El cepo cambiario, un problema para los habitantes de Argentina con familia en el exterior

Tengo mujer y dos hijos y volar a Argentina nos sale, como diría mi tía, un huevo de la cara, por lo que la clásica vaquita famliar nos es una condición sine qua non (eso no lo dice mi tía) para poder hacer el viaje, pero la AFIP está rechazando automáticamente hasta pedidos pequeños de compras de divisas. Mi vieja no tendría problemas en explicarle al funcionario que sea la razón del pedido, y hasta conseguirle un collage personalizado con su nombre (el del funcionario, no el de mi vieja) hecho por sus nietos (los de mi vieja, no del funcionario), pero el pedido de autorización no es personal y sólo se hace en el sitio web de la AFIP. Por otro lado, Western Union sólo puede enviar dinero a 11 países, casi todos de América.

La imposibilidad de envíos de dinero de parte de particulares a numerosos destinos afecta a una franja de la población que, si bien ciertamente no es masiva, tampoco es tan pequeña en un país diaspórico como el nuestro. Por otro lado, la prohibición se vive de manera muy fuerte y produce una mala imagen del Gobierno en el grupo afectado, que por ende la vehicula y la transmite. Y vuelvo al ejemplo de mi vieja, votante de Néstor y de Cristina las dos veces, que se siente shockeada y desilusionada y afectada injustamente (trabajó toda su vida y siempre en blanco, y siente que el bloqueo de la AFIP es una burla). Mi vieja está en las antípodas de ser una cacerolera, pero no le ve un solo efecto positivo a la medida. Más que la motosierra en vez del bísturí, como dice Gerardo Fernández que a veces hace el Gobierno, ahora le dieron a la topadora.

Se está escuchando por ahí que la AFIP va  volver a permitir compras chicas de divisas. Ojalá que al menos le dediquen dos segundos a pensar en los diferentes tipos de casos. Porque una medida que afecta a un grupo concreto (los residentes argentinos con familia en el exterior, lo cual incluye a los trabajadores extranjeros que no provengan de los 11 países autorizados para usar Western Union) sin que medie acción ilegal de por medio no puede ser justa. Y lo que se vive como injusto tiene efectos políticos y electorales adversos. A mí no me mueve el amperímetro en términos de posición política (los kirchneristas talibanes, como se sabe, no pensamos, seguimos al o la líder), pero esto no me impide darme cuenta de que los efectos negativos son claros y los positivos no se ven. A nadie se le ocurriría prohibir el comercio de ropa para evitar que se contrabandee; pensar que va a funcionar para las divisas extranjeras es un caso de disociación de razonamiento bastante curiosa.