Así se comunica una política pública inclusiva

No quiere decir que nosotros no sepamos cómo. Sí que podemos mejorar.

1. Encuadramiento político de la medida (dos parrafitos, si sos el más grosso de Latinoamérica en esa política social: 1000 puntos).

«El programa «Mi casa, mi vida» es uno de los más ambiciosos que se han lanzado en América Latina en cuanto a sus metas habitacionales.

Lula da Silva lo implementó el año pasado en pleno auge de la crisis global, buscando generar empleos, estimular la economía y eliminar el déficit de vivienda brasileño, calculado en 7 millones de hogares. El proyecto ya llamó la atención de otros países africanos y latinoamericanos interesados en atender estos problemas. La política social que convirtió a Lula en el presidente brasileño más popular de la historia sigue pisando firme, ahora con la obsesión de la casa propia.

2. SUJETO BENEFICIARIO DEL PLAN, CON NOMBRE, APELLIDO, DE DÓNDE VIENE, POR QUÉ ESTÁ MAL, POR QUÉ VA A ESTAR MEJOR, MUCHO VERBO EN FUTURO (VÉASE: PROYECTO 180 TV):

Cristina Silva dos Santos está cerca de concretar un sueño acariciado desde hace 28 años, cuando dio a luz al primero de sus seis hijos: tener su casa propia.

En la casa donde vive con sus cinco hijos menores –una estructura de 25 metros cuadrados propiedad de su madre–, Silva cuenta cómo los niños son los más ilusionados por salir del hacinamiento en el que se encuentran.

«Todos los días me preguntan cuándo nos vamos a mudar», asegura. Actualmente, ella comparte con sus cinco hijos menores la única habitación de la casa, situada en el centro de Aguas Lindas, a unos 50 kilómetros al este de Brasilia. Su hijo mayor está casado y vive solo.

La vivienda que abriga a esta familia es una estructura básica de ladrillos descubiertos, típica de las barriadas pobres de Brasil, situada en el centro de Aguas Lindas, una ciudad que se expandió en forma desordenada con la llegada de migrantes venidos del noreste y que se ha convertido en un foco de violencia y narcotráfico.

Con su nueva casa, esta madre soltera de 45 años podrá llevar a sus hijos de entre 21 y ocho años de edad, a vivir a una comunidad de 1.600 casas a las orillas de la ciudad con una delegación policial, escuela y planta de agua.

El nuevo hogar, de 70 metros cuadrados con un patio extenso, dos habitaciones, sala y cocina, solo necesita algunos detalles para poder ser habitado.

La ilusión de tener casa propia se hizo realidad gracias a un programa gubernamental dirigido a construir un millón de viviendas subsidiadas para familias de bajos ingresos.

«Para mí, que no tengo marido, este programa es lo que me permitió tener casa», contó Silva, quien trabaja en una escuela de Aguas Lindas preparando meriendas escolares.

3. REFORZANDO EL ENCUADRE POLÍTICO: NÓMBRESE UNA ONG, UN ALIADO DE CENTRO-IZQUIERDA, ALGUIEN QUE LO BANQUE «DESDE AFUERA» Y LO SAQUE DE LA DISCUSIÓN DEL POPULISMO SI O NO:

El programa «Mi casa, mi vida» fue lanzado el año pasado por el presidente Luiz Inácio Lula da Silva en pleno auge de la crisis global como una forma de generar empleos, estimular la economía y eliminar 14% del déficit habitacional brasileño, calculado en 7 millones de viviendas.

Se trata de uno de los programas más ambiciosos que se han lanzado en América Latina en cuanto a sus metas habitacionales, según Jesús Navarrete, especialista en desarrollo urbano y habitación del Banco Interamericano de Desarrollo.

El proyecto ya llamó la atención de otros países interesados en atender problemas de falta de vivienda. Técnicos de Caixa Económica Federal recibieron a autoridades de Angola, Cabo Verde y Mozambique que querían conocer el modelo, y otros viajaron a Venezuela para exponer el programa.

Demóstenes Moraes, director de Habitat Brasil, una organización no gubernamental dedicada a promover la construcción de casas para familias pobres, consideró que el programa brasileño puede servir de modelo para otros países en desarrollo.

http://www.abeceb.com/noticia.php?idNoticia=134404

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