¿Qué fue el fernadismo, Papá?

La tentación de nombrar como “kirchnerismo” al período de gobierno que va desde el 25 de Mayo de 2003 hasta nuestros días es el lugar común en el que cae la mayoría de los analistas políticos en la actualidad, a veces intencionalmente, otras como reduccionismo y otra por simple miopía. Sin embargo se hace necesario separar la paja del trigo en estos días donde se barajan las candidaturas para el próximo período de gobierno.

Lo que se significa hoy como “kirchnerimo” es el estilo de gobierno inaugurado a partir del voto “No positivo” sobre la resolución 125 del, paradójicamente, vicepresidente del Nación Julio C C Cobos en el año 2008. Entonces el verdadero kirchnerismo nace en el gobierno de Cristina Fernandez erigido como sujeto conformado a partir de una acción contraria a su gobierno del mismísimo vicepresidente. Semejante mezcolanza oculta lo más significativo: las diferencias de estilos entre el ex presidente Nestor Kirchner y la actual presidenta Cristina Fernandez. ¿Y en qué consiste esa diferencia?

La diferencia fundamental está en que mientras Nestor negociaba con los sectores del poder establecido, Cristina inaugura una política independiente que le marca la cancha a estos sectores provocando una diferencia agonista muy saludable para los sectores mayoritarios de la nación.

Si la hipótesis anterior es válida, podríamos sostener la teoría de que en un segundo período Nestor no le hubiese podido dar el estilo fernandista a la política por la simple que razón resulta casi imposible enfrentarse a los sectores con los que hasta el último momento de su gobierno venía pactando.

Recuerdo a mi amigo David, que siembra como 500 has propias de soja y unas 10.000 ajenas, ultrakirchnerista en los 2007s y que apoyaba a Cristina para las elecciones del 2007. No había forma de hacerle entender los formatos republicanos de institución por esos días. Hoy David como la mayoría de los productores sojeros de la zona son cletistas y odian a Cristina. Entonces la pregunta que surge es por qué Cristina pudo y Nestor no. La respuesta no es sencilla pero la tentación de empezar esta diferenciación por la cuestión de género es muy grande, así que hacia allí nos dirigiremos.

Cristina es la primera en reconocer (¿victimizarse?) que para ella “es todo mas difícil por ser mujer”, y si bien esta afirmación no es una inferencia directa termina siendo verdad a la vuelta de la historia. Goliardo nos recordaba la importancia del rol femenino en los quiebres de la historia, fue Eva la que introduce muchos de los cambios fundamentales en la política Perón, pero no por su condición de ver la realidad desde la óptica  femenina sino por lo que intuyo un mecanismo que funcionaría de la siguiente manera:

  1. En una primera instancia el machismo del poder subestima y duda sobre la capacidad de una mujer para habérselas con las cuestiones de la política.
  2. Esto va configurando un prejuicio machista que ataca directamente la  imagen de la mujer en cuestión.
  3. Ante cualquier acción de gobierno, puede ser cualquiera pero si es una acción de peso este rasgo se acentúa, la oposición reacciona sobreactuando. En otras palabras existe una desproporción entre acción y reacción por una subestimación por parte del poder de las verdaderas fuerzas del dirigente, una especie de disciplinamiento. El caso típico, que pese a ser distinto por género es igualmente válido por ser la expresión de una minoría indígena que representa a una actividad marginal para el mundo, es el de Evo Morales en Bolivia.
  4. Es la misma oposición, constituida por políticos y sectores del poder establecidos, la que la/lo constituye en sujeto político visible y la que la/lo termina victimizando, no como causa sino como consecuencia. Volviendo a Evo: tildado de narcotraficante, preso, reprimido y violentado físicamente. Ebe de Bonafini cuando dice: “Yo soy hija de mis hijos”
  5. Una vez erigido victorioso como sujeto político con base de sustentación real, contrariamente a lo pretendido por el poder real, este direigente político se sabe independiente del poder real y establece confianza, siempre y cuando mantenga un agonismo de base que mantenga las diferencias que lo constituyeron.

De esta forma se explica por qué Cristina si pudo y Nestor no, ni podrá jamás crear confianza, es demasiado parecido al poder, todavía mantiene fuertes vínculos con muchos de sus tentáculos como la patria contratista, el sector financiero, el juego y otros puntos oscuros de éste y del anterior gobierno.

De esta forma Cristina constituye fernandismo independientemente, desprendida de Nestor, por más que este último haya contribuido a que así sea. Tal vez a Nestor le haya tocado hacer el trabajo sucio para que su esposa se lleve la gloria, tal vez se dieron la condiciones política para que este nuevo estilo se produzca, acaso la suerte o las contingencias, tal vez a causa de la traición de un Judas necesario, quién sabe, tal vez todo esto junto. Lo cierto es que es hora de hablar de fernandismo, más que de kirchnerismo tardío. Incluso, para los no kirchneristas se nos hace imprescindible establecer esta diferencia para superar aquel gobierno de Nestor.

14 Comments on “¿Qué fue el fernadismo, Papá?”

  1. yo no creo esa teoria de que ella es mas audaz y por eso se enfrento a los poderes con los que nestor negociaba.

    lo que sucedio fue que clarin dejo de apoyar al gobierno, porque percibio que se agotaba politicamente. Entonces nestor se saco y empezo a hablar de clarin.
    o acaso cristina le imploraba que no pacte con clarin los primeros años?

    mas alla de que haya machismo o no.

