30 años de democracia, seis gobiernos, un pueblo. Balance parcial y provisorio.

La historia política argentina no es pródiga en gobiernos plenamente democráticos, y menos aún si hablamos de décadas de presidencias surgidas libremente de las urnas. Este 10 de diciembre se cumplen 30 años de   una democracia  ininterrumpida, y vaya si es momento de realizar un balance de este período histórico. Por eso ensayaremos aquí uno tan pretencioso y válido como cualquier otro. Y tan respetable y criticable como cualquier otro.

El balance de un gobierno determinado puede hacerse solamente bajo la influencia ineludible del subjetivismo intrínseco de cada uno (es decir, bajo la égida de la propia ideología o visión del mundo), pero también puede apuntarse a la mayor objetividad posible apelando a los fríos números de la labor gubernamental de ese gobierno, para ensayar luego una interpretación de los mismos. Asimismo, puede realizarse una comparación entre distintos gobiernos utilizando la misma fórmula, observando las condiciones en que recibió cada uno de ellos al país y en las que lo dejó luego de su presidencia.
Es decir, tomando determinados parámetros objetivos de cada administración al inicio y final de cada período y, contextualizándolos con la situación regional y mundial de cada época, compararlos entre sí. De esta manera, se puede observar el rumbo seguido por cada gobierno y la eficacia en alcanzar o no los propósitos a los que apuntó (y, además, si cumplió o no su programa de gobierno). Por supuesto, aquí también talla la ideología o visión del mundo de quien analice y compare esos gobiernos, pero los números fríos referidos anteriormente ayudan mucho a objetivar el análisis y la comparación.
Partiendo de estas premisas intentaremos aquí un balance de estas tres décadas de gobiernos democráticos que calificamos de parcial (en el doble sentido de tomar sólo una parte de la obra de cada gobierno y de alejarse de una imparcialidad de análisis aséptica e irreal), y provisorio porque no contamos con una distancia histórica suficiente como para siquiera pretender que sea definitivo.
Considerando que la democracia que supimos conseguir no cayó del cielo aquel 10 de diciembre de 1983 sino que es una construcción colectiva, permanente y sujeta a idas y vueltas, nos equivocaríamos, como señala el juez de la corte suprema Raúl Zaffaroni:
 
“si se entendiese que la democracia es algo que se logra y completa de una vez y para siempre, que nace perfecto, como si fuese una obra concluida. En este último sentido la democracia es siempre imperfecta, siempre debe seguir realizándose, avanzando, fortaleciéndose, como un faro que orienta un proceso que debe ser impulsado continuamente”.(1)
 
Por eso debemos relativizar muchos de los comportamientos populares expresados en las votaciones o movilizaciones ocurridas a lo largo de estas tres décadas, como así también los logros o traspiés de los gobiernos, ya sea debido a las peticiones y la participación populares o las presiones de grupos de interés que intervinieron en los mismos. En todo caso, los gobiernos serán responsables de ceder o no a esas presiones o peticiones.
Dicho esto, repasemos ahora brevemente los seis gobiernos que tuvo Argentina en estas últimas tres décadas, excluyendo los brevísimos gobiernos de mera transición a cargo de los presidentes de la Cámara de Diputados del entre año 2001/2002 y el gobierno fallido de Rodriguez Saá, ya que ni siquiera   pudo bosquejar su proyecto de gobierno.
Para ampliar el espectro analítico apelaremos también a breves textos ajenos, de voces más autorizadas, “objetivas” o equilibradas que la nuestra. Empecemos con el esperado arribo de la democracia en 1983, luego de la más terrible y dañosa dictadura de nuestra historia reciente.
 
Los años del renacer democrático, la esperanza de cambio y finalmente el “posibilismo”.
 
Presidencia de Raúl Alfonsín (1983/1989).

El 30 de octubre de 1983 se realizaron las elecciones para elegir a las autoridades democráticas. Raúl Alfonsín, candidato p r la Unión Cívica Radical resultó elegido con el 52% de los votos, superando al Partido Justicialista (peronismo) que obtuvo el 40%. En el Parlamento el radicalismo obtuvo la mayoría en la Cámara de Diputados pero el peronismo obtuvo mayoría en la Cámara de Senadores. El 10 de diciembre de 1983 asumió el nuevo gobierno democrático. (2)

“Con la democracia se cura, se come y se educa”, decía Alfonsín al consagrarse presidente, y abría la puerta a la esperanza, en lo simbólico, a  la recomposición del sistema político y a una nueva manera de vivir y de pensar, de respirar y de andar, de proyectar y de participar, desde entonces, no negociable.(1)
 
Derechos humanos, transición a la democracia y sublevaciones militares.
El gobierno de Raúl Alfonsín debió enfrentar el problema de la transición a la democracia en un país con una larga tradición de gobiernos militares que había llegado a la tragedia del terrorismo de estado y la guerra.
El 15 de diciembre de 1983 sanciona los decretos 157 y 158. Por el primero se ordenaba enjuiciar a los dirigentes de las organizaciones guerrilleras ERP y Montoneros; por el segundo se ordenaba procesar a las tres juntas militares que dirigieron el país desde el golpe militar del 24 de marzo de 1976 hasta la Guerra de las Malvinas. El mismo día creó una Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas CONADEP, integrada por personalidades independientes (Ernesto Sábato, Magdalena Ruiz Guiñazú, Graciela Fernández Meijide, entre otros) con la misión de relevar, documentar y registrar casos y pruebas de violaciones de derechos humanos, para fundar el juicio a las juntas militares.
En septiembre de 1984 la CONADEP produce su famoso informe titulado “Nunca Más”. El 4 de octubre de 1984 la Cámara Federal (tribunal civil) toma la decisión de desplazar al tribunal militar que estaba enjuiciando a las juntas para hacerse cargo directamente al mismo. Los fiscales fueron Julio César Strassera y Luis Gabriel Moreno Ocampo. El juicio se realizó entre el 22 de abril y el 14 de agosto de 1985. Se trataron 281 casos. El 9 de diciembre se dicta la sentencia condenando a Jorge R. Videla y Eduardo Massera a reclusión perpetua, a Roberto Viola a 17 años de prisión, a Armando Lambruschini a 8 años de prisión y a Orlando Ramón Agosti a 4 años de prisión.
Por las características que tuvo, la condena a las juntas militares realizada por un gobierno democrático constituye un hecho sin precedentes en el mundo, que contrastó fuertemente con las transiciones negociadas que tuvieron lugar en
aquellos años en Uruguay, Chile, Brasil, España, Portugal y Sudáfrica.
El gobierno de Alfonsín estuvo permanentemente amenazado por sectores de las Fuerzas Armadas que se negaban a aceptar el enjuiciamiento por violaciones a los derechos humanos durante el régimen militar anterior. En la Semana Santa de 1987 se produce una gran rebelión militar encabezada por jóvenes oficiales que se denominaron “carapintadas”. Al mismo tiempo que los jefes militares demostraban que no estaban dispuestos a obedecer las órdenes del presidente Alfonsín y reprimir la insurrección, millones de personas salieron a las calles para oponerse al alzamiento militar. Durante varios días el país estuvo a borde de la guerra civil. Finalmente Alfonsín, sin poder militar para frenar un golpe de estado, negocia secretamente con los líderes militares una serie de medidas para evitar que se realicen nuevos juicios contra militares por violación de derechos humanos. Esas medidas se concretarán en las leyes de Obediencia Debida y Punto Final, no sin antes sufrir otras dos insurrecciones militares durante 1988 (18 de enero y 1 de diciembre) y un permanente estado de insubordinación de las Fuerzas Armadas. También en ese año ocurrió el copamiento del regimiento La Tablada perpetuado por ex integrantes del ERP que ahora formaban el MTP, que tomaron el cuartel por la fuerza y fueron desalojados por el ejército argentino y fuerzas de seguridad policiales, hechos que produjeron 39 muertes, algunas durante el enfrentamiento, y 9 detenidos fusilados en el lugar por las fuerzas militares una vez tomado el cuartel.
Obra de gobierno.
Durante el gobierno de Alfonsín se restableció la autonomía universitaria quebrada en 1966, se puso en marcha el Plan Nacional de Alfabetización y el Plan Alimentario Nacional (PAN) y se sancionaron las leyes de patria potestad compartida (1985) y de divorcio vincular (1987). En 1987 el Congreso sanciona una ley de traslado de la Capital Federal a Viedma – Carmen de Patagones, como parte de un proyecto para cambiar el eje político-económico centralista que caracteriza a la Argentina, que terminó fracasando.
En el plano internacional, bajo la dirección del canciller Dante Caputo, se destaca:
el protagonismo argentino en el impulso al Grupo Contadora para unificar la posición de los deudores frente a los acreedores para el tratamiento de la deuda externa. los acuerdos con el gobierno democrático de Brasil que concluirán posteriormente en la formación del Mercosur (1991). la política exterior de apoyo a los procesos de paz en Latinoamérica y ayuda a los gobiernos democráticos para consolidar el proceso de transición a la democracia en la región.
La firma del Tratado de Paz y Amistad con Chile (1985), que puso fin a una disputa de límites con aquel país, con el cual Argentina estuvo a punto de ir a una guerra en 1978.
La presidencia de la 43º Asamblea General de las Naciones Unidas (1989, Dante Caputo).
En el área económica Alfonsín asume su gobierno en momentos en que se producía la gran crisis mundial de la deuda externa. Durante el gobierno militar la deuda externa había crecido de 7.000 millones de dólares en 1976, a 66.000 millones de dólares en 1983. Adicionalmente, gran parte del aparato productivo, sobre todo en el sector industrial, había quebrado. Ante esta situación, Alfonsín decidió aplicar en 1985 un plan económico, el Plan Austral, que él mismo calificó como “economía de guerra”.
El Plan Austral logró durante un tiempo contener la inflación, pero no pudo resolver los problemas estructurales que mostraba la economía argentina en aquellos años. El congelamiento de los salarios, la decisión inicial de Alfonsín de atacar a los sindicatos, la persistencia de la ley sindical fascista de la dictadura, la identificación de los sindicatos con la oposición peronista, llevó a una larga
pulseada entre el gobierno radical y la CGT que se expresó en 13 huelgas generales. Finalmente, el gobierno radical termina negociando con los sindicatos y sancionando con unanimidad una nueva Ley Sindical.
Los graves problemas económicos se expresaron en una tasa de inflación de 343% para el año 1988 y el estallido de un proceso hiperinflacionario a partir de febrero de 1989 superior al 3000% anual, que hizo aumentar la pobreza hasta alcanzar un récord histórico hasta entonces: 47,3% (octubre de 1989, Gran Buenos Aires).(2)
 
