El 20-N y el psicodrama K en la Red

Quejas contra los “obsecuentes y chupamedias” del gabinete de Cristina. Enojos contra el discurso oficial de definir el paro del 20 de noviembre de Moyano, Venegas, Bussi, la rural y el exoftálmico hasta niveles inquietantes Micheli como “político”. Estas y otras palabras enojadas en el mismo sentido pudieron leerse en algunos espacios de la blogósfera K y en algunas perfiles de Facebook de personalidades kirchneristas. Algunas reflexiones.

En primer lugar, es medio ridículo criticar el discurso de ministros y legisladores oficialistas al respecto. ¿Qué tenían que hacer? ¿Salir a aplaudir a Moyano? Quienes enarbolan estas criticas desde el kirchnerismo más o menos mediático deberían darse cuenta de que lo que les molesta es que se haya llegado a eso, porque piensan que  el conflicto se habría desactivado si el Gobierno hubiera subido el nivel imponible de Ganancias. Digan eso, muchachos, pero repetir el discurso de la oposición hablando de “los alcahuetes de Cristina” es darles la razón.

En segundo lugar, el argumento de criticar el discurso oficial diciendo que “todo paro es político” termina disolviéndose en la nada: todo puede ser político. Lo que dicen funcionarios y comunicadores oficialistas es que el paro no obedeció a intereses gremiales sino políticos. Esto no es usar la palabra “política” como una mala palabra: es develar que el paro/piquetazo/chantaje usaba excusas gremiales, como lo prueba la participación de diversos sectores de la patronal.

Por último, también está bien criticar el recurso del piquete (que había surgido como la única herramienta que tenían a mano quienes estaban excluidos del sistema), y no por cuestiones de contra quién se lo haga. No es lo mismo que corte una ruta quien no tiene otra manera de hacerse ver a que lo haga quien dispone de muchas herramientas legales y legítimas como el paro. Peor aún si a esto le suma piedrazos y agresiones físicas a quien quiera trabajar.

Entonces, compañeros K enojados: el que se enoja pierde. No nos enojemos, y seamos inteligentes.