Don Torcuato

Venimos repitiendo casi todos lo que nos interesamos por estos temas que Torcuato Di Tella tenía la tesis de que el sistema político argentino caminaba hacia una “normalización”, es decir, a parecerse a otros en el mundo, mediante la conformación de un polo de centroderecha (que más bien incluye los intereses empresarios) y otro de centroizquierda (que más bien incluye los intereses sindicales). La consolidación del macrismo como una fuerza política nacional refuerza esta idea y se nos ocurre que está bueno ver con algo más de detalle qué es lo que sostenía Di Tella al respecto.

En este sentido, es muy interesante leer una entrevista a Di Tella publicada por la Universidad Nacional de La Plata en la que el sociólogo cuenta detalladamente su recorrido académico y donde también hace referencia al surgimiento de esta idea.

La entrevista tiene pasajes maravillosos como este:

“(Seymour) Lipset me preguntó, en la primera entrevista (en la Universidad de Columbia, en Nueva York), qué quería yo hacer, y le dije que quería entender qué era el peronismo. Él me preguntó entonces si yo había leído El Dieciocho Brumario, y le contesté “¿el 18 de qué?”. Para mí Marx tenía una connotación negativa, porque era materialista y estaba en contra de la religión, y un poco ensuciado por el comunismo, pero además yo no lo había leído. Entonces lo empecé a leer anotando todo, para detectar los aspectos erróneos de sus escritos, pero cuando terminé me dije; “este tipo tiene razón”. Entonces si bien no me hice marxista, me hice “marxólogo”, seguí leyendo mucho de Marx y al mismo tiempo bastante de Freud. Los dos escribían de una forma muy simple e impactante. Marx lo hace de una forma que se entiende, salvo la primera parte de El Capital, que es muy enrevesada, en cambio los franco-marxistas no se entiende qué diablos están diciendo. Y a los psicoanalistas hoy tampoco se les entiende qué dicen, pero Freud escribía de forma fantástica, decía de manera muy simple cosas muy complejas. El otro que escribía fantástico, que leí después,es Darwin”.

Yendo a la “tesis Di Tella” que nos ocupa, Torcuato hace una explicación de cómo surgió la idea, poniendo un punto de inicio antes de la llegada del peronismo. Escuchemos:

“Me pareció que también en la Argentina había algo parecido, el movimiento obrero popular era muy fuerte y amenazante, pero no llega al poder, o lo hace en alianza con otros sectores, a través del peronismo. El empate no es entre conservadores y liberales, o entre peronistas y radicales, sino entre la derecha y el sector popular, la derecha representada por gente de dinero que no tienen un partido fuerte pero usan a los radicales, y además están metidos dentro del peronismo. En la democracia burguesa hay un equilibrio político, entre izquierda y derecha, que se parece al concepto corporativista, o neo corporativista, como lo llama Philippe Schmitter. El corporativismo, de raíces católicas y aún liberales, es bien anterior al fascismo. Su idea es que con elecciones tipo “un hombre-una mujer-un voto” siempre ganarían los sectores populares, y derribarían al régimen de la propiedad privada, aunque sin ser capaces de establecer una alternativa sólida. Entonces era mejor legitimar la relación de fuerzas realmente existente, “una corporación-un voto”, dando a la clase obrera un tercio o algo así del poder. Eso lo dice Durkheim en 1902, en su Introducción de 1902 al libro La división del trabajo. En las democracias realmente existentes hay de hecho un equilibrio entre derecha e izquierda que es casi de tipo corporativo, o neocorporativo, a través de fuertes partidos de derecha que compensan la condición minoritaria de las clases poseedoras”.

(…)

“En el año ’62, con el golpe, yo escribí un artículo que salió en Cuadernos Americanos sobre la crisis argentina, con la caída de Frondizi. Ahí observé la falta de un partido conservador fuerte en Argentina, lo que es obvio, pero menos obvia fue mi conclusión: ‘qué lástima que no lo haya’. Si hubiera un partido conservador presentable la derecha económica y social, que ella sí existe, se sentiría más protegida, y menos orientada al golpismo. En las democracias burguesas realmente existentes las elecciones protegen a la burguesía”.

