El Gobierno Nacional frente al primer testeo electoral

Por Aníbal Torres*  y Martín Wallach**

El próximo domingo el Gobierno Nacional tendrá finalmente su primer test electoral tras sus casi dos años de mandato. Desde casi todo el arco político se reprodujo un mensaje bastante paradójico: por un lado, la gestión del Ejecutivo Nacional sería plebiscitada, pero por el otro lado, sea cual fuere el resultado (con el indicio que las PASO dejaron al descubierto más aún) no cambiaría sustancialmente la composición de las Cámaras en el Congreso Nacional. En principio ambas proyecciones son consistentes.

Las elecciones de medio término en la federación argentina en realidad están conformadas por las dinámicas electorales simultáneas de las 24 jurisdicciones subnacionales, y de ellas resulta la composición de ambas Cámaras que acompañarán la gestión de Mauricio Macri en los últimos dos años, al menos de este mandato.

Pero ¿en qué temas centrales tendrán puestos sus ojos la mayoría de los argentinos este domingo 22 de octubre? Nos detendremos aquí en dos cuestiones que pudieron avizorarse en las primarias.

En primer lugar, la integridad (honestidad) en el proceso electoral, particularmente en el escrutinio “provisorio”, según se lo conoce comúnmente, tarea que está a cargo del Ministerio del Interior, el Correo Argentino y la empresa española INDRA. Se recordará que en las PASO hubo acusaciones cruzadas entre el oficialismo y la oposición por esta cuestión, tanto en la provincia de Buenos Aires como en Santa Fe. Más aún, un estudio realizado por expertos sobre el ámbito bonaerense, pudo identificar que “existió un sesgo en la carga que favoreció a la fórmula de Cambiemos para el Senado Nacional en las primeras horas del escrutinio provisorio” y que el mismo fue “resultado de diferencias en la logística electoral que acarrea los telegramas desde las escuelas a los Centros de Transmisión de Datos (CTD)”[1]. Ni este tipo de episodios ni las sospechas de cierta injerencia del oficialismo en la designación del magistrado a cargo del estratégico juzgado federal con competencia electoral de La Plata, parecía que llegarían a caracterizar el primer proceso electoral co-administrado por Cambiemos

Luego de idas y vueltas, el Ministerio del Interior, a través del Secretario de Asuntos Políticos Adrián Pérez, se mostró atento a las denuncias que recayeron sobre el Correo Argentino y la empresa INDRA, tras la jornada del 13 de agosto último. En este sentido, se efectuó recientemente un simulacro del recuento provisorio. Desde Unidad Ciudadana afirman que la seguridad del mismo no está garantizada porque no se conocen los detalles del software de carga de datos. Este espacio político también cuestiona la oportunidad de las actuaciones judiciales en plena campaña electoral sobre su máxima dirigente y principal contendiente opositora al Gobierno, Cristina Kirchner. Pero el oficialismo también respondió a las referidas denuncias de sus adversarios, aprovechando la coyuntura para reimpulsar el proyecto de reforma del sistema electoral que incluye la emisión del sufragio a través de la polémica Boleta Única Electrónica y para acusar fundamentalmente al kirchnerismo de haber trabado dicha iniciativa. Así, durante el coloquio de IDEA en Mar Del Plata, Macri expresó:

“Hay que terminar con este sistema oscuro y tramposo” (en referencia a la boleta partidaria en papel) y recordó que la reforma política fue uno de sus primeros objetivos. El presidente dijo sentirse “frustrado por la oposición del Frente para la Victoria para concretarlo” y volvió a insistir con modificar el instrumento de votación, “para hacer simples y claros los procesos electorales”.[2] Nuevamente el Jefe de Estado pasó por alto que calificó como “oscuro y tramposo” al sistema que permitió que él accediera a la Presidencia de la Nación, y que en aquellos distritos donde se ha implementado la Boleta Electrónica para las elecciones provinciales, no ha habido alternancia en los Ejecutivos (Salta y Chaco).

Pero con las vigentes reglas de juego y sabiendo la importante contribución de la fiscalización partidaria a la integridad electoral, máxime en una elección general (es decir, la “decisiva”), la Cámara Nacional Electoral dispuso la inconstitucionalidad del requisito restrictivo de que los fiscales sean electores “del distrito en que pretendan actuar”. Esta decisión impacta sobre los armados de las agrupaciones políticas para la presencia de sus fiscales en los centros de votación.

En segundo término, el foco estará puesto en lo que suceda en la provincia de Buenos Aires, el distrito con más de un tercio de electores del país, el que aporta más diputados nacionales a la Cámara baja (peso que se aminora en la representación territorial del Senado), y en el que juegan dirigentes de peso nacional. La mayoría de los pronósticos auguran un final apretado con ventaja para el oficialismo. Dicha ventaja se sostiene en tres elementos fundamentales: el estratégico (en la coordinación de electores), el territorial (la primera sección electoral) y el demográfico (en la asistencia de nuevos votantes). Vamos a analizarlos brevemente:

  1. Voto estratégico: el sistema electoral que rige la elección legislativa quedó virtualmente conformado por dos “vueltas”. Así, algunos votos se reconfiguran en función del resultado de las primarias. Algunos electores deciden cambiar su voto para que algún candidato no gane, o bien para sentir que su sufragio tuvo impacto en el resultado final. Usualmente esta redefinición tiende a favorecer a los candidatos más votados en detrimento de los más rezagados. Siguiendo este razonamiento, votantes de Sergio Massa y Florencio Randazzo estarían migrando hacia Esteban Bullrich y Cristina Kirchner. Quien acapare más votantes de ese sub-universo correrá con una luz de ventaja.
  2. La primera sección electoral: de las 8 secciones que componen la provincia de Buenos Aires, el resultado más reñido estuvo en la primera. El escrutinio definitivo arrojó una pequeña luz a favor de Unidad Ciudadana pero es, sin lugar a dudas, el enclave más parejo de toda la provincia. Quien pueda imponerse en el Conurbano norte marcará la suerte del resto de la elección.
  3. La asistencia de nuevos votantes: en las elecciones primarias en Buenos Aires la concurrencia fue del 77,63%. Una elección comparable es la de 2013, de medio término y con primarias. En aquel año, entre PASO y Generales la asistencia creció en casi 2 puntos porcentuales. Si se considera lo reñida que fue la elección primaria, esta diferencia resultará sustancial para determinar un ganador. Tal como lo expresó el colega Luis Tonelli, la mayor participación –a priori- favorece las aspiraciones de Cambiemos. Pero como reza un viejo adagio futbolero: las estadísticas están para romperse.

Como dice la frase atribuida a Julio César, Alea jacta est (“la suerte está echada”) y resta ahora conocer cuál será el resultado. Por lo pronto nos prestaremos a vivir la decimonovena jornada electoral sin interrupciones desde el regreso democrático, lo cual no es menor.

* Politólogo, UNSAM-UNR.

** Politólogo, UBA.

[1] Calvo, E.; Dodyk, J.; Escolar, M.; Olego, T. y Pilorget, J. (2017):“Reporte: Evaluación de la Carga de Votos en las PASO 2017, Categoría Senador Nacional, Provincia de Buenos Aires”.

[2] http://www.lagaceta.com.ar/nota/748116/actualidad/macri-planteo-necesidad-concretar-reformas-para-acabar-impunidad.html

 

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