Juicio Político a Macri: ¿se puede?, ¿se debe?

Parece una pregunta tonta. Bueno: lo es. Claro que se puede, más aún luego de la confirmación del procesamiento dispuesto contra Mauricio, iniciarle un juicio político.

Pero empecemos por el principio: acá vamos a escribir sobre si es posible hacerlo o no y cómo se inicia un Juicio Político y casi nada diremos sobre si se debe hacerle juicio político. Esa es una posición, ja, política, y para saber nuestra opinión deberán esperar hasta el final de este post que –sin lugar a dudas- va a entrar en el top five de los posteos más embolantes del mundo. Si el derecho es de por sí medio aburrido, ni te cuento lo que son los reglamentos parlamentarios.

Hasta este momento, casi todos los representantes de la oposición se han pronunciado a favor de la conformación de una Comisión Investigadora Especial (en adelante CIE) que evalúe y profundice (¿?) las responsabilidades en torno del caso de las escuchas ilegales, y hacia ese sentido parecen dirigidas las acciones en la Legislatura.

Algunos legisladores plantean que la CIE es la única opción posible y que no puede intentarse el camino del juicio político al Jefe de Gobierno, en virtud de la composición política del Poder Legislativo de la Ciudad. En criollo: no dan los números.

La pregunta es: ¿Es verdad?

Veamos algunos aspectos concretos del procedimiento de Juicio Político. En los sistemas unicamerales, como el de la Ciudad, el poder legislativo se divide a través de un sorteo en dos partes. La Sala Acusadora (45 miembros) es la que decide iniciar el juicio político y acusar, y equivale a la función que cumple la Cámara de Diputados de la Nación, en este procedimiento. En su seno funciona la Comisión Investigadora de Juicio Político (en adelante CIJP) –de carácter permanente- que equivale a la Comisión de Juicio Político de la Cámara de Diputados. La Sala Juzgadora (15 miembros) sería el reflejo del Senado de la Nación, y cumpliría su función una vez iniciado el juicio político.

Pero el punto que quiero resaltar es el siguiente. Cualquier diputado puede presentar un proyecto solicitando que se inicie la investigación sobre la posible causal de mal desempeño o comisión de delito doloso, y para ello no requiere ninguna mayoría especial. Una vez presentado el proyecto, debe ser girado a la CIJP de la Sala Acusadora -prevista en el artículo 93 de la Constitución de la CABA. Allí, los 13 diputados que la integran, deberán avocarse a su estudio y establecer con amplias facultades de investigación –de acuerdo a lo que establece su propio reglamento, hoy vigente- si hay elementos para elevar a la Sala Acusadora un  dictamen que solicite el inicio del juicio político.

Y es la Sala Acusadora, y no el plenario de toda la Legislatura, la que debe decidir con una mayoría de al menos 30 de sus 45 integrantes, si corresponde acusar. Y entonces, recién ahí, comenzaría el juicio político propiamente dicho, con la suspensión provisoria del acusado en sus funciones.

Insistimos: la Comisión Investigadora Especial que algunos legisladores pretenden crear, está contemplada en el artículo 83 inc. 2 de la Constitución local. Pero previamente debe ser creada por el pleno de la legislatura para comenzar a funcionar y para ello se necesita la mayoría simple de los diputados presentes. Sus decisiones, luego del largo derrotero que insuma la investigación, no serán vinculantes. Dos ejemplos históricos son: la CIE de Lavado de Dinero, que funcionó en el ámbito del Congreso Nacional; y la CIE de Cromañon, en el ámbito local. Esta última investigó previamente el caso referido, emitió un dictamen recomendando el giro del expediente a la CIJP y recién después empezó el camino que culminó con la destitución del Jefe de gobierno de aquel entonces.

Ya sé, es un lío: las dos se llaman Comisiones Investigadoras. Pero son dos cosas diferentes. Y de esta diferenciación necesaria pueden desprenderse caminos con implicancias políticas variadas. Ejemplos: a) La legislatura podría optar por investigar el caso que involucra a Mauricio Macri a partir de la creación de una CIE (con el número de legisladores que decidan integrarla, incluso con una posible mayoría macrista) y luego de finalizada dicha investigación avocarse a la evaluación del inicio de un juicio político en el seno de la CIJP. Hay que destacar que si bien la legislatura puede hacerlo de este modo, el primer paso no es condición para llegar al Juicio Político; los dictámenes que de aquella surjan no serían vinculantes.

b) Otra posibilidad sería que los legisladores, uno o varios, optasen por iniciar una investigación en el seno de la CIJP (que ya cuenta con un Reglamento interno que le otorga amplias facultades para eso) que desembocara en uno o varios dictámenes que propongan, o no, la acusación. En este supuesto, la Sala Acusadora en pleno, con sus 45 diputados, debería decir qué hacer. Para acusar e iniciar el juicio político, repito, requiere el voto afirmativo de 30 diputados, no 40 como suele escucharse o leerse por ahí. Actualmente los legisladores del PRO en esta  Sala son 19. Pero te quiero ver con el proceso iniciado. Ahí hay que tomar lista todos los días.

Dos cosas para terminar este embole:

1.    Señores legisladores de la oposición: La CIPJ todavía no ha sido integrada. Sus 13 miembros deben ser designados, en función de la proporcionalidad política, por la Sala Acusadora. Un rápido conteo arroja como resultado que el PRO contaría tan solo con 5 o 6 diputados y no lograría garantizarse el quórum propio que le permita un manejo autónomo del desarrollo de la investigación en esa estratégica Comisión.

2.    Todo muy lindo, dirán, pero: ¿Usted dice que hay que hacerle Juicio Político a Macri o no? Señora, señor, vecina, vecino: vio como somos los populistas. Adonde nos apuran un poquito nomás, sacamos a relucir que la soberanía primera y última está en el voto popular y que lo que nos gusta es ganar elecciones y no votaciones de comisión. Para eso están los republicanos, tan amigos de los intersticios de las bibliotecas jurídicas. Pero ojo: también sabemos meternos ahí cuando queremos. Y, volviendo al principio: se trata de una decisión política de los legisladores. Y acá no hay ninguno.

: De chiquito, Mendieta no quería ser bombero ni policía. Soñaba con ser basurero. Ir colgado, como un superhéroe, del camión. Despúes se las ingenió para ser y hacer muchas cosas, todas más interesantes que lo que terminó siendo: un Licenciado en Comunicación, algunas veces como periodista, otras como funcionario público. Sus únicas certezas son su sufrimiento racinguista, la pasión por el mar y cierta terquedad militante. Todo el resto puede cambiar mañana. O pasado.