1 ¿Cuánto crecerá la Argentina este año y qué proyecciones manejan para el próximo?
Este año la economÃa va a crecer poco, en torno al 1,5%. En el segundo trimestre, el PBI se contrajo, por el impacto pleno de la caÃda en la cosecha, el desplome de la producción automotriz provocado por la contracción de las exportaciones a Brasil, y el golpe sobre las expectativas que provocó el cierre del grifo cambiario. Esto, en conjunto con paritarias que llegaron más tarde y restricciones a las importaciones, generaron una retracción del consumo y la inversión. Ya en julio aparecieron algunos datos mejores de la economÃa y esperamos alguna recuperación hacia fin de año, cuando la comparación se haga con la baja base de un año atrás. Para 2013, proyectamos un crecimiento más alto que este año, en torno al 5%. Parte de la recuperación estarÃa dada por la reversión de algunos de los factores exógenos que este año jugaron en contra. La proyección incluye un salto en la cosecha en torno al 25% (113 millones de toneladas vs. 90 millones de este año), y un Brasil donde la polÃtica logra revertir el freno de la actividad. Pero también por la posibilidad de financiar el aumento en las importaciones que requiere la industria y el impulso al consumo en un contexto de mayores saldos exportables y menores vencimientos de deuda en dólares. Esta recuperación no es tendencial, sino que está asociada a la abundancia coyuntural de dólares proyectada.
2 ¿El repunte se verá reflejado en el consumo y la inversión?
En cuanto a inversiones, no hay estÃmulos a hundir dólares adicionales en el paÃs, pero hay muchos pesos en la economÃa buscando estrategias defensivas que tendrán algún impacto en los próximos meses. En una economÃa donde la tasa de interés sigue siendo fuertemente negativa y el cierre del mercado de cambios para atesoramiento o giro de utilidades ubica la brecha cambiaria arriba del 35%, se genera un enorme incentivo a sacarse los pesos de encima. Esto en el corto plazo deriva en estrategias defensivas que impulsan el consumo y la inversión, que van a poder ser financiadas por el salto en la oferta de dólares. Podemos discutir sobre la calidad de la inversión resultante, que va a estar concentrada probablemente en construcciones residenciales (aún cuando el desplome en la actividad inmobiliaria se sostenga frente a las restricciones cambiarias) y en sectores beneficiarios del «modelo» que cuentan con la demanda protegida y alto componente importado en su función de producción.
3 ¿Qué impacto tendrá el ingreso de dólares adicionales en 2013?
El salto en el saldo exportable alcanzarÃa a 10.000 millones de dólares, a los que hay que sumar aproximadamente 4.000 millones de dólares adicionales por menores vencimientos de deuda en divisas considerando el caso de que en 2013 no se paga el cupón del PBI. Ese aire le permite a la polÃtica flexibilizar los despachos a plaza de importaciones consistentes con un crecimiento mayor de la economÃa y le da margen al BCRA para no avanzar en nuevas restricciones cambiarias limitando el impacto de la brecha sobre la tasa de inflación.
4 ¿Se abrirán las restricciones para comprar dó
No creemos que haya modificaciones en las medidas que ya existen. En todo caso, la duda es si se seguirá cerrando el grifo. La novedad es que habrá más dólares disponibles en la economÃa, con lo cual no se necesita la sobrerreacción de este año.
5 ¿Cómo cerrará el año el dólar?
El BCRA está acelerando la pauta de devaluación. El año pasado se movió un 7,5% y en lo que va de este año ya lleva el 8% y apunta a un dólar más cerca de $ 5 ($ 4,96 es nuestra estimación a fin de año). El próximo año probablemente la pauta de devaluación se ubique un par de puntos arriba del 15% o 16% de este año, con un dólar más cerca de $ 6 ($ 5,85 es nuestra estimación para fin de 2013). Lo que no vemos es al BCRA convalidando la brecha.
