Malvinas: Cae la careta de Cameron y de la zigzagueante diplomacia británica.

La presidenta argentina sorprendió a la opinión pública mundial y quizás a muchos argentinos al revelar que lo que Argentina pretende es “reanudar” las negociaciones con el Reino Unido sobre la soberanía por las Islas Malvinas (como lo estipuló reiteradamente la ONU) porque, dijo, las mismas ya habían comenzado en forma reservada en 1974, y a propuesta de la misma Gran Bretaña, las que a posteriori se estancaron tras la muerte del entonces Presidente Perón.

Repasemos primero algunas de las palabras de la presidenta ante el Comité de Descolonización de las Naciones Unidas:

Desde la creación de este Comité se han resuelto 80 casos de ex colonias, 11 casos de fideicomisos y sólo restan resolver 16 cuestiones coloniales, 10 de las cuales son originadas por el dominio en territorios usurpados, por parte del Reino Unido, y yo vengo a hablar aquí precisamente de la Cuestión Malvinas. (…)
Yo quiero referirme también a la historia, a una historia que se quiere negar. No estoy acá porque hace treinta años, estoy acá porque dentro de unos meses va a ser 180 años que fuimos usurpados. El capitán Pinedo debió abandonar las Islas porque una corbeta inglesa, muy superior en poderío militar, como lo era en ese momento el imperio inglés, el gran imperio naval, del siglo XIX, (…)
Quiero también hablar de la diplomacia; decía recién una frase el señor vicecanciller de Chile: “reanudar las negociaciones entre Argentina y el Reino Unido”, nunca mejor empleado ese término, señor vicecanciller. Porque hubo negociaciones entre el Reino Unido y mi país, la República Argentina, se desarrollaron durante la tercera presidencia del Presidente Perón, hubo – con la más estricta reserva – a través de lo que se denomina un non-paper – es así canciller, ¿no? es un papel, no es un paper, sino un papel secreto, en el cual el embajador inglés, en la Argentina, por indicaciones del Foreing Office, toma contactos con Vignes para ver si podíamos arribar a un acuerdo entre ambos países. Y hace una propuesta que también figura en la cancillería argentina. (…)
Desgraciadamente, señor presidente, los análisis que hacía la cancillería inglesa – el Foreing Office – acerca de la situación en que derivaría la muerte del Presidente Perón o la inminencia de un golpe de Estado, que tardó un poco más, pero que llegó inexorablemente – porque ya estaba decidido desde mucho antes – abortó esta negociación que existió entre el Reino Unido y mi país, la República Argentina, en los términos que plantea precisamente la resolución de Naciones Unidas. Nosotros queremos por eso – tal cual lo manifestaba el vicecanciller chileno – la reanudación de esas negociaciones. (…)
La Argentina está abierta a la negociación como lo demostró esta negociación que existió en 1974 y que quedó trunca. Y que implica, además, por parte del Reino Unido al reconocimiento de que hay una cuestión litigiosa en materia de soberanía. Si no, ¿por qué razón el gobierno del Reino Unido, a través de su Embajador envía secretamente este papel al canciller Vignes para ser tratado por el general Perón y luego el general Perón lo contesta?


Sin embargo, aunque estas tratativas frustradas de 1974 ya habían sido publicadas en nuestros WikiPis en Gran Bretaña quiso negociar la soberanía en 1974 no está de más recordarlas ahora agregando la contestación que el gobierno argentino de entonces acercó al Foreign Office británico. Antes, para contextualizar ambos documentos debemos consignar que las tratativas entre Argentina y Gran Bretaña habían comenzado en 1966, durante el gobierno de Arturo Illia, en cumplimiento de la resolución de las Naciones Unidas que instaba a ambos países a resolver el conflicto de las islas por vía de negociaciones diplomáticas. En 1974 el gobierno laborista de Gran Bretaña sostenía la necesidad de desprenderse gradualmente del archipiélago por los altos costos de mantenimiento, pero antes pretendía llegar a un acuerdo con la Argentina para la explotación de los recursos petrolíferos e ictícolas que rodeaban las islas.
El 11 de junio de 1974, Gran Bretaña le propuso a Juan Domingo Perón por nota confidencial a través del entonces embajador británico en Buenos Aires, James Hutton, una administración compartida del archipiélago con el propósito de “poner fin a la disputa sobre la soberanía” y “crear una atmósfera favorable dentro de la cual los isleños podrían desarrollarse de acuerdo a sus intereses”. Como vemos, Gran Bretaña no hacía entonces mención de autodeterminación y sí en cambio de respetar los ”intereses” de los isleños. El texto de la nota secreta es el siguiente:

 

Propuesta británica de negociación de la soberanía sobre Malvinas, dirigida al Presidente Perón un mes antes de su muerte.

