Simplificando:
- Lo llamativo no son las protestas, sino que no se hubieran registrado antes.
- La prohibición de compra de dólares para atesoramiento a precio oficial es uno de los principales catalizadores de las protestas. Si se quiere, lo que «hace pensar en salir». Es lo único verdaderamente «nuevo» y «concreto» que toca a sectores que protestan. Es lo único «no dicho» en las movilizaciones. Tiene un impacto polÃtico enorme en los sectores medios. El 12 por ciento de los mayores de 18 años,  según el Gobierno compraron dólares en los últimos meses. Son 3,5 millones de personas.
- Los sectores medios son sectores medios pero no son boludos. Saben quién gana más en la economÃa argentina. Al final, siempre gana más el que más «fuga». Lo sabemos todos. De Goyo Pérez Companc para abajo. No nos hagamos los giles. Si hay una decisión de terminar con la fuga, polÃticamente no va a ser una Fiesta de la Vendimia.
- El otro elemento «nuevo» de este año es la tensión que el Gobierno plantea en torno a la Ley de Medios. Por primera vez en la historia de la democracia argentina, un gobierno plantea que una ley va a limitarle una porción del mercado a uno de los Grupos Económicos de la Argentina.
- Si uno de estos señores que integran el directorio de la AsociacÃon Empreasria Argentina (AEA) se pone nervioso, varios señores de esos se ponen nerviosos. Por múltiples canales (no sólo, ni siquiera mayoritariamente mediáticos) eso se transmite «hacia abajo». Los sectores medios lo primero que van a sentir como una amenaza es el «nerviosismo» de «los de arriba», sector al que mediante distintas estrategias buscan (buscamos) plegarse (nos) para dar cuenta de un patrón cada vez más sofisticado y prácticamente inalcanzable de consumo.
- Sumemos temas de este 2012: directores del Estado en las grandes empresas, presión en esa treintena de directorios para reinvertir utilidades en lugar de transferir a las casas matrices, restricciones a las importaciones, reforma de la Carta Orgánica del Banco Central, nacionalización de la mayor empresa privada del paÃs (YPF), reforma de la Bolsa. Como quedó tiempo, pintó una negociación con Irán. «Un paÃs con buena gente», no hay problema. «Un paÃs en serio», te lo admito. Pero ¿un paÃs con más Estado y sin conflicto? No se consigue.
- ¿Están los grupos más conservadores de la sociedad en estas protestas? SÃ. Pero si te arrastran gente, te arrastran gente. Es polÃtica esto. Si la Sociedad Rural Argentina «arrastró gente» en 2008, cualquiera puede arrastrar gente.
- Oooooh, son argentinos. Pero no son soldados del pingüino. No son. Ni tendrÃan por qué serlo.
- Esta marcha fue pensada y fogoneada por ClarÃn para armarse una espalda social, que le sume «legitimidad» blanca a su estrategia general de sublevarse frente a la ley. Y en ese sentido, no parece que el Grupo haya logrado cosechar lo que sembró. ClarÃn y Magnetto estuvieron presentes en el imaginario de los manifestantes, pero lejos de ir en su defensa, el intento era despegarse de esa «representación». HabÃa carteles que decÃan: Ni ClarÃn, ni Cristina. Otro: a mà no me trajo Magnetto. Otro: Quiero que ClarÃn cumpla la ley, para que el gobierno no tenga más excusas. El gobierno parece haber triunfado, al menos en el terreno simbólico: ClarÃn es pensado más como un partido polÃtico que cómo parte de la sociedad civil. En esa plaza habÃa un «nosotros». El «ellos» era toda la polÃtica. ClarÃn incluido.
- El dato: se sobrevalora el «poder» de las redes. Este es el tercer o cuarto caceerolazo que «organizan» los mismos. El primero paso sin pena ni gloria: 200o tipos con toda la furia. El 2do fue sorpresivo, juntó bastante gente. Este estuvo archimanijeado por los medios, tanto los oficialistas como los opositores. Bueno: siguen marcando la agenda los medios tradicionales.
- Salen porque no hay nadie que los exprese con precisión y con el volumen deseado. Salen porque no se «identifican» con nadie. Si eras antimenemista en los 90 te podÃas quedar en casa porque «Chacho» Alvarez decÃa en lo de Grondona lo que vos dirÃas. Expresaba tu voz. «Chacho». Y Lanata, claro.
- Hay muchas mediaciones en la polÃtica argentina, todavÃa. Hay una dirigencia «territorial» del PJ, por ejemplo. ¿Esa dirigencia «territorial» puede pensar en alejarse del Gobierno en función de lo ocurrido con esta gente que protesta?
- El dilema de un gobierno -de cualquier gobierno- es siempre el mismo: cómo seguir sosteniendo una mayorÃa. Y el poder. Un gobierno que arrancó con el 22% (2003), siguió con el 45% (2007) y llegó al 54% (2011) no podrÃa no saberlo. Pero esto no es como saber andar en bicicleta, que nunca se olvida. Más bien es como amar a una mujer. Un arte misterioso que se renueva dÃa a dÃa.
- El dilema de la oposición, a su vez es el de generar una agenda, una estrategia y un liderazgo. O todo junto. El dilema central es ¿Cuánto del «sentido común» kirchnerista mantener y con cuánto cortar? ¿Qué dejar y qué cambiar? ¿Cuánto de continuidad y cuánto de ruptura? La protesta parece reclamar más ruptura que continuidad. ¿Sigo por esa vÃa y me concentro en una estrategia de intransigencia y rechazo a todo lo que plantee el kirchnerismo? ¿O no? ¿Voto «a favor en general», como la nacionalización de YPF? ¿Voto «a favor», como el «voto a los 16»? ¿Negocio un intercambio de leyes en la legislatura porteña? ¿O todo en contra, todo en contra, todo en contra? ¿Construir una posición más «abarcativa»? ¿O construir en base a un núcleo de propuestas que rechacen todo lo que plantea el Gobierno, más bien tiradas al centroderecha más duro?
- Salvo que la oposición no quiera generar una agenda, ni una estrategia, ni ningún liderazgo porque realmente no tenga verdadera «vocación de poder». E intuya que de no mediar un derrumbe económico la sucesión presidencial se definirá entre peronistas. ¿Para qué subirse al ring si es un partido de waterpolo?
- El otro dilema del Gobierno es: ponele que «pierda» alguna parte de su electorado en sectores medios. No es tan claro, pero puede ser. ¿Se puede arriesgar a perder un solo voto más abajo de la pirámide social? ¿Y eso cómo se hace? ¿Va a ser con o sin movilización social? ¿Se puede polarizar «de verdad» esta sociedad?