6 ¿Cuál es el impacto sobre la inflación?
Con un 2013 con cierta holgura en el frente externo que genere los dólares que va a demandar en forma indirecta la economÃa el próximo año (aún con la fuga de capitales y las remesas de utilidades prohibidas) y alguna suba en la tasa de interés que remunera al ahorro, hay margen para limitar el traslado de la brecha cambiaria a precios locales aun en un contexto de mayor cantidad de pesos en la economÃa. Sin embargo, con este frente externo incluso el equilibrio es delgado. El desarme desordenado del esquema de subsidios y/o un impacto más rápido sobre los precios de los transables (si se pretende cerrar más el grifo cambiario) pueden generar efectos de segunda ronda sobre la dinámica salarial que terminen rompiendo el intento inicial de evitar un escalón más alto de la tasa de inflación mientras se sigue usando el impuesto inflacionario.
7 ¿Cuál es hoy el tipo cambio de equilibrio?
En 2010 estaba razonablemente bien, el problema era la pelÃcula con una tasa de inflación que triplicaba la tasa de devaluación y que lejos de intentar moderarse se siguió impulsando a partir de aumentos salariales que acumularon en 2010 y 2011 un 50% en dólares, mientras el tipo de cambio y las tarifas de servicios públicos se utilizaban como ancla. Tomando la inflación local y la de EE.UU., para mantener la competitividad de 2010, este tipo de cambio deberÃa ser hoy más parecido a $ 5,2. Esto refleja que la brecha que existe hoy es la resultante de enviar toda la demanda a un mercado paralelo reducido, pero no tiene que ver con los fundamentos en la economÃa. El problema, en todo caso, es la pelÃcula en una economÃa donde si bien el BCRA aceleró la pauta de devaluación, todavÃa la inflación se ubica algo por encima.
8 ¿Es posible que se produzcan más cambios en la polÃtica de subsidios?
Empezamos el año con una polÃtica de subsidios que intentaba segmentar la demanda y después del accidente de Once esa agenda se frenó. En el último mes volvió a ponerse sobre la mesa, aunque el esquema actual ya no tiene un objetivo social o económico sino que se intenta hacer transfiriendo directamente el costo a las provincias -Capital y Buenos Aires- donde está concentrado el grueso de los subsidios. Y estos distritos no tienen margen como para seguir financiando el esquema actual. Veremos cómo se avanza, pero por lo pronto el ritmo de crecimiento de los subsidios aminoró este año al 22% desde el 55% que crecieron en 2011 y no se descarta alguna baja nominal el próximo año. La estrategia de congelar el monto nominal de los subsidios como se anunció en el caso del transporte es correcta, aunque para que tenga efecto va a ser necesario avanzar más rápido en la segmentación de la demanda a partir de la información de la tarjeta SUBE. A su vez el último anuncio de polÃtica energética estuvo dado por la reducción de los subsidios a la energÃa a aquellos distritos que convaliden subas tarifarias en distribución. Si se avanza en este sentido, el aumento en las facturas de energÃa en la provincia de Buenos Aires, será sensiblemente mayor al requerido para sostener la operatoria de la distribución de energÃa, ya que también aumentará el costo de la generación que pagan los usuarios.
9 ¿En un año electoral, crecerÃa más el gasto público en 2013?
