Dinero por nada

«Entonces Dios dijo: ‘Que exista la luz’. Y la luz existió». El tercer versículo de la Biblia no deja lugar a dudas sobre el poder divino para la tradición judeo-cristiana. En economía, las cosas no son tan lineales. Ni etéreas. Es difícil que las palabras -humanas, en este caso- moldeen de por sí una realidad. Pero en los negocios, sobre todo en aquellos que van por detrás de los vaivenes económicos y políticos, las declaraciones producen efectos más que concretos y las profecías autocumplidas están a la orden del día.
Podría pensarse que en algún lugar del mundo hay alguien en este momento aguardando por la palabra precisa del funcionario o del economista indicado para hacer crecer sus chances de transitar una jornada de buenos negocios. Para volver a las figuras bíblicas, no debe faltar el broker, creyente en «los mercados», con la vista fija en la TV y la misma actitud que aquel centurión retratado por el Evangelio según San Mateo: «Señor, no soy digno de que entres en mi casa; basta que digas una  palabra…».
El conflicto en el Banco Central y sus barquinazos tiene algunos impactos más que palpables y que se hacen sentir al instante. Por una lado, está la cotización de los bonos de la deuda argentina. A ello se agrega el valor de las acciones de bancos privados tenedores de aquellos papeles. Para darse cuenta de esa realidad sólo hace falta repasar cada día -o al término de algunas horas- los cables de las agencias especializadas.
El 4 de enero, tres días antes de que la presidenta Cristina Kirchner intentara echar a Martín Redrado por decreto, la agencia Bloomberg daba cuenta de que en 2009 los bonos de la deuda argnentina habían mostrado su mejor desempeño desde 1994, de acuerdo a JP Morgan. Informaba además a sus lectores que los cinco bancos privados que cotizan en el Merval vieron subir sus acciones 140 por ciento el año pasado. Y agregaba un dato: bonos de deuda provenientes del Gobierno y del Banco Central significan más de un cuarto de los activos de esos bancos. Al mismo tiempo, el Merval alcanzaba en los primeros días del nuevo año su mayor nivel, al menos, desde enero de 1988. El cable, claro, estaba salpicado de alguna declaración de un gerente de fondos de nombre latino, con base de operaciones en La Haya, que no se privaba de opinar sobre la marcha de la situación, a pesar de manejar 12 mil millones de dólares en activos de «mercados emergentes».
Esto último es una constante en la información de base que nutre a quienes compran y venden papeles de deuda soberana y acciones de empresas con sede en la Argentina y en otros países en desarrollo: los cables de agencia que consumen y en base a los cuales toman decisiones de inversión están a su vez orientados por opiniones provenientes de los mismos brokers. La expresión «conflicto de intereses» no resuena en esos casos. Algunos medios hacen honrosas excepciones: sólo incluyen declaraciones de analistas u operadorex que no administran en sus carteras bonos de la deuda sobre la que opinan.
En tanto, el día en que la jueza María José Sarmiento bloqueó el Fondo del Bicentenario, una agencia de noticias financieras de primera línea usó la palabra «caos» en el primer párrafo de su crónica sobre la situación, salida de boca de un economista de uno de los bancos privados más grandes de los Estados Unidos. La nota daba cuenta de la caída en la cotización de los bonos argentinos.
Para el 11 de enero, con Redrado en su puesto de presidente de la autoridad monetaria a partir de otro fallo judicial de Sarmiento, los bonos de la deuda mostraban su quinto día consecutivo de caída. Ese día, una agencia calificadora con sede en Nueva York sumaba un dato extra en las crónicas: una posible «presión sobre el peso».
Dos días más tarde, la agencia Bloomberg sumaba un aspecto a las consecuencias de la crisis. Apenas surgieron rumores -tan sólo crónicas de matutinos porteños- de que el affaire de Redrado y el Fondo del Bicentenario podía tener una salida pronta y negociada, los papeles del cuarto banco en envergadura de la Argentina subieron a un ritmo que no se registraba desde hacía un mes. Las acciones habían caído un 14 por ciento en los días previos y ahora recuperaban casi un 9 por ciento. Uno de los coletazos por los vaivenes de los bonos de la deuda, muchos de ellos en poder de los bancos.
Ese mismo día, el ministro de Economía, Amado Boudou, declaraba a radios locales que el canje de deuda continuaba adelante a pesar del conflicto con el Central. La novedad era reflejada por la agencia Dow Jones. Y los bonos subían.
Luego vino el embargo del juez Thomas Griesa en Nueva York. Cuando, la mañana posterior a la medida, Martín Redrado salió de su casa y dijo a los periodistas que allí lo aguardaban que confiaba en que se revirtiera la situación, los bonos dieron otro respingo. La crónica llegaba al instante por la agencia Bloomberg a los inversores rezagados. Si habían comprado bajo, tras las palabras del funcionario y la reacción de los mercados, era razonable vender.
Al mismo tiempo, en un portal norteamericano de noticias financieras se desparramaban malas noticias. Un gerente de un fondo de inversión con 9 mil millones de dólares en papeles latinoamericanos a su cargo evaluaba que la crisis en el BCRA hacía «patente el hecho de que la Argentina es todía un lugar peligroso para tener inversiones de largo plazo». Como si sus declaraciones no tuvieran cierto impacto a su vez en los mismos activos a su cargo.
Y así seguirá la rueda de la fortuna de inversores, analistas, calificadores y brokers para quienes la deuda soberana de la Argentina, las acciones de las compañías con sede en nuestro país, las cotizaciones de los commodities que se exportan -con el consiguiente ingreso de divisas que van a engrosar las reservas- son apenas una oportunidad más para comprar, vender y hacer buenos negocios. Para construir declaraciones y también consumirlas. Para decir «hágase» y aumentar los «bonus» que cobrarán a fin de año.

