¿Qué se dijo en este Congreso?
- Patricia Bullrich, aseguró que “esto recrea una tradición de ClarÃn, comprometido con el desarrollo del paÃsâ€. Y el diputado Massa afirmó que es importante “un cambio de paradigma respecto a los medios de comunicaciónâ€. A su lado, Hermes Binner planteaba su “propuesta productiva, que hermana al campo con la industriaâ€, para dejar atrás “un modelo  que rechaza a un sector productivo que debe ser atendido para mejorar el desarrolloâ€.
- coincidieron en el enorme potencial del campo para seguir creciendo, y también en la necesidad de contar con un marco polÃtico e institucional que no trabe esa expansión.
- ¿El campo está hibernando?, preguntó el periodista Daniel Fernández Canedo aprovechando una de las conclusiones a la que los especialistas habÃan llegado durante la mesa redonda. «El campo está parado y eso es por culpa de un Gobierno que tiene otra cultura, la cultura del petróleo. Una mentalidad extractiva y la obsesión de sacarle a un sector dinámico como el agropecuario», respondió Sanz, según el recorte que hizo el diario en tiempo real. En la edición posterior no se guardó el tiro: «Se señala que el campo está frenado, ¿qué habrÃa que hacer?, aguijoneó Daniel Fernández Canedo, editor de ClarÃn.»Cambiar el gobierno. El campo está hibernando con todas las energÃas contenidas porque este Gobierno viene del sur, de la cultura petrolera y ve al campo como un objeto de tributación y no de desarrollo. HabrÃa que tener en la Casa Rosada gente que entienda los modelos productivos, soltó Sanz.
- El diputado massista Solá expresó su preocupación por la transformación de Argentina en un paÃs de monocultivo de soja. Recordó que cuando fue secretario de Agricultura autorizó la siembra de soja transgénica junto al actual ministro de Ciencia, Lino Barañao, pero subrayó que se habÃa llegado demasiado lejos con un monocultivo que hacÃa incurrir al paÃs en graves riesgos productivos.
- Antes, con derechos de exportación del 20%, se habÃan atendido las urgencias sociales más inminentes. La mejora de los precios internacionales engolosinó a las autoridades, que fueron por todo. Casi se duplicó el nivel de retenciones, pasando del 20 al 35%. Y vino el intento del zarpazo final con la tristemente célebre Resolución 125. Un verdadero experimento que arrojó un resultado inexorable: f renar un proceso que no exhibÃa fisuras. El campo se paró, y el paÃs empezó a complicarse. La Argentina necesita dólares. Y los únicos genuinos vienen de la agroindustria. A pesar de la enorme transferencia de ingresos genuinos del interior al Estado nacional, el sector está intacto, todo lo que precisa es un cambio de aros. El poeta tandilense Ambrosio Renis dijo una vez: “cuando el campo está triste, las ciudades se llenan de yuyosâ€. El experimento K fue una simple comprobación. Ahora soplan vientos de cambio.
- Hacia el final llegó la pregunta fatÃdica: ¿Qué van a hacer con las retenciones? Sanz que admitió sus intenciones presidenciales, respondió que habrÃa que hacer una reforma impositiva integral con eje en el impuesto a las Ganancias. Solá, que se presentó experimentado en la gestión, afirmó que le bajarÃa las retenciones al resto de los granos, menos a la soja.
Una breve reflexión sobre lo que significa este ciclo-congreso-think tank (click acá para ver asistentes y más información) puede encararse por el lado de que esta iniciativa apunta a recrear un espacio de acuerdo entre fuerzas polÃticas más cercanas al neoliberalismo. En el mismo sentido del Foro de Convergencia Empresarial, desde el sector empresario, o Unen desde el sector polÃtico.
Se trata en este post de promover un debate, visibilizarlo, porque no figura en las principales instancias de discusión pública. Lógicas que se vienen promoviendo desde la prensa opositora, con el objetivo de nutrir esos espacios más aún. Lanata el último domingo indicaba que deberÃan unirse todos («desde el PO a Macri»), por ejemplo.
- menor incidencia del Estado en la distribución de recursos de la economÃa,
- corrección de la restricción externa vÃa tipo de cambio alto, y menor gasto público orientado al consumo,
- promoción de actividades vinculadas con el mercado externo, afectando a la pequeña y mediana industria, como resultado relevante,
- mayor apertura comercial,
- menores retenciones al campo en general (el caso de la soja va a ser conflictivo con cualquier gobierno que venga, lo mismo que el petróleo),
- baja de impuestos, menor presión recaudatoria,
- menos inversiones públicas y más inversiones privadas,
- reducción de subsidios al consumo,
- mejora de servicios en función de la competitividad,
- merma de los esfuerzos redistributivos del campo hacia la industria,
- morigeración de la promoción de las paritarias, reducción del volumen salarial (menor participación de los trabajadores en el ingreso nacional),
- control de la inflación en detrimento del poder adquisitivo de los sectores postergados (con un plan, es decir: que los precios sean aceptados por los empresarios, o sea, relativamente altos respecto del salario y el tipo de cambio),
- ¿endeudamiento internacional con tasas aceptables para mejorar ingresos vÃa valorización financiera en detrimento del mercado interno? ¿Altas tasas de interés?
- nuevos acercamientos a bloques regionales que agilicen posturas exportadoras antes que meercado internistas (menos Mercosur, ¿más Alianza PacÃfico? ¿menos BRICS?)
- Posible nueva ola de descentralización, desregulación, privatización, focalización de polÃticas sociales, etc…
Cabe pensar que a este debate se le contrapone uno mucho más rico, por ejemplo: cómo profundizar la eficiencia y eficacia del gasto y la recaudación del Estado en función de la distribución del ingreso equitativa y de la mejora de los niveles de calidad de vida actual. ¿Cómo universalizar buenos niveles de calidad de vida? Este debate no está en el Congreso de manera honesta, porque honestamente es incompatible con los puntos mencionados.No hay dudas de que con todo lo anterior, el nivel de expectativas de los sectores inversores mejorará. La promoción de las inversiones se vinculan con un mercado para colocar esa producción. Esta lógica reduce el mercado interno, cabe pensar, entonces, que esas inversiones, de concretarse, apuntaran a ganancias que no están vinculadas con el consumo interno. Y eso es un problema. Que requiere debate.
No hay dudas, tampoco, que la mayorÃa de los grandes empresarios estarÃan contentos con todas esas medidas, pero no hay dudas tampoco, que esas medidas significarÃan un retroceso en la –todavÃa insuficiente– calidad de vida de los sectores sociales con mayores necesidades.