No necesariamente, aunque tampoco esperamos una moderación significativa. Probablemente, la obra pública que este año se tomó un respiro, vuelva a pegar un salto en el año electoral, pero hay que ver cómo evolucionan los demás componentes del gasto. Las jubilaciones (35% del total) se empiezan a ajustar con una nominalidad del 31% anual frente al 38% vigente hasta marzo. Los salarios dependerán de la próxima paritaria, no exenta de conflicto, sobre todo en las provincias que arrancan con el salario docente en marzo. Los subsidios (16% del gasto), de mantenerse el objetivo anunciado, deberÃan subir poco y licuarse en términos reales, en tanto las transferencias discrecionales a provincias, probablemente mantengan el freno que muestran este año, explicado en gran medida por la caÃda del 60% en las enviadas a la provincia de Buenos Aires. Es que si bien, la reforma en la carta orgánica del BCRA asegura el financiamiento al Fisco, que perdió el superávit y no abrió el crédito, genera un deterioro creciente de la relación de convertibilidad con más pesos en la economÃa e iguales dólares en las reservas. Algo que no está exento de costos en una economÃa que tiene una demanda de pesos atada con controles y donde las tasas de interés siguen siendo negativas.
10 ¿La crisis en Europa tendrá un mayor impacto?
Es cierto que el comercio mundial se moderó por el frenazo en Europa y a la Argentina le impactó básicamente a través de Brasil, pero el canal financiero sigue siendo limitado, en tanto gracias a la sequÃa en EE.UU. y a las promesas de intervención de los Bancos Centrales estamos frente a los mayores precios de la cosecha de la historia. De todos modos estamos atados a la promesa de Mario Draghi de que hará todo lo necesario para salvar al euro frente a una situación de insolvencia en la periferia con enormes canales de conexión al sistema financiero. La polÃtica europea tiene las herramientas para poder acotar el riesgo sistémico, pero las viene manejando de forma imprudente o tardÃa. En nuestro escenario seguimos proyectando la continuidad del euro y varios años de estancamiento o crecimiento muy bajo en Europa.
11 ¿Cómo evolucionará el euro frente al dólar?
Mientras la polÃtica siga manteniendo a la periferia dentro del euro, va a fluctuar dentro de estos niveles. Puede que haya algún anuncio de expansión monetaria en EE.UU. que termine generando alguna apreciación en el margen o alguna nueva falta de coordinación en la polÃtica europea que vuelva a generar temores, y juegue al revés.
Este año la economÃa va a crecer poco, en torno al 1,5%. En el segundo trimestre, el PBI se contrajo, por el impacto pleno de la caÃda en la cosecha, el desplome de la producción automotriz provocado por la contracción de las exportaciones a Brasil, y el golpe sobre las expectativas que provocó el cierre del grifo cambiario. Esto, en conjunto con paritarias que llegaron más tarde y restricciones a las importaciones, generaron una retracción del consumo y la inversión. Ya en julio aparecieron algunos datos mejores de la economÃa y esperamos alguna recuperación hacia fin de año, cuando la comparación se haga con la baja base de un año atrás. Para 2013, proyectamos un crecimiento más alto que este año, en torno al 5%. Parte de la recuperación estarÃa dada por la reversión de algunos de los factores exógenos que este año jugaron en contra. La proyección incluye un salto en la cosecha en torno al 25% (113 millones de toneladas vs. 90 millones de este año), y un Brasil donde la polÃtica logra revertir el freno de la actividad. Pero también por la posibilidad de financiar el aumento en las importaciones que requiere la industria y el impulso al consumo en un contexto de mayores saldos exportables y menores vencimientos de deuda en dólares. Esta recuperación no es tendencial, sino que está asociada a la abundancia coyuntural de dólares proyectada.
2 ¿El repunte se verá reflejado en el consumo y la inversión?
En cuanto a inversiones, no hay estÃmulos a hundir dólares adicionales en el paÃs, pero hay muchos pesos en la economÃa buscando estrategias defensivas que tendrán algún impacto en los próximos meses. En una economÃa donde la tasa de interés sigue siendo fuertemente negativa y el cierre del mercado de cambios para atesoramiento o giro de utilidades ubica la brecha cambiaria arriba del 35%, se genera un enorme incentivo a sacarse los pesos de encima. Esto en el corto plazo deriva en estrategias defensivas que impulsan el consumo y la inversión, que van a poder ser financiadas por el salto en la oferta de dólares. Podemos discutir sobre la calidad de la inversión resultante, que va a estar concentrada probablemente en construcciones residenciales (aún cuando el desplome en la actividad inmobiliaria se sostenga frente a las restricciones cambiarias) y en sectores beneficiarios del «modelo» que cuentan con la demanda protegida y alto componente importado en su función de producción.
