HegemonÃa es la capacidad de una clase o un conjunto de fracciones de clase, para conducir hacia sus propios intereses particulares a la sociedad en su conjunto (constituyéndose asà en clase dominante), haciéndole creer a los sectores subalternos que es en beneficio de todos.
Esta apariencia o pretensión de universalidad de los intereses particulares, nos lleva a pensar en como se conduce el proceso social hoy.
Previo al19/20 de diciembre del 2001 la mayorÃa veÃa la realidad recortada según su ámbito de pertenencia, y a la crisis como algo coyuntural. Los economistas hablaban de una recesión, los polÃticos de crisis de representación, y el sector de la cultura de la caÃda de los valores fruto de una modernización acelerada.
Lo que pocos veÃan era la crisis integral, orgánica. La crisis de hegemonÃa abarcaba conjuntamente lo económico, social, cultural-ideológico, y polÃtico.
Es decir que la clase dominante deja de lado su rol dirigente de conducción moral de la sociedad, recostándose más en la coerción que en el consenso. Se resquebraja el sentido común dominante impuesto por una ideologÃa conservadora individualista.
Esto termina minando las bases del sistema polÃtico de dominación social, en medio de una crisis de reproducción del sistema de acumulación de capital.
Asà se desata la confrontación abierta en el plano polÃtico, económico e ideológico en el que cada sector social hace uso de todos los recursos de poder económicos y extraeconómicos que están a su alcance.
Esta apariencia o pretensión de universalidad de los intereses particulares, nos lleva a pensar en como se conduce el proceso social hoy.
Previo al19/20 de diciembre del 2001 la mayorÃa veÃa la realidad recortada según su ámbito de pertenencia, y a la crisis como algo coyuntural. Los economistas hablaban de una recesión, los polÃticos de crisis de representación, y el sector de la cultura de la caÃda de los valores fruto de una modernización acelerada.
Lo que pocos veÃan era la crisis integral, orgánica. La crisis de hegemonÃa abarcaba conjuntamente lo económico, social, cultural-ideológico, y polÃtico.
Es decir que la clase dominante deja de lado su rol dirigente de conducción moral de la sociedad, recostándose más en la coerción que en el consenso. Se resquebraja el sentido común dominante impuesto por una ideologÃa conservadora individualista.
Esto termina minando las bases del sistema polÃtico de dominación social, en medio de una crisis de reproducción del sistema de acumulación de capital.
Asà se desata la confrontación abierta en el plano polÃtico, económico e ideológico en el que cada sector social hace uso de todos los recursos de poder económicos y extraeconómicos que están a su alcance.
La CTA en este contexto definió tres posibles escenarios de salida de la crisis. Una que consistÃa en la reafirmación del neoliberalismo, basado en el esquema rentÃstico financiero, que encontraba en la dolarización de la economÃa su caballito de batalla, solo aplicable en un contexto de más autoritarismo y represión para contener las protestas sociales que acarrearÃa.
Otro esquema (por el cual luchamos) era una salida nacional popular y anti imperialista, en donde se privilegie el mercado interno, a partir de un shock redistributivo detrás del cual deberÃa estar alineado diversas expresiones del campo popular.
El tercer escenario que contemplaba era una salida desde donde la clase dominante recomponga su hegemonÃa a travez de algunos cambios que no afecten la acumulación.
A la luz de los hechos cada uno puede opinar a que tipo de salida se parece más la realidad.
En el paso de una hegemonÃa a otra quedaron algo más que heridos. Se instrumento a partir de una transferencia de ingresos de los sectores populares a los mas concentrados de la economÃa, vÃa pesificación asimétrica, licuación de deuda y compensación bancaria.
El establecimiento de nuevas reglas de juego evidenció un cambio en la relación de fuerzas dentro del bloque dominante a favor del autodenominado Grupo Productivo, que modificó el tipo de cambio vÃa devaluación, promovió un mayor uso de la capacidad instalada de la industria local, orientó la producción hacia la exportación, multiplicó los planes sociales para bajar el nivel de conflictividad social, y recompuso la tasa de ganancia del gran capital concentrado local y extranjero, reduciendo los costos de la producción por medio de la baja salarial.
Otro esquema (por el cual luchamos) era una salida nacional popular y anti imperialista, en donde se privilegie el mercado interno, a partir de un shock redistributivo detrás del cual deberÃa estar alineado diversas expresiones del campo popular.
El tercer escenario que contemplaba era una salida desde donde la clase dominante recomponga su hegemonÃa a travez de algunos cambios que no afecten la acumulación.
A la luz de los hechos cada uno puede opinar a que tipo de salida se parece más la realidad.
En el paso de una hegemonÃa a otra quedaron algo más que heridos. Se instrumento a partir de una transferencia de ingresos de los sectores populares a los mas concentrados de la economÃa, vÃa pesificación asimétrica, licuación de deuda y compensación bancaria.
El establecimiento de nuevas reglas de juego evidenció un cambio en la relación de fuerzas dentro del bloque dominante a favor del autodenominado Grupo Productivo, que modificó el tipo de cambio vÃa devaluación, promovió un mayor uso de la capacidad instalada de la industria local, orientó la producción hacia la exportación, multiplicó los planes sociales para bajar el nivel de conflictividad social, y recompuso la tasa de ganancia del gran capital concentrado local y extranjero, reduciendo los costos de la producción por medio de la baja salarial.
Estas tendencias se fueron consolidando como modelo, que dejó ganadores y perdedores, y generó una dinámica de acumulación con muchas contradicciones. Pero ello lo repasaremos en proximas entregas.
