Aunque aún no se perciba plenamente, el predominio del neoliberalismo mundial en estas últimas cuatro décadas no sólo afectó la economÃa y la condición social de la mayorÃa de la población, sino que también a la propia democracia y a la participación ciudadana en ella.
Todos aceptamos que la democracia, incluso con sus imperfecciones, es mucho mejor que cualquier dictadura, pero no todos tenemos la misma idea sobre qué es, qué y cómo puede ser y sobre qué poderes aplicarla y cómo. Y desacordamos aún más en sobre qué, cómo y cuándo se participa en ella, lo que, por otro lado, la define realmente.
La democracia en Argentina nace limitada tanto por las ideas elitistas y de clase, como por las ideas republicanas, en particular la profunda desconfianzas de estas a la participación popular.
En sus orÃgenes era una democracia reducida a pocos y absolutamente liberal, con un profundo temor a la participación del pueblo, al igual que la Constitución Norteamericana, de la cual se tomaron muchas cosas. Por eso, de entrada, en la Constitución Argentina se establece que el pueblo no gobierna ni delibera por medio de sus representantes, y que cualquier intento de algo distinto es catalogado de sedición.
Hoy, gracias al predominio de las concepciones republicanas, existe un pensamiento común para el cual democracia y república son casi sinónimos. Pero no es asÃ.
Ampliaremos nuestra visión de la historia argentina si aparte del acontecimientos, personajes, fechas, conflictos y compromisos con un gran trasfondo en los intereses de clase, incluimos y admitimos que buena parte de las luchas polÃticas argentinas incluyen el enfrentamiento de dos “bandos†que rara vez están explÃcitos: el republicano, que defiende “el gobierno de la ley†y de un sistema de representación basado en la Constitución vigente y su contendiente, el democrático o popular (por llamarlo de alguna forma), que defiende “el gobierno del pueblo†y cuestiona -directa o indirectamente- a la Constitución y a las leyes vigentes que lo impiden o restringen.
Esos conflictos se circunscribieron en primer lugar entre quienes intentan cambiar la Constitución y lograr una mayor participación popular, y los que tratan de impedirlo. E incluso en los momentos que ganan las fuerzas partidarias de una democracia más popular, no lo hacen sin sufrir -o acordar- las limitaciones impuestas por el republicanismo y su sistema de representación.
Como hitos de esas luchas podemos consignar la derrota de aquellos que defendÃan que los representantes que debÃan gobernar fueran elegidos directamente por las élites dominantes, por los factores de poder instituidos. Derrota que alcanza a los partidarios del voto calificado.
La primera etapa de esa lucha se corona con el establecimiento del voto universal y obligatorio. En realidad no era muy universal, sólo abarcaba a los hombres. Y lo de obligatorio no es secundario, pues los conservadores y republicanos no querÃan, pues obliga a participar a la plebe que de otra manera naturalmente participarÃa poco.
A pesar del avance que significó aquel cambio, además de prohibir el voto a la mujer, se mantiene entonces la prohibición de que la voluntad directa de la ciudadanÃa (masculina) elija al presidente, al vice y a los senadores.
La segunda etapa se corona con la Constitución de 1949, con la instauración del voto a la mujer y la elección directa por el voto de los senadores, presidente y vicepresidente.
La Revolución Libertadora (Fusiladora) de 1955, estimulada y apoyada por radicales, socialistas, demoprogresistas, conservadores, la Sociedad Rural y grandes corporaciones por decreto anula aquella Constitución y restablece la de 1853, entre otras reinstala que está prohibido que el ciudadano elija directamente al presidente, vice y senadores.
Años después se aprueba la elección directa por el voto popular del presidente, aunque no de senadores y finalmente en 1994 se establece el actual sistema de elección directo de todos los cargos legislativos y ejecutivos, este último a nivel presidencial con ballotage. Pero en ningún caso se eliminan ciertos impedimentos impuestos por las ideas republicanas y quedan grandes zonas de cierto elitismo y voto calificado, especialmente en lo que hace a la elección del Poder Judicial.
Hoy la democracia liberal sigue vigente y limita la participación de la ciudadanÃa a elegir cada tanto a algún miembro de los que se postulan como gobernantes (ejecutivo) o representantes (legisladores), en distintos niveles de la gestión pública.
Dejando de lado aquà en el análisis los diversos grupos que cuestionan más profundamente a la democracia, (a la que catalogan el gobierno de los ricos, o como la mejor forma que se tiene la burguesÃa de dominar a la clase obrera y plantean otras formas de democracia -democracia obrera, o de Consejos, etc-, que la democracia liberal negará como democracias), los movimientos obreros y populares intentaron atenuar las limitaciones liberales y republicanas a la participación popular real, a través de la formación de partidos y organizaciones de todo tipo dentro o alrededor del partido que posibilite que más gente pueda participar no solo a nivel de candidaturas y de elección de estos, sino en las definiciones programáticas y de construcción polÃtica e ideológica.
Con la participación en y de las organizaciones polÃticas, especialmente fuera de las épocas electorales, se busca que quienes finalmente ocupen un puesto elegido democráticamente, esté representando a gente con cierto grado de organización y participación (un partido) y que esta tiene alguna manera de comunicarse e influir con el que ocupa el puesto electo, además de intentar compensar de alguna forma las profundas diferencias de posibilidades, poder, estatus, acceso a los bienes culturales, etc entre una minorÃa y una mayorÃa de la población.
De allà que en esas épocas, con las limitaciones del caso, pues siempre la participación real fue muy limitada, se buscaba “elevar la conciencia†del ciudadano/a y los ejes de la lucha polÃtica y del debate solÃan ser los programas -la lucha programática-, los planes de gobierno (el qué y el cómo) y las ideologÃas que se defendÃan o combatÃan abiertamente. Los partidos y movimientos tenÃan una importancia grande, a lo que se le sumaban también organizaciones sociales y gremiales, con mayor o menor vinculación en esas luchas polÃticas. Señalemos que nada de esto era ideal y puro, en los propios partidos se daba la lucha del llamado “aparato†respecto a las bases y no faltaban las manipulaciones y chanchullos, pero también existÃan posibilidades de luchar contra todo ello con dispar éxito.
Lo concreto es que cuando llegaba un candidato al gobierno o a un puesto electivo, en realidad llegaba un partido, y con mayor o menor coherencia se planteaba que era el Estado, en manos de los representantes del pueblo, y la PolÃtica, quienes debÃan comandar los destinos económicos, sociales y polÃticos de la Nación. En la vereda de enfrente, generalmente con menor caudal electoral, estaban quienes postulaban que el Estado debÃa limitar su accionar y no interferir con el Mercado, ni con el Libre Comercio, ni con la libertad absoluta de los ciudadanos.
Esos partidarios del Mercado, (mercado = a las grandes corporaciones y dueños de capitales capaces de influir en los movimientos del capital, en lo que se produce y cuánto se produce y en la formación de los precios), cuando veÃan que sus negocios, rentas y ganancias se obstaculizaban en algo y no tenÃan forma de imponer funcionarios en puestos claves al gobierno de turno, o de cambiar al gobierno por intermedio del voto popular, recurrÃa primero a la presión, el soborno y la corrupción, luego al fraude y a la proscripción directa o indirecta y si eso no alcanzaba realizaban un Golpe de Estado, cÃvico-militar, desalojando al “tirano†y “demagogoâ€, es decir, a quien ganaba por el voto popular.
La nueva realidad del Siglo XXI
Pero esta segunda década del siglo XXI nos encuentra con una realidad, nacional y mundial, muy distinta a la que se desenvolvieron las luchas polÃticas e ideológicas que marcaron nuestras sociedades y que le dieron identidad a los diversos movimientos polÃticos surgidos entonces.
Hoy asistimos al dominio cada vez más apabullante del Mercado sobre la polÃtica y a la misma democracia. Y esta última ya no se rige por la tradicional forma de lucha polÃtica de clases y sectores de clase, con sus partidos, ideologÃas y metodologÃas. La sociedad, más que el conjunto de clases sociales que la componen, con sus intereses muchas veces contrapuestos, ahora se piensa y transforma en un mercado y la lucha polÃtica se transforma en lucha por conquistar o dominar un mercado.