3 ¿Qué impacto tendrá el ingreso de dólares adicionales en 2013?
El salto en el saldo exportable alcanzarÃa a 10.000 millones de dólares, a los que hay que sumar aproximadamente 4.000 millones de dólares adicionales por menores vencimientos de deuda en divisas considerando el caso de que en 2013 no se paga el cupón del PBI. Ese aire le permite a la polÃtica flexibilizar los despachos a plaza de importaciones consistentes con un crecimiento mayor de la economÃa y le da margen al BCRA para no avanzar en nuevas restricciones cambiarias limitando el impacto de la brecha sobre la tasa de inflación.
4 ¿Se abrirán las restricciones para comprar dó
No creemos que haya modificaciones en las medidas que ya existen. En todo caso, la duda es si se seguirá cerrando el grifo. La novedad es que habrá más dólares disponibles en la economÃa, con lo cual no se necesita la sobrerreacción de este año.
5 ¿Cómo cerrará el año el dólar?
El BCRA está acelerando la pauta de devaluación. El año pasado se movió un 7,5% y en lo que va de este año ya lleva el 8% y apunta a un dólar más cerca de $ 5 ($ 4,96 es nuestra estimación a fin de año). El próximo año probablemente la pauta de devaluación se ubique un par de puntos arriba del 15% o 16% de este año, con un dólar más cerca de $ 6 ($ 5,85 es nuestra estimación para fin de 2013). Lo que no vemos es al BCRA convalidando la brecha.
6 ¿Cuál es el impacto sobre la inflación?
Con un 2013 con cierta holgura en el frente externo que genere los dólares que va a demandar en forma indirecta la economÃa el próximo año (aún con la fuga de capitales y las remesas de utilidades prohibidas) y alguna suba en la tasa de interés que remunera al ahorro, hay margen para limitar el traslado de la brecha cambiaria a precios locales aun en un contexto de mayor cantidad de pesos en la economÃa. Sin embargo, con este frente externo incluso el equilibrio es delgado. El desarme desordenado del esquema de subsidios y/o un impacto más rápido sobre los precios de los transables (si se pretende cerrar más el grifo cambiario) pueden generar efectos de segunda ronda sobre la dinámica salarial que terminen rompiendo el intento inicial de evitar un escalón más alto de la tasa de inflación mientras se sigue usando el impuesto inflacionario.
7 ¿Cuál es hoy el tipo cambio de equilibrio?
En 2010 estaba razonablemente bien, el problema era la pelÃcula con una tasa de inflación que triplicaba la tasa de devaluación y que lejos de intentar moderarse se siguió impulsando a partir de aumentos salariales que acumularon en 2010 y 2011 un 50% en dólares, mientras el tipo de cambio y las tarifas de servicios públicos se utilizaban como ancla. Tomando la inflación local y la de EE.UU., para mantener la competitividad de 2010, este tipo de cambio deberÃa ser hoy más parecido a $ 5,2. Esto refleja que la brecha que existe hoy es la resultante de enviar toda la demanda a un mercado paralelo reducido, pero no tiene que ver con los fundamentos en la economÃa. El problema, en todo caso, es la pelÃcula en una economÃa donde si bien el BCRA aceleró la pauta de devaluación, todavÃa la inflación se ubica algo por encima.
8 ¿Es posible que se produzcan más cambios en la polÃtica de subsidios?
