las causas de la inflación que termina acusando de ella a los trabajadores y sus desmedidos apetitos.
Por otro lado cuando dice que la inflación es el impuesto más injusto que existe muestra que su escuela económica es la liberal o la neoliberal. Me permito citar un pequeño fragmento del libro analizando justamente esa frase, página 48, luego del subtítulo:
Lo que esconde la afirmación: “la inflación es un impuesto encubierto”
Seguramente en algún momento de la vida hemos dicho, al menos yo lo confieso, que la inflación es un impuesto encubierto. Y permanentemente se escucha esa frase:
Mauricio Macri: “La inflación no puede ser un instrumento de la política económica. Es el impuesto de los pobres, corrompe a la sociedad (…)”1
Binner: “La inflación es el impuesto más injusto que existe, porque castiga a los sectores más populares”
Ricardo Alfonsín: “la inflación es el impuesto más regresivo que hay (..)2,
Franco Bernabé, el presidente de Telecom Italia, “la inflación (…) es un impuesto gravoso “
Duhalde, luego de decir en mayo de 2011 que Cristina Fernández, “se encuentra muy deteriorada desde el punto de vista físico y psicológico”, por lo que aconsejó al oficialismo que “elija otro postulante para los comicios de octubre.”, remarcó que en el gobierno “no se le da importancia al tema de la inflación, al negarla permanentemente, y es un impuesto muy caro a los sectores más vulnerables”3
Así podemos encontrar citas similares de muchos que señalan que la inflación es un impuesto a los trabajadores, etc.
En realidad todos son buenos alumnos del padre del neoliberalismo.
Muchos años atrás ya lo había dicho Milton Fridman:
“La inflación es un impuesto que se aplica sin que haya sido legislado.”, “”La inflación es un impuesto sin legislación.”.
Ahora bien, ¿qué tiene de malo u oculto esa frase?. La frase parece correcta a simple vista, pero tanta coincidencia de todos ellos ya es sospechoso, pero si también la encontramos en el padre de los Chicago Boy’s, yo no tengo dudas: trae una trampa.
Medite en una palabra de esa frase: impuesto.
¿Qué es un impuesto?: es un tipo de tributo, “una carga obligatoria que las personas y empresas tienen que pagar para financiar al estado” (Diccionario)
A ver, a ver, hay algo que no entiendo bien: Cablevisión/Clarín subió el abono básico de $109 a $145, es decir, subió los precios.
El gobierno mediante la resolución 36 de Comercio interior le señala que debe retrotraer a enero el precio del abono básico y reintegrar las diferencias.
Clarín y la oposición consideran que esa medida es “arbitraria y discriminatoria” (¿No era que había que luchar contra la suba de precios?, claro, no, ellos dicen que hay que luchar contra la inflación). Y buscan a sus serviles abogados y a algún comprensivo juez para que defienda su aumento. Ahora bien ¿dónde está el impuesto? O sea ¿quién es el que gana directamente con la suba de precios, ¿la empresa -sube ganancias- o el Estado que quiere que se baje ese precio?
Con este simple ejemplo queda en evidencia algo que no es tan evidente. Al definir la inflación como un impuesto, se está afirmando sin decirlo abiertamente que la inflación es un recurso del Estado para financiarse.
No dudo que en muchas épocas haya sido así, de manera alevosa (ya mencioné el ejemplo del gobierno de Onganía-Levingston-Lanusse). Pero en todo caso no fue el único beneficiado y en muchos casos fue incluso perjudicado por la inflación. Si no pregúntense que contento estaba Raúl Alfonsín con la inflación que hubo durante su gobierno; tanto que incluso se tuvo que ir antes…
Al menos Keynes decía directamente que mediante la inflación el gobierno se queda con una parte de la riqueza de los ciudadanos:
” … por un continuo proceso de inflación, los gobiernos pueden confiscar, en secreto e inadvertidamente, una parte importante de la riqueza de sus ciudadanos”
Keynes (1919)4
Es decir, también él eximía de culpa y cargo de la inflación a los barones de la industria, de las finanzas, del comercio y de la tierra. Claro que en esa época que él escribió eso, el Estado era capaz de fijar o regular precios, los monopolios recién estaban apareciendo, por lo que es más entendible no notar su presencia. Por entonces el único que podía fijar y garantizar un precio era el Estado. Pero hoy decir que la inflación es un impuesto, o sea que es un recurso del Estado para financiarse, es lisa y llanamente liberar de culpa y cargo a los verdaderos responsables de la inflación.
Más aún hoy: hablar de la inflación y no decir ni una palabra sobre las corporaciones que aumentan los precios, las presiones al dólar, las campañas promoviendo inestabilidad económica e institucional, etc, pone en evidencia que con la muletilla de la inflación se pretende condicionar al gobierno para servir bien a ciertos intereses corporativos nacionales e internacionales.
Su conclusión: la inflación es la fábrica de pobres, la inflación = impuesto, impuesto = Estado/gobierno, ergo el Estado/gobierno produce la pobreza.
¡¡Los latifundistas, los monopolios, los capitales extranjeros, las grandes corporaciones nacionales, los grandes bancos, los que controlan las exportaciones y el comercio internacional, las calificadores de riesgo, el FMI, los países imperialistas, nadie de ellos tiene nada que ver con la inflación y ninguno de ellos se benefició nunca con ella. Ni tampoco ninguno de ellos se benefició con las políticas que desde el Estado aplicaron sus sirvientes en la mayoría de los 200 años de vida de Argentina.!!
1 http://www.chequeado.com/el-explicador/519-inflacion-que-dicen-los-candidatos.html
2http://www.lagaceta.com.ar/nota/443546/Pol%C3%ADtica/Alfonsin-burlo-Boudou-sus-dichos-sobre-inflacion.html
3ttp://www.losandes.com.ar/notas/2011/5/25/para-duhalde-presidenta-esta-muy-deteriorada-570379.asp
4″…by a continuing process of inflation, governments can confiscate, secretly and unobserved, an important part of the wealth of their citizens . . . The process engages all the hidden forces of economic law on the side of destruction, and does it in a manner which not one man in a million is able to diagnose.” Keynes (1919)
Hasta aquí la cita del libro.
Finalizo citando la frase completa del diario La Capital de hoy, a un día del décimo aniversario del corralito:
“El gobernador ((Binner)) volvió a advertir sobre el alza de los precios y aseguró que “la inflación es el problema fundamental del país, se trata del impuesto más injusto que existe”. Además apuntó al gobierno que “adoptó un paquete de medidas que nunca había enunciado antes de las elecciones. Ya no se habla de argentina blindada ni que seguiremos creciendo a tasas chinas”, dijo
http://www.lacapital.com.ar/politica/Binner-dijo-que-despues-de-las-elecciones-el-gobierno-ha-cambiado-el-discurso-oficial-20111129-0058.html
Cuando dice que en Argentina ya no se habla de blindaje, parece olvidar que los que hablaron de blindaje eran ellos, su gobierno de la Alianza con De La Rua a la cabeza. Ese gobierno habló de blindaje, nunca otro.
Aún me da vergüenza recordar el empapelamiento de carteles que aparecieron un día por toda la ciudad de Rosario (y de otras) “Ahora estamos blindados” cuando en realidad el país se caía a pedazos y esa medida del gobierno era simplemente más deuda externa, más claudicación a los organismos internacionales.
