Polarización y concentración del voto en Argentina

Por Pablo Garibaldi y @elloropolitico

Por ser un país federal, con un sistema de partidos fragmentado y desnacionalizado, las elecciones legislativas en la Argentina admiten una pluralidad de lecturas. Hay 24 distritos y en cada uno de ellos existen dinámicas políticas específicas. Encontrar regularidades a lo largo del territorio constituye un verdadero desafío y no es fácil evitar la tentación de extrapolar fenómenos locales al ámbito nacional.

Los conceptos de polarización y sus derivados (grieta, avenida del medio) son un ejemplo de lo señalado. Puestos de moda ya hace un tiempo para caracterizar la política argentina, han sido nuevamente empleados para analizar las PASO 2017. Así, hubo coincidencia en que las elecciones del domingo último mostraron una vez más un alto nivel de polarización, Cambiemos y en menor medida el kirchnerismo “puro” fueron identificados como los ganadores, mientras que el sector denominado “avenida del medio” (Massa, Lousteau), fue percibido como el gran derrotado. En lo que sigue, proponemos tres hipótesis que, en conjunto, configuran un cuadro de situación alternativo. Previo a ello, interesa hacer una breve revisión sobre los conceptos de polarización, grieta y avenida del medio, que de tanto usarse han perdido precisión en su significado.

Sobre la polarización y otras yerbas

En primer lugar, desde la Ciencia Política nos referimos a la polarización de un sistema partidario cuando existe una pronunciada distancia (que no necesariamente responde a una dimensión ideológica) entre dos o más de sus componentes. La grieta entre kirchnerismo y macrismo, dos fuerzas antagónicas dentro del espectro político argentino, delinean, efectivamente, un escenario de polarización, aunque, conviene aclarar, esta dinámica no se da en todo el país, sino solo en algunas provincias y no siempre con igual intensidad y alcance.

En segundo lugar, la polarización, contra lo que habitualmente se piensa, no reduce la competencia al predominio de dos opciones dicotómicas, sino que, por el contrario, tiende a generar y/o propiciar el espacio conocido como avenida del medio. Lógicamente, los “anti-grieta” no pueden existir sin los dos polos antagónicos. En definitiva, la polarización tiende a ir de la mano no de la concentración sino de su contrario, la dispersión en la oferta electoral.

En tercer lugar, la avenida del medio no posee una identidad ideológica definida. Su cualidad distintiva es oponerse tanto al kirchnerismo como al macrismo. En esa franja política, se ubican, entre otros, Massa, Lousteau y Randazzo. ¿Qué ocurre entonces con las distintas variantes del peronismo a nivel provincial? ¿Forman parte de la avenida del medio? Aunque muchos de ellos aspiran a conformar una propuesta política nacional de esa naturaleza (Urtubey, por ejemplo), por ahora su ámbito de influencia es provincial. Como se verá luego, en sus territorios no representan una avenida del medio, básicamente porque son ellos mismos, y no el kirchnerismo, quienes confrontan con Cambiemos. En otras palabras, en la mayoría de las provincias, al menos en estas elecciones, no hubo polarización ni grieta entre macrismo y kirchnerismo y, por ende, no hubo avenida del medio.

En cuarto lugar, pero vinculado con lo anterior, creemos útil introducir otro concepto, el de concentración de la oferta partidaria, en este caso, destinado a medir cuántos votos reunieron, en cada distrito, las dos fuerzas políticas principales. Todo límite resulta arbitrario. Aquí consideramos que, si entre dos partidos sumaron el 73% de los votos o más, la oferta se concentró, mientras que, por debajo de ese umbral, hubo dispersión y terceras y cuartas fuerzas ocuparon un lugar más relevante1. Como observaremos luego con más detalle, en los distritos donde hubo polarización (o sea, grieta entre kirchnerismo y macrismo), el voto tendió a dispersarse producto del apoyo que obtienen los espacios referenciados en la avenida del medio. Por el contrario, en las provincias en las que no hubo polarización, las dos fuerzas políticas principales, Cambiemos y el peronismo local, concentraron la mayoría de los votos.