Empezamos el año con una polÃtica de subsidios que intentaba segmentar la demanda y después del accidente de Once esa agenda se frenó. En el último mes volvió a ponerse sobre la mesa, aunque el esquema actual ya no tiene un objetivo social o económico sino que se intenta hacer transfiriendo directamente el costo a las provincias -Capital y Buenos Aires- donde está concentrado el grueso de los subsidios. Y estos distritos no tienen margen como para seguir financiando el esquema actual. Veremos cómo se avanza, pero por lo pronto el ritmo de crecimiento de los subsidios aminoró este año al 22% desde el 55% que crecieron en 2011 y no se descarta alguna baja nominal el próximo año. La estrategia de congelar el monto nominal de los subsidios como se anunció en el caso del transporte es correcta, aunque para que tenga efecto va a ser necesario avanzar más rápido en la segmentación de la demanda a partir de la información de la tarjeta SUBE. A su vez el último anuncio de polÃtica energética estuvo dado por la reducción de los subsidios a la energÃa a aquellos distritos que convaliden subas tarifarias en distribución. Si se avanza en este sentido, el aumento en las facturas de energÃa en la provincia de Buenos Aires, será sensiblemente mayor al requerido para sostener la operatoria de la distribución de energÃa, ya que también aumentará el costo de la generación que pagan los usuarios.
9 ¿En un año electoral, crecerÃa más el gasto público en 2013?
No necesariamente, aunque tampoco esperamos una moderación significativa. Probablemente, la obra pública que este año se tomó un respiro, vuelva a pegar un salto en el año electoral, pero hay que ver cómo evolucionan los demás componentes del gasto. Las jubilaciones (35% del total) se empiezan a ajustar con una nominalidad del 31% anual frente al 38% vigente hasta marzo. Los salarios dependerán de la próxima paritaria, no exenta de conflicto, sobre todo en las provincias que arrancan con el salario docente en marzo. Los subsidios (16% del gasto), de mantenerse el objetivo anunciado, deberÃan subir poco y licuarse en términos reales, en tanto las transferencias discrecionales a provincias, probablemente mantengan el freno que muestran este año, explicado en gran medida por la caÃda del 60% en las enviadas a la provincia de Buenos Aires. Es que si bien, la reforma en la carta orgánica del BCRA asegura el financiamiento al Fisco, que perdió el superávit y no abrió el crédito, genera un deterioro creciente de la relación de convertibilidad con más pesos en la economÃa e iguales dólares en las reservas. Algo que no está exento de costos en una economÃa que tiene una demanda de pesos atada con controles y donde las tasas de interés siguen siendo negativas.
10 ¿La crisis en Europa tendrá un mayor impacto?
Es cierto que el comercio mundial se moderó por el frenazo en Europa y a la Argentina le impactó básicamente a través de Brasil, pero el canal financiero sigue siendo limitado, en tanto gracias a la sequÃa en EE.UU. y a las promesas de intervención de los Bancos Centrales estamos frente a los mayores precios de la cosecha de la historia. De todos modos estamos atados a la promesa de Mario Draghi de que hará todo lo necesario para salvar al euro frente a una situación de insolvencia en la periferia con enormes canales de conexión al sistema financiero. La polÃtica europea tiene las herramientas para poder acotar el riesgo sistémico, pero las viene manejando de forma imprudente o tardÃa. En nuestro escenario seguimos proyectando la continuidad del euro y varios años de estancamiento o crecimiento muy bajo en Europa.
11 ¿Cómo evolucionará el euro frente al dólar?
Mientras la polÃtica siga manteniendo a la periferia dentro del euro, va a fluctuar dentro de estos niveles. Puede que haya algún anuncio de expansión monetaria en EE.UU. que termine generando alguna apreciación en el margen o alguna nueva falta de coordinación en la polÃtica europea que vuelva a generar temores, y juegue al revés.
Bueno, éste es un poco menos talibán que el resto.
Siempre leo los informes de esta gente.
Desde hace varios años, su actitud es: ‘no estamos de acuerdo con el modelo, no es el correcto, pero si se dan las condiciones A, B, C…, funciona.’