Y respecto al crecimiento de tasas chinas, por suerte en estos últimos ocho años la prioridad del gobierno siempre ha sido lograr erradicar la marginación, promover más trabajo, bajar la tasa de desocupados, mejorar el ingreso especialmente de los que menos tienen, promover la producción con justicia social, fortalecer el mercado interno, entre otros. El crecimiento por el crecimiento es un planteo ajeno a los postulados de la justicia social, de la soberanía política y de la independencia económica.
Ya hemos tenido épocas de gran crecimiento que implicaban mayor desocupación, mayor brecha entre los que más tienen y los que menos tienen, mayor marginación. Es una pena que a diez años del corralito el socialismo no haya aprendido la lección. Como tampoco la aprendió el socialista obrero Zapatero, que atribuye su derrota electoral a la crisis. Pero aunque hubiera ganado, el problema no es la crisis, sino de dónde viene esa crisis y las políticas neoliberales que han implementado frente a ella, de triste recuerdo de todos los argentinos o mejor dicho, de la mayoría de los argentinos, pues evidentemente hay muchos que ganaron bastante en esos períodos, como hoy están ganando mucho en Grecia, España, Portugal, Gran Bretaña y otros países.
Siga propiciando la inflación don Binner, pues es eso lo que hace agitando su fantasma (para fundamentar esta afirmación ver páginas 94 a 135 del libro).
Tal vez este tipo de políticas que dicen que el principal problema es la inflación algún día vuelvan a regir los destinos del país y puedan defender a los que siempre han defendido o representado, aplicando las políticas de las cuales aún no hemos podido salir del todo y buena parte del pueblo sigue pagando sus efectos.
Pero no se confunda don Binner. Un buen administrador de una ciudad importante, con una buena experiencia en lo que hace a la salud del municipio, no tapa las ineptitudes para manejar una provincia -o aptitudes para mantener el status quo-. Por ejemplo durante sus cuatro años de gestión no aplicó la Ley de Educación Técnica, aprobada en el 2005 -el socialismo votó en contra- que restituye a las escuelas técnicas eliminadas en los noventa. En Santa Fé aún hoy siguen vigente los planes de estudio de la Ley Federal, o sea del neoliberalismo (y eso que hay una nueva ley de educación desde el 2006). Nada hizo para terminar con los nichos del pasado y la angurria de los que más tienen que tanto daño han hecho y siguen haciendo al pueblo santafesino, entre otras los enfermos y muertos por los agrofertilizantes y diversos desfolientes y “controladores de plagas”, eufemismo para matar pájaros y todo bicho que camina (¿Ud cree que es casual que haya aumentado la tasa de muertos en “accidentes” de obreros de la contrucción?. Es tan casual como los derrumbes de edificios en Ciudad Autónoma de BsA)
Y ni hablemos de pensar en manejar los destinos del país una política como la que representa. Ya tuvimos a un “Desde el Jardín”, zafamos de otro porque arrugó, y da escalofríos pensar en la posibilidad de uno nuevo. Pero por suerte hoy esa situación está lejana.
Seguramente seguirá ganando prensa con ese tipo de afirmaciones, justamente porque la prensa hegemónica está interesada en su mensaje, que como dije, no es suyo, ya lo dijeron antes los padres del neoliberalismo
Fernando J. Pisani
fjp2001@gmail.com
El arte de la política en el blog artepolitica
Si la política es un arte o no, puede ser motivo de discusiones, lo mismo que las dos palabras sueltas. Qué es el arte, y qué es la política no son temas fáciles ni sencillos y menos aún consensuados. Pero lo más difícil de todo no es filosofar sobre ello, sino hacerlo, ayudar a transformar, salir de meros comentaristas e intérpretes para zambullirse en la lucha por los cambios concretos.
¿Y cómo se produce política hoy? ¿cómo se producen ideas? ¿por dónde pasan los ríos subterráneos que vivifican nuestros pueblos?.
Sin pretender con esto subestimar los muchos y buenos blog que hay, quisiera llamar la atención de uno, que nos puede ayudar a quienes no frecuentamos la blogesfera, a percibir algo muy importante que seguramente está en muchos más. Me referiré a “artepolitica”
Se encuentran en él muchos artículos donde se evidencia un esfuerzo de análisis y de honestidad intelectual, que aportan a mejorar la visión e información que podemos tener de las cosas, esto con idependencia del tema, y de si uno coincide o no con el autor. Y en este sentido, hay también otros blog que son muy buenos, o con artículos muy buenos. Pero lo que me llamó la atención de artepolítica es la “trastienda” del articulo: los comentarios y discusiones que se suelen desarrollar, al menos en varios de los artículos que leí, con cierto respeto y profundidad.
Acostumbrado a leer y dejar de leer comentarios en diarios on line, intolerantes, superficiales, chavacanes, agresivos, racistas, encontré otra cosa en artepolítica, incluso la cohexistencia de opiniones muy contrapuestas y de tratos a veces poco amables, pero con el esfuerzo siempre presente de argumentar.
Pero eso no es todo.
Si me decido a escribir esto, y a abusar de la amabilidad y paciencia de quienes lo lean, es porque creo que en esa “trastienda” de los artículos, o mejor aún, en esa comunidad de personas que se dedican a comentar, criticar, discutir lo escrito por unos y otros, hay una producción política que es importante, que debería trascender más, no sólo por los aportes de contenidos allí expresados, sino también por el estímulo en lo metodológico.
Generalmente quienes están implicados en algo no suelen ver la importancia de lo que están haciendo/produciendo, enfrascados en las polémicas. Y los que leen por primera vez esos comentarios, si no se cansan en el camino, suelen rápidamente tomar partido por algunos en contra de otros, pero la imagen que queda es fragmentada, y no siempre se percibe la potencia y frescura de lo que allí ocurre. Y menos aún para los que realizan una visita circunstancial al sitio o no tienen la paciencia de seguir entrando en el artículo para ver cómo sigue el debate.
Un ejemplo de esto se da con un artículo titulado “Beatriz Sarlo, la impostura y el método”, de un autor que se autotitula Basurero.
El texto analiza un artículo de dicha escritora, “Victoriosa autoinvención”, publicado en el diario La Nación, donde se comenta el triunfo de Cristina Fernandez y se realizan un conjunto de afirmaciones que “Basurero” intenta refutar, (y para mi lo logra), poniendo en evidencia superficialidades e imposturas de Beatriz Sarlo, que reitera lugares comunes del amarillismo -o gorilismo- anti K, sobre viudez, etc, etc, aunque con un lenguaje más académico.
Obviamente el artículo de Basurero, que podría ser calificado de poco nivel teórico -y en cierta manera así lo tratan algunos comentarios- o de demasiado largo para la sustancia que trata -idem-, tuvo además una virtud: da lugar a un conjunto de temas y polémicas muy ricas, probablemente porque tocó algunos puntos urticantes para algunos. Y posibilita dejar sentadas cuestiones claves para la construcción política futura.
Una metodología para la discusión y la argumentación.
En su artículo, Sarlo hace referencia a que la popularidad de Cristina
“alcanzaba un penoso 20 por ciento, sobrevino en el año que va entre la muerte de Néstor Kirchner y estas elecciones. La Presidenta Viuda fue la protagonista y la directora de la obra, una creación suya y de un grupo muy chico de publicitarios e ideólogos (…) Después del entierro de Néstor, Cristina Kirchner dispuso casi de inmediato todos los elementos de la puesta en escena y vestuario: su luto, su palidez (…) La Presidenta hizo una actuación de alta escuela, mezcla de vigor y emoción”
Frente a estas afirmaciones, B. (a partir de aquí usaré B. por Basurero) pone de manifiesto que es falsa la idea que deja implícita de que subió de ese 20% gracias a su viudez y puesta en escena. B. recolecta y transcribe un conjunto de informes sobre encuestas en distintos períodos muy anteriores a la muerte de NK donde en realidad la imagen de la presidenta va subiendo de aquel punto tan bajo durante el enfrentamiento con las corporaciones agropecuarias y el arco anti K.