El predominio del neoliberalismo desde los 80 a esta parte, con su globalización, sus valores, sus modelos de sociedad e individuo, sus reglas de juego, se ha llevado puesto muchas cosas. A las crisis económicas y polÃticas que han provocado; las miserias, las privaciones e injusticias, la violencia y la impunidad, entre otras producto de los grandes procesos de acumulación y concentración del capital y a las grandes transferencias de riquezas en manos de pocos, se le suman mecanismos de dominación y perpetuación del poder difÃciles de identificar, evadir y contrarrestar.
Generalmente se reconoce el papel importantÃsimo que juegan hoy los grandes medios de comunicación, (ver al respecto Quien Denomina, Domina), en particular los televisivos, en la instalación de agenda, en arietes de grupos de presión, en modelar opiniones de grandes sectores de la población, pero el tema es mucho más profundo y grave.
Los partidos se van vaciando de sus anteriores contenidos, programas, ideologÃas y militancia interna y externa y se transforman -al menos en apariencia- en aparatos, o en meros sellos, a veces molestos, a veces útiles, especialmente esto último cuando se necesitan armar grupos de presión o cerca de las fechas electorales para digitar candidaturas. Hoy los partidos adquieren otras dinámicas y formas, que bajo la apariencia de la despolitización y desideologización en realidad se llenan de otras polÃticas e ideologÃas, no necesariamente mejores o peores, pues en realidad siempre todo depende desde donde uno mira las cosas. Pero no puede ignorarse que se pierden sus viejas y sentidas banderas y conductas y las que toman suelen ser peores desde el punto de vista de su propia historia.
Del debate y elección de propuestas, programas, partidos más o menos claramente demarcados ideológicamente, se pasa entonces a ofertar candidatos, prevaleciendo de estos su imagen. Porque de esos dirigentes o candidatos, lo que importa fundamentalmente es su imagen, que es construida o destruida con las reglas del arte del marketing y la competencia comercial.
La sociedad se toma como un gran mercado o eventualmente como múltiples mercados, ya que la segmentación permite una mejor venta y mejor identificación del consumidor con el discurso y viceversa. Y en vez de vender detergente o un auto, se encara lo polÃtico como el marketing encara la venta de los servicios, que tienen un gran componente de promesas y marcas, y asà se ofertan candidatos, o mejor dicho, las imágenes construidas de estos y el argumento es reemplazado por el sentimiento que se intenta provocar, donde la clave estará en seducir mejor que la competencia.
El ciudadano, sujeto y actor que manifiesta una identidad polÃtica e ideológica, va desapareciendo transformado en consumidor y al cual, como tal, se le reduce su participación a ser mero espectador, siempre, y votante, cada tanto.
Antes, aún cuando fuera a cuenta gotas, desde lo partidario, programático e ideológico se estimulaba la participación conciente y creciente en las grandes y pequeñas decisiones del qué hacer y cómo hacerlo de la vida social y polÃtica (participar más profundamente en unidades básicas, mesas de trabajo, ateneos, comités, células, según la idiosincracia polÃtica del grupo en cuestión). De a poco muchos partidos, especialmente en ámbitos locales donde triunfaban ganando alguna administración, resultaba más cómodo conseguir “fidelidad†transformándose en en bolsas de trabajo. Por ejemplo al respecto el socialismo se volvió experto en Rosario y luego lo extendió a nivel provincial.
Ahora la participación que se estimula la del mero espectador, que se entretenga y festeje de manera tal de crear el vÃnculo emocional necesario para que compre el mensaje e incluso ayude a reproducirlo. Y cada tanto pase por caja a pagar con su voto.
De nada sirve lamentarse los cambios producidos por estas nuevas reglas de juego donde el marketing cobra un papel importante en la transformación del ciudadano en mero espectador y consumidor politico. Si se llegó a donde se llegó es también por derrotas sufridas y por no saber enfrentar el dominio de las grandes corporaciones y sus modelos de vida y producción. De allà que en estas elecciones y las del 2015 no está solamente en juego la continuidad de los cambios importantes que se produjeron en Argentina desde NK en adelante. También está la posibilidad de su profundización o su estancamiento y derrota. Y ello depende en gran medida de la capacidad de estimular una mayor participación en la producción polÃtica y de agenda, y obviamente de mejorar y fortalecer la capacidad de enfrentar modelos de polÃtica y de democracia que quitan el poder a la gente para dársela al Mercado (es decir, a las grandes corporaciones).
La presencia cada vez más influyente del marketing forma parte del propio desarrollo del capitalismo que no sólo se extendió por todos los paÃses y se globalizó, sino que impregna cada vez más todas las actividades del ser humano, transformando a las personas en objetos susceptibles de aplicarle sus reglas de juego. Y asÃ, el ciudadano devenido en consumidor polÃtico, como tal responde a las prácticas a la que está expuesto como consumidor de mercancÃas, especialmente de la mercancÃa servicios, como mero receptor de mensajes polÃticos donde, al igual que con demás productos y servicios que consume, termina “comprando†no el mejor producto, sino aquel que comunica mejor.
El mal llamado proceso de “despolitización†que asistimos y sufrimos en las últimas décadas y que comienza a ponerse de manifiesto y se intentar revertir con Néstor Kirchner y la irrupción de muchos jóvenes en la vida polÃtica, es un fenómeno mucho más complejo que el ataque a la primacÃa de la polÃtica por sobre la economÃa y la subordinación de aquella a esta que pregona el liberalismo.
La idea que de PolÃtica=sucio=corrupción=cáncer, lo que expresa en realidad es la necesidad de obstaculizar la participación de las nuevas -y viejas- generaciones en la vida polÃtica partidaria (sea este un partido de izquierda, ultraizquierda, centro o derecha) y en movimientos sociales polÃticos.
Si ya de por sà es difÃcil que alguien milite polÃticamente en propuestas que los trasciendan, ya que prima el individualismo y el sálvese quién pueda, la condena directa o indirecta a los polÃticos (más allá de que buena parte lo merezca) en realidad busca, promueve o produce una menor participación de la gente en la vida polÃtica organizada. En todo caso algunos lo hacen sin problemas cuando lo plantean y planean a tÃtulo personal y en su personal beneficio -demasiados ejemplos conocemos de esto y que explican muchos egoÃsmos, sectarismos y verticalismos de la vida polÃtica-, pero no es de esa participación en polÃtica de lo que se trata.
Presentarse como polÃtico ya implica una carga para el que lo asume, por la animosidad negativa preexistente y en la que se ve envuelto antes de haber hecho nada (ya es parte de la corrupción, por ejemplo, y responsable de todos los desguisados de otros polÃticos). Presentarse como no polÃtico o antipolÃtico concita simpatÃas.
Y no nos creamos ombligo del mundo o inventores de todo dulce de leche.
El Del Sel de hoy, el Reuteman, Palito Ortega y el propio Scioli de ayer, forman parte de una larga lista de deportistas, actores y gente conocida ya por parte de la sociedad antes de “meterse†en polÃtica y no es un fenómeno propiamente argentino. El mal actor y peor presidente que fue Ronald Regan tenÃa muchas cosas a favor para triunfar en una polÃtica atrapada por las prácticas de marketing y los valores republicanos que descreen de la participación directa de las mayorÃas populares.
En realidad no está mal que gente de otras actividades de la vida social participe en polÃtica y sean candidatos e incluso aproveche su posicionamiento mediático previo para tener mayores chances que otros. Lo que debe observarse es el corrimiento de los agrupamientos polÃticos a las personas y en estas de la sustancia a la apariencia, del plan de gobierno o proyecto polÃtico a la imagen y el cosmético. Y el macarthismo implÃcito.