Lo dicho se puede resumir, en la idea básica de que la polarización tiende a darse en escenarios de una dinámica competitiva centrífuga, con un espacio para la avenida del medio (Ver Gráfico 1), mientras que cuando no hay polarización, se produce un tipo de competencia centrípeta, donde las dos fuerzas políticas principales concentran la mayoría del apoyo electoral (Ver Gráfico 2).

Gráfico 1. Polarización (A + B=< 72,9%). Competencia centrífuga

 

A

AVENIDA DEL MEDIO

B

 

Gráfico 2. Concentración (A + B=>73). Competencia centrípeta

 

A

B

 

Con estas precisiones, formulamos tres hipótesis para interpretar los resultados electorales de las PASO 20172.

Primera hipótesis: la avenida del medio no murió.

Una lectura predominante sostiene que, producto de la polarización entre el macrismo y el kirchnerismo, la gran derrotada en estas elecciones ha sido la avenida del medio, representada por Massa en provincia de Buenos Aires y Lousteau en Ciudad de Buenos Aires. Analicemos por separado cada caso.

Provincia de Buenos Aires. Es indudable que la performance de Massa (más Stolbizer) no fue positiva y estuvo muy alejada de sus expectativas. Tampoco Randazzo tuvo un buen desempeño. Sin embargo, el rendimiento individual de ellos invita al engaño. Ambos son variantes del voto avenida del medio: cada uno a su manera, intentó diferenciarse tanto de Cambiemos como del kirchnerismo. Tomados en conjunto, obtuvieron un 21,4%, levemente superior al resultado que consiguió Massa en los comicios presidenciales 2015. Frente a lo que habitualmente se supone, en aquella oportunidad, cabe recordar, la elección no se polarizó sino solo en la última instancia, en el balotaje. De hecho, Massa resistió el embate de ser absorbido por los dos polos principales tanto en las PASO (19,5%) como en las generales (22,4%). Otra manera de ver lo dicho es que entre Cambiemos y Unidad Ciudadana obtuvieron en estas elecciones solo el 68% de los votos, es decir, hay un 32% que eligió opciones por fuera de la grieta.

CABA. La competencia electoral en el distrito porteño está cercana al techo máximo en términos de concentración pues, entre Cambiemos y Unidad Ciudadana obtuvieron, juntos, un 70% de los votos. Más importante que el encasillamiento dentro de un límite de por sí arbitrario, es posible señalar una tendencia similar a la descrita en territorio bonaerense. Lousteau tuvo una mala performance (13%) y en ello seguramente habrá influido que su papel como opositor quedó diluido por haber sido funcionario de Cambiemos hasta no hace mucho. Al otro candidato de la “avenida del medio”, Matías Tombolini, tampoco le fue bien: 3,9% de los votos. Entre ambos, sin embargo, suman 17%, no muy lejos del 20% obtenido por Unidad Ciudadana.

En síntesis, tanto en provincia como en Ciudad de Buenos Aires, los candidatos de la avenida del medio tuvieron magros desempeños en términos individuales, pero ello no significa que el espacio anti-grieta como tal haya desaparecido. En al menos otros cuatro distritos, como se verá a continuación, se replicó una dinámica competitiva similar, en la que hubo polarización y espacio para la avenida del medio.

Segunda hipótesis: el kirchnerismo se benefició de la polarización.

Cuadro 1.

 

Diputados Nacionales

Distrito

Cambiemos

KIRCHNERISMO

Suma

Tierra del Fuego

19,5%

21,2%

40,7%

Santa Fe

27,1%

27,9%

55,0%

Chubut

25,7%

32,9%

58,7%

Río Negro

19,3%

40,8%

60,0%

Buenos Aires

34,6%

32,4%

67%

CABA

49,55%

20,73%

70,3%

Fuente: elaboración propia en base a www.resultados.gob.ar

El kirchnerismo exhibe destacados desempeños electorales en los distritos en los que la disputa estuvo menos concentrada. Esto no significa, cabe repetir, menor polarización, sino justamente todo lo contrario. En los seis distritos que figuran en el cuadro 1, se presentaron, como opciones competitivas, ambos polos de la grieta: kirchnerismo y macrismo. Y merced a ella, el voto avenida del medio (anti-grieta) tuvo mayor peso e influencia en términos de votos.

