La Iglesia –en base a una encuesta del Observatorio de la Deuda Social de la UCA– presentó ayer un severo diagnóstico social del área metropolitana (Capital Federal y 30 partidos del gran Buenos Aires).
A diferencia de la habitual medición de la pobreza por el nivel de ingreso, la particularidad del relevamiento de la UCA es que muestra un panorama más integral de las carencias que –a la par que refleja los contrastes entre la mejor situación de ciudad de Buenos Aires respecto del conurbano– revela que las necesidades siguen siendo muchas por el lado que se lo mire.
De todas formas, la encuesta volvió a poner en evidencia las grandes diferencias con la medición de pobreza del INDEC , ya que mientras el Observatorio de la Deuda Social la ubica en el área metropolitana (AMBA) en el 35 por ciento, el instituto oficial, en apenas el 15 por ciento.
El trabajo –que patentiza severos déficits en materia laboral (trabajo en negro y precariedad); de vivienda y agua potable, como también los problemas de hacinamiento y sanitarios, junto con la deserción escolar, entre otros– se conoce en momentos en que el Gobierno inició un pr oceso de reducción de los altos subsidios a los servicios públicos.
Lo que, más allá de los anuncios de que sólo afectarán a los sectores más pudientes, preanuncian un impacto en vastos sectores de la población. Y su consiguiente repercusión en la inflación.
El director del Observatorio de la Deuda Social, AgustÃn Salvia, valoró en la presentación el impacto de los subsidios y los planes sociales en los sectores más pobres, a los que consideró “paliativos sin los cuáles la situación social hubiese sido más graveâ€. Pero advirtió que esas ayudas “no permitieron una plataforma de inclusiónâ€.
La encuesta –que se hizo durante el cuarto trimestre de 2010 tomando una muestra de 1.722 hogares– expone la situación de 12,8 millones de personas –el 32 por ciento de la población total del paÃs– que produce alrededor del 40% de PBI.
Previsiblemente, las diferencias entre la Capital y el conurbano saltan a la vista en el sondeo: en la ciudad de Buenos Aires la mitad de los hogares se ubican en el estrato más alto de la clasificación socioeconómica, mientras que en el gran Buenos Aires el 60% pertenece a los dos estratos más alto. Además, el 10 % de los hogares de área metropolitana vive en villas o asentamientos precarios, siendo mayor en el conurbano (12%) respecto de la Capital (8%). Dicho de otra manera: el 65% de los hogares que habita las villas reside en el conurbano, mientras que el 35 % restante en la Capital.
En cuestiones puntuales, las carencias y diferencias entre ambas zonas son elocuentes: Por caso, hacinamiento: 3 % en Capital, 10 % en el conurbano; acceso al agua potable: 2 y 26%; acceso a la red de gas: 9 y 32%; acceso a las cloacas: 2% y 55%. En cuestiones como el haber tenido hambre o no haber podido comprar calzado o ropa de abrigo o acceder a una obra social, los porcentajes en el conurbano entre duplican y cuadriplican a los de la Capital.
No menos llamativo es que el riesgo alimentario en el GBA afecta al 16%, en tanto que en la Capital es del 6%. O el déficit en la asistencia escolar: 32% en el primero y 23% en el segundo. En cuanto al trabajo precario, llega al 54% de la fuerza laboral en el GBA y al 43 % en la CABA. En cambio, es parejo el trabajo infantil: al menos un niño de cada diez hogares con menores. También los iguala el temor a sufrir delitos.
De la presentación participaron, además, los directores de Cáritas Buenos Aires, Daniel Grassman, y Lomas de Zamora, Marcelo Dallorso, y el vicepresidente de Cáritas San Isidro, padre Emilio Gabrielli.
A diferencia de la habitual medición de la pobreza por el nivel de ingreso, la particularidad del relevamiento de la UCA es que muestra un panorama más integral de las carencias que –a la par que refleja los contrastes entre la mejor situación de ciudad de Buenos Aires respecto del conurbano– revela que las necesidades siguen siendo muchas por el lado que se lo mire.
