Si alguien está preocupado por el futuro del actual Secretario de Comercio, Guillermo Moreno, cuando el Gobierno termine su mandato, se puede quedar tranquilo porque trabajo no le va a faltar.
No serÃa descabellado que más de un paÃs lo llame para ser asesorado sobre “tratamientos de belleza” aplicados a sus estadÃsticas nacionales, tras seis años perfeccionándose en cirugÃa estética dentro del Indec. Hoy hay cada vez más gobiernos en el mundo que decidieron seguir los pasos locales y mejorar su imagen con técnicas de rejuvenecimiento facial aplicadas a sus ajados números. Incluso las dos mayores potencias económicas, EEUU y China, se han convertido en fanáticas de la belleza.
Si antes los economistas solÃan repetir la célebre humorada de “torturar las estadÃsticas hasta que confiesen”, en el mundo de hoy todo es mucho menos invasivo, más agradable y hedonista. Si las guerras ya no se hacen con soldados y en cambio con “drones” no tripulados, ¿por qué no contratar un programa de spa para las estadÃsticas? En eso, el equipo dirigido por el Secretario de Comercio ha hecho escuela y muestra, una vez más, que la Argentina sigue siendo un excelente laboratorio de experimentos económicos que luego son utilizados en el resto del mundo.
De los potenciales interesados en formar parte de la red de franquicias que podrÃa formar el centro de estética del Indec, China es, sin dudas, el alumno más aventajado. Porque hace rato que viene desarrollando sus propias técnicas faciales, aunque con éxito dispar: son todavÃa muchos los analistas que descubren en algunas estadÃsticas arrugas, surcos, manchas y flaccidez, donde sólo deberÃa haber tersura y suavidad. “Si existiera un Ãndice de sospecha sobre las estadÃsticas oficiales chinas, alcanzarÃa niveles récord”, afirmó con malicia Stephen Green, analista de Standard Chartered.
El gran problema del gobierno chino es que aún no logró centralizar la publicación de sus datos, tarea que todavÃa es compartida con los organismos provinciales. “Las autoridades locales están embarcadas en una feroz competencia por registrar el mayor crecimiento del PIB de su región, con el fin de conseguir un ascenso polÃtico. Como también son responsables de la publicación de las estadÃsticas, la tentación de manipular los datos es muy grande”, explicó Toshiya Tsugami, ex consejero económico de la Embajada japonesa en China.
Pero el asunto empeora cuando uno se entera que son los mismos altos funcionarios quienes confiesan su adicción al lifting. Como el actual primer ministro, Li Keqiang, descubierto en un cable publicado por Wikileaks sobre una charla privada con el embajador de EEUU en 2007. Siendo gobernador de la provincia de Liaoning (noroeste del paÃs), Li le reconoció al diplomático que muchos datos eran ‘elaborados artesanalmente‘ y por lo tanto para nada confiables.
Las fallas en los tratamientos de belleza se notan cuando surgen diferencias entre los datos publicados por el gobierno central y las provincias, asà como en las estadÃsticas comerciales. Cuando recientemente el gobierno anunció una suba de las exportaciones del 7,8% en el último año, los mercados financieros recibieron la noticia con algarabÃa, preocupados por el riesgo de una desaceleración china y su impacto en la economÃa mundial. Pero cuando se compararon los datos de los envÃos a Taiwán contra los que publicó ese paÃs sobre sus importaciones provenientes de China, las diferencias fueron muy significativas.
Club con varios miembros Los analistas también desconfÃan de las estadÃsticas chinas porque es el paÃs que más rápido publica sus datos y nunca hace correcciones. Por eso miran cada vez más las variaciones interanuales y no tanto los valores absolutos.
“Es lógicamente imposible que el promedio de las tasas de crecimiento publicadas por las provincias sea tan superior a la nacional”, confirmó Tsugami. De ahà que los servicios de maquillaje estadÃstico desarrollados en nuestro paÃs puedan ser fundamentales para no levantar más crÃticas.
Pero China no es el único paÃs acusado de retocarse la cara. De acuerdo con el analista independiente Andy Xie, “muchos empresarios me contaron que sus gobiernos les piden que transmitan mal sus datos, incluso sus consumos de energÃa, para disimular la amplitud de la desaceleración económica”.
EE.UU., probablemente la sociedad más adicta a las cirugÃas estéticas, no se queda atrás en esta movida rejuvenecedora, si bien todo se hace de manera mucho más sutil e imperceptible (como la célebre avispa de Menem).
Algunos acusan al gobierno de Barack Obama de embellecer las estadÃsticas con oportunos cambios metodológicos, como el reciente anuncio respecto de la forma en que se pasará a calcular el PIB: ahora la investigación y desarrollo pasan a ser una inversión y no más un costo de producción, lo que habrÃa ‘infladoÂ’ el PIB estadounidense un 3%, según el Financial Times, que además recordó que aumentar el tamaño del producto permite reducir automáticamente el de la deuda pública, por registrarse como una ratio en función del PIB.
Según John Williams, fundador de la ONG Shadow Government Statistics (especializada en desenmascarar los liftings estadÃsticos), los mayores tratamientos estéticos de estos últimos años se hicieron en el cálculo de la tasa de inflación. Por ejemplo, la noción de sustitución, que implica no tomar en cuenta el aumento en el precio de un bien o servicio si existe otro que lo pueda sustituir (como las famosas “Milanesas para Todos” de Moreno, que si bien no se consiguen en casi ningún lugar, su precio congelado sirve para conservar el Ãndice joven y sin arrugas).
“Es por este motivo que EEUU parece reactivarse más rápido y más fuerte que Europa”, afirmó Williams. De los destinos más codiciados para los actuales especialistas en estética del INDEC, la zona euro (exceptuando Grecia, una experta en la materia) parece ser la que más va a necesitar sus servicios en el corto plazo.
No serÃa descabellado que más de un paÃs lo llame para ser asesorado sobre “tratamientos de belleza” aplicados a sus estadÃsticas nacionales, tras seis años perfeccionándose en cirugÃa estética dentro del Indec. Hoy hay cada vez más gobiernos en el mundo que decidieron seguir los pasos locales y mejorar su imagen con técnicas de rejuvenecimiento facial aplicadas a sus ajados números. Incluso las dos mayores potencias económicas, EEUU y China, se han convertido en fanáticas de la belleza.
Si antes los economistas solÃan repetir la célebre humorada de “torturar las estadÃsticas hasta que confiesen”, en el mundo de hoy todo es mucho menos invasivo, más agradable y hedonista. Si las guerras ya no se hacen con soldados y en cambio con “drones” no tripulados, ¿por qué no contratar un programa de spa para las estadÃsticas? En eso, el equipo dirigido por el Secretario de Comercio ha hecho escuela y muestra, una vez más, que la Argentina sigue siendo un excelente laboratorio de experimentos económicos que luego son utilizados en el resto del mundo.
De los potenciales interesados en formar parte de la red de franquicias que podrÃa formar el centro de estética del Indec, China es, sin dudas, el alumno más aventajado. Porque hace rato que viene desarrollando sus propias técnicas faciales, aunque con éxito dispar: son todavÃa muchos los analistas que descubren en algunas estadÃsticas arrugas, surcos, manchas y flaccidez, donde sólo deberÃa haber tersura y suavidad. “Si existiera un Ãndice de sospecha sobre las estadÃsticas oficiales chinas, alcanzarÃa niveles récord”, afirmó con malicia Stephen Green, analista de Standard Chartered.
El gran problema del gobierno chino es que aún no logró centralizar la publicación de sus datos, tarea que todavÃa es compartida con los organismos provinciales. “Las autoridades locales están embarcadas en una feroz competencia por registrar el mayor crecimiento del PIB de su región, con el fin de conseguir un ascenso polÃtico. Como también son responsables de la publicación de las estadÃsticas, la tentación de manipular los datos es muy grande”, explicó Toshiya Tsugami, ex consejero económico de la Embajada japonesa en China.
