Tucumán: Alperovich, el clientelismo, los opositores

Con el 96% de las mesas escrutadas, el gobernador de la provincia, José Alperovich, araña el 70% de los votos válidos. Lejos, el ACyS -encabezado por Cano- suma un 14%. Casi 55 puntos porcentuales los separan. Les siguen Fuerza Republicana, de Ricardito Bussi (3,20%) y Proyecto Popular, de Stella Maris Córdoba (2,92%). En la Legislatura, ámbito adonde se trasladó el foco en vista de la previsible victoria del FpV, el oficalismo perdería un escaño (hay que recordar que el actual gobernador obtuvo un 78% en 2007): de 49 legisladores, 42 responderían al oficialismo provincial. Para alegría de la blogósfera, Alperovich recordó a Néstor Kirchner y agradeció a Cristina.

El mapa provincial se muestra similar al que parieron las elecciones de hace cuatro años: Alperovich como líder indiscutido de la provincia y los opositores penando y escudándose en excusas de una transparencia que no pueden demostrar. El ex fiscal anti-corrupción, Esteban Jerez (que pierde su banca en la Legislatura provincial), lo resumió así: “…el resultado de ayer es responsabilidad de uno, y hay que asumir las muchas culpas (…) es palmario que criticar al Gobierno, a los efectos de lo que dicen las urnas, ha sido equivocarse”.

Quien no se equivocó fue La Gaceta. A juzgar por las reacciones de quienes reniegan del triunfo del peronismo, el diario proveyó un servicio público al enfocar su críticas pre electorales en el reparto de bolsas de alimentos y en el traslado de votantes en taxis (y motos): es ya el latiguillo favorito de los votantes opositores y el argumento con el que calman su angustia y refuerzan sus sentimientos de superioridad moral (que es, también, económica; eso otorga mayor tranquilidad aún). Que la distancia entre Alperovich y la restantes fuerzas sea abismal, para muchos, se explica gracias al prejuicio del clientelismo. Sin ánimo de justificarlo, para quien esto escribe es un pobre argumento. Tan pobre que expulsa del campo de la conciencia la recuperación del trabajo, la inclusión social (vía AUH, cooperativas y nuevas jubilaciones también), el equilibrio en las cuentas públicas que permite una relativa paz social, la promoción de inversiones y la búsqueda de nuevos mercados. Menciono todo esto porque descuento que, para los “indignados” con el triunfo oficialista, importan poco los servicios públicos: pavimentación, agua potable, cloacas, alumbrado, los nuevos Centros de Atención Primaria de la Salud (CAPS), etc. Que lo diga el gobernador re-reelecto: “…creo que cuando se habla de los bolsones es subestimar a la gente. La gente sabe, a la hora de la verdad, por quién votar. La gente es mucho más inteligente que los dirigentes políticos”. Por si hiciera falta, en la misma Gaceta una entrevistada da por tierra con el argumento un bolsón=un voto: “…con los bolsones, dejan los votos y se van. No vuelven nunca más y, mucho menos, cumplen sus promesas”.

Para finalizar, un repaso por la orilla opositora. El ACyS, como representante del Grupo A en la provincia, perdió votos de las PASO a las elecciones provinciales. El 14 de agosto la sumatoria entre la UDeSo, el PS y la CC arrojaba 167.045 votos. Ayer, la fórmula Cano-Casañas retuvo 117.058. Casi 50 mil votos menos. Por el lado de Fuerza Republicana, los Bussi perdieron un escaño: el de José Luis. Nos alegra. Las restantes fuerzas provinciales fueron sólo testimoniales.

16 Comments on “Tucumán: Alperovich, el clientelismo, los opositores”

    1. Eduardo: para ser justos, Clarín si puso la elección en tapa. Eso sí, el titular es la 5ta o 6ta noticia en importancia, de 8 o 9 notas que la componen. Adentro es otro cantar: la nota que habla del triunfo no menciona porcentajes y, en cambio, si menciona un 20% para Cano… que se trata, claro, de la expresión de deseos del candidato del ACyS.

      Leandro: ¿no viste la tapa de P/12 de hoy? “Los Tuku Tuku”.

      Saludos.

      1. Disculpá, me refería a la tapa del Domingo haciendo referencia a las elecciones en Tucumán..
        Los resultados luego los ponen todos, en distinto orden.

      2. No, no entiendo sinceramente, no logro relacionar. Estamos hablando de que el Domingo ninguno de los diarios, ya sea Clarín o Pagina 12 hicieron referencia en sus tapas a las elecciones que se iban a dar en Tucuman.
        Respecto a lo que decís de la asimetría la entiendo y estoy de acuerdo, por eso dije ponele.
        Aflojá con tus maneras.. de onda.

      3. leandro,

        creo que real te está hablando del lugar que la corneta le dió al resultado de la elección, no a la cobertura del día de la elección.

        cuando el resultado no favorece al gobierno sacan tapas completas con títulos catástrofe. cuando el gobierno gana por afano, sale un cuadrito al pie de la tapa donde no te dicen el porcentaje de apoyo masivo que se obtuvo y se hace referencia al fenómeno “autoritario” por medio del cual alperovich modificó la constitución para poder presentarse nuevamente y perpetuarse en el poder, como la yegua montonera…

        saludos,

  1. el clientelismo y el asistencialismo son formas de accion politica que señalan un gobierno de equilibrio centrista un poquito tirado a la izquierda,que eso tenemos.Para los”liberales”anticuados o para los marxistas decimononicos,es un defecto.HAY QUE PREGUNTARSE SI SE PUEDE AVANZAR MAS,hacia lo popular.

  2. Aunque yo vote a Córdoba, no puedo dejar de reconocer que la contundencia del voto a Alperovich es un reconocimiento que desde sectores sociales muy diversos se hizo a su gestión. Y si bien hay varias cuestiones del alperovichismo que a mi no me cierran ideológicamente, la implementación de las políticas públicas nacionales que se hicieron en Tucumán son un logro de este gobierno provincial. En cuanto al asistencialismo-electoralista (léase bolsón, cuya eficacia podemos discutir) hubo, sin duda, una apuesta fuerte, pero no por el voto a Cristina o Alperovich que tienen un amplio consenso, sino por la ríspida disputa territorial que se dio a nivel de los lesgiladores y los concejales dentro del FpV. Ahi si se hizo sentir el aparato (traslado, etc) y mucho. Práctica que no creo sea de por si condenable como el moralismo clasemediero, desde esa pretendida superioridad -como bien decis- condena.

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