De todas formas, la encuesta volvió a poner en evidencia las grandes diferencias con la medición de pobreza del INDEC , ya que mientras el Observatorio de la Deuda Social la ubica en el área metropolitana (AMBA) en el 35 por ciento, el instituto oficial, en apenas el 15 por ciento.
El trabajo –que patentiza severos déficits en materia laboral (trabajo en negro y precariedad); de vivienda y agua potable, como también los problemas de hacinamiento y sanitarios, junto con la deserción escolar, entre otros– se conoce en momentos en que el Gobierno inició un pr oceso de reducción de los altos subsidios a los servicios públicos.
Lo que, más allá de los anuncios de que sólo afectarán a los sectores más pudientes, preanuncian un impacto en vastos sectores de la población. Y su consiguiente repercusión en la inflación.
El director del Observatorio de la Deuda Social, AgustÃn Salvia, valoró en la presentación el impacto de los subsidios y los planes sociales en los sectores más pobres, a los que consideró “paliativos sin los cuáles la situación social hubiese sido más graveâ€. Pero advirtió que esas ayudas “no permitieron una plataforma de inclusiónâ€.
La encuesta –que se hizo durante el cuarto trimestre de 2010 tomando una muestra de 1.722 hogares– expone la situación de 12,8 millones de personas –el 32 por ciento de la población total del paÃs– que produce alrededor del 40% de PBI.
Previsiblemente, las diferencias entre la Capital y el conurbano saltan a la vista en el sondeo: en la ciudad de Buenos Aires la mitad de los hogares se ubican en el estrato más alto de la clasificación socioeconómica, mientras que en el gran Buenos Aires el 60% pertenece a los dos estratos más alto. Además, el 10 % de los hogares de área metropolitana vive en villas o asentamientos precarios, siendo mayor en el conurbano (12%) respecto de la Capital (8%). Dicho de otra manera: el 65% de los hogares que habita las villas reside en el conurbano, mientras que el 35 % restante en la Capital.
En cuestiones puntuales, las carencias y diferencias entre ambas zonas son elocuentes: Por caso, hacinamiento: 3 % en Capital, 10 % en el conurbano; acceso al agua potable: 2 y 26%; acceso a la red de gas: 9 y 32%; acceso a las cloacas: 2% y 55%. En cuestiones como el haber tenido hambre o no haber podido comprar calzado o ropa de abrigo o acceder a una obra social, los porcentajes en el conurbano entre duplican y cuadriplican a los de la Capital.
No menos llamativo es que el riesgo alimentario en el GBA afecta al 16%, en tanto que en la Capital es del 6%. O el déficit en la asistencia escolar: 32% en el primero y 23% en el segundo. En cuanto al trabajo precario, llega al 54% de la fuerza laboral en el GBA y al 43 % en la CABA. En cambio, es parejo el trabajo infantil: al menos un niño de cada diez hogares con menores. También los iguala el temor a sufrir delitos.
De la presentación participaron, además, los directores de Cáritas Buenos Aires, Daniel Grassman, y Lomas de Zamora, Marcelo Dallorso, y el vicepresidente de Cáritas San Isidro, padre Emilio Gabrielli.
Notable, la UCA contra el INDEC.En una entrada reciente me referà a una nota firmada por un miembro de la Fundación Pensar(Macri, el Pro);como no sabÃa quienes eran entré en su página.Allà me enteré que entre sus miembros abundan los graduados en la UCA.Además hay tambien asociaciones de empresarios y economistas católicos (entre ellos J J LLach).Parece que la cosa es asÃ: la iglesia forma y presta asistencia espiritual a voraces buitres y vampiros y, al mismo tiempo, exige al Estado que se ocupe del tendal que dejan.Y se reserva la postura de juez para criticar a los gobiernos civiles.Dentro del panorama que describen hay menciones a la escolaridad, pero ninguna alusión a los subsidios que perciben los colegios privados en perjuicio del sistema de educación pública. Y todo ello en nombre de Dios.
Ni la antipatÃa que uno pueda sentir por los subsidios a escuelas de gestión privada, ni las opciones polÃticas de muchos egresados de la UCA parecen argumentos razonables para objetar un informe.
El observatorio social de la UCA trabaja seriamente y, en todo caso, sus informes incluyen la metodologÃa que uno podrÃa cuestionar en caso de que no le cierre algo en concreto.
Está muy bien esa pregunta de «este desde donde escribe», pero si toda la discusión se queda en eso el debate se empobrece. No siempre estamos discutiendo con Luis Majul.
La Fundación Mediterranea también trabaja seriamente, lo mismo FIEL y todas las fundaciones del sistema.Esta de la UCA deberÃa probar primero que es neutral y que sus intereses no coinciden con los de la clase que estudia allÃ. Trabajando seriamente las fundaciones del sistema nos han llevado al 2001. Basta
Si querés discutir con un en particular de la fundación mediterránea, podés hacerlo en los términos en que está escrito, que son los aceptados al interior de la disciplina en la que se enmarcan. Si vas a decir, esto es bosta porque lo escribió fulano estás rebajando el nivel de discusión.
Si Videla dice que 2+2=4 hay que darle la derecha, tiene razón.
Hay gorilas que dicen cosas razonables y compañeros que hablan pelotudeces. Que es algo «razonable» y que es una «pelotudez» es, a veces, una apreciación subjetiva. En particular en torno a cuestiones que son falsables (como si uno u otro proyecto de paÃs es «bueno» o «malo»). Pero no es siempre asÃ. Un laburo académico que acota adecuadamente su objeto, define su metodologÃa y deriva razonablemente conclusiones merece ser leÃdo y, si corresponde, cuestionado o refutado en los términos aceptados por la comunidad especÃfica.
Si no todo es lo mismo, nada vale un carajo y cualquiera puede decir cualquier pelotudez. Los laburos serios sobre inmigración valen lo mismo que el imbécil de Macri denunciando «inmigración descontralada». El consenso académico sobre el impacto positivo de la AUH (compartido oficialistas, opositores y «neutrales») vale lo mismo que Del Sel diciendo que fomenta el embarazo de adolescentes y asÃ.
Si creés que tenés razón, bancate discutirlo, no clausures el debate gritando que fulano es malo por se clava una hostia todos los domingos.
«con respecto a cuestiones que NO son falsables» quise decir
Por otro lado, es muy loco enterarse que nostros (los k, los peronistas, etc.) estamos en algún tipo de oposición contra «el sistema».¿Somos marxistas ahora? Mirá vos.
Aparte de la simpatÃa o antipatÃa que nos inspire este ‘Observatorio’, hay que ‘observar’ que siempre está bastante LEJOS de otros cálculos y estimaciones.
Desde aproximadamente dos años a esta parte, diversas fuentes de datos respetables (E. Kritz, M. Bein, Artemio López, CEPAL) dan cifras de pobreza que, con variaciones de momento y de metodologÃa, siempre caen entre el 20 y el 25%.
Incluso, son cifras compatibles con la cantidad de familias alcanzada por la AUH.
Algo parecido es lo de la CTA que cita Daio más abajo.
Contra ese veintipico por ciento, el ‘Observatorio’ daba 40% o más. Siempre quedó bien fuera del grueso de las cifras. Y sus resultados sólo se publicitan en el circuito ClarÃn – La Nación – Perfil.
Como ahora está la AUH, tomaron conciencia de que no podÃan seguir con el 40%, y bajaron al 35.
Está bien, olvidémonos si son del Opus o lo que sea.
Miremos las cifras y comparemos.
En realidad, el Observatorio es exactamente Videla diciendo que 2 + 2 es igual a 5,87.
Raúl, definen la canasta básica de manera diferente (y lo explicitan en la metodologÃa), pero si comparás la evolución histórica de Ãndice de la UCA con el de la CTA, el de Artemio, o el que quieras vas a ver que las curvas son parecidas.
