La UCR ya no es lo que nunca fue.

El radicalismo ya no tiene un candidato cantado.

La sola mención de una improbable (hoy, mañana quién sabe) aventura electoral con el hijo de Alfonsín, que acumula méritos en la interna debido a su trabajoso rol de hijo célebre, o la más improbable aún aventura electoral con el desabrido de Sanz, revelan las carencias y debilidades de esa estructura de alquiler electoral.

La crisis, hija del gobierno fracasado de De La Rúa, continúa: el radicalismo sale de su estado vegetativo -para dar vueltas en el patio del hospital- solamente cuando alquila su estructura a cambio de colar monotributistas en las listas sábanas.

Primero fue el duhaldismo el que compró el partido y puso a Lavagna, que les mojaba la oreja desde el restorant El General, como candidato.

Después, una serie de ousiders como Julio Cobos en mendoza, Carrió en Capital, la gremial patronal agraria en Entre Ríos, Stolbizer en Buenos Aires, se alzaron con el triunfo que le dio bríos y autoridad política a un perdedor serial como Gerardo Morales.

Apenas le quitaron el respirador, la UCR volvió a jugar a las internas.

La rosca de manotear cargos rentados en el Congreso les dio la ilusión de conducir a todo lo que no sea kirchnerismo. La ilusión duró poco.

Una interna entre el hijo de Alfonsín, que trabaja de compungido honrador d ela memoria de papá ante cada aniversario; con el Milico Aguad muestra la imposibilidad de que puedan ser gobierno.

El Milico Aguad, un corrupto de derechas, se quedó con la ilusoria -pero rentable- presidencia del bloque, y el hijo de Alfonsín, un tipo honesto y del progresismo histérico,  se quedó con la ilusoria -pero rentable- vicepresidencia de la Cámara de Diputados.

En esos dos carguitos absolutamente intrascendentes, se les fueron las energías de una batalla, primero interna, luego en el Grupo A, luego contra el oficialismo. Resultado: pura espuma.

¿Cómo podría ser un gobierno de Cobos, asesorado por Manzano y lo más temible del delarruismo residual? Es lindo imaginarlo. La argentina, cada equis años, se hunde de la mano de estos tipos. Así que sería interesante, ahora que la derecha radical comanda el Partido (aún cuando en términos de impotencia gubernamental, no sólo equiparó sino que superó el sobrevaluado alfonsinismo), imaginar ese escenario de diálogo y consenso entre Morales, Cobos, Sanzs, Alfonsín, Aguad; cuyo único punto en común hasta el día de la fecha es manotear cargos ilusorios.

Ni que hablar si en la bolsa se meten otros gatos. Hasta el día después de las elecciones, duró el Acuerdo Cínico del Club Social.

Un día más tarde, sin estar al frente del estado nacional, sin pagar coimas a senadores, sin asesinar manifestantes en la calle, sin aumentar los índices de desnutrición, sin hacer el corralito, sin decretos simples para hacer el fraude del megacanje o el blindaje; sin ninguna causa objetiva, el Acuerdo Cínico del Club Social se partió en más pedazos de los posibles.

Todos, absolutamente todos los candidatos taquilleros que les dieron votos, se fueron por su cuenta. Stolbizer, Carrió, Cobos, Binner, la Mesa de Enlace, se fueron por su lado.

¿Qué hubiera sucedido si ganaban una elección presidencial?

Lo mismo, seguramente.

3 Comments on “La UCR ya no es lo que nunca fue.”

  1. Sanz no puede ser candidato a nada, tiene menos carisma que una papa.

    el tema es que el radicalismo esta poblado de imbeciles hoy en dia comparar a Morales o Cobos con Alfonsin (padre) da mucha lastima.

    Son dos ignorantes, no tengo idea para donde pueden salir, pueden ser de centro hasta ultraderecha, que se yo…depende lo que pida “lagente” en el momento o lo que le dicten los “poderes facticos”, cierto peronismo incluido…

  2. Ese título… Lucas, el título que escogiste es simplemente genial… ¿Baudrillard? En cualquier caso, sin entrar ni en cuestiones teóricas ni en los detalles de internas e internitas, el título que elegiste merecería ser escrito como graffiti en paredes y más paredes. Y aun más paredes. Por ahí, ayudaría a que se entienda. Muchas gracias!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *