16 de septiembre de 2012

Once palos por día, o sea 20 mil millones en cinco años, son los dólares que se llevaron de Perú en ganancias netas cinco mineras, entre 2005 y 2009. En la misma nota, leímos algunos datos más sobre el querido país andino: a) varias mineras operan con márgenes de 35% de rentabilidad anual; b) más del 60% del territorio peruano está “loteado” a concesiones extractivas mineras, petroleras o forestales, principalmente empresas trasnacionales; c) los salarios representaban el 30% del PBI en 1991, para 2008 habían descendido al 21%. Las utilidades de las empresas, en cambio, pasaron del 53 al 63%; d) entre 2002-2010, el PBI per cápita en términos reales se elevó 50%, pero el salario real del sector privado subió sólo 9% y los sueldos en el sector público se redujeron 3%; e) el coeficiente de Gini, indicador de desigualdad, en las regiones de industrias extractivas ha tenido variaciones negativas en más de 10 puntos.

Vale la pena recordar que poco después de asumir el populista que al final no fue populista, Ollanta Humala, en julio de 2011, su gobierno mostró como un triunfo un acuerdo con las mineras para que paguen mil millones anuales más al fisco peruano. O sea, apenas un cuarto de los que se llevan las cinco compañías a las que se hacía referencia.

De Perú y su virreinal modelo económico –que es básicamente el modelo chileno reencarnado- vamos a escuchar cada vez más. Primero, porque les hace ganar mucha plata a quienes encauzan la agenda político económica global. Segundo, porque la bifurcación sudamericana es cada vez más nítida, amenazante (para las multis) e interesante. Y es por lo tanto importante escuchar lo que se cuenta de Perú, o de Chile o de Colombia, porque se trata, además, del modelo defendido por lxs más respetables exponentes del republicanismo local.

El miércoles decían, en el Financial Times, que “Argentina pintó a la disminución de producción de Repsol YPF y al creciente déficit energético como víctimas inocentes de la codicia extranjera”. Es cierto: si lo tenés que resumir en una frase, es más o menos eso es lo que pensamos. Sólo que sacaríamos la palabra “inocentes”. Y agrega, el reputado diario, que estamos frente a un dilema: “Argentina tiene las mejores piedras del mundo (por el shale gas), pero no tiene el dinero (para extraerlo), la tecnología, ni las políticas para atraer a los inversores”. Sin embargo, se lee un poquito más abajo en la misma nota: “tampoco es que están todos yéndose de Argentina (…) El potencial de los recursos naturales es tan importante que la gente seguirá viniendo”. Y bienvenida es toda la gente que quiera habitar el suelo argentino, por supuesto. Es cuestión nomás de ponernos de acuerdo en los detalles.

Breves

-“Estamos bien, pero vamos mal”, confiesa el CEO de una multinacional. “Es como en la época de Menem, pero al revés: estamos ganando más plata que nunca en la historia, pero luego de la nacionalización de YPF y de la creación de una compañía de telecomunicaciones, estamos todos asustadísimos de lo que mañana pueda llegar a hacer este gobierno”.

-“Hoy la mayoría de las empresas estamos invirtiendo el mínimo“, describe el CEO de otra multi. Y la inevitable pregunta de almacenero politizado es: si ganan más que nunca pero invierten el mínimo, ¿a dónde va a parar la diferencia?

-“España le pide a América Latina que disminuya las trabas al comercio”. Y América Latina le pide a España que supere de una vez la nostalgia imperial.

-El INVAP está construyendo satélites para comunicaciones, entre otras buenas noticias.

-“Las PyMEs del sector industrial están cerca del punto de inflexión que permitirá retomar la senda expansiva en lo que resta del año”, dice la ministra Giorgi.

-“La ley de medios es de servicios audiovisuales, y nos hemos olvidado de la gráfica. (…) Así como había una monopolización de los medios audiovisuales está ocurriendo el mismo fenómeno con la distribución de la prensa gráfica”.

-Un basural clandestino envenena a Marcos Paz.

