No hay payasos en las listas de Luis Juez

Hace pocas horas el Secretario General de la CGT dijo que «no votaría a Juez ni aunque en sus listas tuviese a Piñon Fijo». La declaración fue retrucada con la clásica repentización juecista diciendo que «es preferible ir con Piñon Fijo que con Alí Babá».

El problema de fondo es que ambos están equivocados, porque la calidad de las listas elaboradas por Luis Juez para representar al Frente Cívico en estas elecciones, pone la piel de gallina y hacen pensar que si hay algo que le falta a los candidatos juecistas es alguna mueca que nos haga reir.

Veamos un poquito algunos nombres y evaluemos:

Como acompañante en la lista de senadores, Luis Juez ha optado por Norma Moradini, una periodista que llegó a la Cámara de Diputados de la Nación encabezando las listas del Frente Nuevo hace casi 4 años atrás. Desde el principio la relación entre ambos ha sido tempestuosa y ha ido variando hasta el momento en que oficialmente rompieron relaciones mediante una muy dura carta de Morandini a Juez. La pregunta de cajón es ¿Y entonces por qué ahora es la candidata del juecismo? La respuesta es sencilla: Norma Morandini está directamente vinculada al Grupo Clarín y expresa mejor que nadie en los distintos ámbitos legislativos donde se desenvuelve, la idea carriotista de defender a las corporaciones mediáticas. Y esto no es una elucubración conspirativa sino que ha sido expresado públicamente por sus protagonistas en distintas declaraciones periodísticas, donde ponen el acento en combatir abiertamente la nueva ley de medios propuesta por el gobierno nacional.

Por el lado de la lista de Diputados Nacionales la cosa no mejora, un ejemplo «liviano» de esto es que en el cuarto lugar se ha ubicado a Jorge Agosti -intendente de San Agustín-, un político y abogado que conoció la fama al transformarse en defensor de Alberto Lardone (alías Fogo o Fogonazo), un miembro civil del Comando Libertadores de América y parte del grupo de tareas principal de Menéndez durante la pasada dictadura. Agosti se comprometió con la defensa judicial de Lardone en forma voluntaria (no es defensor oficial) expresando que conocía al represor desde hacía largo tiempo y que le constaba que era una «excelente persona y vecino de San Agustín». De más está decir que Lardone fue condenado ante la contundencia de las pruebas en su contra en el mismo juicio que llevó a una celda de Bower a Luciano Benjamín (acotemos que ambos se encuentran hoy cumpliendo detención domiciliaria beneficiados por la Cámara de Casación debido a su edad).

Pero de todos los especímenes que pueblan las listas juecistas el más llamativo es quien ostenta el Nº 1 del tramo de diputados: Gumersindo Alonso. Este riocuartense tiene una foja de servicios que realmente asusta. Sinuoso y jabonoso su pasado lo muestra como ferviente seguidor de De la Sota, menemista convencido, efímero kirchnerista, juecista cambiante y permanente dirigente ruralista.

Alonso fue presidente de la Sociedad Rural de Río Cuarto y miembro activo de Cartez. En el año 98 asumió como Secretario de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación en reemplazo de Felipe Solá, cargo al que llegó como reconocimiento del Turco al apoyo De de la Sota al proyecto reeleccionista. La actuación de Alonso es relativamente poco recordada pero digamos como nota de color que fue él quien terminó la tarea de facilitar la depredación de la merluza en el mar argentino, obra que Solá había iniciado con fervor y -según su propia confesión- ignorando completamente el tema.

El actual candidato juecista que por aquellos días compartia carpa con Alí Babá, tomó la determinación de acabar con los pocos sistemas de control que quedaban sobre la pesca y, acorde con las mañas del menemato, designó en esta área a Eduardo Auguste, presidente de la Cámara de Empresarios de Barcos Congeladores de Pesca de Altura (CAPECA). Con la sabiduría natural de un hombre de campo, imbuido por las ideas neoliberales, metió a cuidar el corral de las ovejas a un lobo hambriento. Por supuesto Auguste, además de llevar agua para su molino, orientó también sus esfuerzos a conseguir apoyos financieros para De la Sota y, según las malas lenguas de la época, le facilitó al ex gobernador una tajada jugosa en el negocio del «charteo» de calamar, práctica en donde barcos extranjeros consiguían permisos de pesca con el nombre de una nave local y bajo esta identidad falsa tiraban redes en aguas nacionales para vender el producto en Asia. (ver más detalles aquí)

Pero la estrella menemista de Alonso se apagó de golpe cuando tuvo la mala idea de enfrentarse con su jefe, el ministro Roque Fernández, quien implentaba una serie de medidas impositivas que afectaban la rentabilidad de los productores rurales, lo que llevó a Alonso a declarar en Río Cuarto su apoyo a un posible Lockout patronal del sector… todo un adelantado.