El Ãndice de pobreza por percepción de ingresos no sirve tanto para contar pobres, como para analizar el tiempo la incidencia de la pobreza. Hay varias razones metodológicas para que en el conteo de pobres sea discutible. Por ejemplo, por nombrar una, existe un sesgo en los encuestados a subestimar sus ingresos.
Que se yo, si me preguntás a mi con menos de 5 lucas para los tres que somos en casa me considerarÃa pobre (cambiar la Otro Mundo por la Palermo es un signo de pobreza). Y con ese Ãndice «guido» hay mas pobres en el paÃs que en el Ãndice de la UCA. El punto es que la pobreza no es un estado definido a priori, sino una categorÃas de análisis definida por el investigador. La UCA tiene todo el derecho del mundo a utilizar parámetros diferentes, en la medida que los explicite, cosa que hace.
Otra cosa es ClarÃn, que juega con que el lector supone que el «ser pobre» es un estado que no precisa mayor explicación y te sacude la cifra asi nomás, planteando un contraste inadecuado con la tasa que te da el INDEC (o FIEL, o Basualdo, etc.). Más o menos en la misma lÃnea, te dicen que aumentó la población en las villas dando a entender que es un indicador de pobreza, lo cual es cierto desde una noción de sentido común sobre la pobreza, pero una burrada desde cualquier definición de pobreza(a) como población cuyos ingresos quedan debajo de una cota X (Por ejemplo en la India la pobreza baja sostenidamente desde fines de los 70, perÃodo en el cual las migraciones internas tuvieron como uno de sus resultados villas miseria de millones de habitantes).
La critica tiene que ver con la inconsistencia de los datos que dan, la desocupación, que hoy ronda el 7 % en el GBA, ascendÃa en 2004 al 15,3 por ciento,el trabajo informal que hoy asciende al 34,5 por ciento, en 2004 llegaba al 47,7 y hoy existe la Asignación Universal por Hijo, que transfiere el equivalente a 440 pesos por hogar beneficiario, de alto impacto en el universo de ciudadanos bajo la lÃnea de pobreza, cuando en 2004 simplemente no existÃa.
Según este informe tendrÃamos hoy los mismos niveles de pobreza que en el segundo semestre de 2004, cuando se observaba el doble de desempleo abierto, un 30 por ciento más de trabajo informal que en la actualidad y aún no existÃa la Asignación Universal por Hijo. Un absurdo imposible de justificar y cabe discutir la seriedad de este informe.
Informe de la UCA similar a este:
http://www.ieco.clarin.com/economia/Pobreza-CTA-oficialista-desmiente-INDEC_0_588541210.html
Si Videla dice 2+2 es cuatro, yo tengo margen para decir que es un HP y yo con los HP no discuto.No me parece que los debates y las decisiones polÃticas deban someterse a criterios académicos y epistemológicos tipo Popper. Eso es creer que existe una racionalidad por encima de la voluntad popular.
Mostrame el documento firmado por la voluntad popular donde dice que la ciencia es una gilada, entonces.
Ni los debates ni las decisiones polÃticas pueden ser evaluados desde criterios de verdad (o verosimilitud). Yo pienso esto aquel eso otro y punto. Estoy de acuerdo. Pero la base de realidad, es decir la construcción de modelos sobre la realidad a partir de la cual fundamos nuestras decisiones polÃticas (no sus objetivos, que no son racionales por definición, es lo que nos parece bueno y punto) si.
Acá no estamos discutiendo si el doctor Pindonga dice que la polÃtica kirchnerista está bien o mal. Para eso tiene el doctor Pindonga voto igual que el verdulero de la esquina. No vale más ni menos. Pero acá el doctor Pindonga dice: hice una investigación sobre este recorte de la realidad, con esta metodologÃa, y me llevó a concluÃr que ese recorte tiene estas caracterÃsticas. Si le respondés eh, careta, callate gato que votaste Macri, estás actuando como un oscurantismo.
El desprecio por el conocimiento y la ciencia nunca es en beneficio de las mayorÃas. Mas bien, tiende a elevar mediocres que encuentran le encuentran el agujero al mate para disputar cargos de igual a igual con gente que vale mucho más que ellos. Tres décadas de hegemonÃa posmo en las ciencias sociales (consistentes con tu planteo) dan cuenta de ello.
Guido:
Soy casi un idólatra de la ciencias duras.
Pero aquà -en mi opinión- no estamos hablando de un prestigioso instituto de investigaciones, sino de una oficina de un partido polÃtico opositor de derecha: la Iglesia Católica.
No me cierra que *sólo* las diferencias metodológicas justifiquen medir *casi el doble* que las otras fuentes a las que nos referimos (y que no siguen las cifras del INDEC).
De todos modos, para no rechazar sin pruebas, estaba por escribir ‘si esto es ciencia, quiero ver entonces las series de valores del Observatorio a partir de 2000, para saber cómo vieron la pelÃcula entera’.
Pero antes se me ocurrió googlear, y me enteré que esto empezó en… 2004.
Lástima, no tenemos datos de qué resultados hubiera arrojado esta rigurosa metodologÃa antes de 2004.
La preocupación permanente de la Iglesia por los pobres sólo se transformó en encuestas concretas cuando comenzó la era K.
También encontré otra encuesta, publicada el 15 de junio de 2010, que es tremendamente elocuente sobre la imparcialidad, criterio cientÃfico y –sobre todo– ajuste a la realidad que muestra el Observatorio:
http://www.periodismodeverdad.com.ar/2010/06/15/encuesta-de-la-uca-solo-el-176-de-la-poblacion-confia-en-el-gobierno-nacional-por-mariano-de-vedia/
[Textual]
Las organizaciones más creÃbles son las asociaciones de caridad, la Iglesia y los medios
A raÃz de una mejorÃa en la percepción reflejada en los sectores más vulnerables, los niveles de confianza en las instituciones de gobierno registraron en un año un leve crecimiento. Sin embargo, más del 80% aún expresa su desconfianza en quienes gobiernan .
Asà lo revelan los resultados de la Encuesta de la Deuda Social Argentina, realizada por la Universidad Católica Argentina (UCA), que ubican en el 17,6% el Ãndice de confianza que despierta el Gobierno.
Si bien la cifra mejora el 14,9% de la medición anterior (2008), está muy lejos del 30,5% registrado en 2007. Y también refleja niveles de confianza muy alejados de los que presentan las organizaciones de la sociedad civil (la Iglesia, entidades de caridad y los medios de comunicación), que hoy superan el 40 por ciento.
[Fin textual]
Yo tengo una explicación: lo que debe haber pasado es que en 2011 la Iglesia, las instituciones de caridad y los medios… convencieron a la gente de que vote a Cristina.
Raúl, tené en cuenta que yo le estaba respondiendo a Juan, y a los argumentos que utiliza.
Que le de siempre más es consistente con poner una canasta más alta. Casi el doble, si no me equivoco.
Aún si es una oficina de «un partido opositor de derecha» (que recibió más o menos la misma cantidad de dinero que las madres para construir viviendas, al que se le dió un lugar privilegiado en la ley SeCA, con la cual articula el estado la asistencia social en no pocas barriadas pobres como correa de transmisión de recursos y como representación de facto de las necesidades de esos sectores ante el estado, etc. y más etc.), en la medida que sus panfletos se presenten en «formato académico» deben discutirse, creo, en los términos que corresponden.
Guido:
No tengo nada contra el hecho de que distintas ONG reciban dinero para acción social en zonas que están en emergencia. (Claro que, por alguna razón, en este caso no se habla en los medios de ‘redes de clientelismo’, de lo nefasto que es ‘dar plata a la gente para que no trabaje’, etc.).
Tal vez esto tenga que ver con que tenemos gobernadores con gran sensibilidad social, votados masivamente, que tienen una pata en el oficialismo y otra pata en el ‘plan de Dios’… Es una realidad, es lo que hay.
