Los verdaderos dueños de la democracia

Me adelanto 48 horas. Escribo esto antes del vendaval de mentiras e hipocresías que nos saturarán con motivo del 25º aniversario de la recuperación de la democracia (formal o lo que sea). El desfile comenzó con el homenaje a Alfonsín semanas atrás y terminará (seguro) con los suplementos ad-hoc que preparan La Nación y Clarín.

Lo de Alfonsín ya fue bastante meneado en este sitio, con sus pro y sus contras. Fue edificante. Lo de nuestros diarios formadores de opinión para la alta burguesía y la clasemierda se rebate con las propias tapas y editoriales que los señalados pasquines regalaban entre 1976 y 1983.

Trabajo como profesor de periodismo en la escuela terciaria del Instituto Grafotécnico de Buenos Aires. En el hall circular de su centenaria sede, alguien inteligente colocó hace años varias gigantografías con las tapas y editoriales que menciono más arriba. Hablan por sí mismos. Y no dejan ni un resquicio para el retruco. Esos diarios (y los demás también) fueron colaboracionistas de la dictadura. Y no tienen ni un ápice de autoridad para bañarse de democracia en este aniversario. No les pertenece. Fueron cómplices. Y punto.

En cuanto a los verdaderos dueños de la vuelta a la democracia (reitero, imperfecta, demasiado imperfecta quizás) no tienen nada que ver ni con Alfonsín, ni mucho menos con la Unión Cívica Radical. Sé que soy reiterativo, pero fue el partido colaboracionista por fuerza de los números: 600 de sus cuadros ocuparon intendencias y embajadas de la mano de Videla, Viola, Galtieri y Bignone. Los apellidos de Amaya y Karakachoff (mártires, sin duda) no alcanzan para borrar el oprobio de la UCR como entidad partidaria.

Para no abundar y dirigirme al centro de la cuestión, me remito al número 5 de la revista «Contraeditorial», aparecido este mes de octubre. Entre muchas notas de valor y algunas de menor monta, se puede rescatar el peso del trabajo del ingeniero agrónomo Alberto Lapolla en su nota «La derecha y el retorno del partido del orden», una réplica feroz al subidirector de La Nación, Fernán Saguier. Lapolla es genetista,  historiador, ensayista político e histórico. Ejerce la docencia en la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA, en la Universidad Nacional de La Matanza y en UNIDA, así como en varias instituciones privadas vinculadas con el tema ambiental. Publicó numerosos libros, entre ellos «Los hechos y las razones» y «Sojización y dependencia».

Pues bien, en su largo artículo, Lapolla responde a Saguier y recuerda lo siguiente. Es un simple párrafo, que vale más que los millones de palabras huecas con que nos atronarán hasta el jueves aquellos que nunca creyeron en la democracia o que la violentaron hasta el hartazgo. Aquí va:

«…sin embargo, el pedido de acabar con la ‘guerrilla fabril’ reclamado por (Ricardo) Balbín, (Mariano) Grondona y (el diario) La Nación se cumpliría a rajatabla unos meses más tarde. La dictadura antiindustrialista establecida por las Fuerzas Armadas con fuerte apoyatura civil el 24 de marzo de 1976, cumpliría con creces la consigna de terminar con esa ‘guerrilla fabril’…»

Y sigue: «…De los 30.000 desaparecidos, el 55 por ciento son dirigentes sindicales de base, es decir, unos 18.000 dirigentes obreros. La dictadura detendría además a 300.000 de ellos y expulsaría a 800.000 delegados de fábrica, cerrando en su curso 50.000 establecimientos fabriles, cifra que llegaría a 217.000 en diciembre de 2001(Alfonsín + Menem + De la Rúa), al final del ciclo desindustrializador…».

Yo creo en estos números. Y creo en los nombres de los anónimos que no se citarán en el acto masturbatorio que anuncia el radicalismo para el jueves 30 en el Luna Park, ni en los suplementos de La Nación y de Clarín.

Esos y sólo esos, son los verdaderos dueños del retorno democrático (formal, banal o como quiera llamársele). El resto que se rasga la camisa (por algo será…) estaba en aquel tiempo debajo de la cama (en el mejor de los casos) o directamente en la trinchera enemiga.

Acerca de Mono Gatica

ENRIQUE MARTÍN (Mono Gatica). EX SECRETARIO DE REDACCIÓN DE LA AGENCIA DyN Y REDACTOR EN LOS DIARIOS LA RAZÓN, LA PRENSA Y CRÓNICA. ACTUAL PROFESOR DE REDACCIÓN PERIODÍSTICA E INTRODUCCIÓN AL PERIODISMO EN DISTINTOS INSTITUTOS PORTEÑOS.

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19 comentarios en «Los verdaderos dueños de la democracia»

  1. Realmente lamento no conocerte porque debe ser un espectáculo interesante verte, con humo saliendo de las orejas y espuma de los labios.¿Quien está en el gobierno ahora? Lo eligió Saguier? Te recomiendo una ducha fría e irte a la cama temprano.

  2. No entiendo el sentido del post.
    Chicanear con la actuacion de funcionarios radicales?
    Afirmar que los radicales eran golpistas?

    «sin embargo, el pedido de acabar con la ‘guerrilla fabril’ reclamado por (Ricardo) Balbín, (Mariano) Grondona y (el diario) La Nación se cumpliría a rajatabla unos meses más tarde. La dictadura antiindustrialista establecida por las Fuerzas Armadas con fuerte apoyatura civil el 24 de marzo de 1976, cumpliría con creces la consigna de terminar con esa ‘guerrilla fabril’…»

    No entiendo como alguien que se indigna por este parrafo se olvide que en la Argentina existio durante un GOBIERNO PERONISTA un grupito de personas que se hacian llamar AAA, y andaban matando «zurditos» por ahi…

    Si vamos a empezar a echar culpas de porque paso lo que paso, ok, hagamoslo. Pero de en serio. No con chicanas.
    Porque el peronismo tiene mucha pero mucha responsabilidad en el asunto y jamas escuche ninguna autocritica al respecto.
    Donde estuvieron los dirigentes peronistas durante la dictadura? En la ESMA seguro que no…

  3. Cada dia pierde un poco màs de nivel este blog, publicar estos impresentables panfletos de alguien que se dice «profesor de perodismo».Lamentable.

  4. «el halo» de paladin de la democracia que se atribuye la UCR a si misma se basa en «olvidar», convenientemente, parte de su historia.
    saludos

  5. A Favor de Gatica: no puede decirse que lo que diga no sea cierto, al meno en los hechos que recuerda.

    En contra: Parece + bien catártico, es sumamente tendencioso en contra de la UCR justamente porque omite las responsabilidad del PJ, que sólo con las triple A excede por mucho a los cívicos. Basta de este ideologismo unilateral y carente de rigor.

  6. Qué suerte tienen tus alumnos. Pueden aprender a ser periodistas honestos y objetivos, sin ningún grado de distorsión partidaria o prejuicio, no como los canallas de La Nación.

  7. A Ciudadano Horacio: Usted pide censura para mi post. Poco democrático (o poco radical, como guste). Dígame, cúal es la calumnia, cuál el agravio, cuáles las expresiones discriminatorias? Usted no rebate ningún argumento, especialmente los numéricos.

    A Zapallito: Usted lamenta no conocerme, por lo del humo de las orejas y eso. Pregunta quién gobierna ahora y si la eligió el subdirector de La Nación. Me recomienda una ducha fría e ir a la cama temprano. Pero no rebate ningún argumento, especialmente los numéricos.

    A Esteban, que no entiende el post. Y pregunta qué hacían los dirigentes peronistas. Yo no lo mencioné. Sí mencioné (y usted no) a los 18.000 dirigentes sindicales de base desaparecidos (no todos eran peronistas, ninguno era radical, se lo juro). Es decir, no rebate argumentos. (300.000 delegados detenidos, 800.000 cesanteados, etc.) No le importan los números. A mí sí.