Obsérvese, además, que muchos de estos distritos son de magnitud pequeña (por caso, Tierra del Fuego elige solo 3 bancas), pero esta característica, sin embargo, no parece haber tenido efectos en reducir y concentrar la oferta y los apoyos electorales.

A continuación, se hace un repaso breve de la situación en estas cinco provincias (el caso de CABA ya fue detallado anteriormente):

  • En Tierra del Fuego se impuso por poco el kirchnerista Frente Ciudadano y Social (21,2%), Cambiemos aparece en el segundo lugar (19,5%), pero muy cerca, tercero, se ubicó Frente Tierra de Unión (17,9%), de la gobernadora Rosana Bertone (antes alineada con el kirchnerismo, a partir de 2015 acompañó muchas de las medidas del gobierno nacional).

  • En Río Negro triunfó el kirchnerismo de María Emilia Soria, con el 40,8%. Detrás suyo, se ubicaron, muy parejos, Cambiemos (19,3%), y Juntos Somos Río Negro (18,1%). Este último responde al gobernador Alberto Weretilneck, otro gobernador que, sin pertenecer a Cambiemos, es conciliador con el gobierno de Mauricio Macri.

  • En Chubut ganó el kirchnerismo con el 32,9% de los votos (la lista de Ricardo Fueyo, delfín del intendente de Comodoro Rivadavia Carlos Linares). El segundo lugar fue para el Frente Chubut para Todos, que responde al gobernador Das Neves con el 26,9% de los votos (tuvo altibajos en su relación con el gobierno de Macri), y muy cerca Cambiemos Chubut, con el 25,7%.

  • En Santa Fe, de la mano de Agustín Rossi, el kirchnerismo dio la sorpresa, al imponerse con el 27,9% de los votos. En segundo lugar, quedó Cambiemos (27,1%). En este caso, aunque la concentración entre las dos fuerzas principales no fue nada alta, el tercer lugar quedó para un deslucido Frente Progresista Cívico y Social, que responde al gobernador Miguel Lifschitz (11,9%).

  • En Buenos Aires, para la categoría Diputados Nacionales, se puede afirmar algo similar a lo comentado anteriormente para el caso de Senadores. Entre Unidad Ciudadana y Cambiemos obtuvieron el 67% de los votos. La avenida del medio, representada por los Diputados de 1País y Cumplir, por su parte, alcanzó en conjunto un 20% (muy similar a lo obtenido en 2015 por Massa, tanto en las PASO como en las generales). Obviamente, el magro rendimiento individual de los espacios liderados por Massa y Randazzo puede generar -de cara a octubre-, una fuga de votos desde este sector hacia las dos fuerzas políticas principales.

Tercera hipótesis: la grieta entre kirchnerismo y macrismo no se produjo en la mayoría de los distritos, en los cuales, por el contrario, el antagonismo principal se dio entre Cambiemos y versiones locales y heterogéneas del peronismo. Por eso mismo, por la ausencia de polarización, la avenida del medio tuvo poco peso electoral y la oferta estuvo altamente concentrada entre las dos primeras opciones.

Cuadro 2. Distritos donde hubo concentración de votos entre las dos principales fuerzas, y ganó Cambiemos

 

Diputados Nacionales

DISTRITO

Cambiemos

Oposición

SUMA

Córdoba

44,5%

28,6%

73,1%

Mendoza

41,1%

33,2%

74,3%

Corrientes

45,4%

34,7%

80,1%

La Pampa

49,2%

38,5%

87,7%

Entre Ríos

47,7%

42,1%

89,8%

San Luis

54,8%

37,2%

92,1%

Santa Cruz

45,9%

29,1%

74,9%

Fuente: elaboración propia en base a www.resultados.gob.ar

En todas las provincias que figuran en el cuadro 2, lo que se observa es que hubo niveles significativos de concentración del voto: entre las dos fuerzas principales, obtuvieron pisos superiores al 70%. En las siete, mayormente correspondientes a la zona central del país, se impuso Cambiemos. Cabe recordar que el oficialismo a nivel nacional ganó en 10 distritos en total.