Parece que sirve poco y nada apelar a la razón, al análisis de ideas y conceptos, a confrontar argumentos, a estimular la capacidad de abstracción apelando a la deducción o a la inducción: lo que vale es lo que impacta, lo que gusta o disgusta, lo que se siente. Y en la “construcción†de esos sentimientos y gustos, no podemos ignorar que juegan un papel importantÃsimo los medios de comunicación, al punto que algunos llegan a creer que si no está en la tv no existe, y lo que se repite muchas veces en esta es lo verdadero.
Los discursos argumentativos y programáticos son sustituidos por mensajes cortos, por frases generales, ambiguas y simpáticas, que apelan al sentido común y refuerzan el mensaje con imágenes impactantes que poco o nada tienen que ver en realidad con lo que está en juego y se propone realmente; pero son vendedoras y como no se está apelando a la razón, sino a la emoción, la manipulación es más sencilla. La información es trasmutada en propaganda y la propaganda cede lugar a la publicidad. El ciudadano es transformado en consumidor polÃtico y el objetivo inmediato es seducirlo.
Vale el caso de la publicidad de un nuevo gusto de una vieja gaseosa. La mayor parte del corto publicitario son imágenes muy sentidas de distintos besos que producen ternura, simpatÃa, deseos de estar allà dando un beso, o nos hace recordar besos que hemos dado y recibido, y justo allÃ, aparece el “beso†a una botella de la bebida, a la cual, por supuesto, tenemos que probar si no nos estamos perdiendo todo eso lindo. Lo mismo podemos observar en la mayorÃa de las publicidades y de sus eslóganes: más que el producto en sÃ, se compra un signo -un significado-, una imagen, pertenencia, etc, etc.
Otro ejemplo de bebida alcohólica: encontrarnos con amigos, con seres queridos, es hermoso, pues bien, compre el sabor del encuentro. Y después nos quejamos del alcoholismo creciente en la juventud, que es la principal puerta para la droga, dicho sea de paso. No es un verdadero y feliz encuentro si no bebemos una cerveza y de tal marca.
Asà el marketing, que es determinante en imponer pautas de consumo de productos y servicios, se transforma en marketing polÃtico y comienza a modelar gran parte de la democracia y la forma de participar y decidir de muchas personas. Por supuesto que el problema no es el marketing ni hay que demonizarlo, ni con él se termina la democracia: siempre tenemos los gobiernos que nos podemos dar. Y que hoy la vacuidad polÃtica sea la regla de una parte importante de la polÃtica y la sociedad, es ni más ni menos porque hay una polÃtica que no está justamente vacua (vacÃa, insustancial, falta de contenido), sino que está llena de contenidos, propuestas y modelos de sociedad: las del neoliberalismo en lo económico (incluso algunos con incorporaciones neokeynesianas) y sus ropajes polÃticos y sociales de derecha conservadora, o de republicanismo o de socialdemocratismo.
El marketing en realidad es un arma al cual recurren ciertas polÃticas, lo que es muy coherente pues hace a su esencia: partidarios del Marcado, manipuladores del mercado, llevan sus conceptos y manejos a diversos órdenes de la sociedad, incluyendo la polÃtica y lo electoral. Queda en pie para seguir pensando e indagando hasta qué punto polÃticas que no son partidarias del dominio del mercado no caen en su juego haciendo similar uso del marketing, pero también en todo caso quedará la pregunta de qué usar y cómo sustituir o contrarrestar lo hoy imperante.
Lo que sÃ, aclaremos que no todo mensaje marketinero es eficaz, incluso los hay muy malos. Vale por ejemplo, y esto dicho con ánimo constructivo, de los gigantescos carteles del pre-candidato a diputado nacional Jorge Obeid -con la figura de la presidente- con el mensaje que Santa Fe necesita “Volver al futuroâ€.
Uno se pregunta qué estarÃan pensando, si nos asesoró el enemigo.
“Volver†y “Futuro†está bueno para una pelÃcula (vieja, por otro lado), pero en pol
Ãtica son dos palabras que se neutralizan y contraponen e incluso el mensaje hasta es opuesto con el mensaje del Frente para la Victoria.
Es razonable pensar que los asesores de campaña de Obeid piensen que hizo una buena gobernación en el pasado, y se basan en los estudios de marketing de entonces que constataban que terminó su segundo mandato con una muy buena imagen positiva.
Pero su primer gobierno, junto a los dos de Reutemann al cual respondÃa, forman parte de quienes aplicaron el neoliberalismo. ¿A eso se vuelve? ¿A ir al futuro de insertar a la Argentina en el “primer mundo†como se decÃa en aquella época?
No es necesario recordar demasiado las polÃticas privatizadoras y la nefasta Ley Federal de Educación que aplicaron en Santa Fe con sus decisiones. Por supuesto que mucha gente, mucha, en Santa Fe, como en la CABA, sigue creyendo en aquellos valores neoliberales y añora otras épocas, pero hay candidatos más coherentes para representar el pasado, el conservadurismo y las polÃticas neoliberales en lo económico. La polÃtica neoliberal argentina hoy tiene dos buenas expresiones, una adornada con las frases de ley, orden, eficiencia, seguridad, la renovación, etc y la otra con la vestimenta socialdemocrática: tienen a Del Sel- Macri y peronistas de centro derecha por un lado, y por el otro a Binner, el radicalismo, el ARI, y la Alianza por el otro, con su propuesta de paÃs normal…
Y si el cartel apunta a quienes quieren un cambio, un mejor futuro, que puede ser expresado por el kirchnerismo, ¿a qué viene la vuelta? ¿vuelta a qué?. Asà se termina dando la imagen contradictoria sobre qué realmente se quiere. Probablemente dicha propaganda esté influida por pretender una unidad del peronismo santafesino a todas luces imposible (ver al respecto nota final de este artÃculo).
Si lo que se pretendÃa era vincular épocas donde no habÃa tanta violencia y el narcotráfico no era un flagelo como ahora bajo el socialismo, y al mismo tiempo ir hacia un futuro mejor, bueno, hay que buscar la forma de armar las consignas de manera que hable con claridad de recuperar algo (no de volver). Y no estarÃa mal que más que aparte de consultar a “expertos†se consulte a la militancia antes de largar campañas costosas. Y se le pregunte a la militancia cuáles son sus dificultades para llegar a la gente que se inclina por otras propuestas para colaborar con ellos desde la campaña general y si ese tipo de consignas ayuda en algo.
Pero los publicistas no escarmientan: le hacen gastar al candidato una buena cantidad de plata para sacar un gran cartel de media página en el diario, con las fotos y un “Santa Fe vuelve a brillarâ€. ¿Vuelve? Demasiadas cosas no muy agradables han pasado en Santa Fe y poco brillosas, por cierto, más bien obscuras y olvidables: cierres de fábricas, cierre de ferrocarriles, despidos masivos, éxodo de gente, especialmente jóvenes, de pequeños pueblos, inundaciones tratadas con ineficiencia e imprevisión, muertos asesinados como parte de la represión de la protesta social, etc, etc. Y que comparando con otras provincias pudo estar mejor, o que las cuentas estuvieron más ordenadas, no es consuelo. Pero aún las cosas buenas que pueden haber pasado en el pasado, son pasado. Hay que recordarlas, hay que defenderlas, pero no alcanzan para ganar una mayorÃa de votos.
A manera de primer conclusión:
Hoy en Argentina son cada vez más quienes ya no quieren el neoliberalismo y se oponen a sus recetas económicas. Pero asà como es necesario hacerles frente a sus polÃticas económicas y sociales, más fáciles de identificar por sus resultados cuando pasa un tiempo de aplicación-, también hay que salirle al paso -y vencer- a sus polÃticas culturales y polÃticas, valga la redundancia. Subestimarlas o ignorarlas es garantÃa de derrota. Aceptarlas o intentar usarlas sin precaución, garantÃa de sometimiento. Y no intentar entenderlas ni de estudiar de cómo contrarrestarlas, garantÃa de impotencia.
Es difÃcil pensar una campaña electoral con algún viso de éxito sin tener en consideración muchas de estas cuestiones, asà como para construir una alternativa exitosa para el 2015, tanto a nivel municipal, provincial y nacional, que garantice la continuidad, profundización y recreación del proyecto iniciado por NK.