El en ese entonces diputado radical Leopoldo Moreau recuerda hoy:
En aquel momento no existían grupos mediáticos de esta envergadura, pero tuvimos que librar una batalla dura. Yo era presidente de la comisión de comunicaciones y en el año 86, creo, un día recibí un llamado de Magnetto que me invitó a tomar un café. Y me planeó que había que derogar el artículo 45 de radiodifusión. Porque ellos en ese momento estaban queriendo hacerse de radio mitre, y abrir el proceso de concentración de medios, y ese artículo lo prohibía.Yo lo hable con Alfonsín y nosotros nos mantuvimos firmes en no derogar el artículo 45.En el año 88 (habíamos perdido la elección parlamentaria del 87) nosotros presentamos un proyecto de radiodifusión el 3 de marzo del 88, que era mucho más restrictivo que éste. Éste establece un tope de 24 licencias, el nuestro establecía un tope de 4 licencias. Y no lo pudimos sancionar porque pierde Cafiero la interna frente a Menem, y ya el Grupo tenía un compromiso de Menem (…)). ¿Qué hacen? Nos impiden sancionar la ley.  Nosotros mantenemos el art. 45 hasta el día en que se va Alfonsín, y esa es una de las razones por las cuales Magnetto le dice en la cara a Alfonsín, cuando Alfonsín pide apoyo para terminar el mandato porque faltaban seis meses: “No, el obstáculo es usted”, empujando esta salida.(3)
 
Ensayando una débil democracia, acosada por la sombra militarista y aún demasiado cerca de la dictadura, Argentina arrastraba rasgos de poca aceptación al disenso, especialmente vertido a través de los medios de difusión.El temor a la desestabilización llevaba al gobierno a conductas no muy tolerantes al disenso, por ejemplo:
durante el gobierno de Raúl Alfonsín, a quien reconoció haberlo votado, Tato tuvo que sufrir períodos de censura, como lo recuerda su hijo, Alejandro:“De inmediato, los interventores de los canales 7, 11 y 13 se alinearon en una misma explicación. Tato no está censurado, dijeron, simplemente que está terminado como artista y no nos interesa contratarlo. Miren qué terminado que estaba: Tato tenía por delante sus mejores y más potentes años en televisión (…) Empezando porque mi hermano y yo habíamos tomado la decisión de comenzar a colaborar con mi papá. Segundo, porque en 1983 yo había votado a Alfonsín y la orden radical de prohibir a Tato en plena democracia fue una seria decepción”.
Tato sufrió la censura sutil del gobierno alfonsinista en la forma del silencio, ya que su programa de TV fue censurado entre 1985 y 1988, mientras los canales estaban en manos del gobierno. Veamos:Luego de más de 2 años sin poder volver a la televisión, Tato Bores regresaba a la pantalla chica en el año 1988 de la mano de Héctor Ricardo García en el flamante Canal 2 (Teledos) recientemente privatizado.(3)
 
A su vez, los medios más poderosos ejercían su habitual poder de presión ante el presidente de turno. El diario Clarín, ya decano en estas lides de presionar gobiernos, lo hacía desde sus páginas y personalmente, ante lo cual el radicalismo respondió con los medios con que contaba:
Clarín pidió esto a Alfonsín una y otra vez, y, al no obtenerlo, lo presionó de todos los modos que pudo: públicamente, desde el diario y desde asociaciones empresarias que controlaba; en privado, en reuniones con miembros del gobierno, incluso en los desayunos y comidas anuales con el Presidente. Y, por supuesto, con el sesgo de la información que publicaba. (…) Alfonsín condenó a Clarín públicamente por jugar un rol de “opositor” a su gobierno; amenazó con impulsar en el Congreso un proyecto de ley de medios (de hecho, presentó un proyecto que creaba un Consejo Nacional de Radiodifusión, según el cual los dueños de medios gráficos podrían acceder a licencias de radio y televisión “si se resguarda la libertad de expresión o el pluralismo infomativo en la zona de cobertura”, al que Clarín se opuso y que no fue aprobado); envió a un grupo de inspectores de la Dirección General Impositiva, predecesora de la actual AFIP, a instalarse en Clarín y revisar cada transacción y documento –el grupo permaneció en el periódico… durante tres años–. Magnetto llegó a denunciar que agentes de la SIDE seguían sus movimientos (era cierto). En respuesta, el diario hizo coberturas ferozmente opositoras (no sólo críticas), en especial a partir de 1987. Alfonsín interpretó la cobertura de la crisis económica y social que estalló en 1987 como parte de una maniobra  estituyente.
Para sorpresa de muchos, Cafiero perdió ante Carlos Menem, el pintoresco gobernador de La Rioja al que muy pocos –y Magnetto no estaba entre ellos– se habían tomado en serio hasta ese momento. En este punto, Magnetto decidió asegurarse y se dirigió a todos los candidatos que competirían en las presidenciales del 89 para comunicarles los deseos de Clarín. Menem, persuadido por dos de sus principales asesores, su hermano Eduardo y el mendocino Eduardo Bauzá, de que le convenía tener a la prensa de su lado, envió a Clarín la promesa de que, si ganaba las presidenciales, derogaría el artículo 45 y privatizaría los canales y radios estatales. (…) El 12 de junio, invitó a Magnetto a su residencia de gobernador en La Rioja. Sin rodeos, le confirmó que privatizaría los canales; le interesaba que Clarín participara.(3)
 
En esas condiciones se realizan las elecciones presidenciales del 14 de mayo de 1989, triunfando el candidato opositor, el peronista Carlos Menem, con un 51% de los votos. La magnitud del caos económico-social, obligó a Alfonsín a anticipar el traslado del mando, renunciando el 8 de julio.(2)
 
Como señala bien el periodista Roberto Caballero en relación al primer gobierno democrático tras la noche de la dictadura:
 
El Juicio a las Juntas fue una epopeya. La Teoría de los Dos Demonios, una ofensa. Las leyes del perdón, la muestra acabada de la impotencia. El Nunca Más, un desafío al futuro. Pero el contexto era un campo minado; y cada nueva elección, un milagro que se iba produciendo en cuotas. (…)Al discurso antimperialista en los jardines de la Casa Blanca contra la invasión a Nicaragua frente a Ronald Reagan, le sucedió la economía de guerra anunciada desde los balcones (…).
Su estrella finalmente se fue apagando, jaqueado por los carapintadas, la deuda externa, los golpes de mercado, los saqueos organizados y una hiperinflación descontrolada. Decir que hizo poco es mezquino. Plantear que hizo todo bien, una falsedad. Negarle que al menos lo intentó, un acto de omisión. (…)Quiso llevar la capital al sur y no pudo. Quiso disciplinar a los sindicatos y no lo dejaron. Quiso fundar el Tercer Movimiento Histórico desde Parque Norte y la historia lo pasó por encima. (5)
 
Como puntualiza Leopoldo Moreau, el gobierno de Alfonsín con sus idas y venidas, sus luces y sus sombras, dejó sembrado también los avances y retrocesos que florecerían en las décadas siguientes:
Machado decía en sus versos que “se hace camino al andar”. Y eso es la democracia: un camino que se puede transitar sin que la muerte violenta, la persecución o la discriminación interrumpan el andar de los pueblos. Más allá de los altibajos u obstáculos que a veces nos detienen, la marcha es siempre hacia adelante. ¿Habría sido posible que se juzgue a los niveles inferiores de los responsables y ejecutores de la represión si antes no se hubiese constituido la Conadep y sin haber concretado el juicio y castigo a las Juntas militares? ¿Habría Unasur si previamente no se creaba el Mercosur, el Grupo Contadora y si no se hacía la paz con Chile? ¿Habría llegado al Parlamento la ley de matrimonio igualitario sin transitar antes por la sanción de la ley de divorcio y la patria potestad compartida? ¿Las Abuelas de Plaza de Mayo habrían llegado a la recuperación de tantos nietos sin el Banco Nacional de Datos Genéticos que se creó en el gobierno de Raúl Alfonsín?(1)
 
Durante su gobierno, la UCR transitó dos elecciones legislativas de medio término con resultado dispar.
3 de Noviembre de 1985
1º puesto: UNIÓN CÍVICA RADICAL 43,20 %
2º puesto: FTE. JUSTIC. DE LIBERACIÓN 16,38 %
 
6 de Setiembre de 1987
1º puesto: JUSTICIALISTA  41,46 %
2º puesto: U.C.R.  37,24 %
Tras la retirada anticipada del gobierno, Alfonsín entregaba el bastón de mando a un candidato opositor, un hecho inédito en la historia democrática argentina.
 

Cifras finales del desempeño del gobierno de Raúl Alfonsín:

Rubro
1983
1989
Tasa desocupación
4,50%
9,30%
Tasa subocupación
5,60%
8,10%
Deuda externa
U$S 45.100.000.000
U%S 65.300.000.000
Coeficiente Gini (*)
0,330
0,400
Inflación anual
433,70%
3080%
Tasa pobreza
22%
38%
Tasa indigencia
5%
12%
Salario Mínimo Vital Móvil
$400 (U$S 90)
$ (U$S 40)
Tasa variación PBI
2,93%
-7%

* El coeficiente de Gini es un número entre 0 y 1, en donde 0 se corresponde con la perfecta igualdad (todos tienen los mismos ingresos) y donde el valor 1 se corresponde con la perfecta desigualdad (una persona tiene todos los ingresos y los demás ninguno). Cuanto más cerca de 0 más igualitaria es la sociedad.




Los años del imperio del neoliberalismo.
 
Presidencias de Carlos Menem (1989/1995 y 1995/1999).

Carlos Saúl Menem gobernó Argentina entre 1989 y 1999. Su primer mandato comenzó en 1989 tras vencer por casi 15 puntos porcentuales (47,2% a 32,4%) al radical Eduardo Angeloz y recibió el gobierno el 8 de julio de 1989, tomando el control de un país que atravesaba una profunda crisis económica e hiperinflacionaria luego del mandato de Raúl Alfonsín.