Esto da lugar a que el primer comentario que recibe B sea de crítica:
Diego Armando: ¿Te armaste un texto que consta de 3.197 palabras para refutar la afirmación de Beatriz Sarlo de que el nivel de aprobación (¿o la intención de voto???) de Cristina nunca llegó al 20%??? ¿O me perdí algún otro contenido?
Hace tiempo que en distintas charlas -a colegas docentes, alumnos de profesorados, etc,- vengo sosteniendo que junto a mejorar la distribución del ingreso, hay otras dos consignas claves: la distribución del conocimiento y la distribución de la palabra, que se complementan y retroalimentan -las tres- entre sí.
Pero las dos últimas son imposibles de realizar si no promovemos un modelo distinto de producción del conocimiento y si no hacemos que la gente tome la palabra, se apropie de las palabras, se exprese (a quien interese el tema puede consultar una ponencia en un Encuentro Nacional de docentes de Escuelas Técnicas, en www.intercol.org.ar/fjpisani)
Ahora bien, hay conductas que promueven esa producción del conocimiento, esa apropiación de la palabra; y otras que la obstaculizan.
Una crítica como la expuesta desanima a lectores a que se transformen también en escritores. Si a quien que tiene unos cuantos artículos a cuesta se le dice: escribiste algo demasiado largo y para una tontería, ¿qué puedo esperar yo, que aún no me animé a escribir?
Esto no quiere decir que no se pueda criticar lo escrito. Pero si lo escrito nos parece algo superficial, mediocre y poco interesante hay formas y formas de decirlo, o llevar adelante la saludable costumbre de no mover los dedos si lo único que vamos a escribir es una ironía o una descalificación.
Pero lo bueno que se da en este caso es que B. la responde de buenas maneras, tratando de decirle qué es lo que sí se perdió. Y por otro lado, algo más importante aún, señala: “Y perdón si el texto es largo, pero siempre trato de fundamentar bien los mismos”
Esto es crucial para mejorar la política: fundamentar. Y es cierto que la mayor parte del escrito de B son fragmentos de textos de terceros, de distintos momentos, publicados en diarios, que ponen de manifiesto la inconsistencia de lo que afirma Sarlo.
Esta autora, cuando habla de política, es propensa a dar afirmaciones altisonantes sin rigor en sus fuentes, como la de que a más del 70% de los argentinos no les interesa la política, basándose en “estudios” que nunca aparecen ni nadie se hace responsable de ellos y de sus metodologías.
Aquí Basurero hace un estudio, busca fuentes, las pone en evidencia y con ello fundamenta la inconsistencia de Sarlo. Pero al respecto es poco relevante la cuestión de Sarlo misma, lo que es relevante es que B. no se queda en afirmar: fundamenta con datos, pone las fuentes al acceso de cualquiera, aún a costa de tornar más largo y algo reiterativo su escrito.
Esto lo expresa con claridad Emilio:
“Muchas veces desmontar una falacia requiere más espacio que el texto falaz. A diferencia de Sarlo vos documentaste con datos duros desde noviembre de 2009, eso insumió un buen espacio, necesario. Gracias por tomarte la molestia de compartirlos con quienes los desconocíamos.“
¿Qué discutir y por qué?
Como dije al principio, lo bueno que tiene ARTEPOLITICA, es que allí “adentro” se expresan varias de las principales posturas que están en juego en la Argentina de hoy, y mientras unos tiran para un lado, otros para el otro, pero en un marco argumentativo y de cierto respeto que debería imitarse.
Una vez superada la anterior “línea de fuego”, en contra del artículo, se asiste a la segunda. Y antes de verla, les recuerdo la “tesis” que planteé antes: que un punto clave -y que por supuesto divide aguas- es el vinculado a la producción del conocimiento y a la apropiación de la palabra. Existe un modelo que propicia que la producción del conocimiento esté en manos de unos pocos (los intelectuales, los especialistas, los técnicos de cada una de las disciplinas, y obviamente en manos de los poseedores de los medios de producción y divulgación de ese conocimiento) y que la palabra esté regulada y limitada su apropiación. En la vereda de enfrente está el otro modelo, que fomenta la producción de conocimientos y que todos tomen y se apropien de la palabra.
Cada uno sacará sus propias conclusiones sobre los dichos de cada participantes, su pertenencia a algún modelo e implicancias:
Guillermo: “¿Por qué importa tanto lo que dice Beatriz Sarlo en un diario que seguramente nadie que comenta en este blog compra o lee regularmente, leído por gente que no gana elecciones con quien no tienen afectos, aspiraciones o intereses compartidos, ni nada en común? ¿Para que sirve esto?”
Es cierto. La Nación es un diario históricamente bastante conservador, que para muchos sólo es ideal para envolver objetos o basura, ya que mantiene el viejo formato “sábana”. Pero es uno de los dos diarios de Argentina que marcan línea y aunque parezca extraño, en cierta manera ha influído en la historia más que Clarín, aunque su volumen de venta sea muchas veces menor. (Hoy Clarín influye más no sólo por el diario, sino porque es constituye un poderoso grupo multimedial mediático, económico y de poder)
Varios de los grupos de poder más importantes de Argentina se nutren y expresan en él. La mayoría de las radios y programas informativos de la TV, así como los cientos de diarios de todo el país, lo tienen como una de las fuentes de información y más aún, de opinión. Por lo que no necesita ser leído por la mayoría de la población para afectarla de una manera u otra. Y además tiene ganada la imagen de “diario serio”, conservador sí, pero serio. (lo que le permite instalar con mayor facilitad afirmaciones que nada tienen de serias)
Respecto a Beatríz Sarlo, es alguien realmente poco relevante fuera de su ámbito de incumbencia (la crítica literaria, la literatura, algunos aspectos de la cultura) y para muchos cobró vida gracias a su aparición y promoción en ciertos programas televisivos, cuya frutilla del postre fue el programa 6,7,8 y el impacto mediático posterior. Así como el neoliberalismo, aquí y en todo el mundo, lleva adelante sus políticas desde un lugar de la antipolítica, promoviendo a actores de cine, corredores de auto, cómicos, dirigentes de fútbol o futbolistas, dueños de medios, etc, también promocionaron a intelectuales o profesionales con algún prestigio en sus campos específicos para transformarlos en “expertos” opinólogos y formadores de opinión política.
La propia chatura de partidos políticos o fracciones que responden al stablishmen, en lo que hace a la producción de política y teoría política, realza el papel de los medios hegemónicos y de estos promocionando a ciertos personajes que tienen algún tipo de prestigio o credibilidad en su campo específico, no importa cual sea él, y pasan a constituir la “intelligentzia” de ciertos sectores de poder o de paladines de anti-algo, en este caso, anti-K
Y esa gente suele tener un ascenso meteórico aunque de a poco, o rápidamente, algunos terminen incinerados en una hoguera de vanidades o exageraciones. Pero mientras tanto su capacidad de daño es mucha, aunque a la larga no siempre termine impactando demasiado a la hora de poner un voto. Y esa capacidad de daño está también en relación de su historia y del prestigio conseguido previamente.