11 de junio de 1974.

Como secuela de la conversación mantenida con Vuestra Excelencia el 4 de junio, tengo el placer de informarle que he recibido instrucciones del Gobierno de Su Majestad para proponer que las conversaciones entre Gran Bretaña y la Argentina sobre el futuro de las Islas Malvinas sean reanudadas sobre la base de las salvaguardias y garantías a extenderse a los isleños en el hipotético evento de un condominio. Esas conversaciones se mantendrían sin perjuicio de las respectivas posiciones de los Gobiernos del Reino Unido y la Argentina con respecto a la soberanía territorial sobre la Islas Malvinas.
Se me encarga explicar que el principal objetivo del Gobierno de Su Majestad al entrar en negociaciones sobre la base de un condominio sería poner fin a la disputa sobre la soberanía al aceptar la Argentina una co-soberanía sobre las Islas, y que el resultado podría ser un tratado que resolviera la disputa anglo-argentina y creara una atmósfera favorable dentro de la cual los isleños podrían desarrollarse de acuerdo con sus intereses. Por la duración del Tratado, ambas Partes aceptarían una soberanía compartida sobre la Islas. Los condóminos serían Su -Majestad La Reina y Su Excelencia el Presidente de la Nación Argentina.
Hay diversas formas de condominio, pero los elementos básicos podrían incluir lo siguiente:

1) Las banderas británicas y argentina serían enarboladas juntas y los idiomas oficiales serían inglés y español;
2) Todos los “nativos” de las Islas poseerían doble nacionalidad;
3) Los pasaportes de la colonia existentes serían reemplazados por documentos de viaje emitidos de los condóminos;
4) La constitución, administración y el sistema legal actuales tendrían que ser adaptados a las necesidades de un condominio. El gobernador podría ser designado alternativamente por la Reina y el Presidente de la Argentina;
5) Los demás cambios constitucionales requerirían el acuerdo de los condóminos.

Debo informar también que una Sesión conjunta de los Consejos Ejecutivo y Legislativo de las Islas ha informado al Gobernador que no tiene objeción alguna a que se realicen conversaciones con el gobierno argentino sobre salvaguardias y garantías requeridas en un condominio. Sin embargo, debo declarar que el Gobierno de Su Majestad se sentiría libre de invitar representantes de las Islas a que formen parte de la delegación británica, y que antes de llegarse a un acuerdo definitivo, debería consultarse formalmente con los Isleños y buscarse su aceptación mediante alguna forma de representación popular.
Sobre estas bases, el Gobierno de Su Majestad propone que, si el Gobierno argentino está de acuerdo, deberían realizarse conversaciones oficiales o preliminares en Buenos Aires lo antes posible.


Ocho días después, el presidente Perón contestó la misiva con una contrapropuesta que planteaba lo siguiente:

1) Las banderas de ambos países flamearán conjuntamente.
2) Las monedas argentina, británica y local, tendrán curso legal en las Islas con el tipo de cambio fijado de común acuerdo.
3) Los pasaportes y otros documentos para los “nativos” serán reemplazados por otro único que los administradores conjuntos determinen .
4) Serán administradores conjuntos el Presidente de la Argentina y Su Majestad Británica .
5) Serán idiomas oficiales el español y el inglés, en los que serán redactados todos los documentos oficiales.
6) Se adaptarán a la administración conjunta las normas legales del territorio argentino y el británico en la isla.
7) Los “nativos” de las islas gozarán de los beneficios de doble nacionalidad a todos los efectos
8) Alternativamente cada uno de los administradores conjuntos designarán por el término de tres años al gobernador de las islas: el primero será designado por la Argentina, y el secretario de la Gobernación será designado por Su Majestad Británica.
9) Será propósito fundamental de la administración conjunta, facilitar la gradual integración de las islas a la vida política, social e institucional de la Argentina.

