Exclusivo: Informe de la CIDH sobre Honduras

Una de las ventajas de Internet es que la información está. Hay que buscarla, pero en algún lado está. Incluso a veces pasa que, como la carta robada de Poe, está en el lugar más visible.
Múltiples son los blogs que, en estas semanas que pasaron pusieron su atención sobre el golpe de estado sufrido en Honduras. Y también numerosos los informes al respecto en la prensa tradicional.

Sin embargo, hubo algo que pasó misteriosamente desapercibido este fin de semana. Me refiero al Informe Preliminar que la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) elaborara luego de su visita -del 17 al 21 de agosto- a la mismísima Honduras.

Aquí encontrarán un enlace al trabajo completo publicado en la página oficial de la CIDH que fue casi literalmente ignorado –hasta este momento- por la mayoría de los medios de comunicación.
Vale la pena resaltar dos cuestiones en el marco de este post: por un lado, el siguiente párrafo referido, precisamente, a la libertad de expresión y el rol de los medios: “La CIDH ha podido advertir que tras el golpe de Estado, los medios de comunicación de Honduras se han polarizado. Los medios de propiedad pública, por su inadecuado diseño institucional no tienen independencia del Poder Ejecutivo y, como consecuencia de ello, están abiertamente parcializados a favor del gobierno de facto. Los comunicadores y medios de comunicación que son percibidos como afines al gobierno de facto, han sido blanco de fuertes agresiones, presuntamente, por parte de opositores al golpe de Estado. Otros medios de comunicación que son percibidos como promotores del movimiento de resistencia, han visto constantemente afectada su labor periodística tanto por agentes del Estado como por particulares que restringen la labor informativa. Son pocos los medios de comunicación que en el agudo ambiente de polarización, se han comprometido públicamente con organizaciones civiles a presentar información plural sin que su posición editorial afecte la labor informativa. Sin embargo, la tarea de informar libremente no es fácil de sostener, pues el gobierno de facto cuenta con mecanismos poderosos de injerencia e intimidación que pueden ser empleados de manera abierta o encubierta, bajo la excusa de aplicación formal de las leyes preexistentes. De otra parte, las amenazas y violentos ataques de particulares han dificultado seriamente el ejercicio de la profesión”.

Por otra parte, me permito cortar y pegar parte de las conclusiones de la citada comisión:
“La Comisión constató durante esta visita que el golpe de Estado del 28 de junio ha creado una situación de ilegitimidad democrática que tiene un impacto negativo sobre la vigencia de los derechos humanos de todos los habitantes de Honduras.

La Comisión comprobó la existencia de un patrón de uso desproporcionado de la fuerza pública por parte de fuerzas policiales y militares, detenciones arbitrarias, y control de la información dirigido a limitar la participación política de un sector de la ciudadanía, que tuvo como consecuencia la muerte de por lo menos cuatro personas, decenas de heridos, miles de detenciones arbitrarias, cierre temporal de canales de televisión y amenazas y agresiones a periodistas.

La Comisión verificó la existencia de una aguda polarización que ha incidido en los medios de comunicación y que afecta el flujo libre de la información y la posibilidad de que exista un debate vigoroso y desinhibido sobre los asuntos relacionados con la ruptura del orden institucional. Asimismo, pudo comprobar la existencia de serias restricciones del ejercicio a la libertad de expresión provenientes del gobierno de facto, que han generado un ambiente de intimidación que inhibe el libre ejercicio de la libertad de expresión. Finalmente, pudo comprobar la existencia de amenazas de muerte y ataques violentos a periodistas y medios de comunicación en razón de su línea editorial, provenientes de distintos sectores”.

Una brevísima reflexión y un pedido: lamentablemente, en los últimos tiempos hemos observado de qué manera se banalizan –en la política nacional- algunos términos que debieran ser preservados y, por ende, todos cuidarnos de no utilizarlos de manera superficial. No toda matanza es un “genocidio”, ni todo conflicto con la prensa es “censura”, ni un conflicto de intereses o de poder es una manifestación de “hegemonía” ni las imágenes secuestradas son como “personas secuestradas”. Tenemos la obligación, se esté donde se esté, de ser responsables y respetuosos de éstas palabras, tristes tesoros que nuestra historia nos hizo cosechar con mucha sangre derramada, mucho dolor y muchas heridas aún abiertas.

Pero dónde hay un golpe de Estado, hay un golpe de Estado. Y dónde asoma una dictadura, asoma una dictadura. Y acá si que no debiera haber medias tintas.

Por último: invitamos a quienes lo deseen que linqueen el informe de la CIDH y albergamos la esperanza de poder verlo en algún diario o escucharlo en alguna radio un día de estos.

: De chiquito, Mendieta no quería ser bombero ni policía. Soñaba con ser basurero. Ir colgado, como un superhéroe, del camión. Despúes se las ingenió para ser y hacer muchas cosas, todas más interesantes que lo que terminó siendo: un Licenciado en Comunicación, algunas veces como periodista, otras como funcionario público. Sus únicas certezas son su sufrimiento racinguista, la pasión por el mar y cierta terquedad militante. Todo el resto puede cambiar mañana. O pasado.