    A Camargen: ¿Por qué pierde nivel este blog? Porque en este post se dice que 600 radicales fueron colaboracionistas. Rebátalo, en lugar de decir que lo mío es un panfleto. Vamos, dígame con nombres en la mano que no eran radicales. Anímese. No lo voy a considerar panfletario, como usted me considera a mí.

    A WW: Tal vez sea catártico (por qué no?) pero no soy tendencioso con el radicalismo. ¿Dónde dice que debiera hablar aquí de la responsabilidad peronista? Yo ni mencioné al peronismo. Que no ganó las elecciones del 83 pero puso casi todos los muertos para que hubiera elecciones. Que si hubo triple A y si hubo López Rega. Claro que sí. Y fue la CGT (acto memorable de día domingo) quien lo echó del gobierno y del país ¿O fueron los radicales? Ya ve, no es necesario endilgarle culpas al peronismo, que las tiene, sin duda. Hoy preferí hablar de los mártires. Y especialmente de los que se creen dueños de la pelota democrática, pero nunca supieron embocar en el arco del Imperio. Eso sí, se siguen rasgando la camisa. Recuerde 18.000, 300.000. 800.000. Un número ¿verdad? Son desaparecidos, son detenidos, son cesanteados, son exiliados. No son asistentes a un acto de Alfonsín.

    x) Para los que cuestionan mi condición de profesor de periodismo, les digo que me retiré voluntariamente de la profesión en 1995 después de 30 años de carrera, resignando un sueldo de secretario de redacción (en dólares) de la agencia DYN. Y lo hice porque intuí que se venía la hora de los Lanata, los Longobardi, los Castro, los Bonelli, las Magdalenas. No soporté más y me fui. Yo sí soy independiente. Y no tengo más interés que perseguir la verdad. Y decirla cuando la atrapo. Lo hago gratis, saben…A mis alumnos les gusta que les cuente la historia no oficial. De liberales, radicales y pseudoprogres están hasta la gorra. Pueden creerme. Ahora quieren saber -de verdad- cómo murió el general Angel Vicente Peñaloza. Y les voy a contar la historia no oficial, en la que felizmente comienzan a creer. Algo es algo.

  8. Mono Gatica, no ‘rebato’ sus argumentos porque la línea de argumento que Ud persigue, posting tras posting, no es un debate, es una cruzada mesiánica donde hay santos irreprochables de un lado e hijos de puta despreciables del otro, sin absolutamente ninguna cualidad que los redima. El fanatismo no es una forma de entender, por lo tanto nadie va a poder darle nunca un argumento que le haga reconsiderar lo que dijo. Además, para ‘rebatir’ sus argumentos hay que adoptar una forma de entender las cosas que era el discurso histérico de Evita, no dejando en pie ladrillos que no fueran peronistas, o Perón anunciando que por uno nuestro caerán cinco de ellos, o la evolución lógica de ese ‘pensamiento’en su imagen en el espejo, que fue el accionar del Proceso. No tengo ganas de entrar nuevamente a ese territorio demente que la historia dejó atrás, por suerte.

  9. «Diez años después,(en 1986) el presidente Raúl Alfonsín y dos de sus ministros hablaron con el gobernador de Mendoza, Santiago Llaver. La cuestión era urgente: en esa provincia había que frenar una investigación judicial que terminaba, como no se metieran manos en el asunto, con un oficial del Ejército en la cárcel. »

    Los militares amenazaban con alzarse por las inminentes detenciones de algunos de ellos en casusas de desaparecidos, esto ponía nervioso a Alfonsín que mandó a frenar ESA causa en Mendoza.

    ¿De qué causa se trataba? Era la del secuestro y asesinato de Graciela Fiochetti que hoy está más activa que nunca en San Luis en el primer juicio a genocidas en Cuyo. El primer detenido iba a ser Carlos Esteban Plá, sindicado como autor del tiro final a Graciela Fiochetti.

    «Al mismo ritmo que avanzaba la investigación por el homicidio en las Salinas del Bebedero, en el país se blandía la guadaña de un alzamiento militar. Ciertamente, el caso de Fiochetti en 1986 preocupaba a las máximas esferas del poder en la Argentina, aunque en forma tardía y descarriada.»