Jamás hacen predicciones apocalÃpticas. Sólo hacen hipótesis sobre qué puede pasar según la evolución de ciertas variables.
Ellos venden sus informes a empresas, como los demás. Pero me parece que la diferencia es que ***lo que les venden a las empresas es lo mismo que publican en los medios***. En cambio, los otros les dicen a las empresas más o menos lo mismo que Bein pero vociferan y prometen catástrofes en los medios.
Si, igual no creo que haya vuelta atrás respecto a lo del «grifo» para comprar verdes para atesorar
Me too. Aunque la masa de $ que antes se esterilizaba en U$S no sé adonde se podrá dirigir ahora. Y éso puede llegar a ser un problemón si el grueso va a consumo, por la inflación que provocarÃa. Si va a inversión en ladrillos (nuevos), su precio puede espiralarse aún más.
Y no se… el chiquitaje más allá del cagazo reciente y que lo puede haber desviado circunstancialmente, volverá a los ladrillos nuevos como decÃs, la espalda para ver si se cambia el rumbo no creo que les de y los de la base que no creo que tengan muchos dólares, seguiran con plazos fijos, pero me parece que la gran mayorÃa lo que dedica a ahorro es residual lo cual no es del todo bueno, de hecho este «super consumo» tiene su efecto no deseado más allá de la inflación
El tema son los big players, esos si tienen espaldas y encima tienen limitadas los giros de utilidades con lo cual espero más triangulaciones locas antes que inversión.. veremos
Igual entiendo que aunque todos se comporten como carmelitas descalzas va a ser difÃcil que tengamos una inflación considerada normal (1 a 5 ponele) me conformo con un diego un poco má’ pero…
¿qué piensan sobre que el gobierno intente «chupar esa masa que antes se esterilizaba en U$S» emitiendo bonos/obligaciones para financiar proyectos productivos de magnitud (como las obligaciones que está tramitando YPF para financiar la exploración)?
podrÃa servir para hacerse de financiamiento fresco al tiempo que se podrÃa detener la crecidita inflacionaria.
Lo de YPF pinta interesante para alguien del ‘chiquitaje’ (para los otros también). HabrÃa que ver qué dicen los expertos.
Tapones: Es una buena idea, pero depende de cuánto garpe ese bono. Si garpa menos que la infleta…
Tapones: Ahora que lo pienso, me pa que no servirÃa de mucho, porque los $ simplemente cambiarÃan de bolsillo, pero no desaparecerÃan del ambiente: En vez de estar en mi bolsillo, irian a parar a los de Roggio o quien haga la obra. ¿Y después? Estamos en la misma. Me pa.
La iniciativa y dentro de sus posibilidades seguirán por parte del gobierno se supone que vendrán créditos, bonos o como sea, para mi no hay duda.
Y si Eduardo, por eso te decÃa que la inflación va a estar y en términos altos para la moral y las buenas costumbres, pero es preferible asà antes que la timbeen
Lo importante también es que una importante masa de guita vaya a las PyMES pero me parece que hay que meter en cana a algún banquero antes
real, entiendo el punto. es cierto.
la diferencia positiva que imagino es que después quedarÃan bienes de alto valor, y más capacidad productiva, cosa que permitirÃa aumentar la oferta (y, dependiendo el rubro, la competencia, para que -a la larga- sirva como ancla de precios, a la larga, imposible en corto plazo); al tiempo que, como no se tratarÃa de apuntalar directamente al «consumo», sino a la «producción», creo que el ciclo alcista no serÃa tan, tan, tan veloz como si dejamos que «los mercados se autoregulen» (perdón por el último oxÃmoron).
la joda es lo que vos también agregás: ¿cuánto tienen que garpar los «bonos» para que sean tentadores?
