El presidente de AerolÃneas Argentinas, Mariano Recalde.
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Los gremios recurren a la ayuda de Moyano
Acorralado por las crÃticas a su gestión e inmerso en una disputa con los gremios aeronáuticos, el presidente de AerolÃneas Argentinas, Mariano Recalde, aseguró ayer que la presidenta Cristina Kirchner le pidió que no ceda ante las presiones sindicales.
«La Presidenta nos recomendó firmeza y no ceder a intereses sectoriales. No estamos cerrados a la discusión, pero si hay cartitas habrá que contestarles con una firmeza que no habÃamos tenido antes», advirtió Recalde en referencia a las cartas de protesta que recibió de la Asociación de Pilotos de LÃneas Aéreas (APLA), que lidera el gremialista Jorge Pérez Tamayo.
Recalde también le apuntó al titular de la Asociación del Personal Técnico Aeronáutico (APTA), Ricardo Cirielli. «Quiere más espacios de poder: torres, azafatas, hangares y ahora va por el personal superior», opinó.
El gremialista y ex funcionario kirchnerista dijo que, de tal modo, eso deberÃa preocupar a los otros sindicatos y no al presidente de AerolÃneas Argentinas.
«Ni se pudrió todo antes ni ahora estamos a los besos como en la campaña de Benetton. Tenemos diálogo permanente con todos los representantes», sostuvo ayer Recalde sobre el estado de la relación con los gremios.
A través de un decreto, la Presidenta recurrió el lunes pasado a la Fuerza Aérea para controlar la aviación civil. Con esta decisión desplazó a los controladores aeronáuticos, a quienes las autoridades responsabilizan por las demoras y cancelaciones de los vuelos.
Sin ser entusiasta, Recalde defendió la medida presidencial «porque cada dos o tres semanas explotaba» el conflicto. A su lado, el gerente comercial de AerolÃneas Argentinas, Juan Pablo Lafosse, agregó: «Sucedió al menos 15 veces este año».
Recalde todavÃa no comprende cómo se inició la disputa con los gremios. «El dÃa después de las elecciones nacionales almorcé con los pilotos y me dijeron que todo estaba bien, que la compañÃa les habÃa dado todo lo que siempre habÃan pedido. Después, Pérez Tamayo tuvo reuniones con Cirielli y llegó la carta [en la que denuesta a la conducción de la compañÃa y denuncia irregularidades]», señaló el funcionario, que, además, es integrante de la agrupación La Cámpora, fundada por Máximo Kirchner.
Tanto Pérez Tamayo como Cirielli desmintieron a La Nacion haber tenido una reunión, como consignó el funcionario.
En una charla con periodistas, Recalde desmintió que la empresa estatal tuviera pérdidas de 2 millones de dólares por dÃa. «Eso no contempla la estacionalidad», argumentó. Y prefirió precisar sobre el déficit anual, que, según él, rondarÃa en los 210 millones de dólares, pero que podrÃa duplicarse «por el caso de las cenizas volcánicas, el precio del combustible, la crisis económica internacional y los costos salariales».
El presidente de la compañÃa tampoco pudo dar señales concretas sobre las propuestas de AerolÃneas Argentinas para la temporada de verano. «Â¿Vos me asegurarÃas el precio del dólar?», sentenció con incertidumbre.
En la protesta del piloto Pérez Tamayo se habÃan deslizado quejas por las «pésimas gestiones empresariales» y por «la irresponsable comercialización de los vuelos». Casi como en una respuesta directa al gremialista, Recalde rechazó que se estén vendiendo más asientos que la capacidad del avión, y afirmó que quiere una «flota homogénea», con aviones A340 y Embraer, en lugar de los Jumbo, lo que obligarÃa a los pilotos a participar de un curso de capacitación e instrucción.
La abrupta cancelación de algunos vuelos internacionales generó más de una controversia. «No me arrepiento. HabÃa que demostrar que no nos vamos a dejar condicionar», justificó Recalde su decisión. Y cerró la charla con una frase que dejó en evidencia el tono que alcanzó la disputa con los gremios: «Bueno, me voy a pelear con Cirielli»..
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«La Presidenta nos recomendó firmeza y no ceder a intereses sectoriales. No estamos cerrados a la discusión, pero si hay cartitas habrá que contestarles con una firmeza que no habÃamos tenido antes», advirtió Recalde en referencia a las cartas de protesta que recibió de la Asociación de Pilotos de LÃneas Aéreas (APLA), que lidera el gremialista Jorge Pérez Tamayo.
Recalde también le apuntó al titular de la Asociación del Personal Técnico Aeronáutico (APTA), Ricardo Cirielli. «Quiere más espacios de poder: torres, azafatas, hangares y ahora va por el personal superior», opinó.
El gremialista y ex funcionario kirchnerista dijo que, de tal modo, eso deberÃa preocupar a los otros sindicatos y no al presidente de AerolÃneas Argentinas.
«Ni se pudrió todo antes ni ahora estamos a los besos como en la campaña de Benetton. Tenemos diálogo permanente con todos los representantes», sostuvo ayer Recalde sobre el estado de la relación con los gremios.
A través de un decreto, la Presidenta recurrió el lunes pasado a la Fuerza Aérea para controlar la aviación civil. Con esta decisión desplazó a los controladores aeronáuticos, a quienes las autoridades responsabilizan por las demoras y cancelaciones de los vuelos.
Sin ser entusiasta, Recalde defendió la medida presidencial «porque cada dos o tres semanas explotaba» el conflicto. A su lado, el gerente comercial de AerolÃneas Argentinas, Juan Pablo Lafosse, agregó: «Sucedió al menos 15 veces este año».
Recalde todavÃa no comprende cómo se inició la disputa con los gremios. «El dÃa después de las elecciones nacionales almorcé con los pilotos y me dijeron que todo estaba bien, que la compañÃa les habÃa dado todo lo que siempre habÃan pedido. Después, Pérez Tamayo tuvo reuniones con Cirielli y llegó la carta [en la que denuesta a la conducción de la compañÃa y denuncia irregularidades]», señaló el funcionario, que, además, es integrante de la agrupación La Cámpora, fundada por Máximo Kirchner.
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El presidente de la compañÃa tampoco pudo dar señales concretas sobre las propuestas de AerolÃneas Argentinas para la temporada de verano. «Â¿Vos me asegurarÃas el precio del dólar?», sentenció con incertidumbre.
En la protesta del piloto Pérez Tamayo se habÃan deslizado quejas por las «pésimas gestiones empresariales» y por «la irresponsable comercialización de los vuelos». Casi como en una respuesta directa al gremialista, Recalde rechazó que se estén vendiendo más asientos que la capacidad del avión, y afirmó que quiere una «flota homogénea», con aviones A340 y Embraer, en lugar de los Jumbo, lo que obligarÃa a los pilotos a participar de un curso de capacitación e instrucción.
La abrupta cancelación de algunos vuelos internacionales generó más de una controversia. «No me arrepiento. HabÃa que demostrar que no nos vamos a dejar condicionar», justificó Recalde su decisión. Y cerró la charla con una frase que dejó en evidencia el tono que alcanzó la disputa con los gremios: «Bueno, me voy a pelear con Cirielli»..