A partir de allí sus horizontes fueron otros, la crisis del 2001 lo encontró tratando de acomodarse a los nuevos aires y encontró su nicho en el naciente espacio del Partido Nuevo, que impulsaba Luis Juez. Al poco tiempo se había convirtido en una de sus principales espadas en el sur provincial y un conspicuo financista de campaña. Por esta vía se coló también en los armados transversales de la etapa inicial del kirchnerismo y terminó asumiendo como diputado nacional integrando la primera lista que lanzó al ruedo el juecismo.

Hoy Gumersindo Alonso no es precisamente alguién muy popular en Río Cuarto, ampliamente resistido por muchos debido al zigzagueo partidario pero particularmente por su perseverancia ideológica en el campo de la derecha, basa gran parte de su poder en su fortuna personal y en una amplia gama de contactos en la superestructuras de los tres principales partidos de Córdoba, lo que lo hace sospechoso de tener huevos repartidos sabiamente en todas las canastas.

Con este breve paneo queda en claro cuál es el sesgo ideológico de quienes hoy conforman el grueso de los candidatos de Juez. Candidatos que fueron elegidos a dedo con un supuesto criterio de «fidelización», o sea gente que Luisito considera del palo y de quienes no se podría esperar otro comportamiento que el de ser inflexiblemente partidarios del stablishment.

Acerca de Tux

Tux, nacido en Tucumán pero aquerenciado en Córdoba. Soy diseñador gráfico, publico con una banda de amigos un blog. No soy tan patrota ni laburador como el abnegado hombre de campo -solamente trabajo 12 ó 14 hs.- pero suelo levantarme a las 6 de mañana para castigarme con los informativos y pegarle una leída al diario. Normalmente a esa hora tengo las mejores ideas que normalmente nunca las plasmo en el blog porque tengo que volver al yugo. Una virtud: no planto soja. Un defecto: soy mentiroso (como todo imprentero)

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9 comentarios en «No hay payasos en las listas de Luis Juez»

  1. Hay que aclarar que las Liebres se quejan ahora de la «lista del tren fantasma», pero si no los hubiera descartado Juez, la hubieran acompañado en silencio absoluto.

  2. ¡Qué bueno tener info de calidad sobre esas listas! Es sumamente útil, al menos desde acá. La composición del juecismo siempre me dejó intriga.
    Pregunto, y sos libre de contestar o no.

    1) ¿Cómo era antes? Yo tenía la idea, pero puedo estar equivocado, de que había logrado nuclear a buena parte de la centro izquierda hacia, digamos, 2007.

    2) ¿Cuándo cambia?

    a) con la elección de gobernador en 2007.

    b) con la 125.

    c) otro.

    3) ¿Hay un espacio de Centro Izquierda en Córdoba, aparte del conocido Giacomino + Vaca Narvaja?

    Cualquier info sobre el armado de las provincias es un bálsamo: se sabe muy poco del background de los candidatos.

    1. Las cosas que ocurren en esta city desangelada son completamente ninguneadas por la prensa nacional. Ese es otro de los aportes que podemos hacer desde los 2.0 (ya lo dijo anoche Cabandié)
      Me tomo el atrevimiento a responder algunas de tus preguntas con el objetivo de aclarar algunos tantos ninguneados desde hace mucho en distintos espacios:
      1) Muchos teníamos la idea de que se logró nuclear ciertos espectros progresistas (no diría de centro izquierda contundentemente y eso se puede discutir largo y tendido) lo cual tuvo que ver directamente con la situación coyuntural que desembocó en las fallidas elecciones del 2007 a gobernador. Por esos días, las opciones se acotaban demasiado en Córdoba y definitivamente se tenía que tomar la decisión de acompañar a Don Gato y su pandilla o buscar una alternativa en una suerte de coalición de la que poco se sabía. No voy a decir que fue lo menos peor pero…en aquel armado que lo llevaba a Juez como punta de lanza había de todo: entre ellos el Lalo Bischoff, personaje vinculado a la Unión Industrial de Córdoba (UIC) y relacionista público de FIAT por estos lares. Es alguien a quien mucho aprecio no le tengo después de haber escuchado su ponencia en un congreso de RRPP de la Universidad Siglo 21 donde explicaba cómo con un buen plan de comunicación (marketineada of course) lograbas despedir parte de una planta de trabajadores evitando demandas. Claro, el muchacho sabe hacer prensa…y ese fue su caso práctico.
      De igual manera, las marchas que acompañaron la demanda ciudadana ante las elecciones sospechadas de fraude después del 2 de septiembre tuvieron un encanto particular: ahí estaba «la gente» y el pueblo (el segundo en menor medida cuantitativa), claro que todo se concentraba en la Capital provincial.
      2) El silencio del gobierno nacional ante esta situación, retratado en la famosa frase de Juez «Alberto Fernández no me tiró ni un paquete de tutucas» generó ciertos resquemores de la ciudadanía en general no sólo a los K y su transversalidad (que estaba empezando a menguar y ya sé que eso también lo podemos discutir) sino a toda una plataforma que se acercara al planteamiento nac&pop.
      ¿qué hubiera pasado si los Kirchner se jugaban por Juez? es una de las preguntas que dieron vuelta en varios blogs cordobeses y no tiene mayor sentido elucubrar la respuesta. El punto es que después de eso, no debe pasarse por alto los resultados de la provincia en Córdoba para las presidenciales de 2007 donde la particularidad era que «la variable K no medía ni definía posiciones».
      La 125 fue otra coyuntura interesante donde en dos radios diferentes (LV3 y Mitre) se los escuchaba a los ex enemigos De la Sota y Juez decir exactamente lo mismo.
      Y después vinieron otras cuestiones que bien relata Tux como la centralidad de la Propuesta de proyecto de Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual fuertemente impulsada por Merchán que Juez bardeó considerando «una extorsión del gobierno». Ahí hay un dato interesante: la propuesta de ley no es un proyecto del PE, el PE tuvo la voluntad política (y eso es muchisimo) de impulsarla pero ese proyecto es de todos los sectores convocados para cambiar una realidad que es acorde con los basamentos de una plataforma nac&pop.
      En su momento, los cinco minutos de fama que lo catapultaron a Juez, aquel día de las elecciones a gobernador, el propio Juez pidió a los medios que se quedaran en los comicios como «garantes de la elección», pidiendoles que ejercieran esa función auto consagrada de «vigilar» propia de los medios. La cosa es que los medios le dieron la espalda y la historia es conocida. Ahora Juez sale a denostar una proyecto de SCA echando una especie de «manto de olvido» sobre esa situación.
      3) Personalmente me juego por Vaca Narvaja Viquiera, eso es dato subjetivo.

      No sólo se fueron los LdS o los fueron, como sea. Ahí se peirde en números poquito pero cualitativamente dice bastante. También Vicente se corrió de la mesa de Juez al rechazar la candidatura y preferir quedarse en el Concejo deliberante (armá el puzzle con Sabatella).

      Saludos

      1. Tenía entendido que, si bien Merchán y Donda son impulsoras de la Coalición, firmantes de los 21 puntos, autoras de la iniciativa para declararlos «de interés legislativo» (unas rompebolas, hay que decirlo, jejeje), el proyecto final, que recoge los 21 puntos, es de autoría «oficial» -léase la gente de Comunicación Social de la UBA-.

        Pero me puedo equivocar. Acá lo venden así -incluyendo el reconocimiento a Donda – Merchán-.

  3. Gerardo: Creo que es importante tratar de tirar algunos datos para que después cuando en Buenos Aires abran el paquete sepan qué bichos les mandamos desde el interior.

    Fede: Si usted lo dice que conoce en profundidad el paño, asi debe ser, o no es, o mejor dicho, no fue. Pero en el campo de la hipótesis todas son válidas, hasta que se pegan de narices con la realidad, que finalmente suele ser un interesante criterio de verdad.

    Ezequiel: Efectivamente el Partido Nuevo sumó grandes segmentos de centroizquierda proveniente de casi todos los partidos, algo que podemos decir fue casi aluvional. Estaban los conocidos militantes del peronismo combativo, muchos ex Frente Grande, algo de radicales, bastantes independientes y gente que venía del PO (2 tipos muy allegados actualmente a Juez eran del partido de Altamira). Pero todo bien mezclado con muchos referentes de la derecha que después del estallido del 2001 quedaron sin nichos políticos. Sobre eso Juez trabajó con mucha habilidad, mechando en cada coyuntura sus listas de acuerdo a las ideas que decía representar, pero siempre condicionado por la necesidad imperiosa que tenía de apoyos nacionales no solo para gestionar una ciudad como Córdoba que estaba destruida, sino para enfrentar a De la Sota que le tiró con todo y llegó a cortarle completamente la coparticipación.