    Tanto le preocupaba al presidente Alfonsín, que pidió al gobernador mendocino que frenara la causa ¿ya la independencia de poderes, Raúl?

    «Acorralado en esos días, el teniente coronel Carlos Esteban Plá esperaba, a su modo, que lo fueran a detener. Disfrutaba de un despacho en el Estado Mayor General del Ejército. Pero había dicho que agotaría las balas de su Browning 9 milímetros antes de que lo llevaran. A diferencia de Fiochetti en 1976, Plá esta vez no tenía razones para sentirse solo: un grupo de oficiales había jurado que resistiría cualquier orden de la Justicia Federal.»

    Hoy, recién hace una hora, durante el juicio aquí en San Luis, otro de los imputados en la causa, el ex oficial principal de la policía y torturador Juan Carlos Pérez, interrogado por el tribunal desdecía toda su declaración de 1986 diciendo que «en 1986 los militares me pusieron un abogado y me prometieron trabajo si en mi declaración yo no vinculaba a los altos mandos militares que estaban en la provincia de San Luis. Me dijeron que pasara el mal rato, yo estaba detenido, que todo se iba a arreglar porque iba a salir una ley que nos iba a liberar a todos, y así fue cuando salió la Ley de Obediencia Debida.»

    Eso demuestra que las leyes de Obediencia Debida y Punto Final estaban siendo negociadas por el alfonsinismo y las cúpulas militares, que mientras se presentaban como adalides de los Derechos Humanos, en lo judicial el alfonsinismo frenaba causas como ésta para evitar provocar a los militares, que los policías y militares ya sabían que esas leyes estaban por salir.

    Alfonsín fue un radical típico, con todo lo que eso implica para el que sabe leer entre líneas.

  10. No olvidar que en 1983 se acusaba al peronismo de continuista. No olvidar el «Pacto Sindical-Militar». Mientras algunos sindicalistas puede que hayan sido entreguistas, otros miles se hundían en el Río de La Plata,

  11. Mono
    Algún día va a tener que contar como Alfonsin le rechazo, a Ubaldini y Lorenzo Miguel, la declaración de Huelga por tiempo indeterminado, aka Huelga General Revolucionaria.
    Era en Semana Santa y en apoyo del Presidente Constitucional, se podía hacer en el Salón Blanco con el Pueblo en la Plaza de Mayo; o en la CGT con la Confederal y Alfonsin presente.
    Los Compañeros de la OTR, Organización de Trabajadores Radicales, todavía están puteando la agachada.
    Un abrazo

  12. Agradezco a Eva Row, este comentario:

    Simplemente, glorioso post Enrique. A los muertos de todas las batallas los despojan dos veces, una vez de sus vidas, y la segunda, cuando los que no murieron, ni lucharon, y algunos hasta fueron los victimarios, se apropian del recibo con el que ellos pagaron como si fuera propio para reclamar la propiedad de lo disputado. Como si fuera una mercadería sin dueño. Son vivillos apropiadores de mercadería robada. Los dueños son los muertos. Los otros, vergüenza para los victimarios y deuda eterna con los muertos, para los beneficiarios.

  13. algo habia en el tejido social que permitio que al final cediera el cancer de la dictadura.Aparte de los indicalistas,los estudiantes(algunos de secundaria),docentes,periodistas ymuchos que resistimos contribuimos a l retorno de una forma democratica de gobierno,y ya se ha dicho que la socieda civil que tolero y apoyo a los milicos se aparto de ellos por la derrota en Malvinas,amen de que a los intereses internacionales dejo de interesarles la represion asesina una vez que se logro dusciplinar a una sociedad que aun arrastra el miedo.

  14. Los muertos son de todos Martín, no del peronismo. Los muertos eran argentinos.

    Tampoco se olvide del colaboracionismo del PJ.

    Que bueno que siga saliendo Contraeditorial, me cuesta mucho encontrarla, probraré en Lacroze

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