Un caso típico y más “popular”, aunque menos intelectual, es Lanata, que en su momento tuvo muchos seguidores y mucha gente lo respetaba y aún le da credibilidad, por lo que cuando se pone en abogado defensor de las corporaciones, e incluso de un amarillista anti-k, se constituye en una ayuda invalorable a los medios hegemónicos, que alguna vez supo cuestionar tibiamente.
Para entender mejor este fenomeno de que el peor enemigo en el terreno de las ideas políticas no necesariamente es el que está abiertamente de frente, lo tenemos a Menem, es un ejemplo aleccionador: ningún gobierno militar podría haber privatizado los ferrocarriles, YPF, Aerolíneas Argentinas y tantas otras empresas públicas. Menem lo pudo hacer porque era peronista, porque había sido votado mayoritariamente bajo una impronta de “renovación peronista”, etc. Cuando la gente finalmente empezó a darse cuenta ya era tarde: De la Rúa se estaba huyendo por los techos. Y aún así un 27% votó al riojano en el 2003.
Defender otro modelo de relaciones sociales al que propone el neoliberalismo -e incluyo aquí a la socialdemocracia, que en todo el mundo ha llevado su programa económico, si no recordar la Alianza radical socialista de aquí, o lo que pasa en Grecia, España, etc), implica necesariamente cuestionar sus políticas, sus visiones de la realidad, sus propuestas, sus verdades, sus afirmaciones, sus construcciones ideológicas, etc. No es lo único que hay que hacer, pero también hay que hacerlo. Porque nos guste o no, siempre construimos sobre lo existente.
Esto se expresa con claridad en los dichos de varios participantes de artepolitica:
Isabel: Guillermo: la Sarlo tiene un prestigio intelectual que surge de sus textos y trabajo de catedra, por eso se la considera digna de análisis y crítica. Además hemos convenido en Artepolitica en abrir el debate.
Basurero: Toda falacia que circule por la sociedad (y más aún en los medios influyentes sobre cualquier capa de la sociedad) y no sea deschavada a tiempo seguirá impregnando nuestro sentido común y en algún momento terminaremos pagando esa deuda con la verdad. ¿Te acordás la idiotez del doble comando? ¿Cuántos años dando vueltas y limando el gobierno? Y no sólo cuestiones políticas cotidianas, también con lo que yo llamo “Mitos Argentinos”, ver: http://basureronacional.blogspot.com/2010/12/compendio-de-mitos-argentinos.html
Isabel: el ”riesgo electoral” ya pasó. Y cotidianamente hay que demostrar los errores de informaciones y opiniones que perjudiquen al campo nac.y pop.,como lo hizo Basurero, que supo volar para pinchar el globo…
A esto Guillermo responde:
“Como pueden los rumores, desinformación, o como quieras llamarlo, entre gente que no vota al gobierno ni son mayoría ni tienen poder, ‘perjudicar’ al campo nac-pop? Si Sarlo se equivoca, en que afecta eso tu convicción? Supongamos que no se equivoca, y Cristina tuvo 20% de aprobación en algún momento de la gestión. En que afecta eso la situación actual? Qué importa, y a quien le importa?”
Y un participante llamado “Político aficionado” le responde:
a) Eso de que no tienen poder es idea tuya.
b) Importa porque el que calla otorga. ¿Ud toleraría en silencio que alguien lo esté acusando de sucio, feo, malo y corrupto todos los santos días, si estuviera al frente de una institución?
Los medios no tiene poder
Como las otras dos líneas de “ataque” al articulo dan poco resultado (ojo, yo estoy haciendo aquí una construcción, estoy rearmando lo que pasó para darle algún tipo de forma a este análisis, no es que esto se da planificadamente por alguien ni que los protagonistas tengan un plan específico, simplemente el debate se da, desordenado y con incoherencias e idas y vueltas, soy yo el que articula parcialmente de esta manera las cosas, aunque cronológicamente por ahora se da como lo cuento), se pasa a la siguiente: ¿para qué discutir estos temas si en realidad los medios no tiene poder?
El argumento esgrimido nos sirve también para demostrar otro punto. Sarlo, Lanatta, Caparrós, y otros, de vez en cuando hacen alguna afirmación tal vez en un periódico o propgrama de no mucha audiencia, pero que es replicada una y otra vez, por lo que “de golpe” alguien se encuentra repitiendo aquellas afirmaciones sin saber de qué boca, escrito o usina salieron. Hasta puede pensar que es su propio pensamiento original (que puede darse, pero masivamene no es así)
Esto se vio claramente cuando el derrumbe de los otros días en Ciudad de BsAs. Macri y distintos funcionarios para evadir su responsabilidades decían: pongamos el ejemplo de un médico, “nosotros no podemos poner un inspector que controle lo que está haciendo un médico -cuando va a operar, etc- uno confía que sabe lo que hace”, etc.. Ni se molestaban en buscar otros argumentos.
Es cierto, sería irracional e inviable hacer eso con los médicos. Pero hay varias “pequeñas” diferencias del caso de esa obra con los médicos: los médicos no piden autorización a la municipalidad cada vez que van a hacer una operación ni esta la debe autorizar. Ni las cirugías de los médicos tienen una ley que los regule, como sí existe una ley que regula el tema de las excavaciones, etc y que el macrismo aún no ha reglamentado por presiones de las empresas constructoras o intereses propios. Tampoco los médicos hubieran quedado impunes una sistemática seguidilla de “malas práxis” provocando muertes/incapaciades, derrumbes en definitiva. Y podría decir más, pero aquí lo que quiero resaltar no es eso, sino la presencia de un mismo tipo de “argumentación”.
Y lo cierto es que cuando el triunfo de Cristina era inexorable, alguno de esta “intelligentzia” elaboró el discurso que ahora se repite en este blog: las elecciones son una prueba de que los medios no tienen poder.
Guillermo: Si el poder de los medios existe a tal grado, ¿cómo se explica el triunfo de CK? Los medios no tienen ‘poder’, porque no los lee o escucha nadie que no tenga esa linea de pensamiento de entrada. La Nación no tiene mas chance de cambiarte las ideas que Pagina12 a la gente que vota a Macri. Los que los compran ya están del lado del diario o del programa de TV.
Eduardo Real le contesta:
Guille: El 54% no es una cifra bendita. ¿Quién te dice que sin la tarea de zapa del Cornetín y su séquito no podía haber sacado 60? ¿O 70?
Y también repitiendo lo producido -o amplificado- en los medios hegemónicos, aparecen en estos comentarios críticas al kirchernismo por utilizar como el fascismo la cadena nacional, o
“El sistema argentino, en que todos los medios están obligados a transmitir actos políticos del gobierno, está inspirado en las técnicas de comunicación de los países fascistas en los 1930s, inventores de la gracia.”
Naturalmente el esfuerzo de que no se reconozca el poder de los medios de comunicación o que se lo minimice tiene objetivos implícitos y explícitos, que en definitiva se reducen no nos hagamos problema por toda la boludez de los medios, no tiene importancia, si no tienen poder, dejémoslos tranquilos, es una pérdida de tiempo cuestionarlos o ponerlos en evidencia.