Sé que le respondÃas a Juan, pero de todos modos me referÃa a las sospechas que me inspira el Observatorio.
Aparte de mostrar una gran sensibilidad ante la pobreza -y fijar la canasta más arriba- precisamente cuando gobiernan ya sabemos quiénes, hay otra ‘particularidad metodológica’ que debemos destacar:
¿Dónde están las ‘encuestas de confianza’ posteriores a la que cité, que reflejen el crecimiento de la imagen de la Presidenta y la confianza en el gobierno, en 2010 y 2011?
No las encontré. Y dudo que las encontremos en ningún lado.
Es otro pequeño truco. Las encuestas que dan desfavorables al gobierno se publican en el ‘circuito’ de medios afines. Las otras, sencillamente no.
Eso solo le resta el valor a la corrección formal del ‘formato académico’.
Es como si un cientÃfico usara un método experimental irreprochable, pero desechara la información de los resultados que no confirmen su teorÃa.
No es para sorprenderse: el Vaticano tiene sus equipos cientÃficos que han ‘demostrado’ que ciertos métodos anticonceptivos son abortivos, en contra del resto del mundo. Es una ciencia particular.
Aquà hay un comentario cientÃfico de Artemio López sobre el mismo tema del Observatorio:
http://rambletamble.blogspot.com/2011/11/les-va-salir-una-jorobita-debajo-de-la.html
Recomiendo leerlo, asà como los comentarios.
La conclusión metodológica de López (con más fundamentos que yo) es algo asà como ‘¡Andáááááá…!’
Dejando a un lado las descalificaciones ideológicas, que nada aportan al debate ni al esclarecimiento, el problema es la pobreza y la indigencia y cómo luchar contra la misma. Mal se pueden encontrar soluciones si no se conoce el problema, y el problema no se conoce debido casi exclusivamente a la intervención del INDEC, un atropello como pocas veces se ha cometido en esta materia. Lo han denunciado bien todas las organizaciones e instituciones serias de nuestra sociedad, entre ellas el CELS, la CTA y las Universidades Nacionales, cuyo extenso y lapidario informe duerme el sueño de los justos en alguna gaveta del ministro guitarrero. ¿Cuántas personas sufren la pobreza y la indigencia porque el Estado las ignora y no cumple con sus obligaciones? ¿Un millón, dos, tres…? Estamos discutiendo sobre seres humanos, no solamente números. ¿Adonde ha quedado la tradicional sensibilidad de la izquierda?
Hay que pensar un poco antes de argumentar.
¿Una vez más hay que aclarar la diferencia entre la estadÃstica y los casos individuales?
La asistencia social se dirige a personas con nombre y apellido, gracias a información recopilada por oficinas públicas, ONGs, entidades religiosas, movimientos sociales, organismos de DD. HH., etc.
Que después el INDEC no las sume a todas es otra cosa totalmente distinta.
Sobre la sensibilidad social del peronismo y la izquierda en comparación con la de la derecha, ni hace falta comentar.
Mejoren la sensibilidad ustedes, y no sólo cuando hay un gobierno como éstos.
Raúl C:
En tema de sensibilidades, la Presidenta recién ayer ha reconocido la injusticia de las subvenciones. ¿un poco tarde, no?
Daio, todas esas fuentes alternativas que mencionás acuerdan en que hubo una reducción constante de la pobreza en este perÃodo, que se ralentizó algo en 2009 y después persistió su caÃda, aunque a menor velocidad. La encuesta de UCA también (aunque difiere en los valores absolutos).
Guido:
Indiscutible la reducción que mencionas a partir del 2003. No en la medida que se anuncia con trompetas desde el gobierno. Todo sin olvidar que se parte para comparar de las mediciones de fines del 90, por lo que la baja no deja de ser relativa, en relación al crecimiento en estos últimos años de los otros indicadores económicos, aunque estos también, por el mismo problema de la manipulación del INDEC, no dejan de ser cuestionables.
Saludos.-