-Para cuatro millones de argentxs, el turismo comienza a ser por primera vez parte de su vida.

-Google hace muchas cosas. Parece que ahora también se dedica a censurar. Hay que buscar alternativas a G, lxs nerds tecnológicos deberían compartirnos data de cómo hacerlo.

-“Aprovecho la impunidad que otorga este medio para proponer la desprofesionalización parcial (pero incremental) de la actividad docente”. Acá compramos.

-De Paraguay, atenti: 1) “El golpe de Estado nos sorprende con sólo seis meses al aire, cuando la televisión (pública) estaba consolidando su alianza con movimientos sociales y sectores académicos, estudiantiles y culturales”; 2) hace unos días asumió un nuevo director de la TV pública de Paraguay, quien fue presidente de la empresa de telecomunicaciones Calypso Wireless en Estados Unidos, y quien afirma que su perfil es de gestión: “No pertenezco a ningún partido, hace cinco meses volví a Paraguay después de vivir 22 años en EE.UU., ellos necesitaban un administrador.”

-Y pensar que acá la diKtadura no puede aún lograr cambiar la grilla del cable.

-En nota reportada en RDM de ayer, se lee, entre otras beldades, que en Cataluña podés ir 30 años en cana por quemar billetes falsos frente al edificio de la Bolsa local. Un artículo bien útil para comprender como en Europa se está apostando al miedo para evitar que se desate la furia.

-Las hipótesis conspirativas incrementan la audiencia. Así que acá van dos: hay gente que le gusta la guerra que está detrás del “cineasta” Basseley. Y también detrás de los que atacaron al guarda de un tren metropolitano.

-Alguna vez leímos que la gran lucha de este siglo será cumplir con el derecho de todo ser humano a circular por el planeta libremente. Falta mucho, y mientras, lxs australianxs pueden sentir vergüenza.

-¿Tenés hambre y estás en el subte de alguna ciudad china? Fijáte bien lo que vas a comprar en la maquinita.

Para cerrar. Lógicamente, se habla mucho en todos lados de las manifestaciones opositoras del jueves pasado. El estimado Mendieta, por ejemplo, humildemente propone autocrítica, “porque la legitimidad del sistema democrático está dada por aquellos que, perdiendo, reconocen su derrota”.

Acá lo vemos distinto, somos más pesimistas. Dudamos que podamos hacer algo para calmar la furia y el odio –salvo, claro, lo que no haremos, es decir retroceder en la ampliación de derechos y del estado. Y a desgano adherimos a quienes postulan que el ser nacional argento trae un problema profundo: la incapacidad de ciertas minorías blancas y privilegiadas de amar al prójimo tanto como se aman a sí mismas. Minorías que hacen cosas raras, como llegar a escribir que “lo que trajo el kirchnerismo, con sus pujos sectarios y corrupción a cuestas, fue precisamente una política que resucitó el odio entre nosotros.

Exacto. Y agregan, desde esa misma tribuna: “La reacción ciudadana, espontánea, digna y valiente (…) debería decirle algo a la presidente. Por si no lo entendiese, nadie se haya (sic) dispuesto a tolerar calladamente sus sueños hegemónicos, sus desequilibrios emocionales, sus mentiras, su épica de cartón, su falta de transparencia y su soberbia sin límites. Sería saludable que lo entendiese, señora: a usted no le tememos ni siquiera un poquito”.

Todo esto ya pasó antes, varias veces. Es muy claro que las hiperminorías poderosas que controlan a los más grandes medios de comunicación buscan la violencia social. Y se van acercando. Pero arriesgamos una hipótesis, ahora optimista: las nuevas generaciones jamás aceptarán la violencia. Si llegan a darse avances relevantes de los violentos, la (por algo tan temida) juventud responderá con inteligencia social acumulada, es decir con la no violencia.

Y mientras tanto, y frente a nuestra incapacidad de aportar alguna solución para apaciguar el odio de quienes deciden las líneas editoriales de los grandes medios argentinos, sólo se nos ocurre prender una velita, para así pedir que se puedan sacar tanto diablo del corazón.