Incluso alguno, en esa construcción de que vivimos bajo un régimen totalitario (Lilita Carrió) o que va al totalitarismo, se llegan a afirmaciones absurdas:
Refiriéndose al Google, Daio dice: “Trato de aprovecharlo al máximo, antes que el gobierno controle Google. La tentación se nota a cada rato.”
No obstante, es bueno señalar, previamente Daio trata de fundamentar sus posturas sobre las intenciones totalitarias del gobierno citando a Claude Lefort, y así se da en muchos casos de las polémicas planteadas. Daio no actúa a lo Lilita, o a lo últimamente Binner y obviamente Dualdhe, Alfonsín y Cia, de hacer afirmaciones sin ni siquiera intentar fundamentarlas. Aquí los diversos “contendientes”, con distinto grado por supuesto, intentan razonar -o “hacer razonar”- al otro, más allá de que cada uno es conciente de que es improbable que quien simpatiza o adhiere a lo que está haciendo el gobierno cambien en una polémica, o que quienes hoy están en contra de este proceso cambien por una discusión. Aún reconociendo esa realidad, cada uno pone en juego sus mejores argumentos para defender sus posiciones -con las limitaciones del caso de que es por escrito y en un espacio que no puede ser demasiado largo y uno lo escribe “al vuelo”-
No me voy a extender más en el tema de los medios y de argumentar por qué sí tienen poder (al respecto me remito al artículo que salió en Violencia es Mentir: “Radios para todos, Goebbels y el gorilaje actual”
Ni tampoco relataré las polémicas que también se dan en los cometarios por el tema de la ley de medios. Quisiera ir a la que tal vez sea la última linea de ataque -en lo argumentativo- aunque en realidad es la primera de todas: el tema de las mayorías y minorías.
La mayoría debe respetar a la minoría
Uno de los comentaristas que ya cité, Diego Armando, entre otras cosas dice:
Amigos kirchneristas: convénzanos al 46% que no votamos al FPV estábamos equivocados, y que no era la opción del “mas vale lo malo conocido que lo bueno por conocer” (opinión que también tendrá alguna porción de los que la votaron). No somos todos golpistas, ni del establishment, ni defendemos intereses corporativos. La absoluta mayoría de nosotros también queremos que a nuestro país y su gente le vaya bien y nos alegraría si a este gobierno le va bien, para que nos vaya bien a todos.
-Reconozcan que formar el gobierno es detentar el poder.
-Respeten las minorías, también las de opinión y fomenten el pluralismo.
- (…)
A ello Político Aficionado le responde:
Diego Armando: nadie lo ha acusado a Ud, ni al 46% que no votó al gobierno, ni siquiera a Sarlo, de ser todos golpistas, del establishment, etc, etc.
Sin embargo el artículo de BS es insultante e hiriente no solo hacia la persona de CFK, a quien si le atribuye intencionalidades, sino también hacia el 54% que la votó, supongo, con la misma buena fé con que votó Ud.
Si de algo lo acusé, es de no advertir que BS nos trata de pelotudos, con el fin de desmerecer las elecciones del 23/10. Si nada de esto le parece importante, pues no sé de que estamos discutiendo.
Finalmente, y como quien no quiere la cosa, Ud nos atribuye “detentar” el poder, al respecto aprovecho para hacerle saber lo que dice la Real Academia sobre dicha palabreja, que tal vez haya empleado inocentemente : “Retener y ejercer ilegítimamente algún poder o cargo público”.
El rotundo triunfo de CFK y la posibilidad de tener una mayoría en ambas cámaras y “peor aún”, la posibilidad de que se empiece a construir en Argentina una nueva mayoría política que consolide y profundice cambios sociales, hacen aparecer los cuestionamientos a las mayorías democráticas (tema que traté en un articulo que titulé “El desprecio a las mayorías en el republicanismo y progresismo”, que puede encontrarse en www.notasyantidotos.com.ar por lo que me remitiré a él si alguien quiere ver en qué fundo estas ideas).
La polémica abierta en este blog, se va a continuar en los comentarios de otros artículos, como “La Argentina ha resuelto darse gobierno por doce años (mal que les pese a muchos)”, en este caso de Pablo D y que motivó reflexiones de Guillermo como:
“La Argentina siempre ha sido una sociedad con muy pocas ganas de ser autenticamente democrática, y con un amor eterno a las soluciones autoritarias y a la creencia que la única verdad es la propia, y los únicos argentinos son los que piensan como uno. Que tu juicio se base en un error histórico casi colectivo e incorregible no quiere decir que sea valido. Como el lenguaje condiciona como pensamos, trata de ser mas ajustado en tu uso de las palabras.”
Y sigue con la tendencia posible o probable hacia un Partido Único, etc
No obstante, aquí lo importante es: ¿puede y debe la mayoría hacer valer su mayoría o debe seguir sometiéndose a una minoría?
Entendamos un punto. La mayoría no tiene derecho -aunque en algún momento formalmente y por ley se lo de- a imponer ciertas cosas a una minoría. Pongamos el caso cuando se impuso en Argentina la enseñanza religiosa católica, apostólica y romana, violando aquí el principio de la libertad religiosa.
O en el caso más actual de Uruguay: la mayoría puede votar que los crímenes cometidos por el terrorismo de estado uruguayo prescriban, pero aún una sola persona, en absoluta minoría, tiene derecho a que su reclamo de justicia frente a crímenes de lesa humanidad, sea contemplado. Tal vez no pueda lograrlo, tal vez no lo vea en vida, pero es injusto que una mayoría imponga ciertas cosas a una minoría.
¿Cómo lo sabemos?: cuando los derechos de esas minorías, derechos reconocidos legalmente, son ignorados. Claro que dentro del “legalmente” hay leyes impuestas por dictaduras militares, o por mayorías elegidas democráticamente, que son injustas o destructivas (como la Ley Federal de Educación, votada unánimemente por todos los partidos, que eliminó a la educación técnica, a las escuelas técnicas, a los títulos técnicos de nivel medio y que recién fueron recuperados por el gobierno de Néstor Kirchner en el 2005).
Bajo el sistema democrático que decimos acordar, la cuestión pasa por cambiar una ley que nos parece mal por otra ley. Y en ese juego, en esas pujas y correlaciones de fuerza, hemos adoptado el principio de elección por el voto y que la mayoría gana el gobierno y con él el derecho de llevar adelante la cosa pública (el poder ejecutivo) y de resolver por mayoría en el parlamento la redacción o modificación de leyes.
Pero todo los discursos contra el proyecto K, contra el gobierno del FPV acusándolo de vocación totalitaria, de tirarnía (como lo hace Grondona y otros), de usar métodos del fascismo, de avasallamiento de las minorías, etc, en realidad esconden un desprecio a las mayorías y un no reconocimiento a los derechos de esa mayoría.
Mencioné hace un momento un artículo que hice, de varias páginas, y sin embargo, aquí, en este blog, uno de los participantes, en pocas palabras, expresa mejor que yo en varias uno de los temas claves de la actual vida política argentina, y su futuro.
Contestándole a Diego Armando, que ya habíamos visto que reclamaba que “-Respeten las minorías, también las de opinión y fomenten el pluralismo.” Basurereo pone los puntos sobre las íes de la historia argentina:
“Las mayorías deben respetar a las minorías como las minorías deben respetar a las mayorías, y nuestra historia muestra que muy pocas veces se dio esto último”
Y aquí, a renglón seguido, aparece un comentario de el gaucho que me parece importante reproducir en su integridad:
Eso mismo venía a decir: se nos pide a las actuales mayorías respetar a las minorías, pero muy pocas veces esas minorías respetan el derecho de las mayorías de comportarse como tales. No es necesario ir tan lejos como a las décadas de dictaduras y democracias limitadas, mucho más cerca se pueden ver ejemplos de falta de respeto a las mayorías.
