Fue una paliza y entraña un peligro. Me llama la atención que casi ningún analista haya utilizado el término paliza para definir lo que sucedió el domingo. Porque la cantidad de votos que obtuvo Cristina Fernández de Kirchner, la diferencia de 38 puntos que consiguió por sobre el segundo, la legitimidad que le dio el nivel se asistencia y el análisis fino por zona y clase social hacen al triunfo más impresionante todavÃa. Es más: no recuerdo otra elección nacional en la que el primero haya sacado tanta luz sobre el segundo. Ni siquiera Carlos Menem, quien en 1995 le ganó a la alianza de José Octavio Bordón y Carlos Chacho Alvarez con el 50% de los votos, pudo lograr una diferencia semejante. Ella ganó en el Norte, el Sur, el Centro, el Este y el Oeste. Ganó donde Mauricio Macri habÃa arrasado y Miguel del Sel habÃa dado la sorpresa. Ganó donde prevaleció José Manuel de la Sota. Y hasta le salieron bien las picardÃas contra el gobernador Daniel Scioli, el otro gran triunfador de la noche.
Tras la paliza, el peligro Leer más