Gana Obama

En estos momentos se están llevando a cabo las elecciones presidenciales en Estados Unidos. La disputa será entre el actual presidente, el Demócrata Barack Obama, y el empresario, exgobernador del Estado de Massachusetts y representante del Partido Republicano, Mitt Romney. ¿Cuáles fueron los ejes de las discusiones durante esta campaña? ¿Qué pasará en los Swing States? ¿Qué ocurrirá al final del día? A continuación intentaré abordar, sintéticamente, estos interrogantes iniciales.

La campaña demócrata ha resaltado, desde un comienzo, el contexto de crisis económica en el cual Obama accede a la Casa Blanca, conduciendo un país inmerso en la peor crisis desde la Gran Depresión de fines de la década del 20. En cada uno de los debates, Obama enfatizó la aprobación de la Affordable Care Act, una medida transformadora en materia de salud pública, brindando salud de calidad y al alcance de la mayoría de los estadounidenses. La finalización de la guerra en Irak, el asesinato de Bin Laden, la búsqueda de un cierre para los enfrentamientos en Afganistán, la aprobación de la “Reforma de Wall Street”, el recorte de impuestos a millones de trabajadores, la defensa de los derechos de la mujer para que tomen sus propias decisiones sobre su salud y la construcción de una educación superior más accesible para los jóvenes, aparecen como las medidas más destacadas También se cuentan aquí los acuerdos con Rusia y China para aprobar sanciones internacionales contra el gobierno iraní.

Romney, por su parte,  critica el “amplio” gasto público de los últimos años (propone recortes de gastos de aproximadamente U$s 500 mil millones por año), propugna reducir ampliamente los impuestos, crear 12 millones de puestos de trabajo, reducir la Fuerza Laboral Federal, endurecer la política exterior respecto a China y Rusia y fortalecer la posición del país frente a gobiernos considerados antidemocráticos, particularmente respecto a Cuba y Venezuela. Además, Romney propone mantener el presupuesto en defensa, mientras que el líder demócrata es partidario de reducirlo.

Un dato fundamental para los comicios, es que el nivel de entusiasmo es menor que el evidenciado en las elecciones de 2008, en gran medida debido a la brecha existente entre las expectativas que generó la victoria de Obama, respecto a las evaluaciones que realizan amplios sectores de la ciudadanía luego de cuatro años de administración. Igualmente, no se especula con un bajo nivel de concurrencia.

Por su parte, la batalla por la presidencia se librará en los Swing States, esto es, aquellos Estados que no tienen una orientación partidaria definida tradicionalmente. Estos Estados oscilantes, son nueve: Colorado, Florida, Iowa, Nevada, New Hampshire, North Carolina, Ohio, Virginia y Wisconsin.

Colorado (9 votos electorales) es quizás el Estado más empatado de los swing states. En el mismo territorio ubicamos a Colorado Springs, uno de los principales centros institucionales del activism military y evangélico, pero también situamos a Boulder y Aspen, asociados con el progresismo. Denver, la ciudad más importante, tiene una impronta más dividida. Mi impresión es que será la excepción del midwest, y ganará Obama. En Florida (29 votos electorales) Romney obtuvo una leve ventaja después del primer debate y nunca la perdió, con lo cual debería ganar el swing state más importante, y no podría ganar la Presidencia sin este. La economía de Florida está basada fundamentalmente en el Mercado inmobiliario, el cual fue devastado en 2008 y ha sido el último rincón del país en mostrar signos de recuperación. Hay una leve ventaja en favor del republicano. En Iowa (6 votos electorales), Estado con fuerte impronta agraria pese a su imponente diversidad económica y población urbana, parece que haber sido el principal receptor del “green pork”, criticado y ridiculizado por Mitt Romney y Paul Ryan, tendrá efectos muy claros. Allí Obama disfruta de una pequeña pero sólida ventaja.

Seguimos con el recorrido. En Nevada (6 votos electorales) se observa la peor tasa de desempleo en el país. Siendo una población considerablemente mormona, operó como el baluarte en las primarias de Mitt Romney cuando corría peligro de perder con Rick Santorum y Newt Gingrich. El Estado puede verse como natural para el republicano, pero ha favorecido consistentemente a Obama por un pequeño pero contundente margen en los sondeos. Las probables razones de este desplazamiento son el voto latino (ronda el 15% del electorado), y el poder político del trabajo organizado, especialmente el sindicato de docentes. Damos ventaja a Obama. En New Hampshire (4 votos electorales), debido a su poca población, la escasa ventaja de Obama en las encuestas no parece estar fuera del alcance de Romney. Este Estado posee una fuerte reputación libertaria (de hecho, es el hogar del “Free State Project”). No será la excepción del noreste, y ganará Obama. En North Carolina (15 votos electorales), un Estado fundamental en la ecuación que llevó a Obama a la Casa Blanca en 2008, parece que la historia no se repite. Si bien es un sitio conservador con una tasa de desempleo cercana al 9%, tendremos que esperar hasta último momento para arriesgar quien vence finalmente. No obstante, la ventaja es de Romney. Ohio (18 votos electorales), es la madre de todos los swing states, debido a su tamaño, su historia y status, porque se erige como el Estado que todo candidato exitoso ha ganado desde 1960. Cuatro años atrás, Romney se manifestó contrario al rescate de la industria automotriz, vital en la economía de este Estado. Aquí, creo, está la clave de la elección, y uno de los principales factores que explicarán el triunfo demócrata. Además, siendo uno de los principales estados industriales, ha tenido una recuperación económica más rápida que el resto del país. En Virginia (13 votos electorales), las encuestas están muy parejas. Si bien es un Estado conservador, podríamos decir que existe una leve ventaja en favor del actual presidente, sobre todo después del acto que compartió con Bill Clinton, el último sábado, en el anfiteatro Jiffy Lube Live en Bristow, que generó un efecto mínimo pero para nada descartable en los sondeos. Finalmente, en Wisconsin, Estado natal de Paul Ryan, también observamos una ventaja para Obama en las encuestas, y estimamos que no habrá problemas para que los Demócratas ganen el Estado por séptima vez consecutiva.

Frente a este panorama, si bien Mitt Romney y el actual presidente permanecen bastante empatados en las encuestas nacionales de voto, en los sondeos por Estado para el Colegio Electoral se exhibe un liderazgo con una tendencia casi irreversible en favor del demócrata. Creo que la victoria del Presidente Obama en el colegio electoral y en el aun más disputado voto popular será inobjetable. En algo menos de 12 horas lo sabremos.

 

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