La compleja democracia mexicana

Palacio_Postal,_México_D.F.,_México,_2013-10-16,_DD_59

 

Publicamos este texto enviado por Fabiola Navarro (@fabbiolanavarro) y Arturo Espinosa Silis (@aesupd)

 

Desde el año 2008, dos cosas caracterizan las elecciones en México: la hiperregulación y la sobre interpretación de las leyes. Una especie de circo con varias pistas, cuya regulación hace que -casi- cualquier movimiento se encuentre en el límite entre lo legal e ilegal. Las contiendas electorales son permanentes acusaciones entre candidatos y partidos políticos en sustitución de las propuestas de gobierno. Las autoridades electorales protagonizan las campañas, sus decisiones se vuelven las noticias que predominan sobre cualquier tema que los candidatos o partidos hubieren expuesto. El sistema electoral mexicano probablemente sea de los más complejos del mundo. En México hay una obsesión por regular las reglas del juego.

  1. El Partido Verde Ecologista. Cada elección federal, es decir, cada tres años, los actos ilegales en que incurren alguno o algunos de los actores políticos se vuelve el tema central del proceso electoral (después se traducen en reformas constitucionales y legales), en ocasiones se relacionan con la obtención de recursos de manera ilegal (PEMEXGATE y AMIGOS DE FOX en el año 2000) o un gasto desmedido en publicidad televisada (2006 y 2012). En el actual proceso electoral (2015) el escándalo se lo ha ganado el Partido Verde Ecologista de México, quien acumula múltiples sanciones por parte de las autoridades electorales debido a su omnipresente estrategia publicitaria que comprende: apariciones de sus legisladores en radio y televisión empleando el logotipo del partido (haciendo franca publicidad en favor de éste, cuando la ley lo prohíbe), miles de anuncios en las salas cines, regalo de tarjetas de descuento en establecimientos comerciales, uso de papel para envolver tortillas, anuncios espectaculares, publicidad en camiones, taxis, y en todo lo que se pueda, promociones que regalan anteojos, vales de medicinas en hospitales públicos y artículos escolares, por mencionar los más significativos.

Frente a esto hay que decir que el modelo de comunicación política-electoral en México es cerrado. La difusión de publicidad electoral en radio y televisión se restringe a que los partidos políticos transmiten dentro de los tiempos que la autoridad electoral específicamente les asigna. Esto es parte de la excesiva regulación que tenemos en materia electoral. En estas elecciones, las autoridades electorales han dicho en múltiples oportunidades que el Partido Verde ha violado este modelo de comunicación política, lo que implica que ha puesto en riesgo la equidad de la contienda. Este actuar del partido ha llevado a que la autoridad electoral le imponga diversas sanciones, las cuales superan los 400 millones de pesos mexicanos (poco más de 25 millones de dólares) y que algunas organizaciones, académicos y otros partidos políticos pidan que se le sancione con la cancelación del registro de partido político. El tema ha sido centro de atención del proceso electoral.

  1. Judicialización de las elecciones. El sistema electoral mexicano busca que la contienda sea equitativa, es decir, que los competidores tengan condiciones que les permitan participar con posibilidades de ganar. En México, los procedimientos sancionadores son los mecanismos a través de los cuales, previa denuncia -en menor medida los procedimientos son iniciados oficiosamente por la autoridad-, se busca detener y sancionar cualquier irregularidad que se presente. Además se cuenta con un extenso sistema de medios de impugnación a cargo de una instancia judicial llamada Tribunal Electoral. Lo que propicia que las elecciones se judicialicen en un volumen poco común respecto a cualquier democracia del mundo. Las elecciones del año 2015 no han sido la excepción, inclusive probablemente serán las que mayor número de controversias judiciales tengan en la historia de nuestro país.

III. Las campañas. La spotización en la radio y televisión (mensajes de apenas unos segundos) y los escándalos (acusaciones fundadas o sin pruebas) que sobre los candidatos van apareciendo en los medios de comunicación son el principal elemento de la contienda y a partir de lo cual la ciudadanía debe fijar su preferencia. En cuanto a los candidatos, los partidos políticos no hacen mucho esfuerzo en postular perfiles destacados o de renombre a los cargos de elección popular, saben que el pastel regularmente se divide de la misma manera, por lo que si bien existen muchos cargos de elección popular en juego, salvo situaciones novedosas o excepcionales, como en este caso ha sido la división de la izquierda mexicana que ha impactado en la intención de voto de los partidos que tradicionalmente integran la coalición de izquierda, por lo general todos aspiran a refrendar sus promedios históricos de votación, lo que de confirmarse implicaría que ninguno tendrá mayoría en la Cámara de Diputados, en cuanto a los gobiernos locales, si bien la batalla es mucho más cerrada en dichas contiendan, al parecer el partido que gobierna el país triunfará en la mayoría de ellos, pudiendo haber alternancia en algunas entidades.

Los temas de campaña tampoco han cambiado, el desempleo, la inseguridad y la corrupción son tres de los que más preocupan a los ciudadanos, mientras que aspectos básicos y cuyo atraso es significativo como la calidad de la educación y de la salud únicamente son piezas que sirven para la retórica de los candidatos sin que ninguno tenga un planteamiento importante para su mejora sustancial.

No es exagerado decir que las campañas electorales en México carecen de propuestas. Las pocas propuestas que se arrojan adolecen de información que dé cuenta de su ejecución y viabilidad. Por lo general candidatos y partidos políticos centran la mayor parte del tiempo a señalar y acusar al resto de los candidatos y al gobierno por todas sus carencias y en la menor de las ocasiones buscan proponer acciones serias para mejorar la calidad de vida de los ciudadanos o del país, cuando llegan a hacerlo, las propuestas son casi siempre populistas, consisten en ofrecer programas sociales que implican la entrega de bienes o dinero a la gente.

México busca mostrarse al mundo como una democracia en consolidación, así lo demuestra el discurso oficial, el robusto sistema electoral que cuenta con dos de las autoridades electorales más profesionales, capaces y caras del mundo. Aunque la calidad de sus procesos electorales parece decir lo contrario, cada vez son más desalentadores, existe un gran descontento ciudadano respecto a la democracia y en específico hacia los partidos políticos y sus integrantes. El lado positivo es que ante el descontento con el sistema de partidos, la ciudadanía ha comenzado a organizarse y actuar, a partir de estas elecciones vemos candidatos independientes que compiten con los de partido, e iniciativas ciudadanas que buscan exigir a los partidos y candidatos transparencia, veracidad y propuestas concretas y reales.

 

1. Se aprobó un nuevo código federal electoral que se aplicó por primera vez durante el proceso electoral 2008-2009.

2. La legislación electoral se compone por la Constitución, la Ley General de Instituciones y Procedimientos Electorales, la Ley General de Partidos Políticos, la Ley General del Sistema de Medios de Impugnación en Materia Electoral, la Ley General en Materia de Delitos Electorales, los reglamentos que emita la autoridad administrativa electoral y las correlativas de las entidades federativas.

3. Ver Códova, Lorenzo y Murayama, Ciro, Elecciones, dinero y corrupción. Pemexgate y Amigos de Fox, Ediciones Cal y Arena.

4 Para abundar sobre el caso del Partido Verde Ecologista de México recomiendo “El Caso del Partido Verde” publicado el 31 de marzo de 2015 en www.strategiaelectoral.mx

 

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