Intentaremos, en la siguiente entrega, ir desentrañando el entramado, buscando grietas e ir intentando aportar a la polémica sobre el qué hacer. Toda idea al respecto es bienvenida.
Fernando Pisani
Rosario, 29 de agosto de 2013
fjp2001@gmail.com
Fernando, con todo respeto, estás analizando cuestiones con importante falta de información. Nobleza obliga, no noto mala intención en tus palabras. Trabajé mucho con agencias de publicidad, y te tiro una data que por ahà te resulta ilustrativa al momento de escribir sobre cuestiones como las que escribiste:
Este aviso http://www.youtube.com/watch?v=SClBhU-2TZo salió de la misma agencia que éste otro http://www.youtube.com/watch?v=q1q4SeVmkbw
Es más; el primer aviso, que despertó tanto fervor en el oficialismo, estaba pensado para una marca de consumo masivo. Cambiaron el sellito y salió épica nac&pop.
Scioli laburó hasta 2011-12 con Savaglio, que hoy labura con De Narváez, y Massa tiene a Agulla, que en su momento laburó para De Narváez, Menem, De la Rúa, y que también trabaja con De la Sota en la actualidad.
Los publicistas laburan por plata, y en ése sentido, la plata iguala al empleado y su empleador, que jamás de los jamases rechaza a un tipo porque trabajó en sus antÃpodas ideoleógicas.
Me parece bueno que sepas estas cosas, que todos las sepan. No es marketing vs patria nacional y popular, no al menos en términos reales y vernáculos. Eso también es una publicidad, y evidentemente, funciona bastante bien.
Hola McLovin
Gracias por la buena onda. SabÃa que eso existÃa, pero no los detalles que das. De cualquier manera no intenté hacer un marketing vs nac&pop, sino una introducción para analizar el tema y ver cómo se ve afectado lo polÃtico por los cambios ocurridos en el mundo en la forma de hacer polÃtica, encarar las campañas, etc
Y coincido con vos que los publicistas lo toman como un laburo independientemente de sus preferencias ideológicas.
Pero creo que lo que se juega es demasiado importante para dejarlo en manos de publicistas -si bien seguramente las decisiones primeras y últimas se toman en otras esferas- y también para ignorar su existencia y al propio marketing
Obviamente que hay muchas cosas de las que ocurren que no me gustan (y se notará en el escrito), pero no soy tan necio como para no admitir que existen y que no hay demasiada escapatoria. Uno no pone las reglas de juego y hay que trabajar con realidades, asà sea para modificarlas
Saludos
Didactismo patético
didactismo
m. Conjunto de condiciones apropiadas para la enseñanza:
es un libro muy claro por el didactismo con que se exponen todas las teorÃas.
patético,ca
adj. Que produce o manifiesta de una manera muy viva los sentimientos,sobre todo de dolor,tristeza o melancolÃa: gesto patético de dolor.
Grotesco,que produce vergüenza ajena o pena: es un personaje patético.
Asà es la vida Diego, cada uno ve las cosas con el cristal con que se mira, cristal que nos supimos conseguir o construir
Más allá de la palabra didactismo, que en definitiva me halaga, me queda la duda del significado que le das a la segunda palabra
Y si es el a), pensándolo bien, es cierto, de alguna manera hay cosas de las que describo que me producen un cierto dolor, tristeza, melancolÃa. No porque todo tiempo pasado fue mejor, sino porque pienso en muchas pérdidas y añoro probablemente otros momentos donde no existÃan tantos recursos mediáticos para manipular, para establecer discursos de verdad y habÃa un poco más de grietas por donde colar otras cosas.
Y si lo que me quisiste decir es el b), también te lo admito, puede que a algunos les de pena intentar tapar el sol del Mercado y sus avasallamientos con algunas pocas palabras de cuestionamiento. Si te consuela, sé que asà no se logra nada de eso, pero el silencio lo vivirÃa de manera peor. SÃ, debe ser patético.
Gracias por la molestia de leerlo y comentarlo
Y si, por supuesto que la mercantilizaciòn de la polìtica funciona sobre todo si tenemos en cuenta que a la mitad del electorado no le importa o no cree en la polìtica. Mientras estos porcentajes existan se deberá apelar al marketing no mas…
Por eso, como bien decÃs, el candidato es una venta equiparable a la de un servicio en el cual y de acuerdo a cierta experiencia propia con gurues de la venta, la misma es siempre emocional, criterio extensivo inclusive a los tangibles, o sea, contrario sensu, las ventas tienen muy poco de racional.
Funciona y muy bien dirÃa, han sido eficaces los «muchachos» con buenos colaboradores mediante of cors
Saludos
PD: yo no note en el posteo alguna cuestion tendenciosa de tu parte hacia los marketineros
Asà es, Silenoz.
Además, la culpa no la tiene el chancho.
Por otro lado, si el contendiente emplea recursos sucios, manipula, tiene a su favor esto o aquello, es ridÃculo responsabilizarlo de nuestra derrota. Cuando a uno le va mal en algo, primero de todo hay que pensar en qué hizo uno para que el resultado no sea el esperado. La mercantilización cada vez más absoluta de todos los órdenes de la vida, forma parte de un proceso que me recuerda a los almaceneros luchando contra la aparición de los supermercados. Si se vence es en la superación, no para atrás.
Cuando por ejemplo ciertos economistas polÃticos se dedican a la farándula, enredos amorosos, a que sus intimidades trasciendan, etc, forma parte de su propia venta de imagen y de instalación de su nombre en más gente. Y por ende es coherente que una persona asà recurra a bajezas, mentiras, a la manipulación y confÃe en el marketing de manera absoluta. Responden a modelos de vida, de sociedad, de todo.
Y es muy cierto lo que decÃs sobre que una buena parte del electorado, hasta hoy, es susceptible a una mayor influencia del marketing que otros. Pero incluso si hay que entrar en ese terreno, uno debe hacer las cosas bien y en consonancia con la polÃtica que dice defender. Y yo pongo algunos ejemplos en que se hace -por supuesto, a mi criterio- muy mal
Saludos
En PBA, desde el punto de vista técnico, la publicidad de Insaurralde fue de lejos la mejor.
El problema es que la mayorÃa esta podrido de «ella», asà que el mensaje brillantemente explictado termina siendo contraproducente.
No me consta que la mayorÃa esté podrido de ella, en todo caso creo lo contrario. Y también la oposición lo cree, si no no hubieran hecho el eje de campaña contra la re-re (que nunca planteo CF, dicho sea de paso). Y en todo caso la única manera de averiguar si es lo que vos planteas o lo que yo serÃa si fuera ella la candidata. Pero como no lo es ni lo puede ser, no deja de ser la tuya una afirmación o una expresión de deseos.-
Pero por el otro lado, dejando de lado la polémica si una mayorÃa está podrida de ella o no, en tu valoración sobre la campaña de Insaurralde, que según decÃs fue desde el punto de vista técnico la mejor, no puedo opinar pues prácticamente desconozco la campaña ya que vivo en otra provincia, y sólo veo una parte.
Pero si me doy cuenta de dos cosas: una, que hay una disparidad muy grande en las fuerzas de la campaña. La mayorÃa del tiempo en el aire de los que hablan a favor y de los que hablan en contra de ella y del gobierno es muy muy grande, pues la mayorÃa de los canales de tv, radios, etc está en manos corporaciones enfrentadas al gobierno. Y si bien no lo veo, por sus efectos supongo que el programa de Lanata es bastante bueno desde el punto de vista propagandÃstico y de la construcción del sentido y de la verdad, asà sea en base a mentiras o verdades a medias. Y asi innumerables programas televisivos que juegan para crear ese estar podrido de ella que vos defendés o expresás.
Por otro lado, en una campaña polÃtica lo técnico juega, pero juega también y mucho lo polÃtico, es decir el discurso polÃtico, lo que se dice, lo que se afirma, lo que se prometa, y qué deja eso técnico en la gente.