Pero el asunto empeora cuando uno se entera que son los mismos altos funcionarios quienes confiesan su adicción al lifting. Como el actual primer ministro, Li Keqiang, descubierto en un cable publicado por Wikileaks sobre una charla privada con el embajador de EEUU en 2007. Siendo gobernador de la provincia de Liaoning (noroeste del paÃs), Li le reconoció al diplomático que muchos datos eran ‘elaborados artesanalmente‘ y por lo tanto para nada confiables.
Las fallas en los tratamientos de belleza se notan cuando surgen diferencias entre los datos publicados por el gobierno central y las provincias, asà como en las estadÃsticas comerciales. Cuando recientemente el gobierno anunció una suba de las exportaciones del 7,8% en el último año, los mercados financieros recibieron la noticia con algarabÃa, preocupados por el riesgo de una desaceleración china y su impacto en la economÃa mundial. Pero cuando se compararon los datos de los envÃos a Taiwán contra los que publicó ese paÃs sobre sus importaciones provenientes de China, las diferencias fueron muy significativas.
Club con varios miembros Los analistas también desconfÃan de las estadÃsticas chinas porque es el paÃs que más rápido publica sus datos y nunca hace correcciones. Por eso miran cada vez más las variaciones interanuales y no tanto los valores absolutos.
“Es lógicamente imposible que el promedio de las tasas de crecimiento publicadas por las provincias sea tan superior a la nacional”, confirmó Tsugami. De ahà que los servicios de maquillaje estadÃstico desarrollados en nuestro paÃs puedan ser fundamentales para no levantar más crÃticas.
Pero China no es el único paÃs acusado de retocarse la cara. De acuerdo con el analista independiente Andy Xie, “muchos empresarios me contaron que sus gobiernos les piden que transmitan mal sus datos, incluso sus consumos de energÃa, para disimular la amplitud de la desaceleración económica”.
EE.UU., probablemente la sociedad más adicta a las cirugÃas estéticas, no se queda atrás en esta movida rejuvenecedora, si bien todo se hace de manera mucho más sutil e imperceptible (como la célebre avispa de Menem).
Algunos acusan al gobierno de Barack Obama de embellecer las estadÃsticas con oportunos cambios metodológicos, como el reciente anuncio respecto de la forma en que se pasará a calcular el PIB: ahora la investigación y desarrollo pasan a ser una inversión y no más un costo de producción, lo que habrÃa ‘infladoÂ’ el PIB estadounidense un 3%, según el Financial Times, que además recordó que aumentar el tamaño del producto permite reducir automáticamente el de la deuda pública, por registrarse como una ratio en función del PIB.
Según John Williams, fundador de la ONG Shadow Government Statistics (especializada en desenmascarar los liftings estadÃsticos), los mayores tratamientos estéticos de estos últimos años se hicieron en el cálculo de la tasa de inflación. Por ejemplo, la noción de sustitución, que implica no tomar en cuenta el aumento en el precio de un bien o servicio si existe otro que lo pueda sustituir (como las famosas “Milanesas para Todos” de Moreno, que si bien no se consiguen en casi ningún lugar, su precio congelado sirve para conservar el Ãndice joven y sin arrugas).
“Es por este motivo que EEUU parece reactivarse más rápido y más fuerte que Europa”, afirmó Williams. De los destinos más codiciados para los actuales especialistas en estética del INDEC, la zona euro (exceptuando Grecia, una experta en la materia) parece ser la que más va a necesitar sus servicios en el corto plazo.
Por aquà también, aunque ahora parece que se lo admite oficialmente:
http://www.iprofesional.com/notas/168114-En-privado-la-Presidenta-admiti-la-inflacin-y-dijo-que-el-Impuesto-a-las-Ganancias-es-injusto
Demasiado sutÃl decir «maquillaje», en realidad Moreno aplica ingenieria inversa
parte del resultado que en el ipc es invariablemente 0.8 o 0.7 y dibuja todo el proceso
hasta el input.