La batalla cultural de baja intensidad

Los amigos de Mariano Grondona no han sido, desde siempre, sólo los dueños de las tierras y los medios de producción. También ejercieron otros monopolios, entre ellos, el de la transmisión cultural. La historiografía liberal, esa que reverencia a Mitre y que denigra a Perón y el peronismo, supo, con gran eficacia, moldear el pensamiento de generaciones. Aún durante los años de Menem, el peronismo siguió siendo descalificado por aquellos que se beneficiaron ampliamente por eso que preferieron calificar como menemismo. Desde que eso que llamamos kirchnerismo -que es el peronismo de hoy y que suma a otros sectores de la sociedad a la ecuación que lo sustenta- nació, puso en entredicho muchos de los valores que los liberales, con paciencia en algunos casos y con sangre en muchos otros, impusieron en nuestra sociedad. Más aún, cuando el kirchnerismo se vio asediado por los medios de comunicación (de los amigos de Grondona), entendió que si no confrontaba culturalmente, los que siempre habían ganado triunfarían una vez más; y el periodo 2003-2011 (o -2009/10) sería relatado como una anomalía del sistema, llevado a cabo por dos locos cuyo único objetivo era el Poder por el poder en sí. Ese enfrentamiento cultural, con muchas y diversas cuestiones hoy saldadas a favor del campo nacional y popular, tiene a nuestros intelectuales liberales muy nerviosos. Uno podría preguntar «qué les pasha, Sarlo, Lanata, Abraham, periodistas de Clarín y LA NACION? ¿Eshtán nervioshos?». Y sí, lo están. Como muestra, un botón:

Hacia el interior, el “cristinismo” ha construido un universo a su medida : tiene sus productoras de televisión y de cine, sus actores, y directores; tiene sus series, sus películas y tiene también los canales de televisión y las salas por donde todos ellos circulan; tiene sus músicos y sus folcloristas e, incluso, los teatros donde actúan, tiene sus científicos, sus escritores, sus sociólogos, sus humoristas, sus periodistas, sus bloggeros*, sus decanos, sus estudiantes, sus sindicalistas y sus organismos de derechos humanos. Por tener, tiene hasta un barrio convertido en punto de encuentro de este nuevo activismo adinerado, el de Palermo…

Susana Viau, periodista “resistente”, Clarín, domingo 16/10/2011

Sólo por tener (vastas extensiones en la pampa húmeda, el control de la economía, diarios, calles) el mitrismo, la Historia según Bartolomé, tiene muchas, muchísimas cosas. Por tener, nomás.

[Disgresión. Pude asistir, en estos días, al Festival de Cine Argentino que se llevó a cabo en San Miguel de Tucumán. Revolución me gustó. San Martín con tonada gallega, los soldados negros, indios y muertos de miedo vienen a tirar abajo un par de mitos. Esta película, producida por el ala liberal de nuestra cultura, hubiera mostrado al San Martín de las figuritas del Billiken, a soldados caucásicos y sin miedo. Imagino la rabia de Viau, de Grondona al ver la película y siento un viboreo de malsano placer. Juan y Eva también me gustó. Pero no tanto. Esperaba, quizás, una historia de amor más hollywoodense. Cierro digresión].

Desde antes, pero fundamentalmente desde los festejos por el Bicentenario, el aparato cultural del kirchnerismo ha salido triunfante de muchos desafíos. No sólo a través de producciones artísticas, podríamos considerar también dentro de estas propuestas culturales a la Ley de SCA y el matrimonio igualitario, por poner dos ejemplos.

Como le decía Kirchner a Feinmann, estos tipos tienen una puntería bárbara para su odio. Nunca fallan. Y Susana Viau no se equivoca. Su mirada es correcta. Así como la oligarquía fue la que constituyó al ser nacional, así como los liberales se adueñaron de la Historia, así el kirchnerismo ha habilitados canales a través de los cuales puedan expresarse puntos de vista diferentes a los de nuestra cultura (durante tanto tiempo) oficial. Podríamos citar al canal Encuentro, las producciones de INCAA, los tantos libros políticos que, por primera vez, tienen una mirada positiva sobre un fenómeno que continúa desarrollándose, el unitario El Aluvión en Canal 9 y, cómo no, a 678, el programa maldito de la televisión burguesa.

Se trata, ahora, de una batalla cultural de baja intensidad. Como durante la Guerra Fría, como Hollywood, que fueron, al fin y al cabo, más importantes para la supremacía norteamericana que la Guerra de Vietnam o de Corea. McDonalds ideológicos Para Todos.

* Hola, Susana. Te estamos llamando. Queremos jugar…