Hay un caso muy estudiado en el marketing de un producto, donde técnicamente no sólo era impecable, sino que concitaba una profunda identificación y simpatÃa con el personaje de la campaña, al punto que hasta se hicieron club de fants. Pero desde el punto de vista de la venta del producto, no movió el amperÃmetro, pues lo que se vendÃa quedaba opacado por el personaje. Es decir, no siempre la bondad de «lo técnico» se compadece con la bondad del resultado.
Antes de las paso yo planteaba que no se estaba encarando bien los ejes centrales de la cuestión, al menos en Santa Fe y en lo que notaba por TV desde aquÃ, y lo escribà en el artÃculo Ni les faltan propuestas ni los une el espanteo: es peor,
http://artepolitica.com/comunidad/ni-les-faltan-propuestas-ni-los-une-el-espanto-es-peor/
y allà entre otras cosas planteaba que no se encaraban bien tres ejes fundamentales del debate y de lo que debÃa ser una propuesta: respecto a la inseguridad, respecto a la inflación y respecto a la corrupción
Y creyendo, a diferencia de vos, que Cristina como presidente tiene una buena imagen en la mayorÃa de la población, estaba y estoy convencido que con eso no alcanza para una elección intermedia de puestos legislativos, no alcanza recordar todo lo bueno que se hizo pensando que la gente por gratitud o reconocimiento va dar el voto a los candidatos que se identifican con ella o que ella apoya
Y eso lo traté en otro articulo, Las PASO: qué debilidades y errores, e ir para adelante, no para atrás,
http://artepolitica.com/comunidad/las-paso-que-debilidades-y-errores-e-ir-para-adelante-no-para-atras/
y lo que allà se expone no se compensa con una publicidad buena técnicamente
Fernando:
Estás haciendo una ensalada fenomenal con componentes incompatibles y contradictorios.
La democracia representativa es una superación de la democracia directa y/o plesbicitaria, solo las dictaduras se basan en sistemas plesbicitarios.
La República, tan denostada por Uds., es el fruto del triunfo de la Revolución Francesa.
Salvo que quieras volver a la monarquÃa, al estalinismo, al facismo o a las dictaduras militares no hay otro régimen que garantice la igualdad de todos los ciudadanos frente a la ley y frente al poder del estado.
El sentido de la república es defender al individuo del poder del estado.
Capitalismo y República no son sinónimos, ni siquiera marketing y capitalismo lo son.
El marketing, es en sustancia una forma de manipulación por la vÃa emocional; tanto el nazismo, el facismo como el stalinismo lo usaron profusamente, y desde ya no fueron los primeros.
No consiste en otra cosa que susurrar al oÃdo al cliente con palabras seductoras
aquello que el cliente está deseando escuchar.
Todos los nacionalismos han sido maestros en este arte.
La condición humana es asà y hasta ahora no se conoce que sea modificable.
Coincido conque las técnicas de marketing deberÃan prohibirse, fundamentalmente porque impiden al individuo toparse con lo inesperado, lo sorpresivo y lo rÃspido de la existencia, casi todo aquello que lo hace crecer.
Por último, reitero mi consejo, lo bueno si breve dos veces bueno.
Gracias por tu consejo, ZXC, creo que Borges era el que decÃa que la clave de pulir lo escrito era sacar todas las palabras de más. Algún dÃa espero poder escribir algo que sea bueno y breve
Respecto a la ensalada, en la vida está todo mezclado. Y no es que yo estoy en contra de la república, ni la denosto. Sólo constato que en las ideas republicanas, y no justamente las francesas, sino fundamentalmente en los que hicieron la constitución norteamericana y lo que aquà se copió de ella, hay un recelo muy grande a las mayorÃas populares y gran parte de las normas era para impedir su expresión directa y no me estoy refiriendo meramente a lo plesbicitario. Puse ejemplos: la mujer no vota, la gente sólo puede elegir directamente a los diputados, no a los senadores, presidentes.Hay poderes terminan siendo casi castas que se eligen buena parte a sà mismos (judicial por ejemplo), etc, etc
Y por supuesto que Capitalismo no es sinónimo. El paÃs por excelencia capitalista a nivel mundial fue Inglaterra (Gran Bretaña) y es una monarquÃa.
Respecto a lo que decÃs de que deberÃan prohibirse las técnicas de marketing, creo más bien que hay que aprender a contrarestarlas, ponerlas más en evidencia, etc pero me temo que prohibirlas además de ser casi imposible, no garantizarÃa nada. Si a la propaganda subliminal (el ejemplo de la «propaganda» de una gaseosa y de tener sed que se intercala en una pelÃcula sin que el espectador se de cuenta de ello y luego en el intervalo hay un mayor consumo de gaseosas, fue un experimento y se usó y no sé si se usa, teóricamente no deberÃa)
Respecto a que <El marketing, es en sustancia una forma de manipulación por la vÃa emocional y que ya lo inventaron el nazismo, stalinistmo, y otros, creo que el marketing es mucho más que eso. No se lo quise decir a McLovin en su primer post cuando pone el ejemplo de la publicidad del entrenamiento en Malvinas, marketing es más que contratar una agencia de publicidad para que haga una propaganda,, ayude con la imagen de un candidato, etc. Pero bueno, serÃa largo definir mejor el marketing y no hacÃa a la polémica, pues tanto él tenÃa razón de que al publicista no le importa la polÃtica de quien pone la plata asà como vos tenés razón en que No consiste en otra cosa que susurrar al oÃdo al cliente con palabras seductoras aquello que el cliente está deseando escuchar.
Quedará para otra tu afirmación de que El sentido de la república es defender al individuo del poder del estado, pues aquà la clave está en quien maneja el estado, qué tiene que ver con ese manejo la voluntad de las mayorÃas, y si ese fuera el sentido de la república (que para mi no lo es, -tiene mas que ver con eliminar la nobleza y la monarquÃa-, pero admito que muchos le dan ese sentido.
Y para quienes le dan ese sentido a la república dirÃa que entonces, como en la democracia el estado es el gobierno del pueblo, o sea de la mayorÃa, el sentido de la república serÃa defender al individuo (las corporaciones, aquellas que realmente no quieren un estado que intervengan pues creen en el mercado como regulador) del gobierno de la mayorÃa
DecÃs:
«Y para quienes le dan ese sentido a la república dirÃa que entonces, como en la democracia el estado es el gobierno del pueblo, o sea de la mayorÃa, el sentido de……..»
En realidad el sentido que se le da en la mayor parte de los paÃses republicanos es:
«La división republicana de poderes sirve para defender al individuo y a las minorÃas del abuso de poder del gobierno de la mayorÃa»
Agrego yo: sin importar si esa mayorÃa ha sido elegida democráticamente o no.
Por tal razón es que en el pasado han existido repúblicas no-democráticas tal como actualmente las entendemos.
Recomiendo «El espÃritu de las leyes» de Montequieu»
De paso te digo que nuestra constitución es conceptualmente diferente de la norteamericana, el que son iguales es un mito.
De hecho, el derecho argentino se parece mas al alemán o al francés que al norteamericano.
Creo ZXC que este breve intercambio está bueno porque permite poner de manifiesto tus preocupaciones (o la de muchos) y las mÃas (y las de muchos), que en mi artÃculo trato de representar (algo forzadamente, es cierto) como el conflicto entre las ideas republicanas y las democráticas.