Con el objeto de estabilizar la situación inflacionaria del país, se aplican recetas económicas de carácter neo-liberal. Se sancionó la Ley de Convertibilidad, impulsada por su ministro de  economía Domingo Cavallo, que estableció la paridad 1 a 1 entre los valores de la moneda nacional y del dólar  estadounidense. De esta manera, se reduciría el aumento de  precios vinculado a la importación de insumos. Privatizó casi todas las empresas estatales, algunas de ellas monopolizadoras de los servicios de electricidad, agua, gas, combustible, correo, transporte y telecomunicaciones. Liberalizó el comercio internacional permitiendo la importación masiva de productos extranjeros, y firmó el Tratado de Asunción que puso en marcha al Mercado Común del Sur (Mercosur) con Brasil, Uruguay y Paraguay, con el objetivo de formar un fuerte bloque económico sudamericano y establecer un mercado común entre sus
miembros. En este primer man ato sucedieron los atentados a la Embajada de Israel y a la AMIA, en 1992 y 1994 respectivamente, en los que murieron casi 100 personas. También se produjo la explosión de la Fábrica Militar de Río Tercero en 1995, hecho por el cual el propio Carlos Menem se encuentra procesado. Dicha explosión dejó numerosas víctimas, entre ellas 7 fatales.(2)
 
La relación del gobierno menemista con la prensa fue tirante casi desde el comienzo, como casi todos los gobiernos de estas tres décadas. Repasemos algunos de estos tironeos:
“Durante la campaña electoral de 1989 el periodista Jacobo Timerman dijo en su programa de televisión La Opinión, que las propuestas de Carlos Menem de crear puertos libres en Martín García e Iguazú le hacían temer que el narcotráfico hiciera pie en la política argentina. Menem entendió que el periodista lo acusaba de participación en actos delictivos y lo querelló por calumnias, causa que jueces de la servilleta mantuvieron abierta durante años para intimidarlo. Pero de ese modo la sociedad tomó nota sobre un fenómeno nuevo en la política argentina, con el que desde entonces resulta ingenuo o intencionado no contar.”
1991: La periodista Liliana Lopez Foresi es censurada y despedida de Canal 13, por pedido de Carlos Menem y a cambio de sacar del aire de canal 7 a Guillermo Patricio Kelly, que venía por entonces denunciando a Ernestina Herrera de Noble por la apropiación de hijos de desaparecidos y de Papel Prensa. 1991 la revista Humor (Nº 294) denuncia 100 casos de corrupción en los 2 primeros años del menemismo, el juicio es iniciado por Eduardo Menem, tiene sentencia favorable de la Suprema Corte (condena de arresto y millonaria indemnización) y llega también a la Comisión interamericana de DDHH. 1992 Menem inicia acciones por injurias contra Enrique Vázquez, quien termina sentenciado a 5 meses de prisión en 1995. 1993 En agosto, luego de publicar en Página/12 una serie de artículos sobre las mafias políticas en la Argentina, le cortaron la cara de un navajazo a Hernán
Lopez Echagüe
. 15 días después, sufrió una golpiza a las puertas del Bingo Avellaneda. 1997 el 25 de enero es asesinado José Luis Cabezas. 1997 a pesar de lo dicho y por decir, en su informe anual, la asociación Periodistas, afirma: “Sin dudas, 1997 fue el año de mayor retroceso para la libertad de prensa en la Argentina desde la restauración democrática de 1983. Si en años anteriores los proyectos de leyes mordaza y la proliferación de juicios amenazaron la consolidación de un derecho tan duramente conquistado, este año el asesinato de nuestro colega José Luis Cabezas, la eclosión de agresiones, amenazas e insultos contra periodistas, la pretensión oficial de considerar a la prensa como un contendiente político y la metafórica incitación del presidente Carlos Menem a ejercer con ella la violencia por medio de la “libertad del palo” colocó a la libertad de pensamiento y de expresión en una situación de gravedad extrema…” 1998, en septiembre Carlos Menem declara que “la libertad de prensa y opinión tiene sus límites” y llamó a aplicar “la ley del palo”, o sea a agredir físicamente a los periodistas, como “compensación” por los “agravios” que estos pudieran infringirle a él o a sus funcionarios. 1998 Dario Lopreite, movilero de AM Del  PLata es amenazado, Magdalena Ruiz Guiñazú es escrachada y a Lanata le dan una paliza en la 9 de Julio. Amenazan de muerte a Hernán Lopez Echagüe.
 
Los asesinatos del periodista, Mario Bonino y del reportero gráfico, José Luis Cabezas, se enmarcó en ese contexto político y social que reflejó una censura a los medios de comunicación y por consecuencia, la falta de pluralidad de voces e intimidaciones que propiciaban el silencio.
Poco antes del asesinato de Bonino, fueron salvajemente atacados los periodistas Mario Bonelli, del Diario Clarín y Radio Mitre, y Hernán López Echagüe, del diario Página 12 y, a su vez, fueron colocados artefactos explosivos en esos medios y también en Editorial Perfil.El ataque a la prensa empeoró cada vez más. La UTPBA realizó en septiembre de 1993, dos meses antes del fallecimiento de Mario, un acto “Por la vida y Contra la Impunidad”, en Plaza de Mayo para denunciar la situación que vivían los periodistas en aquel momento y que hacía eco en los grandes monopolios de comunicación.Ante esta situación, la prensa reclamó una solución al gobierno menemista para que detenga los ataques. El Presidente accedió a reunirse con los periodistas agredidos, pero las agresiones continuaron. Comenzó una ola de denuncias, protestas y dichos sobre mafias en el Gobierno que buscaban silenciar a la prensa.(4)
En 1995, y con las nuevas condiciones establecidas en la reforma constitucional de 1994, se impuso nuevamente en elecciones presidenciales acompañado por Carlos Ruckauf venciendo por 20 puntos porcentuales al candidato del FREPASO, José Octavio Bordón.
El segundo gobierno de Menem (1995-1999) estuvo caracterizado por el aumento de los indicadores negativos, como el desempleo, la pobreza y el trabajo precario no registrado. Se profundiza la crisis de las industrias nacionales con el cierre de fábricas y ferrocarriles. Además la deuda externa aumentó en casi 82.000 millones de dólares. Dichos indicadores se agravarían con el transcurso de los años, dando inicio en 1998 a un período de recesión económica que duraría más de 4 años.
A fines de 1998, la Corte Suprema decide que el Presidente Menem no puede presentarse a elecciones presidenciales por tercera vez consecutiva. Carlos Menem volvería a postularse para presidente en 2003 y obtendría la victoria en primera vuelta, pero  renunciaría a presentarse al ballotage ante una derrota asegurada.(2)
 
Con relación al poder creciente y permanente de los medios de difusión concentrados, el enfrentamiento queda claro como señala aquí la periodista Gabriela Mochkofsky:
En 1992, cuando le preguntaron si se arrepentía de algo, a Menem sólo le vino a la mente haber permitido, con la derogación del artículo 45, que Clarín se convirtiera en multimedios. Para entonces, Menem veía a Clarín no sólo como un adversario político, sino como un grupo de  desagradecidos; había confiado en que, a cambio de aquella medida, el diario se mantuviera como su aliado. Pero Clarín –que había adquirido una nueva fuerza, que le permitía sentarse a la mesa de negociaciones con otro peso– pasó de un tibio apoyo a una cobertura crecientemente crítica, en especial de la política económica y de la corrupción, (…).
Cuando advirtió el cambio, Menem decidió combatir a Clarín con la implacable lógica del mercado, que era la marca de su gobierno: alentó la competencia. Impulsó el crecimiento del CEI, improvisado grupo económico que se lanzó a comprar canales de TV y radios nacionales y del interior. Por un momento –aterrador para la cúpula de Clarín–, llegó a ser el más grande del país. Pero su avance se detuvo tan súbitamente como había arrancado, al deshacerse la ilusión de un tercer gobierno consecutivo de Menem, proyecto al que estaba inextricablemente ligado.(6)
 
Finalmente, repasemos la acertada caracterización de la década de gobierno menemista que realiza Roberto Caballero:

La alianza contra natura del peronismo de Carlos Menem y los mercados de Domingo Cavallo se lo llevó puesto. Así comenzaba la etapa neoliberal en la Argentina. De las leyes de impunidad al indulto y las políticas de reconciliación. Del Plan Austral a la Convertibilidad. El menemismo, que desbancó a Alfonsín prometiendo el salariazo y la revolución productiva, cedió ante el neoconservadurismo y se convirtió en alumno patológicamente aplicado de las recetas del fondomonetarismo y el Consenso de Washington (…) donde había fábricas aparecieron galpones vacíos. Donde había algo de industria nacional comenzó un festival de lo importado. (…) Donde había soberanía se comenzó a hablar de relaciones carnales. Paradójicamente, fue bajo la presidencia de Menem que el Partido Militar cedió protagonismo y hasta dejó de existir la colimba. Su herencia, de todos modos, fue macabra: una sociedad desigual, un Estado corrompido y quebrado, una deuda externa sideral y un corset monetario convertido en bomba de tiempo.(5)
 
Durante su gobierno el peronismo menemista transitó varias elecciones legislativas de medio término, con los siguientes resultados.
 
Elecciones Legislativas de 1991
JUSTICIALISTA  40,22 %
U.C.R.  29,03 %
 
3 de Octubre de 1993
JUSTICIALISTA  42,46 %
U.C.R.  30,23 %
 
14 de Mayo de 1995
ALIANZA FREPASO 28,4 
JUSTICIALISTA 44,9 
 
26 de Octubre de 1997
JUSTICIALISTA  36,33 %
AL. POR EL TRABAJO, LA JUST. Y EDUCACION 36,60 %
 
Cifras finales del desempeño del gobierno de Carlos Menem:
Rubro
1989
1999
Tasa desocupación
9,30%
16%
Tasa subocupación
8,10%
13,50%
Deuda externa
U%S 65.300.000.000
U$S 152.600.000.000
Coeficiente Gini
0,400
0,370
Inflación anual
3080%
-1,80%
Tasa pobreza
38%
18%
Tasa indigencia
12%
6%
Salario mínimo
$ (U$S 40)
$ 200 (U$S)
Tasa variación PBI
-7%
-3,40%




Presidencia de Fernando de la Rúa (1999/2001).

A raíz de los crecientes cuestionamientos hacia el gobierno de Carlos Menem, fundados sobre todo en la corrupción y la incapacidad de combatir del flagelo de la desocupación, fue surgiendo una fuerza política conformada a partir de un acuerdo entre la Unión Cívica Radical (UCR) y el Frepaso, una confederación formada por los partidos Frente Grande, Socialista Popular, Socialista Democrático, Intransigente y Demócrata Cristiano. En 1997 se concretó esa unidad mediante la creación de la “Alianza para el Trabajo, la Justicia y la Educación”, más conocida como “Alianza”.