 

Sin embargo, esta revelación de zigzagueos en la diplomacia británica tampoco debe sorprender ya que no es ésta la primera vez que desde el gobierno de Gran Bretaña o ciudadanos encumbrados de ese país se duda de sus derechos  o se piensa en negociar con Argentina la soberanía sobre las islas. Repasemos, entonces, parte de algunos textos de ese tenor (ya publicados en nuestros WikiPis) en orden cronológico.
Luego de esa negociación interrumpida, el Reino Unido planeó continuarla en 1976. Veamos cómo:

Londres ofreció negociar las Malvinas. Documentos desclasificados revelan que el Reino Unido temía una invasión argentina (…) Otros documentos, también desclasificados ayer, ponen de relieve la magnitud de la crisis económica que heredó ese año el Gobierno de James Callaghan y los temores del Foreign Office a una posible invasión de las islas Malvinas si no se entablaban negociaciones con Argentina para ceder algún tipo de soberanía sobre ellas. (…) Aquella crisis, que en marzo le había costado el cargo a Harold Wilson, acabó sellando el regreso de los tories al poder de la mano de Margaret Thatcher. Ironías del destino, Thatcher acabó afianzándose en el poder gracias a la guerra de las Malvinas tras la invasión de Argentina en 1982, que fue pronosticada en 1975 por el embajador británico en Buenos Aires, Derick Ashe, en documentos enviados al entonces jefe del Foreign Office y luego primer ministro, James Callaghan. Éste dio instrucciones a Ashe para que dejara entrever a los argentinos que el Reino Unido estaba dispuesto a negociar la soberanía de las Malvinas a espaldas de sus habitantes, aunque no iban a reconocerlo. Las conversaciones no cuajaron.
Nota completa en este WikiPis

 

Pero incluso varios años más tarde (y luego de la guerra), y apenas asumido, el premier británico Tony Blair también dudaba de la soberanía de su país sobre las islas:

El primer ministro británico, Tony Blair, encargó la redacción de un libro sobre las Islas Malvinas (Falklands, según la versión británica), que duda seriamente sobre la legitimidad de la soberanía del Reino Unido sobre ese archipiélago del Atlántico Sur. El anuncio se conoció a pocos días de un entredicho entre el canciller argentino, Rafael Bielsa, y autoridades de las Islas Malvinas, durante una reunión del Comité de Descolonización de Naciones Unidas en Nueva York. El periódico inglés Mail on Sunday anunció hoy que el libro, titulado La Historia Oficial de la Campaña por las Falklands y escrito por diplomáticos del Foreign Office (Cancillería) no sólo pone en duda la legitimidad por la soberanía de Malvinas. (…) La publicación de la obra provocó duras reacciones de las autoridades de las Islas Malvinas, según las cuales el nuevo libro oficial “servirá como excusa a Argentina para seguir con sus reclamos de soberanía sobre las islas”. (…) Poco después de asumir al poder en 1997, el premier británico pidió abrir documentos secretos sobre la guerra de Malvinas, fechados en 1982, que entregó al historiador y destacado profesor inglés Lawrence Freedman, amigo cercano de los Blair, para escribir “una historia oficial” de lo ocurrido. (…)”El profesor parece no haber tenido en cuenta que el problema de las Malvinas sigue muy vigente con Argentina, y cualquier cosa que escriba tendrá un impacto político directo al respecto”, declaró un portavoz oficial. Para esa fuente anónima, que vio parte del libro, los documentos del Foreign Office que leyó Freedman “indican que el reclamo argentino por la soberanía de las Malvinas tenía validez”. “Es muy probable que este libro sirva de excusa al gobierno de Argentina para renovar su pedido por la soberanía de las islas”, explicó preocupado el portavoz del gobierno de Londres.
Nota completa en este WikiPis

 

A su vez, en 2006 el prestigioso y aristocrático capitán británico Edmund Carlisle, descendiente del legendario Barón de Carlisle Bucklow (1929), exigía a su gobierno la devolución de las islas a la Argentina porque, afirmaba, las mismas habían sido robadas en 1833. Veamos lo que decía:

