Un poco de populismo, por el amor de Lanata (y una cuotita de autobombo)

Aclaración: Este post está escrito en dos etapas. Una antes de la cadena nacional de CFK. La otra después. Valen las dos.

Primer tiempo:

El sector social que tiene una profunda oposición política, cultural y económica hacia el gobierno nacional está pidiendo a los gritos un poco de populismo.

Repasemos: siguiendo a Laclau, versión Pablo, que ya andaba garabateando de esto cuando el politólogo nunca había entrado a Olivos, entendemos por populismo lo siguiente:

no es un tipo de movimiento que se pueda definir sustantivamente por sus contenidos o por su base social, sino una lógica política, es decir, un modo de constitución de una identidad colectiva”. Laclau identifica tres condiciones para la emergencia de una identidad popular: a) “La presencia de un significante vacío que expresa y constituye una cadena equivalencial” (LRP, 163). Laclau llama “cadena equivalencial” a un conjunto de demandas específicas, digamos, “justicia social”, “dignidad”, “trabajo”,  que aparecen como equivalentes entre sí en tanto que son expresadas por un conjunto acotado de imágenes o palabras sin un contenido propio bien determinado.  De ahí el caracter vago o impreciso del discurso populista, que no se debe a una falencia doctrinaria, sino a las exigencias que impone la necesidad de agregar una pluralidad  de demandas diferentes entre sí en una totalidad unificada. b) La cristalización de esa cadena equivalencial en un sistema estable de significación. Y, c) La aparición de una frontera que diferencia al “pueblo” de un “otro”, de un enemigo interno que se percibe como contrario a la satisfacción de las demandas articuladas en la cadena equivalencias (la oligarquía, por poner un ejemplo).

Repasemos: a) es este video, en donde “justicia social”, “dignidad” y “trabajo” son reemplazadas por dólares”, “inseguridad” y “libertad”; y “pueblo” por “gente”.

b) lo están buscando. Pero no pueden, aún, consistir un liderazgo.

c) es muy fácil: reemplazamos “pueblo” por “gente” y “oligarquía” por “autoritarios”.

El punto es que estos sectores (minoritarios per se, puesto que también sostenemos que el “populismo” es condición necesaria de construcción de poder, más no condición suficiente para ejercerlo y muchísimo menos para el trajín de la gestión de un Estado), decía que estos sectores, huérfanos de representación política institucional, no tienen más amparo que en los tradicionales grandes medios y en sus voceros editorialistas.

Decí que uno mantiene ciertos sesgos mínimamente republicanos, pero si no le recomendaría a Cristina que armemos algún opositor político mínimamente decente. Evidentemente solos no pueden.

Segundo tiempo:

Y tan es así que en la oposición política no pueden que basta mirar la diferencia de actitudes entre el gobierno de CFK y el de Macri, hoy por hoy, la única figura del campo opositor con algo concreto para mostrar su modo de gobernar. Mientras el macrismo tiene como única decisión echarle las culpas a otros y postular su imposibilidad, el gobierno nacional -a los tumbos, tarde, obligado por las circunstancias pero dando cuenta de ellas- sale y anuncia el Ministerio de Transporte.

Y aquí queremos decir esto: así como Cristina le dio a Víctor Hugo Morales lo que pedía al anunciar que pasaba sus ahorros en dólares a plazo fijo, a los que hacemos Artepolítica nos tocó festejar con todo esto:

AUH, julio de 2009:  “De qué hablamos cuando hablamos de políticas sociales”

Ley de Medios, Septiembre de 2009: “Punteo de lectura del Proyecto de Ley de Servicios Audiovisuales”

Nuevos Ministerios, octubre de 2011: “El ejemplo de Brasil

Transporte y Ente AMBA, Marzo de 2012: “Transporte para todos”

YPF, Abril de 2012: “Petróleo y política, terminar con el desquicio”.

Y como si esto fuera poco, acá Escriba te hace un punteo que no leerás en ningún lado y que explica por qué algunos están tan nerviosamente crispados.

Dicho todo esto, ahora vamos por lo que nos falta: Vivienda, Mayo de 2012: “Mi casa, mi vida”

Porque nunca vamos a dejar de exigir a quienes sí pueden hacer las cosas.

Mendieta : De chiquito, Mendieta no quería ser bombero ni policía. Soñaba con ser basurero. Ir colgado, como un superhéroe, del camión. Despúes se las ingenió para ser y hacer muchas cosas, todas más interesantes que lo que terminó siendo: un Licenciado en Comunicación, algunas veces como periodista, otras como funcionario público. Sus únicas certezas son su sufrimiento racinguista, la pasión por el mar y cierta terquedad militante. Todo el resto puede cambiar mañana. O pasado.