Una solución metropolitana

En la muy buena entrevista que hizo el staff de Artepolítica a Daniel Filmus (y se vienen más reportajes), el candidato delineó cinco problemas centrales de la Ciudad de Buenos Aires y dio una definición clave:

Macri mostró justamente que cuando vos confrontas con la Nación neutralizás los esfuerzos. El tema está en cómo sumás el esfuerzo entre ciudad y la nación. En este caso los problemas son de escala metropolitana, vos tenés problemas de 12 millones de tipos, no de 3 millones de tipos.

El planteo es fundamental para quienes venimos pensando en preguntas como: ¿Qué es la ciudad de Buenos Aires? ¿Qué es esa entelequia que termina en la General Paz? ¿Qué es el conurbano? ¿Existen, más allá de los chistes, diferencias entre “porteños” y “bonaerenses”? ¿Una persona que duerme en el segundo cordón y viaja todos los días a capital, dónde vive, qué es?

Las preguntas cobran otro sentido a la luz de lo ocurrido en los últimos cuatro años de desgobierno porteño (¿o fueron once?): además de la incompetencia total de la gestión local, el enfrentamiento con la Casa Rosada impidió solucionar casi todos los problemas (y miren que son muchos) que afectan a la ciudad.

Nosotros queremos llamar a “bonaerenses” y “porteños” como “metropolitanos”, en pos de la unidad nacional. Pero la verdad es que no todos son iguales: los 1,2 millones de habitantes de La Matanza tienen un presupuesto diario de 0,26 dólares por cabeza, mientras que los 3 millones de porteños gozan de 4 dólares. Por no mencionar la subrepresentación de los bonaerenses en el Congreso, entre una larga lista de asimetrías.

¿Cómo se aplica el federalismo cuando uno de cada tres argentinos viven en Buenos Aires y alrededores? Dejemos al margen la discusión sobre si este es o debe ser un país federal, con este esquema que no se repite en ningún país de nuestro continente (excepto Canadá). Tal vez la pregunta correcta sea si es viable el sistema actual. Y creo que la respuesta hasta ahora viene siendo que no.

Entonces, ¿qué hacer? El compañero (?) Lucas Llach propone una solución salomónica: aislar la Capital Federal, y dividir la provincia de Buenos Aires en tres partes, con dos de ellas quedándose cada una con la mitad del conurbano, como puede verse en este mapa. La idea es simpática (¿y bienintencionada?) pero sólo profundiza el problema de la integración: una Capital aislada de un Conurbano segregado.

A riesgo de ser acusado de cipayo, miremos en otros países para ver si existen casos similares que puedan ayudarnos. Por ejemplo: Japón, un país con 126 millones de habitantes. La ciudad de Tokio cubre unos 600 kilómetros cuadrados y tiene unos 8 millones de habitantes (el triple que la ciudad de Buenos Aires, en ambos casos). Pero su Área Metropolitana, o Gran Tokio, acumula más de 34 millones de personas (casi un tercio de la población total) en 16.000 km2, lo que la convierte en la metrópolis más grande del mundo. Toda esa zona está bajo jurisdicción del Gobierno Metropolitano de Tokio, compuesto por un Gobernador/Alcalde/Intendente electo cada cuatro años y una Asamblea.

Acerquémonos un poco a ese destino que tanto nos gusta a Macri y a mí, Nueva York. La demografía estadounidense no se compara con la japonesa ni la argentina, pero veamos: Nueva York es un estado mayormente rural y suburbano con 20 millones de personas. Sobre ese total, 18 se reparten entre los 30 condados metropolitanos (urbanos). Dentro de esa zona metropolitana está la ciudad-archipiélago, New York City, con 8,4 millones de habitantes en 830 km2, dividido en 5 “boroughs”: Manhattan, Brooklyn, Queens, Bronx y Staten Island.

Resulta que desde 1989, cuando se consolidó, la ciudad de Nueva York cuenta con un gobierno, formado por un Alcalde/Intendente y un Concejo legislativo unicameral de 51 miembros. Todos son electos por voto popular cada 4 años, con posibilidad de una reelección. El gobierno neoyorquino es responsable de, a saber: la educación pública, seguridad espacios de ocio, sanidad, abastecimiento de agua, servicios sociales, cárceles y bibliotecas. El transporte está a cargo de la MTA, una corporación pública designada por el Estado que controla subtes, ferrocarriles y buses.

¿Sirve alguno de estos ejemplos en Buenos Aires? Tal vez. Pensemos lo siguiente: ¿Y si toda el Area Metropolitana de Buenos Aires fuese una única entidad administrativa?. Es decir, que Capital Federal, el conurbano bonaerense, y todas las zonas rurales aledañas -un territorio delimitado, a grandes rasgos, por la Ruta Provincial 6 y el Río de la Plata, entre Campana y La Plata-, tengan el mismo gobierno. Que los 14 millones de “metropolitanos” vivan en la misma ciudad y provincia. Sería algo más o menos así:

Esto permitiría terminar, por ejemplo, con que las zonas más lujosas de la ciudad tengan ocho veces más presupuesto que un lugar sin desagües. No haría falta que 15 intendentes distintos se pongan de acuerdo para limpiar el Riachuelo. Se podría mudar el puerto hacia el sur, como propuso Filmus. Una persona que se muda a menos de 10 kilómetros de distancia viviría en la misma ciudad y no en otra provincia. Dos vecinos separados por 20 cuadras pagarían lo mismo de ABL. No habría dos o tres gobiernos enfrentados por el mismo pedazo de tierra.  Y se podría empezar a solucionar el fundamental problema del transporte, no te digo para dejarlo como el de Nueva York, pero incluso se podría aplicar una de esas soluciones que le gustan tanto a Lucas. Cada partido bonaerense y comuna porteña podría tener su representación en la legislatura local, y todos ellos en la nacional.

No sería la primera vez que Buenos Aires se agranda. Cuando la ciudad se federalizó, en 1880, el límite formal llegaba poco más allá de Avenida Pueyrredón. Los “barrios” de Flores y Belgrano fueron incorporados ese año. Y hablando de eso, tampoco estaría mal mudar la capital administrativa del país, que es una de las razones principales de la concentración poblacional, a otro lugar menos habitado. ¿Es tan fundamental para la democracia que la Casa Rosada siga estando donde está?

Yo tampoco me hago los rulos, que quede claro. ¿Es difícil de aplicar? Dificilísimo: haría falta una reforma constitucional, como mínimo, para empezar a hablar del tema. ¿Imposible? No necesariamente, menos si resulta que en diciembre tenemos gobiernos de la misma tendencia política en la nación, la ciudad y la provincia. ¿Urgente? Tampoco: los problemas de la ciudad y alrededores pueden resolverse sin esta reforma, aunque con muchas más dificultades. En definitiva, es sólo una idea. O un toque de atención metropolitano a los problemas de “Buenos Aires”.

: Facundo Falduto nació en Lanús durante la presidencia de Alfonsín. El destino lo llevó de chiquito a otra vida en otro lugar. Es redactor, escribiente, algo parecido a un periodista, y editor de blogs (?). Miente mucho y a veces habla en tercera persona, como ahora.