Consecuencias del 14 de agosto: el fin de la “batalla cultural”

Le damos ese nombre (“batalla cultural”) al combate de resistencia que desde sectores militantes del oficialismo se le ofreció a la prepotencia del establishment comunicacional dominante (medios y periodistas con aparente derecho de opinión privilegiado).

El saldo del combate fue una victoria estruendosa de los primeros.
Las cinco tapas seguidas de Clarín ya no sólo no voltean gobiernos. Los fortalecen.
El daño es generalizado e irreversible para los discursos que postulan la independencia periodística como una virtud, o como una mera posibilidad siquiera.

En virtud de una victoria tan evidente y resonante, entonces, más vale tomar cautelosas previsiones. Retirarse ordenadamente del campo de batalla. Y evitar las persecuciones excesivas, que ponen en riesgo de caer en un “carrioísmo” al revés, con los visos de derrota futura segura que tal actitud promete a cualquiera.

Las peleas del Grupo Clarín con el Estado (sí, con el estado, no con el gobierno como falsamente se ha difundido; o mejor dicho, la tal disputa entre gobierno y grupo existía, pero solamente como cáscara de un conflicto central: el de un grupo económico que violenta el estado de derecho hasta convertirlo en prenda de su propia regencia ilegítima, y que encima simboliza, en un grupo, un accionar colectivo, coercitivo de la legitimidad política y democrática), esa pelea del Grupo Clarín con el Estado, decía, pasa a desarrollarse en fueros administrativo-jurídicos, donde habrá que definir cómo se reparte la guita de un negocio comunicacional que debe extinguirse tal como lo conocemos para dar paso a un nuevo orden, menos oligopólico.

Mientras, en el campo discursivo, la batalla deberá encararse hacia la corrección de las desigualdades geográficas y sociales que afectan el desarrollo conjunto de nuestro país y nuestra población. De manera impostergable.

Hay que dejar de pelearse con los periodistas, al menos por dos años. ;-)

Hay que reinventar al kirchnerismo. Incluso, para dotar de validez las victorias obtenidas. De qué sirve ganar, si no?