Yo creo que no hay forma de ganarle nunca a la inflación con tasas por encima del 5 y con elementos básicos como ser un plazo fijo o algo asà y como la gran mayorÃa -supongo lo de la mayorÃa- tiene un capital ahorrado chico (no se dale 100 mil ma’ o meno’ pa’ abajo) que al final lo terminás depositando, el que banca a pérdida el financiamiento a cualquier emprendimiento somos nosotros, como debe haber sido en muchos lados.
A modo de ejemplo de transferencias y salvando las distancias, los ponja pagaban el arroz un 77% más caro que el precio internacional, la diferencia iba a la agricultura para su desarrollo y obtener asà su auto suficiencia alimentaria
silenoz, no terminé de entender bien lo último ¿vos pensás que es jodido hacer tentadoras esas posibles propuestas (bonos/obligaciones/etc) por el nivel de inflación o te estabas refiriendo a los depósitos de los bancos?
Mirá tapones con el tema de los bonos no lo se, lo que dice Eduardo es razonable por la tasa, pero hay bonos o papeles dando vueltas que la verdad no conozco la operatoria.
Mi comentario anterior se referÃa a ese ahorro que no es poco pero tampoco es lo suficientemente relevante como para adquirir una membresÃa VIP en algún clú selecto, y estos hoy, me imagino, van a parar a un plazo fijo o algún otro instrumento tipo fondo o algo asà y mi comentario se referÃa a esa guita que debe ser un monto importante y que deberÃa volcarse a préstamos para producir.
Es más, además de la bendita «plata de los jubilados» -que se «timbea» +- como acá en los paÃses normales- se involucran los fondos de las aseguradoras principalmente los de seguros de vida -en este tipo de seguros se suele invertir en opciones a largo plazo- fondos estos que estan en los bancos pero la verdad no se su importancia por nuestra poca propensión a este tipo de ahorro cosa que no pasa en culturas como la anglo-sajonas u oriental
les peguntaba justamente por eso.
desconozco la factibilidad de un mecanismo como el que aplica ahora ypf trasladado a un plan mayor por parte del estado.
incluso estuve tratando de saber cómo se calcula que garparán esas obligaciones lanzadas por ypf, qué compromiso suponen, etc.
lo preguntaba porque ando medio perdido en el asunto.
lo que estaba elucubrando es que «la retribución rentable de esos imaginarios «bonos» no deberÃa estar determinada tanto por la inflación como por la rentabildiad del proyecto a financiar.
¿me explico?
quiero decir, si el estado captura inversiones para, supongamos, extraer oro, su rentabilidad deberÃa poder pagar el capital más los intereses ajustados a la inflación del perÃodo.
¿o estoy muy en pedo?
Ni idea tapones, quizás lo que citás podrÃa andar en circunstancias normales, caracterÃsticas que no abundan precisamente, además meter algo ajustado por inflación es pa’ quilombo…. bahh no te dan bola de hecho lo del INDEC ¿no fue por tener papeles ajustado por inflación que emitio Lavagna? o ¿es una leyenda urbana?
Pero bueno va a ser un problema que se libere crédito para producción más allá de la capacidad propia del estado, sobre todo para las PyMES
tapones: por lo que pude enterarme, cuando se lanzan estas obligaciones como las de YPF, los interesados piden determinada tasa, y del análisis de las ofertas sale una llamada ‘tasa de corte’, que es la que pagarán.
Lo que es de esperar es que todo el mundo pida una tasa mayor que la de los plazos fijos (tal vez bastante mayor, si no no se meten; el patriotismo aquà no cuenta), y resulte de allà un rendimiento interesante (en pesos).