 

(…)

“En la Argentina inmigratoria no podía haber un partido liberal-burgués, porque no tenía. Bartolomé Mitre intentó hacer algo parecido, y lo mismo Bernardo de Irigoyen, y más tarde los antipersonalistas, pero sin mucho éxito. El impacto inmigratorio también es el que debilita al Partido Socialista ¿En La Boca quién votaba? Casi nadie votaba porque eran en su enorme mayoría extranjeros, y Palacios ganó porque hizo una alianza con un sector burgués. Lo que pasa es que el ambiente que había en La Boca sí era muy socialista, eran gente que estaba en los sindicatos, en grupos culturales y educativos. Los sectores populares no tomaban la ciudadanía porque no querían, la oligarquía tampoco lo deseaba, pero no era omnipotente, tampoco la burguesía lo quería, y a ella no la hubieran podido frenar. Entonces, en Chile había un partido conservador y otro liberal, después se formó el radicalismo con la clase media, y luego el socialismo. Acá no hubo partido liberal burgués importante, aunque hubo intentos desde el radicalismo, el alvearismo era un poco eso, pero son fenómenos sin fuerza y entonces el conservadorismo también quedó sin fuerza. El hecho es que en la Argentina, contra el régimen no hubo un partido liberal que fuera opositor fuerte pero moderado, sino que hubo un partido radical, que no era suficientemente moderado porque no tenía bases en la burguesía. Esto a muchos no les gusta: ¿cómo que el radicalismo es radicalizado? Sí, es radicalizado para la época ¿Por qué? Porque era un partido popular, demasiado popular para lo que podía aguantar el sistema, porque no tenía el freno que da la burguesía en un partido realmente liberal. Por supuesto que tenía elementos liberales, pero no con suficiente arraigo. La burguesía urbana, muy mayoritariamente extranjera, estaba haciendo negocios, tenía poco que ver con la política”.

(…)

“(El radicalismo) No sólo era verbalmente radicalizado, sino que realmente expresaba una ola popular que no estaba frenada por una burguesía en su propio seno, como hubiera ocurrido si fuera un partido liberal. Es un partido popular, bastante agitacionista, desde ya en la segunda presidencia de Hipólito Yrigoyen, pero tampoco era socialista ni laborista”

La idea le seguía dando vueltas años después y cuenta:

“Me acuerdo que años antes, durante la época de Onganía, en una casa que yo tenía en Berkeley, me estaba visitando José Luis Romero, y también estaba Eduardo Galeano, el autor de Las venas abiertas de América Latina. Entonces yo, que estaba analizando el rol conservador de Charles de Gaulle, les pregunté si pensaban que Onganía podía convertirse en el De Gaulle argentino. Yo creía que podía, hasta pensaba ojalá, porque De Gaulle también llegó por un golpe de Estado y con un grupo extremista de derecha, que después lo liquidó a ese grupo y normalizó el país. Pero lo que hizo De Gaulle es que unificó a todos los grupúsculos de derecha y muchos de centro que había desperdigados, los juntó en un partido, en realidad en dos partidos aliados, ésa fue la gran transformación que hizo. Galeano se enojó, me miraba con mala cara ‘¿estás considerando que ese hijo de puta puede ser un De Gaulle?’. Porque a mí me daba vueltas mi teoría acerca de por qué no hay un partido conservador en la Argentina. La respuesta que en general se daba era muy simple: ‘porque la clase alta son unos hijos de puta’. ¿Por qué los militares argentinos se pelean todo el tiempo a diferencia de los de Chile o Brasil? ‘Porque son unos hijos de puta’. Ninguno de estos planteos es demasiado marxista, ni siquiera sociológico. Lo que hay que ver es cuáles son los factores sociales que intervienen y que hacen la diferencia entre unos países y otros. Yo pensaba –en realidad deseaba– que Onganía cumpliera un rol semejante, aunque nunca lo apoyé. Con los del ’76 nunca pensé que podrían cumplir ese papel”.

En concreto, la tesis sobre el surgimiento o consolidación de un polo de centroderecha está expresado en su paper “La búsqueda de la fórmula política argentina”, publicado en 1972 en Desarrollo Económico.

Para quien le interese, lo analizamos en una próxima nota.

Foto.

 

: "Escriba" es Nicolás Tereschuk. Politólogo (UBA), Maestría en Sociologìa Económica (IDAES-UNSAM). Me interesa la política y la forma en que la política moldea lo económico (¿o era al revés?).