– Tema del día: la ¿ruptura? de Moyano con Cristina. El camionero renuncia a sus cargos del PJ, presiona por ganancias, denuncia manejos por Obras Sociales. Tira todo lo que tiene sobre la mesa, desde Perón a la crisis del campo.  Ahora sí acaba de comenzar el segundo gobierno de Cristina.

– En otro tema de fondo, Juan Pablo Varsky tira una propuesta bastante sensata para reformular el campeonato de fútbol de primera, que, señalemos, tiene ciertos problemitas.

– Hoy termina, oficialmente, la guerra de Irak. Pero no tengan problema, porque se está armando la de Irán as we speak.

– Que se yo, acá los dejo con una canción de camioneros noruegos.

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Politóloga. Me interesa la teoría de la democracia y el estudio del populismo.

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6 Comments on “”

  1. Yo diría: no echemos a Moyano de la plaza. Creo que gran parte del avance realizado en estos ocho años, se debe a la unión del peronismo ortodoxo con la izquierda peronista, o sin más, a la unión del peronismo y la centroizquierda. Querer prescindir del peronismo ortodoxo (o de buena parte de él), puede ser un error tan importante como alguna vez lo fue, la expulsión de la izquierda peronista. Dicho esto con la kilométrica distancia que separa a ambos momentos políticos, desde ya.

  2. Si es peronista es flexible? nunca se adapto a los cambios políticos que surgieron, o vamos a discutir problemas sindicales en Barracas, Colegiales o Camioneros FC? Espero que no tenga un poco de dignidad y no se venda al aparato mediatico, la gente esta cansada de comer vidrio!

  3. Post 10/12 no se ha hecho más que formalizar la ruptura. «No tengo vocación de bufón» es elocuente, complementado con la renuncia a los cargos partidarios, pero aún más lo es: «Ahora resulta que cuando hay un legítimo reclamo como hacen los trabajadores es una medida de extorsión, de chantaje. Los trabajadores no extorsionan, reclaman lo que les corresponde».

  4. «Vamos a reconstruir el peronismo». Esta es casi una declaración de guerra y para mí lo más duro del discurso. Si Cristina no puede contar hasta ciento cincuenta y dejarla pasar (y es difícil, tanto dejarla pasar como pedírselo a Cristina), se va a complicar mucho.

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