De sus filas salió la fórmula Fernando de la Rúa- Chacho Álvarez, ganadora de la elección presidencial celebrada el 24 de octubre de 1999 con el 48,5 % de los votos, y una ventaja de 10,5 % sobre el oficialista Eduardo Duhadel (38,27%).(2)
 
El 10 de diciembre, la fórmula aliancista asumió el poder en un clima de esperanza, incluso entre muchos de los que no la habían votado. Sin embargo, ya desde el discurso de asunción, De la Rúa comenzó a socavar su base política, anunciando la necesidad de una serie de subas de impuestos y ajuste de la estructura estatal de considerable magnitud.
El gabinete de ministros, a la postre extremadamente inestable, estuvo compuesto, entre otros, por José Luis Machinea en el Ministerio de Economía, Ricardo López Murphy en Defensa, Adalberto Rodríguez Giavarini en Relaciones Exteriores, Juan José Llach en Educación. Era un gabinete integrado por radicales, frepasistas e incluso cavallistas, y con gran cantidad de economistas liberales.
La situación argentina en materia económica y social era muy delicada: una desocupación que ya superaba holgadamente el 15 % y que subía implacablemente, inseguridad en las calles, desconfianza de parte de los mercados financieros internacionales y una voluminosa deuda externa eran algunos de los principales temas urgentes a tratar en la agenda del gobierno.(2)
En su relación con los poderes fácticos y mediáticos, el gobierno aliancista no fue la excepción, ya que el poder real no residía en el Poder Ejecutivo sino en el establishment. Como ejemplo, puede señalarse que:
 
Durante el medio mandato de Fernando de la Rúa, no hubo tiempo para mucho. Clarín obtuvo algunos beneficios por los que presionó –ventajas impositivas, la desregulación de la venta de diarios y revistas, entre otros—, pero no llegó a conseguir lo que más le importaba: nuevas repetidoras para multiplicar el alcance de Canal 13. Como al resto de los dirigentes políticos, a los delarruistas les molestaba la prepotencia de los ejecutivos y lobistas de Clarín, que llegaron a enviarles con un motociclista, un viernes por la tarde, el texto del decreto que querían que el Presidente firmara.(3)
 
Desde el Ministerio de Economía se habían trazado ciertas medidas financieras, tendientes a encauzar el déficit fiscal reduciendo el gasto estatal, buscando principalmente el beneplácito del Fondo Monetario Internacional (FMI) para adelantar un nuevo empréstito. El gobierno se comprometía a mantener la Ley de Convertibilidad, que ordenaba que un peso tuviera el valor de un dólar.
A partir de febrero de 2001 grandes flujos de fondos empezaron a abandonar el país. Al mes siguiente asumió como Ministro de Economía López Murphy, pero fue repudiado por la oposición, e incluso por los propios radicales, al anunciar el arancelamiento universitario. Tras la renuncia de López Murphy, y en una sorprendente decisión, el gobierno nombró como Ministro de Economía a Domingo Cavallo, hasta entonces identificado por la opinión pública como un símbolo del gobierno de Menem.
El 1 de diciembre de 2001, Cavallo toma la decisión de imponer el corralito, un paquete de medidas económicas que impuso una bancarización total de la economía, mediante la prohibición de extraer dinero en efectivo depositados en bancos públicos y privados. Esta medida, que afectó en gran medida a las clases medias, sumó apoyos en los mercados y organismos financieros internacionales, pero la población comenzó a manifestar un enorme descontento.
Hacia mediados del mes de diciembre se produjeron algunos estallidos entre las clases populares de algunas ciudades de las provincias, llevados adelante por los denominados piqueteros. Concretamente, varios comercios de zonas empobrecidas del interior del país sufrieron saqueos por parte de sectores de la población desocupadas e indigentes.
Algunos analistas políticos atribuyen estas revueltas a un plan desestabilizador orquestado por algunos líderes del Partido Justicialista.
El Cacerolazo.
A partir del día 19 de diciembre de 2001 se produjeron las manifestaciones populares conocidas como el cacerolazo, en las que la gente se agrupaba golpeando ruidosamente cacerolas. Durante ese día se produjeron graves disturbios y revueltas sociales en diferentes puntos de país, con epicentro en la ciudad de Buenos Aires. Durante los graves enfrentamientos entre manifestantes y efectivos policiales, de los cuales fueron los más violentos los que tuvieron lugar en las inmediaciones de la Casa de Gobierno, perdieron la vida al menos 5 personas.
Frente a este panorama, el presidente decidió anunciar por cadena nacional que había decretado el estado de sitio, que suspendía las garantías constitucionales de los ciudadanos. Espontáneamente, miles de personas se lanzaron a las calles, disgustados con las recientes medidas civiles y económicas. Pacíficamente, la población manifestó su descontento durante toda la noche, mientras la policía intentaba alejarlos de la Casa de Gobierno, utilizando gas lacrimógeno; esa noche renunciaba el Ministro de Economía Domingo Cavallo.
El día 20 de diciembre se produjeron nuevos enfrentamientos entre la policía y los manifestantes reunidos en la Plaza de Mayo, frente a la Casa de Gobierno, y en otros puntos del país. Esta vez, se calcularon en 30 los muertos por los diferentes enfrentamientos.
A las 4 de la tarde, visiblemente debilitado, el presidente pronunció un discurso por televisión convocando a la “unidad nacional” y ofreciendo al justicialismo cogobernar el país. Ante los disturbios y el enérgico rechazo popular, el presidente abandona la casa de gobierno en helicóptero. Fernando de la Rúa presentó su renuncia.(2)
 
Como conclusión de este gobierno fallido, que prometió reparar los errores y excesos menemistas y fracasó en el intento, podemos reproducir el texto de Caballero:
Si la herencia recibida fue un lastre pesado, su gobierno se ocupó desde el primer día en averiar la nave, hasta hundirla del todo. Leyes antilaborales, podas salariales, superendeudamiento, un ajuste tras otro, el retorno de Cavallo al Ministerio de Economía, el corralito (…) el estallido social de 2001, con su secuela de más de 30 muertos por la represión policial, la mitad de la población bajo la línea de pobreza y uno de cada cuatro argentinos desocupado.(5)
 
Durante su gobierno la Alianza transitó sólo una elección legislativa de medio término en 2001 y fue derrotado con el siguiente resultado:
P.J. y aliados: 37,4%
Alianza / UCR: 23,1%
 
 
Cifras finales del desempeño del gobierno de Fernando de la Rúa:
 
Rubro
1999
2001
Tasa desocupación
16$
21.1%
Tasa subocupación
13,50%
15,50%
Deuda externa
U$S 152.600.000.000
U$S 166.300.000.000
Coeficiente Gini
0,370
0.393
Inflación anual
-1,80%
-1,5%
Tasa pobreza
18%
 26%
Tasa indigencia
6%
 8%
Salario mínimo
$200 (U$S)
 $200 (U$S)
Tasa variación PBI
-3,40%
 -4,5%
 



Los años posteriores al estallido de la política y la economía.
 
Presidencia de Eduardo Duhalde (2002/2003).

Asume la presidencia de la Nación en forma interina el presidente provisional del Senado, Ramón Puerta. El día 23 de diciembre se reúne la Asamblea Legislativa, que nombra como  presidente provisional de la Nación al hasta entonces gobernador de la provincia de San Luis por el Partido Justicialista, Adolfo Rodríguez Saá. En su discurso en el Congreso de la Nación, el flamante presidente anuncia el “default”, o cesación de pago de las obligaciones por préstamos a los diferentes organismos internacionales de crédito, y a particulares que tuviesen en su poder títulos de la deuda pública argentina.

Una serie de nuevos enfrentamientos, en Casa de Gobierno y en el Congreso Nacional entre
algunas facciones más radicales de los manifestantes que continuaban acercándose a los edificios de gobierno, y las fuerzas de seguridad, ponen nuevamente en jaque la estabilidad de este nuevo gobierno. Se oyen repulsas contra los miembros de la Corte Suprema de Justicia, contra miembros del nuevo gabinete, y contra senadores y diputados, que no contaban con el apoyo popular.
El lema más recordado de los manifestantes era el “que se vayan todos”, que resumía el descontento que sufrían las gruesas mayorías de la población, respecto de la clase dirigente. Algunos enfrentamientos tuvieron lugar dentro del palacio del Congreso de la Nación y se produjeron pequeños incendios y rotura de cristales y mobiliario. Sin el apoyo de importantes gobernadores, aún de algunos de su mismo partido político, el efímero presidente de la Nación, Rodríguez Saá decide presentar su renuncia al cargo, hacia el día 30 de diciembre.
Asume la presidencia en forma interina el hasta entonces presidente de la Cámara de  Diputados, Eduardo Camaño. El Partido Justicialista propone a Eduardo Duhalde como presidente provisional. El 31 de diciembre la Asamblea Legislativa aprueba la propuesta por gran mayoría, y Duhalde asume el cargo el día 2 de enero de 2002. Pocos días después de su acceso al poder, el nuevo primer mandatario dispuso sus primeras medidas para hacer frente a la crisis económica: abandono del tipo cambiario fijo, devaluación del peso, pesificación de la economía (incluidos depósitos bancarios) y la distribución de planes sociales para atenuar los efectos de una economía en recesión que había incrementado la pobreza e indigencia hasta índices nunca vistos antes en la Argentina.
En abril de 2002, el ministro de Economía, Jorge Remes Lenicov, dimitió ante las protestas suscitadas por el denominado “Plan Bonex”, que preparaba junto a Duhalde para canjear por bonos de deuda pública los depósitos bancarios a plazo inmovilizados. Los demás miembros del gabinete pusieron también sus cargos a disposición del presidente, el cual aceptó, entre otras, la renuncia del jefe de gobierno, Jorge Capitanich, y designó titular de Economía a Roberto Lavagna; quien anunció que no se produciría el retorno a un tipo de cambio fijo (siguiendo así las recomendaciones del FMI) y que persistirían las restricciones bancarias. El gobierno vio cumplidos algunos de sus principales objetivos en junio: el Senado derogó la llamada Ley de Subversión Económica, se acordó un pacto fiscal con los gobiernos provinciales para reducir en un 60% su déficit, y se dispuso un nuevo Plan Bonos. Pero el eje del programa gubernamental, cumplir las exigencias del FMI para recuperar su ayuda económica, generó todo tipo de actitudes opositoras y agudizó la conflictividad social. Pese a que la crisis continuó, el gobierno intentó normalizar progresivamente el sistema financiero; en noviembre de 2002, casi un año después de su implantación, finalizaron las restricciones para retirar efectivo de cuentas corrientes (acababa así el llamado “corralito”), y en marzo de 2003 se levantaron las limitaciones para retirar fondos de depósitos a plazo fijo (el denominado “corralón”).(2)
 
En cuanto a las presiones que el gobierno de Duhalde recibió de los poderes fácticos debemos señalar que:
 