Nota publicada en Buenos Aires Económico.

Acerca de Nicolás Tereschuk (Escriba)

"Escriba" es Nicolás Tereschuk. Politólogo (UBA), Maestría en Sociologìa Económica (IDAES-UNSAM). Me interesa la política y la forma en que la política moldea lo económico (¿o era al revés?).

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5 comentarios en «Dinero por nada»

  1. y si,es una timba,siempre lo fue.

    pero siempre nos concentramos en la timba,cuando la taba nos viene mal,algo asi a como los buitres economicos internacionales se confabulan para hacernos la vida imposible (pobrecitos nosotros).

    peeeeero,a veces la timba nos favorece,pero ahi rapidamente declaramos:»viento de cola»?,ma’ q viento de cola,gestion compañero,GESTIONNNNN.

    400 dolares la tn de soja,su precio estabilizado actualmente,gracias a la «timba» financiera internacional,hace unos años llego a los 700-800 dolares la tn,un precio inflado gracias a la especulacion internacional.

    (se acuerdan durante la 125,pensabamos q llegaria a los 1000 dolares la tn,nos ibamos a sacar la loteria).

    sacamos provecho asi y todo,salimos de la crisis mas rapido de lo pensado,juntamos guita en el BCRA (de donde creen q salieron las reservas,de nuestras exportaciones de «high technology»?),el kirchnerismo se puso a hablar de «modelo»,mientras defenestraba al «yuyito» por otro lado recaudaban para la «caja de la corona»,aumentamos los subsidios a los «amigos»,tenemos 400 mil empleaditos publicos nuevos (un clasico argentino)y asi go on.

    pero la taba se nos dio vuelta (como era previsible,»los mercados fluctuan»),pero tb previsiblemete,la fluctuacion nos agarro como de costumbre en bolas y a los gritos.(nos morfamos el superavit,despues los fondos de las AFJP,y hasta la capitalizacion q nos dio el FMI por 2.500 mill de U$S,q pasamos,»viveza criolla» mediante,como ingreso «genuino»,cabe destacar q esta maniobra fue supervisada y aceptada por redrado,pero en ese entonces (hace apenas un par de meses) el golden boy todavia era nac&pop).

    y como en el cuento de la cigarra cantora y la hormiguita laburante,como no hicimos los deberes durante el «veranito»,(cantando loas al «exitoso modelo» nos las pasamos) ahora q vino el invierno,estamos rasqueteando a ver si conseguimos agarrar el ultimo orejon del tarro.

    las benditas reservas del central y/o/u en su defecto,guita prestada de fondos buitres,presumiblemente a tasas elevadas (tradicion argenta,nada q no hayamos hecho antes convengamos).

    (nestor ya dijo q la proxima tanda de «guita facil» para los intendentes del conurbano,esta supeditado al fondo del bicentenario,o sea,guita de las reservas).

    y si,hay q ser inteligentes (no solo parecerlo) para aprovechar la «timba» cuando esta viene a buena.

    pero nos parecemos mas al brooker homero simpson «comprar barato,vender caro,ese es mi lema».

    nuestro porroncito de cerveza,ya lo tenesmos asegurado,eso es lo q cuenta (y con lo q nos conformamos,lamentablemente)

  2. Hola Escriba
    Los mismos medios que luchan con ahínco por la defensa de la libertad y en contra del poder concentrado de este sanguinario Estado polpotiano, se transforman en dulces heidis que no consideran que exista algún tipo de conflicto de interés cuando ¨los cables de agencia que consumen y en base a los cuales toman decisiones de inversión están a su vez orientados por opiniones provenientes de los mismos brokers¨.

    Un poco fuera de tópico, aconsejo leer las declaraciones crispadas y patoteras del compañero Obama en relación a los bancos:

    «Si estos tipos quieren pelea, es una pelea que estoy dispuesto a librar»

    «No podemos aceptar un sistema en el que el accionista hace dinero con estas operaciones si el banco gana, y si el banco pierde, es el contribuyente el que paga la factura»

    «Nunca más el contribuyente va a ser rehén de un banco demasiado grande para quebrar»

    Obama atenta contra la seguridad jurídica y hace lo contrario de lo que hay que hacer para salir del pozo. Como bien lo sabe Lopez Murphy, este es un momento en el que hay que dar buenas señales, generar confianza y permitir que los agentes económicos dispongan de herramientas para crecer y generar empleo. Tal como lo ha señalado Manuel Solanet o Daniel Artana, a regulación ha fracasado en todo el mundo.
    Es inminente el envío de cartas de Carrió a las embajadas en EEUU alertándolas sobre la política crispada de Obama, una declaración catastrófica de Escasany y el aumento del riesgo de ese país. Claudio Escribano sostiene que Obama no llega a mayo y Broda aconseja vender bonos del Tesoro Americano antes que la cosa estalle.

    No hay nada que hacer, los populistas no aprenden.

    Más info:
    http://www.elpais.com/articulo/economia/Obama/redobla/cruzada/excesos/banca/Wall/Street/elpepueco/20100122elpepieco_2/Tes

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