Cuadro 3. Distritos donde hubo concentración de votos entre las dos principales fuerzas, y ganó el peronismo no kirchnerista

 

Diputados Nacionales

Distrito

Cambiemos

Oposición

Suma

Misiones

32,4%

43,5%

75,9%

San Juan

30,3%

49,4%

79,6%

La Rioja

32,4%

43,5%

75,9%

Chaco

37,2%

43,7%

80,9%

Catamarca

36,4%

46,7%

83,1%

Tucumán

30,9%

52,4%

83,2%

Formosa

35,3%

56,6%

91,8%

Fuente: elaboración propia en base a www.resultados.gob.ar

En siete distritos, todos del Norte salvo San Juan, se observa otra correlación interesante: altos niveles de concentración (entre las dos fuerzas principales) y triunfo del peronismo no kirchnerista. Como se observa en el cuadro 3, los niveles de concentración son superiores, en todos esos casos, al 75%. Y en esos siete distritos, un peronismo heterogéneo pero que tiene en común su identidad no kirchnerista, se impuso cómodamente.

Finalmente, hay cuatro excepciones que escapan al ordenamiento realizado en base a nuestras tres hipótesis: Neuquén, Santiago del Estero, Jujuy y Salta. En los dos primeros, la especificidad puede explicarse por la existencia de partidos políticos provinciales sólidos y que tienden a ser predominantes, como el Movimiento Popular Neuquino y el Frente Cívico por Santiago. En Neuquén, hubo cuatro grandes actores en la pelea electoral: además de Cambiemos, que ganó (24,6%), se destaca el segundo lugar del Movimiento Popular Neuquino (22,3%), Unidad Ciudadana para la Victoria (17,6%), y Frente Neuquino (17,6%). En Santiago del Estero, por su parte, volvió a arrasar el Frente Cívico, con el 66%. En Jujuy, donde ganó Cambiemos con el 35,8% de los votos y el Frente Justicialista salió segundo (29,8%), se puede decir que, al igual que en Neuquén, hubo espacio para terceras y cuartas fuerzas: el Frente Renovador y el FIT obtuvieron cada uno un 12%. En Neuquén ocurrió algo similar. Por último, en Salta, ganó el peronismo no k de Urtubey, en un escenario de baja concentración de votos entre las dos fuerzas principales.

En definitiva, las PASO 2017 arrojaron algunas regularidades que merecen ser destacadas. En primer lugar, en un grupo de distritos (entre ellos, Buenos Aires, CABA y Santa Fe) existió una combinación de polarización y fragmentación del voto, con un espacio para la avenida del medio, y en ese escenario, el kirchnerismo tendió a verse beneficiado. En segundo lugar, en la mayoría de las provincias, no hubo polarización (ni grieta) sino una dinámica competitiva de tipo bipartidista, en la que entre Cambiemos y expresiones locales del peronismo concentraron un alto porcentaje de votos. Solo el paso del tiempo evidenciará si se trata de tendencias coyunturales o de rasgos más permanentes de nuestro sistema político.

1 La media del nivel de concentración de voto en las PASO 2017 para la categoría diputados nacionales es de 73%, el máximo nivel pertenece a San Luis (92,1%) y el mínimo a Tierra del Fuego (40,7%).

2 La información fue extraída del escrutinio provisorio ofrecido por la Dirección Nacional Electoral. Cabe aclarar que el porcentaje de votos obtenido por cada fuerza es estimado sobre el total de votos válidos emitidos y no sobre los positivos.