La crisis de diciembre de 2001 amenazó con devorar a Clarín. Para sobrevivir mientras renegociaba su deuda en dólares con acreedores externos, logró –con un lobby “intenso”, según admitió uno de los negociadores del grupo– que el presidente interino Eduardo Duhalde y legisladores del oficialismo y la oposición en el Congreso sancionaran una ley de cram down, que impedía que acreedores externos se quedaran con empresas argentinas declaradas en quiebra. La ley fue derogada por presión del FMI, pero Clarín logró que se sancionara otra con el mismo objetivo –llamada “de bienes culturales”–, aun más a su medida que la anterior”.(3)
 
Desde el exterior, presuntos especialistas objetivos y prestigiosos aconsejaban al país dejar la soberanía de lado para encarar la solución a los problemas económicos. Por entonces se llegó a decír:
“Una afirmación: “La Argentina no tiene soberanía. Todos los días aparecen de rodillas en Washington, implorando por un préstamo más.” Otra: “No es concebible que los países ricos, en lugar de condonarle deudas al Africa, le den más plata a la Argentina, sólo para ver luego ese dinero fugarse hacia cuentas bancarias en Miami.” Una tercera: “En la Argentina no hay estrategia. Todo es fortuito y gobernado por la oportunidad o la presión del momento. Ese es un contexto en el que tener dólares y cuentas offshore es la única estrategia sensata.” Otra más: “¿Cómo tratar con un gobierno sediento de poder, conducido por oscuros personajes?” Y sigue: “La clave es saber cuán desesperados necesitan estar para rendirse ante la realidad. Cuánto están dispuestos a sacrificar al servicio de sus ambiciones egoístas.”
“Dijimos que esta crisis es peor y más peligrosa que cualquier cosa que la Argentina o cualquier otra economía emergente grande haya visto en las últimas décadas. Están siendo destruidos los cimientos mismos de una sociedad moderna. (…) “Nuestra receta de que se renuncie a la soberanía financiera y económica de la Argentina por unos años no fue recibida con el mismo consenso. Los que la objetan ven en ella un ataque al orgullo nacional. Esta percepción es equivocada: un país es mucho más que un conjunto de normas monetarias, financieras y fiscales. No se renuncia a la identidad y el orgullo nacionales al aceptar que unos cuantos extranjeros controlen la implementación de un conjunto de normas cuidadosamente diseñadas para no interferir con la soberanía política, y aprobadas por el Congreso argentino. Dejemos la retórica y el orgullo de lado. La situación es demasiado grave. (…) una reforma de los sistemas impositivo y de coparticipación que vaya mucho más allá de la discusión pequeña de estos días; protección de los derechos de propiedad y estabilización definitiva de las reglas de juego; una reforma laboral más de acuerdo con las características del ciclo económico argentino.
Empiecen ahora y elijan en 2003 al candidato que haga de esta propuesta su bandera. (…). No hay fondos del FMI que puedan cubrir esta brecha. Por desgracia, para recuperar la confianza no bastará el mero anuncio de una estrategia de largo plazo sólida: tiene que ser creíble.(…) “Si la Argentina quiere tener acceso a una política monetaria sólida, hay que traer a un banquero central internacional reconocido para que la conduzca con un juego de normas estrictas acordadas entre la Argentina y sus asesores. Si la Argentina quiere aumentar su credibilidad sobre la base de una buena política fiscal, puede prometer un ajuste menos pesado que en la opción uno, pero con un supervisor internacional como testigo de las transacciones clave (…)
“De hecho puede ser la única opción de Duhalde para mantenerse en el poder y para que la transición al próximo gobierno se dé en un ambiente democrático y ordenado. Por supuesto que los políticos pueden llegar a despilfarrar los logros: aparentar que aceptan un programa serio buscando utilizar los recursos adicionales para su propia satisfacción.(7)
 
El 26 de junio de 2002, se produce la Masacre de Avellaneda en la que el gobierno nacional ordenó la represión de  na manifestación de grupos piqueteros. Ante este hecho Duhalde anticipó seis meses el llamado a elecciones presidenciales y anunció que no iba a volver a presentarse.(2)
 
Cifras finales del desempeño del gobierno de Eduardo Duhalde:
Rubro
2002
2003
Tasa desocupación
 21.1%
 19%
Tasa subocupación
 15,5%
 17.7%
Deuda externa
 U$S 166.300.000.000
 U$S 164.600.000.000
Coeficiente Gini
 0,393
0,400 
Inflación anual
 -1,5%
 3,7%
Tasa pobreza
26% 
 39%
Tasa indigencia
 8%
 16%
Salario mínimo
$200 (U$S)
 $200 (U$S 85,76)
Tasa variación PBI
 -4,5%
 8,8%




Los años de la reconstrucción y la reparación.
 
Presidencia de Néstor Kirchner (2003/2007).

El 27 de abril de 2003 se realizó la primera vuelta de elecciones para elegir presidente. Cinco candidatos reunieron la mayoría de los votos: Carlos Menem (24%), Néstor Kirchner (22%), Ricardo López Murphy (16%), Adolfo Rodríguez Saá (14%) y Elisa Carrió (14%).

 
Carlos Menem, el candidato triunfante por mayoría relativa en la primera vuelta, no se presentó a la segunda vuelta al conocer los resultados de las encuestas que señalaban un porcentaje de sufragios en su contra del orden del 70% y por lo tanto resultó elegido el presidente Néstor Kirchner, quien asumió su mandato el 25 de mayo de 2003 hasta el 10 de diciembre de 2007.
Kirchner asumió confirmando al ministro de economía de Duhalde, Roberto Lavagna, y su política económica siguió los mismos lineamientos que la de su antecesor, manteniendo la devaluación de la moneda mediante una fuerte participación del Banco Central en la compra de divisas, impulsando mediante las exportaciones un crecimiento económico con tasas del PBI cercanas al 10%. Por otro lado logró sacar al país de la cesación de pagos, canjeando deuda por nuevos bonos indexados por la inflación y el índice de crecimiento económico. Los índices de pobreza y de desempleo disminuyeron notoriamente.
Durante el gobierno de Kirchner, Argentina y el Fondo Monetario Internacional mantienen una relación distante. Una de las principales medidas de su gestión fue cancelar por anticipado la totalidad de la deuda con este organismo internacional por un monto de 9.810 millones de dólares, con el objetivo declarado de terminar con la sujeción de la política económica a las indicaciones del FMI. Durante el año 2005, se realizó el canje de la deuda, que iniciaba las renegociaciones por los bonos que habían quedado en default desde 2001.
Kirchner llevó adelante una activa política para promover los derechos humanos, incorporando a su gobierno a reconocidos integrantes de organizaciones de derechos humanos. Además, impulsó el enjuciamiento a los responsables por crímenes de lesa
humanidad ocurridos durante los años 70, realizados por la Triple A y por el gobierno del Proceso de Reorganización Nacional. Para conseguirlo, fueron anuladas las leyes de Obediencia Debida y Punto Final, las cuales mantenían frenados dichos juicios desde el gobierno de Raúl Alfonsín.
Desde el 19 de junio de 2003, por decreto presidencial, se renovó la Corte Suprema, todos los candidatos a integrarla deben pasar una etapa de exposición pública que tiene que presentar el Poder Ejecutivo en los principales medios de comunicación de todo el país. El curriculum del nominado (o los nominados) debe ser publicado y promocionado en el sitio web del Ministerio de Justicia y puede ser discutido por ONGs, asociaciones de Derecho, universidades, organizaciones de Derechos Humanos, y cualquier ciudadano que así lo desee. Luego de un período de tres meses, el Presidente, sopesando los apoyos y rechazos a la candidatura, queda habilitado para presentar la nominación al Senado, que debe decidir si aprueba o no que la persona propuesta por el Presidente forme parte de la Corte, necesitándose una mayoría de dos tercios para dicha aprobación.
La renovación de la Corte Suprema de Justicia durante los primeros años del gobierno de Kirchner, con la designación del Dr. Eugenio Raúl Zaffaroni en 2003, y de las Dras. Elena Highton de Nolasco y Carmen María Argibay en 2004, fue vista y es usualmente reconocida por la oposición como un paso positivo, que brinda más independencia al Poder Judicial y equilibra la Corte tanto ideológicamente como por género
Desde los sectores de derecha o liberales se han criticado estas políticas como contrarias a la reconciliación nacional. Desde la izquierda, en cambio, se le critican gestos contrarios a los Derechos Humanos, como las represiones a algunas manifestaciones en la Patagonia y el envío de tropas argentinas a Haití en el marco de la MINUSTAH de las Naciones Unidas.
A nivel internacional, Kirchner formó parte de un grupo de mandatarios de varios países latinoamericanos, junto con Lula (Brasil), Tabaré Vázquez (Uruguay), Evo Morales (Bolivia), Michelle Bachelet (Chile), Rafael Correa (Ecuador) y Hugo Chávez (Venezuela), de tendencias anti-liberales. Uno de los momentos más destacados de la política internacional, fue la IV Cumbre de las Américas de 2005, realizada en Mar del Plata, en la que el gobierno de Kirchner impulsó exitosamente, junto a otros gobiernos latinoamericanos, la oposición a la firma del Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA), impulsado por Estados Unidos, estableciéndose una nueva política continental con eje en la creación de empleo decente. En sentido coincidente, Argentina apoyó la decisión de formar la Unión de Naciones Sudamericanas (Unasur), cuya constitución se concretó en 2008.
Conflictos.
En las elecciones de 2005 (gobernadores y legisladores nacionales) se produjo una ruptura entre el kirchnerismo y el duhaldismo, que llevó a la exclusión de éste último del Frente para la Victoria y al enfrentamiento electoral entre ambos sectores. La confrontación fue especialmente destacada respecto al cargo de senador nacional por la Provincia de Buenos Aires. En esa oportunidad el FPV llevó como candidata a Cristina Fernández de Kirchner, mientras que el duhaldismo con el Partido Justicialista presentó a Chiche Duhalde, resultando ganadora la primera.
Tras las elecciones legislativas de octubre de 2005, Kirchner ha obtenido una mayoría a nivel nacional y ha logrado desplazar a Duhalde del control del aparato político del conurbano bonaerense. Esto se ha reflejado en importantes cambios en el gabinete — fundamentalmente la sustitución de Roberto Lavagna por Felisa Miceli en el ministerio de economía.
No obstante el control del Congreso, Kirchner continuó preferiendo, en reiteradas ocasiones, hacer uso de decretos de necesidad y urgencia en lugar de seguir los trámites ordinarios previstos para la sanción de leyes. Desde su asunción y hasta mayo de 2006, fueron sancionados 201 decretos de necesidad y urgencia; unos 67 decretos por año de promedio, frecuentemente comparados con los 55 por año de Carlos Menem.
En 2004 los pobladores de la ciudad de Gualeguaychú iniciaron un amplio movimiento de oposición a la instalación de dos plantas de celulosa en la orilla uruguaya del Río Uruguay, que derivó en un conflicto diplomático entre ambos países. El conflicto llevó a una frustrada mediación de Juan Carlos I de España, una demanda argentina ante el Tribunal Internacional de La Haya y a la relocalización de una de las dos plantas.
Durante los dos últimos años de su mandato se aplicaron crecientes restricciones a las exportaciones de carne y controles de precios, con el fin de controlar la inflación y el aumento del precio de los alimentos.
En abril de 2007 se produjo se descubrió una serie de maniobras delictivas realizadas por la empresa multinacional Skanska, de origen sueco; algunos políticos de la oposición sostuvieron que algunos funcionarios del gobierno habían cometido
ilícitos relacionados con el caso, algo que el Ministro del Interior negó. A mediados de ese mismo año, la ministra de economía Felisa Miceli se vio envuelta en un escándalo, debido al hallazgo casual de una bolsa con gran cantidad de dinero en el baño de su despacho, que llevó a su renuncia y abrió una investigación penal en el curso de la cual fue procesada por encubrimiento y destrucción de intrumento público.
Durante el año 2007 se produjeron varias crisis, en particular enfrentamientos con los representantes de los productores rurales por las retenciones y serios cuestionamientos a la probable manipulación de datos estadísticos a través del Indec.
No obstante las dificultades en que transcurrió el último año de su mandato, y a pesar de los pronósticos negativos causados por ciertas derrotas de sus aliados, el apoyo popular a su gestión se vio incrementado, y el Frente para la Victoria volvió a ganar
en las elecciones presidenciales de 2007, duplicando los votos obtenidos en 2003.(2)
 