Perdón por lo largo. El que tenga ganas, se lo fuma:
silenoz, cierto lo que decÃs. esos ajustes x inflacÃón van para atrás, son manipulables, cuestionables y solo sirven pa quilombo. imaginate la rosca que armarÃan “los mercados†con ese temita y…. (booo!!!) guillermo moreno…
pero yo me expresé mal, no imaginaba una tasa ajustada al “indekâ€, ponele. querÃa decir que atienda a una expectativa inflacionaria “+/- realistaâ€, más un porcentaje “X†que sea interesante. digo: x% anual. en pesos. siempre pesos. que se pagará en x tiempo. (podrÃa haber una cláusula, a lo sumo, que ajuste si la infleta supera un x % establecido, ponele, para no garcar a los que invirtieron, en caso de una mega devaluación, supongamos).
raúl, gracias por la aclaración. sigo investigando en los ratos muertos sin grandes novedades al respecto.
siguiendo con mis delirios de neófito alcoholizado (que es cierto en ambos aspectos):
creo que hay que imaginar nuevas opciones para aquellas personas que cuentan con posibilidad de ahorro (chico, mediano, lo que sea) porque la época lo demanda;
que sean más tentadoras que los plazos fijos en los bancos y que la compra de dólares (estoy muy a favor de impedir la compra de dólares para atesoramiento, más allá de la coyuntura actual de «falta de divisas»).
esto que deliro ahora solo puede ocurrir(seme) en un escenario como el actual en donde:
1-es caro comprar dólar negro para atesorar
2-en donde además (incluso antes del fetiche “blueâ€) se sabÃa que el dólar no venÃa siendo la mejor opción para resguardo de valor (de las peores digamos)
3-en donde la inflación es alta para las almas republicanas y la “tranquilidad de los mercados†y, ante todo, por su relación con la baja tasa que se pagan por los depósitos en bancos, tipo plazo fijo
4-en donde, como se vio en los últimos años, comprar tÃtulos públicos fue de las mejores opciones…
5-en un escenario en el que tengo 5 etiquetas negras puestos
creo que es un buen momento para que el estado desarrolle un proyecto que conjugue inversión + fuerte comunicación + innovación, que logre captar los excedentes de ciertos sectores sociales para que estos tengan mejores resultados con sus propios ahorros que con los tradicionales «resguardos de valor» y se instale una fuerte tendencia a participar de inversiones cuyo fin directo sea apuntalar la inversión productiva del paÃs
de esa manera lograr que la producción no dependa de las ganas de los bancos de prestarles dinero a pymes, emprendedores y grandes empresas, a tasas altÃsimas, en plazos de rembolso insuficientes, o directamente no prestarles (o tener que obligarlos a hacerlo, como se hizo ahora a través de BCRA).
No supongo que sea una papa, eh. Pero pienso esto: si emprendedores pequeños deciden tomar créditos de tipo “personales†(porque los otros escasean) para poder financiar sus proyectos (aunque los créditos “personales†sean carÃiiiiiisimos y de muy corto plazo de cancelación) es porque los necesitan, obviamente, y porque, aunque les duela, pueden pagarlos, perdiendo márgenes de rentabilidad que demoran y obstaculizan el crecimiento de esas empresas y de nuestra economÃa toda.
Si esas empresas pueden afrontar el pago de esos créditos draconianos ¿cómo no puede un estado innovador lograr que tanto el “ahorrista†como el “prestatario†se vean beneficiados tanto en sus propios balances personales como por el resultado global para el paÃs entero que supondrÃa lograr que buena parte de los ahorros argentinos apuesten por la industria nacional, en forma directa?
No hablo de “inculcar la generosidad del inversor†o “el amor por su paÃsâ€, naaaaaa: hablo de guita taca-taca, para los dos lados.
¿Esh imposible, inacio? (preguntarÃa capusotto)
Espero ansioso que sigan los comentarios de los amigos de AP y que se sumen los amigos economistas como “hâ€, siempre muy claro en sus okservaciones, entre otros interesantes escribas que el alcohol ahora retiene en las lagunas de la desmemoria.
Salut!
Es una maniobra del gobierno para que la gente salga a vender sus dólares.