¿Todos unidos triunfaremos?

En una playa, junto al mar (?), le digo a un amigo.

- ¿Sabés lo que pasa? Hay tipos que no pueden entender que sin el peronismo no se puede. Siempre en el resultado final de la cosa, hay algo de la iniciativa del peronismo que define. Cuando ganó, cuando perdió, siempre.

- Si, puede ser.

- Pensá, en el golpe del 55, ¿que pasó?. Perón había perdido la Comunidad Organizada. Se le fueron cayendo de a una todas las patas. Se peleó con la Iglesia, los empresarios querían ampliar el margen de ganancia que tenían y ya los aumentos que daba el gobierno no le eran funcionales a su estrategia, le quedaba el sindicalismo nada más como apoyo. Por eso te digo que las discusiones acerca de quién es el verdadero peronista no tienen sentido.

- Y si, el Pocho era frentista.

- El lo dijo claramente “Yo hubiese sido el primer Fidel Castro de América Latina”, pero eso implicaba conducir sólo a la clase trabajadora y abandonar el frentismo. Por eso tenía razón Cooke, cuando declaraba “Al obrero no se le podías dar las armas en el 55 y después decirle, bueno entregüelas y siga haciendo plusvalía para el patrón”.

- Y claro, con todas las patas era la cosa

- Fijate: la izquierda peronista, la derecha peronista, los sindicatos, la Iglesia, todo lo que se radicalizó a partir de los sesenta… También cada una de esas patas quería hegemonizar el proceso, ojo. Y también Perón jugaba, eh? Apoyaba por izquierda y por derecha, siempre pensando en mantener la unidad y jugando con la coyuntura

- Y sí.

- Pensá en Cooke, que fue lo más importante que tuvo la izquierda peronista. Fue el único de la historia que Perón nombró como heredero.

- Después fue el pueblo…

- Sí, pero espera, que desde antes viene la cosa. Los primeros años de la Resistencia, ponele 1956- 1959, el peronismo combativo, ese que le decimos de izquierda, lo intentó todo, golpe restaurador (Valle), Guerrilla (Uturuncos), hasta huelga revolucionaria (Frigorífico De la Torre). Falló y después se guardaron mientras el Pocho hacía jugar a los sindicatos

- Y ahí vino Vandor…

- Sí, pero en el 62 Perón se retobó y lanzó el “giro a la izquierda” y Cooke agarró el mensaje y decía “acá no hay giro, este es el verdadero y único peronismo”. Lo que pasa es que si vos seguías leyendo, el tipo tiraba “hoy la izquierda es la línea oficial del Movimiento”, y entonces ¿en que quedamos?

- Quedamos en que después vino Vandor.

- Ese sí intentó hegemonizar y quedarse con todo, eh. Perón tuvo que mandar a Isabelita para ver si se disciplinaban. Pero esos seguían para adelante. El congreso de Avellaneda: “Hay que estar contra Perón, para salvar a Perón”, ¡que frase mamma mía!. Ahí el sindicalismo creía ser “el” peronismo. Por eso no entendieron cuando el Pocho les dio manija a la juventud con el “trasvasamiento generacional” y la “actualización doctrinaria”. Decían despechados “¿que tiene que ver eso con el peronismo?”

- Es que ¿ves?, todos creen que el peronismo son ellos y los otros no, son infiltrados. Ese discurso viene desde antes, no llegó en los 70, guarda. La izquierda también le decía infiltrados a los burócratas sindicales.

- Pasa que nadie se sabe guardar, salir de la escena pública y acompañar desde atrás. Cooke en eso fue el único. El tipo dijo, bueno, cuando me toque vuelvo. El cancer lo mató en el 68, por que si no hubiese aportado muchísimo en los setenta el gordo. El que el tema es y seguirá siendo juntar más que los otros, ¿cuándo se va a entender eso?

- Mirá los Montos si no, también.

-Peor claro, cuando Perón les dijo cuando ganó Cámpora “bueno muchachos, ahora a guardar los fierros que se vienen los tiempos institucionales” se ofendieron y dijeron “pero, si nosotros pusimos los muertos, somos el verdadero peronismo”. Firmenich llegó a decir, en pleno proceso de lucha con Perón, escuchá esta frase que es de novela (a ver si me la recuerdo de memoria) era algo así: “Somos el hijo legítimo del Movimiento, somos la consecuencia de la política de Perón en todo caso podríamos ser el hijo ilegítimo de Perón, el hijo que no quiso, pero el hijo al fin”. Mamita, no?.

- Pero El Pocho también cayó en esa, eh, ojo.

- Y sí. El era el Padre Eterno, bendecía a todos y sumaba por todos lados, pero no se mantuvo en esa. Cuando dijo “y hoy resulta que algunos imberbes pretenden tener más mérito que los que lucharon durante veinte años…”. Cualquiera. Es el mismo Perón de “la misión mía es la de aglutinar el mayor número de gente posible… Yo estoy para llevarlos a todos, buenos y malos, porque si quiero llevar sólo a los buenos me voy a quedar con muy poquitos y en política con muy poquitos no se puede hacer mucho”.

- Sí es cierto, a veces uno cree que Perón fallaba poco, pero se mandaba sus cagadas eh.

- Siempre me llamó la atención, esa frase, me encanta. Y terminaba diciendo “pero la política es así, es un juego de utilidad, tolerancia y paciencia”. Y ahí está la contradicción, porque Perón termina cayendo también en la de quiénes son los “verdaderos”. El 1° de mayo les dio con todo: “No me equivoqué en la apreciación de los días que venían ni en la calidad de la organización sindical, que se mantuvo a través de veinte años, pese a estos estúpidos que gritan”. Lo que pasa es que también ir a gritar ahí, qué bardo.

- Y sí, les tiró con todo y contradijo su punto sagrado de la estrategia de conducción. Era con todos y de repente le tiró la de los “veinte años”.

- Lo gracioso era que el propio Perón a principios del 73 decía “O la juventud toma esto en sus manos y lo arregla aunque sea a las patadas, pero lo arregla o no se lo va a arreglar a nadie. Los viejos no van a arreglar esto; los viejos no están en la evolución. Es un mundo que cambia y los muchachos tienen razón. Y si tienen razón hay que darles el gobierno”

- Siempre se discute quién la tiene más grande, es imposible evitarlo, pero no hay que enamorarse de esa discusión.

- Por eso, es cierto, ahora terminémosla con esa de “nosotros somos el verdadero kirchnerismo”, “nosotros estuvimos desde la primera hora” “Yo fui del grupo Calafate”, etc, como si alguien pudiera tener la “reglita de la medición kirchnerista”.

- ¿Pero te das cuenta? Otra vez la misma cantinela.

- Siempre se vuelve a lo mismo. Habría que evitar entrar en ese berenjenal. Yo creo que hay que ser abiertos y sumar. Más en esta etapa. Por eso no me vengan con que  “Solá que no vuelva”, “Alberto es un traidor” y toda ese principismo que poco tiene que ver con el peronismo y con cualquier proceso de liberación. ¿Vos sabes quiénes construyen con Chávez?

- Puedo imaginármelo. Lo importante siempre es quien conduce y en política hay que sumar más que el otro, después de todo.

- Es como dice la marchita. Y si alguien se pone firme arriba puede andar la cosa… Al final es lo que cierta izquierda llama “unidad en la diversidad”, je.

Foto.

Mariano Fraschini : Doctor en Ciencia Política y docente (UBA- UNSAM)