Durante su primer gobierno, el Frente para la Victoria transitó una elección legislativa de medio término con el siguiente resultado:
Elección Diputados 2005
Triunfo del Frente para la Victoria  29.9%
 
Cifras finales del desempeño del gobierno de Néstor Kirchner:
Rubro
2003
2007
Tasa desocupación
 19%
7,8% 
Tasa subocupación
 17.7%
 8,3%
Deuda externa
 U$S 164.600.000.000
 U$S 124.600.000.000
Coeficiente Gini
0,400 
 0,335
Inflación anual
 3,7%
 8,5%
Tasa pobreza
 39%
 27% (CEPAL)
Tasa indigencia
 16%
 8,2%
Salario mínimo
 $200 (U$S 85,76)
 $ 980 (U$S 311,21)
Tasa variación PBI
 8,8%
 8,5%
 



Presidencias de Cristina Fernández (2007/actualidad).

El 10 de diciembre de 2007 asumió la presidencia Cristina Fernández, que en los primeros días de su mandato continuó los lineamientos generales del gobierno de su esposo. De ese modo, una mujer resultó elegida Presidenta de la Nación por primera vez en la historia argentina.(2)

 
Resultados del 28 de Octubre de 2007.
Alianza Frente para la Victoria  44,92 %
Confederación Coalición Cívica 22,95 %
 
En los inicios de la gestión de Cristina Fernández se estableció un aumento de 20% de las tarifas mínimas de colectivos, trenes y subtes, el cual entró en vigor en enero de 2008. Dichas tarifas se encontraban con precios congelados desde el año 2001, y desde entonces el Estado compensaba con subsidios los costos operativos y de sueldos que las empresas no podían pagar. Inicialmente se previó que el aumento de tarifas permitiría bajar los subsidios (que a fines de 2007 equivalen a $2.700 millones). El Defensor del Pueblo, Eduardo Mondino, manifestó que dicho aumento “es un premio a la ineficiencia”.
El 21 de octubre de 2008, la presidenta Cristina Fernández de Kirchner anunció que elevaba un proyecto al Congreso para poner fin al sistema de AFJP y organizar un nuevo sistema de reparto estatal de jubilaciones y pensiones. Esta decisión se fundamentaba en el hecho de que la Constitución Argentina (Artículo 14 bis) ordena que la seguridad social sea otorgada por el Estado y en la poca eficiencia del sistema privado, una vez que era el mismo Estado quien ya pagaba, en ese momento y en la práctica, la mayor parte de las jubilaciones.
A los pocos días de haber asumido el mandato, el FBI arrestó a cuatro supuestos agentes venezolanos en Florida, relacionados con el escándalo del maletín, que habrían estado intentando chantajear a Antonini Wilson, protagonista del escándalo, para que mantuviera silencio. Según el FBI, el gobierno venezolano habría apoyado monetariamente la campaña presidencial de Cristina Fernández y los 800 mil dólares incautados a Antonini Wilson solamente serían uno de varios montos entregados. La presidenta argentina calificó las acusaciones federales estadounidenses como “operación basura”. Dicho escándalo deterioró sorpresivamente las relaciones diplomáticas entre Estados Unidos y Argentina, las cuales comenzaron a recomponerse a principios de febrero del 2008 tras una reunión de la presidenta con el embajador Anthony Wayne.
El día 12 de marzo de 2008, productores agropecuarios interrumpieron la libre circulación en distintos puntos del país. Los mismos reclamaban que el gobierno disminuyera los gravámenes que se aplicaban a sus productos (entre 43 y 49% para las exportaciones de soja, entre 37 y 45 % para las de girasol, y 25% para maíz y trigo). El paro duró hasta el 18 de julio después de que el vicepresidente Julio Cobos definiera la votación en contra de las retenciones. Este conflicto afectó negativamente a la imagen del gobierno.
Durante la tregua del paro patronal agropecuario de abril de 2008 en Argentina se desata un conflicto entre el gobierno y el grupo multimediático Clarín por las acusaciones de uno y otro lado sobre la libertad de expresión, el rol de los monopolios de prensa en la información de actos e ideas de gobierno, y la supuesta tergiversación de imágenes acusadas de discriminatorias por la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires.(2)
 
En medio de la erróneamente denominada “crisis del campo”, ya que se trató de la rebelión de los grupos vinculados con las exportaciones de granos (aunque contó con bastante apoyo popular) los poderes fácticos aparecieron de nuevo de la mano
del poderoso Grupo Clarín:
 
Cristina Kirchner no llevaba cien días en el gobierno cuando se produjo la ruptura, por razones que detallo en Pecado Original. Clarín se alineó con la llamada protesta “del campo”; (…) Ésta era la situación cuando Kirchner murió súbitamente. Parecía que Clarín había ganado: el día de luto nacional la Bolsa premió al Grupo con una suba espectacular del 49% en sus acciones. En el año subsiguiente, la mayoría de las demandas contra Clarín fueron demoradas en los tribunales y la Presidenta
bajó el tono del enfrentamiento público.(3)
 
El gobierno enfrentó la crisis económica de 2008 con una serie de medidas, impulsando la industria automotriz (que batió el récord de producción en 2011 totalizando 828.771 unidades fabricadas) y dando créditos a trabajadores y empresas.
En 2009 sancionó una nueva ley de medios que reemplazó a la Ley de Radiodifusión vigente desde 1980. Dicha ley fue aprobada con el apoyo de diferentes fuerzas políticas, tanto del oficialismo como de una parte de la oposición, y generó tanto apoyos como rechazos, a la vez que derivó en varios fallos judiciales que impiden su total aplicación.
El 29 de octubre de 2009, la presidenta Cristina Fernández firmó el decreto 1602/09 que dispuso la Asignación Universal por Hijo, un ingreso fijo para todos los menores de 18 años que no recibieran ingresos familiares de origen salarial. Inicialmente era de 180 pesos, suma que periódicamente se ha visto aumentada, llegando a 270 pesos para octubre de 2011.(2)
 
Esta medida, una de las más acertadas, innovadoras y que le dio más frutos al gobierno, dio un impulso muy grande al mercado interno argentino, uno de los motores del modelo económico kirchnerista, además de las conocidas ventajas sociales:
(…) el importe del (…) de los cuales se percibe el 80 %, mientras que el 20 % se acumula todos los meses, hasta mediados de marzo del próximo año, oportunidad en el que el saldo acumulado es pagado previa presentacion de la Libreta Nacional de Seguridad Social, Salud y Educación, en la cual se dejan constancias de que al menor se le han hechos los controles sanitarios y/o médicos, y que ha concurrido al colegio. Este tipo de transferencias, desde el punto de vista de la distribución de la renta, es progresivo. Se estima que aproximadamente 3,6 millones de niños reciben cada mes la asignación. Una diferencia fundamental con modalidades anteriores, es que es la mujer la que cobra la asignación la mayoría de las veces, y no los hombres que (en algunos, mas no todos los casos) cobraban dinero por hijos que ni siquiera eran parte de su propio nucleo familiar, sino de familias anteriores.
Según estudios del Centro de Estudios e Investigaciones Laborales dependiente de Conicet la pobreza total del país se redujo del 26 % al 22,6 % en 2010, sacando de la pobreza entre 1,4 y 1,8 millones de personas, de las cuales entre 0,7 millones y 1,1 millones son chicos.Siguiendo la misma tendencia la indigencia disminuyó de 7,5 % a 3,4 %. Además la brecha entre ricos y pobres, que luego de la crisis económica de 2002 se situaba en 39,4 veces, cayó del 24,8 en 2009 a 14 veces en 2010, llegando al nivel mas bajo desde 1986 y posicionando a Argentina nuevamente como el país mas igualitario de Latinoamérica, ya que en 1994 había sido superado por República Dominicana. Por otra parte la matrícula escolar ha aumentado en 27 % el número de chicos escolarizados a nivel nacional.En octubre de 2010 las asignaciones fueron aumentadas de 180 a 220 y luego en octubre de 2011 a 270 pesos. Asimismo a partir de mayo de 2011 se extendió la cobertura a mujeres embarazadas con 12 semanas de gestación. Y el 12 de septiembre de 2012 por cadena nacional, se anuncio el aumento del 25,9 % quedando así un monto de $340.(8)
 
En un proceso iniciado por Néstor Kirchner desde el 2003 hasta el 2009, duplicó la clase media en la Argentina, que pasó desde los 9,3 millones a los 18,6 millones en ese último año. Esto transformó a la Argentina en el país con mayor crecimiento de dicho segmento de la población en toda  América Latina.
Durante 2010 se celebró el Bicentenario de la evolución de Mayo con eventos en varias partes del país. En la ciudad de Buenos Aires, el gobierno nacional organizó el principal evento conmemorativo del año que se desarrolló principalmente en un tramo de la más importante arteria de la ciudad, la Avenida 9 de Julio, en el que se encontraron representadas las provincias y países invitados. El 27 de octubre de ese año falleció el ex presidente Néstor Kirchner de un paro cardiorespiratorio, durante el mandato de su esposa.
El día el 15 de julio de 2010 la República Argentina aprobó los matrimonios entre personas del mismo sexo. De esta forma, el país se convirtió en el primero de América Latina en reconocer este derecho en todo su territorio nacional. Además, fue el décimo
país en legalizar este tipo de unión a nivel mundial.(2)
 