Este gobierno fue atacado en masa por una resolución, como si no tuviera legitimidad alguna. Se habló de legitimidad segmentada. Se le exige consensuar cada medida con las figuras más mediáticas de la oposición, como si la mayoría no fuera suficiente autoridad; como si el gobierno estuviera obligado a llegar a un acuerdo, pero no la oposición; como si el gobierno no pudiera elegir libremente con quién consensuar para alcanzar la mayoría parlamentaria.
La prensa ataca violentamente a los dirigentes oficialistas, y también a cualquiera que se atreva a acordar cualquier cosa con el oficialismo, que es intrínsecamente malo. Hay dirigentes que hablan de dictadura, de resistencia al régimen, sólo porque la mayoría del pueblo eligió darle su apoyo a un grupo al que no pertenecen.
Tan cerca como en 2008, los dirigentes oficialistas no tenían adónde ir a exponer su punto de vista; mientras los dirigentes de las minorías eran invitados a exponer libremente su opinión, sin participación de dirigentes oficialistas, los dirigentes que representaban a las mayorías eran puestos en mesas de discusión con un número mayor de representantes de las minorías, que los interrumpían continuamente con el apoyo de los periodistas. Las minorías tenían derecho a no dejar hablar a las mayorías.
El respeto a las minorías es un componente importante de la democracia, pero la esencia de la democracia es el principio de que la mayoría impone sus puntos de vista por sobre el de las minorías, y de que eso se revertirá cuando las mayorías y las minorías intercambien sus roles. Cuando las minorías respeten el derecho de las mayorías de imponer su punto de vista, tendrán el derecho a reclamar ser a su vez respetadas, nunca al revés.
El respeto a las minorías no significa que todos sus puntos de vista deban ser tenidos en cuenta. Aún si el gobierno impusiera todas las leyes del bienio que viene sin consultar una sola vez con las minorías, sin cambiar ni una coma a pedido de la primera minoría, la democracia seguirá siendo enteramente legítima. El único respeto que tienen derecho a exigir las minorías es el derecho a expresar libremente sus ideas, para poder competir libremente por el acceso a una futura mayoría. Y a aprovechar las ocasiones en que el oficialismo no reúna mayoría suficiente para negociar sus proyectos.
Y esto te lo dice, alguien que fue oposición desde el 83 hasta el 2003. Y que lo hice en varias ocasiones durante esos años, denunciando la otra amenaza que se ha cernido en las últimas décadas sobre el derecho de las mayorías a votar: la existencia de representantes que fueron elegidos por una mayoría para llevar adelante determinada política, y terminaron por rechazar esa política y llevar adelante la que habían propuesto los partidos que habían obtenido minoría. Hablo de Menem, de De la Rúa y de Cobos, por supuesto.
Las mayorías tienen derecho a imponer su punto de vista. Las minorías tienen derecho a expresar sus puntos de vista, para intentar persuadir a las mayorías de cambiar el suyo, y para intentar conseguir la mayoría para sí en las próximas elecciones.
Marcelo
Basurero completa con un comentario:
Gracias por la “gauchada” de decir lo mismo que iba a agregar yo. Para resumir el concepto diría: el que gana gobierna y los que pierden controlan y ayudan… ¿Demasiado simple para comprenderlo?
Además, ¿En qué parte de la Constitución dice que quien tiene mayoría en ambas cámaras debe “consensuar” con las minorías sus medidas de gobierno? ¿Cuántas veces el “Grupo A” consensuó sus medidas en el Congreso con la primera minoría del FPV desde el 2010 hasta ahora? ¿Cuántas veces Alfonsín, Menem y De La Rúa consensuaron sus medidas de gobierno cuando tenían mayoría en las cámaras? Un abrazo.
Tolerancia
Es interesante resaltar algo que ya dije: en artepolitica coexisten opiniones prokirchneristas, contra el kirchnerismo, contra el peronismo, y algunos no tan alineados ni a favor ni en contra. Y por más que en algunos pasajes o intervenciones hay ironías, algunas chicanas o frases destempladas, es más importante el esfuerzo de todos por rebatir con ideas, lo que es muy meritorio. Y enriquece el sitio y las polémicas la existencia de posturas contrapuestas cuando estas tratan de persuadir, convencer, refutar, e intentan razonar sus propios argumentos o mostrar la debilidad de los otros.
Tratando de definir o establecer una agenda
Pacote, 7/11: 8:22 pm, cinco días después de que se abrió este debate, señala protestando a los que mantienen el sitio:
Dejense de joder con estos pelotudos y abran alguno sobre la crisis económica, la fuga de reservas, la caída de los subsidios, el tarifazo a la clase media (escondido como “distributivo”), la reunión Kirchner-OBama, las nuevas relaciones carnales con EEUU como giro de nuestra política exterior y la pelea de los Boudou, Marco del Pont y Echegaray por copar la silla económica.
Más allá de que es innecesario de lo de pelotudo, y que también se equivoca cuando señala que se dejen de joder, porque en realidad, como hemos visto, en esa “joda”, tanto los “pelotudos” como los “no pelotudos” están produciendo ideas, produciendo contenidos, expresando sus pareceres, contribuyendo a la apropiación de la palabra, Pacote está definiendo cuál es su agenda. Obviamente está expresando una agenda distinta a la que se viene desarrollando en sitio y en cierta medida parte de su propuesta forma parte de la agenda de sectores no conformes con lo que están haciendo desde el gobierno. Pero igual es una agenda a tener en cuenta.
Como también otro temas que salen de este debate: desde Daio criticando al peronismo y para ello haciendo una extensa cita de Juan Domingo Perón. (Conducción política. Bs. As. 1974. Págs. 93, 223/234.- y El pueblo quiere saber de que se trata. Bs. As. 1944. pág.166.-); como comentarios sobre Erich Fromm y el miedo a la libertad; temas sobre el medioevo, y por supuesto los temas vinculados a la nota de Sarlo cobre la viudez, doble comando, etc. O incluso discusiones que hacen a la relación de líderes, si son obedecidos, si se los sigue, etc, etc
Las tareas futuras
Para ir terminando este comentario de los comentarios :-), también aparecen aquí cuáles podrían ser los pasos futuros.
Eduardo Real, refiriéndose a Sarlo, dice que
Sarlo es Carrió con academia. Está diciendo que el velorio de Néstor lo organizó Fuerza Bruta en “académico”. Say no more. A resistir al regimen desde el spa.
pero al margen de la humorada y de una extrapolación excesiva, señala:
Y agrego, Basurero, si no será tiempo de ir cambiando de oficio. Después de un 54% en la primera vuelta y plebiscitario del rumbo elegido hace 8 años, honestamente, me parece que ya es hora de “saltar el tablero”. Fue una etapa dura que hubo que remar durante tres años, pero ya está, ya fueron, se hundieron en el descrédito autoinfligido y no dejarán de autoinfligirse por los próximos cuatro años. Pareciera que trabajan para nosotros.
Mientras gocemos de su ayuda no intencional, nosotros deberíamos estar pensando en el modo de mejorarle la vida a la gente que aún se encuentra a la vera del camino, no en revolver su basura para desmentirla. Se desmienten solos, sin ayuda. La gente ahora sabe cómo leer un diario, no requiere de asistencia adicional. Lo mismo va para 678. Hay que mirar hacia adelante dejando al cachivachaje retorcerse en su propia bilis y vuelta de página. Kaput. Ya fueron. A otra cosa.
Sin embargo Basurero le responde:
Los basureros de vocación no podemos con nuestro genio… Allí donde la basura de los medios intenten ensuciar nuestro forma de pensar autóctona me encontrarán… aunque en mi blog voy más allá de los medios y los políticos, porque la basura también puede estar en nuestro sentido común, y ahí es más difícil sacarla…
Y en una siguiente entrada lo explicita:
Toda falacia que circule por la sociedad (y más aún en los medios influyentes sobre cualquier capa de la sociedad) y no sea deschavada a tiempo seguirá impregnando nuestro sentido común y en algún momento terminaremos pagando esa deuda con la verdad. ¿Te acordás la idiotez del doble comando? ¿Cuántos años dando vueltas y limando el gobierno? Y no sólo cuestiones políticas cotidianas, también con lo que yo llamo “Mitos Argentinos”, ver: http://basureronacional.blogspot.com/2010/12/compendio-de-mitos-argentinos.html
Un abrazo.
Y lo mismo insiste Isabel (ambas citas las puse antes, pero las reitero porque clarifican el tema)
El ”riesgo electoral” ya pasó. Y cotidianamente hay que demostrar los errores de informaciones y opiniones que perjudiquen al campo nac.y pop., como lo hizo Basurero, que supo volar para pinchar el globo…
Para mi todo esto tiene una sola interpretación y conclusión: Deben encararse las dos cosas y sin olvidar algo importante: no bajar la guardia.
Hay que asentar los cambios, seguir avanzando construyendo más integración, más justicia social, más soberanía e independencia y por ende más unidad latinoamericana, pero al mismo tiempo no hay que ser ingenuos y creer que un 54% da toda la fuerza del mundo. La tarea que se propone Basurero y reafirma Isabel es necesaria, fundamental: sólo se puede construir si al mismo tiempo nos cuidamos las espaldas, si nos fortalecemos política, organizativa y culturalmente. Y para que unos puedan dedicarse a llevar adelante proyectos con dedicación, otros deben ayudar a esos proyectos defendiéndolos de los ataques que reciben.
La otra conclusión que podemos sacar de ello es que no alcanzan con “hechos concretos”, con realizaciones, sino que a su vez debe disputarse el sentido de las mismas, su interpretación, su relación con las demás cosas y en definitiva, como gusta llamarse ahora, con la construcción del relato, lo que implica también con la desconstrucción del relato.
Ocho días después de comenzado el primer comentario, sale el por ahora el último, contabilizando 104 mensajes, muchos de ellos que ameritan una segunda o tercer lectura para sacarle el jugo.
Concluyo.
Tuve la suerte de participar de los fines de los sesenta, en una época donde las discusiones -orales, en los pasillos de las facultades, eran riquísimas, casi casi nos tirábamos con libros, mientras afuera nos tiraban con gases, golpes y balas. Cada discusión nos obligaba a estudiar, a leer más, para ir al día siguiente a seguir discutiendo lo mismo y contraargumentar lo que no habíamos podido el día anterior. Siempre estábamos aprendiendo, incluso y principalmente de los que decían los que estaban enfrente de nosotros y viceversa.
Luego vino el silencio.
Siguió la chatura, sin la cual un Latana y tantos otros como él no hubieran tenido mucho predicamento. Y la chatura siguió, y fue conmocionada por la disputa de la 125, donde aún menos voz tenían los que podían pensar distinto a lo de las grandes corporaciones y grandes dueños de Argentina.
Creo que el gran cambio se dio o se notó, cuando los festejos del Bicentenario. Allí se puso de manifiesto que había un pueblo que no estaba crispado, que estaba orgulloso de sus luchas, que buscaba un protagonismo, así fuera festejar su alegría, su sentido de pertenencia a Argentina y cantar juntos sus -nuestras.- canciones. En esos días quienes se sentían solos, aislados, cercados, se dieron cuenta, al menos me di cuenta, que no estábamos solos y que no éramos pocos.
Es tal vez la discusión de la ley de medios lo que da la mayor politización de este proceso o que la acelera.
Especialmente desde el inicio del conflicto de la 125, empieza a crecer aceleradamente en el movimiento de Blog, donde hay una búsqueda de compartir información e ideas cuando los medios hegemónicos tienen todo controlado, cuando la radio y los informativos son imposibles de escuchar para quienes no comulgábamos con la Sociedad Rural y cía.
Fue un movimiento in crescendo y artífice subterráneo en el aporte a esos cambios.
Hoy hay muchos blog que expresan un contenido elaborado, pensado, crítico, que va impactando en el nivel de las discusiones y al mismo tiempo, el nivel de estas, termina expresándose en ellos.
Así hay blog que con sus pocas fuerzas realizan importantes aportes a comprender mejor lo que está pasando. Por nombrar algunos pienso en “Violencia es Mentir”, “Al centro y adentro”, de un programa radial joven “periodismo trasnochado”, “Reporte Militante”, “El Pensador Popular”, el Payaso Barricada, y una larga lista, muchos de los cuales pueden encontrarse en “Bloggers en Acción”, con distinto nivel de participación, de continuidad y de intervención, pero marcando una época, empujando hacia adelante este proceso de cambios iniciado en Argentina hace muy pocos años.
No pretendo hacer ninguna comparación de blog entre sí. A la mayoría no los conozco, pero quería llamar la atención sobre uno de ellos, no porque fuera el mejor, sino porque me parece que es un buen ejemplo de lo que quiero señalar: además de los valiosos aportes de los artículos de los blog, en muchos de ellos hay polémicas que son una fuente inagotable de producción de ideas, de política, aunque a veces esta trastienda permanezca oculta o subestimada. Y cada uno de los comentarios, cuando son escritos de buena onda, o con ánimos de aportar al debate, más allá de las posiciones que cada uno defiendan, son aportes valiosísimos que deben ser conocidos, reconocidos y estimulados.
Sólo me resta darle gracias a los blogeros, sus artículos, y a los comentaristas de ellos, por sus aportes y porque me ayudan a tener esperanzas. Esperanzas que no son muy fuertes porque también tengo suficientes años y conocimiento de historia para saber que todos los procesos populares que trajeron un poco de justicia en la distribución del ingreso y la riqueza, que tenían fuerte apoyo democrático, fueron interrumpidos por golpes, no se si a pesar del ese apoyo democrático de importantes sectores de la población o justamente por ello.
Lo cierto que se abren años que espero que sean muy ricos y apasionantes, y para ello debemos fortalecer este tipo de producciones, actitudes y metodologías, y darlas a conocer por fuera del movimiento bloggero, y seguir produciendo con la suficiente sabiduría para escuchar al otro. De poco sirve dar una discusión o hacer un comentario si no estamos dispuestos a entender lo que nos están diciendo y si no estamos dispuestos a revisar nuestras ideas, fundamentos. Sólo los que defienden privilegios no están interesados en la verdad o le temen al debate y prefieren los epítetos y acusaciones a la argumentación y fundamentación.
En artepolitica se muestran que es posible el debate político, la producción política, con tolerancia, fundamentación, y método, lo que de por sí, fuera de los blogs, es tan raro como lograr que la política sea un arte.