    1. El post queda abierto, es cierto que no se dice qué es el fernandismo, pero de los logros o fracasos de este gobierno ya se habla, lo que quería establecer es una frontera entre el kirchnerismo de Nestor y el de Cristina. Pero un solo post queda corto para eso

  2. Aún así, no estoy de acuerdo de hacer la diferencia, ya que la política de base es la misma.
    Creo que separar es hacer cualquier cosa. A mi me parece que decir «políticas kirchneristas» o «políticas fernandistas» queda chico siendo que siento que esta gente son los verdaderos peronistas y que estas políticas deberían llamarse «peronistas» sin hacer división. ¿Quizás «pejotistas»?

  3. No se qué es el Fernandismo, pero alguna pista se puede buscar.

    En el ejercicio del poder el Fernandismo tiene una mayor sofisticación que el Kirchnerismo, cuya matriz está más relacionada con la de cualquier prolijo gobernador peronista, tiene más apego a las instituciones y, sin duda también por necesidad, mayor interacción con el Congreso.

    El Fernandismo es menos propenso a las chanchadas como la renovación de licencias del último día. Está más interesado por la sociedad civil, como la Coalición por una Radiodifusión Democrática en la que se apoyó para sacar la nueva ley de medios y es más alérgico a los factores de poder. El Kirchnerismo soñó con un gran acuerdo con la ¨burguesía nacional¨, término generoso que incluiría desde Techint hasta Moneta, pasando por Clarín, Jorge Brito y la AEA. El Fernandismo sabe que eso no existe.

    El Fernandismo parecía más proclive hacia el progresismo no pejotista, con Lousteau y Ocaña a la cabeza, aunque la catástrofe de la 125 del ministro y la extrema sensibilidad de algunos aliados no peronistas, parece haber enfriado ese ímpetu inicial.
    Los dos movimientos comparten patologías, la mesa chica del diámetro de una chapita de Pepsi, la falta de cuadros y de consolidación de mayorías, pero mantienen diferencias: no parece probable que el Kirchnerismo, movimiento más prudente y más ortodoxo, hubiera terminado con las AFJP y lanzado la ley de medios.

  4. Me olvidaba.

    Creo que los dos movimientos se infiltran mutuamente: La Corte fue una infiltración Fernandista (al menos Argibay y Zaffaroni) mientras que el ministro Moreno es una infiltración Kirchnerista (no tanto por su pintoresco accionar sino por la creencia falaz, muy relacionada con la idea vaporosa de ¨burguesía nacional¨, de que para que el Estado controle eficazmente es mejor tener dos o tres interlocutores grandes que muchos chicos).

    Anibal Fernández es un caso atípico: fue una infiltración Kirchnerista que se borocotizó, y hoy es el gran stopper Fernandista.

  5. que lio conceptual…si queremos «educar»…¿por que no comenzo Charlie por definir lo que entiende por»fernandismo»…Por su culpa a mi me cae ,fijense,como la famosa»mascara de Fernando»que encubrio la Revolucion de Mayo(al decir del historiador Busaniche)que en en definitiva fue un cambio de gobierno para salir del monopolio comercial español…Sumo que sigo siendo kirchnerista critica,que la prefiero a Cristina,que me preocupa mas el»machismo»asumido por las mujeres de clase media que heredaron el gen anti-evita y que,por envidia derivada de su afan por imitar a la clase alta,trasuntan su mediocridad intelectual odiando no a la presidente,sino a su imagen,sin tomarse la molestia de pensar en lo que dice.¿Es que seguimos necesitando chivos expiatorios?

    1. Isabel:
      Puede que se hable de fernandismo por algunas semejanzas con el gobierno de Fernando de la Rúa. No sé, me parece, hay muchos aliancistas en este gobierno y algunas políticas, sobre todo mantener a rajatabla la convertibilidad, ahora 1 a 4, son similares.-
      Esperemos que no.-
      Saludos.-

  6. Yo no haría una diferenciación tan tajante entre Néstor y CFK. El proyecto en sí es difícil de llevar a cabo, dadas las limitantes dentro de las cuales tiene que actuar. Y las dificultades lo fueron haciendo correrse cada vez más hacia el lugar en el que más cómodo se siente, el de política versus corporaciones. Por otro lado, todavía le cuesta al kirchnerismo la construcción del chásis que lo sostenga, la proyección de alianzas. Pero todo se va haciendo al andar. No es lo mismo, tampoco, el primer Lula -que designó gente del establishment en su gabinete-, que el que está por terminar y consagra a Dilma candidata. Y también lo forjaron las desventuras a Lula, la necesidad de reinventarse, o mejor dicho, de buscar su verdadera esencia. El momento en el que asumió Kirchner, las peculiaridades que rodearon su origen, dibujaron un tipo mucho más limitado, con menos margen que una Cristina con más votos y más plata, primero, al inicio de su mandato; y a la que -después de la 125 y el 28 de Junio- no le quedó otra que ir a fondo en serio, porque quedaban pocas balas en el cartucho, y había que jugársela toda. Ahora que se aceptó al kirchnerismo como actor político -con todo lo que representa, incluido-, es más fácil ya ir avanzando en el trazo propio sin tantas vicisitudes.

    1. No, para nada. Pero te lo aseguro, es más, yo quiero que sea Cristina y no Néstor el año que viene. Es más, mi blog personal tiene de subtítulo la leyenda: Cristina Fernández de Kirchner. Presidenta 2011.

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