La democracia ya era mayor de edad y el gobierno se afirmaba alejándose cada vez más de los años de la debacle neoliberal, debido a sus medidas acertadas y la debilidad de las propuestas opositoras. Por ese motivo el Grupo Clarín, que llegó a aglutinar casi todas las fuerzas opositoras bajo su sombra, atisvaba de esta manera el horizonte para sus intereses:
 
Poco después del triunfo de Cristina en las primarias de agosto, que prenunció su cómoda reelección de octubre, un ejecutivo de Clarín me confió, con profundas ojeras, que esperaban lo peor: la enemistad de la Presidenta sólo había crecido y nadie veía una salida negociada. La pelea por la supervivencia sería cruenta. ¿Cómo resistir cuatro años más?
La respuesta parece descansar más en las decisiones que tomen los accionistas de Clarín que en un improbable cambio de posición del Gobierno, que parece haber aprendido, al cabo de la experiencia de treinta años de democracia y de sus propias peripecias, que el juego de la concesión y el chantaje sólo beneficia al Grupo.(3)
 
El gobierno de Cristina Fernández, junto con el de su marido, implementaron durante esta década un modelo de país opuesto al de los diez años de menemismo, incluso deshaciendo muchas de las medidas de gobierno de Menem. Los resultados fueron, por ese hecho, muy auspiciosos y repararon muchas de las heridas y carencias de aquella década. Como bien señala Caballero:
¿Qué cosa le aportó el kirchnerismo a la democracia en estos últimos años? El sentido de reparación. Puso esperanza donde había desazón. Estado donde no había nada. Proteína animal donde había apenas mate cocido. Puestos de trabajo donde faltaban. Fábricas abiertas en galpones cerrados. Dignidad donde había subordinación carnal.
Justicia contra la impunidad. Memoria sobre el olvido. (…) La democracia arrastra y seguirá arrastrando muchos problemas, durante un largo tiempo. Los desafíos que quedan son enormes y la coyuntura pesa como un elefante en el pecho. (…) en los que el dictador Jorge Rafael Videla murió estando preso en una cárcel común,  Y la FAO, la agencia de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, y no la propaganda oficial, acaba de  conocer que Argentina llegó al “hambre cero” junto a otros once países de América Latina.(5)
 
Con el estallido del escándalo mundial causado por las revelaciones del sitio WikiLeaks, se conocieron los entretelones del poder del Grupo Clarín a través de los años y del papel de algunos políticos y periodistas durante la llamada “crisis del campo”. Por ejemplo, esto decía la embajada de los EE.UU. en esos años:
“Clarín tiene el poder de marcar la agenda política y a menudo se lo define como un grupo con la capacidad de derrocar gobiernos. Esto es cierto al grado que Clarín sigue de cerca el curso de la opinión pública, la que mide de forma continua a través de empresas encuestadoras. Se dice que lo que más teme Kirchner, y que es lo primero que examina cada mañana, es la tapa de Clarín. Igual que el Presidente Kirchner, lo primero que hace todas las mañanas la Embajada de Estados Unidos es leer la primera plana de Clarín. Dependiendo de cómo se presente cada tema, un titular de Clarín puede desencadenar reacciones negativas. Aunque la Embajada y Clarín pueden tener una relación espinosa porque el diario no siempre se maneja de la manera responsable que nos gustaría, sí tenemos una sólida relación de trabajo. Nos comunicamos con todos los niveles de la administración, con la participación
diaria con los editores de Clarín y los periodistas en relación con las relaciones bilaterales, y los incluimos rutinariamente en los programas de capacitación en los EE.UU. Además de colocar nuestros artículos de opinión, Clarín reconoce que nosotros apoyamos activamente a sus periodistas en su desarrollo profesional.
 (3)
 
En medio de una campaña de prensa de los grupos mediáticos concentrados que acusan al gobierno de no respetar la libertad de prensa, la prestigiosa organización no gubernamental internacional Reporteros Sin FronterasArgentina, en su informe (Barómetro de la Libertad de Prensa) de 2011 está calificada como de “Situación satisfactoria”, lo que la coloca al tope del ranking de Latinoamérica, y en el mismo escalafón de los EE.UU., Gran Bretaña, Francia, España y Australia”.(9)
 
En el contexto de una crisis económica mundial que parece no tener fondo, a nivel mundial empiezan a buscarse soluciones distintas a las adoptadas por los países europeos, y allí resalta la historia reciente de la democracia argentina. Esto se refleja en las opiniones de renombrados economistas internacionales que citan tanto lo sufrido por nuestro país como así también sus logros a través de esta década post neoliberal:
 El Premio Nobel de economía Paul Krugman sostuvo que la de Argentina es “una extraordinaria historia de éxito“, y consideró que al país le ha ido tan bien como a Brasil, de quien se habla positivamente sobre su integración al BRIC junto a Rusia, India y China; pero no  se reconoce de la misma manera la evolución argentina porque pondría en evidencia lo equivocado de “los reportes económicos”.“Matt Iglesias, quien acaba de estar en la Argentina, escribe acerca de cómo el país se recobró luego de salir de la ‘Ley de Convertibilidad’ de un peso-un dólar. Como él dijo, es una extraordinaria historia de éxito que deja enseñanzas para la eurozona”, reporta Krugman.“Simplemente quisiera agregar algo”, agrega el economista en su columna del New York times, “la cobertura de prensa de la Argentina es otro de esos ejemplos de cómo el conocimiento convencional (sobre economía) hace -de manera aparente- imposible acceder correctamente a la información.“Y, en cambio, los comentarios sobre la Argentina tienen un tono más que negativo: la Argentina es
irresponsable, está renacionalizando sus industrias, tiene un discurso populista, así que les deber ir muy mal, sin importar lo que los estudios indiquen.”(10)
 
Dijo la líder del socialismo francés, Segolene Royal sobre la crisis argentina:

En los años 90, la Argentina se desangra, los planes del FMI chocan unos contra otros y al cabo de 4 años derecesión, llega la debacle económica, financiera y social. La obsesión de la reducción del déficit presupuestario asfixió totalmente la economía y engrosó la deuda en tales proporciones que el país entra en cesación de pagos y debe devaluar en medio de un desastre.
En esa época todo se derrumba: más de la mitad de los argentinos se encuentran en la más extrema pobreza, la clase media sufre una masiva degradación, el desempleo llega al 25 %, las empresas quiebran, se vuelve al trueque, los supermercados son asaltados por multitudes encolerizadas, violentas manifestaciones producen cerca de 40 muertos. En 2002, el PBI baja al 20%.
(Desde 2003) Negocia con firmeza y tenacidad una reestructuración radical de la deuda argentina, con una condonación del 75%, finalmente aceptada en 2005 y en 2010 por casi el 93% de su monto total. Los mercados lo desprecian y, aún hoy, Argentina no tiene todavía acceso a ellos porque le quedan dos litigios para resolver: su deuda con el Club de Paris (6.700.000 millones de dólares sin los intereses), y el desinterés de un pequeño grupo de acreedores que han rechazado la reestructuración (…). Sus políticas de apoyo al empleo y el consumo demuestran los gastos productivos y fiscalmente rentables. En 2006, el país se da el lujo de saldar de un golpe la deuda contraída con el FMI(9.500.000 millones de dólares). El gobierno argentino declara que no es no es cuestión de que los responsables de la catástrofe de 2001 – 2002 metan nuevamente su nariz en la conducción de los negocios públicos. Cristina Kirchner revió la privatización de las jubilaciones, realizada en 1994, y extendió a 3 millones más de argentinos el beneficio de las pensiones nacionalizadas en 2008. Creó un subsidio universal dedicado a las familias pobres con la condición de la
escolarización de los niños
. Esta “prima” de las “bolsas familia” puesta en marcha en Brasil por Lula permitió a millones de familias de salir de la indigencia invirtiendo en la educación básica en zonas populares.Profundizó el apoyo del Estado a la reindustrialización del país sin temor a enfrentarse al reproche del “proteccionismo” extendiendo la lista de los sectores en los que las importaciones deben ser rigurosamente equilibradas por las exportaciones o por inversiones en el país.
Pero Electrolux y numerosos fabricantes de automóviles instalados en otros lugares, se establecen en Argentina porque la condición de acceso a ese mercado se vuelve solvente.Cristina Kirchner tiene una cualidad eminente: el coraje político. Algunos le reprochan ir duramente a los conflictos pero los argentinos pagaron muy caro la impotencia de gobernantes que no gobernaban más que para ser doblemente rigurosos. Esto es la lección que saco del severo enfrentamiento que la opuso en 2008, al poderoso sector agro-alimentario que iba viento en contra de su proyecto de aumentar el 10% los impuestos a la exportación se soja.El debate se focalizó en la independencia del Banco central, garantizado por la Constitución, y dio lugar a una victoria jurídica y política de la presidenta que tuvo el buen sentido de no dejarse impresionar por el establishment financiero. El desempleo, bajo el mandato de Néstor y Cristina Kirchner, ha retrocedido fuertemente (7% según las cifras oficiales) pero la pobreza reina todavía en las “villas miserias”, los barrios marginales argentinos, aún si las políticas sociales han mejorado, la vida de muchos pobres y el trabajo informal, sin derechos ni protección, se mantienen. Pero el país puede estar orgulloso de sus resultados 
El premio Nobel de Economía, Paul Krugman ya había elogiado la salida del país de la crisis de 2001. “Argentina sufrió mucho entre 1998 hasta 2001 cuando trataba de ser ortodoxo y hacer lo correcto”, señaló. “Después de cesación de pagos a finales de 2001, pasó por una grave recesión breve, pero pronto comenzó una rápida recuperación que se prolongó por mucho tiempo”, agregó.Y afirmó que “el ejemplo de Argentina sugiere que por defecto el default es una gran idea, el caso contrario sería una cesación de pago en Grecia.(10)
 