Fernando J. Pisani
Rosario – Argentina
Violencia familiar, fallo contra el Estado Ausente
Muchas veces, cuando se habla de la inseguridad en general, y rápidamente se intentan asociar hechos de violencia como responsabilidad del gobierno nacional (por ej al principio del caso de Candela en diarios online se llegó hasta pedir la renuncia de Cristina), se pasan por alto cuestiones claves en el origen de esa violencia y de esa inseguridad. Y no me refiero sólo a las cuestiones sociales, a las estructuras sociales, a las políticas neoliberales que provocan la marginación, injusticias en el reparto de los ingresos y de la riqueza, etc. Voy a algo más cotidiano que no suele asociarse con aquella inseguridad y violencia: la violencia familiar.
A veces se menciona la violencia en al escuela, cuando en realidad la escuela es uno de los lugares menos violentos que tenemos: los mayores casos de violencia, en cantidad y calidad, los encontraremos en la casa y en la calle.
Es en la casa donde se promueve en primer lugar la violencia y la discriminación. Y dentro de esa violencia, quienes más la sufren son las mujeres, sean adultas, adolescentes o niñas.
Si tomamos por caso la provincia de Salta, la cantidad de mujeres muertas por sus parejas es impresionante. En el sitio www.laotravoz.com pueden leerse una larga lista de títulos: “asesinaron a otra mujer en Salta”, “otra muerte producto de la violencia machista”, “muere otra mujer en manos de su marido”, “Metán fue testigo de otro feminicidio”, “En seis meses, siete salteñas fueron asesinadas”, “En 17 días hubo tres feminicios en Salta” y así, todos títulos correspondientes a distintas situaciones que suman más de 36 en los últimos tres años.
Y Salta no es la excepción, pero si traemos a colación a Salta, es porque en estos días ha pasado algo importante: la justicia dictó un fallo que sienta un antecedente muy importante.
Ocurre que muchos hechos de violencia familiar, que llegan a heridas graves o a la muerte, no surgen de imprevisto en esas familias. Y hay veces que las mujeres se animan a denunciar los golpes, las amenazas. Pero eso, en vez de implicar una mejora en su situación, puede terminar en algo peor, lo que hace que les resulte muy difícil a una mujer golpeada o violada hacer la denuncia.
¿Y por qué en vez de traer una mejora puede ser perjudicial?: por la inacción del Estado -en estos casos del Estado provincial, que es responsable al ser un país federal y tener cada provincia su propia policía, justicia, etc
Un día, más precisamente el 28 de agosto de 2004, era asesinada Rosana Alderete y a dos de sus hijas por parte del padre, Alberto Yapura. Una tercer hija, de 12 años, Vanina, quedó mal herida pero sobrevivió. Su padre fue condenado a cadena perpetua. En la mayoría de los tribunales del mundo, bajo el modelo del liberalismo, caso resuelto y a otra cosa.
Pero nosotros estamos en un proceso de cambio, de defensa de los derechos de los que menos tienen, de los más indefensos. Tenemos leyes que vienen de mucho tiempo que nos han posibilitado cosas que para otros es un lujo (sistema de salud público y gratuito, jubilación, educación pública y gratuita incluso en la Universidad, etc), justamente porque en Argentina hubo luchas y gobiernos que lo posibilitaron y si bien otros quisieron o quieren eliminarlos, aún no han podido.
El asunto es que la madre de Vanina hizo muchas veces la denuncia ante la policía de los malos tratos y amenazas en la seccional donde vivía. Y como en la mayoría de los casos, la policía no hizo nada.
Ahora, la justicia salteña ha dictado un fallo muy bueno, inesperado para mi, teniendo en cuenta que la justicia argentina es uno de los lugares donde los cambios menos han llegado y siguen en su seno enclaves de lo peor que vivimos: obliga al Estado salteño a pagar mas de un millón de pesos a Vanina por daño físico y moral.
Dejemos de lado el tema de la cifra, que jamás podría compensar lo ocurrido. Vamos a lo mas importante.
La justicia investigó lo ocurrido y dictaminó que el Estado tuvo responsabilidad en la agresión.
Se comprobó que la comisaría no actuó como corresponde y si bien de haber actuado bien ello probablemente no hubiera podido impedir que en algún momento ese individuo asesinara a su esposa e hijas, si le cabía la responsabilidad de ayudar a la denunciante, cosa que no hizo.
La periodista Mariana Carbajal, en el diario Página12, relata que en el caso
“(…) quedó en evidencia que la subcomisaría de Castañares no actuó como correspondía. Faber detalló que, de acuerdo con los testimonios de tres policías que declararon en el juicio, la seccional tenía sólo un oficial por turno para patrullar, tomar denuncias y hacer notificaciones, entre otros trámites. Los uniformados también declararon que desconocían la Ley de Violencia Familiar 7202 que establecía la obligación de asistir a las víctimas y que nadie los había capacitado al respecto. Además relataron que debían pedir un turno en la Jefatura de Policía, ubicada en el centro de la ciudad, para sacar fotocopias, ya que no tenían dinero para pagarlas. Una de las faltas que cometieron en la dependencia fue no haber mandado una copia de la denuncia al defensor de Menores para que interviniera, tal como había ordenado el 4 de agosto de 2004 el juez de Instrucción Sumaria de Tercera Nominación luego de la segunda denuncia de la mujer..
(http://www.pagina12.com.ar/diario/sociedad/3-180859-2011-11-09.html)
Este fallo es un fallo contra el Estado Ausente, contra el modelo de Estado que tan bien defiende Piñeara en Chile o el liberalismo en EEUU, por poner dos ejemplos.
Seguramente un fallo así seria impensable en ciertos países que hacen defensa extrema del individualismo y de que cada uno es responsable de sus actos y debe arreglárselas como pueda.
Lo interesante del fallo es que al responsable de la comisaría y otros policías se los absuelve, otorgándosele el beneficio de la duda, pero ello no implica liberar al Estado de culpa y cargo:
“No es preciso demostrar la culpa del funcionario para que sea viable el deber estatal de resarcir por falta de servicio, sí lo es acreditar la falta o culpa del sistema administrativo o de la organización administrativa”, dice el juez
Para terminar, la historia no está cerrada porque el Estado provincial va a apelar al fallo, lo que demuestra que no se necesita ser Macri para lavarse las manos de sus responsabilidades. Si lo hace y si el tribunal superior revoca la sentencia, significará que aún no se logró avanzar en eso, pero tengo esperanzas de que el fallo quede firme, tal vez porque estamos viviendo épocas de esperanza. Y si no resulta así, espero que estos cambios sigan profundizándose y en algún momento se siente jurisprudencia y ello sea una señal para que aquel que sea víctima de cualquier tipo de violencia familiar se anima a pedir ayuda y la reciba.
Además, yo creo que si bien una buena actuación del la policía y de los organismos del estado que deben implicarse en esos asuntos no era garantía de eliminar la violencia y de que fuera asesinada, creo que la historia podría haber sido otra y esa madre y sus dos hijas podrían estar vivas. Es una especulación, cierto. Pero no es especulación afirmar que con una política activa contra la violencia familiar esta tendería a bajar y no llegar a tomar tantas vidas inocentes.
Con un Estado ausente, o peor aún, racista o machista, no existen esperanzas de cambiar esta historia. Y este fallo puede ser un punto de inflexión para comenzar a escribir otra historia, siempre y cuando no quede en un mero fallo y en un mero incidente legal en una perdida ciudad del norte del país.
Fernando J. Pisani
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