Vos con toda claridad manifestás la (justa) preocupación de «defender al individuo y a las minorÃas del abuso del poder del gobierno de la mayorÃa»
Y como dije, sin desconocer la justa preocupación, yo estoy más preocupado por defender a las mayorÃas -desposeÃdas, dicho sea de paso- del abuso del poder de individuos o de las minorÃas»
Y la historia, al menos la historia Argentina, muestra que la regla a sido el abuso del poder de individuos o de minorÃas por sobre la mayorÃas
En el escrito yo trato de expresar esa diferencia en la propia concepción que tienen los republicanos de sÃ, de lo que implica la propia república, y lo defino como «el gobierno de las leyes» versus «el gobierno del pueblo» (más allá de que el término pueblo no dice mucho y que el pueblo realmente no gobierna, al menos sà uno espera que gobierna el que representa la mayorÃa pues fue elegido por esa mayorÃa)(a Menem lo eligió dos veces una mayorÃa y jamás podrÃa pensarlo como gobierno del pueblo, pero bueno, fue elegido por una mayorÃa y de alguna manera nos bancamos la situación justamente porque acordamos con vivir en democracia y en todo caso la cuestión es derrotarlo con los votos en la próxima)
Pero volviendo al «gobierno de las leyes» y a «la defensa de la constitución» que hace gala el republicanismo lo cierto es que la mayorÃa de la población siempre está corriendo desde atrás respecto a las leyes y a la constitución, pues SIEMPRE, fueron las minorÃas poderosas (individuos y grupos con grandes propiedades, etc, etc) quienes establecieron las leyes.
Luego los excluidos o perjudicados por esas leyes que establecieron individuos (poderosos), minorÃas (poderosas) intentaron cambiarlas y lucharon por cambiarlas, pero muchas veces, cuando luego de muchos esfuerzos se logan los cambios, y hay nuevas leyes y nueva constitución, de nuevo esos individuos y minorÃas se cagan en la democracia (disculpá la expresión) y suprimen por decretos leyes aprobadas mayoritariamente y que evidentemente perjudicaban a esos individuos, pero como no podÃan ganarlo en una votación, recurrian a su poder económico y militar. Por supuesto que que se votase directamente a senadores y presidente, o que hubiera divorcio, por poner dos ejemplos, perjudicaba a algunos individuos y minorÃas, y justamente el republicanismo se considera con el derecho a hacer valer ese derecho de la minorÃa por sobre la mayorÃa y ataca y tumba por métodos no democráticos al gobierno o a las leyes promulgadas democráticamente. Y luego nosotros tenemos que respetar las leyes -decreto-ley- establecidas por genocidas, por esas minorÃas, etc, etc
Como te dije, a mi me preocupa más la defensa de las mayorÃas sobre los abusos del poder de individuos o minorÃas que al revés. Pero también admito que es necesario defender los intereses de la minorÃa por sobre abusos, lo que pasa que esos abusos generalmente no los impone la mayorÃa sino una minorÃa.
Tal el caso por ejemplo del matrimonio igualitario. Siempre fue una minorÃa privilegiada y poderosa la que condenó la homosexualidad y la transformó en una «enfermedad» y convenció de que era asà a una mayorÃa que luego organizó pogromo contra los homosexuales, los judÃos y las minorÃas revolucionarias como ocurrió en la Alemania bajo Hitler. Gracias a una mayorÃa hoy está algo mejor la situación de esa minorÃa: las leyes discriminatorias, el abuso del poder contra minorÃas o individuos, generalmente no proviene de las mayorÃas, aunque por supuesto siempre quienes las hagan hablarán en nombre de la mayorÃa y del pueblo, caso Galtieri, caso Menem-Cavallo, etc
Fernando:
Creo que todo es discutible y aceptable conforme a la variedad de criterios y pluralidad de opiniones pero esto no:
«a Menem lo eligió dos veces una mayorÃa y jamás podrÃa pensarlo como gobierno del pueblo…….»
El mesianismo facistoide que involucra esa opinión es sumamente peligroso, ni vos ni yo ni nadie tiene derecho a decir que quién vota no es parte del pueblo porque su voto no nos agrade.
Menem fué elegido presidente en representación del pueblo (de todo el pueblo, no solo de sus votantes) y por cierto que con un muy alto porcentual, que haya sido un cretino no cambia en nada la situación.
Además el pueblo no solo lo eligió sino que lo reeligió.
Me parece que está descontextualizando,ZXC. Le copio el paréntesis entero para que se entienda mejor:
(a Menem lo eligió dos veces una mayorÃa y jamás podrÃa pensarlo como gobierno del pueblo, pero bueno, fue elegido por una mayorÃa y de alguna manera nos bancamos la situación justamente porque acordamos con vivir en democracia y en todo caso la cuestión es derrotarlo con los votos en la próxima).
Me tomo el atrevimiento de contestar por Fernando, porque al igual que muchos peronistas lo voté una sóla vez, y me sentà traicionado por Menem. Es que para los peronistas «La verdadera democracia … sirve un sólo interés: el del pueblo», como reza una de las 20 verdades del peronismo.
Al igual que Fernando respeté la formalidad republicana, me desafilié del PJ y no volvà a votar a ese hdp. Pero mas allá de esa formalidad entiendo que hay algo mas trascendente que fue vulnerado.
Me parece que estas equivocado en cuanto a mayorÃas y minorÃas.
Los derechos de las minorÃas étnicas, religiosas, polÃticas, de género, etc siempre han sido primero to mados por minorÃas progresistas que terminan convenciendo a una mayorÃa relativa y logran esos derechos.Las mayorÃas son intrÃnsecamente conservadoras, lo que no quiere decir reaccionarias, que también es una caracterÃstica de otras minorÃas.
«El sentido de la república es defender al individuo del poder del estado.»
Esto es una falacia tÃpica de manual o tratado. Y hasta puede resultar ingenuo el pensar que la implantación de un determinado sistema resuelve los problemas polÃticos institucionales olvidando que el funcionamiento de los mismos depende de personas con capacidad de acomodar las normas de acuerdo a su conveniencia.
De hecho precisamente, y como te dice Fernando, en realidad de lo que hay que cuidarse es de la opresión pero de las minorÃas sobre las mayorÃas. No se puede hablar de sistema ideal sin tener en cuenta nuestro contexto con sus particularidades. Y, arriesgo, nuestra situación particular amerita una conducción fuerte si lo que se quiere es pegar el salto. El conservadurismo de nuestras elites y la experiencia histórica me hacen pensar en esto.
A la vez es un discurso, el tuyo, que cualquier neo liberal podrÃa enarbolar, pero bueno, volver a la inglaterra victoriana creo que serÃa un gran retroceso. Sobre todo por experiencias pasadas de no hace mucho y, por si hiciera falta, con ejemplos contemporáneos casi en nuestras narices
Por último, una democracia del tipo representativa para mi implica un franco retroceso, serÃa una especie de dictadura del conciliábulo, elitismo garca, teniendo en cuenta las elites que dominan nuestro paÃs, a menos que se piense que el pueblo no sabe elegir (no estarÃamos lejos del voto calificado ¿no?)
Insisto, son muy raros los socialeistas vernáculos.
¿Y que me cuenta del «socialista» Hollande, presidente de Francia que acompaña, en soledad, a Obama en sus flamantes aprestos bélicos para iniciar una nueva guerra en el medio oriente, esta vez contra Siria?
Es de suponer que el Comité Nóbel estará estudiando otorgarles el Premio Nóbel de la Paz compartido.
Mejor no preguntarle a Binner que piensa al respecto…
Ja ja…
Hablando de Revolución Francesa…
Que malo que es con los socialistas por que ojo que el franchute es de los posta ¿no?
Sabe lo que me preocupa a mi don PolÃtico la negación de los hechos. Insistir con el cercenamiento de las libertades individuales con todas las muestras en contrario, son las formas que tapan el fondo.
Y los actos de fe tales como la democracia representativa superadora de la democracia directa o cualquier cosa por fuera de la primera es fascista-nazi-stalinista and sou on. Si hasta la disciplina partidaria en el congreso está mal.
En fin, Vivat et res publica, et qui illam regit…
Silenoz querido:
Pareciera que hay una minorÃa de mas o menos el 76% de la población argentina, dije población no pretendo que lo consideren pueblo, que prefiere la división republicana de poderes y la democracia representativa en lugar del bello cesarismo que proponés.