En cuanto a las causas del gran crecimiento de la economía y los índices sociales argentinos, un estudio señala que:
Si bien el proceso de crecimiento que atravesó Argentina tuvo lugar en el marco de una mejora en las condiciones prevalecientes en los mercados internacionales, no fue esta su causa principal, ni mucho menos la única. Por el contrario, fue la demanda interna el motor fundamental sobre el que se sustentó la importante fase de crecimiento de los últimos años. Al evaluar la contribución de los distintos componentes al incremento de la demanda global en el periodo comprendido entre los años 2003 y 2010, se observa que el consumo doméstico, tanto público como privado, y la inversión tuvieron un rol protagónico en términos de su contribución al crecimiento, mientras que las exportaciones, a pesar de su fuerte expansión en términos históricos, dieron cuenta de algo menos de 10%.
El proceso de “primarización” fue generalizado entre los principales exportadores de América Latina. Este proceso se expresa en el crecimiento relativo de las exportaciones intensivas en recursos naturales, y en la caída en importancia de las exportaciones de productos diferenciadas y de alto contenido tecnológico. Este proceso es muy fuerte en Colombia, Perú y Brasil, y acentúa la dependencia del cobre en Chile. La excepción a este proceso es Argentina.(11)
 
El 23 de octubre de 2011, Cristina Fernández fue reelecta para el cargo de presidente con el 54,11% de los sufragios, y recuperó la mayoría parlamentaria que había perdido en los comicios legislativos de 2009. Su compañero de fórmula fue Amado Boudou, actual vicepresidente de la Nación.
Bajo su gobierno se recuperó la mayoría accionaria de la anteriormente privatizada Yacimientos Petrolíferos Fiscales, la mayor empresa del país, obteniendo el proyecto de ley la mayor aprobación en el Congreso desde el 2003.
Tras la muerte de Nestor Kirchner, Hugo Moyano, aliado importante y secretario general de la CGT, se distancia del gobierno y se une al peronismo opositor.(2)
 
Durante su segundo gobierno, el Frente para la Victoria transitó una elección legislativa de medio término en 2009, con un ajustado triunfo a nivel nacional pero perdiendo en la provincia más grande, Buenos Aires:
 
Frente para la Victoria-Partido Justicialista: 31,2%
Acuerdo Cívico y Social: 30,7%
 
En 2011, la presidente Cristina Fernández se presenta a la reelección y triunfa con el siguiente resultado:
Fernández de Kirchner–Boudou (Alianza Frente para la Victoria) 54,11%
Binner-Morandini  (Alianza Frente Amplio Progresista) 16,81%
 
Cifras finales del desempeño del primer gobierno de Cristina Fernández:
Rubro
2007
2011
Tasa desocupación
7,8%
 8,1%
Tasa subocupación
 8,3%
 9,3%
Deuda externa
 U$S 124.600.000.000
 U$S127.400.000.000 (2010)
Coeficiente Gini
 0,335
0,300 (2010) 
Inflación anual
 8,5%
 10.9%(CEPAL) 11,5% (FMI)
Tasa pobreza
 27% (CEPAL)
5,7% (CEPAL 2011) 
Tasa indigencia
 8,2%
 1,9% (CEPAL 2011) 
Salario mínimo
 $ 980 (U$S 311,21)
 $2300 (U$S 546,97)
Tasa variación PBI
 8,5%
 9,2% (7,9% FMI)
 
 
Datos y gráficos de las tres décadas de democracia.
A lo largo de estos 30 años de democracia, los índices económicos y sociales sufrieron altibajos como producto de las políticas desplegadas por los distintos gobiernos. Para no abundar en gráficos que ilustren estas variaciones, reproduciremos aquí la evolución de algunos de esos índices o variables a lo largo de estas tres décadas de historia democrática. (Cliquear en cada gráfico para agrandarlo.)
 
El Producto Bruto Interno ilustra la producción industrial, agropecuaria y de servicios total, reflejando la riqueza producida anualmente en el país. La evolución en las últimas décadas fue la siguiente:
 
 
Se debe destacar que entre el crecimiento observada en los años 90 y en los de este siglo existe una diferencia de origen del mismo, que se ve reflejada en los demás índices económicos como sociales. Eso se ve más claramente si se lo compara con el crecimiento del endeudamiento externo registrado en los noventa y lo sucedido en esta última década.
Veamos el peso de la deuda en relación al PBI y a las exportaciones:
 
 
 
Más aún se ve la diferencia de proyectos si se observa que durante los noventa cuando la economía crece eso no se ve reflejado de la misma manera en la mejora de los índices de desocupación, lo que sí sucede en esta última década.
Resalta así la comparación entre esas dos últimas décadas, la evolución diferenciada (y contrapuesta) de la desocupación y subocupación. A modo de ilustración, veamos la evolución de esas tasas en la década 1991/2001:
 
 
Una consecuencia directa del comportamiento de la tasa de ocupación y subocupación y de la inflación es la evolución de los salarios, especialmente del salario real, que es el verdadero poder de compra del mismo. La historia del salario real promedio en el largo plazo (1950/2006) fue la siguiente:
 
Ahora repasemos el mismo índice en estos últimos años, según dos organismos no estatales, CEPAL y CIFRA:
 
 
Si se compara la evolución del PBI, la tasa de desocupación y el salario real en el largo plazo, se puede apreciar mejor la diferente influencia que pueden ejercer los dos primeros sobre el salario, dependiendo del modelo o proyecto de país.
Comparemos esas evoluciones a través de las últimas décadas:
 
Otro dato importante para analizar es la evolución de la inflación o del IPC (índice de precios al consumidor), el que influye en la economía de los hogares pero también de la nacional. Este índice tiene una historia de altibajos en nuestra historia económica por diversas causas que no evaluaremos aquí. Veamos cómo evolucionó a través de las décadas:
 
Una consecuencia directa de la evolución de estos índices es el comportamiento de las tasas de pobreza y de indigencia a través de las años. Repasemos el comportamiento de ambas juntas en un mismo gráfico:
 
 
Para contextualizar esta evolución durante estos años, tomemos los índices de inflación del INDEC, de estimaciones privadas de precios y de la CEPAL, para graficar la evolución de la pobreza en Argentina y su comparación con dos países de la región (Brasil y Chile):
 
 
Un índice muy importante para la vida de la población es la cobertura que brinda el estado en materia de jubilaciones y el monto de las mismas. Observemos la evolución de los montos jubilatorios (jubilación real media y mínima, y la relación entre ellas, utilizando el IPC del INDEC y el conocido últimamente como de las IPC de 7 provincias) a través de las décadas:
 
 
Durante los años noventa, cuando las jubilaciones fueron administradas por empresas privadas, la recaudación cayó en forma abismal debido a la merma de aportes, causado por las altas tasas de desocupación entre otros factores, y se amplió constantemente la
brecha entre afiliados y aportantes reales. Observemos el resultado de esta década:
 
 
En los últimos diez años se produjo un cambio radical en la evolución de las jubilaciones nominal y real, lo que se tradujo en un aumento constante de las mismas. Veamos cómo fue hasta antes de la promulgación de la ley que las aumenta dos veces por año:
 
Además, se incrementó el número de personas cubiertas por el ANSES a través del SIPA, de al siguiente manera:
 
 
Por supuesto, la evolución de todos estos índices influye directamente en la calidad de vida de la población. Esto se refleja en el llamado coeficiente o índice de GINI, referente mundialmente aceptado de la distribución de la riqueza entre la población.
El coeficiente de Gini es una medida de la desigualdad ideada por el estadístico italiano Corrado Gini. Normalmente se utiliza para medir la desigualdad en los ingresos, dentro de un país, pero puede utilizarse para medir cualquier forma de distribución
desigual. El coeficiente de Gini es un número entre 0 y 1, en donde 0 se corresponde con la perfecta igualdad (todos tienen los mismos ingresos) y donde el valor 1 se corresponde con la perfecta desigualdad (una persona tiene todos los ingresos y los demás ninguno). El índice de Gini es el coeficiente de Gini expresado en porcentaje y es igual al coeficiente de Gini multiplicado por 100.(12)
 
La evolución en el largo plazo de este índice en Argentina es el siguiente:
 
 
 
A lo largo de estas tres décadas, el pueblo argentino acumuló experiencias buenas y malas, sueños y desilusiones, logros y pérdidas. Pero el ejercicio democrático a través de los años exige de por sí la profundización de la democracia, de la misma manera que lograr un derecho trae a colación el esbozo de uno nuevo. Y eso es lo que ha sucedido en estos treinta años de ejercicio democrático ininterrumpido que cumplimos este diciembre. Los debates políticos pueden ser recios, duros y hasta exaltados, pero lo que no se puede hacer es poner en cuestionamiento la misma democracia. A lo largo de esta nota pueden verse los claroscuros de la democracia argentina, y también los logros económicos y sociales como sus retrocesos, y esto nos servirá (esperamos) para reflexionar sobre lo hecho, usando a la historia para aprender de ella. Como hemos dicho al principio, este balance es  tan pretencioso y válido como cualquier otro, y tan respetable y criticable como cualquier otro. La la razón de agregar datos y gráficos ha sido ayudarnos a objetivar el análisis y mejorar las conclusiones que cada uno de nosotros extraiga del mismo. Esperemos que haya sido así.
Y para finalizar, para todos los argentinos: ¡Feliz cumpleaños!
Fuentes utilizadas:

3) RaúlAlfonsín quiso su Ley de Medios pero Clarín se lo impidió… Y despuéscontribuyó a su caída.

8) AUH,el plan social que beneficia a 40 millones de argentinos.

9) El”goce de Cristina” y la libertad de prensa.

10) ¿Argentina,la oveja negra de la familia?

3 Comments on “30 años de democracia, seis gobiernos, un pueblo. Balance parcial y provisorio.”

  1. Muy buen aporte para estudiar, Basurero
    Sobre los datos, me queda una duda con el coeficiente Gini. No es que tenga datos a mano para confrontar, pero sí alguna percepción de la realidad durante todos esos años, por lo que se me ocurre que en algunos años debería ser mucho mayor. Si no no hay correspondencia con otros datos de todos esos años. Por ejemplo se me ocurre que a fines de Menem en vez de bajar debería haber subido. Y tampoco me cierra que De la Rua haya terminado con un coeficiente menor de 0.4 cuando para mi debería rondar los 0.5 Claro que el índice tampoco es demasiado descriptivo de la realidad de las desigualdades. Además que se me ocurre que no deben ser lo mismo el índice de Gini referido al Ingreso que a la Riqueza, y en este último caso debería ser muchísimo mayor.
    Mi referencia en todo caso para la duda es muy pobre: si mi memoria no me falla, previo al Rodrigazo (es decir por 1974) Argentina tenía uno de los índices más bajos del mundo y era, e insisto que puedo estar equivocado pues mi memoria no es la de antes, más o menos del 0.34. Y si esto fue así -razono- no me cierra que tanto sea al final de Alfonsín, como en los finales de Menen y de la Rúa el índice no esté más apartado de aquel. Pero bueno, tampoco el índice es un indicador certero.
    Un abrazo y muchas gracias por el esfuerzo de juntar todos esos datos y dar una interpretación coherente.
    Fernando

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *