Tigres de papel

El mate de la mañana se vuelca hoy sobre la tapa de Clarín. Blanca. Blanca como la leche, como la sonrisa de los niños que leen las historietas de la contratapa, como el centro de la bandera y como la raya de merca que hay que tomarse para aguantar todo esto. Blanca como esa tapa de Página/12, cuando todavía era Página/12, hace 22 años, con los indultos de Menem.

Se pueden leer muchas cosas sobre el tema de Papel Prensa, discursos y editoriales. Lo mejor, y no lo digo por obsecuencia, suele plantearlo Fontevecchia. Podés hacer click ahí y leerlo. O no, no importa, no hace diferencia. Porque no plantea lo que nadie plantea, lo importante: ¿importa a esta altura el papel?

En Clarin.com los “temas del día” son “Papel Prensa” y “Moyano”. Lanacion.com no tiene ni una noticia en portada sobre el tema del papel. En la espuma de la espuma de la espuma #latapadeclarin es el primer trending topic de Argentina. Pero ahí no son muchos los que pierden el sueño por el tema. En la vida real los trending topics son las compras navideñas, el 4 a 0 del Barcelona con el Santos que no debutó con un pibe y el asado. Que se hace a las brasas. Que se prenden con papel de diario.

La tapa blanca, ese recurso agotado que se repite como farsa, no existe más. Clarín ya había sacado una tapa parecida el 28 de marzo pasado, ante un bloqueo en la distribución de diarios. Bloqueo que fue el tema del día, porque la noticia se difundió por internet, televisión y radios. Digamos que cuando salió la tapa blanca, el tema había sido noticia. Ya estaba agotado.

Y sin embargo seguimos hablando del papel. Y no sólo hablando: en los últimos cinco años, Argentina vio nacer muchos nuevos medios en papel: Crítica (QEPD), Miradas al Sur, Muy, Libre, El Argentino, Tiempo Argentino, además de varias revistas nuevas o resucitadas. Quien haya viajado en tren podrá observar que hay gente que, entrada la noche, compra diarios a voluntad que se regalaban la mañana anterior, con noticias que tienen al menos 24 horas de vieja. Será que la brecha digital todavía no cerró lo suficiente esas distorsiones. Será que tenemos una relación sentimental con el papel, que necesitamos prender el fuego para el asado los domingos antes de salir de shopping con las tarjetas de descuentos que traen los diarios.

Los diarios son sucios (y no porque a veces vendan pescado podrido), incómodos, caros, antiecológicos, demasiado largos, demasiado aburridos. ¿Cuándo fue la última vez que leíste un diario entero? ¿Cuántas personas conocés que lean dos diarios por día como rezaba el mandamiento informativo de la década pasada?

Alguien tiene que decir también que nadie se va a quedar menos informado porque deje de salir un diario, o todos. El mejor combo para informarse hoy es Twitter + TV. Ante las protestas de la primavera árabe, ningún gobierno suspendió la circulación de papel: cortaron internet. La pantalla del celular, la de la computadora, la de la televisión son medios más que suficientes para informarse.

Los diarios engordan, las pantallas de los celulares también. Los e-readers como el kindle se achican, bajan de precio, se masifican. Ahí está el New York Times y su pared de pago fallida y su anuncio de que dejarán de salir en papel algún día. Lo mismo que El Amante, que cerró su edición impresa y publicarán sólo en digital, aunque cobrando. La progresiva i-tunes-ización de las noticias es imparable. Los lectores, consumidores-productores de noticias, eligen qué leer, cómo, dónde, cuándo.

El divorcio es un hermoso libro de Martín Granovsky que narra los inicios del gobierno de la Alianza y la disputa entre Chacho Álvarez y De la Rúa. En una escena, un senador del PJ se lo cruza a Chacho en un pasillo del Congreso durante el tratamiento de una ley y en medio de los escándalos por corrupción. El senador le dice a Chacho “Ya está, macho, ya nos ganaron, ¿qué más quieren, cogernos?”. Magnetto bien podría plantear esta pregunta si a esta altura alguien lo escuchara. Disputarle la distribución de papel a Clarín después de su derrota absoluta en el campo financiero y simbólico, más que redundante es saña. No digo que no deba hacerse, digo que los temas importantes ahora son otros.

“¿Cuál es el objetivo final de un diario?”, preguntaba un avejentado profesor, que en paz descanse, a los alumnos de un terciario olvidable, hace unos seis años. Algunos repitieron eso de informar, formar, entretener, otros se quedaron callados. El profesor, didáctico, explicó: “El objetivo final para el diario es terminar envolviendo huevos”.