    Creo que los primeros chisporroteos serios entre Juez y Kirchner se comenzaron a dar con la -ahora tan lejana- reforma del Consejo de la Magistratura, donde una parte grande (creo que todos) de los diputados nacionales juecistas y el senador del Partido Nuevo, Rossi, se opusieron a dicha iniciativa. De hecho Juez al principio quiso mediar y convencer especialmente a Giacomino para que acompañaran al proyecto pero después se dio cuenta que cierta sobreactuación de independencia calaba bien entre la famosa opinión pública y terminó poniéndose en la vereda del frente.

    Dicen por ahí que fue esto lo que definió la suerte de Juez cuando el 2 de setiembre se dio lo del fraude y allí estalló todo cuando el ex intendente entendió que desde Buenos Aires no lo habían bancado o -en todo caso- dado una señal de acercamiento. Alguna vez escuché declaraciones del propio Daniel Juez (hermano de Luis) diciendo que «todo esto se hubiera solucionado con un llamado de Néstor». Y esto lo traigo a colación porque hoy me volvía a la mente esa historia cuando escuchaba las amargas quejas de D´Elía.

    Como dato extra te recuerdo que la sensación del fraude se instaló de tal forma que impactó directamente sobre la candidatura de Cristina, que vió menguado su caudal electoral luego de éste problema. Curiosamente De la Sota hizo mutis por el foro y -dentro de todo- pudo zafar del incendio que él mismo había ayudado a encender, tanto en el campo político como en el económico.

    Creo que existe un espacio de centroizquierda que está contenido hoy alrededor de los dos nombres que vos comentás, pero queda algo por fuera e incluso también hay algo de eso en los gremios y sindicatos. Justamente hoy me preguntaba qué estará pensando Daniele, secretario general de Municipales que se define como Kirchnerista y Juecista, creo que él muy dificilmente votará las listas J. Algo parecido sucedería con la gente de la UEPC (docentes) de capital que militan dentro del Frente Cívico y que el miércoles estaban muy-muy-muy calientes con los nombres que habían trascendido. Además de eso está lo que se nuclea alrededor de Carlos Vicente, el viceintendente juecista, que se negó a acompañar a Juez como primer candidato a diputado nacional, lo cual lo dejó sin pata izquierda al armado electoral ideado por Luisito.

    Vicente es un histórico representante del espacio progre, ex radical, fundador del Movimiento de Liberación 29 de Mayo (FRAL – IU de los 80), fundador del Frente Grande, fundador del ARI (hasta que Lilita lo echó) y hoy está cercano a Sabbatella.

    Por otro lado quedó lo de LdS y Barrios de Pie, que en estos días va a definir cuál va a ser su rol en estas elecciones después de su salida del Frente Cívico.

  4. Me meto.
    Tux usted siempre impecable.
    Creo que Juez siempre fue muy cuidadoso a la hora de asumir definiciones político ideológicas. Tuve la oportunidad de hacerle una buena cantidad de entrevistas radiales, cuando era fiscal anticorrupción (en funciones y una vez echado) y ya como intendente, nunca le pudimos arrancar una definición política conceptual de diferenciación, por ejemplo, con el Delasotismo, que supere la idea de choros Vs. honestos. Su respuesta siempre era: «Muchachos, ustedes saben cuales son las diferencias con De la Sota».
    Creo que esto es producto de las características de su nacimiento político, (justamente como fiscal anticorrupción) y del «que se vallan todos» que caló muy fuerte en él. Juez siempre temió que la gente lo asocie a «los políticos». Por eso su irreverencia. El sabe que ahí radica su potencia. El día que Juez se transforme en un tipo con un programa y una estrategia oportuna para llevar a cabo ese programa, Juez cagó. Juez no puede ser obvio, no puede ser racional, no puede ser aburrido, no puede ser previsible. Porque si Juez se transforma en «eso» no lo vota ni el loro.

    1. Leandro: Coincido en muchas de las cosas que planteas, sobre todo las últimas, porque un programa o la definición de una serie de ideas concretas le quitarían mucha de la flexibilidad coyuntural de Juez; pero además le agrego una percepción personal más compleja y no fácilmente categorizable como es su carisma personal y el atractivo que para muchos cordobeses significa encontrarse en la política con alguien que «habla como uno más» y que -nos guste o no- hoy por hoy es uno de los pocos dirigentes que puede andar por las calles de Córdoba sumando más adhesiones que puteadas.

      Por supuesto aclaro que esta es una evaluación totalmente personal y que no significa una valoración positiva sobre las políticas que encarna Luis Juez en esta etapa.

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