“Les robamos las Malvinas y debemos devolverlas”, dice el capitán británico Edmund Carlisle. Entrevista a Edmund Carlisle: En su mansión de Gales, el militar inglés que desató una fuerte polémica en Londres con repercusiones en Buenos Aires (…) Criticó con dureza a Tony Blair y felicitó al presidente Kirchner, a quien quiere conocer, por sostener el reclamo argentino con “dignidad”. “Gran Bretaña le robó las Islas Malvinas a Argentina en la década de 1830 y debe devolverlas”, exhortó en una entrevista exclusiva con PERFIL el capitán inglés Edmund Philip Carlisle, quien a comienzos del mes provocó un gran escándalo en Londres al publicar una misiva en el periódico conservador The Times, pidiendo por la devolución de la Gran Malvina (…) “Es hora de que el gobierno británico (del primer ministro Tony Blair) implemente este pedido de devolución de las Islas Malvinas. Londres no ha hecho nada hasta ahora y es tiempo de que comience a actuar”, destacó el capitán retirado, de 84 años. Desde su mansión del siglo XVI en Llanigon, en el condado galés de Powys, Carlisle reveló en exclusiva que publicará en los próximos días, un libro titulado The Dishonourable War: The Falklands, 1982 (La Deshonorable Guerra: Islas Malvinas, 1982), en el que reclamará abiertamente a Gran Bretaña devolver las Malvinas a Argentina. “En mi libro pido a Londres que devuelva lo que robó. Porque es la opinión del mundo en general y porque hemos llegado a un punto de la historia en que es hora de terminar con las colonizaciones de territorios que no nos pertenecen. Además, las bases de la demanda argentina son mucho mejores que las nuestras. Nosotros le robamos las Malvinas (a Argentina) en la década de 1830 y desde el gobierno británico nunca se reconoció esto”, agregó. (…) Nuestro gobierno dice que las islas son británicas, y por ende sus habitantes lo creen. Pero la ONU está pidiendo otra cosa, lo mismo que Argentina. Alguien debe escuchar este reclamo”. También le contó a este diario sus impresiones sobre el presidente Néstor Kirchner: “Me gustaría conocerlo. El declara que quiere las Malvinas de vuelta para su país y ésa es su posición. Yo lo felicito y en mi libro hablo sobre la posición argentina, que siempre ha sido muy digna” y agregó: “Los argentinos nunca han renunciado a su reclamo y están muy determinados a conseguir las islas de nuevo. Nosotros (los británicos) deberíamos apoyarlos en esa dirección”, concluyó.
Nota completa en este WikiPis

 

Para completar este análisis, agreguemos ahora el texto completo de la nueva resolución del comité de las Naciones Unidas, el que constituye un nuevo logro de la diplomacia argentina y un nuevo y sonoro mentís a los argumentos de la zigzagueante diplomacia británica:

Resolución final del Consejo de Descolonización de la ONU – 14/6/2012

Comité Especial encargado de examinar la situación con respecto a la aplicación de la Declaración sobre la concesión de la independencia a los países y pueblos coloniales Bolivia (Estado Plurinacional de), Chile, Cuba, Ecuador, Nicaragua y Venezuela (República Bolivariana de): proyecto de resolución
Cuestión de las Islas Malvinas (Falkland Islands)
El Comité Especial,
Habiendo examinado la cuestión de las Islas Malvinas (Falkland Islands),
Consciente de que el mantenimiento de situaciones coloniales es incompatible
con el ideal de paz universal de las Naciones Unidas,
Recordando las resoluciones de la Asamblea General 1514 (XV), de 14 de diciembre de 1960, 2065 (XX), de 16 de diciembre de 1965, 3160 (XXVIII), de 14 de diciembre de 1973, 31/49, de 1 de diciembre de 1976, 37/9, de 4 de noviembre de 1982, 38/12, de 16 de noviembre de 1983, 39/6, de 1 de noviembre de 1984, 40/21, de 27 de noviembre de 1985, 41/40, de 25 de noviembre de 1986, 42/19, de 17 de noviembre de 1987, y 43/25, de 17 de noviembre de 1988; las resoluciones del Comité Especial A/AC.109/756, de 1 de septiembre de 1983, A/AC.109/793, de 21 de agosto de 1984, A/AC.109/842, de 9 de agosto de 1985, A/AC.109/885, de 14 de agosto de 1986, A/AC.109/930, de 14 de agosto de 1987, A/AC.109/972, de 11 de agosto de 1988, A/AC.109/1008, de 15 de agosto de 1989, A/AC.109/1050, de 14 de agosto de 1990, A/AC.109/1087, de 14 de agosto de 1991, A/AC.109/1132, de 29 de julio de 1992, A/AC.109/1169, de 14 de julio de 1993, A/AC.109/2003, de 12 de julio de 1994, A/AC.109/2033, de 13 de julio de 1995, A/AC.109/2062, de 22 de julio de 1996, A/AC.109/2096, de 16 de junio de 1997, A/AC.109/2122, de 6 de julio de 1998, A/AC.109/1999/23, de 1 de julio de 1999, A/AC.109/2000/23, de 11 de julio de 2000, A/AC.109/2001/25, de 29 de junio de 2001, A/AC.109/2002/25, de 19 de junio de 2002, A/AC.109/2003/24, de 16 de junio de 2003, la resolución aprobada el 18 de junio de 2004, la resolución aprobada el 15 de junio de 2005, la resolución aprobada el 15 de junio de 2006, la resolución aprobada el 21 de junio de 2007, la resolución aprobada el 12 de junio de 2008, la resolución aprobada el 18 de junio de 2009, la resolución aprobada el 24 de junio de 2010 y la resolución aprobada el 21 de junio de 2011, y las resoluciones del Consejo de Seguridad 502 (1982), de 3 de abril de 1982, y 505 (1982), de 26 de mayo de 1982,
Lamentando que, no obstante el tiempo transcurrido desde la aprobación de la resolución 2065 (XX) de la Asamblea General, esa prolongada controversia aún no haya sido resuelta,
Consciente del interés de la comunidad internacional en que los Gobiernos de la República Argentina y del Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte reanuden sus negociaciones a fin de encontrar a la mayor brevedad posible una solución pacífica, justa y duradera de la controversia sobre soberanía relacionada con la cuestión de las Islas Malvinas (Falkland Islands),
Expresando su preocupación porque el buen estado de las relaciones entre la Argentina y el Reino Unido no haya conducido aún a negociaciones sobre la cuestión de las Islas Malvinas (Falkland Islands),
Considerando que esta situación debería facilitar la reanudación de las negociaciones para encontrar una solución pacífica a la controversia sobre soberanía,
Reafirmando los principios de la Carta de las Naciones Unidas de no recurrir a la amenaza o al uso de la fuerza en las relaciones internacionales y de lograr por medios pacíficos el arreglo de las controversias internacionales, Destacando la importancia de que el Secretario General continúe sus gestiones a fin de dar cabal cumplimiento a la misión que le ha encomendado la Asamblea General en sus resoluciones sobre la cuestión de las Islas Malvinas (Falkland Islands),
Reafirmando la necesidad de que las partes tengan debidamente en cuenta los intereses de la población de dichas islas de conformidad con lo establecido por la Asamblea General en las resoluciones sobre la cuestión de las Islas Malvinas (Falkland Islands),
1. Reitera que la manera de poner fin a la especial y particular situación colonial en la cuestión de las Islas Malvinas (Falkland Islands) es la solución pacífica y negociada de la controversia sobre soberanía que existe entre los Gobiernos de la República Argentina y del Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte;
2. Toma nota de las opiniones expresadas por la Presidenta de la República Argentina en ocasión del sexagésimo sexto período de sesiones de la Asamblea General;
3. Lamenta que, a pesar del amplio respaldo internacional a una negociación entre los Gobiernos de la Argentina y del Reino Unido que incluya todos los aspectos sobre el futuro de las Islas Malvinas (Falkland Islands), aún no hayan comenzado a aplicarse las resoluciones de la Asamblea General sobre esta cuestión;
4. Pide a los Gobiernos de la Argentina y del Reino Unido que afiancen el actual proceso de diálogo y cooperación mediante la reanudación de las negociaciones a fin de encontrar a la mayor brevedad posible una solución pacífica a la controversia sobre soberanía relacionada con la cuestión de las Islas Malvinas (Falkland Islands), de conformidad con lo establecido en las resoluciones de la Asamblea General 2065 (XX), 3160 (XXVIII), 31/49, 37/9, 38/12, 39/6, 40/21, 41/40, 42/19 y 43/25;
5. Reitera su firme apoyo a la misión de buenos oficios del Secretario General a fin de ayudar a las partes a cumplir lo solicitado por la Asamblea General en sus resoluciones sobre la cuestión de las Islas Malvinas (Falkland Islands);
6. Decide mantener en examen la cuestión de las Islas Malvinas (Falkland Islands) con sujeción a las directrices que ha dado y pueda dar la Asamblea General al respecto.

 

Pero además debemos consignar que luego de la sesión del Comité de Descolonización de la ONU, y tras alcanzar este nuevo logro diplomático argentino, el canciller Timerman expresó:

Estamos listos para sentarnos a la mesa de negociaciones y cumplir con la resolución. Esta resolución y las 39 resoluciones que la antecedieron. Porque la Argentina cree que todos los países miembros de las Naciones Unidas, tienen que aceptar la decisión de este Cuerpo. No nos cabe dudas de que las Malvinas son argentinas; sin embargo, consideramos que el llamado de las Naciones Unidas es una obligación para mí país y debería ser una obligación para el Reino Unido también. Es una vergüenza que un miembro del Comité de Seguridad como el Reino Unido, ignore las resoluciones de las Naciones Unidas. ¿Cómo hará el Reino Unido para exigirle a otros países a cumplir las resoluciones de las Naciones Unidas cuando esas naciones le pueden mirar a la cara y decirle “ustedes no cumplen con las resoluciones, por qué deberíamos cumplir nosotros? Hace unos días le envié una carta al Ministro de Relaciones Exteriores inglés y todavía no recibí respuesta. Lo invité a Buenos Aires y comenzar a dialogar sobre nuestras relaciones bilaterales.
La Argentina no pretende colonizar las Islas Malvinas; las Islas Malvinas son una colonia de Gran Bretaña, no lo dice la Argentina, lo dice las Naciones Unidas. (…)
La situación la vamos a resolver el día que Gran Bretaña acepte cumplir con las resoluciones de las Naciones Unidas y se siente a negociar con la República Argentina, como lo han dicho más de 40 resoluciones aprobadas por este Cuerpo. (…)
Estamos muy orgullosos, porque todos los países miembros del Comité votaron afirmativamente por la Resolución. Nos apena que Gran Bretaña no esté presente, como le sugirió el Secretario General de las Naciones Unidas de participar de este Comité.
Nota completa

 

A su vez, la presidenta argentina publicó una solicitada en el prestigioso diario londinense The Times titulada “Terminemos con el colonialismo cumpliendo las resoluciones de Naciones Unidas”, en la que pidió al Reino Unido que le dé “una oportunidad a la paz” y lo invitó a “dialogar” para encontrarle una solución al conflicto por las Islas Malvinas. En la misma el gobierno recordó al pueblo y al gobierno de Gran Bretaña que “hace 179 años, el 3 de enero de 1833, una fuerza naval británica expulsaba a las autoridades legítimas argentinas y a la población de las Islas Malvinas. Desde entonces, Argentina ha pedido sin descanso su restitución en foros nacionales e internacionales”.
A todo esto, en México, Cristina agradeció en sendas reuniones bilaterales al mandatario chino Hu Jintao y a su par ruso, Vladimir Putin, por el respaldo abierto a la soberanía argentina en las Malvinas.
Tras estos elocuentes logros diplomáticos y luego de otro claro apoyo a la estrategia de la diplomacia argentina (una más) de parte tanto de las Naciones Unidas como de la región, el primer ministro británico David Cameron tomó la iniciativa y encaró a la presidenta en un foro destinado a otros menesteres para presionarla a aceptar el resultado del referendum anunciado para los kelpers. Veamos cómo se desarrolló el diálogo cara a cara entre ambos mandatarios en esa reunión del G-20:

“No le estoy proponiendo una discusión completa sobre las Falklands (Malvinas) pero tengo la esperanza que usted haya notado que ellos tendrán un referéndum y que usted respetará su punto de vista. Nosotros creemos en la autodeterminación de los pueblos y en actuar como demócratas, algo común a todos los miembros del Grupo de los 20”
Cristina le respondió, según contó Timerman, extendiéndole un sobre con las 41 resoluciones de Naciones Unidas , desde 1965, sobre Malvinas.
Cameron no lo tomó en sus manos y le aclaró que no había ido a hablar de soberanía. Cristina, siempre según la versión del Canciller, le dijo: “No pretendo hablar de soberanía, sólo quiero dialogar tal cual lo ordena la resolución de Naciones Unidas, acá se las entrego, por si no las conoce ”.
En ese instante Cameron y en lo que fue su último gesto, dio la media vuelta y volvió a sentarse en su lugar.
Según un analista, que solicitó el anonimato, Cameron, en lo que habría sido una táctica deliberada para tapar las lagunas de su propia realidad política, le brindó a la Argentina la oportunidad que había venido a buscar.
 “El que se acercó para hablar de un tema que no era de la Cumbre fue Cameron. El momento para hablar de la cuestión Malvinas fue la semana pasada cuando las Naciones Unidas convocó a Argentina y al Reino Unido a hablar sobre el tema en el Comité de Descolonización. El Reino Unido se negó a estar presente a un pedido de las Naciones Unidas”, dijo el funcionario.
Nota completa

 

Este gesto extemporáneo de Cameron demuestra que los pasos de la diplomacia argentina han acertado en la línea de flotación de la estrategia británica, y que sus argumentos o excusas son tan escasos como porfiados y no tienen viso de cesar, al menos por el momento.
Como queda claro con la zigzagueante política británica con respecto a las islas, las pretensiones de los kelpers no interesan realmente a Gran Bretaña, sino que son el argumento actual y circunstancial del gobierno de Cameron para tapar con sus arranques de patrioterismo belicista inviables la grave crisis económica que atraviesa su país y que quizás no tenga un fondo visible, además del escándalo en el que está salpicado el mismo premier por sus vínculos “demasiado cercanos” con la los medios del magnate Murdoch, involucrados en las escuchas telefónicas ilegales. La careta británica de Cameron ha caído y sus argumentos belicistas y agresivos ya ni siquiera pueden esconder las verdaderas causas de su negación al diálogo: se trata de razones de estricta coyuntura y tal vez de geopolítica británica relacionada con sus arcaicas petensiones imperiales en el Atlántico sur. La política de los gobiernos democráticos argentinos mantuvo su coherencia a través de las décadas (sólo manchada con los desquicios de las acciones bélicas de la última dictadura), en cambio la diplomacia británica no parece haber tenido una política clara a través de la historia reciente, sólo atada a sus vaivenes político-económicos y la decadencia de su imperio.

En una nota anterior identificábamos al documento de un grupo de intelectuales argentinos apoyando la estrategia británica con “la corriente de pensamiento hegemónica a mediados del siglo XIX, a partir de la batalla de Caseros. Es decir, que los argumentos y los planteos destilan la histórica dicotomía “Civilización y Barbarie” concebida por Sarmiento y que, como vemos, sigue vigente en algunos círculos nacionales en pleno siglo XXI. Esta visión (al menos paternalista y que en algunos llega a ser racista, pero siempre autoritaria) no sólo tiñe la mirada sobre nuestro pasado sino, como vemos claramente aquí, también nuestro presente” , por lo que ante estas revelaciones esperamos que los mismos se retracten y reconozcan que el celo británico por la voluntad de los isleños no es tal y se alejen de aquella dicotomía.
Luego de este nuevo triunfo diplomático argentino reafirmamos lo expuesto en esa misma nota: “por primera vez desde hace décadas es nuestra estrategia la que marca la cancha, la que ejerce la iniciativa, la que abandona la “argumentación abstracta” y el corto plazo y es “pragmática y utilitaria”, operando “con un criterio de largo plazo”, y cuyos resultados son visibles en los foros regionales e internacionales y son evidentes en los cables secretos revelados aquí”.

Para concluir podemos decir que la mesa de negociaciones bilaterales está preparada, gracias a las Naciones Unidas y sus numerosas resoluciones, y sólo la silla británica está vacía…