«una minorÃa de mas o menos el 76% de la población argentina,(…), que prefiere la división republicana»
Ja ja…
Demasiada pereza intelectual y encima acomodaticia…
La DEMOCRACIA,la LIBERTAD, la LIBERTAD DE PRENSA, DE COMERCIO, y otras, asÃ, con mayúsculas parecen convertirse muchas veces en verdaderas parodias de los derechos que declaman proteger y en instrumentos de dominación de los ricos y poderosos. Particularmente la DEMOCRACIA REPRESENTATIVA muestra muy alarmantes flaquezas, para quien quiera observarla con franqueza y sin segundas intenciones.
Como modesto servicio a los no peronistas que visitan este sitio les copio el texto completo de la primera de las 20 verdades peronistas:
1. La verdadera democracia es aquella donde el gobierno hace lo que el pueblo quiere y defiende un solo interés: EL DEL PUEBLO.
Politico Aficionado
1)La «verdad» mencionada no figura en la Constitución, ni siquiera en la de 1949.
2)Para la Constitución «pueblo» son todos los argentinos nativos o naturalizados.
La forma de conocer y medir la opinión del pueblo es «un hombre un voto»
Para vos ¿Quién o qué es el pueblo?
1)Efectivamente ZXC, las 20 verdades peronistas no son una ley nacional son parte de un ideario de peronistas que se supone que los buenos peronistas deberÃan tratar de emplear como una guÃa filosófica para el pensamiento y la acción. Si no le gusta está en todo su derecho de ignorarlo.De todos modos me interesarÃa conocer sus objeciones.
2)Para mi, Pueblo son los argentinos nativos o por opción que viven o quisieran vivir de su trabajo.
Hola, Fernando
Haré circular el link; el artÃculo está muy bueno. La actual transformación del ciudadano en consumidor aparece clara. No siempre se alcanza a visualizar. Como tampoco a qué llamamos república y a qué democracia.
Aunque sÃ, el artÃculo es demasiado extenso; la primera parte va derecho al grano, pero en cuanto se entra en el rol del markéting se desdibuja, se ramifica demasiado (a mi gusto), como que ya no queda claro el eje. Quizás dos artÃculos en vez de uno fuera mejor.
El sistema republicano reconoce tres poderes cuando en la realidad son cuatro. Falta el económico (incluyo a los grandes medios de comunicación dentro de él). La Constitución no lo tiene en cuenta, está invisibilizado, y sin embargo es el más poderoso de todos. ¿Alguna vez fue diferente? Lo dudo.
Allà subyace la contradicción básica entre república y democracia.
Pocas personas han influÃdo más en la vida de los argentinos y en el destino del paÃs, en las últimas décadas, que Cavallo. ¿Alguna vez ganó una elección de algo? Una única vez, como diputado, pero ¿qué hizo de relevante como diputado?
El lamentable peso del márketing en la actualidad polÃtica no es, obviamente, un problema generado por los publicistas; acompaña a las nuevas épocas, y es, creo, el emergente del gran problema que señalás en el artÃculo: la desarticulación de las organizaciones polÃticas como referentes de la voluntad popular. El márketing aparece rellenando el vacÃo que deja la destrucción de ese referente. En el cuarto oscuro desaparecieron las boletas de los partidos; son todas coaliciones, alianzas y frentes, pero la mayorÃa no creados por coincidencias ideológicas o programáticas sino con meros fines electoralistas, y asà es que mutan una y otra vez de elección en elección según sople el viento. Los polÃticos, en su gran mayorÃa, dejaron de hacer polÃtica; la publicidad acompaña ese proceso en forma inversa. Con este panorama, el FPV se vuelve un molesto actor para el poder económico, porque sà tiene una identidad que se sostiene en el tiempo y mantiene legitimidad en los votos (incluso con las caÃdas conocidas).
Luis Brandoni era actor y hacÃa polÃtica en el radicalismo en los ochenta, pero, que recuerde, a nadie le parecÃa loco o discutible. El problema de las «personalidades populares» en polÃtica se genera a partir del menemismo en términos de que la popularidad se convierte en el único y gran parámetro a tener en cuenta. Es en este caso donde el márketing aparece con toda su fuerza. El producto es lo de menos, lo importante es que «sea conocido», se trate de un jabón o de un candidato.
Porque nadie dice que un polÃtico tenga que ser polÃtico y nada más. En ese caso, los médicos no podrÃan ser candidatos, ni tampoco los plomeros o los maestros. Dios nos libre de pensar asÃ: tarde o temprano llegariamos a que los abogados no pueden hacer polÃtica y se nos derrumbarÃa la república desde el siglo 19 hasta ahora (frase irónica).
La diferencia está en si la persona tiene o no tiene una verdadera trayectoria polÃtica, más allá de su «otro trabajo». El paradigma que surge en el menemismo es Del Sel, que lleva varios años diciendo: «como no sé nada de polÃtica, vótenme, asÃ, una vez que acceda a algún cargo, aprenderé». Nunca escuché a un médico decir: «no sé nada de cirugÃa, pero si aceptás que te opere aprenderé».
Se llega, entonces, a la curiosa contradicción de que se asume la popularidad como un bien polÃtico al mismo tiempo que un presidente popular se convierte en «dictador populista».
Saludos.
Muy bueno lo suyo, Esther. Tal vez habrÃa que agregar un quinto Poder a los cuatro que Ud considera, que es el que constituye el imperialismo.
¿Porqué no agregarlo a Magnetto como sexto?
Si lee el post de Esther lo entenderá.
Aprecio tus comentarios, Esther
Respecto a la parte desdibujada -y larga- del artÃculo, no es excusa, pero siempre escribo a las apuradas y con poco tiempo, por lo que lo escrito suele ser un pensar en voz alta hilvanando un pensamiento tras otro sin plan y por ende sinuosamente. Y en realidad lo corté con la idea de hacer tres fragmentos sobre el tema, y suerte que lo corté, porque aún asà quedó de 8 páginas.
Respecto al cuarto poder que mencionás, la ironÃa de ZXC de por qué al económico y al imperialismo no se agrega como poder a Magneto, nos recuerda que ya hay un cuarto poder, asà llamado hace más de cien años, y que es la Prensa, que hoy serÃa más apropiado de Medios de Comunicación (o difusión), pues si bien en otros paÃses quienes tienen diarios no pueden tener canales de televisión, etc, aquà pueden tener radios, tv, etc aún si la Ley de Medios se aplicara integramente conservarÃan un poder fenomenal que empalicece a lo que antes se llamaba Cuatro Poder.
¿SerÃa entonces el tuyo el Quinto?
Y al respecto creo que es más apropiado copiar a Isac Asimov, en la zaga de La Funcación, cuando hasta entonces habÃa tres leyes de la robótica, y un robot inventa una nueva ley que está por encima de las demás, y la llama la Ley Zero
O sea el económico es el poder que está por encima y antes de los tres -o cuatro- conocidos.
Y para no hacer mucho más números, podemos incluir en ese poder al que menciona PolÃtico Aficionado, pues obviamente el económico es nacioanl e internacional y está compuesto por muchos.
Y lo que decÃs sobre los polÃticos me parece acertado aunque es inevitable que con el predominio del individualismo y del neoliberalismo cada vez más existan polÃticos que se dicen no serlo o que no tienen ni trayectoria ni siquiera conocimiento de los temas para los cuales se candidatean. Como decÃa un polÃtico ex intendente de por aquÃ, lo grave no es que existan esas «propuestas», sino que muchas veces lo vota mucha gente. Y él decÃa: «siento cada uno de esos votos, incluso de barrios humildes, como una puñalada, pues en las distintas listas -de todos los demás partidos, del propio y de los que él se enfrenta- los candidatos son gente que se han trabajado mal o bien por la gente, se ha preocupado por mejorar… en cambió él jamás en toda su vida hizo nada e incluso hoy hace alarde de ignorancia sobre cómo resolver los problemas (…) ;
Hola, Fernando, PolÃtico aficionado, ZXC (jaja, al teclear me di cuenta el porqué de la curiosa combinación de letras…).
SÃ, considero al imperialismo como parte del poder económico, por lo que dice Fernando.
Efectivamente, la Prensa ha sido considerada el cuarto poder, pero no sé hasta dónde eso es válido ahora. Los medios de comunicación dominantes hoy lo son porque forman parte del poder económico: son grandes empresas, que no solo acaparan diferentes medios y canales de comunicación de un paÃs sino que también son dueños de medios de otro paÃs o de otro tipo de empresas. ClarÃn y el grupo Prisa español son buenos ejemplos de eso; hasta poseen editoriales de libros escolares y cadenas de librerÃas. Además, ¿quiénes son los dueños de sus acciones? ¿De dónde vienen los capitales que los sustentan? No sé, pero sospecho que si vamos a los accionistas encontraremos bancos, entidades financieras y demás. Que se enredan con los accionistas de otras grandes empresas mediáticas, petroleras o de lo que fuese.
Los veo como parte del poder económico. Una parte imprescindible: para que el capitalismo neoliberal se haya extendido en un entramado en la «aldea global», ¿no necesitó y necesita de un entramado comunicacional muy fuerte?
En realidad, mientras escribo me puse a pensar por qué La Nación no se convirtió en un grupo multimediático como ClarÃn. Pudo haberlo hecho, incluso pudo haber absorbido al propio ClarÃn, allá durante la dictadura. No tengo la respuesta a la pregunta, pero me surge lo siguiente: La Nación ha sido y es el representante de la «patria agropecuaria». Digamos, de la Sociedad Rural. La «patria agropecuaria» sigue siendo un aspecto del poder económico sujeto a la tierra, a los lÃmites de la tierra y que tiene algo particular: es el campo, y por eso está identificado, en el imaginario colectivo, con «algo bueno». No necesita mucho más que La Nación. ClarÃn representa la modernidad de los medios de comunicación dominantes: voraz, siempre dispuesto a extenderse como sea y donde sea. De hecho, La Nación sigue siendo gorila (la última editorial de las balas de tinta lo dice con claridad), pero, fÃjense, ClarÃn no lo es. Puede serlo si le conviene, pero no lo es per se; es y representa un poder económico que es más que ese paÃs agropecuario al que Perón, en su momento, enfrentó con la industrialización.
En fin, para mà todo está en eso que llamo «poder económico». Lo que sà no sé cómo ubicar es Internet, las nuevas tecnologÃas de comunicación por Internet y el poder de policÃa que representan, de vigilancia global.
Fernando, la analogÃa con las leyes de la robótica me encantó. La ley Zero representa la situación de que alguien, un robot en este caso, sabe mejor que los humanos qué le conviene a los humanos y los mueve y vuelve a mover de acá para allá en lo que él cree que es el beneficio de los seres humanos. Es el poder por encima de cualquier otro poder. En fin, Asimov no tenÃa un pelo de tonto y creo que sabÃa más que bien qué escribÃa… (Por cierto, si te gusta la ciencia ficción, ¡»Mercaderes del Espacio» viene como anillo al dedo!).
Las palabras del ex intendente son más que buenas. Una cosa es competir con aquellos que están en la oposición a uno pero laburan su trabajo polÃtico: eso son las reglas del juego. Otra muy diferente encontrarse con el voto al paracaidista. Y sÃ, es un circuito que se retroalimenta, el individualismo en la sociedad (necesario en el neoliberalismo) y los polÃticos mediáticos.
Antes de finalizar este largo comentario (perdón por la extensión), quisiera plantear un ejemplo que creo viene a propósito de lo que se discute. Sin dudas, una de las mejores consignas de campaña en la historia de nuestro paÃs (si no la mejor) es «Perón o Braden». Creo que esta consigna reúne todo lo que un buen publicista querrÃa; es corto, simple, pega mucho justamente por su sencillez, se puede repetir hasta el infinito, no se necesita mucho para ilustrarla, cosa que en esa época era importante habida cuenta la ausencia de las tecnologÃas actuales… Pero, a su vez, contiene una impresionante carga ideológica y polÃtica. No representa una banalidad, apunta derecho al corazón de una disputa ideológica de fondo.
La consigna alfonsinista de «Con la democracia se come, se cura y se educa» también es buena en términos publicistas y también posee una profunda carga ideológica y polÃtica. ¿Y luego? Luego saltamos al «SÃganme, que no los voy a defraudar» menemista. Y ahà se nos acaba el mundo: el propio Menem terminó confesando que mintió en su campaña porque si no nadie lo votaba. Llegamos a lo que decÃs en el artÃculo…
Saludos.
Esther
Un publicista nunca te juega una partida a dividir en dos, a menos que tenga más para ganar que para perder. Jamás desde una posición dominante. Si desde ésa posición te muestra una alternativa, es porque en realidad no existe: por eso Cristina (y el coro) repitieron y machacaron, desde una posición dominante, guasadas sobre golpismo, videlismo, cipayismo, y siguen los adjetivos. La alternativa que plantean como elección posible no existe, dado que el sujeto elegido para representar el contrapeso que conlleva un cisma carece de peso.
Pero más allá de eso, no se usa porque un mensaje de ése tipo representa mecanismo de elección excluyente, que conlleva cierta violencia simbólica. La gente prefiere la diversidad, el blanco y negro, alcanzadas ciertas instancias, deriva en situaciones feas, y generalmente irreales. Pienso en las familias que quedaron de un lado y del otro en Corea o en BerlÃn. Ilustrando de manera práctica con un ejemplo:
‘Ella o vos’ es exactamente lo mismo que ‘Braden o Perón’, y los números de De Narváez hablan por sà solos: tiene mucho más para ganar que para perder. Entonces juega a eso, para colmo no le está yendo bárbaro (si tenemos en cuenta que es el que más guita gasta).
¡¡Paren las rotativas!! De acuerdo a las recientes investigaciones del filósofo Macri existe efectivamente el Poder Cero, que rije y subsume a todos los demás; es el CÃrculo Rojo.
Buen aporte Esther. Respecto a la Ley Zero, dudé de ponerla pues ¿conocerÃan a Asimov como para entender lo que decÃa?, asà que me alegré saber que sà y que te gusta. Claro que no era ningún tonto. Es más, en muchos de los cuentos sobre robot -y otros- subyacen crÃticas sociales, ironÃas muy interesantes y dilemas morales y éticos que están planteados con maestrÃa. Creo que la que me mencionás la leà pero no la recuerdo ahora asà que veré de leerla y abstraerme un poco de las obligaciones cotidianas.
Y vos PolÃtico Aficionado a veces tenés cada salida que me hacés cagar de risa
un abrazo
Leà a Asimov con entusiasmo, de joven. Incluso dirÃa que algunos de sus libros han ejercido una distintiva influencia en mi vida, pero cabe reconocer que asà como Rudyard Kipling fue una suerte de trovador del imperio británico, en el siglo 19, Isaac Asimov lo fue del imperio americano en el siglo 20, especialmente en su célebre trilogÃa y novelas anexas.
En cuanto al toque de humor, creo que es necesario combatir con alegrÃa. Aquà no puedo evitar la casi obligada cita del maestro Jauretche:
«El arte de nuestros enemigos es desmoralizar, entristecer a los pueblos. Los pueblos deprimidos no vencen. Por eso venimos a combatir por el paÃs alegremente. Nada grande se puede hacer con la tristeza.«
Por suerte podemos disfrutar de la literatura sin poner la lupa como cuando leemos un diario o podemos hacer la vista gorda a ideologÃas subyacentes o demasiado explÃcitas que no coincidimos. Me encanta Sherlock Holmes y paso por arriba planteos de Cornand Doyle que expresan sexismo, discriminación racial, pesamientos polÃticos muy conservadores, aristocrático, etc. No obstante en el caso de Asimov no lo veo comparable a Kipling, y más veo a Asimov como el anunciador de la decadencia del imperio que de su apologÃa. Por supuesto que derrumbe sin salida y que a la postre y con los siglos terminará con la creación de un nuevo imperio.
En realidad es «La Fundación» con su cultivo de la ciencia y el comercio con el entorno atrasado y decadente etc, el que me da una imágen como la del naciente Imperio Británico en Oriente.